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"patios" poems
~ Ode to Spring ~ Cherry blossoms filled with bloom rhododendron’s sweet perfume warming winds feign summer’s breeze songbirds singing from the trees Open windows, déjà vu sunsets filled with graceful hues families gather on their strolls Mother Nature for the soul Baseball season at the park evenings lifted from the dark daylight savings' finally here patios for wine and beer Cleaning house and planting seeds rebirth fills the days and deeds picnic baskets, hummingbirds poets find their way in words Kaleidoscope of bedding plants shorts in favour over pants farmers markets, garage sales power-wash the decks and rails Hiking, tennis, gardening inhale the freshness of the spring! painters, sculptors shape their art gather here with grateful hearts
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Mar 31, 2019
Mar 31, 2019 at 1:15 PM UTC
Gather here, with grateful hearts
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
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Walking around
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
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Racing, blind nights gone weary, Missing like cold wind, blowin' Trees, objects of nature caught ruthlessly divine, Simple cognition or possible chasing lights drowning tears mark moons and mansions alike, in the presence of fire, The great blind rat lifting it's tail, in disgrace showing motionless mass, Get the blackness on the Jordan river death urge silently moving like herds of sheep in the hills of Holy Thousands of nation men, trodden down with sand and mud just to get the right passage of mind and thought A small Vietnamese girl, About the size of a... Nevermind the voices you hear they all come awake and slowly disappear Droughts of ether alike in tunes I might just do without the rest of doubts hedges lawns and patios Glazed in passionate flowers Paradoxical a nebula unhidden, Slow chasing the candle lit masks
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Mar 7, 2015
Mar 7, 2015 at 4:29 AM UTC
Black reef calling
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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La casa
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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I'm trying to meet new people and everything in between. I like to get drunk on patios, porches, tailgates, and float trips, and any outdoor scenario. I have a definite weakness for all things sweet. Pipeline rig welder in the making. Ask me, voted most likely to succeed in highschool. I watch too much netflix and enjoy crying over Frank Ocean. I am going to sue the **** out of you. I'm a guy that sometimes carries a pocket thesaurus. Socially conscious dude who probably drinks too much. Amateur chef. Banjo Jedi. New to this Midwest life.
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Jan 9, 2016
Jan 9, 2016 at 3:19 AM UTC
Tinder Poem
There were four pines, Straight, that branched Out over the hedge With holes. High beside The cement goldfish pond They stood, near the fence And alleyway. From our rows Of potatoes, And needed weedings, A hedge ran across The back, connecting The Tehtercotts and Taylors; We worked the garden Beneath the line Of drying clothes, Throughout our summers, Beneath the shade, And the intermitent shadow. ***** blades heeled Into mounds, We five posed For this poem Half a century ago. Over the hedge Carriages and bikes Rolled between houses With porches, And patios, Leading to lawns. Near Kevin's ***** A red and white rubber ball Had landed, From beyond the hedge. He turned it over With a shovel of dirt, And broke the sod With his blade. He was distracted, Singing us a Beatles song. But it wouldn't have mattered.
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Apr 13, 2015
Apr 13, 2015 at 10:43 PM UTC
Singing A Beatles Song
the tired beer talks the tired black nights the faces of people of family or friends the **** behind the car the fires where all you can see is eyes the empty cans the shoeless feet the people talking to people the relationships and the alliances on concrete patios in the woods near lakes or out in the deserts we are there listening to grasshoppers play their sad songs who sometimes get so loud that we yell at each other and laugh at the top of our lungs trying to fill up the black night and remind those bugs we’re not dead yet
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Mar 24, 2011
Mar 24, 2011 at 11:42 AM UTC
grasshoppers chirp
I wish I was in France right now with that soft accordion singing in the background. An oil canvas of the town a slight warm breeze with a magenta and violet sky. People. walking around everywhere. soft tones of everyone's voices from all around are swirling around me like an array of beautiful colors I want to sit on one of those patios with the great view with you. Sip our tea, talk for hours. As long as it was with you. I paint the love we share in my head like Picasso. Its beautiful. I wanna do everything with you. I wish to stay at that apartment in Paris during the summer one day. I could see myself with you, living. I can picture it vividly like a photograph clean, white, warm, open, and bright. flawless Everything is perfect with you. Im in love with you I need to be with you.
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Jan 9, 2015
Jan 9, 2015 at 3:39 AM UTC
With You
The orange fire of morning sky blazes through birthing branches green with sprigs of spring. Wrens announce their intentions to live this day as a breeze from the west kicks buds of oak-leaf hydrangeas toward the sky. A grey bank of clouds fights to claim territory. Soft pit pats, pit pat across patios, sidewalks and roof-top shingles forewarn the burst arriving against the earth. Rain, beloved by some disfavored by others, becomes relentless. Bolts, sharp and direct, provoke clouds to participate in the deluge. Rain, beloved by some disfavored by others, shifts gears to softness. Rain, beloved by some disfavored by others, owns the day.
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Apr 4, 2014
Apr 4, 2014 at 10:38 AM UTC
Spring Rain
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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La noche cíclica
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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Inside the network of humanity, There is a swell increasing, Bubbling to the surface, Clawing through sand and gravel, and mud, They are the sacred and pummeled hands, riffling through the cosmos, By and by making their thirst increase, For dominance, For sheer arrogance, For all things wholesome, For the coming of reason, Dipped down by the ever restless, Drawbacks that pinch their sides. Then a time will emerge, The face of the clock, Shrouded in smoke, fog, and mirror. A specter of radiance, draped in neither human costume, or of drawbacks; pinned wings, Suckling a Dionysian Principle, relishing the illicit, and honoring the perfect existential burden, Thus making assured this gift, this upheaval, Obsolete, dangerous, misunderstood, To the grand choir and, velvet dungeons, Slime pouring from an, everlasting faucet, His fate is surely carved into the hieroglyphic walls, in madness and panic, swelled a deep tranquility, The etchings formed poetry, formed testament, formed testimonial, formed remedy in martyrdom, Others were closed to strange intensities, Others sat and smoked on their patios, Watching the worlds collide, Rattling the great fabric gong, seizing with pleasure, omniflourescent fireworks, of absolute brilliance, The twinkling dust falling, flickering as they fall, Becoming imagined demons, sacred omens, reassurance that things, derive from all things, What had been said and done in the past, now is the wall keeping them from taking a look at the real veiled horizon that captivates the ethereal mystery of the child's wonder.
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Nov 14, 2013
Nov 14, 2013 at 2:55 PM UTC
UNTITLED #19
Inside the network of humanity, There is a swell increasing, Bubbling to the surface, Clawing through sand and gravel, and mud, They are the sacred and pummeled hands, riffling through the cosmos, By and by making their thirst increase, For dominance, For sheer arrogance, For all things wholesome, For the coming of reason, Dipped down by the ever restless, Drawbacks that pinch their sides. Then a time will emerge, The face of the clock, Shrouded in smoke, fog, and mirror. A specter of radiance, draped in neither human costume, or of drawbacks; pinned wings, Suckling a Dionysian Principle, relishing the illicit, and honoring the perfect existential burden, Thus making assured this gift, this upheaval, Obsolete, dangerous, misunderstood, To the grand choir and, velvet dungeons, Slime pouring from an, everlasting faucet, His fate is surely carved into the hieroglyphic walls, in madness and panic, swelled a deep tranquility, The etchings formed poetry, formed testament, formed testimonial, formed remedy in martyrdom, Others were closed to strange intensities, Others sat and smoked on their patios, Watching the worlds collide, Rattling the great fabric gong, seizing with pleasure, omniflourescent fireworks, of absolute brilliance, The twinkling dust falling, flickering as they fall, Becoming imagined demons, sacred omens, reassurance that things, derive from all things, What had been said and done in the past, now is the wall keeping them from taking a look at the real veiled horizon that captivates the ethereal mystery of the child's wonder.
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A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Escorial
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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no silence by the water, flies buzz, mockingbirds try for a Grammy airplanes roar land, leave touch tarmac like sparrows gather crumbs beneath the feet of tourist who dine on patios no silence, by the water no holes in the water only holes in the sky as contrails churn up nature's cycle no silence buzz, sing, roar no end
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Feb 9, 2015
Feb 9, 2015 at 4:51 PM UTC
No Silence
Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero y el humo de los barcos aun era humo de habanero. Mulata vuelta bajera. Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras y un lorito al piano quería hacer de tenor. Dime dónde está la flor que el hombre tanto venera. Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrecto. La Cabaña y el Príncipe sonaban por los patios del Puerto. (Ya no brilla la Perla azul del mar de las Antillas. Ya se apagó, se nos ha muerto). Me encontré con la bella Trinidad. Cuba se había perdido y ahora era verdad. Era verdad, no era mentira. Un cañonero huido llegó cantándolo en guajiras. La Habana ya se perdió. Tuvo la culpa el dinero... Calló, cayó el cañonero. Pero después, pero ¡ah! después... fue cuando al SÍ lo hicieron YES.
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Cuba dentro de un piano
To shake dust from my pretty child i must mystify minds while, molding pre-paved tile patios: give the sheep’s pen a four wall construct A-RISE above the morphic and bellow, to comfort the feet. Im stabbing quarters into my activation plate’s extra exhaust to ignite something. Spit some carbon – Manic moments, move a myles like me to the metaphysical mirror. And it is not this one that reflects, but to the duties my appendages embody i – lack expects. Do due – Respect. to this Chthonian carriages; my dermis quite the copy cat. to say the body is made in the images of a cosmic titan is overly abstract. The big bang was an aftermath of a flatline, “so whatchur telling me is that even the void gets tired?” (it says) my guilt was relieved of its cage and given new duties. Project itself on a man with open eyes searching for answers. Close that third mind and let them truths seep from the almost always clogged sinuses. Snore even.
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Dec 9, 2014
Dec 9, 2014 at 11:51 PM UTC
and Airbend you out the trapdoor
When she was very young she read Ann Frank, And her daddy’s serial killer novels that he Carelessly left in the bathroom, Like a ****** weapon. Strange dreams for a girl of eight, Nazi’s and bodies buried under patios, Insane neighbours thirsty for the blood of the innocent. The danger of the unknown stranger. When she was young she read Shakespeare, Voltaire and discovered Fred Astaire. Her faith in humanity was restored again, She tap danced her fears away.
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Oct 5, 2010
Oct 5, 2010 at 8:59 AM UTC
Strange Dreams
El mariquita se peina en su peinador de seda. Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras. El mariquita organiza los bucles de su cabeza. Por los patios gritan loros, surtidores y planetas. El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza. La tarde se pone extraña de peines y enredaderas. El escándalo temblaba rayado como una cebra. ¡Los mariquitas del Sur, cantan en las azoteas!
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Canción del mariquita
I see you in the dust particles waltzing in late afternoon sunbeams I see you in endless train tracks curving out of sight and into uncharted territory inside your chest. I'm sorry I didn't know how to loosen my dead bolt grip, you were your own world and I selfishly believed I could grasp your full potential in my tiny fingers. I assumed you were linear, two dimensional; one chapter rather than an entire library of life. I know you wanted me to speak up, unhinge my jaw and let the unwritten poems of my mind seep into your ears. I didn't think telephone wires stretched across so many miles just for dead air. I didn't think you were listening so hard with your eyes. I've been shaking my head, trying to find a solution rattling around in some stray cranial nerves. Maybe that's why they call it shock when it's not electricity at all. We went from caves and brutality to covered patios and toxic taser tongues ready to etch high voltage vocabulary into my bones until that's all I have left. You wanted a better fight but you shorted my circuit. I let go all at once and I couldn't turn away when you stumbled and crashed into a new reality. I still have trouble laughing around the lump in my throat when people joke about trees falling in forests because the way you said my name still has me by the throat and some days I think your grip is what kept my feet on solid ground
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Jul 29, 2015
Jul 29, 2015 at 3:49 AM UTC
Leaving Galveston
Part One Ethel, you wouldn’t believe it, I don’t even need your binoculars to see The buffalo’s horns, And the bear’s teeth. But your binoculars can’t see Through mountains And concrete dams To our Saturday morning visits With hissing cats and white washed walls And your eyes can’t see Through hanging laundry And power lines To my morning visits with Trumpeting elk and white water rafts When I come home and tell you, I won’t be whole anymore Part Two I went home Not to our house To our home But it was gone Nobody noticed Playgrounds turned patios Beaches turned deserts But they were gone And nobody noticed Girl turned woman Boy turned sailor And Alex, nobody noticed That we were gone
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May 21, 2013
May 21, 2013 at 11:15 PM UTC
Leaving, in letters
Si el aire se dijera un día:                                                   -Estoy cansado, rendido de mi nombre... Ya no quiero ni mi inicial para firmar el bucle del clavel, el rizado de la rosa, el pliegecillo fino del arroyo, el gracioso volante de la mar y el hoyuelo que ríe en la mejilla de la vela... Desorientado, subo de las blandas, dormidas superficies que dan casa a mi sueño. Fluyo de las paradas enredaderas, calo los ciegos ajimeces de las torres; tuerzo, ya pura delgadez, las calles de afiladas esquinas, penetrando, roto y herido de los quicios, hondos zaguanes que se van a verdes patios donde el agua elevada me recuerda, dulce y desesperada, mi deseo... Busco y busco llamarme ¿con qué nueva palabra, de qué modo? ¿No hay soplo, no hay aliento, respiración capaz de poner alas a esa desconocida voz que me denomine? Desalentado, busco y busco un signo, un algo o alguien que me sustituya que sea como yo y en la memoria fresca de todo aquello, susceptible de tenue cuna y cálido susurro, perdure con el mismo temblor, el mismo hálito que tuve la primera mañana en que al nacer, la luz me dijo: -Vuela. Tú eres el aire. Si el aire se dijera un día eso...
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A luis cernuda, aire del sur buscado en inglaterra
Pinta cielo tordillo, nube china, campo llano y callado y compañero, con blanco mazamorra, gris camino, ocre parva o celeste lejanía; en silla petizona -pelo bayo-, el mate corazón -¿nido de hornero?-, en las ramas, de tala, de su mano y un pedazo de cuerno hecho boquilla en perpetuo delirio de humareda; mientras pinta y se escarba la memoria -como quien traza cruces sobre el suelo con pinceles que doman lo pasado; claros patios de voz azul aljibe, beata falda, o entierro jaranero, mancarrón insolado, duende perro, porque sabe rastrear el tiempo muerto, las huellas ya perdidas del recuerdo, y le gustan los talles de frutera, el olor a zorrino, a terciopelo, los fogones de pavas tartamudas, los mugientes crepúsculos tranquilos y los gatos con muchas relaciones, que pinta, rememora y recupera, con rojo federal, azul encinta, amarillo rastrojo, rosa rancho, al revivir saraos encorsetados, velorios de angelito caramelo, tertulias palo a pique, perifollos, viejos gauchos enjutos de quebracho, que describe con limpia pincelada, puro candor y tábano mirada; para luego tutearse con carretas o chismosos postigos de ancha siesta, o rebaños jadeantes de tormenta; que pinta y aquerencia en sus cartones -para algo comió choclo, entre pañales, de ingenua chala rubia, bien fajada y acarició caderas de potrancas o de roncas guitarras pendencieras, en boliches lunares, ya difuntos-; mientras mezcla el granate matadura con el ***** catinga candombero y aflora su sonrisa de padrillo -un poco amarillenta, un poco verde-, ante tanta visión reflorecida -con perenne fervor y gesto macho-, por la criolla paleta socarrona donde exprime su lírica memoria.
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Figari pinta
Pinta cielo tordillo, nube china, campo llano y callado y compañero, con blanco mazamorra, gris camino, ocre parva o celeste lejanía; en silla petizona -pelo bayo-, el mate corazón -¿nido de hornero?-, en las ramas, de tala, de su mano y un pedazo de cuerno hecho boquilla en perpetuo delirio de humareda; mientras pinta y se escarba la memoria -como quien traza cruces sobre el suelo con pinceles que doman lo pasado; claros patios de voz azul aljibe, beata falda, o entierro jaranero, mancarrón insolado, duende perro, porque sabe rastrear el tiempo muerto, las huellas ya perdidas del recuerdo, y le gustan los talles de frutera, el olor a zorrino, a terciopelo, los fogones de pavas tartamudas, los mugientes crepúsculos tranquilos y los gatos con muchas relaciones, que pinta, rememora y recupera, con rojo federal, azul encinta, amarillo rastrojo, rosa rancho, al revivir saraos encorsetados, velorios de angelito caramelo, tertulias palo a pique, perifollos, viejos gauchos enjutos de quebracho, que describe con limpia pincelada, puro candor y tábano mirada; para luego tutearse con carretas o chismosos postigos de ancha siesta, o rebaños jadeantes de tormenta; que pinta y aquerencia en sus cartones -para algo comió choclo, entre pañales, de ingenua chala rubia, bien fajada y acarició caderas de potrancas o de roncas guitarras pendencieras, en boliches lunares, ya difuntos-; mientras mezcla el granate matadura con el ***** catinga candombero y aflora su sonrisa de padrillo -un poco amarillenta, un poco verde-, ante tanta visión reflorecida -con perenne fervor y gesto macho-, por la criolla paleta socarrona donde exprime su lírica memoria.
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Un zumbido de moscas anestesia la aldea. El sol unta con fósforo el frente de las casas, y en el cauce reseco de las calles que sueñan deambula un blanco espectro vestido de caballo. Penden de los balcones racimos de glicinas que agravan el aliento sepulcral de los patios al insinuar la duda de que acaso estén muertos los hombres y los niños que duermen en el suelo. La bondad soñolienta que trasudan las cosas se expresa en las pupilas de un burro que trabaja y en las ubres de madre de las cabras que pasan con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde, no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo... ¡Es tan real el paisaje que parece fingido!
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Siesta
Trading your morals for a supporting role, Holding hands with upstart actresses while you hold the syringe And swear this is all genuine. This emptiness is the feeling of fame, Waking naked on patios used as makeshift churches Where the last of your secrets are sold for another half gallon of limelight.
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Feb 4, 2017
Feb 4, 2017 at 1:39 PM UTC
Dreams of Hollywood.
We only bathe on Thursday afternoons That being the right time To stand bare within the steam To cast away the cloth of culture To embellish our odors and breathe, finally Through our nostrils We’re the last of an ancient order Once bent on conquest Now content with Netflix We stand upon patios Critiquing America's backyards Before we indulge in *** and pool-hopping I know there are more of us In the cities and trash heaps Yet the only two I’ve met Are myself, and my love We will leave this ******* Babylon We will find our lost clansmen We’ll search the libraries and graveyards And reunite with our-selves
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Sep 25, 2013
Sep 25, 2013 at 8:25 PM UTC
Late Capitalism