Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"grito" poems
Poema Code Switching By Aylin Soto-Aleman, Mercedes Caballero, Jesus Martinez, Marta Silva, Alex Alejandre 16.4.15 El final de una etapa The end, The beginning of a new journey un camino A un mundo extranjero Un deseo, un sueño A dream Haciendo mi propio path un camino rostros nuevos , new failures historias nuevas , new experiences a sequel to my story, con hojas rotas y mojadas INMIGRACION La memoria es un salto entre continentes crossing invisible borders swimming in the rios corriendo debajo del sol La memoria es los abuelitos ancestors cooking arroz y frijoles, flan, driving through for hamburgers, popcorn, sipping on horchata Basilica No todo lo que brilla es oro not all rainbows and butterflies, Clarita y sus cien años Ruben y sus Tacos del Camino Real El rancho Midnight movies Quiero a quien me quiera It’s been a long day, without you my friend Mexicanos al grito de guerra Oh, say can you see by the dawn’s early light Tepechitlan, Jerecuaro, Guanajuato Long Beach, Argentine, KCK, Chihuahua, A Distance Between Us El puente, the bridge. Three Little Pigs en casa, at home, don't step out marranitos, la llorona te va a llevar Memory is a leap between continents Cruzando fronteras invisibles, Nadando en los rivers Running under the sun Born in different places Pero las mismas intenciones
0
May 30, 2015
May 30, 2015 at 1:39 PM UTC
Immigration
Hoy en mitad de la vida, me he parado a meditar... Pierdo días haciendo nada asomada en mi ventana. Miro hacia el paraíso el que no esta pero mi mente ambiciona buscándolo sin fe se ve como ayer y de seguro mañana como hoy. Más entonces, mi torpe inteligencia dormida en un rincón. Y al coño, ¿Para que soy? ¿Si para siempre algún día dejare de serlo? ¡Grito¡ Y a mi lado el demonio se agita. Pasan las horas.. Después de ya mucho haber llovido y yo sin café, una dulce lámpara arde y no hay el porque entender de esta noche desagradable. COPYRIGHTs © 2016 ASHLEY FIERRO ALL RIGHTS RESERVED
0
Feb 16, 2016
Feb 16, 2016 at 9:34 AM UTC
UNA NOCHE SIN CAFÉ
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
0
Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día. A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. El cielo es una red cuajada de peces sombríos. Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros. El viento. El viento. Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. Tú estás aquí. Ah tú no huyes. Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
0
2.7k
Poema 14
Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día. A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. El cielo es una red cuajada de peces sombríos. Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros. El viento. El viento. Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. Tú estás aquí. Ah tú no huyes. Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
Continue reading...
36
El corazón y su redoble iracundo el obscuro caballo de la sangre caballo ciego caballo desbocado el carrousel nocturno la noria del terror el grito contra el muro y la centella rota Camino andado                             Camino desandado El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado la pena que interrogo cada día y no responde la pena que no se aparta y cada noche me despierta la pena sin tamaño y sin nombre el alfiler y el párpado traspasado el párpado del día mal vivido la hora manchada la ternura escupida la risa loca y la puta mentira la soledad y el mundo Camino andado                             camino desandado El coso de la sangre y la pica y la rechifla el sol sobre la herida sobre las aguas muertas el astro hirsuto la rabia y su acidez recomida el pensamiento que se oxida y la escritura gangrenada el alba desvivida y el día amordazado la noche cavilada y su hueso roído el horror siempre nuevo y siempre repetido Camino andado                             camino desandado El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño el hormiguero en pleno sueño cascada negra de la sangre cascada pétrea de la noche el peso bruto de la nada zumbido de motores en la ciudad inmensa lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja aparición del metro cojo el puente roto y el ahogado Camino andado                             camino desandado El pensamiento circular y el círculo de familia ¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho? el laberinto de la culpa sin culpa el espejo que acusa y el silencio que se gangrena el día estéril la noche estéril el dolor estéril la soledad promiscua el mundo despoblado la sala de espera en donde ya no hay nadie Camino andado y desandado la vida se ha ido sin volver el rostro.
0
2.6k
Repeticiones
El corazón y su redoble iracundo el obscuro caballo de la sangre caballo ciego caballo desbocado el carrousel nocturno la noria del terror el grito contra el muro y la centella rota Camino andado                             Camino desandado El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado la pena que interrogo cada día y no responde la pena que no se aparta y cada noche me despierta la pena sin tamaño y sin nombre el alfiler y el párpado traspasado el párpado del día mal vivido la hora manchada la ternura escupida la risa loca y la puta mentira la soledad y el mundo Camino andado                             camino desandado El coso de la sangre y la pica y la rechifla el sol sobre la herida sobre las aguas muertas el astro hirsuto la rabia y su acidez recomida el pensamiento que se oxida y la escritura gangrenada el alba desvivida y el día amordazado la noche cavilada y su hueso roído el horror siempre nuevo y siempre repetido Camino andado                             camino desandado El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño el hormiguero en pleno sueño cascada negra de la sangre cascada pétrea de la noche el peso bruto de la nada zumbido de motores en la ciudad inmensa lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja aparición del metro cojo el puente roto y el ahogado Camino andado                             camino desandado El pensamiento circular y el círculo de familia ¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho? el laberinto de la culpa sin culpa el espejo que acusa y el silencio que se gangrena el día estéril la noche estéril el dolor estéril la soledad promiscua el mundo despoblado la sala de espera en donde ya no hay nadie Camino andado y desandado la vida se ha ido sin volver el rostro.
Continue reading...
50
En la grana de un prado sanguíneo o en un bosque de cabezas cercenadas, la viuda reclama la carne de un párvulo ******** Allí donde entonan sus voces un coro de lamentos disonantes. Reniega de su apetito la matriarca del barrio francés Pues los gritos de Joliet no inquietan su consciencia, cosechan en cambio, un jardín de culposos deleites Placeres como solo admite, la maquiavelia de una gioconda que envuelta en lujosos atavíos extiende sus garras al inocente . Ni hablar del perjurio voraz, que oculta a la fantasía la marea virgen del infortunio y el propio siniestro. La desesperación de una madre que devora a sus hijos con el don de Saturno. Para la que no hay erotismo sino aquel que evoca el rigor cadavérico. Vapores que ascienden desde el lecho en descomposición, y alimentan su magia. Celebran el cruento dolor del infante, con la mirada de espanto apenas visible en el carmesí de sus finas pestañas Porque es claro como la luna y tan cierto como la muerte que en la viuda no hay gozo, sin el grito que desgarra la noche. Sin la brea que desciende sobre el horizonte, y la angustia que acompaña la pasión de la masacre.
0
Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
La Viuda de París
Nas angústias nobres e sonolentas em que se tudo se fecha e acaba, As areias, as pedras das vinhas feitas do nada. O sopro agrestes das vides refinadas pela tua coragem, Voltamos ao Douro e á tua imagem. Penduro minha mágoa na armadura de uma videira, Nas entranhas de meu ser e junto á cabeceira. Deus deu-me uma materialidade sem sentido, Grito do amor e do gemido. As pedras das calçadas que amaste até demais, O chilrear que já não ouves dos pardais. Eu sei que meu pai está no paraíso, Tem Deus como Abrigo. Cordiais Cumprimentos. Victor Marques
0
Oct 19, 2010
Oct 19, 2010 at 2:52 AM UTC
LEMBRANÇAS DE TI
Taciturno a mal acompañado, pues el viento es fiel y con el me quedo. Camino cual lobo estepario, entre las sombras y el silencio pero canto con grito susurrado. Mi mirada te dice te quiero, mi lengua miente al intento, mis piernas de espagueti, que fingen no conocerte, tiemblan y se quiebran. Taciturno, oscuro caminante nocturno.
0
May 30, 2018
May 30, 2018 at 12:26 PM UTC
Taciturno
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
0
1.9k
Fuerza del manzanares
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
Continue reading...
63
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
0
1.8k
Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
Continue reading...
192
Verde vivienda— Tortura mia. Cuanto quisiera irme a mi casa— La casa de rosas rojas y llenas De amor y pasion para la ciudad. Blanca pureza— Tu voz me llama hasta al fondo del las raíces De la tierra, De la alma, De la corrupcion. Tu lengua dice muy calladito: “Viva Mexico”. No dejes que tu belleza desaparezca Dentro del crimen carmesí del paiz. Aunque me fui de tus manos a un ano, Quiero que sepas que te extrano. Visito tus pueblos esmeraldas seguido, Pero siempre te llevo conmigo. Por favor, mi vida, Gritame en el esplendor de marfil — Como lo hicistes ese quince de Septiembre Para que te escuche desde aqui: “Viva Mexico!” Tan potente, Tan triunfante— Nunca moriras.
0
Jun 6, 2014
Jun 6, 2014 at 7:40 PM UTC
El Grito Fuerte (The Strong Cry)
Existe una ciudad de cuarzo exquisita cuyas rosadas calles yo recorrí siguiendo su sinuosidad caprichosa en ensoñaciones o tiempos de ensueño; contemplé su nimbada altura de sol en un baño de anochecientes tinturas que raro artista podrá nunca pintar. Mis ojos velados de recuerdos hoy reflejan las puertas cerradas, oscuras; los muros, cercantes con custodio rol, que se alzan, fieros y hostiles, ante mí. Yo hago frente, y grito con voz poderosa mas no caen los muros y voy a quedar fuera de la ciudad de cuarzo exquisita.
0
Dec 8, 2015
Dec 8, 2015 at 7:42 AM UTC
Ella
Hoy te extrañé intensamente de la nada y los pequeños recuerdos de nuestra historia cayeron una vez más. Me puse a pensar que después de tantos años tu rostro todavía me trae felicidad cada que te encuentro sin querer en los lugares más random, y ya sabes, nada es casualidad, o al menos eso me gusta creer a mi, algo así como el destino. Pienso en ti y en que tus noticias me duelen, y aún que no creo mucho en la Iglesia (algo que probablemente no sepas de mi), si creo en Dios y le pido que tu vida sea la más feliz. Nuestros recuerdos me han perseguido de maneras que nunca imaginarás, los canto, los grito, los lloro, los escribo..aunque sería mejor enterrarlos en una caja por muchos años, pero falló en el intento cada día a las seis de la mañana, cuando me levanto y me acuerdo que hace algunos amaneceres a esa misma hora me dormía con el sonido de tu voz en el teléfono, pero esos recuerdos algunas veces me hacen sentir mejor, vivir mejor. Pero en fin, cuando me pienses, recuérdame como se debe, con una sonrisa de esquina a esquina, porque así te recuerdo yo. No me borres si no te da la gana, y si llegas a borrarme acuérdate de mi. Que te borré tantas veces y hoy te escribí. -J
0
Aug 30, 2016
Aug 30, 2016 at 3:01 AM UTC
Que te borré tantas veces y hoy te escribí.
Guitarra llama a cajón, Cajón a la voz primera. Escuchen con atención, ¡aquí está la Marinera...! La Marinera de Lima tiene influencia afro-hispana, la "primera de jarana" en copla o cuarteta rima. Inicia el toque la prima pero es más lindo un bordón. Aún no entra la canción porque, como requisito, antes que el cantor dé un grito guitarra llama a cajón. Los que escuchan hacen palmas y se cuadran las parejas, por lo general son viejas -mejor aún si son zambas-. Tan sólo mueven las gamas y un poquito la cadera. Todo esto mientras se espera pues nadie baila sin canto. Sigue llamando entretanto cajón a la voz primera. El canto inicia el paseo con un saludo en el cruce, media vuelta los conduce a otro cruce y al careo. Tras lateral contoneo vuelta y trocar posición... Como dicha operación se da al fin de cada estrofa, en vez de bailar por mofa escuchen con atención. Como quien sudor enjuga un momento se reposa, prosigue la Resbalosa y viene después la Fuga: El bailarín se apechuga, ella sube la pollera. Como peruana bandera blanco y rojo, dos pañuelos dicen en airosos vuelos ¡aquí está la Marinera...!
0
1.5k
Guitarra llama cajón
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
0
1.6k
Los nueve monstruos
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
Continue reading...
70
En el fondo del mar profundo, en la noche de largas listas, como un caballo cruza corriendo tu callado callado nombre. Alójame en tu espalda, ay refúgiame, aparéceme en tu espejo, de pronto, sobre la hoja solitaria, nocturna, brotando de lo oscuro, detrás de ti. Flor de la dulce luz completa, acúdeme tu boca de besos, violenta de separaciones, determinada y fina boca. Ahora bien, en lo largo y largo, de olvido a olvido residen conmigo los rieles, el grito de la lluvia: lo que la oscura noche preserva. Acógeme en la tarde de hilo cuando el anochecer trabaja su vestuario, y palpita en el cielo una estrella llena de viento. Acércame tu ausencia hasta el fondo, pesadamente, tapándote los ojos, crúzame tu existencia, suponiendo que mi corazón está destruido.
0
1.5k
Madrigal escrito en invierno
Si solamente me tocaras el corazón, si solamente pusieras tu boca en mi corazón, tu fina boca, tus dientes, si pusieras tu lengua como una flecha roja allí donde mi corazón polvoriento golpea, si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño, como aguas vacilantes, como el otoño en hojas, como sangre, con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo, sonando como sueños o ramas o lluvias, o bocinas de puerto triste; si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar, como un fantasma blanco, al borde de la espuma, en mitad del viento, como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando. Como ausencia extendida, como campana súbita, el mar reparte el sonido del corazón, lloviendo, atardeciendo, en una costa sola, la noche cae sin duda, y su lúgubre azul de estandarte en naufragio se puebla de planetas de plata enronquecida. Y suena el corazón como un caracol agrio, llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto esparcido en desgracias y olas desvencijadas: de lo sonoro el mar acusa sus sombras recostadas, sus amapolas verdes. Si existieras de pronto, en una costa lúgubre, rodeada por el día muerto, frente a una nueva noche, llena de olas, y soplaras en mi corazón de miedo frío, soplaras en la sangre sola de mi corazón, soplaras en su movimiento de paloma con llamas, sonarían sus negras sílabas de sangre, crecerían sus incesantes aguas rojas, y sonaría, sonaría a sombras, sonaría como la muerte, llamaría como un tubo lleno de viento o llanto o una botella echando espanto a borbotones. Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas y la lluvia entraría por tus ojos abiertos a preparar el llanto que sordamente encierras, y las alas negras del mar girarían en torno de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos. ¿Quieres ser fantasma que sople, solitario, cerca del mar su estéril, triste instrumento? Si solamente llamaras, su prolongado són, su maléfico pito, su orden de olas heridas, alguien vendría acaso, alguien vendría, desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar, alguien vendría, alguien vendría. Alguien vendría, sopla con furia, que suene como sirena de barco roto, como lamento, como un relincho en medio de la espuma y la sangre, como un agua feroz mordiéndose y sonando. En la estación marina su caracol de sombra circula como un grito, los pájaros del mar lo desestiman y huyen, sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes se levantan a orillas del océano solo.
0
1.6k
Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón, si solamente pusieras tu boca en mi corazón, tu fina boca, tus dientes, si pusieras tu lengua como una flecha roja allí donde mi corazón polvoriento golpea, si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño, como aguas vacilantes, como el otoño en hojas, como sangre, con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo, sonando como sueños o ramas o lluvias, o bocinas de puerto triste; si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar, como un fantasma blanco, al borde de la espuma, en mitad del viento, como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando. Como ausencia extendida, como campana súbita, el mar reparte el sonido del corazón, lloviendo, atardeciendo, en una costa sola, la noche cae sin duda, y su lúgubre azul de estandarte en naufragio se puebla de planetas de plata enronquecida. Y suena el corazón como un caracol agrio, llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto esparcido en desgracias y olas desvencijadas: de lo sonoro el mar acusa sus sombras recostadas, sus amapolas verdes. Si existieras de pronto, en una costa lúgubre, rodeada por el día muerto, frente a una nueva noche, llena de olas, y soplaras en mi corazón de miedo frío, soplaras en la sangre sola de mi corazón, soplaras en su movimiento de paloma con llamas, sonarían sus negras sílabas de sangre, crecerían sus incesantes aguas rojas, y sonaría, sonaría a sombras, sonaría como la muerte, llamaría como un tubo lleno de viento o llanto o una botella echando espanto a borbotones. Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas y la lluvia entraría por tus ojos abiertos a preparar el llanto que sordamente encierras, y las alas negras del mar girarían en torno de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos. ¿Quieres ser fantasma que sople, solitario, cerca del mar su estéril, triste instrumento? Si solamente llamaras, su prolongado són, su maléfico pito, su orden de olas heridas, alguien vendría acaso, alguien vendría, desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar, alguien vendría, alguien vendría. Alguien vendría, sopla con furia, que suene como sirena de barco roto, como lamento, como un relincho en medio de la espuma y la sangre, como un agua feroz mordiéndose y sonando. En la estación marina su caracol de sombra circula como un grito, los pájaros del mar lo desestiman y huyen, sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes se levantan a orillas del océano solo.
Continue reading...
66
"Abre sua aversão; Eis que um nauta fala: - Mestre, vês somente sofrimento no amor? - O amor pode conter fuligem e até mesmo grasnar, porém uma vez sentido é como parcel: não se desfaz fácil dentro do peito. E mesmo que nos faça presente o basto e dorido retrocesso, o medo, infindável de obstruir a todo esse amor, mais infindável é o anelo que o amor causa-nos. Estamos sobre escombros, mas o amor é como papelotas angelicais… Desce ondulado cheio de idas e vindas, corrupiando até a estabilização. O amor é granívoro, come pequenas as sementes dos defeitos nossos, belo como o grande milhafre-preto a planar no céu. É como a retriz que sente o vento a tocar, é o ósculo entre o paraíso e a imensidão. Oco somos antes de amar. Somos como o barril quebrado sem vinho, esperando que o tanoeiro nos venha resgatar. Encher-nos a transbordar. Ouça o execrável grito do ódio, sendo cancelado pelo dulçor deste imenso sentimento. Ouça o esfolar dos descrentes, incorpóreos. O amor é um reverbrar eterno de luz em cada alma, é a calma, e a batida de cada pulsação. Não se pode obstrui-lo, ou excluí-lo da vida, pois ela o traz em cada vibração. Como um frincha encontrada dentro de nós, convertendo aos poucos cada problema em solução. Transformando o ingrato em um romântico facúndio, criando paz em meio a escuridão"
0
Oct 5, 2012
Oct 5, 2012 at 10:38 PM UTC
Corte de Nautas II
A dios no lo encontré precisamente en una iglesia, ni tampoco en un sermón. No nos conocimos un domingo, ni se me presentó envuelto en sotanas. A dios lo vi en una solitaria zebra, en un hocico húmedo y arrugado, y en el tímido beso de una hiena. En el sincronizado nado de los delfines, la jorobada espalda de una ballena y un atardecer radiante de rojo y azul. Me lo topé en las canas de mi padre y la fe intensa de mi madre. En la tenacidad de mi hermanita, convertida hoy en empoderada mujer, y en el calor de esas amistades que prevalecen a pesar de tiempo y distancia. Dios se me apareció en un primer beso y una caricia sincera. Lo encontré detrás de ese par de ojos azules que gritaban “te amo”, y en la impotencia y el dolor que hoy causa el haberlos perdido. Lo atrapé escondido en la grandeza de Machu Picchu, y corriendo por las majestuosas planicies sudafricanas. En las calles de mi pueblo pequeñito, tan lleno de virtudes y problemas, y en el eco del grito latinoamericano. A dios lo veo en las cicatrices que exhiben mis rodillas, producto de cada caída. Reside en mi fuerza y coraje, que me han levantado, y también en cada persona que me ha brindado una mano. Y es que a dios lo veo en algo tan simple como lo es la gracia de ser humano. En la risa, el éxito, el dolor y los errores. El amor, la soledad, la esperanza y la incertidumbre. Dios, mis amigos, está en la valentía de vivir.
0
Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 6:52 PM UTC
dios
Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Ciñe el tirso oloroso, tañe el jocundo címbalo. Una bacante loca y un sátiro afrentoso conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso. Atenas brilla, piensa y esculpe Praxiteles, y la gracia encadena con rosas la pasión. ¡Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles sino con cierto ritmo y en cierta proporción! ¡Danzad al soplo de Dionisos que embriaga el corazón! La Muerte viene, todo será polvo bajo su imperio: ¡polvo de Pericles, polvo de Codro, polvo de Cimón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... De Hispania fructuosa, de Galia deleitable, de Numidia ardorosa, y de toda la rosa de los vientos que beben las águilas romanas, venid, puras doncellas y ávidas cortesanas. Danzad en delitosos, lúbricos episodios, con los esclavos nubios, con los marinos rodios. Flaminio, de cabellos de amaranto, busca para Heliogábalo en las termas varones de placer... Alzad el canto, reíd, danzad en báquica alegría, y haced brotar la sangre que embriaga el corazón. La Muerte viene -todo será polvo: bajo su imperio- polvo de Lucrecio, polvo de Augusto, polvo de Nerón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Aldeanas del Cauca con olor de azucena; montañesas de Antioquia, con dulzor de colmena; infantinas de Lima, unciosas y augurales, y princesas de México, que es como la alacena familiar que resguarda los más dulces panales; y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales, ardorosos, baldíos, cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos; mozuelos de la grata Cuscatlán -¡oh ambrosía!- y mozuelos de Honduras, donde hay alondras ciegas por las selvas oscuras; entrad en la danza, en el feliz torbellino: reíd, jugad al son de mi canción: la piña y la guanábana aroman el camino y un vino de palmeras aduerme el corazón. La Muerte viene, todo será polvo: ¡polvo de Hidalgo, polvo de Bolívar, polvo en la urna, y rota ya la urna, polvo en la ceguedad del aquilón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... La noche es bella en su embriaguez de mieles, la tierra es grata en su cendal de brumas; vivir es dulce, con dulzor de trinos; canta el amor, espigan los donceles, se puebla el mundo, se urden los destinos... ¡Que el jugo de las viñas me alivie el corazón! A beber, a danzar en raudos torbellinos, vano el esfuerzo, estéril la pasión... A ti que me reprochas el arcano sentido del amor que va en mi verso fúlgido y hondo, lúgubre y arcano, te hablo en la triste vanidad del verso: tú en la muerte rendido, yo en la muerte, ni un grito apenas del afán del mundo podrá hallar eco en la oquedad vacía. El polvo reina -EL POLVO, EL IRACUNDO!- Alegría! Alegría! Alegría!
0
1.5k
Balada de la loca alegría
Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Ciñe el tirso oloroso, tañe el jocundo címbalo. Una bacante loca y un sátiro afrentoso conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso. Atenas brilla, piensa y esculpe Praxiteles, y la gracia encadena con rosas la pasión. ¡Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles sino con cierto ritmo y en cierta proporción! ¡Danzad al soplo de Dionisos que embriaga el corazón! La Muerte viene, todo será polvo bajo su imperio: ¡polvo de Pericles, polvo de Codro, polvo de Cimón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... De Hispania fructuosa, de Galia deleitable, de Numidia ardorosa, y de toda la rosa de los vientos que beben las águilas romanas, venid, puras doncellas y ávidas cortesanas. Danzad en delitosos, lúbricos episodios, con los esclavos nubios, con los marinos rodios. Flaminio, de cabellos de amaranto, busca para Heliogábalo en las termas varones de placer... Alzad el canto, reíd, danzad en báquica alegría, y haced brotar la sangre que embriaga el corazón. La Muerte viene -todo será polvo: bajo su imperio- polvo de Lucrecio, polvo de Augusto, polvo de Nerón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Aldeanas del Cauca con olor de azucena; montañesas de Antioquia, con dulzor de colmena; infantinas de Lima, unciosas y augurales, y princesas de México, que es como la alacena familiar que resguarda los más dulces panales; y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales, ardorosos, baldíos, cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos; mozuelos de la grata Cuscatlán -¡oh ambrosía!- y mozuelos de Honduras, donde hay alondras ciegas por las selvas oscuras; entrad en la danza, en el feliz torbellino: reíd, jugad al son de mi canción: la piña y la guanábana aroman el camino y un vino de palmeras aduerme el corazón. La Muerte viene, todo será polvo: ¡polvo de Hidalgo, polvo de Bolívar, polvo en la urna, y rota ya la urna, polvo en la ceguedad del aquilón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... La noche es bella en su embriaguez de mieles, la tierra es grata en su cendal de brumas; vivir es dulce, con dulzor de trinos; canta el amor, espigan los donceles, se puebla el mundo, se urden los destinos... ¡Que el jugo de las viñas me alivie el corazón! A beber, a danzar en raudos torbellinos, vano el esfuerzo, estéril la pasión... A ti que me reprochas el arcano sentido del amor que va en mi verso fúlgido y hondo, lúgubre y arcano, te hablo en la triste vanidad del verso: tú en la muerte rendido, yo en la muerte, ni un grito apenas del afán del mundo podrá hallar eco en la oquedad vacía. El polvo reina -EL POLVO, EL IRACUNDO!- Alegría! Alegría! Alegría!
Continue reading...
77
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
0
1.4k
Los cisnes
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
Continue reading...
34
Dedicado ao Ilustre, reverendo Padre Bernardo. Um culto de saber apurado que labuta e explica na perfeição: o amor de todos nós pela nossa terra. Estou grato e este poema será pouco para dedicar a tão nobre Carrazedense. Nascemos todos nesta terra linda e singular, Janela aberta para Douro e Tua comtemplar. Xisto, granito e terras de areia, Grito de gente plebeia. Todos sentem com alma e coração, A Deus excelsa gratidão. Planalto que tão bem ficas assim, Musgo, fetos e alecrim. Macieiras e as figueiras centenárias se adaptam em harmonia, Vinhas e oliveiras bafejadas pelo sol de meio-dia. Pastores que gostam das giestas, dos lameiros esverdeados, Carrazeda e seus antepassados. Victor Marques
0
Sep 9, 2013
Sep 9, 2013 at 8:59 AM UTC
Ao Ilustre Padre Bernardo ....
En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?   ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas.   Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!   En la luna negra, sangraba el costado de Sierra Morena.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?   La noche espolea sus negros ijares clavándose estrellas.   Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!   En la luna negra, ¡un grito! y el cuerno largo de la hoguera.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?
0
1.2k
Canción de jinete
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
0
1.3k
Squier en nicaragua
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
Continue reading...
83