"suavemente" poems
Rio Tua
Olho o rio que corre suavemente,
Nobre povo, paisagem estonteante,
Castanheiro terra singular,
Janela aberta para te comtemplar.
As montanhas descem para ti rio tua,
Imagem linda sem igual,
Pareces não ser rio, ser o mais lindo postal,
Rio maltratado pelas gentes de Portugal.
Quando me levanto te olho com amor,
Encontro Deus nosso Senhor.
Os melros e pintassilgos entoam afinadas melodias,
E tu rio Tua te abandonas junto às penedias.
Grande Abraço.
Victor Marques
Jun 18, 2012
Jun 18, 2012 at 7:14 AM UTC
Siento la cálida piel del deseo, percibo el aroma sutil del recuerdo. Mi cuerpo sobre el tuyo, desplazándonos suavemente por todo el volumen de la habitación. Hipnotizado en la curvatura trazada de tus caderas, las sujeto aferrándome a ellas, las acaricio en ocasiones recorriendo la suavidad de tu fino vientre mientras beso tu cuello lentamente.
Y mientras el mundo se detiene y el tiempo mismo para en el instante que tu blusa cae al piso. La piel tersa de esas curvas que repaso con infinita fascinación me arraigan a un solo deseo incontrolable de tenerte.
La suavidad de tus senos, la perfecta curva de tu abdomen, el lírico contraste de tus nalgas y los dos pequeños hoyuelos en tu la parte trasera de tu espalda, casi a la altura de tu profundo y lacio cabello ***** fluyendo en movimientos ondulantes sobre mi al par que toda esa obra de arte magnificente que llamas cuerpo.
Jan 31, 2015
Jan 31, 2015 at 6:27 PM UTC
O Douro na sua plenitude
Quando me levantei, senti aquele sentido odor de uma linda manhã de primavera. Os pintassilgos entoavam uma melodia que me ajudou a encarar o dia com mais serenidade e encanto. Olhei para este meu horizonte que se estende num infinito lonquinquo que parece estar ali para ser sempre contemplado e amado.
Que Douro sublime excelso de ser pintado por expressionistas e cantado em versos pelos nossos poetas que não deixam de o servir e o idolatrar. Desde menino que eu ganhei uma consciência duriense que nem com a morte ninguém ma irá roubar. Não me canso de tentar perceber o xisto em harmonia, complexo e eternizado com estes lindos muros que parecem até nem serem feitos por pedreiros terrenos mas sim por anjos do bom Deus que por aqui quis passar.
Casebres abandonados e fornos de secar os figos continuam na paisagem duriense vivos e ao mesmo tempo parecem sepultados para sempre no cemitério dum rio Douro que se embala num Rabelo de outrora.
As videiras imponentes parecem ressuscitar todos os anos pela altura da Páscoa. Que beleza sentir e amar um Deus vivo que bebeu o vinho para nos mostrar seu amor e assim dignificar todos aqueles que se dedicam a tão nobre tarefa. Toda a vegetação duriense exala perfume, permitindo ao homem encontrar aqui um paraíso terreno e ao mesmo tempo um purgatório disperso nos patamares onde vinhas, oliveiras, amendoeiras, figueiras, laranjeiras, sobreiros, torgas e giestas coabitam.
Quem fala do Douro sublime não pode deixar de olhar para os rostos de suas gentes. Parece até que não sabem amar mais nada, nem mais nada fazer. ...
Um saber acumulado de gerações é um legado de arte de bem-fazer vinho aliado a novas técnicas utilizadas por enólogos sedentos de fazerem dos vinhos do Douro os melhores do mundo.
O Douro corre sem correrias. É meigo com seu leito. As vinhas bebem suavemente de suas águas doces. Nós que aprendemos com o brilho do pôr-do-sol, que parece um verniz de esmalte que conforta crentes e não crentes.
O Douro que é de oiro está de deleite, de quarentena para nos ajudar a viver e a estar sempre perto da margem para embarcar na barca dum destino já traçado.
Victor Marques
Apr 10, 2014
Apr 10, 2014 at 8:31 AM UTC
Yo no solía rezar
Hasta que la conocí.
Era difícil no ceder a sus tentaciones
En el pueblo decían que era ella
La dama de noche, vicio de los hombres.
Pero yo quería probarla, ocupar un lugar
Entre sus risos desordenados.
Le pedí una noche, solo una.
Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada
Al llegar a la recamara se despojó de su vestido
Permitiéndome ver lo blanco de su piel
Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso.
Sutiles sus labios, deliciosos.
Una caricia por la espalda, otra en las caderas
Me quita el suéter y la falda.
Sentía sus dedos explorar la humedad
Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello.
Su lengua recorría mis senos y su mirada
Estaba fija en mí, se mordía los labios
Me gemía suavemente al oído.
La sentía dentro de mí
Haciendo movimientos lentos
-No te resistas, déjame mostrarte…
Y como quien obedece sin preguntar
Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo
Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo.
No sé si había pasado una o tres horas
Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor
La habitación olía extraño me incorporo
Para encontrarla sentada en la ventana
Aun desnuda fumándose un cigarro.
Al verme sonríe y me ofrece un trago
Era una diosa tallada por la vida.
Un último beso fue plasmado antes de marcharse
Y de eso ha pasado seis años.
Yo no solía rezar
Hasta que la conocí.
Me he topado con ella varias veces
Como viento que mueve hojas
En las noches que el cielo este despejado
Le suelo gritar al viento
Oh María, sin pecado concebida
Tráemela una noche, solo una.
Oct 25, 2015
Oct 25, 2015 at 10:56 PM UTC
Ya lo extrañaba; el rose de tus manos sobre mi piel, acariciando cada centímetro de mis brazos, mi cuello y mi cara. Extrañaba esa forma de mirar que solo tú y yo comprendemos que nos dice como nos sentimos entre nosotros. Extrañaba esa forma de seducción que aún sin nunca haber probado tus labios, sabía que era una de las cosas que más deseaba y necesitaba.
Aquí estamos de nuevo; la piel desnuda de tus manos contra la piel de mis brazos, pasando suavemente con caricias que mencionan un te quiero. Ahora es real, ahora estamos juntos y la distancia que nos había separado hizo crecer nuestras emociones.
Un día perfecto, una tarde de calor y finalmente el toque no accidental de nuestras bocas. Al final, mi risa junto con tu sonrisa se unen para festejar el sentimiento de nuestros labios juntos por primera vez.
Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 10:55 AM UTC
Has de beber
Totalmente este situacion
Complentamente en los sentidos de tus antepasados
Has de creer
Totalmete en el poder del ser
Solamente en un gran pasion
Has de saboriar
Totalmente los rayos del sol y la luna
Unicamente en los brillantes rayos de la alma
Has de cantar
Brevemente de los llantos
Frequentemente con tus amantes
Has de bailar
Rapidamente como los ojos del joventud
Lentamente como el sabiduria de los antiguos
Has de ser
Puramente un amalgacion
Tranquilamente tu propio verdad
Has de tocar
Suavemente al mundo que has alimentado
Firmemente al mundo que te acose
Has de saber
Hoy siempre se terminara
Y manana tienes la gracia de comenzar
Has de entender
No es el mundo que te trata de danar
Que el miedo nos dana mas que nos protégé
Has de amar
Sin ser egoista
Sin ser imbecile
Has de…
Mar 5, 2010
Mar 5, 2010 at 6:08 PM UTC
Disculpa mi mirada
Pequeña flor de bronce
La curiosidad embriaga
Por como te mostrarás
Floreciente
Y el brillo del rocío matinal
Le ruego al sol
Aparece ahora y revela
El objeto de mi deseo
Siente mi aliento, pequeña flor
Como unos labios suavemente exploran
Y remplazan mis pasiones
Con tu dulce aroma
Mi ambición es mejorar
Y mantener la esmeralda con cuidados
No temas al abrazo
Y saborea el néctar que compartes
~
Scott Mitchell
Dec 23, 2012
Dec 23, 2012 at 7:26 PM UTC
Te me dijiste que me amas
debajo del sauce llorón
un día en el verano...
Te me dijiste que me amas
cuando el cielo fue lo más azul
y el viento nos abrazó suavemente...
Te me dijiste que me amas
cuando me visitaste aquel verano
y en un mensaje cuando me dejaste en el fin del verano..
Y no me lo dijiste de nuevo.
pero si lo dijiste a la novia que nunca supe que tuviste.
Nov 4, 2014
Nov 4, 2014 at 10:05 AM UTC
Cazador alto y tan bello
Como en la tierra no hay dos,
Se fue de caza una tarde
Por los montes del Señor.
Seguro llevaba el paso,
Listo el plomo, el corazón
Repicando, la cabeza
Erguida y dulce la voz.
Bajo el oro de la tarde
Tanto el cazador cazó,
Que finas lágrimas rojas
Se puso a llorar el sol...
Cuando volvía cantando
Suavemente a media voz
Desde un árbol, enroscada,
Una serpiente lo vio.
Iba a vengar a las aves,
Mas, tremendo, el cazador
Con hoja de firme acero
La cabeza le cortó.
Pero aguardándolo estaba
A muy pocos pasos yo...
Lo até con mi cabellera
Y dominé su furor.
Ya maniatado le dije:
-Pájaros matasteis vos,
Y voy a tomar venganza
Ahora que mío sois...
Mas no lo maté con armas,
Busqué una muerte peor:
¡Lo besé tan dulcemente
Que le partí el corazón!
Envío
Cazador: si vas de caza
Por los montes del Señor,
Teme que pájaros venguen
Hondas heridas de amor.
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Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente,
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente.Deshójanse las copas otoñales
del parque mustio y viejo.
La tarde, tras los húmedos cristales,
se pinta, y en el fondo del espejo.El rostro del hermano se ilumina
suavemente. ¿Floridos desengaños
dorados por la tarde que declina?
¿Ansias de vida nueva en nuevos años?¿Lamentará la juventud perdida?
Lejos quedó -la pobre loba- muerta.
¿La blanca juventud nunca vivida
teme, que ha de cantar ante su puerta?¿Sonríe el sol de oro
de la tierra de un sueño no encontrada;
y ve su nave hender el mar sonoro,
de viento y luz la blanca vela hinchada?Él ha visto las hojas otoñales,
amarillas, rodar, las olorosas
ramas del eucalipto, los rosales
que enseñan otra vez sus blancas rosasY este dolor que añora o desconfía
el temblor de una lágrima reprime,
y un resto de viril hipocresía
en el semblante pálido se imprime.Serio retrato en la pared clarea
todavía. Nosotros divagamos.
En la tristeza del hogar golpea
el tictac del reloj. Todos callamos.
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Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio
muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar,
sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y
avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy
dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al
retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí,
in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas,
por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí.
¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A
Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las
gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere
porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso.
Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos
corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente
lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui
dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
-Hijo, ¡cómo estás viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido,
en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de
mí, se entristece de mí. ¿Qué falta
hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por
qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si
jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y
por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más
se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de
mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!
Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo
que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo
de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi
madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres
llamas. Le digo entonces hasta que me callo:
-Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio
muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales
descienden suavemente por mis brazos.
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Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...
Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz,
borrándolo...
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...
le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...
952
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana
o una puerta cualquiera de una calle lejana,
no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera:
ni menos en otoño, ni más en primavera.
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer,
un hombre enloquecido, besará una mujer.
Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día
todos irán sabiendo lo que nadie sabía.
Y para los amantes, su amor desesperado,
podrá ser un delito, pero nunca un pecado.
Por eso el amor pasa por las calles desiertas,
y es como un viento loco que quiere abrir las puertas
Bien saben los amantes que hay caricias que son;
no una simple caricia, sino una posesión.
Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido,
si se juntan dos bocas en un beso prohibido.
¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura
si se parece a un árbol reseco en la llanura.
Y los amantes saben que sin querer siquiera,
hay un amor que crece como una enredadera.
Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.
Y si por algo es triste la lluvia que no llueve,
será porque es la lluvia condenada a ser nieve.
Es natural que un día comprendan los amantes
que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño,
que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
El amor... Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.
Y suele ser un niño de manos milagrosas,
que rompe las cadenas y hace nacer las rosas.
Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.
Y el corazón renace con renovada fe,
igual que los rosales, que no saben por qué.
Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta,
pero... tan suavemente, que nadie se despierta.
Puede ser en otoño. Puede ser en verano,
tanto un amor tardío como un amor temprano.
Una mujer, un hombre y un oscuro aposento:
Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento.
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer
es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Liliana,
¿está mal que esté celoso del vaso que toca tus labios lucios? o el sol de la mañana que acaricia tu suave piel?
¿es incorrecto que soy celoso del viento de la tarde que suavemente mueve su pelo sedoso?
Y la música que penitrates tu alma?
Es malo que estoy celoso del espejo que ve y refleja tus ojos como la luz de la luna sobre un mar en calma?
¿está mal que esté celoso de la ropa que abraza tu cuerpo como me gusta hacer? O la música que llena tu alma con pasión?
¿es incorrecto que soy celoso del gatito que le hace sonreír? ¿y la almohada que acuna suavemente tu cabeza mientras sueñas?
¿está mal que estoy celoso de aquellos que pueden escuchar la música encantadora que es su voz? ¿o aquellos que pueden ver la forma en que camina con elegancia como una princesa en una película?
¿es incorrecto que en su ausencia parezco a un barco sin un timón? ¿o que te echo tanto de menos es como un dolor físico?
Si todos estos sentimientos están equivocados nunca voy a ser correcto, porque las palabras en este poema nunca puede ser suficiente para decirte cuánto te amo.
Aug 26, 2017
Aug 26, 2017 at 4:17 PM UTC
¿Qué exaltaré en la tierra que no sea algo tuyo?
A mi lecho de ausente me echo como a una cruz
de solitarias lunas del deseo, y exalto
la orilla de tu vientre.
Clavellina del valle que provocan tus piernas.
Granada que has rasgado de plenitud su boca.
Trémula zarzamora suavemente dentada
donde vivo arrojado.
Arrojado y fugaz como el pez generoso,
ansioso de que el agua, la lenta acción del agua
lo devaste: sepulte su decisión eléctrica
de fértiles relámpagos.
Aún me estremece el choque primero de los dos;
cuando hicimos pedazos la luna a dentelladas,
impulsamos las sábanas a un abril de amapolas,
nos inspiraba el mar.
Soto que atrae, umbría de vello casi en llamas,
dentellada tenaz que siento en lo más hondo,
vertiginoso abismo que me recoge, loco
de la lúcida muerte.
Túnel por el que a ciegas me aferro a tus entrañas.
Recóndito lucero tras una madreselva
hacia donde la espuma se agolpa, arrebatada
del íntimo destino.
En ti tiene el oasis su más ansiado huerto:
el clavel y el jazmín se entrelazan, se ahogan.
De ti son tantos siglos de muerte, de locura
como te han sucedido.
Corazón de la tierra, centro del universo,
todo se atorbellina, con afán de satélite
en torno a ti, pupila del sol que te entreabres
en la flor del manzano.
Ventana que da al mar, a una diáfana muerte
cada vez más profunda, más azul y anchurosa.
Su hálito de infinito propaga los espacios
entre tú y yo y el fuego.
Trágame, leve hoyo donde avanzo y me entierro.
La losa que me cubra sea tu vientre leve,
la madera tu carne, la bóveda tu ombligo,
la eternidad la orilla.
En ti me precipito como en la inmensidad
de un mediodía claro de sangre submarina,
mientras el delirante hoyo se hunde en el mar,
y el clamor se hace hombre.
Por ti logro en tu centro la libertad del astro.
En ti nos acoplamos como dos eslabones,
tú poseedora y yo. Y así somos cadena:
mortalmente abrazados.
799
El placer inherente
Y adictivo de mirarte
cierro los ojos y apareces
Y mi mente te besa entre
silencios
Y en tus ojos de miel
Hay un brillo adorado
Y el sabado llega rapido
Pues tus ojos hablan
de ese brillo de saberte
Entenderte y reconocerte
y tus labios rojos y fecundos
Me roban las miradas
besarlos y volverlos mios
Lentamente, Y a mi pecho
conectaste esa Fecunda mirada
Tus ojos y los mios
En una frecuencia que
te vuelve amada
Y los lunares de tu espalda
Marcan un rastro
Un sendero, el camino
En un viaje compartido
Y los de tu estomago y
Tu pecho, mi sendero al
Paraíso
Mi cuerpo brilla al notar
Que fuiste violentamente
Amada
Tierna y violentamente
Nos unimos en silencio
Tu alma brilla en la
oscuridad d tu cama
Y de tus labios salen besos
Silentes, de mujer enamorada
Y de tu cuerpo sale el
mar Mientras te abres
Y mis besos beben de tus
Labios, d lis y miel
Mientras tus ojos sienten
la verdad, y ves el todo
Y tus rios y tu selva, calman
La sensual llamarada
Una llama que tu enciendes
Con tus ojos y tu cuerpo
luego apagas, con tus labios
De mujer enamorada
Mi cuerpo huele al tuyo
Y te recuerda en silencios
en sielncios que tu rompes
Al pensarme desde lejos
Y el placer de mirarte
Sin cadenas ni lazos,
Solo el que usas al amarme
Eres libre y adorada
Y como una gran leona,
eres violentamente amada
Y te muerdo suavemente
Mientras te amo en silencios
Silencios que se rompen, con
Tu labios rojos
Y de ellos mana tu tonada,
El rugido de una leona,
fuerte Completa y adorada.
May 21, 2018
May 21, 2018 at 6:51 PM UTC
Cristo dijo que allí donde nos reuniésemos en su nombre, estaría Él en medio de nosotros. No es, pues, extraño que aquella noche misteriosa en que hablábamos de Él con unción cordial, de su inmensa alma diáfana, de su ternura grande como el universo, de su espíritu de sacrificio incomparable, del sabor místico de su caridad, que nos penetra y nos envuelve, Él se presentara de pronto, suavemente, en el corro.
Lejos de sorprendernos, su aparición divina nos pareció natural. Quizá no se trataba propiamente de una aparición; más bien le sentíamos dentro de nosotros; pero la realidad de su presencia era absoluta, imponente, superior a toda convicción.
En vez de turbarnos, experimentamos todos un bienestar infinito.
Cristo nos bendijo y, sonriéndonos, con aquella indecible sonrisa, nos preguntó:
-¿Qué deseáis que os dé antes de volver al padre?
-Señor -dijo Rafael-, deseo que me perdones mis pecados.
-Perdonados están -respondió Jesús, siempre sonriendo.
-Yo, Señor -dijo Gabriel-, ansío estar contigo...
-Pronto estarás -replicó Cristo amorosamente-. Y tú -me preguntó-, ¿qué quieres, hijo?
Iba a decirte algo de mi muerta; pero no sé por qué, al ver la expresión divina de su rostro, comprendí que no era preciso decirle nada; que los muertos estaban en paz en su seno, junto a su corazón, y que todas las cosas que sucedían eran paternalmente dispuestas o reparadas.
-Qué anhelas, hijo? -repitió Jesús, y yo
respondí:
-Señor, ¿qué puedo anhelar, si todo está bien? Yo sólo deseo que se haga en mí tu voluntad...
Cristo me miró con ternura (¡qué mirada de éxtasis!); pasó su mano translúcida por mis cabellos...
Después se alejó sonriendo, como había venido.
765
Si el aire se tumba
Al pasar sobre tu cuerpo
Yo me izo suavemente
Y sin contemplaciones
Te abarco y muero,
Muero un instante,
Justo para hacerte eterna.
Nov 25, 2014
Nov 25, 2014 at 9:15 AM UTC
Conversación, Mi corazón y mi alma,
Cuando te vi en primer lugar pude ver que estaba usted, tan bello que apenas podía creer mis ojos, cuando empecé a conocerte, sentí su espíritu, su alma, y me hablaba; Se dijo, ' mira, me mira, yo soy la mujer de sus sueños.' Cuando empecé a conocerte, quiero que amo, tu habla de corazón a mí, dijo suavemente, 'Ámeme.' Y lo hice, y lo hago, y lo haré, siempre...
Apr 18, 2015
Apr 18, 2015 at 11:43 AM UTC
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuantas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
Alza tus brazos, ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra como una campana
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame
del dolor,
límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.
Tú destruyes el mundo para que esto suceda,
tú comienzas el mundo para que esto suceda.
Me has amado las manos y caerán con el otoño.
Has amado mi voz y está arrasada.
Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra
impura.
Me has amado y amado
para que huya de mí, señor de sombras.
Me has destruido para que yo sea luz humana
cantando
como las criaturas de tu sangre.
Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se
haga tu cuerpo.
Que la noche devuelva tu dulzura.
Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron.
Que tus ojos regresen de todo lo mirado.
Paloma del amor
en vez
asciendes pura en libertad
giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo.
Como un niño te canto bajo la noche oscura.
Cofre de los secretos, juegos hondos,
temblores del otoño como pañuelos rápidos,
te canto allí para que seas.
Señora del candor,
con boca limpia digo uno a uno tus nombres,
pongo mi rostro en la penumbra que de ellos
desciende,
hago un gran fuego con tus nombres bajo la
noche oscura.
En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.
695
Teria sempre água para todos beber,
Correria por paixão sem saber,
Seria rio, amor de bem querer,
Água cristalinas que todos podem ver.
Patinhos sem pressa molham suas penas,
Pedrinhas grandes e pequenas.
Areias desfeitas amedrontadas,
Queria ser rio de ninfas e fadas.
Teria mais cores laranja e verniz matizado ,
Seria rio sem inferno, nem pecado.
As águas seriam sempre serenas,
E seus afluentes açucenas.
Queria ser rio muito abrangente,
Sem causar inundações de repente.
Queria ser flor e também semente,
Rio doce que ama sua gente.
Queria ter moinhos para trigo moer,
Rouxinóis ouvir ao amanhecer.
Adormecer na noite suavemente,
E acordar com sua corrente
Aug 4, 2023
Aug 4, 2023 at 8:37 AM UTC
Solía escribir con su dedo grande en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas»,
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.
Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!
Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!
¡Abisa a todos compañeros pronto!
Palo en el que han colgado su madero,
lo han matado;
¡lo han matado al pie de su dedo grande!
¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!
¡Viban los compañeros
a la cabecera de su aire escrito!
¡Viban con esta b del buitre en las entrañas
de Pedro
y de Rojas, del héroe y del mártir!
Registrándole, muerto, sorprendiéronle
en su cuerpo un gran cuerpo, para
el alma del mundo,
y en la chaqueta una cuchara muerta. .
Pedro también solía comer
entre las criaturas de su carne, asear, pintar
la mesa y vivir dulcemente
en representación de todo el mundo.
Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
despierto o bien cuando dormía, siempre,
cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.
¡Abisa a todos compañeros pronto!
¡Viban los compañeros al pie de esta cuchara para siempre!
Lo han matado, obligándole a morir
a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aquél
que nació muy niñín, mirando al cielo,
y que luego creció, se puso rojo
y luchó con sus células, sus nos, sus todavías,
sus hambres, sus pedazos.
Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,
a la hora del fuego, al año del balazo
y cuando andaba cerca ya de todo.
Pedro Rojas, así, después de muerto,
se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
lloró por España .
y volvió a escribir con el dedo en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas».
Su cadáver estaba lleno de mundo.
618
a chuva cai suavemente sobre o teu rosto.
a chuva cai suavemente sobre o teu cabelo,
e toca-te os lábios sedentos de um beijo.
a chuva cai suavemente do céu,
e permite que a minha alma flutue sobre o ar,
levando-me para um lugar mágico.
Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 6:33 AM UTC
La vida es lo que pasa
mientras nos amamos,
tú y yo,
nunca.
Mi corazón se rompe
y no sé porqué,
tal vez mi ignorancia
llame a la muerte
y por eso está siempre
tan cerca.
Debo vivir.
Debo vivir aún sin amor,
aún con la muerte
respirándome besos
en mi oreja.
Debo vivir,
debo vivir para siempre,
aún con sabor a sangre en mis labios,
que nunca tocarán los tuyos.
Suavemente...
la muerte resbala su cara
por la mía;
ya no susurra,
sus besos no respiran mis oídos.
Suavemente...
la muerte me besa suavemente
con sus labios fríos,
y en este momento
sé que jamás nadie
me querrá tanto.
Yo y la muerte,
we have a history together,
nuestros besos se entrelazan
en el tiempo
como nuestros cuerpos
en el espacio.
Oh muerte,
déjame vivir añorando tus brazos,
añorando la cuchilla,
la soga,
la bala,
el veneno,
el fondo del mar...
Oh muerte,
déjame vivir
suavemente...
//
Life is what happens
while we love each other,
you and I,
never.
Mi heart breaks
and I don't know why,
maybe my ignorance
calls death
and that's why it's always
so near.
I must live.
I must live even without love,
even with death
breathing me kisses
on my ear.
I must live,
I must live forever,
even with taste of blood on my lips,
which will never touch yours.
Softly...
death slips its face
across mine;
it doesn't whisper anymore,
its kisses don't breath my ear.
Softly...
death kissis me softly
with its cold lips,
and in this instant
I know noone ever
will love me this much.
Me and death,
we have a history together,
our kisses intertwine
in time
like our bodies do
in space.
Oh death,
let me live longing for your arms,
longing for the razor,
for the rope,
for the poison,
for the bottom of the sea...
Oh death,
let me live
softly...
Dec 14, 2018
Dec 14, 2018 at 3:09 AM UTC
Yo no puedo tener un verso dulce
que anestesie el llanto de los niños
y mueva suavemente las hamacas como una brisa esclava.
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.
Además... esa tempestad ¿quién la detiene?
¡Eh, tú varón confiado que dormitas!
Levántate, recoge tus zapatos y prosigue...
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.
Hacia las cumbres trepan los dioses
extenuados buscando un resplandor.
Y aquí voy yo con ellos,
entre el sudor y el polvo de sus inmensos pies descalzos,
aquí voy yo con ellos, atropellado y sacudido
pero agarrándome a sus plantas como las
pinzas de un insecto, clavándome en su carne,
hundíendome en su sangre
como un pulgón,
como una nigua... maldiciendo, blasfemando...
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie:
ni a los niños
ni a los hombres
ni a los dioses.
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