"creador" poems
Para ti que no crees en mi, te escribo esta carta para pedirte que no me insultes ni me jusgues, puesto que soy una obra mas de tu creador, yo soy el espiritu de luz que te llevara hacia el cuando tu alma se despegue de tu cuerpo y tengas que rendirle cuentas de tu vida....porque yo no soy un ser satanico, tampoco un ser diabolico. Soy un ser que Nuestro Dios Padre.. e cree, yo soy la Niña que te mira, mis brazos que te cargan, mis manos que te consuelan, mis pies que te guian, mi Guadaña que te Defiende, mi aliento alegre que respires, mi mundo en el que vives, mi manto que te cubre y resguardia, todo estolo tengo para ti por que para eso fui creada, solo pideme all infocarme, pero haslo con humildad, haslo con el Corazon y yo estare contigo
Aug 21, 2013
Aug 21, 2013 at 7:50 AM UTC
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como al través de un tul.Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz.Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen,
caballo volador.Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embriaguez divina
del genio creador...
Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro
y entre las sombras hace
la luz aparecer.Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel.Hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el zenít.Inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.Armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...
Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos.
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Crecí rodeado de leyendas urbanas
De pesadillas y demonios,
de mundos imaginarios que aun no
he logrado describir.
Me he ahogado con fantasmas
he charlado con los monstruos
más temibles de mi autoria
y me he nombrado creador
de lo oscuro y solitario.
Soy, soy y soy...
pero hoy me he lanzado
a la luz para contar historias
de un universo nacido
de la mente de un niño
callado.
Me he convencido de que
mis monstruos son más
humanos que gente que conozco.
También me he dado cuenta
de que la vida esta para aprender,
sentir y disfrutarla, pero más importante aun
compartirla atrás vez de letras, imagines y charlas.
Y que mis fantasías y las de los demás no podrían
haber sido más que experiencias y versiones alternas
de nuestra verdad.
Nov 11, 2017
Nov 11, 2017 at 3:45 PM UTC
Ojos y manos de brasa, y con manos de brasa
pude alcanzar la mañana que huía.
Ojos y manos de brasa, olvidándolo todo, con manos de brasa
glorifiqué la mañana encendiendo sus cimas.
Con manos de brasa
toqué, desgajé. Por mis manos de brasa el álamo ardía.
Y las aguas y el cielo, con sólo mis manos,
dejaban abrirse la flor de su llama cumplida.
Ojos y manos de brasa. Mis ojos de brasa
tocaban de lumbre la gran lejanía.
¡Qué perfecto era todo! Con manos de brasa
volví a modelar cada forma, le dí a cada forma su forma precisa.
Con ojos y manos de brasa, con todas mis fuerzas,
con el estéril cansancio feliz de crear pasajera alegría.
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Vierte el humo doméstico en la aurora
su sabor a rastrojo;
y canta, haciendo leña, la pastora
un salvaje aleluya!
Sepia y rojo.
Humo de la cocina, aperitivo
de gesta en este bravo amanecer.
El último lucero fugitivo
lo bebe, y, ebrio ya de su dulzor,
¡oh celeste zagal trasnochador!
se duerme entre un jirón de rosicler.
Hay ciertas ganas lindas de almorzar,
y beber del arroyo, y chivatear!
Aletear con el humo allá, en la altura;
o entregarse a los vientos otoñales
en pos de alguna Ruth sagrada, pura,
que nos brinde una espiga de ternura
bajo la hebraica unción de los trigales!
Hoz al hombro calmoso,
acre el gesto brioso,
va un joven labrador a Irichugo.
Y en cada brazo que parece yugo
se encrespa el férreo jugo palpitante
que en creador esfuerzo cuotidiano
chispea, como trágico diamante,
a través de los poros de la mano
que no ha bizantinado aún el guante.
Bajo un arco que forma verde aliso,
¡oh cruzada fecunda del andrajo!
pasa el perfil macizo
de este Aquiles incaico del trabajo.
La zagala que llora
su yaraví a la aurora,
recoge ¡oh Venus pobre!
frescos leños fragantes
en sus desnudos brazos arrogantes
esculpidos en cobre.
En tanto que un becerro,
perseguido del perro,
por la cuesta bravía
corre, ofrendando al floreciente día
un himno de Virgilio en su cencerro!
Delante de la choza
el indio abuelo fuma;
y el serrano crepúsculo de rosa,
el ara primitiva se sahúma
en el gas del tabaco.
Tal surge de la entraña fabulosa
de epopéyico huaco,
mítico aroma de broncíneos lotos,
el hilo azul de los alientos rotos!
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Hoy, entre el reloj y la pantalla de mi computador,
Hoy, entre conversaciones grandiosas,
Hoy me preguntas si me creo el gran "Creador",
Te envío un mensaje envuelto en rosas secas,
"Tú eres la creación",
La grandiosa idea,
La meta,
La metida de pata,
La mera esperanza,
Pero...
Ya no creo en ti,
Pero, el creador tampoco cree en sí mismo,
Por ende,
En sí misma,
Vez?
No hay salida alguna,
Solo me queda volver a crear...
Oct 13, 2020
Oct 13, 2020 at 9:01 PM UTC
Un día Juan, el soñador de Patmos,
el creador de las visiones hórridas,
que en el sombrío muro del abismo
leyó palabras que al mortal asombran,
Dijo a su Águila: «Elévame en tus alas,
Que quiero ver de Jehová la gloria».
Y cruzó los espacios. Y los cielos
al fin se abrieron a su vista absorta.
Y se asomó al abismo en que golpean
de la insondable Eternidad las olas,
y nada columbró... Todo era noche...
¡La grandeza de Dios formaba sombra!
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