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"movimientos" poems
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Julio Cortázar.
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Jul 3, 2014
Jul 3, 2014 at 10:48 PM UTC
Rayuela. Capítulo 7. Como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces.
Atisbo de un pezón a contraluz luciérnagas bailan en mi estómago uñas marcadas en mi espalda El frote de tus labios, como almohadillas húmedas, refrescan mi ser y así olvido mi olvido Descenso lento pero apresurado, como quien se impacienta por el oro, pero conoce los peligros del camino Movimientos tenues, una respiración, un susurro Me desvisto de mis pesares, olvido lo que me agobia caigo presa de una trampa de la que aún no se descubre escapatoria El estupefaciente más efectivo, síntomas de la cima, relajación, nervios y escalofríos mezclados en un cóctel de lo más delicioso Un beso, un abrazo y hasta la mañana siguiente
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 11:33 AM UTC
*****
Siento la cálida piel del deseo, percibo el aroma sutil del recuerdo. Mi cuerpo sobre el tuyo, desplazándonos suavemente por todo el volumen de la habitación. Hipnotizado en la curvatura trazada de tus caderas, las sujeto aferrándome a ellas, las acaricio en ocasiones recorriendo la suavidad de tu fino vientre mientras beso tu cuello lentamente. Y mientras el mundo se detiene y el tiempo mismo para en el instante que tu blusa cae al piso. La piel tersa de esas curvas que repaso con infinita fascinación me arraigan a un solo deseo incontrolable de tenerte. La suavidad de tus senos, la perfecta curva de tu abdomen, el lírico contraste de tus nalgas y los dos pequeños hoyuelos en tu la parte trasera de tu espalda, casi a la altura de tu profundo y lacio cabello ***** fluyendo en movimientos ondulantes sobre mi al par que toda esa obra de arte magnificente que llamas cuerpo.
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Jan 31, 2015
Jan 31, 2015 at 6:27 PM UTC
Dulzura.
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Oct 25, 2015
Oct 25, 2015 at 10:56 PM UTC
Oh Maria
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Me pides que me orille, hacia el contorno del sitio me estaciono en la sombra, en la cadencia de tus pensamientos en un latido te descubres, se sienten tus ojos como espejos como reflejo de explosiones que a mí, me descubren el juego me tocas la sien con tus manos, calmando ansiedad de veneno respiras de cerca y en tus ojos, dibujas el plan que me descubre que me redime con furia en tu sirviente de instinto con movimientos despacios, recorro el altar de tu cuerpo tu piel dorada es atacada por vientos que se apropian no te importa el invierno, pues tu calor de locura nos llena el espacio de rojos, de suciedades que borran que destierran las reglas que nos impiden ahogarnos enajenar los impulsos con vanidades lascivas tus movimientos que sobran, que satisfacen tu ego a mí no me importa, estás encima de mi cuerpo yo sólo me limito a observarte, a tocarte los espacios aquellos lugares que buscan que los levante del sueño.
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Sep 5, 2012
Sep 5, 2012 at 12:31 AM UTC
Pasajero
Lo que es menos que nada lo que es pobre y deslavado lo inefable que apartamos lo que es desde un principio. Y luego la tierra cual página en blanco: en ella se fueron inscribiendo los paisajes y los hombres. En la selva o la ciudad el sonido ensordece: sobre el fondo colorido de los movimientos que seducen. Más no en el desierto cuando grita sus secretos y enseña sus galas escondidas en las flores que adornan su silencio.
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Dec 10, 2011
Dec 10, 2011 at 5:34 PM UTC
Desierto florido
Inciertitud de poemas, movimientos de libros, lodo y popol vuh, sabios y templos sin ojos, solo. Sabiduria crea problemas, de crear a creadores, vientre de sapo, que ilumina el silencio de Xibalba.
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Jun 23, 2014
Jun 23, 2014 at 2:28 AM UTC
Sole
Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras, una esparcida frente de mundiales cabellos, cubierta de horizontes, barcos y cordilleras, con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos. Las patrias te llamaron con todas sus banderas, que tu aliento llenara de movimientos bellos. Quisiste apaciguar la sed de las panteras, y flameaste henchido contra sus atropellos. Con un sabor a todos los soles y los mares, España te recoge porque en ella realices tu majestad de árbol que abarca un continente. A través de tus huesos irán los olivares desplegando en la tierra sus más férreas raíces, abrazando a los hombres universal, fielmente.
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Al soldado internacional caído en españa
Rayos iluminadores...a veces. Penumbras...otras muchas. Himnos que desaparecen en el vacío anodino con rumbo desconocido. Haces fotónicos fugaces iluminan momentáneos el espíritu y el tiempo. Al frente de la nada sónica: el silencio, veloz como la luz cómplice de algunos movimientos. La penumbra, sin embargo, plácida se disuelve lentamente con las noches. Cuando la luz solar pierde su derroche, la oscuridad se mata con fluorescencias de avenida. Jorge Gómez Arias
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Jun 24, 2012
Jun 24, 2012 at 11:08 AM UTC
CANCIOTRÓNICA
Una línea solo una sucesión de puntos simétricamente dispuestos a mis lados más respira el deseo ondulante sobre tales hasta hacerlas a semejanza suya esbozadas serán por tus dientes voraces graficadas por tu húmeda lengua esculpidas por dos cóncavos cinceles adhiriéndose a estas dos convexas formas hasta hacerse al tránsito perfecto hacia el anclaje como las mismas piedras ciclópeas de quinientos años serás aquel que destile sal en sus aguas cálidas serás ese que hierva de tanto que se deslice suaves extasiados se resbalan sobre tales hasta tranzar respiros por espasmos de movimientos e ir desvaneciendo el espacio entre líneas y respiros una lluvia color cielo ardera entre ellos una línea una sola sucesión de puntos se ha arqueado al moldeado respirar de tu deseo.
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Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 9:32 AM UTC
The line (in bad Spanish)
No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
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Entreacto
No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
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Ese día como un día cualquiera Entre tantas personas Me senté al lado tuyo El bus en movimiento guiando de lado a lado.. Mi cuerpo hacia ti Sin darme cuenta el tiempo se detiene. En ese instante la multitud desaparece y nos encontramos solos No te miré a los ojos No era yo mismo en ese momento. No podía controlar mi cuerpo, poseído por el ahora Nuestros movimientos sincronizados Sin conocernos... En el silencio nuestros latidos correspondían uno al otro Siendo sincero estaba nervioso porque estaba a tu lado. Ni una palabra , ni una mirada Nuestras manos se encontraron Entrelazados nuestros meñiques, realizamos una promesa que solo tú y yo sabemos. No era amor, si no un sentimiento conocido. Entre tú y yo Ese momento que compartimos juntos.
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May 13, 2018
May 13, 2018 at 8:23 PM UTC
Más allá de mi mundo existes tú
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida existía, continuamente. De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No. Materias frías de la lluvia que caen sombríamente, pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a ser una sola gota oscura. Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes! Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada! Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil, cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno, qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa superficie? A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro, sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles. Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.
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El deshabitado
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida existía, continuamente. De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No. Materias frías de la lluvia que caen sombríamente, pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a ser una sola gota oscura. Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes! Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada! Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil, cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno, qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa superficie? A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro, sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles. Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.
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Edades de fuego y de aire Mocedades de agua Del verde amarillo                                   Del amarillo al rojo Del sueño a la vigilia                                       Del deseo al acto Sólo había un paso que tú dabas sin esfuerzo Los insectos eran joyas animadas El calor reposaba al borde del estanque La lluvia era un sauce de pelo suelto En la palma de tu mano crecía un árbol Aquel árbol cantaba reía y profetizaba Sus vaticinios cubrían de alas el espacio Había milagros sencillos llamados pájaros Todo era de todos                                   Todos eran todo Sólo había una palabra inmensa y sin revés Palabra como un sol Un día se rompió en fragmentos diminutos Son las palabras del lenguaje que hablamos Fragmentos que nunca se unirán Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado     Una mujer de movimientos de río     De transparentes ademanes de agua     Una muchacha de agua     Donde leer lo que pasa y no regresa     Un poco de agua donde los ojos beban     Donde los labios de un solo sorbo beban     El árbol la nube el relámpago     yo mismo y la muchacha
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Fábula
Aparece                   Ayúdame a existir Ayúdate a existir Oh inexistente por la que existo Oh presentida que me presiente Soñada que me sueña Aparecida desvanecida Ven vuela adviene despierta Rompe diques avanza Maleza de blancuras Marea de armas blancas Mar sin brida galopando en la noche Estrella en pie Esplendor que te clavas en el pecho (Canta herida ciérrate boca) Aparece                   Hoja en blanco tatuada de otoño Bello astro de pausados movimientos de tigre Perezoso relámpago Águila fija parpadeante Cae pluma flecha engalanada cae Da al fin la hora del encuentro                   Reloj de Sangre Piedra de toque de esta vida
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Piedra de toque
No existe el Tiempo: Existe su medida. El espacio es materia, que se va y no se ve. Y el hombre es un espacio cuando llega a la vida, y la vida es un tiempo, cuando el hombre se fue. Cada olor es materia difundida, es materia invisible que adquiere movimientos, y así, al abrir un frasco más viejo que una vida, la rosa de hace un siglo resucita en el viento. Viejecito del andén: Dios no es ingrato; y cuando Dios pregunte qué has hecho y lo que has sido, permitirá sin duda que toques tu silbato, despidiendo los trenes que van hacia el olvido... Hoy no quiero otra cosa que cerrar una puerta y buscar tu sonrisa para saber que existes. Y un árbol en el patio y una ventana abierta, y ver caer las hojas para quedarnos tristes... Así será mejor; sin un reproche. Era dulce el crepúsculo con tu mano en la mía. Y está bien que hayas sido la mujer de una noche; la mujer de una noche para el hombre de un día...
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Nuevos cuartetos del transeúnte
Tal vez sea imposible no amarte, imposible no quererte luego de que hayas demostrado ser una persona que también siente. Imposible no caer ante esa sonrisa que nubla mi razón. Inevitable no mirar tus bonitos ojos que brillan y llenan mi corazón. No me olvido de tus cachetes regordetes, tan rosados y tan sobresalientes, similares a dos perlas resplandecientes. Tal vez te amo por tu dulce voz al cantar o tus delicados movimientos al bailar que recuerdan a olas del mar bajo el alba. Quizás por tus palabras que llegan a simular un abrazo a mi alma. Es increíble todo lo que causas en mí con solo existir. Es verdaderamente impresionante que sea imposible no amarte.
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Sep 14, 2024
Sep 14, 2024 at 7:08 AM UTC
Imposible no amarte
y habiendo muchos pajaritos y silbos en la / parte superior del pensamiento o cabeza / y ruidos en la cabeza como un mar / o lamentos / o vientos o movimientos / soles que chocan entre sí / se apagan / arden / o potencias como miles de bestias que pisan el arrabal del alma / es decir padeciendo los trabajos terribles / aún así ocurre el alma entera en su quietud / o deseo / o claridad no tocada por pena / menosprecio / miseria / sufrimiento o ruindad / entonces ¿qué es esta paz sin venganza / o memoria del cielo por venir / o ternura que baja de tus manos / manantial donde los pajaritos de la parte superior del pensamiento van a beber / pían dulces / o callan como luz que viniese de vos / alita que vuela suave sobre guerra y fatiga como vuelo de la misma pasión?
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Comentario iv
Cruza callada, y son sus movimientos     silenciosa armonía: suenan sus pasos, y al sonar recuerdan del himno alado la cadencia rítmica.   Los ojos entreabre, aquellos ojos     tan claros como el día; y la tierra y el cielo, cuanto abarcan, arden con nueva luz en sus pupilas.   Ríe, y su carcajada tiene notas     del agua fugitiva; llora, y es cada lágrima un poema     de ternura infinita.Ella tiene la luz, tiene el perfume,     el color y la línea, la forma engendradora de deseos, la expresión, fuente eterna de poesía.   ¿Qué es estúpida? ¡Bah!  Mientras callando     guarde oscuro el enigma, siempre valdrá lo que yo creo que calla más que lo que cualquiera otra me diga.
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Rima xxxiv