Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"sevilla" poems
my mind thinks of 3 things my relationship with my God my relationship with my Jon my countdown of days left in Sevilla I feel strange today a little bit broken sad empty I'm not really sure why maybe I'm just a little homesick homesick for a hug from my dad homesick for singing in the car with my sister homesick for having a place to take a deep breath homesick for the country and dirt roads homesick for southern accents homesick for my mom's cooking homesick for my regular life just a little bit of normalcy
0
Nov 20, 2019
Nov 20, 2019 at 9:08 AM UTC
hey guess what
En Sevilla a un sevillano siete hijas le dio Dios, todas siete fueron hembras y ninguna fue varón. A la más chiquita de ellas le llevó la inclinación de ir a servir a la guerra vestidita de varón. Al montar en el caballo la espada se le cayó; por decir, maldita sea, dijo: maldita sea yo. El Rey que la estaba oyendo, de amores se cautivó, -Madre los ojos de Marcos son de hembra, no de varón. -Convídala tú, hijo mío, a los rios a nadar, que si ella fuese hembra no se querrá desnudar. Toditos los caballeros se empiezan a desnudar, y el caballero Don Marcos se ha retirado a llorar. Por qué llora Vd. Don Marcos por qué debo de llorar, por un falso testimonio que me quieren levantar. No llores alma querida no llores mi corazón, que eso que tú tanto sientes, eso lo deseo yo.
0
2.7k
Romance de la doncella guerrera
Tree, tree dry and green. The girl with the pretty face is out picking olives. The wind, ******* of towers, grabs her around the waist. Four riders passed by on Andalusian ponies, with blue and green jackets and big, dark capes. 'Come to Cordoba, muchacha.' The girl won't listen to them. Three young bullfighters passed, slender in the waist, with jackets the color of oranges and swords of ancient silver. 'Come to Sevilla, muchacha.' The girl won't listen to them. When the afternoon had turned dark brown, with scattered light, a young man passed by, wearing roses and myrtle of the moon. 'Come to Granada, inuchacha.' And the girl won't listen to him. The girl with the pretty face keeps on picking olives with the grey arm of the wind wrapped around her waist. Tree, tree dry and green.
0
2.5k
Arbolé, Arbolé
People wobbling in the heat haze like a real time hall of mirrors Street performers sing & flamenco & mime The snap of digital cameras & excited chatter outside the cathedral Sangria cold & fruity as it slides down easily The tram glides past the beggars & hawkers Gypsies’ curses in coarse andalucian as rosemary favours are repelled Excited Asians watching every move Large Americans loudly exclaiming their delight as the light fades into dusk Now the Feria comes alive all lights & ferris wheels & music so much music Men on horseback women ride sidesaddle all in traditional dress A throwback to a time before bailouts & austerity Sing & Dance & Eat & laugh & joke As dusk becomes evening the ottoman turrets light up The cooler night air seems to remove inhibitions as people from different worlds celebrate humanity with cheers & smiles Muchos Gracias & Bueno & Buena Noches in various accents fill the night as the spell is broken
0
May 15, 2014
May 15, 2014 at 10:05 AM UTC
Sangria In Sevilla
she returns to her dream city where she blossomed and we trail behind her her family it's all talk of remember and where are they now our little one given license to stay up all night why do they eat so late dad? what are they saying? tapas at midnight beer all the time water's essential and so is the wine there's talk of old lovers there's talk of change talk of the the politics and the city rearranged it's hot ****** hot almost too hot to bear the fountains run all day there's solace in there but up on the roof lies the breeze with it's welcoming arms I play guitar for the stars open tuning in G I gather them here all that matters to me my beautiful children my beautiful wife I sing to the stars in thanks for this life
0
Sep 5, 2013
Sep 5, 2013 at 12:29 AM UTC
Sevilla in the last days of summer
Oranges do not grow in the sea neither is there love in Sevilla. You in Dark and I the sun that's hot, loan me your parasol. I'll wear my jealous reflection, juice of lemon and lime- and your words, your sinful little words- will swim around awhile. Oranges do not grow in the sea, Ay, love! And there is no love in Sevilla!
0
1.3k
Saturday Paseo: Adelina
¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre un hocico de sangres derramadas en la arena, y los toros de Guisando, casi muerte y casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! No quiero sentir el chorro cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta. ¡Quién me grita que me asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol su dibujada prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué buen serrano en la sierra! ¡Qué blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tiniebla! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos, vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de las estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh ***** toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡¡Yo no quiero verla!!
0
1.3k
La sangre derramada
¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre un hocico de sangres derramadas en la arena, y los toros de Guisando, casi muerte y casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! No quiero sentir el chorro cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta. ¡Quién me grita que me asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol su dibujada prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué buen serrano en la sierra! ¡Qué blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tiniebla! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos, vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de las estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh ***** toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡¡Yo no quiero verla!!
Continue reading...
94
-¡Abenámar, Abenámar,   moro de la morería, el día que tú naciste   grandes señales había! Estaba la mar en calma,   la luna estaba crecida, moro que en tal signo nace   no debe decir mentira.Allí respondiera el moro,   bien oiréis lo que diría: -Yo te lo diré, señor,   aunque me cueste la vida, porque soy hijo de un moro   y una cristiana cautiva; siendo yo niño y muchacho   mi madre me lo decía que mentira no dijese,   que era grande villanía: por tanto, pregunta, rey,   que la verdad te diría. -Yo te agradezco, Abenámar,   aquesa tu cortesía. ¿Qué castillos son aquéllos?   ¡Altos son y relucían!-El Alhambra era, señor,   y la otra la mezquita, los otros los Alixares,   labrados a maravilla. El moro que los labraba   cien doblas ganaba al día, y el día que no los labra,   otras tantas se perdía. El otro es Generalife,   huerta que par no tenía; el otro Torres Bermejas,   castillo de gran valía. Allí habló el rey don Juan,   bien oiréis lo que decía: -Si tú quisieses, Granada,   contigo me casaría; daréte en arras y dote   a Córdoba y a Sevilla. -Casada soy, rey don Juan,   casada soy, que no viuda; el moro que a mí me tiene   muy grande bien me quería.
0
1.1k
Romance de abenámar
he doesn’t play the piano the piano plays itself through the dextral treble and the sinister bass clef he doesn’t lift a finger the ivories press back the ebonies go up and down without a single clack he barely presses downwards his fingertips suffice the music plays the piano he’s merely its device
0
Jul 22, 2022
Jul 22, 2022 at 11:58 AM UTC
(after karlo sevilla’s virtuoso)
Para coger un pan sobre el morrillo Dando pecho y axila a los pitones, Juan, anónimo Juan, Juan Torerillo No recibiste clásicas lecciones. Para llevar a casa veinte duros Entre la chifla de inhumano coro Bebiste golpes, aspiraste apuros Y al aire al suelo al aire y siempre al toro. Del miedo, que es ingénito en el hombre, Nació el valor, congénito en el hambre; Así en la tauromaquia, Juan Sin Nombre Fue antítesis del gran José Raigambre. José, nieto de Venus y Vulcano Fue un semidiós con la esbeltez de Apolo (Frecuencia tuvo aquel Teseo hispano En liquidar seis Minotauros, solo). Mas Juan, el pobre Juan de carne y hueso, El más mortal de todos los mortales Opuso a sal valor, arrojo al seso Y "molinetes" contra "naturales". Tres siglos en la historia del toreo Se derrumbaron ante dos colosos: Del morisco e hispánico alanceo Hasta el futuro en los taurino cosos. Y Joselito muestra al horizonte Toda una enciclopedia en su percal. Y remata sus lances Juan Belmonte Con su "media verónica" renal... La Muerte se disfraza de capricho, Y en la más increíble paradoja Subsiste quien vivió a merced del bicho Y muere quien "¡no hay toro que lo coja!"... Quedan atrás los años de la infancia: Sevilla y su noctámbula capea... Como un Jasón, Juan, en su rica estancia Mira en la tauromaquia una Medea. Porque si en su niñez fue Juan Sin Suerte Y fue en su adolescencia Juan Sin Pan, Hoy, ya casi un anciano, es Juan Sin Muerte Porque la Muerte tuvo miedo a Juan. Y quien burló a la muerte en tantos ruedos, Mil veces sentenciado por suicida, Sólo cuando lo quiso, y con sus dedos Mató su muerte y se quitó la vida... A Juan, que no toreó por soleares, Muerto, no he de llorarlo en seguiriyas. Sean por martinetes mis cantares, Cante de yunque y fragua y herrerías: Cristo de la Expiración Cachorro de los trianeros, Bríndale tu absolución Al mejor de los toreros Cachorro, si en Viernes Santo Te faltara un penitente, Asóciate a nuestro llanto Que es Juan Belmonte el ausente...
0
1.1k
A la muerte de don juan belmonte
Para coger un pan sobre el morrillo Dando pecho y axila a los pitones, Juan, anónimo Juan, Juan Torerillo No recibiste clásicas lecciones. Para llevar a casa veinte duros Entre la chifla de inhumano coro Bebiste golpes, aspiraste apuros Y al aire al suelo al aire y siempre al toro. Del miedo, que es ingénito en el hombre, Nació el valor, congénito en el hambre; Así en la tauromaquia, Juan Sin Nombre Fue antítesis del gran José Raigambre. José, nieto de Venus y Vulcano Fue un semidiós con la esbeltez de Apolo (Frecuencia tuvo aquel Teseo hispano En liquidar seis Minotauros, solo). Mas Juan, el pobre Juan de carne y hueso, El más mortal de todos los mortales Opuso a sal valor, arrojo al seso Y "molinetes" contra "naturales". Tres siglos en la historia del toreo Se derrumbaron ante dos colosos: Del morisco e hispánico alanceo Hasta el futuro en los taurino cosos. Y Joselito muestra al horizonte Toda una enciclopedia en su percal. Y remata sus lances Juan Belmonte Con su "media verónica" renal... La Muerte se disfraza de capricho, Y en la más increíble paradoja Subsiste quien vivió a merced del bicho Y muere quien "¡no hay toro que lo coja!"... Quedan atrás los años de la infancia: Sevilla y su noctámbula capea... Como un Jasón, Juan, en su rica estancia Mira en la tauromaquia una Medea. Porque si en su niñez fue Juan Sin Suerte Y fue en su adolescencia Juan Sin Pan, Hoy, ya casi un anciano, es Juan Sin Muerte Porque la Muerte tuvo miedo a Juan. Y quien burló a la muerte en tantos ruedos, Mil veces sentenciado por suicida, Sólo cuando lo quiso, y con sus dedos Mató su muerte y se quitó la vida... A Juan, que no toreó por soleares, Muerto, no he de llorarlo en seguiriyas. Sean por martinetes mis cantares, Cante de yunque y fragua y herrerías: Cristo de la Expiración Cachorro de los trianeros, Bríndale tu absolución Al mejor de los toreros Cachorro, si en Viernes Santo Te faltara un penitente, Asóciate a nuestro llanto Que es Juan Belmonte el ausente...
Continue reading...
56
Quiero volver a Sevilla cuando podemos levantarse durante siesta y volver a dormir -pero solo esta vez- Para espere y mata de hambre el hambre Tiendas cerradas desde dos hasta cinco
0
Jan 1, 2015
Jan 1, 2015 at 10:26 AM UTC
Quiero volver
El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amor que se fue por el aire! Para los barcos de vela, Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros. ¡Ay, amor que se fue y no vino! Guadalquivir, alta torre y viento en los naranjales. Dauro y Genil, torrecillas muertas sobre los estanques, ¡Ay, amor que se fue por el aire! ¡Quién dirá que el agua lleva un fuego fatuo de gritos! ¡Ay, amor que se fue y no vino! Lleva azahar, lleva olivas, Andalucía, a tus mares. ¡Ay, amor que se fue por el aire!
0
935
Baladilla de los tres ríos
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
0
952
Visión de sevilla
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
Continue reading...
49
Al fin, una pulmonía mató a don ***** y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan!Murió don ***** un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador.Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla.Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza.Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos.Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano -¡aquel trueno!-, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don ***** muy serio, camino del cementerio.Buen don ***** ya eres ido y para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás?¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares?Buen don ***** y equipaje, ¡buen viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, lo infinito: cero, cero.¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho;  metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz.
0
874
Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don *****
Al fin, una pulmonía mató a don ***** y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan!Murió don ***** un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador.Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla.Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza.Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos.Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano -¡aquel trueno!-, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don ***** muy serio, camino del cementerio.Buen don ***** ya eres ido y para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás?¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares?Buen don ***** y equipaje, ¡buen viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, lo infinito: cero, cero.¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho;  metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz.
Continue reading...
59
La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, y del manchego heroico, el ama y la sobrina (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), la esposa de don Diego y la mujer de Panza, la hija del ventero, y tantas como están bajo la tierra, y tantas que son y que serán encanto de manchegos y madres de españoles por tierras de lagares, molinos y arreboles.   Es la mujer manchega garrida y bien plantada, muy sobre sí doncella, perfecta de casada.   El sol de la caliente llanura vinariega quemó su piel, mas guarda frescura de bodega su corazón. Devota, sabe rezar con fe para que Dios nos libre de cuanto no se ve. Su obra es la casa -menos celada que en Sevilla, más gineceo y menos castillo que en Castilla-. Y es del hogar manchego la musa ordenadora; alinea los vasares, los lienzos alcanfora; las cuentas de la plaza anota en su diario, cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.   ¿Hay más?  Por estos campos hubo un amor de fuego, dos ojos abrasaron un corazón manchego.   ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea? ¿No es el Toboso patria de la mujer idea del corazón, engendro e imán de corazones, a quien varón no impregna y aun parirá varones?   Por esta Mancha -prados, viñedos y molinos- que so el igual del cielo iguala sus caminos, de cepas arrugadas en el tostado suelo y mustios pastos como raído terciopelo: por este seco llano de sol y lejanía, en donde el ojo alcanza su pleno mediodía (un diminuto bando de pájaros puntea el índigo del cielo sobre la blanca aldea, y allá se yergue un soto de verdes alamillos, tras leguas y más leguas de campos amarillos), por esta tierra, lejos del mar y la montaña, el ancho reverbero del claro sol de España, anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día -amor nublóle el juicio: su corazón veía-.   Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano eterna compañera y estrella de Quijano, lozana labradora fincada en tus terrones -oh madre de manchegos y numen de visiones-, viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera cuando ta amante erguía su lanza justiciera, y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.Aquel amor de fuego era por ti y contigo.     Mujeres de la Mancha con el sagrado mote de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.
0
868
La mujer manchega
La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, y del manchego heroico, el ama y la sobrina (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), la esposa de don Diego y la mujer de Panza, la hija del ventero, y tantas como están bajo la tierra, y tantas que son y que serán encanto de manchegos y madres de españoles por tierras de lagares, molinos y arreboles.   Es la mujer manchega garrida y bien plantada, muy sobre sí doncella, perfecta de casada.   El sol de la caliente llanura vinariega quemó su piel, mas guarda frescura de bodega su corazón. Devota, sabe rezar con fe para que Dios nos libre de cuanto no se ve. Su obra es la casa -menos celada que en Sevilla, más gineceo y menos castillo que en Castilla-. Y es del hogar manchego la musa ordenadora; alinea los vasares, los lienzos alcanfora; las cuentas de la plaza anota en su diario, cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.   ¿Hay más?  Por estos campos hubo un amor de fuego, dos ojos abrasaron un corazón manchego.   ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea? ¿No es el Toboso patria de la mujer idea del corazón, engendro e imán de corazones, a quien varón no impregna y aun parirá varones?   Por esta Mancha -prados, viñedos y molinos- que so el igual del cielo iguala sus caminos, de cepas arrugadas en el tostado suelo y mustios pastos como raído terciopelo: por este seco llano de sol y lejanía, en donde el ojo alcanza su pleno mediodía (un diminuto bando de pájaros puntea el índigo del cielo sobre la blanca aldea, y allá se yergue un soto de verdes alamillos, tras leguas y más leguas de campos amarillos), por esta tierra, lejos del mar y la montaña, el ancho reverbero del claro sol de España, anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día -amor nublóle el juicio: su corazón veía-.   Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano eterna compañera y estrella de Quijano, lozana labradora fincada en tus terrones -oh madre de manchegos y numen de visiones-, viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera cuando ta amante erguía su lanza justiciera, y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.Aquel amor de fuego era por ti y contigo.     Mujeres de la Mancha con el sagrado mote de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.
Continue reading...
44
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
0
872
Canciones de tierras altas
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
Continue reading...
98
Can we exist perfectly in this moment together? Will I open myself, close my eyes, let my senses guide? Do my lips form perfect spaces for you to fit inside? Can we belong to this place where there is no hope and no wish and no pray and no dream this place where there is only do and there is only now and only breaths and beats? "what do you feel?" you ask. a question that is my answer.
0
Jul 26, 2013
Jul 26, 2013 at 8:59 PM UTC
Sevilla
Esta luz de Sevilla... Es el palacio donde nací, con su rumor de fuente. Mi padre, en su despacho. -La alta frente, la breve mosca, y el bigote lacio-. Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea sus libros y medita. Se levanta; va hacia la puerta del jardín. Pasea. A veces habla solo, a veces canta. Sus grandes ojos de mirar inquieto ahora vagar parecen, sin objeto donde puedan posar, en el vacío. Ya escapan de su ayer a su mañana; ya miran en el tiempo, ¡padre mío!, piadosamente mi cabeza cana.
0
662
Soneto iv
Yo te untaré mis obras con tocino porque no me las muerdas, Gongorilla, perro de los ingenios de Castilla, docto en pullas, cual mozo de camino; Apenas hombre, sacerdote indino, que aprendiste sin cristus la cartilla; chocarrero de Córdoba y Sevilla, y en la Corte bufón a lo divino. ¿Por qué censuras tú la lengua griega siendo sólo rabí de la judía, cosa que tu nariz aun no lo niega? No escribas versos más, por vida mía; aunque aquesto de escribas se te pega, por tener de sayón la rebeldía.
0
641
Soneto
Los arqueros oscuros a Sevilla se acercan. Guadalquivir abierto. Anchos sombreros grises, largas capas lentas. ¡Ay, Guadalquivir! Vienen de los remotos países de la pena. Guadalquivir abierto. Y van a un laberinto. Amor, cristal y piedra. ¡Ay, Guadalquivir!
0
636
Arqueros
It is raining today A wonderful day. The land smells good But I do not understand Why you are in a bad mood Or rather I do but I just pretend. You cannot find your umbrella Out, you are in the flood And it is like Sevilla When you and I were young trapped in the flood. You always had beautiful hair It is wonderful when it is wet So long, so curly and so fair I stole your umbrella, isn’t it what you bet? You are right and I owe you an apology I cannot help it, as the earth, my sin is thick. Do you know why? Because, even if you risked to be sick You are perfect when your hair curls, when your make-up removes You are the one I love.
0
Dec 14, 2014
Dec 14, 2014 at 10:49 AM UTC
Sorry i'm not sorry
La Carmen está bailando por las calles de Sevilla. Tiene blancos los cabellos y brillantes las pupilas. ¡Niñas, corred las cortinas! En su cabeza se enrosca una serpiente amarilla, y va soñando en el baile con galanes de otros días. ¡Niñas, corred las cortinas! Las calles están desiertas y en los fondos se adivinan, corazones andaluces buscando viejas espinas. ¡Niñas, corred las cortinas!
0
629
Baile
¡Quítenme aquesta puente que me mata, señores regidores de la villa, miren que me ha quebrado una costilla, que aunque me viene grande me maltrata!De bola en bola tanto se dilata, que no la alcanza a ver mi verde orilla; mejor es que la lleven a Sevilla, si cabe en el camino de la Plata.Pereciendo de sed en el estío, es falsa la causal y el argumento de que en las tempestades tengo brío.Pues yo con la mitad estoy contento, tráiganle sus mercedes otro río que le sirva de huésped de aposento.
0
616
Laméntase manzanares de tener tan gran puente
Gigante oso bailarin en el muelle me sopia beso en Valencia Los turistas se detienes no me emociocan Pero hay momentos entre congelado en vigor e inteligente Mi espanol fue apreciado y aplaudido Sevilla fue impersonante Granada y Toledo asombras Luego vinieron disturbios in Barcelona y  una vida Francesa quitado Espana me tienes El Prado y Valencia Mi corazon siempre esta contigo y con Cervantes C@rainbowchaser2021
0
Aug 1, 2021
Aug 1, 2021 at 2:07 PM UTC
Spain in Spanish
Arbolé, arbolé seco y verdé.   La niña del bello rostro está cogiendo aceituna. El viento, galán de torres, la prende por la cintura.   Pasaron cuatro jinetes sobre jacas andaluzas con trajes de azul y verde, con largas capas oscuras.   «Vente a Córdoba, muchacha». La niña no los escucha.   Pasaron tres torerillos delgaditos de cintura, con trajes color naranja y espadas de plata antigua.   «Vente a Sevilla, muchacha». La niña no los escucha.   Cuando la tarde se puso morada, con luz difusa, pasó un joven que llevaba rosas y mirtos de luna.   «Vente a Granada, muchacha». Y la niña no lo escucha.   La niña del bello rostro sigue cogiendo aceituna, con el brazo gris del viento ceñido por la cintura.   Arbolé arbolé seco y verdé.
0
596
Arbolé, arbolé...