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"gato" poems
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Hace frio. Llueve. Me gusta Cuando llueve. El agua Baila En las casa. Yo Miro. Escucho A el agua; Yo estoy Feliz. Hoy es Sábado. Y llueve, Siempre. Pero, Yo corro. Yo corro y yo corro Cuando llueve. Llevo Los pantalones cortes Además llueve En sábado. Yo descanso. Yo estoy cansada. “Yo no trabajo más,” yo hablo. Pero yo aprendo, Yo trabajo, siempre. Pero, yo estoy feliz Cuando yo trabajo Porque, me gusta sábado Y llueve, siempre, Y yo bailo con el agua. Canta, el agua. Canta a me. En sábado frio, Nosotros cantamos, El agua y me. Sábado es bueno. Sábado es simpático. Me gusta sábado Cuando el agua y yo Cantamos y bailamos. Pero no me gusta lunes, Martes, miércoles, Jueves, viernes. Porque yo estoy en la casa, No en la escuela. Mi madre, no, mi madrastra Es mala y seria. “No les gustas,” ella habla. “Tú eres débil y pobre. No les gustas,” Ella habla otra vez y otra vez. Pero, en sábado, Yo corro. Porque yo no trabajo Para mi madrastra En la casa mala. Yo corro, cuando Miro una la chica. No ella baila en el agua. No ella canta en el agua. ¿Por qué? Ella mira me. Ella habla, “Hi. My name is Basil.” Yo hablo, “No hablo inglés.” Ella habla, “Ok. Me llamo Basil.” Basil. Un nombre bonito. Basil habla, “¿Cómo te llamas?” Yo hablo, “Catrin.” “Mucho gusto, Catrin” Basil habla. “Igualmente, Basil” Yo hablo, Pero no nosotros paseamos. “¿Estas tu nuevo aquí?” Basil habla. “No,” Yo hablo. “¿Estoy yo tu amiga?” “No.” Ella habla, “¿Por qué?” “El agua es mi amigo uno,” y yo corro. Yo estoy en la casa. No me gusta la casa. No mi madrastra está aquí. Pero, el gato está aquí. Me gusta el gato. Nombre del gato es Licorice. Nosotros descansamos. Yo leo mi libro inglés. Yo práctico mi inglés. “Hello,” yo hablo, “es Hola.” El gato habla, “¡Miau!” Licorice gusta comer. “Paseas con me,” Yo hablo. Él come. Yo miro. Yo miro y yo dibujo. Yo dibujo Licorice. “¿Miau?” Licorice habla. “Está bien, Licorice.” Pero no está bien. Adiós sábado noches. Hoy es domingo y mañana. Mi madrastra no está aquí. Mi madrastra no está aquí sábado noches. Que es bueno. Hoy, yo corro, otra vez. Yo miro la chica otra vez. Basil pasea a me. “¡Tú estás ilegal!” Basil habla. “¿Qué?” yo hablo. Yo miro. “¿Por qué?” yo hablo. Yo estoy triste. Pero el agua baila y canta. Mi casa es en Dallas Texas, Pero yo soy de Chihuahua, México. ¿Soy yo libre? Sí y no Yo soy libre en México. Sí, en Dallas, Yo soy ilegal. Pero cuando yo canto y bailo con el agua, Yo soy Libre.
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Jan 31, 2016
Jan 31, 2016 at 9:42 PM UTC
Ilegal
Hace frio. Llueve. Me gusta Cuando llueve. El agua Baila En las casa. Yo Miro. Escucho A el agua; Yo estoy Feliz. Hoy es Sábado. Y llueve, Siempre. Pero, Yo corro. Yo corro y yo corro Cuando llueve. Llevo Los pantalones cortes Además llueve En sábado. Yo descanso. Yo estoy cansada. “Yo no trabajo más,” yo hablo. Pero yo aprendo, Yo trabajo, siempre. Pero, yo estoy feliz Cuando yo trabajo Porque, me gusta sábado Y llueve, siempre, Y yo bailo con el agua. Canta, el agua. Canta a me. En sábado frio, Nosotros cantamos, El agua y me. Sábado es bueno. Sábado es simpático. Me gusta sábado Cuando el agua y yo Cantamos y bailamos. Pero no me gusta lunes, Martes, miércoles, Jueves, viernes. Porque yo estoy en la casa, No en la escuela. Mi madre, no, mi madrastra Es mala y seria. “No les gustas,” ella habla. “Tú eres débil y pobre. No les gustas,” Ella habla otra vez y otra vez. Pero, en sábado, Yo corro. Porque yo no trabajo Para mi madrastra En la casa mala. Yo corro, cuando Miro una la chica. No ella baila en el agua. No ella canta en el agua. ¿Por qué? Ella mira me. Ella habla, “Hi. My name is Basil.” Yo hablo, “No hablo inglés.” Ella habla, “Ok. Me llamo Basil.” Basil. Un nombre bonito. Basil habla, “¿Cómo te llamas?” Yo hablo, “Catrin.” “Mucho gusto, Catrin” Basil habla. “Igualmente, Basil” Yo hablo, Pero no nosotros paseamos. “¿Estas tu nuevo aquí?” Basil habla. “No,” Yo hablo. “¿Estoy yo tu amiga?” “No.” Ella habla, “¿Por qué?” “El agua es mi amigo uno,” y yo corro. Yo estoy en la casa. No me gusta la casa. No mi madrastra está aquí. Pero, el gato está aquí. Me gusta el gato. Nombre del gato es Licorice. Nosotros descansamos. Yo leo mi libro inglés. Yo práctico mi inglés. “Hello,” yo hablo, “es Hola.” El gato habla, “¡Miau!” Licorice gusta comer. “Paseas con me,” Yo hablo. Él come. Yo miro. Yo miro y yo dibujo. Yo dibujo Licorice. “¿Miau?” Licorice habla. “Está bien, Licorice.” Pero no está bien. Adiós sábado noches. Hoy es domingo y mañana. Mi madrastra no está aquí. Mi madrastra no está aquí sábado noches. Que es bueno. Hoy, yo corro, otra vez. Yo miro la chica otra vez. Basil pasea a me. “¡Tú estás ilegal!” Basil habla. “¿Qué?” yo hablo. Yo miro. “¿Por qué?” yo hablo. Yo estoy triste. Pero el agua baila y canta. Mi casa es en Dallas Texas, Pero yo soy de Chihuahua, México. ¿Soy yo libre? Sí y no Yo soy libre en México. Sí, en Dallas, Yo soy ilegal. Pero cuando yo canto y bailo con el agua, Yo soy Libre.
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Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Oda al gato
Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Anoche lloré mientras te recodaba Y recordé las noches que pasamos juntos En las que no tenía que atraer al gato, que ya bastante me odia, hasta mis pies para no tener frío. Anoche recordé también la noche en que dijiste que te irías para siempre y lloré desconsolado. Luego vinieron a mis ojos las lágrimas de aquella otra en la que regresaste, en la que te ayudé a cargar tus maletas, en la que juntos acomodamos mi espacio que se convirtió en nuestro y las palabras dulces que dijimos optimistas sobre el futuro. No pude detenerme hasta recordar todas las noches que despiertos o dormidos pasé tranquilo a tu lado, en las que reímos, en las que bailamos, en las que gozamos, en las que nos conocimos y reencontramos. Las noches en las que te besé, ésas fueron las mejores por sobre todas. Y al final me quebré porque esta noche, como las que sigue, estoy solo. Y me quedo repasando todos esos recuerdos y lloro, te juro que lloro. Pero has de saber que entre lágrimas se escuchan también risas, porqué si hay algo que me hace enteramente feliz, es amarte, es recordarte.
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Jan 23, 2015
Jan 23, 2015 at 2:56 AM UTC
Anoche recordaba
Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago. Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden. Así te vuelvo a ti, todo, en nada. Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero. Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías. Eras extraordinario. Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto. Eras, eras, eras. Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo. Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno. Poesía. ¿Tú? Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú? Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú? Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om. Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues. Eras. Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas. Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado. Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano. Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer. Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos. [ Entre dos montañas y un río, el Buda más grande de la Tierra se sienta. En su oreja izquierda, sin embargo, vive una familia de golondrinas. ] Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
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Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:09 PM UTC
La venganza de Siddharta.
Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago. Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden. Así te vuelvo a ti, todo, en nada. Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero. Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías. Eras extraordinario. Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto. Eras, eras, eras. Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo. Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno. Poesía. ¿Tú? Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú? Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú? Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om. Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues. Eras. Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas. Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado. Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano. Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer. Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos. [ Entre dos montañas y un río, el Buda más grande de la Tierra se sienta. En su oreja izquierda, sin embargo, vive una familia de golondrinas. ] Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
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28
el feroz coito interrumpido, por esa mirada, de mujer gato, de leona de fuego. tu cuerpo gritaba por el placer, escondido de tu propio deseo. clamas por un toque lascivo, buscas  que te azote tenderly. y luego te ame en silencio. la feroz torsión de tu cuerpo, rozando el mio. la mustia y quieta llama, se volvió fogata, en tus entrañas, de mujer felina. ruges por  mi mordida, luego te dejas estar, mirando silente. que aquella bestia deseada, te folle en la oscuridad, como niña buena, que desea peligro. y el roce equinoccial se vuelve placentero, como si el dolor y la perdida, fuernan la exquisita concecuencia, de ser lo que eres, una leona, una diosa que muerde el polvo, entre la perdida y lo exquisito en tu caída, y en tu humanización estando perdida hallaste el centro, tu leona, rugiendo, amada bestia. perdida entre los estertores, de tus entrañas, en fuego, y entre ese fuego la hallaste   tu leona,tu leoparda     hermosa salvaje,   serena. davide montesquieu
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Oct 29, 2015
Oct 29, 2015 at 12:13 AM UTC
La leona
the new cat litter box sits alone in the corner by the door where you last left for good with your shoes and your cat and some potatoes I cooked for you I am too neurotic you said thoughtless and rude the perpetual thinker of the unimportant obsessing over how big a one cm canker sore is and is it maybe cancer instead and it's true I worry constantly for the past ten years while we played out this game of cat and mouse I worried I'd never see you again never have you here never feed you never laugh with you never hear you tell me don't worry honey my little worry wart you are okay don't worry so much I'm here... but the truth is you are not you were more annoyed than amused more angered than empathetic more certain than not so you took the cat and my dreams and you left at some point I'll clean out the litter box and crawl under my bed to find the little stuffed white mouse I bought for Billie Holiday and I'll put it away save it somewhere to find in a year or two on some quiet gray Sunday afternoon and maybe for that moment forget to worry about anything at all
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Mar 6, 2013
Mar 6, 2013 at 9:06 AM UTC
Gato
Un gato ***** Robando almas Como sombra bajo la litera Fuma el gato ***** Saboteador de la suerte Y llevándote a su cama el gato ***** te acorrala con su cola y sus garras no deja en paz tu alma algo la amenaza. Un par de aceitunas una ofrenda de la noche te observa, te protege, viaja con fantasmas el gato ***** que te vigila cuando tus sueños se tornan astrales.
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Jul 7, 2018
Jul 7, 2018 at 2:45 AM UTC
Gato *****
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Escorial
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Mejores actores: digamos 20 años Asexuales Bisexuales Neosexuales Bipolares Antipolar Polar Indiscreto Discreto Masturbador Elocuente Tiene Pegue No tiene Pegue Tiene Gato Tiene perro Oye Música Odia la Música No tiene Amigos Tiene un chingo... Habla Español Odia Francés Come Sushi Come oatmeal Cama grande Cama chiquita Vive en Mexico Vive en Japon Sabe mover sus pies Sabe mover sus manos Escribe de... Nunca Escribe Odia el Baño Siempre en el Baño Odia Ropa Ama la ropa de otras personas Nunca nacio Sigue Naciendo Toma agua sin parar Toma Vino Hace el amor a la cerveza Lee Poesía LatinoAmericana Lee Poesía Francesa Lee Poesía Inglesa Tiene diez carros todos feos Tiene motto Odia la pizza en restaurantes Odia La música en domingos No tiene Anteojos Usa Wipes Toca la electrónica Toca la acústica Lee libros de adultos Lee manga Le encanta el arte gótica Le encanta el arte expressionista Toma Tazo Toma Harmless Tiene ojos Azules No tiene ojos blancos Tiene ojos verdosos Sueña con Ojos No tiene tele Tiene diez teles Ama los muebles Odia los restaurantes Compra libró todos los días Ama la poesía Corre de gente extraña Uye de librerías mal iluminadas Toma ginger ale Toma Sake como campion Toma vino como idiota Tiene muchos sombreros No tiene uno Nunca a tomado té blanco Nunca a oído a Bjork Odia a Bach Uye desnudo de Otros compositores Ama el aguacate No sabe hacer guacamol Lo a picado un insecto Odia las abejas No sabe quien es Kidman Respeta a Tarkosvky o no lo entiende A ido a Panajachel Nunca a fumado motta Colecciona motta Se enamora todos los días Nunca anda enamorado Fue Pobre en sus años Sigue Pobre Juega video juegos Nunca a comprado uno Odia películas en otros idiomas La ama a todas de su propia principia El piensa en tercer persona Nunca a ido a un play en la cuidad Simpre lee Ama fiestas Sólo en peliculas Ni en peliculas Ni pal Tigre
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Jun 25, 2021
Jun 25, 2021 at 11:13 AM UTC
Mejores actores: digamos 20 años
Mejores actores: digamos 20 años Asexuales Bisexuales Neosexuales Bipolares Antipolar Polar Indiscreto Discreto Masturbador Elocuente Tiene Pegue No tiene Pegue Tiene Gato Tiene perro Oye Música Odia la Música No tiene Amigos Tiene un chingo... Habla Español Odia Francés Come Sushi Come oatmeal Cama grande Cama chiquita Vive en Mexico Vive en Japon Sabe mover sus pies Sabe mover sus manos Escribe de... Nunca Escribe Odia el Baño Siempre en el Baño Odia Ropa Ama la ropa de otras personas Nunca nacio Sigue Naciendo Toma agua sin parar Toma Vino Hace el amor a la cerveza Lee Poesía LatinoAmericana Lee Poesía Francesa Lee Poesía Inglesa Tiene diez carros todos feos Tiene motto Odia la pizza en restaurantes Odia La música en domingos No tiene Anteojos Usa Wipes Toca la electrónica Toca la acústica Lee libros de adultos Lee manga Le encanta el arte gótica Le encanta el arte expressionista Toma Tazo Toma Harmless Tiene ojos Azules No tiene ojos blancos Tiene ojos verdosos Sueña con Ojos No tiene tele Tiene diez teles Ama los muebles Odia los restaurantes Compra libró todos los días Ama la poesía Corre de gente extraña Uye de librerías mal iluminadas Toma ginger ale Toma Sake como campion Toma vino como idiota Tiene muchos sombreros No tiene uno Nunca a tomado té blanco Nunca a oído a Bjork Odia a Bach Uye desnudo de Otros compositores Ama el aguacate No sabe hacer guacamol Lo a picado un insecto Odia las abejas No sabe quien es Kidman Respeta a Tarkosvky o no lo entiende A ido a Panajachel Nunca a fumado motta Colecciona motta Se enamora todos los días Nunca anda enamorado Fue Pobre en sus años Sigue Pobre Juega video juegos Nunca a comprado uno Odia películas en otros idiomas La ama a todas de su propia principia El piensa en tercer persona Nunca a ido a un play en la cuidad Simpre lee Ama fiestas Sólo en peliculas Ni en peliculas Ni pal Tigre
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Suele ser que la realidad no terminara y que nos volveremos algo mas, un instante una negacion, o otra. Preguntas a la hora de ver el gato: Los ojos de un paraiso Los ojos de una belleza Los brazos de un tigre Los ojos del lion sin dias diosas y esmeralidad,
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Nov 23, 2014
Nov 23, 2014 at 10:02 PM UTC
Phonix
Acordei e não havia luar Acordei com o sorriso da manhã, Viajei nas recordações sem perceber, Dormi na noite fria e vã, Vivo na inconstância do prazer… Acordei com o pensamento maltratado, Viajei no tempo passado, Dormi com o nosso Deus crucificado, Rosnar de gato cansado. Acordei com as vides cheias de geada, Vi uma sereia humanizada, Dormi na profundeza do mar, Acordei e não havia luar. Victor Marques
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Aug 20, 2013
Aug 20, 2013 at 11:16 AM UTC
Acordei e não Havia luar
Que era la noche del porvenir girando en pies de terriccola aventurado y un pez naufrago en un universo perdido en los ojos de una mujer, despues de todo la noche se esconde en la boca y el ayer es del entonces y un ciego se rie de chistes de un gato son balance, que era la chistosada de meditar drogado de ***** y los gatos siguen en movimiento y Cortazar ya que es Bolaño y su vientre se come ha estraños? lluvia envez de pelo de color azul marino, Wenennefer y musico llamado Jimmi, sus ojos duelen ver, eran de un time future. Y la dolienta sangre de sus manos dolian al escribir fortunas.
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Jun 22, 2014
Jun 22, 2014 at 7:30 PM UTC
Porvenir del Invisible
Qué bonito duerme un gato, duerme con patas y peso, duerme con sus crueles uñas, y con su sangre sanguinaria, duerme con todos los anillos que como círculos quemados construyeron la geología de una cola color de arena. Quisiera dormir como un gato con todos los pelos del tiempo, con la lengua del pedernal, con el **** seco del fuego y después de no hablar con nadie, tenderme sobre todo el mundo, sobre las tejas y la tierra intensamente dirigido a cazar las ratas del sueño. He visto cómo ondulaba, durmiendo, el gato: corría la noche en él como agua oscura, y a veces se iba a caer, se iba tal vez a despeñar en los desnudos ventisqueros, tal vez creció tanto durmiendo como un bisabuelo de tigre y saltaría en las tinieblas tejados, nubes y volcanes. Duerme, duerme, gato nocturno con tus ceremonias de obispo, y tu bigote de piedra: ordena todos nuestros sueños, dirige la oscuridad de nuestras dormidas proezas con tu corazón sanguinario y el largo cuello de tu cola.
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Sueño de gatos
Fue la pasada primavera, hace ahora casi un año, En un salón del viejo Temple, en Londres, Con viejos muebles. Las ventanas daban, Tras edificios viejos, a lo lejos, Entre la hierba el gris relámpago del río. Todo era gris y estaba fatigado Igual que el iris de una perla enferma. Eran señores viejos, viejas damas, En los sombreros plumas polvorientas; Un susurro de voces allá por los rincones, Junto a mesas con tulipanes amarillos, Retratos de familia y teteras vacías. La sombra que caía Con un olor a gato, Despertaba ruidos en cocinas. Un hombre silencioso estaba Cerca de mí. Veía La sombra de su largo perfil algunas veces Asomarse abstraído al borde de la taza, Con la misma fatiga Del muerto que volviera Desde la tumba a una fiesta mundana. En los labios de alguno, Allá por los rincones Donde los viejos juntos susurraban, Densa como una lágrima cayendo, Brotó de pronto una palabra: España. Un cansancio sin nombre Rodaba en mi cabeza. Encendieron las luces. Nos marchamos. Tras largas escaleras casi a oscuras Me hallé luego en la calle, Y mi lado, al volverme, Vi otra vez a aquel hombre silencioso, Que habló indistinto algo Con acento extranjero, Un acento de niño en voz envejecida. Andando me seguía Como si fuera solo bajo un peso invisible, Arrastrando la losa de su tumba; Mas luego se detuvo. «¿España?», dijo. «Un nombre. España ha muerto.» Había Una súbita esquina en la calleja. Le vi borrarse entre la sombra húmeda.
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Impresión de destierro
A dog, a cat, and tiny fluffy mouse Are learning Spanish in their English house Since they are going to the Southern Spain They need to train their little stupid brain The dog says: “My name is el perro grande I love the singer Ariana Grande But I hate cats and cats I eat them all May they be big, may they be very small” The cat says: “My name is el gato ***** I’m learning Spanish, it makes me alegro But I hate mice and mice I eat them all May they be big, may they be very small” The fluffy mouse says: “I am el ratón I love some queso and I love jamón But most of all I love them cats and dogs In Turkish kebabs and in big hotdogs”
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May 6, 2018
May 6, 2018 at 9:29 AM UTC
The Dog, The Cat, & Fluffy Mouse
Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida. Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas. Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas. Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma. ¡Oh! la luna ha movido sus dos labios de plata. ¡Oh! la luna me ha dicho las tres viejas palabras: «Muerte, amor y misterio...» ¡Oh, mis carnes se acaban! Sobre las carnes muertas alma mía se enarca. Alma -gato nocturno- sobre la luna salta. Va por los cielos largos triste y acurrucada. Va por los cielos largos sobre la luna blanca.
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Viaje
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración. Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar. Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato. ¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas! Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa "tirar el carro"?... Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo. Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores. Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas. ¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos.... y de los camaleones!... ¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas? Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo **** Cuando la vida es demasiado humana -¡únicamente humana!- el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra? Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.
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Untitled
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración. Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar. Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato. ¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas! Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa "tirar el carro"?... Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo. Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores. Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas. ¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos.... y de los camaleones!... ¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas? Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo **** Cuando la vida es demasiado humana -¡únicamente humana!- el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra? Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.
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Sé que hay una persona que me busca en su mano, día y noche, encontrándome, a cada minuto, en su calzado. ¿Ignora que la noche está enterrada con espuelas detrás de la cocina? Sé que hay una persona compuesta de mis partes, a la que integro cuando va mi talle cabalgando en su exacta piedrecilla. ¿Ignora que a su cofre no volverá moneda que salió con su retrato? Sé el día, pero el sol se me ha escapado; sé el acto universal que hizo en su cama con ajeno valor y esa agua tibia, cuya superficial frecuencia es una mina. ¿Tan pequeña es, acaso, esa persona, que hasta sus propios pies así la pisan? Un gato es el lindero entre ella y yo, al lado mismo de su tasa de agua. La veo en las esquinas, se abre y cierra su veste, antes palmera interrogante... ¿Qué podrá hacer sino cambiar de llanto? Pero me busca y busca. ¡Es una historia!
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Poema para ser leído y cantado
Era noite. Na escuridão, cintilavam pequenas estrelas. Abriam-se e fechavam-se os olhos castanhos daquele rosto alegre. Ouviu-se, no meio daquela noite quente, o miar de um gato perdido! no momento, caíra em cima da minha cama uma violeta, tal qual os olhos, aqueles olhos sensuais que me prendiam! Fui convidado a amar... Perdi o senso do lugar, o senso do momento e perdi-me na noite... E amei!... Amei aqueles lindos olhos pestanudos, aquela boca de lábios quentes, aquele corpo suave, excitante e carente! E pensava em não acordar; não queria perder aquela paixão, nem imaginar que estava a sonhar. Aquilo não era um sonho, nem tão pouco fantasia! Finalmente descobri e gritei de alegria! É a pura realidade. Voltando-me para o outro lado, agarrei na almofada e adormeci, a pensar em ti.
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Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 7:01 PM UTC
sonho
Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna; un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las montañas, lo sé. Y los anteojos para la sabiduría, lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo. He venido para ver la turbia sangre, la sangre que lleva las máquinas a las cataratas y el espíritu a la lengua de la cobra. Todos los días se matan en New York cuatro millones de patos, cinco millones de cerdos, dos mil palomas para el gusto de los agonizantes, un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos. Más vale sollozar afilando la navaja o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías que resistir en la madrugada los interminables trenes de leche, los interminables trenes de sangre, y los trenes de rosas maniatadas por los comerciantes de perfumes. Los patos y las palomas y los cerdos y los corderos ponen sus gotas de sangre debajo de las multiplicaciones; y los terribles alaridos de las vacas estrujadas llenan de dolor el valle donde el Hudson se emborracha con aceite. Yo denuncio a toda la gente que ignora la otra mitad, la mitad irredimible que levanta sus montes de cemento donde laten los corazones de los animalitos que se olvidan y donde caeremos todos en la última fiesta de los taladros. Os escupo en la cara. La otra mitad me escucha devorando, cantando, volando en su pureza como los niños en las porterías que llevan frágiles palitos a los huecos donde se oxidan las antenas de los insectos. No es el infierno, es la calle. No es la muerte, es la tienda de frutas. Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles en la patita de ese gato quebrada por el automóvil, y yo oigo el canto de la lombriz en el corazón de muchas niñas. óxido, fermento, tierra estremecida. Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina. ¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes? ¿Ordenar los amores que luego son fotografías, que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre? No, no; yo denuncio, yo denuncio la conjura de estas desiertas oficinas que no radian las agonías, que borran los programas de la selva, y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas cuando sus gritos llenan el valle donde el Hudson se emborracha con aceite.
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New york (oficina y denuncia)
Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna; un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las montañas, lo sé. Y los anteojos para la sabiduría, lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo. He venido para ver la turbia sangre, la sangre que lleva las máquinas a las cataratas y el espíritu a la lengua de la cobra. Todos los días se matan en New York cuatro millones de patos, cinco millones de cerdos, dos mil palomas para el gusto de los agonizantes, un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos. Más vale sollozar afilando la navaja o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías que resistir en la madrugada los interminables trenes de leche, los interminables trenes de sangre, y los trenes de rosas maniatadas por los comerciantes de perfumes. Los patos y las palomas y los cerdos y los corderos ponen sus gotas de sangre debajo de las multiplicaciones; y los terribles alaridos de las vacas estrujadas llenan de dolor el valle donde el Hudson se emborracha con aceite. Yo denuncio a toda la gente que ignora la otra mitad, la mitad irredimible que levanta sus montes de cemento donde laten los corazones de los animalitos que se olvidan y donde caeremos todos en la última fiesta de los taladros. Os escupo en la cara. La otra mitad me escucha devorando, cantando, volando en su pureza como los niños en las porterías que llevan frágiles palitos a los huecos donde se oxidan las antenas de los insectos. No es el infierno, es la calle. No es la muerte, es la tienda de frutas. Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles en la patita de ese gato quebrada por el automóvil, y yo oigo el canto de la lombriz en el corazón de muchas niñas. óxido, fermento, tierra estremecida. Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina. ¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes? ¿Ordenar los amores que luego son fotografías, que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre? No, no; yo denuncio, yo denuncio la conjura de estas desiertas oficinas que no radian las agonías, que borran los programas de la selva, y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas cuando sus gritos llenan el valle donde el Hudson se emborracha con aceite.
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Me recostei na janela A rua vazia, vazia Olhos ressabiados Contos de lorotas entre carolas Um diz que diz O que o gato comeu Que a pia entupiu E o filho que sumiu Ai! Já não aguento mais! A mãe que queimou o feijão A filha que dormiu no furgão A empregada que se queimou no fogão Meu Deus do céu! Que fazem as mentes vazias? Que tanto este diz que diz? Tudo isto faz alguém feliz? Se fossem verdades... Não são e nunca serão... Uns pelas costas dos outros Difamando e espalhando intrigas de todos
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Mar 2, 2015
Mar 2, 2015 at 12:01 PM UTC
Um Diz Que Diz
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Carta a jorge
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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¿nocturno?
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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Pienso en vos cuando muero de frío, pienso en vos cuando me puede el hastío de un amor sin sentido, de un amor sin latidos. Y es que preferiría estar en tus brazos que en la miseria de este eterno ocaso. Y es que me conmueven tus caricias y tu calor, cuando acá sólo parece haber dolor. Lágrimas sin secar y noches en vela, cómo si mí amor por él fuese una maldita condena. Por eso me escapo a tu recuerdo, con tu voz en mí mente, finalmente, me duermo. Y es que el cuerpo a mí lado ya duerme hace rato, y es que en su curiosidad perdió la última vida el gato. Y todavía sigo acá con una compañía ausente. Y todavía sigo acá, siempre al pendiente. Otra noche más pensándote. Otra noche más diciéndo que me iré.
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May 27, 2021
May 27, 2021 at 8:19 AM UTC
Todavía sigo acá.