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"confieso" poems
Divina Lysi mía: perdona si me atrevo a llamarte así, cuando aun de ser tuya el nombre no merezco. A esto, no osadía es llamarte así, puesto que a ti te sobran rayos, si en mí pudiera haber atrevimientos. Error es de la lengua, que lo que dice imperio del dueño, en el dominio, parezcan posesiones en el siervo. Mi rey, dice el vasallo; mi cárcel, dice el preso; y el más humilde esclavo, sin agraviarlo, llama suyo al dueño. Así, cuando yo mía te llamo, no pretendo que juzguen que eres mía, sino sólo que yo ser tuya quiero. Yo te vi; pero basta: que a publicar incendios basta apuntar la causa, sin añadir la culpa del efecto. Que mirarte tan alta, no impide a mi denuedo; que no hay deidad segura al altivo volar del pensamiento. Y aunque otras más merezcan, en distancia del cielo lo mismo dista el valle más humilde que el monte más soberbio, En fin, yo de adorarte el delito confieso; si quieres castigarme, este mismo castigo será premio.
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Endecasílabo romance
Desde que nací, he mirado a miles de personas a los ojos, miles de iris con diferentes matices, verdes, cafés y hasta azules. Soy amante del café, aunque confieso no saber mucho, no sé qué grado de acidez exacto deba tener, como para que se considere un buen café, pero siempre me ha gustado simple; oscuro y sin azúcar. Pero, cuando te conocí, me di cuenta que el café que siempre me ha gustado, ahora lo encontraba en tu mirada. Si, así es. Tienes unos ojos del color café perfecto, del color de la tierra y de la arena, del color de aquellas tazas de café que me calentaban en las mañanas frías, del color que combina con tu piel morena. Ahora tu mirada era mi taza de café, mi nicotina, mi adicción, mi necesidad por calor y energía. Pero no me acordaba que las cosas cambian, que la vida es fría, y que igual que con mis tazas de café, nuestras mirada se volvieron frías, aguadas y sin sabor Ahora, me gusta el café un poco más oscuro y con un toque de azúcar para endulzar mi pobre alma, aquella que solo busca el desvelo de cada noche, una más fría que la otra….
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Aug 31, 2022
Aug 31, 2022 at 1:08 AM UTC
El café de tu mirada
Es azul, el calor de un beso Y se pierde en tu mirada, La manera firme de tocarme. Te confieso, Que aun es blanca la ilusión de volver a sentirte, De hablarte con sentimientos rojos Como mi pasión en invierno, Un invierno sin ti… Que llegue el verano a tus ojos negros Y se pongan del color de mi alma; Tal vez verdes por la esperanza que conservo; Tal vez cielo, por el lugar a donde llevarte quiero. Y si es un otoño, que las hojas sean los besos, Que caigan sobre mi piel seca; y le den el matiz rosa de la primavera, que existe sólo en tu voz y en el cautiverio de la pasión de tu boca. ¿Acaso  es ***** el color de mi alma? por las cenizas de este corto silencio; entonces es ***** el color del amor, porque solo en tus ojos lo encuentro.
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Apr 19, 2014
Apr 19, 2014 at 2:54 PM UTC
Amor, color anónimo
Ojalá todo fuera un circulo que vuelve a girar, así podría hacerme de sus oídos de nuevo y decirle querida dama que fui nefasto, de cierto modo tuve miedo, sus ojos esquivos turbaron mi cabeza y un laberinto imaginario caminé, un laberinto entre su cabello rizado a mano y sus expresiones extrañas , sus ganas de no perseguirme a pesar de haber robado su mochila y de haberla hecho esperar en aquel lugar cerrado, le aseguro que su abrigo gris de aquel día no solo guardaba su cuerpo del frío sino que también supo mágicamente envolverme de calor sin tocarme; y aquellos besos que siempre quiso y que yo también quedaron afuera del café, pero no intente recogerlos tal vez alguien ya los pisó,  o alguien que pasó por ahí se nos robó las ganas de un beso, de explotar. Admito sin lugar a dudas que hice que perdiera el tiempo fijándose en mí, pero le confieso que no era yo, o era un yo que no pudo ver ni sentir, El tiempo pasa y los pesares se vuelven más pesados, en mi caso le agradezco por que fue la paciencia que necesité para encontrarme envuelto en su laberinto, solo lamento que hoy la paciencia se ha terminado.
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Feb 10, 2016
Feb 10, 2016 at 12:02 AM UTC
Ojos esquivos
Fuimos momentos de alguna eternidad, fuimos silencios, historias sin contar, fui para ti un extraño, loco y soñador, para mí fuiste un camino, un bosque, una selva, un cielo… imperceptible para mis sentidos, impersonal para mi serenidad,  impronunciable para mi boca, irrenunciable para mi voluntad… has sido lo que no sabes ser, y la que siempre has sido; dulce como la miel, llena de ideas, silenciosa, impresionante, un paisaje, un poema, siempre un dilema. Confieso que me enamoró tu misterio, que quiero pretender que no lo sepas, que ideo mil conclusiones de las palabras que no dices, que hay mas en mi de ti, que de mí mismo; que soy lo quiero ser cuando te toco, que soy quien quieres que sea cuando me miras; que no soy nadie, que sólo soy dentro de ti, sin estar dentro de ti. Fuimos esa eternidad que termina pronto, ese pronto que no termina y que ni siquiera ha llegado. Fuimos lo que nadie ha sido, fuimos sin saberlo, solo dos extraños.
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Apr 20, 2014
Apr 20, 2014 at 4:17 PM UTC
Fuimos
Poem Querido amigo, Te quiero decir Que eres patetico, que estás ahí sentado Que sueñas cambiarlo. Te confieso que ya hace tiempo la noche no brilla, las luciérnagas Se han vuelto colillas. Te lo digo de frente, al reflector que alumbra tu mente, brilla un poco, reconócete un poco. Se que odias ser el centro de atención, te saca de comfort, se que el chisme te da asco oírlo y nauseas decirlo. ¿La quieres? ¡Vamos en serio! solo dilo, déjalo ir y sino ¿lo pierdes? o es que nunca fue tuyo. ¿Te quiere? probable, pero no le ruegues. Querido amigo te escribo, para que no te ahogues en tu laberinto de misterio, para que no seas duro con tus errores, para que seas aceite y no sarro. Atte. El saltamontes en tu oído. PD: léelo cuando te sientas perdido...
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Jan 27, 2019
Jan 27, 2019 at 2:55 AM UTC
Letter
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Apaciguamiento
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Vengo del fondo oscuro de una noche implacable y contemplo los astros con un gesto de asombro. Al llegar a tu puerta me confieso culpable y una paloma blanca se me posa en el hombro. Mi corazón humilde se detiene en tu puerta con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo. Al fin creció el rosal aquel que no crecía y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro: Yo también he cambiado mucho desde aquel día, pues no tienen estrellas las noches del destierro. Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada; pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo, mírame dulcemente, sin preguntarme nada, y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!
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Poema del regreso
¿Que por qué así? No es muy dulce la palabra, lo confieso. Mas, de esa extraña amargura la explicación está en esto: después de llorar mis lágrimas ásperas como el ajenjo, me alborotó el corazón la tempestad de mis nervios. Siguió la risa al gemido, y a la iracundia el bostezo, y a la palabra el insulto, y a la mirada el incendio; por la puerta de la boca lanzó su llama el cerebro, y en aquella noche oscura, y en aquel fondo tan ***** con la tempestad del alma relampagueó el pensamiento, y les salieron espinas a las flores de mis versos.
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Abrojos - lviii
De mi corpiño, una noche, Robó una rosa fragante, y de rubor al instante Mi semblante se cubrió. Fingiendo enojo le dije: «Es robar acción odiosa»; Mas si me pide la rosa Le habría dicho que no. Después, atrevido siempre -No he vuelto aún de mi asombro- La mano puso en mi hombro y en la boca me besó. Tras riña de enamorados Sonreí, pero confieso Que si me pide ese beso Le habría dicho que no. En amor es tontería El pedir, porque es sabido Que es mejor que lo pedido Lo que el amado tomó. «No pedir»; eso es lo cuerdo; «Tornar»; eso es lo sensato, y así se evita el mal rato De estar diciendo que no. Pero digo tonterías, Que en lenguaje claro y breve, Algo hay que pedirse debe, y que no he de callar yo. Si como esposa me pide Aquel que mi pecho adora, Debe saber desde ahora Que no le diré que no.
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Pedir y tomar
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:27 PM UTC
5. El Castillo
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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