"encantos" poems
Que grande a geração, a de Camões,
Saia de Belém, num pranto oral...
Dizia adeus a grandes multidões!
Olhava o horizonte pequeno Portugal
Traçado o rumo do futuro,
Passado o mar forte e indeciso,
Pegava no leme, firme e duro,
Sem dor, frio ou bramido.
As ninfas, rodeavam o leme,
O Sol, queimava a proa do navio,
O capitão nada teme
Naquele mar, escuro e bravio...
Victor Marques e Atavio Nelson
Chegamos a outros pontos,
Do globo esférico, sem saber!
Que hoje são contos,
Que ainda temos de ler.
Desde Ourique, Calado e Cala trava
Com turbantes brancos reluzentes
Os portugueses lutaram com palavra
Com alegria mostravam seus dentes.
Correram os desertos, tão estéreis
Na defesa de um Santo Universal
Pela cruz combateram infiéis
Dentro e fora de Portugal.
Oh.Isabel que suaves eram tuas flores!
Que rosas encarnadas pueris
Que as músicas sejam cantadas para seus amores
Prendes-te por milagre o teu Diniz.
OH Coimbra.que tiranas do fadário
Oh Sé velha, cheia de segredos
Que encantos lá havia do Hilário
Ainda hoje escritos nos penedos...
Santa Clara, no alto...que te vê clarissa
Jovem, esbelta coimbrã!
Foste, cedo freira e noviça.
Salva-me deste fado, minha irmã!
Olá Marquez, és do Pombal
Traidor, usurpador, ladrão.
NO ódio foste genial.
E TUDO, tudo metia no gibão.
Malandro, enganas-te o teu Rei
Iludiste-o, meu falso...e mandas-te
O Távora, inocente para o cadafalso
Maldito sejas!
Isso não foi Portugal...mas foi
No norte, que uma mulher
Forte, com seios apertados
E espada no dentes bem cerrados
Em serpente e com sua gente
Em zip filas genial
Firme.destinada
Deu a vida mas
Acabou com o Cabral
Sim ali, no monte
Naquele lugar Maria da Fonte
Só com gente destemida, como eu !
Tal como o Lusitano no Gerez
Esta pátria com um plebeu
Concebeu o Tavares com um grande
PORTUGUÊS
Victor Marques
Dec 10, 2009
Dec 10, 2009 at 10:27 PM UTC
Olhar a água do ribeiro,
Encostado ao sobreiro.
Paisagens feitas de qualquer jeito,
Douro e Tua sem leito.
Muros com primor e mestria,
Encantos teus que nos vicia,
Olivais que lindos sois assim,
Quimera do meu jardim.
Papoilas avermelhadas,
cepas mal tratadas.
Figueiras com figos,
Douro e amigos.
Não existe outro amor,
Douro te adorna com labor,
Os cavalos e rebanhos,
Rabelos dos teus enganos.
Victor Marques
Apr 27, 2010
Apr 27, 2010 at 4:36 PM UTC
Alto Douro e Trás-os-Montes
Alto Douro e Trás – os-montes,
Terra minha bem portuguesa,
Vinhedos e frescas fontes,
Traduzem sua pureza.
Friorenta no Inverno,
Terra intolerante.
Na Primavera morna,
No verão escaldante.
Horizonte tão belo e tão teu,
Ninguém to rouba, Deus to DEU.
Pôr-do-sol que se deita com vales sonolentos,
Douro, Tua teus encantos.
Vindimadores que colhem cachos maduros,
Azeitonas que dais azeites puros.
Pescadores dos rios Douro e Tua,
Uma saudade que é nossa e sua.
Victor Marques
Oct 27, 2010
Oct 27, 2010 at 10:11 AM UTC
Sou eu ….
Caminhando por entre vales sonolentos,
Penedos com mil encantos,
Sobreiros abençoados, amores bem-amados,
Fontes de tesouros abandonados….
Sou eu…
Me vejo imortal nas papelarias feito postal,
Imagino ser sempre menino,
Cantar na escola o mesmo Hino,
O hino sublime de Portugal.
Sou eu…
Que pernoito ao luar sem contas para dar,
Me enalteço com vitórias e derrotas,
Vejo coisas vivas quase mortas,
Sentimento ímpar de um olhar.
Sou eu…
Nascido numa terra que seu rio sempre vai amar,
Nevoeiro que se envaidece sem falar,
Amor de um amor que me quer sempre bajular,
Sou eu e meu fado por cantar…
Victor Marques
Apr 22, 2014
Apr 22, 2014 at 8:37 AM UTC
Tú que me alumbras cada día,
tú que acaricias mi piel
cantando una melodiosa sinfonía.
Puedo sentirte
en cada extremidad de mi cuerpo
mi pasión por ti
se fue creando con el tiempo.
Das vida y color a mi mundo
Me inspiras y haces que me exprese
en menos de un segundo.
Maravillas y desastres
creas a la vez,
guardas historias y misterios
de aquello que nunca podremos ver.
Eres única
en todos los sentidos
y al contemplarte
aumentas mis latidos.
En ti puedo ver
cosas que jamás encontraré,
eres lo más hermoso
que en este universo puede haber.
Das fruto y esperanza
aún cuando las fuerzas
no alcanzan.
Si otros no te aprecian,
yo sí lo haré,
no voy a permitir
que contaminen ese gran ser.
Me arropas de tus encantos
en cada anochecer,
esa espectacular imagen
y ese maravillso resplandecer
Tú sola te complementas,
admirable sueles ser,
contienes diversas cualidades que solo
tú puedes poseer.
Eres reflejo
de pureza y calidad,
eres todo un sueño
hecho realidad.
Pasados oscuros,
has podido vivir,
pero en ti siempre está
esa magia que te ha permitido resistir.
Muchos han tratado de tomar tu lugar,
pisotearte e ignorarte
y tu importancia anular.
En ti están
cautivadas las generaciones,
relatas cada evento de los humanos
y sus terribles acciones.
Eres bella,
única y especial
y esa alma libre
que danza sin cesar.
A ti, Madre Tierra,
te quiero agradecer,
por ser esa inspiración
que me ayuda a crecer.
Mar 19, 2015
Mar 19, 2015 at 6:51 PM UTC
La luna está llena,
más brillante y hermosa que nunca.
Puedo apreciar su resplandor
a través de mis cortinas.
En noches como esta
solo pienso en ti,
amada mía.
Tu belleza es exquisita,
me hipnotizan tus encantos,
me deleitas en las noches,
me llenas de vida.
En la oscuridad de la alcoba,
nuestra unión da color,
pues yo soy como el sol
y tú eres mi preciosa luna.
Al igual que esa
magníficamente figura,
eres casi imposible de alcanzar.
Solo te presentas
cuando es necesario.
Me dejas a la espera
de tu deslumbrante presencia
ante la agonía de tu partida.
Jun 7, 2015
Jun 7, 2015 at 12:20 AM UTC
Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas
la tierra iluminar.
Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar;
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.
Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agite
y rayos mil vomite
y muertos por doquier.
Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer;
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.
La llama de un incendio
que corra devorando
escombros apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
oír como vocea,
¡qué gusto!, ¡qué placer!
Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.
Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar;
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.
Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ellos caso hacer.
Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y llena de pavor,
se lleva los ganados
y las vides, sin pausa,
y estragos miles causa ...
¡qué gusto!, ¡qué placer!
Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus bocas lascivas,
un beso a cada trago
con voluptuoso halago
alegres estampar.
Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y, abiertas las navajas,
buscando el corazón,
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.
Quisiera ver al uno
que arrastra un intestino,
y al otro pedir vino
muriendo en un rincón;
y otros, ya borrachos,
en trino desusado
cantar a Dios sagrado
impúdica canción.
Y mientras las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello.
¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
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Olhei o exterior, a descoberto, no costume dos dias,
Olhar de lince, penetrou perante os espetros ocultos,
Tudo aquilo que se via, imaginava real, o que fazias,
E porque o era, nada mudava afinal nesses vultos!
Sem medos, nem costumes delirantes, tudo era normal,
As sombras não se escondiam nas penumbras do dia,
Nem o sol deixou de brilhar no pleno dia que eu vivia,
Acordar de criança, desejoso de o ser, como água termal!
Perdeu-se o tempo, constrangido com riscos e desafios,
Falava-se de tudo e para todos, sem nosso silêncio crismal,
Aquelas vestes de antigamente, tribunal, hoje é ponto final!
E a realização dos sonhos são isso, desafios lógicos e sentimentos,
Delira o corpo, com o satisfazer da mente, coisas duradouras e belas,
Se cresce desejo, se sonho quando te vejo e aprecio teus encantos,
Solto-me no ar, voando e planando, pelas nossas vestes, paralelas!
E longe te aperto aqui, mundo que conheci, seguro no bolso,
Seu fecho de saco impermeável e por demais, mais durável,
Aquece-me o presente, com sonhos para futuro, sustentável,
E, teus sonhos, meus, minha, vida tua é sem troca ou reembolso!
Autor: António Benigno
Código de Autor: 2013.10.02.02.26
Oct 2, 2013
Oct 2, 2013 at 6:53 AM UTC
Llueven las estrellas sobre mi cama.
Danzan a mi lado y se postran ante ti.
Canta el ruiseñor despuntando el alba.
Veo tus lindos ojos y me olvido de mi.
Sigo en mi sueño de tenerte a mi lado.
En mi lecho bendecido yacemos los dos.
Un rayo de luz asoma por la ventana
e ilumina tu desnudez; pura tentación.
Admiro tu belleza con mis cinco sentidos
y me pierdo, distraído en cada paso que doy.
¿Cómo he de aburrirme de todos tus encantos
si ellos me transforman en el loco que soy?
Sueño despierto cuando estás conmigo.
Y me levanto dormido si no estás aquí.
Tímido el latir de mi corazón cuando te veo.
Frenético su ritmo al verte partir.
Frágil es la piel que mis dedos recorren.
Exótica figura que dibujan al pasar.
Suaves son los labios que me besan cada noche.
Hipnotizantes ojos no me dejan de mirar.
Llueven las estrellas sobre mi cama.
Danzan a mi lado y se postran ante ti.
Se abren las flores al llegar la mañana,
al igual que tus ojos que se fijan en mi.
Sep 13, 2015
Sep 13, 2015 at 8:13 PM UTC
Sol espledente de primavera,
a cuyo beso, fresca y lozana,
la flor se yergue, la mariposa
viola el capullo, la yema estalla;
sol espledente de primavera:
¡yo te aborrezco! porque desgarras
las brumas leves, que me circundan
como rizado crespón de plata.
A mí me gustan las tardes grises,
las melancolías, las heladas,
en que las rosas tiemblan de frío,
en que los cierzos gimiendo pasan,
en que las aves, entre las hojas,
el pico esconden bajo del ala.
A mí me gustan esas penumbras
indefinibles de la enramada,
a cuyo amparo corren las fuentes,
surgen los gnomos, las hojas charlan...
Sol espledente de primavera,
cede tu gloria, declina, pasa:
deja las brumas que me rodean
como rizado crespón de plata.
Bellas mujeres de ardientes ojos,
de vivos labios, de tez rosada,
¡os aborrezco! Vuestros encantos
ni me seducen ni me arrebatan.
A mí me gustan las niñas tristes,
a mí me gustan las niñas pálidas,
las de apacibles ojos obscuros
donde perenne misterio irradia;
las de miradas que me acarician
bajo el alero de las pestañas...
Más que las rosas, amo los lirios
y las gardenias inmaculadas;
más que claveles de sangre y fuego,
la sensitiva mi vista encanta...
Bellas mujeres de ardientes ojos,
de vivos labios, de tez rosada:
pasad en ronda vertiginosa;
vuestros encantos no me arrebatan...
Himnos vibrantes de las victorias,
notas triunfales, bélicas marchas,
¡os aborrezco! porque, al oíros,
trémulas huyen mis musas blancas.
A mí me gustan las notas leves...
las notas leves... las notas lánguidas,
las que parecen suspiros hondos...
suspiros hondos de almas que pasan...
Chopin: delirio por tus nocturnos;
Beethoven: sueño con tus sonatas:
Weber: adoro tu Pensamiento
Schubert: me arroba tu Serenata.
¡Oh! Cuántas veces, bajo el imperio
de vuestra música apasionada,
Ella me dice: ¿Me quieres mucho?
y yo respondo: ¡Con toda el alma!
Himnos vibrantes de las victorias,
notas triunfales, bélicas marchas:
¡chit! porque huyen al escucharos,
trémulas todas, mis musas blancas...
Sol espledente de primavera,
lindas mujeres de faz rosada,
himnos triunfales...; ¡dejadme a solas
con mis ensueños y mis nostalgias!
Pálidas brumas que me rodean
como rizado crespón de plata,
vagas penumbras, niñas enfermas
de ojos obscuros y tez de nácar,
notas dolientes: ¡venid, que os amo!
¡Venid, que os amo! ¡Tended las alas!
975
Limpou-se a terra e o mar
E os maus pensamentos,
Nascia amor, sentia-se no ar
Coisas de novos encantos!
Tudo era novo agora,
A alegria era ordem do dia,
Acertava-se a nova hora,
O Tempo era a academia!
Ninguém crescia depressa,
Vida não era a mesma correria,
O Homem cumpria a promessa,
Daquilo que sonhamos um dia!
Não havia dor nem maus sentimentos,
Não, não era o céu o mundo onde vivia
Era o mundo que o Homem tanto queria,
Deu-se o valor a esses limados acabamentos!
Ligou-se a dor e o sofrimento
Com o amor e o sentimento,
Se cuidaram e deram alimento
Exemplificaram esse casamento!
Autor: António Benigno
Código de Autor: 2015.06.03.11.17.06.01
Jun 3, 2015
Jun 3, 2015 at 6:32 AM UTC
Un mundo entre mis labios
que felizmente contigo lo comparto.
En cada beso te entrego un nuevo cielo,
una tierra firme, un escape a otros universos.
Un mundo en cada beso,
una promesa que refresque
tu espíritu. Un mundo sin gente,
sin violencia y donde los únicos excesos
celebrados, son el amor y bellos gestos.
Un beso, un gesto, un amor con excesos,
un mundo en mi boca, que en la tuya se torna
en pura risa, un universo con refrescantes brisas,
un amor sin humillaciones y sin hipocresías,
sin suposiciones y sin tener que bajar la vista.
Un mundo en nuestros labios, un amor
que se va agrandando con los años,
que se va abasteciendo entre espacios
de dulzura, de respeto y de encantos.
Un mundo en nuestros labios, bocas
siempre sedientas de sabiduría y sin cobardía
entregarse, a la constante lucha de reproducir nuestra siembra.
Un mundo lleno de intentos, de proyectos,
de besos con intención, de besos con calma,
de bocas que claman consolarse y animarse
en cada intercambio.
Un mundo nace cada vez que me besas,
mi mundo te entrego con ojos vendados.
Mi tierra se ancha, se agranda y se abaste,
cuando el agua de tus labios moja sus pastos.
En cada beso un intento y sin darnos cuenta se
van formando lazos solidarios, que sobrepasan
los cosmos, la tierra y todos los misterios recónditos en el universo.
©LeydisProse
5/16/2018
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May 16, 2018
May 16, 2018 at 12:49 PM UTC
La noche de verano que amante nos cubría
De ti era digna: ¡el cielo tantos astros tenía!
¡Tan diáfano en las sombras era su azul turquí,
Tan gratos sus rumores en el boscaje umbrío,
y tanta la dulzura que bajaba en rocío
Sobre ti y sobre mí!
Tus manos en las mías, mi espíritu de hinojos,
Te admiraba en silencio, porque en tus bellos ojos
Cuanto es amor y dicha veía yo irradiar.
y sin nada decirnos en esa dulce calma,
El ensueño que en tu alma comenzaba, en mí alma
Venía a terminar.
y a Dios en lo más íntimo del alma bendecía
Porque a ti y a la noche dio secreta armonía,
y porque una infinita ternura puso en mí,
y os hizo. a ti y la noche, tan puras y tan bellas,
y a la callada noche dio encantos y dio estrellas,
y la hermosura a ti.
A Dios, en nuestras almas, con un amor profundo
Bendigamos contritos; hizo tu alma y el mundo,
y es él quien a mi pecho dio anhelos y dio amor.
Es él quien en su fondo todo misterio encierra;
Es él quien brillar hace tus ojos en la tierra,
y al astro da fulgor.
Es él quien hizo siempre del amor faro y guía;
El, quien hizo la noche más hermosa que el día,
y al amor dio la fuerza de vencer al dolor.
Es Dios quien en tu cuerpo, don de su mano pura,
Como en celeste copa derramó la hermosura,
y en mi alma, el amor.
Déjate amar, bien mío. Sólo vive quien ama;
El amor es la vida, lo que la mente inflama,
Lo que deplora el hombre su vida al declinar.
Sin él, nada es completo, y a él todo se eslabona.
La belleza es la frente, y el amor la corona:
¡Déjate coronar!
Lo que llena el espíritu batallador del hombre
No ha sido nunca el oro, ni aún el mismo renombre,
Polvo vil que traemos de la lucha feral;
Ni la ambición que siempre va tras quimera vana,
y roe lentamente cuanto en la vida humana
Es anhelo ideal.
Lo que basta es el cambio risueño de miradas,
Los ahogados suspiros, las manos enlazadas,
El beso, licor de éxtasis, aroma de ilusión;
Todo lo que adivina la mente en otra mente,
y todas las canciones que surgen de la ardiente
Lira del corazón.
No hay nada bajo el cielo sin una ley secreta;
Todo tiene su abrigo, su retiro y su meta
Do el instinto nos fija: su barca, el pescador;
El águila, las cumbres do en clara luz se baña,
El lago azul, el cisne; y el ave, la montaña...
Las almas, el amor.
564
Ya abrí la puerta...
voy a dar rienda suelta...
que entre y salga,
todo lo que en mi quiera gestarse.
Ya abrí la puerta,
algunas mariposas salen volando...
mostrando su colorido encanto,
amando su libertad,
mientras las arañas en mi piel quieren anidar.
Van tejiendo sus telas queriendo atraparme,
me voy liberando de ellas,
con la miel que brota de mi esencia.
Aroma de rosa buscando tierra,
donde mis acuosas corolas,
puedan entallarse;
encontrar su horizonte,
en un nuevo sol que les favorezca.
Abrí la puerta al sonido de un verano,
a una primavera premiada de encantos,
a un otoño con hojas frescas,
a un invierno no desamparado.
Ya abrí la puerta,
ausculto pajaritos trinando,
una bella canción mis labios van cantando,
llaman, claman y siguen llamando...
invitando a un ser de luz,
que extasíe mis apetencias
y el brillo que en mí espíritu,
se va retoñando .
Abrí la puerta………….a una entrega.
LeydisProse
2/6/2018
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Feb 7, 2018
Feb 7, 2018 at 1:14 PM UTC
Tu mi caballo,
como me gusta trillarme en tu ser,
cuidarte como mi más preciado juguete,
calarme en tus espacios como sabio jinete,
sobarte como sabia amazona,
cazar esa exquisita zona,
que aturde mis calladas tierras,
poblar en todas tus ilícitas zonas,
sondearte de arriba abajo,
trotarte hasta llevarte a esa pradera,
donde siempre quieres aplastarte,
y comer de mi bendita hierba,
y deseo cabalgarte, oooohhhh, cabalgarte,
hasta que se revienten mis adentros,
montada en mi fiel caballo.
Tu mi hombre,
mi hombre bello,
mi dulce caballo,
mi libertad encarcelada en todos tus encantos.
Ya para que pararte, si en tu terciopelo, yo me encuentro en un Vergel,
sin biblias, sin cuentos, sin consecuencias,
solos tu y yo amándonos al libre cielo,
libremente descubriendo nuestros sedientos cuerpos,
tu sobándome
yo trotándote,
tu enalteciéndome,
yo excitándote,
tu mordiéndome
y, yo,
bueno,
yo,
respondiendo con mi desgajado cuerpo,
el drenaje de pasión que existe
cuando tú y yo,
fundimos nuestros cuerpos,
en una salvaje pasión
y nos amamos en la tierra!
LeydisProse
8/1/2017
https://www.facebook.com/LeydisProse/
Aug 1, 2017
Aug 1, 2017 at 3:50 PM UTC
Éstos, amada, son sitios vulgares
en que en el ruido mundanal se asusta
el alma fidelísima, que gusta
de evocar tus encantos familiares.
Añoro dulcemente los lugares
en donde imperas cual señora justa,
tu voz real y tu mirada augusta
que ungieron con su gracia mis pesares.
Y recuerdo que en época lejana,
por tus raras virtudes milagrosas
y tu amable modestia provinciana,
ebrio de amor te comparó el poeta
con la mejor de las piedras preciosas
oculta en pobres hojas de violeta.
Tuviste, en la delicia de mi sueño,
fuerza de mano que se da al caído
y la piedad de un pájaro agreño
que en la rama caduca pone el nido.
De tu falda al seráfico pergeño
cual párvulo medroso estoy asido,
que en la infantil iglesia de mi ensueño
las imágenes rotas han caído.
Yo sé que en mis catástrofes internas
no más quedas tú en pie, señora alta,
de frente noble y de miradas tiernas.
Condúceme en las noches inclementes
porque sin ti para marchar me falta
el óleo de las vírgenes prudentes.
406
Por ti, por ti, clamaba cuando surgiste,
infernal arquetipo, del hondo Erebo,
con tus neutros encantos, tu faz de efebo,
tus senos pectorales, y a mí viniste.
Sombra y luz, yema y polen a un tiempo fuiste,
despertando en las almas el crimen nuevo,
ya con virilidades de dios mancebo,
ya con mustios halagos de mujer triste.
Yo te amé porque, a trueque de ingenuas gracias,
tenías las supremas aristocracias:
sangre azul, alma huraña, vientre infecundo;
porque sabías mucho y amabas poco,
y eras síntesis rara de un siglo loco
y floración malsana de un viejo mundo.
353
Muchachita que eras
brevedad, redondez y color,
como las esferas
que en las rinconeras
de una sala ortodoxa mitigan su esplendor...
Muchachita hemisférica y algo triste
que tus lágrimas púberes me diste,
que en el mes del Rosario
a mis ojos fingías
amapola diciendo avemarías
y que dejabas en mi idilio proletario
y en mi corbata indigente,
cual un aroma dúplice, tu ternura naciente
y tu catolicismo milenario...
En un día de báquicos desenfrenos,
me dicen que preguntas por mí; te evoco
tan pequeña, que puedes bañar tus plenos
encantos dentro de un poco
de licor, porque cabe tu estatua pía
en la última copa de la cristalería;
y revives redonda, castiza y breve
como las esferas
que en las rinconeras
del siglo diecinueve,
amortiguan su gala
verde o azul o carmesí,
y copian, en la curva que se parece a ti,
el inventario de la muerta sala.
364
¡Parece mentira que hayas existido!
Te veo tan lejos...
Tu mirada, tu voz, tu sonrisa,
me llegan al fondo de un pasado inmenso...
Eras más sutil
que mi propio ensueño;
eres el fantasma de un fantasma,
eres el espectro de un espectro...
Para reconstruír tu imagen remota
he menester ya de un enorme esfuerzo.
¿De veras me quisiste? ¿De veras me besabas?
¿De veras recorrías la casa, hoy en silencio?
¿De veras, en diez años, tu cabecita rubia
reposó por las noches, confiada en mi pecho?
¡Ay qué perspectivas esas de la muerte!
¡Qué horizontes tan bellos!
¡Cuál os divinizan, oh difuntas jóvenes,
con sus lejanías llenas de misterio!
¡Qué consagraciones tan definitivas
las que da el Silencio!...
¡Cuál os vuelve míticas, casi fabulosas!
¡Qué tristes mujeres de carne y de hueso,
con sus pobres encantos efímeros,
podrían venceros?
Tenéis un augusto prestigio de estatua,
y por un fenómeno de rareza lleno,
mientras más distantes, más imperïosas
vais agigantandoos en el pensamiento.
362
En el poniente
el esplendor del sol se diluía,
y mi caballero, en un vetusto puente,
meditaba y decía:
-«Judith, Ana y Arminda,
y Lidia, de labios sensuales,
Inés, la rubia linda,
todas fueron iguales!
»Soñadas alegrías
ya sois cual secas rosas!
Ay! Y en vano mis días, tristes días,
quisieran ser doradas mariposas...
»Cansáronme los besos, y el hastío
a mi lado ya veo.
Del desencanto invade mi corazón el frío,
y no he saciado nunca la sed de mi deseo.
»El alma traigo envuelta en una túnica
que ha tejido el Cansancio en horas tristes
¿En dónde estás, si existes?
¿En dónde estás, oh única?
»¡Responde al que te ama!
¡Debo olvidarte como bien perdido!
Responde al que en las sombras a ti clama;
¿Vives, moriste acaso... o no has nacido?
»Y no cruza ninguna mi camino,
Princesa rubia o bella
Zagala, sin que diga a mi destino:
¿será ella?
»Una niña vi un día
junto a una anciana de cabello cano,
y me dije: ¿Cuál de ellas es la mía?
¿Llegué tarde tal ves?... ¿Llegué temprano?
»Busco el jardín soñado
de sus encantos a la luz se abrieron,
y la llamo... ¡y tal vez pasó a mi lado,
y llorosos mis ojos no la vieron!
»Cuando creo que nunca he de encontrarte,
cómo sufro al pensar, oh dulce amada,
¡que quizá vives, sola y desgraciada,
y que no puedo ir a consolarte!
»Murió la Primavera; también pasó el Estío
y viene ya el Otoño las hojas arrancando,
y mientras en tu busca voy llorando,
me esperarás llorando, dueño mío.
»Y prosigo buscándote rendido,
aunque una voz en medio de las sombras
irónica me diga: la que nombras
ni vendrá... ni está muerta... ni ha nacido!»
Al extremo del puente, airosa dama
surge, suelta la rubia cabellera,
y su voz en el viento, pálida rosa, clama:
«Yo soy la que aguardabas. Ven, que mi amor
te espera».
El caballero parte...
Traicionero
Abismo era ese puente;
y al instante rodaron al torrente
caballo y caballero
Hervía un mar de sangre en el poniente
mientras de sangre el agua se teñía,
y allá, al extremo del hundido puente,
la dama reía... reía... reía.
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