Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"tierna" poems
No esperaba y no quería Rosas de compasión, Dijiste que eran las gracias Por lo que hemos pasado. Me dio risa. El premio de consolación? Espera, pero tu cara era tierna, Y las rosas si me gustan, Y no fue otra cosa Sólo tristeza; En otra relación hubiera sentido Felicidad y gusto, Pero contigo solo fue Otro recordatorio de que No somos convencionalmente Lo que yo quiero. Pero esas rosas Que yo pensaba despreciar, Esas rosas me salvaron. Yo pude hablar. Y creo que entendimos, Esta vez nos comprendimos Y creo que te alcance, Por fin te llegue.
0
Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 10:50 PM UTC
Rosas
Quizá fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido. Todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron. Hasta aquí había hecho y rehecho         mis trayectos contigo hasta aquí había apostado a inventar la verdad pero vos encontraste la manera         una manera tierna         y a la vez implacable         de desahuciar mi amor. Con un solo pronóstico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible lo envolviste en nostalgias lo cargaste por cuadras y cuadras y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera ahi nomás lo dejaste a solas con su suerte         que no es mucha. Creo que tenés razón la culpa es de uno cuando no enamora         y no de los pretextos         ni del tiempo. Hace mucho         muchísimo que yo no me enfrentaba como anoche al espejo y fue implacable como vos         mas no fue tierno ahora estoy solo francamente                         solo. Siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado antes de regresar a mis lóbregos cuarteles de invierno con los ojos bien secos por si acaso miro como te vas adentrando en la niebla y empiezo a recordarte.
0
2.5k
La culpa es de uno
…Los besos comenzaron leves, estructurados. Sus manos trazaban rutas en mi piel, deslizándose por mi pecho. Lo deseaba, lo quería dentro de mí y la idea de tenerlo me excitaba; me senté frente a él y con delicadeza tome su mano y puse dentro de mi ropa interior. Su dedo hizo contacto con mi piel humedecida, podía sentir como su respiración se aceleraba y se le endurecía. Dibujaba círculos en mi clítoris mientras me observaba; sonrisas coquetas se me escapaban mientras iba subiendo el ritmo y gemidos cuando lo sentía dentro de mí. Íbamos perdiendo el control, no importaba quien nos viera, quien me escuchara; su boca permanecía en la mía, rozándome la lengua de vez en cuando. Me había recostado entre medio de sus piernas, dejándole la libertad de explorar con su boca, contraía mis piernas en su espalda, podía ver la vida con los ojos cerrados. Aquello era delicioso, cuando se detuvo rozo su dedo dentro de mí y lo metió en mi boca, volvió a meter sus dedos dentro de mí mientras me dejaba huellas en los pezones. El mundo fue perdiendo sonido, la vista se me había ido y todo mi cuerpo estaba tenso, y húmedo. Al despertar yacía en sus brazos, completamente sudada pero él, a él le brotaba una sonrisa tierna y caprichosa. -Es una delicia verte así. Me encantas. -Eres una delicia y me encanta ser tuya infinitas veces.
0
Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 9:40 PM UTC
Viernes ******
Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. Me enseñaste a escuchar más allá del ruido, a entender las emociones que yacen debajo de una melodía, debajo de una tierna voz. Aprendí de ti que una palabra no significa nada, que los besos no temen al mañana, que un abrazo vive y muere en el hoy. Gracias a ti aprendí que una amistad no es lo mismo que un amigo. Una relación carece de calificativo cuando dos personas conviven, ríen, lloran, beben y se enamoran si, al final, todo queda en el olvido. Comprendí que mis poemas exponen mis mentiras. No te amo y te enamoro en rimas. No te busco y aún así te encuentro. No te sueño y maldigo al amanecer. Me enseñaste a no llorar, a engañarme y a herirme. Que un deseo es un puñal, un sueño una granada, un anhelo un exterminio de mi propia sanidad. Aprendí de ti a no juzgar a una persona. Que saber su historia no es conocerla. Que follar no es estar enamorado. Que un te amo no es igual que otro. Me enseñaste a caerme y me enseñaste a levantarme. Me enseñaste a no quererte y a empezar a odiarme. Me enseñaste y no sabías lo que me estabas haciendo, a pesar de comentarlo día con día y verso a verso. Aprendí de ti que la vida no se acaba, que la muerte no me acecha, que mi día es eterno, que para siempre es un segundo y que un segundo es para siempre, que el amor no mata, que los besos no envenenan, que no eres para mi... Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. A distinguir entre voces, entre coros y solistas, entre emociones ficticias, entre verdades y mentiras.
0
Feb 16, 2017
Feb 16, 2017 at 9:48 AM UTC
Aprendí a escuchar la letra de mis canciones
Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. Me enseñaste a escuchar más allá del ruido, a entender las emociones que yacen debajo de una melodía, debajo de una tierna voz. Aprendí de ti que una palabra no significa nada, que los besos no temen al mañana, que un abrazo vive y muere en el hoy. Gracias a ti aprendí que una amistad no es lo mismo que un amigo. Una relación carece de calificativo cuando dos personas conviven, ríen, lloran, beben y se enamoran si, al final, todo queda en el olvido. Comprendí que mis poemas exponen mis mentiras. No te amo y te enamoro en rimas. No te busco y aún así te encuentro. No te sueño y maldigo al amanecer. Me enseñaste a no llorar, a engañarme y a herirme. Que un deseo es un puñal, un sueño una granada, un anhelo un exterminio de mi propia sanidad. Aprendí de ti a no juzgar a una persona. Que saber su historia no es conocerla. Que follar no es estar enamorado. Que un te amo no es igual que otro. Me enseñaste a caerme y me enseñaste a levantarme. Me enseñaste a no quererte y a empezar a odiarme. Me enseñaste y no sabías lo que me estabas haciendo, a pesar de comentarlo día con día y verso a verso. Aprendí de ti que la vida no se acaba, que la muerte no me acecha, que mi día es eterno, que para siempre es un segundo y que un segundo es para siempre, que el amor no mata, que los besos no envenenan, que no eres para mi... Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. A distinguir entre voces, entre coros y solistas, entre emociones ficticias, entre verdades y mentiras.
Continue reading...
45
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía. Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, para ser rico sin que lo sepa nadie y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.
0
1.5k
La luna
bajo la aparente obscuridad, el rojo nacarado de tus labios, me otorgo tu luz entre los mustios y ciegos besos de fuego, tu absorbiste mi obscuridad no hubo magia, fue, solo eso, dos entes oscuros, absorbiendo luz, una bestia con cabeza de loewe, azolado y atormentado, por su dolor. entre la perdida y el desdén, y con el deseo, pegados en su piel. la luz en la oscuridad absoluta, años buscando esa piel de seda, aquellos labios dulces como miel esos labios sedosos y olorosos, de una sombra hermosa,  una leona en la oscuridad y quien sabrá, solo la oscuridad, sobre esa piel de seda, que otorgo luz en una noche oscura. un loewe cualquiera, el descendiente, perdido, buscando la manera, y aquella piel de seda, de  miel oro y fuego. un *** perdido en la sombra, buscando aquella piel de seda, que como gracia divina, o como favor de dioses amigos. me encontró,  atrapo y amo en la sombra, justo antes del amanecer, dando vida, al corazón ennegrecido y el influjo de vida, de fuerza, para resistir a mis embates, controlándose tierna mente sin asustarse de mis rugidos, solo el fuego hermoso que me dio con sus labios nacarados con sus labios de mujer, una fiera hermosa con piel de seda, perfumada, y hermosa, una musa en la sombra resistiendo tierna mente a los embates, de la bestia sedienta de su **** de su sangre besando su piel milímetro a milímetro. aquella sombra hermosa, con piel de seda labios nacarados, resistió, aunque solo deseaba yacer junto a esta bestia, sedienta de su cuerpo, sus labios,sus piernas infinitas, su **** de muer hermosa, la bella y dulce leoncilla, que fue mía en la oscuridad.
0
Nov 10, 2015
Nov 10, 2015 at 10:45 PM UTC
en la oscuridad
bajo la aparente obscuridad, el rojo nacarado de tus labios, me otorgo tu luz entre los mustios y ciegos besos de fuego, tu absorbiste mi obscuridad no hubo magia, fue, solo eso, dos entes oscuros, absorbiendo luz, una bestia con cabeza de loewe, azolado y atormentado, por su dolor. entre la perdida y el desdén, y con el deseo, pegados en su piel. la luz en la oscuridad absoluta, años buscando esa piel de seda, aquellos labios dulces como miel esos labios sedosos y olorosos, de una sombra hermosa,  una leona en la oscuridad y quien sabrá, solo la oscuridad, sobre esa piel de seda, que otorgo luz en una noche oscura. un loewe cualquiera, el descendiente, perdido, buscando la manera, y aquella piel de seda, de  miel oro y fuego. un *** perdido en la sombra, buscando aquella piel de seda, que como gracia divina, o como favor de dioses amigos. me encontró,  atrapo y amo en la sombra, justo antes del amanecer, dando vida, al corazón ennegrecido y el influjo de vida, de fuerza, para resistir a mis embates, controlándose tierna mente sin asustarse de mis rugidos, solo el fuego hermoso que me dio con sus labios nacarados con sus labios de mujer, una fiera hermosa con piel de seda, perfumada, y hermosa, una musa en la sombra resistiendo tierna mente a los embates, de la bestia sedienta de su **** de su sangre besando su piel milímetro a milímetro. aquella sombra hermosa, con piel de seda labios nacarados, resistió, aunque solo deseaba yacer junto a esta bestia, sedienta de su cuerpo, sus labios,sus piernas infinitas, su **** de muer hermosa, la bella y dulce leoncilla, que fue mía en la oscuridad.
Continue reading...
53
Santo silencio profeso: No quiero, amigos, hablar; Pues vemos que por callar, A nadie se hizo proceso. Ya es tiempo de tener seso: Bailen los otros al son, Chitón. Que piquen con buen concierto Al caballo más altivo Picadores, si está vivo, Pasteleros, si está muerto; Que con hojaldre cubierto Nos den un pastel frisón, Chitón. Que por buscar pareceres Revuelvan muy desvelados Los Bártulos los Letrados, Los Abades sus mujeres. Si en los Estrados las vieres Que ganan más que el varón, Chitón. Que trague el otro jumento Por doncella una Sirena Más catada que colmena, Más probada que argumento; Que llame estrecho aposento Donde se entró de rondón, Chitón. Que pretenda el maridillo De puro valiente y bravo, Ser en una escuadra cabo, Siendo cabo de cuchillo; Que le vendan el membrillo Que tiralle era razón, Chitón. Que duelos nunca le falten Al Sastre que chupan brujas; Que le salten las agujas Y a su mujer se las salten; Que sus dedales esmalten Un doblón y otro doblón, Chitón. Que el letrado venga a ser Rico con su mujer bella, Más por buen parecer de ella Que por su buen parecer, Y que por bien parecer Traiga barba de cabrón, Chitón. Que tonos a sus galanes Cante Juanilla estafando, Porque ya piden cantando Las niñas, como Alemanes; Que en tono, haciendo ademanes, Pidan sin ton y sin son, Chitón. Mujer hay en el lugar Que a mil coches, por gozallos, Echará cuatro caballos, Que los sabe bien echar. Yo sé quien manda salar Su coche como jamón, Chitón. Que pida una y otra vez, Fingiendo virgen el alma, La tierna doncella palma, Y es dátil su doncellez; Y que lo apruebe el juez Por la sangre de un Pichón, Chitón.
0
1.4k
Letrilla satírica
Santo silencio profeso: No quiero, amigos, hablar; Pues vemos que por callar, A nadie se hizo proceso. Ya es tiempo de tener seso: Bailen los otros al son, Chitón. Que piquen con buen concierto Al caballo más altivo Picadores, si está vivo, Pasteleros, si está muerto; Que con hojaldre cubierto Nos den un pastel frisón, Chitón. Que por buscar pareceres Revuelvan muy desvelados Los Bártulos los Letrados, Los Abades sus mujeres. Si en los Estrados las vieres Que ganan más que el varón, Chitón. Que trague el otro jumento Por doncella una Sirena Más catada que colmena, Más probada que argumento; Que llame estrecho aposento Donde se entró de rondón, Chitón. Que pretenda el maridillo De puro valiente y bravo, Ser en una escuadra cabo, Siendo cabo de cuchillo; Que le vendan el membrillo Que tiralle era razón, Chitón. Que duelos nunca le falten Al Sastre que chupan brujas; Que le salten las agujas Y a su mujer se las salten; Que sus dedales esmalten Un doblón y otro doblón, Chitón. Que el letrado venga a ser Rico con su mujer bella, Más por buen parecer de ella Que por su buen parecer, Y que por bien parecer Traiga barba de cabrón, Chitón. Que tonos a sus galanes Cante Juanilla estafando, Porque ya piden cantando Las niñas, como Alemanes; Que en tono, haciendo ademanes, Pidan sin ton y sin son, Chitón. Mujer hay en el lugar Que a mil coches, por gozallos, Echará cuatro caballos, Que los sabe bien echar. Yo sé quien manda salar Su coche como jamón, Chitón. Que pida una y otra vez, Fingiendo virgen el alma, La tierna doncella palma, Y es dátil su doncellez; Y que lo apruebe el juez Por la sangre de un Pichón, Chitón.
Continue reading...
70
Cada vez que quizás me llamas me desorganizas la vida. Cuando ya creía hallar calma de nuevo el corazón agitas. Sé que todavía no entiendes que sin querer causas dolor porque lo que tú ahora sientes es incomparable a mi amor. Pretendes volver amistad lo que fue profunda pasión, mas yo aún no puedo cambiar aquella tierna sensación que tú persigues separar de lo que es de cierto el amor, justo entre mujer y varón. Tú no cedes, y yo tampoco tal que así seguirá la vida y me traerás como loco cada que me llames o escribas. Jorge Gómez A.
0
Jun 22, 2012
Jun 22, 2012 at 7:17 AM UTC
CUASISONETO DE AMISTAD IMPOSIBLE
Alta de ojos verdes, como la luz de las luciérnagas. Ella era como la luna. Algunos días estaba llena de vida, Otros desaparecía. Consumida por el tiempo, Ahogada en agonía. Encerrada en cuatro paredes Sin amor. Así se veía ella. Silenciosa e ignorada. Insuficiente y horrible. Sin ganas de vivir Tierna niña de melena rubia ¿Por qué no puedes ver lo que yo veo? ¿Por qué no te quedas esta noche a charlar? ¿Por qué no vives un poco Te entrego mis ojos, mírate como yo te veo. Inmensa y maravillosa. Más que un simple desastre, Más que un cuerpo viviente.
0
Jul 9, 2015
Jul 9, 2015 at 3:41 PM UTC
Como yo te veo.
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
0
1.3k
Después del amor
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
Continue reading...
64
acallado el fuego, imperecedero, y la sed de tu piel, saciada con creces. vacilante nunca, pues tus ojos brillan,de placer, deseo, satisfaccion total y absoluta. la humedad en mi pelviz, el brillo sedoso, y agridulce en mi regazo de leon amado. y por un momento, justo en ese momento, estoy completo, sereno, amado, deseado, una bestia plena, serena, agradecida. la pena, el dolor, la ira y su desidia, y el latrocinio brutal, son solo escollos borrados con la humedad de tu **** vacilante es aquella, que no ha amado, su mentira es una cruz pesada, oscura, fatua, inerte, su alma jamas podra amar, bajo  el falo divino. en cambio, tus ojos, verdad, amor y ventura, amando un imposible, y aun asi amando, los estertores de tu ****** amada, besada, penetrada, tierna y ferozmente, son el eco del fuego chocando con el mar, provocando la vida, el vapor, que riega la tierra, que genera el ciclo troffico de la vida, fuego y agua, vapor de vida, pasion, entre dos bestias, bellas y amadas. tu miel y tu deseo, SALVAJE, intenso, perenne, son vitales en la soledad, de una bestia de montecristo, que solo, acarrea el daño y el dolor, de las traiciones, cada corte y puñalada, me hicieron el hombre fuerte, que ahora soy. indestructible, y viviendo, amando imposibles, destruyendo la mentira, acabando con las debilidades, de los que solo mienten, llenos de odio, envidia y rencor, por haber perdido el tornillo que sujeta nuestra vida. luego de eso, y por sus debilidades, montecristo es vencedor, una bestia con corazon, que aprendio a amar, lo imposible y lo posible, a desaparecerse en el otro, envuelto en su luz, y su belleza, y la debilidad y maldad de aquellas chicas mondego, solo apuraron la debacle, me bato solo frente a sus errores, riendo y contestando a las mentiras, sus mentiras y anatemas, se volvieron en su contra, la verdad limpio el agua, y el fuego hizo el vapor, completando el ciclo de vida. asi, mediante el deseo, y  la mutua pasion, ocurrioze lo imposible, en pos de la vida, y el amor. la quimera del deseo, nunca borro, aquella vez que nos tocamos, a pesar de las diferencias, plenos, salvajes. generando el vapor, cogiendo, gruñendo, bramando, en mi mente y en la tuya, el mismo deseo, la inconmesurable verdad, nuestra verdad, y la incomprensible mentira, fatua, el eco de lo falso, y sus mentiras infecciosas, corrompiendo, y enlutando lo que siempre fue luz y vida. la falsa nocion de amor, en el yerro, y sus secuazes, con su engaño de la no aceptacion, la necedad, u la locura, fatuos oscuros incompletos.
0
Jul 8, 2016
Jul 8, 2016 at 1:09 AM UTC
completo
acallado el fuego, imperecedero, y la sed de tu piel, saciada con creces. vacilante nunca, pues tus ojos brillan,de placer, deseo, satisfaccion total y absoluta. la humedad en mi pelviz, el brillo sedoso, y agridulce en mi regazo de leon amado. y por un momento, justo en ese momento, estoy completo, sereno, amado, deseado, una bestia plena, serena, agradecida. la pena, el dolor, la ira y su desidia, y el latrocinio brutal, son solo escollos borrados con la humedad de tu **** vacilante es aquella, que no ha amado, su mentira es una cruz pesada, oscura, fatua, inerte, su alma jamas podra amar, bajo  el falo divino. en cambio, tus ojos, verdad, amor y ventura, amando un imposible, y aun asi amando, los estertores de tu ****** amada, besada, penetrada, tierna y ferozmente, son el eco del fuego chocando con el mar, provocando la vida, el vapor, que riega la tierra, que genera el ciclo troffico de la vida, fuego y agua, vapor de vida, pasion, entre dos bestias, bellas y amadas. tu miel y tu deseo, SALVAJE, intenso, perenne, son vitales en la soledad, de una bestia de montecristo, que solo, acarrea el daño y el dolor, de las traiciones, cada corte y puñalada, me hicieron el hombre fuerte, que ahora soy. indestructible, y viviendo, amando imposibles, destruyendo la mentira, acabando con las debilidades, de los que solo mienten, llenos de odio, envidia y rencor, por haber perdido el tornillo que sujeta nuestra vida. luego de eso, y por sus debilidades, montecristo es vencedor, una bestia con corazon, que aprendio a amar, lo imposible y lo posible, a desaparecerse en el otro, envuelto en su luz, y su belleza, y la debilidad y maldad de aquellas chicas mondego, solo apuraron la debacle, me bato solo frente a sus errores, riendo y contestando a las mentiras, sus mentiras y anatemas, se volvieron en su contra, la verdad limpio el agua, y el fuego hizo el vapor, completando el ciclo de vida. asi, mediante el deseo, y  la mutua pasion, ocurrioze lo imposible, en pos de la vida, y el amor. la quimera del deseo, nunca borro, aquella vez que nos tocamos, a pesar de las diferencias, plenos, salvajes. generando el vapor, cogiendo, gruñendo, bramando, en mi mente y en la tuya, el mismo deseo, la inconmesurable verdad, nuestra verdad, y la incomprensible mentira, fatua, el eco de lo falso, y sus mentiras infecciosas, corrompiendo, y enlutando lo que siempre fue luz y vida. la falsa nocion de amor, en el yerro, y sus secuazes, con su engaño de la no aceptacion, la necedad, u la locura, fatuos oscuros incompletos.
Continue reading...
66
De aquellos azahares desatados por la luz de la luna, de aquel olor de amor exasperado, hundido en la fragancia, salió del limonero el amarillo, desde su planetario bajaron a la tierra los limones. Tierna mercadería! Se llenaron las costas, los mercados, de luz, de oro silvestre, y abrimos dos mitades de milagro, ácido congelado que corría desde los hemisferios de una estrella, y el licor más profundo de la naturaleza, intransferible, vivo, irreductible, nació de la frescura del limón, de su casa fragante, de su ácida, secreta simetría. En el limón cortaron los cuchillos una pequeña catedral, el ábside escondido abrió a la luz los ácidos vitrales y en gotas resbalaron los topacios, los altares, la fresca arquitectura. Así, cuando tu mano empuña el hemisferio del cortado limón sobre tu plato, un universo de oro derramaste, una copa amarilla con milagros, uno de los pezones olorosos del pecho de la tierra, el rayo de la luz que se hizo fruta, el fuego diminuto de un planeta.
0
1.2k
Oda al limón
Tus dulces labios partidos Mis lágrimas amargas El mar azul La miel dorada Tu mirada tierna Mis pies descalzos Semillas de granada Luz de un nuevo amanecer Calles anticuadas Caricias delicadas Todo sigue siendo lo mismo Pero nada sabe igual que ayer
0
Jan 18, 2019
Jan 18, 2019 at 1:14 AM UTC
Nada Sabe Igual Que Ayer
Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. Todavía no habré descendido la primera nube. 1 Mas, la delicia está en curvar el arco y en suponer la flecha donde la clava el ojo. 2                     Yo, señor, soy acontista. ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alcotanes, halcones acudid a la voz del acontista! y enderecemos nuestras garras a la conquista de las nubes, volubles como los corazones... 3 y -cual los corazones- inmutables.                     Yo, señor, soy acontista. También he sido juglar en los mesones. Revendedor de bulas. Tañedor de laúd. Y tragador de fuego y engullidor de sables. Y bufón en las ferias. Damas de los castillos a catar diéronme frutos de acendrada virtud: ¡noches de bendición! Otras noches fueron bien miserables.                     Yo, señor, soy acontista. También me he entretenido en cosas serias: conocí al asno de Buridán 4 y al propio Buridán, que estuvo en la Tour de Nesle 5 (alguna vez fui con él, pero me devolví de la poterna) y vi ahorcar en Montfaucon 6 a Messire Enguerrand de Marigny. Poco en letras leí... 7 mas sí he bebido buenos vinos, paladeado vianda tierna, y comido del mejor pan.                     Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. ¿Todavía no habré descendido la primera nube? 8 También soy jugador de dados y tengo mis ribetes de asesino. Presumo haber -en lontana ocasión- hurtádome los vasos sagrados 9 de ya no sé qué iglesia, abadía o convento. (Creo que han sido mías varias esposas de Jesús, cuyos votos de castidad y su amor al esposo divino fueron plumas al viento y golondrinas migratorias que soltaron su vuelo desde la Cruz...) ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alfaneques, halcones: acudid a la voz del acontista! Y enderecemos nuestras garras y nuestros picos a la conquista de las nubes volubles como los corazones... 10 y -cual los corazones- siempre iguales.                     Yo, señor, soy acontista. También resulto un poco lento y un mucho largo en las mis relaciones... Juzgo que hay caso de fantasía en mi rapsodia: pero ni yo soy Tácito, ni aquestos son Anales... ¡Tampoco he de cantar la palinodia ni de irrumpir en monótonos trenos!                     Yo, señor, soy acontista. Nada más. Nada menos. Y tengo sueño y tengo sed, señor. ¡Salud! ¡Y abur! señor, ¡abur! Y hasta otra vista.
0
1.2k
Relato de guillaume de lorges
Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. Todavía no habré descendido la primera nube. 1 Mas, la delicia está en curvar el arco y en suponer la flecha donde la clava el ojo. 2                     Yo, señor, soy acontista. ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alcotanes, halcones acudid a la voz del acontista! y enderecemos nuestras garras a la conquista de las nubes, volubles como los corazones... 3 y -cual los corazones- inmutables.                     Yo, señor, soy acontista. También he sido juglar en los mesones. Revendedor de bulas. Tañedor de laúd. Y tragador de fuego y engullidor de sables. Y bufón en las ferias. Damas de los castillos a catar diéronme frutos de acendrada virtud: ¡noches de bendición! Otras noches fueron bien miserables.                     Yo, señor, soy acontista. También me he entretenido en cosas serias: conocí al asno de Buridán 4 y al propio Buridán, que estuvo en la Tour de Nesle 5 (alguna vez fui con él, pero me devolví de la poterna) y vi ahorcar en Montfaucon 6 a Messire Enguerrand de Marigny. Poco en letras leí... 7 mas sí he bebido buenos vinos, paladeado vianda tierna, y comido del mejor pan.                     Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. ¿Todavía no habré descendido la primera nube? 8 También soy jugador de dados y tengo mis ribetes de asesino. Presumo haber -en lontana ocasión- hurtádome los vasos sagrados 9 de ya no sé qué iglesia, abadía o convento. (Creo que han sido mías varias esposas de Jesús, cuyos votos de castidad y su amor al esposo divino fueron plumas al viento y golondrinas migratorias que soltaron su vuelo desde la Cruz...) ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alfaneques, halcones: acudid a la voz del acontista! Y enderecemos nuestras garras y nuestros picos a la conquista de las nubes volubles como los corazones... 10 y -cual los corazones- siempre iguales.                     Yo, señor, soy acontista. También resulto un poco lento y un mucho largo en las mis relaciones... Juzgo que hay caso de fantasía en mi rapsodia: pero ni yo soy Tácito, ni aquestos son Anales... ¡Tampoco he de cantar la palinodia ni de irrumpir en monótonos trenos!                     Yo, señor, soy acontista. Nada más. Nada menos. Y tengo sueño y tengo sed, señor. ¡Salud! ¡Y abur! señor, ¡abur! Y hasta otra vista.
Continue reading...
56
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento: las montañas excelsas, los sutiles crespones de zafir del firmamento, el piélago sin fin, cuyo lamento arrulló mis ensueños juveniles. Callaba mi laúd cuando despliega cada estrella purísima su broche, el universo en la quietud navega, y la luna, hoz de plata, surge y siega el haz d'espesas sombras de la noche. Cantaba, si l'aurora descorría en el Oriente sus rosados velos, si el aljófar al campo descendía, y el sol, urna de oro que se abría, inundaba de luz todos los cielos. Mas hoy amo la noche, la galana, de dulce majestad, horas tranquilas y solemnes, la nubia soberana, la d'espléndida pompa americana: ¡la noche tropical de tus pupilas! Hoy esquivo del alba los sonrojos, su saeta de oro me maltrata, y el corazón, sin pena y sin enojos, tan sólo ante lo ***** de tus ojos como el iris del búho se dilata. ¿Qu'encanto hubiera semejante al tuyo, oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra! Yo, qu'esplendores matutinos huyo, ¡dejo el alma que agite, cual cocuyo, sus alas coruscantes en tu sombra! Si siempre he de sentir esa mirada fija en mi rostro, poderosa y tierna, ¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!; doncella de la veste sonrosada: ¡que reine en mi redor la noche eterna! ¡Oh, noche! Ven a mí llena d'encanto; mientras con vuelo misterioso avanzas, nada más para ti será mi canto, y en los brunos repliegues de tu manto, su cáliz abrirán mis esperanzas...
0
1k
Perlas negras - xxix
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el **** complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.
0
1.1k
Los amorosos
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el **** complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.
Continue reading...
58
Te amo porque el sol en esta isla brilla menos que esos ojos tuyos. Te amo porque la luna es menos tierna que tus caricias. Te amo porque el océano se queda corto a la inmensidad tuya. Te amo porque la aurora boreal es menos impresionante que verte. Te amo porque sueles ser más interesante que uno de mis libros. Te amo porque todas las cosas antes mencionadas me complementan al igual que tú.
0
Jul 28, 2014
Jul 28, 2014 at 10:33 PM UTC
Para el.
La tarde se escurecía entre la una y las dos, que viendo que el Sol se muere, se vistió de luto el sol. Tinieblas cubren los aires, las piedras de dos en dos se rompen unas con otras, y el pecho del hombre no. Los ángeles de paz lloran con tan amargo dolor, que los cielos y la tierra conocen que muere Dios. Cuando está Cristo en la cruz diciendo al Padre, Señor, ¿por qué me bas desamparado? ¡ay Dios, qué tierna razón!, ¿qué sentiría su Madre, cuando tal palabra oyó, viendo que su Hijo dice que Dios le desamparó? No lloréis Virgen piadosa, que aunque se va vuestro Amor, antes que pasen tres días volverá a verse con vos. ¿Pero cómo las entrañas, que nueve meses vivió, verán que corta la muerte fruto de tal bendición? «¡Ay Hijo!, la Virgen dice, ¿qué madre vio como yo tantas espadas sangrientas traspasar su corazón? ¿Dónde está vuestra hermosura? ¿quién los ojos eclipsó, donde se miraba el Cielo como de su mismo Autor? Partamos, dulce Jesús, el cáliz desta pasión, que Vos le bebéis de sangre, y yo de pena y dolor. ¿De qué me sirvió guardaros de aquel Rey que os persiguió, si al fin os quitan la vida vuestros enemigos hoy?» Esto diciendo la Virgen Cristo el espíritu dio; alma, si no eres de piedra llora, pues la culpa soy.
0
891
A la muerte de cristo nuestro señor
Despertar con la misma cara despertar y verte la espalda una luz calida que entra por la puerta la sombra que enmarca la silueta del alma. Despertar con tonos azules donde los gorriones cantan Aroma a manzana tu cuerpo desnudo mi mente divaga sueños, vida y llanto. Despertar y mirarme de frente un hombre más joven que ayer levantarme y verte pequeña delicada, tierna como doncella en un cielo de luz y color. Despertar con un beso olor a rosas, miel y café.
0
Feb 14, 2018
Feb 14, 2018 at 9:41 AM UTC
14
El placer inherente Y adictivo de mirarte cierro los ojos y apareces Y mi mente te besa entre silencios Y en tus ojos de miel Hay un brillo adorado Y el sabado llega rapido Pues tus ojos hablan de ese brillo de saberte Entenderte y reconocerte y tus labios rojos y fecundos Me roban las miradas besarlos y volverlos mios Lentamente, Y a mi pecho conectaste esa Fecunda mirada Tus ojos y los mios En una frecuencia que te vuelve amada Y los lunares de tu espalda Marcan un rastro Un sendero, el camino En un viaje compartido Y los de tu estomago y Tu pecho, mi sendero al Paraíso Mi cuerpo brilla al notar Que fuiste violentamente Amada Tierna y violentamente Nos unimos en silencio Tu alma brilla en la oscuridad d tu cama Y de tus labios salen besos Silentes, de mujer enamorada Y de tu cuerpo sale el mar Mientras te abres Y mis besos beben de tus Labios, d lis y miel Mientras tus ojos sienten la verdad, y ves el todo Y tus rios y tu selva, calman La sensual llamarada Una llama que tu enciendes Con tus ojos y tu cuerpo luego apagas, con tus labios De mujer enamorada Mi cuerpo huele al tuyo Y te recuerda en silencios en sielncios que tu rompes Al pensarme desde lejos Y el placer de mirarte Sin cadenas ni lazos, Solo el que usas al amarme Eres libre y adorada Y como una gran leona, eres violentamente amada Y te muerdo suavemente Mientras te amo en silencios Silencios que se rompen, con Tu labios rojos Y de ellos mana tu tonada, El rugido de una leona, fuerte Completa y adorada.
0
May 21, 2018
May 21, 2018 at 6:51 PM UTC
Placer de una mirada
El placer inherente Y adictivo de mirarte cierro los ojos y apareces Y mi mente te besa entre silencios Y en tus ojos de miel Hay un brillo adorado Y el sabado llega rapido Pues tus ojos hablan de ese brillo de saberte Entenderte y reconocerte y tus labios rojos y fecundos Me roban las miradas besarlos y volverlos mios Lentamente, Y a mi pecho conectaste esa Fecunda mirada Tus ojos y los mios En una frecuencia que te vuelve amada Y los lunares de tu espalda Marcan un rastro Un sendero, el camino En un viaje compartido Y los de tu estomago y Tu pecho, mi sendero al Paraíso Mi cuerpo brilla al notar Que fuiste violentamente Amada Tierna y violentamente Nos unimos en silencio Tu alma brilla en la oscuridad d tu cama Y de tus labios salen besos Silentes, de mujer enamorada Y de tu cuerpo sale el mar Mientras te abres Y mis besos beben de tus Labios, d lis y miel Mientras tus ojos sienten la verdad, y ves el todo Y tus rios y tu selva, calman La sensual llamarada Una llama que tu enciendes Con tus ojos y tu cuerpo luego apagas, con tus labios De mujer enamorada Mi cuerpo huele al tuyo Y te recuerda en silencios en sielncios que tu rompes Al pensarme desde lejos Y el placer de mirarte Sin cadenas ni lazos, Solo el que usas al amarme Eres libre y adorada Y como una gran leona, eres violentamente amada Y te muerdo suavemente Mientras te amo en silencios Silencios que se rompen, con Tu labios rojos Y de ellos mana tu tonada, El rugido de una leona, fuerte Completa y adorada.
Continue reading...
64
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres madre. Quiso la luna profundamente llena. En tu dolor lunar he visto dos mujeres, y un removido abismo bajo una luz serena. ¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida! ¡Qué exaltación de labios y honduras generosas! Bajo las huecas ropas aleteó la vida, y se sintieron vivas bruscamente las cosas. Eres más clara. Eres más tierna.  Eres más suave, Ardes y te consumes con más recogimiento. El nuevo amor te inspira la levedad del ave y ocupa los caminos pausados de tu aliento. Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa tu palidez rendida de recorrer lo rojo; y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa, y el ascua repentina que te agiganta el ojo. Ríe, que todo ríe; que todo es madre leve. Profundidad del mundo sobre el que te has quedado sumiéndose y ahondándote mientras la luna mueve, igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado. Nunca tan parecida tu frente al primer cielo. Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora. Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
0
750
19 de diciembre de 1937
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
0
811
Ciudad sin sueño (nocturno del brooklyn bridge)
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
Continue reading...
49
Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna; un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las montañas, lo sé. Y los anteojos para la sabiduría, lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo. He venido para ver la turbia sangre, la sangre que lleva las máquinas a las cataratas y el espíritu a la lengua de la cobra. Todos los días se matan en New York cuatro millones de patos, cinco millones de cerdos, dos mil palomas para el gusto de los agonizantes, un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos. Más vale sollozar afilando la navaja o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías que resistir en la madrugada los interminables trenes de leche, los interminables trenes de sangre, y los trenes de rosas maniatadas por los comerciantes de perfumes. Los patos y las palomas y los cerdos y los corderos ponen sus gotas de sangre debajo de las multiplicaciones; y los terribles alaridos de las vacas estrujadas llenan de dolor el valle donde el Hudson se emborracha con aceite. Yo denuncio a toda la gente que ignora la otra mitad, la mitad irredimible que levanta sus montes de cemento donde laten los corazones de los animalitos que se olvidan y donde caeremos todos en la última fiesta de los taladros. Os escupo en la cara. La otra mitad me escucha devorando, cantando, volando en su pureza como los niños en las porterías que llevan frágiles palitos a los huecos donde se oxidan las antenas de los insectos. No es el infierno, es la calle. No es la muerte, es la tienda de frutas. Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles en la patita de ese gato quebrada por el automóvil, y yo oigo el canto de la lombriz en el corazón de muchas niñas. óxido, fermento, tierra estremecida. Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina. ¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes? ¿Ordenar los amores que luego son fotografías, que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre? No, no; yo denuncio, yo denuncio la conjura de estas desiertas oficinas que no radian las agonías, que borran los programas de la selva, y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas cuando sus gritos llenan el valle donde el Hudson se emborracha con aceite.
0
838
New york (oficina y denuncia)
Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna; un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las montañas, lo sé. Y los anteojos para la sabiduría, lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo. He venido para ver la turbia sangre, la sangre que lleva las máquinas a las cataratas y el espíritu a la lengua de la cobra. Todos los días se matan en New York cuatro millones de patos, cinco millones de cerdos, dos mil palomas para el gusto de los agonizantes, un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos. Más vale sollozar afilando la navaja o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías que resistir en la madrugada los interminables trenes de leche, los interminables trenes de sangre, y los trenes de rosas maniatadas por los comerciantes de perfumes. Los patos y las palomas y los cerdos y los corderos ponen sus gotas de sangre debajo de las multiplicaciones; y los terribles alaridos de las vacas estrujadas llenan de dolor el valle donde el Hudson se emborracha con aceite. Yo denuncio a toda la gente que ignora la otra mitad, la mitad irredimible que levanta sus montes de cemento donde laten los corazones de los animalitos que se olvidan y donde caeremos todos en la última fiesta de los taladros. Os escupo en la cara. La otra mitad me escucha devorando, cantando, volando en su pureza como los niños en las porterías que llevan frágiles palitos a los huecos donde se oxidan las antenas de los insectos. No es el infierno, es la calle. No es la muerte, es la tienda de frutas. Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles en la patita de ese gato quebrada por el automóvil, y yo oigo el canto de la lombriz en el corazón de muchas niñas. óxido, fermento, tierra estremecida. Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina. ¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes? ¿Ordenar los amores que luego son fotografías, que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre? No, no; yo denuncio, yo denuncio la conjura de estas desiertas oficinas que no radian las agonías, que borran los programas de la selva, y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas cuando sus gritos llenan el valle donde el Hudson se emborracha con aceite.
Continue reading...
71
Por el mar vendrán las flores del alba (olas, olas llenas de azucenas blancas), el gallo alzará su clarín de plata. (¡Hoy! te diré yo tocándote el alma) ¡O, bajo los pinos, tu desnudez malva, tus pies en la tierna yerba con escarcha, tus cabellos verdes de estrellas mojadas! (...Y tú me dirás huyendo: Mañana) Levantará el gallo su clarín de llama, y la aurora plena, cantando entre granas, prenderá sus fuegos en las ramas blandas. (¡Hoy! te diré yo tocándote el alma) ¡O, en el sol nacido, tus sienes doradas, los ojos inmensos de tu cara maga, evitando azules mis negras miradas! (...Y tú me dirás huyendo: Mañana)
0
694
Desnudos