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"guardar" poems
Amor, una pregunta te ha destrozado. Yo he regresado a ti desde la incertidumbre con espinas. Te quiero recta como la espada o el camino. Pero te empeñas en guardar un recodo de sombra que no quiero. Amor mío, compréndeme, te quiero toda, de ojos a pies, a uñas, por dentro, toda la claridad, la que guardabas. Soy yo, amor mío, quien golpea tu puerta. No es el fantasma, no es el que antes se detuvo en tu ventana. Yo echo la puerta abajo: yo entro en toda tu vida: vengo a vivir en tu alma: tú no puedes conmigo. Tienes que abrir puerta a puerta, tienes que obedecerme, tienes que abrir los ojos para que busque en ellos, tienes que ver cómo ando con pasos pesados por todos los caminos que, ciegos, me esperaban. No me temas, soy tuyo, pero no soy el pasajero ni el mendigo, soy tu dueño, el que tú esperabas, y ahora entro en tu vida, para no salir más, amor, amor, amor, para quedarme.
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La pregunta
Siempre cojo y voy por los que quiero y no lo que necesito Ahora el bombeo de amor en mi corazón hace sangrar Así que el bebé no me hagas que tu resistencia Ima necesito que me haces tu existencia No puedo creer que me dejaras hablar en mi propia terapia Y ahora no tengo la paciencia para estas perras que se encuentren actuando de dudoso Dijiste que no podías confiar en tu corazón ¿Es becuz de alguien nuevo o cuando nos fuimos aparte Presa por lo que esta es la forma en que terminamos ... No podemos hablar de esto Ahora, cuando se ve con otra persona ..... ¿Debo sentirme asqueado Catch me jodidos demonios describo como Angels Y dicen que el amor es una batalla secreta pero eso es el tipo de amor no me guardar para mí
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Jan 29, 2014
Jan 29, 2014 at 3:39 AM UTC
The **** Up Después
Quisiera guardar la aurora boreal  en una pequeña caja de cristal, y colocarla en mi tina. Para que cuando me bañe, sea la luz tenue que me ilumine mi cuerpo. Tomar las corrientes del río y echarles burbujas, que los cuatro vientos me las ponga a volar. Pintar el cielo de verde y el suelo de turquesa. Por mis venas corre el tequila y en mis oídos  tus cuadros me cantan la brisa de las praderas. Miro el collar de estrellas que me hiciste, y el traje que siempre me quitaste. La luna baja a besarme la ausencia de tus manos y me ahogo en el pensamiento de que te amo. Dulce niño de ojitos morenos,me tienes en un embrujo. Me revuelcas el alma con besos, y tus manos me hacen vivir el cielo.
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Jun 6, 2015
Jun 6, 2015 at 8:44 PM UTC
Me baño en tu ser.
Chove ou amanhece Os esqueletos dançam. Estão mortos! Vivem a morte, nutridos Pelo sentido Pela ardente vontade  de Fitar meus olhos. Com aqueles seus buracos Vazios do crânio Sem mesmo Lembrar da dor que tiveram Por já terem vivido. Se nutrem da seiva De guardar a vida Do escárnio imperecível do passado. É somente para isso que Os esqueletos dançam.
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Nov 4, 2014
Nov 4, 2014 at 7:18 AM UTC
Untitled
Uno llegar e incorporarse al día Dos respirar para subir la cuesta Tres no jugarse en una sola apuesta Cuatro escapar de la melancolía Cinco aprender la nueva geografía Seis no quedarse nunca sin la siesta Siete el futuro no será una fiesta Y ocho no amilanarse todavía Nueve vaya a saber quién es el fuerte Diez no dejar que la paciencia ceda Once cuidarse de la buena suerte Doce guardar la última moneda Trece no tutearse con la muerte Catorce disfrutar mientras se pueda
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Memorándum
Raiva. **** Dança. Um bipe, susto, esquecimento, raiva, dois bipes, três, soneca. Cinco minutos. - - - - ------------ - - – - – - – - – - – - – - – - – - – – ----------- - – - – - - - - - - – --___ - __ - __ - _ Bipe. Resmungo. Piscar. Interruptor, luz, ardência, explosão. Porta, cozinha. Frigideira, ovos, omelete, engasgue, tosse, água. Maçã. Quarto, vestimentas, capacete. Mochila: 15kg. Rua, bicicleta. Firmeza, foco, parábola, impulso. Curvas, carro, fechada. Porra! Esquece. Vocalise. Caminho: metade → Calor, suor. Vestimentas, despir, mochila, guardar, impulso. Partir. Subida: força, constância, relaxamento, foco. Acidente. Morte? Não. ***** olhos, claridade. Gelo. Suspiro. Rua, asfalto. Inferno? Subterrâneo, ainda... Chegada, contra-mão. Bom-dia. Raiva.
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 11:16 AM UTC
O Ciclo do Oitenta
De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana quiere avisarme que está ahí esperando pero me siento calmo casi diría ecuánime voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos está bien no jugaré al desahucio no tatuaré el recuerdo con olvidos mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca está bien me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas abriré la ventana abriré la ventana.
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Piedritas en la ventana
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño -de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso-;                                 entonces, si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar que si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día a que sorprendas todas las mañanas la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando -luego- callas... (Escucho tu silencio.                     Oigo constelaciones: existes.                         Creo en ti.                                     Eres.                                           Me basta).
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Me basta así
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño -de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso-;                                 entonces, si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar que si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día a que sorprendas todas las mañanas la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando -luego- callas... (Escucho tu silencio.                     Oigo constelaciones: existes.                         Creo en ti.                                     Eres.                                           Me basta).
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Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora como dos fugitivos de la misma condena. Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora:               No valías la pena. Ya llegaba el otoño y ardía el mediodía. Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena, pero acerqué mis labios y la encontré vacía.               No valías la pena. Te di a guardar un sueño, pero tú lo perdiste, o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena. Es triste, pero es cierto. Por ser tan cierto, es triste:               No valías la pena. Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho, y el eslabón amable que es más que una condena. 1 Pero hoy puedo decirlo, sin rencor ni despecho:               No valías la pena. Me alegré con tu risa; me apené por tu llanto, sin pensar que eras mala ni creer que eras buena. Te canté en mis canciones, y, a pesar de mi canto,               no valías la pena. Me queda el desencanto del que enturbió una fuente, o acaso el desaliento del que sembró en la arena. Pero yo no te culpo. Te digo, simplemente:               No valías la pena.
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Poema del desencanto
No le tengo miedo a la marea Tampoco temo a su inconsecuencia No le temo a la luna Pues su luz a mí no me importuna Abre la ventana y muestra tu piel Te quiero memorizar y estudiar Guardar tus secretos en el papel Por el cual a ti te puedo abrazar
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Feb 18, 2019
Feb 18, 2019 at 1:39 AM UTC
Untitled
Cada uno de nosotros quiere ser amado, abrazado, besado y colmado de regalos. Pero el Amor tiene su propia personalidad y exigencias. No es un plato servido en una vasija de oro. El Amor verdadero viene a ti si tienes un corazón puro y eres verdadero a ti mismo dando de tu riqueza interior. Palabras solas no satisfacen al Amor. Después de todo Amar es un verbo y entonces exige acción, atención, admiración y cuidado. Es muy parecido a un fuego alimentado solo de encendajas que se muere dentro de una hora. No le gustaría más escoger el leño más grande que se encuentre para que dure hasta la luz de la mañana. Y aun para guardar ese fuego vivo tiene que volver al bosque muchas veces para obtener los mejores pedazos de leño. Aunque la madera no se corta de si misma tiene que hacerlo tú mismo. Solo así entonces tu fogata te depura, te calienta y te provee con medios de alimentarte mientras que hagas tu parte. El Bosque es tu corazón donde hallaras la mejor madera del mundo. Es gratuita, abundante y accesible en la tierra del silencio dorado. Ahora es el verdadero maestro de una “fogata” atractiva y durable y los dos de Uds. pueden gozar en ese éxtasis cómodo y hypnotizante.
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Sep 4, 2015
Sep 4, 2015 at 2:24 PM UTC
EL BOSQUE
Última flor de mi áspero camino, mejor que última flor, flor de las flores, resumen de lo humano y lo divino, escapas, huyes por los corredores. Sólo veo tus rizos saltarines y de tus dulces codos los hoyuelos, mientras de puntas en tus escarpines eras la bailarina de los cielos. De bailarina tu airecillo posa, ibas a bailar ya, y de repente te tuve que guardar, ¡oh mariposa!, todo era terror bajo la puente. Ahora vas y vienes, cada día el talle más gentil y erguido el cuello; para mi oído, toda la armonía, para mi ojo gris, todo el destello.
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A mi hija clara
Este amor que quiere ser acaso pronto será; pero ¿cuándo ha de volver lo que acaba de pasar?  Hoy dista mucho de ayer.  ¡Ayer es Nunca jamás! Moneda que está en la mano quizá se deba guardar: la monedita del alma se pierde si no se da.
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Consejos
Con cartas sus mensajeros   el rey al Carpio envió: Bernardo, como es discreto,   de traición se receló: las cartas echó en el suelo   y al mensajero habló: -Mensajero eres, amigo,   no mereces culpa, no, mas al rey que acá te envía   dígasle tú esta razón: que no le estimo yo a él   ni aun a cuantos con él son; mas por ver lo que me quiere   todavía allá iré yo. Y mandó juntar los suyos,   de esta suerte les habló: -Cuatrocientos sois, los míos,   los que comedes mi pan: los ciento irán al Carpio   para el Carpio guardar, los ciento por los caminos,   que a nadie dejen pasar; doscientos iréis conmigo   para con el rey hablar; si mala me la dijere,   peor se la he de tornar. Por sus jornadas contadas   a la corte fue a llegar: -Dios os mantenga, buen rey,   y a cuantos con vos están. -Mal vengades vos, Bernardo,   traidor, hijo de mal padre, dite yo el Carpio en tenencia,   tú tómaslo en heredad. -Mentides, el rey, mentides,   que no dices la verdad, que si yo fuese traidor,   a vos os cabría en parte; acordáseos debía   de aquella del Encinal, cuando gentes extranjeras   allí os trataron tan mal, que os mataron el caballo   y aun a vos querían matar; Bernardo, como traidor,   de entre ellos os fue a sacar. Allí me diste el Carpio   de juro y de heredad, prometísteme a mi padre,   no me guardaste verdad. -Prendedlo, mis caballeros,   que igualado se me ha. -Aquí, aquí los mis doscientos,   los que comedes mi pan, que hoy era venido el día   que honra habemos de ganar. El rey, de que aquesto viera,   de esta suerte fue a hablar: -¿Qué ha sido aquesto, Bernardo;   que así enojado te has? ¿Lo que hombre dice de burla   de veras vas a tomar? Yo te dó el Carpio, Bernardo,   de juro y de heredad. -Aquestas burlas, el rey   no son burlas de burlar; llamásteme de traidor,   traidor, hijo de mal padre: el Carpio yo no lo quiero,   bien lo podéis vos guardar, que cuando yo lo quisiere,   muy bien lo sabré ganar.
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Entrevista de bernardo con el rey
Con cartas sus mensajeros   el rey al Carpio envió: Bernardo, como es discreto,   de traición se receló: las cartas echó en el suelo   y al mensajero habló: -Mensajero eres, amigo,   no mereces culpa, no, mas al rey que acá te envía   dígasle tú esta razón: que no le estimo yo a él   ni aun a cuantos con él son; mas por ver lo que me quiere   todavía allá iré yo. Y mandó juntar los suyos,   de esta suerte les habló: -Cuatrocientos sois, los míos,   los que comedes mi pan: los ciento irán al Carpio   para el Carpio guardar, los ciento por los caminos,   que a nadie dejen pasar; doscientos iréis conmigo   para con el rey hablar; si mala me la dijere,   peor se la he de tornar. Por sus jornadas contadas   a la corte fue a llegar: -Dios os mantenga, buen rey,   y a cuantos con vos están. -Mal vengades vos, Bernardo,   traidor, hijo de mal padre, dite yo el Carpio en tenencia,   tú tómaslo en heredad. -Mentides, el rey, mentides,   que no dices la verdad, que si yo fuese traidor,   a vos os cabría en parte; acordáseos debía   de aquella del Encinal, cuando gentes extranjeras   allí os trataron tan mal, que os mataron el caballo   y aun a vos querían matar; Bernardo, como traidor,   de entre ellos os fue a sacar. Allí me diste el Carpio   de juro y de heredad, prometísteme a mi padre,   no me guardaste verdad. -Prendedlo, mis caballeros,   que igualado se me ha. -Aquí, aquí los mis doscientos,   los que comedes mi pan, que hoy era venido el día   que honra habemos de ganar. El rey, de que aquesto viera,   de esta suerte fue a hablar: -¿Qué ha sido aquesto, Bernardo;   que así enojado te has? ¿Lo que hombre dice de burla   de veras vas a tomar? Yo te dó el Carpio, Bernardo,   de juro y de heredad. -Aquestas burlas, el rey   no son burlas de burlar; llamásteme de traidor,   traidor, hijo de mal padre: el Carpio yo no lo quiero,   bien lo podéis vos guardar, que cuando yo lo quisiere,   muy bien lo sabré ganar.
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Buscad, buscadlos: en el insomnio de las cañerías olvidadas, en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras. No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, unos ojos perdidos, una sortija rota o una estrella pisoteada.   Porque yo los he visto: en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas. Porque yo los he tocado: en el destierro de un ladrillo difunto, venido a la nada desde una torre o un carro. Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban, ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.   En todo esto. Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego, en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados, no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.   Buscad, buscadlos: debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro o la firma de uno de esos rincones de cartas que trae rodando el polvo. Cerca del casco perdido de una botella, de una suela extraviada en la nieve, de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.
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Los ángeles muertos
Sí:       la realidad propone siempre sueños, mas sólo uno entre muchos elige la mirada. De quien madruga a verla,                             y no del sol,                                           procede -aunque él no se lo crea- la luz que ordena y fija el mundo en sus formas más bellas:                             Damas altas, calandrias... Vistas así las cosas, iluminadas por amor tan claro ¿cómo van a negarse?                       Dóciles, entregadas a su más alto vuelo, se demoran, esperan, se eternizan.Cazadoras al filo de la aurora. Cobrar la plenitud, guardar el canto como trofeo y ¡a volar las alas! Contra un mundo fugaz, esquivo y raudo, que salta a su «seré» de el «ya he sido», pupilas aún más rápidas lanzan dardos certeros. Difícil blanco ofrece hoy la mañana: escorzo de cristal que pasa huyendo de no sé qué jaurías invisibles.                                   ¿Un instante del iris? Rasga el silencio y...                         ¡Luz ilesa! He ahí la eternidad, en dos palabras.
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Glosas en homenaje a j.g.
Esa mujer se parecía a la palabra nunca, desde la nuca le subía un encanto particular una especie de olvido donde guardar los ojos, esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo. Atención atención yo gritaba atención pero ella invadía como el amor, como la noche, las últimas señales que hice para el otoño se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos. Dentro de mí estallaron ruidos secos, caían a pedazos la furia, la tristeza, la señora llovía dulcemente sobre mis huesos parados en la soledad. Cuando se fue yo tiritaba como un condenado, con un cuchillo brusco me maté, voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre, él moverá mi boca por la última vez.
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Gotán
Déjame esta voz que tengo lo mismo que a la pampa le dejan sus matorrales de deseo sus ríos secos colgando de las piedras. Déjame vivir como acero mohoso sin puño tirado en las nubes no quiero saber de la gloria envidiosa con rabo y cuernos de ceniza. Un anillo tuve de luna tendida en la noche a comienzos de otoño lo di a un mendigo tan joven que sus ojos parecían dos lagos. Me ahogué en fin amigos ahora duermo donde nunca despierte no saber más de mí mismo es algo triste dame la guitarra para guardar las lágrimas.
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Déjame esta voz
Yo sentí el calor del cuerpo Sentí en mis brazos mi sufrimiento No me quise seguir mintiendo Sabiendo la verdad. La lluvia se cae como gotas de lagrimas Queriendo lavarme me de mi desesperación. Yo busco un recipiente para guardar Todo el rocío y neblina que aun me falta. La lluvia se cae queriendo hacerme ahogar De emociones rebosante, Arrastrándome por el fondo del mar Sufocando me con mi depression Quitándome la vista del coral. El arroyo me abrazan estrechamente Llevándome al abismo del mar Y como la luz pronto te olvidare. La lluvia me llevara de este cruel mundo Pero escapa de mi entre mis dedos. Besos en forma de gotas diciendo me despedidas Recordando me que pedazos de mi hay en el corriente. En la oscuridad vi que un color brillaba Lejos de mi, por la superficie del mar. Pero cuando lo quise alcanzar Destrozo en fragmentos de cristal. Miles de piedras preciosas estrellados en el mar Desarrollándose sin dueño y yo su cruel mujer. Yo hundiendo contrar la presión Pecados y virtudes de vidas pasadas. Memories que quiebran y cambian de forma Son las únicas cosas que me conectan a esta lugar. © Sofia Villagrana 2018
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Mar 30, 2018
Mar 30, 2018 at 5:05 PM UTC
Océano de mi Pasado
Descendía lentamente los escalones del bus mientras me preguntaba cómo me iba a sentir. Habían pasado tantos meses, pero bien podría haber sido ayer. El tiempo no cura este tipo de dolores, solo aprendes a vivir con ellos como con el ruido constante de los carros en la ciudad. Los recuerdos se aferran a tantas cosas que no he podido evadirlas todas, a pesar de mis esfuerzos. Sin embargo, tenía que regresar a tu casa y las calles reprochaban mi olvido gritando tu memoria. Cada tienda, cada esquina, cada piedra guardaba un pedazo tuyo que iba recogiendo para armar un rompecabezas que rompía mi corazón, de nuevo. Le agradezco a esas cuadras no intentar borrarte, como yo, por guardar tanto de tus últimos años de vida. Aun así no puedo evitar odiarlas por seguir inmutables a pesar de tu ausencia, ¿cómo es eso posible? Que las calles no sientan la ausencia del sol. Del hombre que fue Superman y todos los demás heroes. Parece imposible, no lo entiendo. Son tantos los recuerdos que se entretejen entre ellos y se convierten en un desordenado tapiz de anécdotas. Ahora quiero guardarlos todos, todos los que pueda. Busco entre los cajones de mi memoria y los cojo con cuidado, son como flores que planeo dejar entre las páginas de libros para preservarlas, no importa si no siguen igual. Porque incluso si están muertas, todavía huelen a ti.
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Feb 11, 2018
Feb 11, 2018 at 10:44 PM UTC
Regresar a tu casa
Tentei me sentar na mesma cadeira, Que alguém ao acaso sem amor deixou... Optei por me sentar na rocha granitica Que o acaso  abandonou. . Ai aquela cadeira triste feita de antiga madeira... Histórias que meu avô Marques queria contar... Terá ele algum descendente para a amar e sempre guardar... Ai cadeira triste dos ignorantes que sem vinho parecem se sempre embriagar... Eu a Deus ligado tento amar a cadeira Olho a cadeira que está a meu lado, Pois sem cadeira não existe vinho,nem fado... Mas a cadeira por William Baker parece  pintada, Eu sou naturalista da terra, da pedra, Da natureza consagrada. Mas a cadeira está comigo a meu lado, E eu sou o presente, futuro e passado.
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Sep 9, 2018
Sep 9, 2018 at 1:35 PM UTC
A cadeira que guardei...
Se asomó a aquellas aguas de piedra. Se vio inmovilizado, hecho piedra. Se vio rodeado de aquellos que fueron carne suya, que ya eran piedra yerta. Fue como si las horas, ya piedra, aún recordaran un estremecimiento.   La piedra no sonaba. Nunca más sonaría. No podía siquiera recordar los sonidos, acariciar, guardar, consolar...   Se asomó al borde mudo de aquel mundo de piedra. Movió sus manos y gritó de espanto. Y aquel sueño de piedra no palpitó. La voz no resonó en aquel relámpago de piedra. Fue imposible acercarse a la espuma de piedra, a los cuerpos de piedra helada. Fue imposible darles calor y amor.   Reflejado en la piedra rozó con sus pestañas aquellos otros cuerpos. Con sus pestañas, lo único vivo entre tanta muerte, rozó el mundo de piedra. El prodigio debía realizarse. La vida estallaría ahora, libertaría seres, aguas, nubes, de piedra.   Esperó, como un árbol su primavera, como un corazón su amor.   Allí sigue esperando.
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Mundo de piedra
Después que te conocí, Todas las cosas me sobran: El Sol para tener día, Abril para tener rosas. Por mi bien pueden tomar Otro oficio las Auroras, Que yo conozco una luz Que sabe amanecer sombras. Bien puede buscar la noche Quien sus Estrellas conozca, Que para mi Astrología Ya son oscuras y pocas. Gaste el Oriente sus minas Con quien avaro las rompa, Que yo enriquezco la vista Con más oro a menos costa. Bien puede la Margarita Guardar sus perlas en conchas, Que Búzano de una Risa Las pesco yo en una boca. Contra el Tiempo y la Fortuna Ya tengo una inhibitoria: Ni ella me puede hacer triste, Ni él puede mudarme un hora. El oficio le ha vacado A la Muerte tu persona: A sí misma se padece, Sola en ti viven sus obras. Ya no importunan mis ruegos A los cielos por la gloria, Que mi bienaventuranza Tiene jornada más corta. La sacrosanta Mentira Que tantas Almas adoran, Busque en Portugal vasallos, En Chipre busque Coronas. Predicaré de manera Tu belleza por Europa, Que no haya Herejes de Gracias, Y que adoren en ti sola.
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Halla en la causa de su amor todos los bienes
Te vimos, por última vez, ante el puente que unía tu reino con este otro reino que sólo verán nuestros ojos. Es duro perderte, saber que ni soles, ni siglos, ni vientos, saber que ni mares ni noches podrán devolvernos tu rostro. Te vimos llorar. Te sentaste a la sombra de un árbol. Tus dientes mordían un tallo de verde y de oro. Después nunca más te encontramos. Nos queda de ti, el          rezagado, la imagen de un hombre llevando en su frente la luz del          crepúsculo rojo. Nos duele saber que eres débil, que no te atreviste a arrojar al olvido, a manchar, al rozarte el dolor, tu sereno tesoro. Desde aquí pensaremos en ti, en tu alegría. (Eras tú el más perfecto de todos; pero yo ya conozco qué largas cadenas, qué profundas raíces, qué fuertes cerrojos, qué torres, qué ríos detienen tu paso, qué música de olas, qué frutos redondos. Yo sé bien lo que cuesta perder la alegría y volver a ganarla después del dolor, en un mundo remoto). Es duro perderte. Quisiera guardar para siempre tu imagen, la imagen que está en mi recuerdo poblando de sueños su          fondo. Pero ya te han llenado las manos de estrellas azules, el pecho de yedra, la frente de mares brumosos. Tan lejos te vemos y extraño, tan de otro planeta, que casi olvidamos que un día viviste feliz con nosotros.
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El rezagado
Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio, tornar a este instante. Me da pena soñarme rompiendo mis alas contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme. Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres la apariencia tranquila del aire, esas olas que mojan mis pies de crujiente hermosura, el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde, ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos, cuando ya no esperaban que un beso de amor las rozase... Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas. Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme, poblando otra tarde como esta de ramas que guarde en mi alma, aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.
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Luz de tarde