"crecen" poems
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡Oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
Y de dicha alterno sonrisa con llanto
Y bajo el milagro de mi encantamiento
Se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
-«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
Y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
Un milagro de éstos y que sólo entiende,
Que no nacen rosas más que en los rosales
Y que no hay más trigo que el de los trigales!
Que requiere líneas y color y forma,
Y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: -«Voy con la dulzura»,
De inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
Que con siete llaves la puerta me cierren,
Que junto a la puerta pongan un lebrel,
Carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: -«Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
De un inmenso ramo de rosas de Francia!
4.8k
*Siento tu ternura allegarse a mi tierra,
acechar la mirada de mis ojos, huir,
la veo interrumpirse, para seguirme hasta la hora
de mi silencio absorto y de mi afán de ti.
Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan.
Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha.
Siento que se me suben los musgos de tu pena
y me crecen a tientas en el alma infinita.
Era esto el abandono, y lo sabías,
era la guerra oscura del corazón y todos,
era la queja rota de angustias conmovidas,
y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir,
y era eso mi vida,
era eso que el agua de tus ojos llevaba,
era eso que en el hueco de tus manos cabía.
Ah, mariposa mía y arrullo de paloma,
ah vaso, ah estero, ah compañera mía!
Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba,
en las abiertas noches de estrellas frías
ahora, en el otoño, en el baile amarillo
de los vientos hambrientos y las hojas caídas?
Dímelo, te llegaba,
aullando o cómo, o sollozando,
en la hora de la sangre fermentada
cuando la tierra crece y se cimbra latiendo
bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar?
Dímelo, me sentiste
trepar hasta tu forma por todos los silencios,
y todas las palabras?
Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde.
Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana?
Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos
y ruedan las estrellas antes de mi mirada.
Siento que soy la aguja de una infinita flecha,
y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca,
tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno,
goteando en cada tierra sollozos y preguntas.
Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío,
lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda,
hela aquí que me llena los miembros de abandono,
hela aquí, tu ternura,
amarrándose a las mismas raíces,
madurando en la misma caravana de frutas,
y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos
como el licor del vino del centro de la uva.*
― Pablo Neruda
May 22, 2014
May 22, 2014 at 9:20 PM UTC
Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.
El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar...
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.
1.6k
Tengo un corazón de piedra latente,
que se agrieta cada vez
que lo azotan contra el suelo.
Tengo un corazón de piedra latente,
que extrañamente sus pulsaciones crecen
cuando mis sentimientos por ti
trato de desvanecer.
Tengo un corazón de piedra latente,
que daría lo que fuera
para que su corriente sanguínea
no se desbalancee.
Tengo un corazón de piedra latente,
que a pesar de las caídas
se fuerza por mantener vivo
el cuerpo en el que habita.
Tengo un corazón de piedra latente,
que se polvoriza por querer estar
junto a ese corazón de acero,
pero conoce que no es pertinente.
May 6, 2015
May 6, 2015 at 9:39 PM UTC
La interminable vision de un buen futuro me alimenta mi sol. Mis manos ramas crecen para alcanzar más bellas palabras que aún no eh leído.
Walking in the dark like he often did so gracefully attaching himself to the books of his library like the grass to the damp earth. His mistakes of the day agitated him slightly he had himself a meal and the reddest wine he could smell, his hands were mist from the hotness of the room, he waited for his cat to appear out of thin air, an apparition of the mind. Grabbing his almost finished bottle, he stepped into the middle of the kitchen looking at the window he felt something move then twitched his eyes to the floor owl manuvering them he saw albert his Abby cat, he seemed tired awakened dizzinly from a long eternal nap, staring at him asking for food without words. He felt his heart broken everytime albert gave him that stare. How can a cat be so mystical he asked but did not get a response from the shadows of the room or the cat either. He was a writer and needed his space to stretch the mind and inhale air exhaling the words into the page, that made him breath better, words of silence teaching the readers of new ages. His wife had died years ago in the war of love against a nasty disease. He loved her but in his separated way, touching her but not really there. The day was Tuesday and the meeting of his writer friends was tomorrow he had to get something down by the morning. To his adored cat a sphinx on the deserted table and his manuscript layed, both object half touched by the shadows and the afternoon light. Where did she to I wonder speaking in his lowered voice, she must have agh forget it Walt you think to much, so he made the efort and moved closer to the machine that allowed him to write his words in silence just the pressing of the keys spokes and he liked it felt like home.
Jun 3, 2022
Jun 3, 2022 at 7:31 AM UTC
Abrazado a tu cuerpo como el tronco a su tierra,
con todas las raíces y todos los corajes,
¿quién me separará, me arrancará de ti,
madre?
Abrazado a tu vientre, ¿quién me lo quitará,
si su fondo titánico da principio a mi carne?
abrazado a tu vientre, que es mi perpetua casa,
¡nadie!
Madre: abismo de siempre, tierra de siempre: entrañas
donde desembocando se unen todas las sangres:
donde todos los huesos caídos se levantan:
madre.
Decir madre es decir tierra que me ha parido;
es decir a los muertos: hermanos, levantarse;
es sentir en la boca y escuchar bajo el suelo
sangre.
La otra madre es un puente, nada más, de tus ríos.
El otro pecho es una burbuja de tus mares.
Tú eres la madre entera con todo su infinito,
madre.
Tierra: tierra en la boca, y en el alma, y en todo.
Tierra que voy comiendo, que al fin ha de tragarme.
Con más fuerza que antes, volverás a parirme,
madre.
Cuando sobre tu cuerpo sea una leve huella,
volverás a parirme con más fuerza que antes.
Cuando un hijo es un hijo, vive y muere gritando:
¡madre!
Hermanos: defendamos su vientre acometido,
hacia donde los grajos crecen de todas partes,
pues, para que las malas alas vuelen, aún quedan
aires.
Echad a las orillas de vuestro corazón
el sentimiento en límites, los efectos parciales.
Son pequeñas historias al lado de ella, siempre
grande.
Una fotografía y un pedazo de tierra,
una carta y un monte son a veces iguales.
Hoy eres tú la hierba que crece sobre todo,
madre.
Familia de esta tierra que nos funde en la luz,
los más oscuros muertos pugnan por levantarse,
fundirse con nosotros y salvar la primera
madre.
España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos
de dolor y de piedra profunda para darme:
no me separarán de tus altas entrañas,
madre.
Además de morir por ti, pido una cosa:
que la mujer y el hijo que tengo, cuando pasen,
vayan hasta el rincón que habite de tu vientre,
madre.
920
Volveré mañana en el corcel del Viento.
Volveré. Y cuando vuelva, vosotros os estaréis yendo:
Vosotros los alcabaleros de la muerte, los centuriones en acecho
bajo la gran ojiva de la puerta,
los constructores de ataúdes que al medir el cuerpo
amarillo de los que se van, con la cinta de metro y medio
de los alfayates, decís siempre: ¡Cómo crecen los muertos!
¡Oh, sí! Los muertos crecen. El último traje que se hicieron
al amortajarlos ya les viene pequeño.
Crecen. Y apenas los entierran, rompen los tablones de pino
y los catafalcos de acero;
crecen después en la tumba, fuera de la caja, abren la tierra
como las semillas del centeno
y ya, bajo el sol y la lluvia, en el aire, sueltos,
y sin raíces, siguen y siguen creciendo.
Yo me voy a crecer con los muertos.
Volveré mañana en el corcel del Viento.
Volveré, ¡Y volveré crecido! Entonces vosotros
que os estaréis yendo
no me conoceréis. Mas cuando nos crucemos
en el puente, yo os diré con la mano:
¡Adiós, alcabaleros,
centuriones,
sepultureros!...
A crecer, a crecer,
a la tierra otra vez...
al agua,
al sol,
al Viento... al Viento...
¡Otra vez al Viento!
835
Brillan las cosas. Los tejados crecen
sobre las copas de los árboles.
A punto de romperse, tensas,
las elásticas calles.
Ahí estás tú: debajo de ese cruce
de metálicos cables,
en el que cuaja el sol como en un nimbo
complementario de tu imagen.
Rápidas golondrinas amenazan
fachadas impasibles. Los cristales
transmiten luminosos y secretos
mensajes.
Todo son breves gestos, invisibles
para los ojos habituales.
Y de pronto, no estás. Adiós, amor, adiós.
Ya te marchaste.
Nada queda de ti. La ciudad gira:
molino en el que todo se deshace.
805
He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.
788
La noche catorcena rozo la arteria pulmonar con el indice y luego todo el corazon, desde afuera y adentro se imaginó un momento de inscripciones y exepciones explicadas con ojos rojos palpitando y adentro un hombre se reía de flores que crecen y de la noche en sus propios ojos que crecían sin parar. Y adentro de sus crecientes ojos pájaros se veían inspirándose de árboles y preciosas mujeres vestidas desnudas.
Jun 12, 2014
Jun 12, 2014 at 9:13 PM UTC
-¿Has visto como crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua:
es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas el agua asciende al aire,
como cuando te quedas viendo al cielo del mediodía y como tus ojos empiezan a evaporarse.Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece, se hace blanda, verde, flexible.
El terrón enmohecido, la costra de los viejos árboles, se desprende, regresa.¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora.
Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de
raíces y toda tú eres un tronco caído.-Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar.
En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua, que iría a todas partes sin caerse nunca.
721
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre manso, suave,
infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo;
bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche.
Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti,
redondos y cayendo. Tú tienes algo. Ríes, miras distinto,
lejos.
Mi hijo te está haciendo más dulce, te hace frágil.
Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.
Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas; te abrazo para que
madures en paz.
671
De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.
Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.
Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.
Todo está bien, todo está mal.
Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.
Las copas y los que bebieron.
Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.
Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!
Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un ***** vestido de rubio.
Se ven y se ven tantas cosas.
Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.
Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.
Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.
Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no serán.
Si quieren no me crean nada.
Sólo quise enseñarles algo.
Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.
777
El amor lo vale todo,
El amor lo espera todo,
El amor lo exige todo,
El amor lo entrega todo.
Mas el amor no te puede robar
tu paz interior, tus anhelos,
la mujer salvaje que llevas dentro,
el hombre voraz que fluye en tu interior.
El amor no te deja con hambre-el amor sacia.
El amor humedece, no puede vivir en aridez,
por eso en el desierto no crecen rosas, sino cactus.
El amor no es incógnita, es claro como el agua.
El amor resucita aun muera en diez mil batallas!
El amor crea en medio del desastre,
Sabe transformarse como un camaleón si es necesario.
Existen esos amores inmortales,
mas es muy difícil tener un amor ÁGAPE…
ese amor puro del cual habla la biblia.
Posiblemente el amor que tiene una madre por su cría.
Talvez es el amor que tuvo Cristo-para decidir entregar su vida.
Tu y yo….bueno…vivimos en el EROS y HIMEROS!
Y no me avergüenzo de tener un amor carnal y errático como el nuestro.
Un amor que padece, que sufre, que espera-devorase en cada entrega.
Desquiciarse hasta que se perturbe la Luna,
pues tiene tiempo que nadie la posee.
Esos volátiles besos mojados donde volvemos verde la tierra,
llenos furia,
excitación,
rabia,
locura desbordada,
despilfarrada,
nadando en las aguas violentas y apacibles de nuestra saliva ardiente,
que nos reposa en vértices y cordilleras,
para luego sumergirnos en los
variantes colores
de nuestro apasionado valle!
Talvez no es AGAPE,
mas nuestro amor no lo cambio,
aunque el mismo Dios me lo pidiera!!!!
LeydisProse
5/25/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:02 AM UTC
Flor el pantano, vertiente la roca:
tu alma embellece lo que toca.
La carne pasa, tu vida queda
toda en mi verso de sangre o de seda.
Hay que ser dulce sobre todas las cosas:
más que un chacal vale una mariposa.
Eres gusano que labra y opera:
para ti crecen las verdes moreras.
Para que tejas tu seda celeste
la ciudad parece tranquila y agreste.
Gusano que labras, de pronto eres viejo:
¡el dolor del mundo crispa tus artejos!
A la muerte tu alma desnuda se asoma,
¡y le brotan alas de águila y paloma!
Y guarda la tierra tus vírgenes actas,
hermano gusano, tus sedas intactas.
¡Vive en el alba y el crepúsculo,
adora el tigre y el corpúsculo,
comprende la polea y el músculo!
Que se te vaya la vida, hermano,
no en lo divino sino en lo humano,
no en las estrellas sino en tus manos.
Que llegará la noche y luego
serás de tierra, de viento o de fuego.
Por eso deja que todas tus puertas
se cimbren, a todos los vientos abiertas.
Y de tu huerta al viajero convida:
¡dale al viajero la flor de tu vida!
Y no seas duro, ni parco, ni terco:
¡sé una frutaleda sin garfios ni cercos!
Dulce hay que ser y darse a todos,
para vivir no hay otro modo
de ser dulces. Darse a las gentes
como a la tierra las vertientes.
Y no temer. Y no pensar.
Dar
para volver a dar.
Que quien se da no se termina
porque hay en él pulpa divina.
¡Como se dan sin terminarse, hermano mío,
al mar las aguas de los ríos!
Que mi canto en tu vida dore lo que deseas.
Tu buena voluntad torne en luz lo que miras.
Que tu vida así sea.
-¡Mentira, mentira, mentira!
675
Flores crecen en nuestro cielo, donde el amor baila a la luz de la luna de los sueños. Mi querida, besa la noche nuestra despedida para despertar la llama del mañana y sanar a los vivos cuando nos quedemos dormidos.
Jul 30, 2017
Jul 30, 2017 at 5:19 AM UTC
El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.
Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.
Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.
Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.
En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.
Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo *****
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.
Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.
Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.
Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.
Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.
697
la peonía ¿es una flor?
¿es pe o nía en su naranja?
¿sabe hablar en francés?
¿recuerda al bueno de su tío?
una mañana apareciste
con el pecho lleno de peonías
no me pareció gentil
teniendo en cuenta mis alergías
las peonías giraban
sobre tus pechos tremebundos
eran como bailarinas
por las colinas de Knutterhöffel
a ver a ver cómo giraban
se juntó todo el vecindario
las peonías de los pezones
se llevaban muchos aplausos
por más que te las arranco
siempre te crecen peonías
es evidente que me odías
con tus pechos de Knutterhöffel
603
Del país del sueño, tinieblas, brillos,
donde crecen plantas, flores extrañas,
entre los escombros de los castillos,
junto a las laderas de las montañas;
donde los pastores en sus cabañas
rezan, cuando al fuego dormita el can,
y donde las sombras antiguas van
por cuevas de lobos y raposas,
ha traído cosas muy misteriosas
don Ramón María del Valle-Inclán.
Cosas misteriosas, trágicas, raras,
de cuentos oscuros de los antaños,
de amores terribles, crímenes, daños,
como entre vapores de solfataras,
caras sanguinarias, pálidas caras,
gritos ululantes de pena y afán,
infaustos hechizos, aves que van
bajo la amenaza del gerifalte,
dice en versos ricos de oro y esmalte
don Ramón María del Valle-Inclán.
Sus aprobaciones diera el gran Will,
y sus alabanzas el gran Miguel,
a quien ya nos cuenta cuentos de abril
o poemas llenos de sangre y hiel.
Para él la palma con el laurel
que en manos de España listas están,
pues mil nobles lenguas diciendo van
que han sido ganadas en buena lid
por el otro manco que hay en Madrid,
don Ramón María del Valle-Inclán.
Señor, que en Galicia tuviste cuna,
mis dos manos estas flores te dan,
amadas de Apolo y de la Luna,
cuya sacra influencia siempre nos una,
don Ramón María del Valle-Inclán.
597
Voy a soltar frutos
raíces amasadas en mi cráneo
como azúcar querrás frotar tu dedo
y lamer su polvo dulce,
blanco granulado
en mi maceta crecen triángulos de sombras
llenas de cuadrada soledad
en su tierra querrás meter
y embarrar tu dedo
después sin pensarlo te lo acercarás
y te lo meterás a la boca
y ahí en tu lengua
también mis raíces crecerán
Dibujando mé
hasta que en ti quede yo
y en mi termines tu
Soltando raíces
Jan 15, 2019
Jan 15, 2019 at 10:10 AM UTC
inmerso en un caparazón
fuertes vientos amenazan la ventana
y si cambia el clima
nos desvanecemos en el polvo
cambio si pienso
pensar en cambio
me abrazo a mis ideas y las asfixio
y me duele el tiempo
y me asusta la calma
y me inquieta el silencio
salto a un foso lleno de fuego
y me quema el frío
cura rápido, pero más duele el remedio
que olvidar
olvidar que andamos recordándonos
como constante
y que lo que nos ancla a esta tierra
a esta vida
son las memorias
al fondo del espiral
de la concha marina en la que estamos
en la que estoy
siento en la piel el rebotar de mil voces
que me despiertan
mientras crecen mis ojeras
y se opaca mi espíritu
un haz de luz tras otro,
tras otro,
me bañan de esperanza
y no me dejo
y dejo que los rayos del sol sigan, y reboten
y se vayan
lejos
humo se escapa de mi nariz mientras muero de frío
presumo estar en control
mientras los venenos queman mi cuerpo por dentro
y no hago nada
y sí puedo
y un perro pasa caminando
por el frente
le ladra a un desconocido
no pasa nada
y eso es todo
vivimos en una casa de caracol
mientras más entramos,
más bajamos,
más seguimos,
mientras,
hay menos salidas
y nunca llegamos al final del camino
Nov 19, 2018
Nov 19, 2018 at 2:45 PM UTC
UNIDOS
Unidos desde la cabeza,
Unidos desde el centro,
Unidos a pesar de la distancia,
A pesar de la rabia,
A pesar de las ignominias,
A pesar de jardines donde
ya no crecen gardenias,
A pesar de la bullosa y molestosa lluvia,
Unidos a pesar facineroso tiempo.
Unidos desde antes de conocernos,
Unidos por decreto,
Unidos aunque nos arrope el calor de otro cuerpo,
Aunque nos arrebaten el silencio,
Unidos por aquel nido de amor,
Unidos porque así lo decidió Dios.
Unidos a pesar de nuestro martirio.
Ese suplicio de buscar nuestro amor
en los rincones de nuestro espíritu...
En pensamientos que reviven esa insaciable
hambre por nuestra carne,
despejándonos por completo
en la menudencia de nuestra cama,
dejando la pesadez en largos
besos que dejaban calma.
Unidos porque
no hay un tu sin mí, ni un yo sin ti.
Unidos por la misma vena Orta,
porque mi vocablo está basado en tu abecedario,
porque el diario vivir sin este amor - hace daño,
porque se ha esfumado el resplandor de nuestros ojos,
porque sin ti, mi celebro lo tengo de lujo,
porque esta distancia nos hace siameses,
muy a pesar de que las horas se conviertan meses
a pesar del frio que siente mi alcoba,
siento tu calor peregrinando en mi alma
y nuevamente recuerdo que estamos unidos
desde la mente, el corazón y la garganta.
LeydisProse
10/12/2018
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Oct 12, 2018
Oct 12, 2018 at 2:57 PM UTC
«Me quedaré en España compañero»,
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.
Nadie llora a tu lado:
desde el soldado al duro comandante,
todos te ven, te cercan y te atienden
con ojos de granito amenazante,
con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.
Valentín el volcán, que si llora algún día
será con unas lágrimas de hierro,
se viste emocionado de alegría
para robustecer el río de tu entierro.
Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
colérico y sencillo.
Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
quitándote pedazos de metralla,
poniéndote trofeos funerarios.
Ya no hablarás de vivos y de muertos,
ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
que no te verá en las calles ni en los puertos
pasar como una ráfaga garrida.
Pablo de la Torriente,
has quedado en España
y en mi alma caído:
nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
heredará tu altura la montaña
y tu valor el toro del bramido.
De una forma vestida de preclara
has perdido las plumas y los besos,
con el sol español puesto en la cara
y el de Cuba en los huesos.
Pasad ante el cubano generoso,
hombres de su Brigada,
con el fusil furioso,
las botas iracundas y la mano crispada.
Miradlo sonriendo a los terrones
y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
a nuestros más floridos batallones
y a sus varones como rayos rudos.
Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
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Tus raíces de tierras heladas crecen y se aferran
Consumen cada nutriente y rastro de mi ser
Bebes de mis aguas y me arrancas la cabeza
Me degradas hasta la más simple de mis formas
Tomas todo y te dejo
Y me dejas.
Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 3:11 AM UTC
Yo seguiré cantando mientras crecen los árboles,
y sembraré canciones en los surcos del tiempo.
-Simiente: yo, algún día, me tenderé a tu sombra,
para olvidar el sueño que no cabrá en mi canto.
Yo seguré cantando mientras del gajo mustio
las hojas amarillas caen como alas muertas.
No importa que los pájaros picoteen mis ojos:
yo inventaré los astros en las noches oscuras…
Yo seguiré cantando mientras pasan las nubes.
para que el viento arrastre mi canto hacia el silencio.
No importa ni el olvido: debajo de la tierra
volaran maripoasas de mis cuencas vacias…
Yo seguiré cantando mientras sonría como un niño.
Yo seguiré cantando mientras se yerga un muro.
Más allá del silencio, más allá de la sombra,
más allá de mi canto, ¡yo seguiré cantando!
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