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"abrace" poems
Sin conocerte, Me escape de clases, Bajo la lluvia por el centro, recorrí las cuadras y los ríos de la ciudad sin en realidad saber donde estaba tu hogar; Hasta que te pude llamar. Estaba mojado Y tan lleno de amor, Con el corazón intacto Buscando el primer amor. No se si imagine tu voz O de verdad te llame, Pero cuando te vi salir De la puerta azul, Corrí sin preguntar, Corrí sin conocerte de verdad, Te abrace mojado, Y tu preocupada por mi Y yo al fin tranquilo De encontrarte para no soltarte nunca más.
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Jan 25, 2018
Jan 25, 2018 at 12:35 AM UTC
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Os demônios estão todos aqui Na sua cabeça A sua mente está quebrando Se estilhaçando, pedaço por pedaço Você não consegue amarrá-la Você não consegue juntar os pedaços Você não consegue consertar a si mesmo Os demônios estão todos aqui E eles não vão deixar você livre Abrace-os, acolha-os Porque eles são seus novos amigos
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Jun 30, 2017
Jun 30, 2017 at 4:59 PM UTC
Os demônios estão todos aqui
Me encanta cuando mi sudadera me abrace. I love it when my sweatshirt hugs me.
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Apr 26, 2014
Apr 26, 2014 at 12:30 AM UTC
Mi Sudadera/My Sweatshirt
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Al ponerle en la cruz
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Mi villa
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Ayer, lo vi después de tanto tiempo, es lo más bonito que me ha pasado. Sentí un asalto al corazón, un ‘tranquilízate’……. no desmanes tanto. Ayer, lo vi después de tanto tiempo, y me transporte a espacios que Dios todavía no ha creado. No sabía si besarlo, quise besarlo…. no me atreví a besarlo. Lo abrace desde lo más profundo de mi ente, y al estrecharme entre sus brazos, santiamente, sentí el ardor de verano y el estofado invierno cuando dejamos de sujetarnos. Quería fijamente mirarlo, temí que mis ojos evidenciaran mi corazón nerviosamente palpitando. Ese corazón agitado y embebecido por dentro, llorando de alegría por ese encuentro, y, también, de tristeza por todavía amarlo. Ayer, lo vi después de tanto tiempo, es lo más bonito que me ha pasado. No ha cambiado nada. Él siempre tan cubierto, Y yo, siempre desnudando el alma. Ayer, lo vi después de tanto tiempo. Lo peor, no fue verlo, fue resignarme otra vez! Es que este amor….. no puede ser! LeydisProse 2/2017
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Jun 5, 2017
Jun 5, 2017 at 9:35 AM UTC
Lo peor no es verte es resignarme otra vez!
Me pidió que le abrace, me dijo que ya no quería más guerra. Me dijo que estaba desintegrado, desmoronado, desmigado, desecho, triturado, destruido, que se le habia desintegrado el alma. Que su alma estaba en pena, que penando se pasaba de barra en barra, barriendo toda la tristeza que le alberga, entre tragos que no le embriagan, y que solo empinan sus dolencias. Me pidió que lo que lo abrace, que no me desprendiera, que no le soltara, que no le abandonara, que no le hiriera de tal manera, que ya la soledad estaba haciendo patria sobre su vida vacía y seca. Me pidió que lo abrazara. Me pidió una mariposa de esas que hacen alegrar la pansa. Me pidió un beso como pide el fusilado un último deseo. Le dije que respirara. Me tire con él a la grama. Le pedí que me mirara. Le asegure de que la guerra había cesado. Le bese en la frente paulatinamente, mientras, le contaba la triunfante historia de la mariposa que se transforma de oruga en realeza. Lo abrace hasta que vi el espíritu de tristeza brotar de su cuerpo. Lo abrace hasta que el niño asustado tomara confianza. Lo abrace como si estuviese desahuciado. Lo abrace hasta que sentí las cadenas que lo ataban..romperse en mil pedazos. Lo abrace hasta que se sintió hombre de nuevo. Luego hicimos el amor, como lo hicieron Adan y Eva cuando descubrieron sus hambrientos y desnudos cuerpos en su nirvana. LeydisProse 6/6/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 7, 2017
Jun 7, 2017 at 9:45 AM UTC
ABRAZAME
Durante os dias mais frios do poderoso inverno Pense numa primavera doce e sonhe com um verão ameno Durante as horas mais duras da noite de inverno Pense em flores e sonhe com uma luz solar mavioso. A estação chega, fica um tempo e depois foge A vida passa por um acontecimento circular como a abelha Como os raios da lua a dançar à volta da Mãe Terra Para a encantar, abrace-a e beije-a até à morte. No meio do inverno profundo, pense numa primavera divina E sonhos de dias de verão brilhantes e sensuais Nunca se sinta desesperado e pessimista em relação a nada. Há sempre dias melhores e noites gloriosas pela frente Mantenha-se positivo e resiliente enquanto a sua cabeça estiver presente Pense bem e sonhe com raios de sol mais quentes. P.S. Tradução de: Thinking of Divine Spring in Portuguese. Copyright © Janeiro 2025, Hébert Logerie, Todos os direitos reservados Hébert Logerie é autor de vários livros de poesia.
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Jan 15, 2025
Jan 15, 2025 at 5:42 PM UTC
Pensando Numa Primavera Divina