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"tiera" poems
i I shalt consecrate one as mine empress As she sitteth high up upon her throne; She shalt be the ruler of mine dominion An abode aloft the Earthling's decor below. ii I shalt put upon her eminence gracefully A castle tiera upon her frowning head; Wherein when one's shalt tryeth to hurt her I'll giveth mine life, to protecteth mine wife's bed. iii And we shalt wander on the streamside Whilst ourn harp-player's strum for us in ourn court; Sipping on wine, of amare divine Ourn spirit's and finger's, locked with none remorse. iv Though tis this is all just an illusion Hoping for one day, mine empress to awaketh from her sleep; Wherein wherever she shalt be, I cant findeth her I thinkest I am dead, Maby asleep? ©Brandon nagley ©Lonesome poet's poetry
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Jul 29, 2015
Jul 29, 2015 at 9:58 AM UTC
Αυτοκράτειρα του ορυχείου κυριαρχίαm( Empress of mine dominion) greek tongue
i In stormy sea's, And in the breeze, Wherein caliginosity doth hide Behold mine morning glory, for thou art part of mine loin's; Whence death I hath came from, in the charnel house I laid I was shackled in all debacle, lost, seeking, lonesome, in mine age. ii Thou hath disenthralled me, and hath taken me to thine hip's Thine craft was shiny, seraphic blinding, I floated onto thy ship; Hovered I didst, as if a nasa takeoff to thy outter layered space Thou hath sweetened me, with Asian tea, and put honey to taste. iii Albeit I was just a campesino, with nothing to giveth mine dove She soared me. Explored me, ourn kisses brought tear's of love; Avouched me she hath done, she took mine side against the crowd, she hushes me with all compassion, her tiera Asiatic loud. ©Brandon nagley ©Lonesome poet's poetry ©あある じぇえん
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Aug 7, 2015
Aug 7, 2015 at 9:29 PM UTC
Asiatic loud
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas: su color coronado de junios, ya es rocío alejándose a ciertas regiones matutinas. Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro, como bajo la tiera, lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro, como bajo la tierra quiero haberte enterrado. Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas, al fuego arrebatadas de tus ojos solares: precipitado octubre contra nuestras ventanas, diste paso al otoño y anocheció los mares. Te ha devorado el sol, rival único y hondo y la remota sombra que te lanzó encendido; te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo, tragándote; y es como si no hubieras nacido. Diez meses en la luz, redondeando el cielo, sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado. Sin pasar por el día se marchitó tu pelo; atardeció tu carne con el alba en un lado. El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente, carne naciente al alba y al júbilo precisa; niño que sólo supo reír, tan largamente, que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa. Ausente, ausente, ausente como la golondrina, ave estival que esquiva vivir al pie del hielo: golondrina que a poco de abrir la pluma fina, naufraga en las tijeras enemigas del vuelo. Flor que no fue capaz de endurecer los dientes, de llegar al más leve signo de la fiereza. Vida como una hoja de labios incipientes, hoja que se desliza cuando a sonar empieza. Los consejos del mar de nada te han valido... Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, de enterrar un pedazo de pan en el olvido, de echar sobre unos ojos un puñado de nada. Verde, rojo, moreno; verde, azul y dorado; los latentes colores de la vida, los huertos, el centro de las flores a tus pies destinado, de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos. Mujer arrinconada: mira que ya es de día. (¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!) Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mia, la noche continúa cayendo desolada.
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A mi hijo
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas: su color coronado de junios, ya es rocío alejándose a ciertas regiones matutinas. Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro, como bajo la tiera, lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro, como bajo la tierra quiero haberte enterrado. Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas, al fuego arrebatadas de tus ojos solares: precipitado octubre contra nuestras ventanas, diste paso al otoño y anocheció los mares. Te ha devorado el sol, rival único y hondo y la remota sombra que te lanzó encendido; te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo, tragándote; y es como si no hubieras nacido. Diez meses en la luz, redondeando el cielo, sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado. Sin pasar por el día se marchitó tu pelo; atardeció tu carne con el alba en un lado. El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente, carne naciente al alba y al júbilo precisa; niño que sólo supo reír, tan largamente, que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa. Ausente, ausente, ausente como la golondrina, ave estival que esquiva vivir al pie del hielo: golondrina que a poco de abrir la pluma fina, naufraga en las tijeras enemigas del vuelo. Flor que no fue capaz de endurecer los dientes, de llegar al más leve signo de la fiereza. Vida como una hoja de labios incipientes, hoja que se desliza cuando a sonar empieza. Los consejos del mar de nada te han valido... Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, de enterrar un pedazo de pan en el olvido, de echar sobre unos ojos un puñado de nada. Verde, rojo, moreno; verde, azul y dorado; los latentes colores de la vida, los huertos, el centro de las flores a tus pies destinado, de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos. Mujer arrinconada: mira que ya es de día. (¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!) Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mia, la noche continúa cayendo desolada.
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I wish I wish I liked STEM I perpetuate the stereotype, women studying English, and art, and languages My love of the arts, and the humanities, Is regressing women's history But it is my right My right to study art, and languages, and theatre Women's empowerment And fight for equality, is so I can study humanities, and Tiera Fletcher could study rocket science
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Feb 20, 2020
Feb 20, 2020 at 2:29 PM UTC
STEM or The Arts
When in her presence, I humbly drop to mine knees.... Not just because she's mi amour, But because she's mine queen... And whilst holding up by mine forearm's I seeith her night-gown floweth, As the tiera on her head Maketh me fall when it gloweth... ©Brandon nagley ©Lonesome poet's poetry
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Jul 12, 2015
Jul 12, 2015 at 12:59 AM UTC
Her tiera bringeth me to mine knees