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"bravos" poems
to make a scene, even if you're not on stage... it really is your style. i applaud you. bravos! bravos! i thought i was the actor and you the director or more like the puppeteer and i would drag Myself, the puppet along and dance dance to your poorly written songs and recite your pathetic soliloquies amusing how you are trying so hard and all i can think is that this might be the interval and some lunatic got on stage wishing he could be part of all this. but i am really enjoying my ice cream, you know?
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Aug 1, 2018
Aug 1, 2018 at 4:07 PM UTC
jealousy
I wanted to write a poem about the joys simple things. But I’ve lost the meaning of them since I’ve been away it seems. For many years I’ve served duty tours, it’s just the life that I have lived. So I write poems of war and of warriors and death; sometimes it’s all I have left to give. I picked my brain for images of candlelight picnics on sandy beaches, but I opened the basket looking for ammo to load in my weapon breaches. Oiling my guns may not be romantic, or when I lace my boots up tight, but you can bet your **** it comes in handy when you’re caught in a fire fight. I tried concentrating as hard as I could, trying to envision more peaceful things. Instead I was reminded of Black Hawks with M240-Bravos in weapon slings. It seems I can’t be normal or think like a normal human being, I’ve been battle hardened inside my soul and this is part of what it brings. PTSD is what they call it, they say I need some aid, but it just feels like second nature, pulling the pins and throwing grenades.  I’ll go home one day and I’ll look the same because my wife can’t see my scars, I’ve hid them all inside myself and that’s what makes this hard. They tell me I’ve been lucky, I didn’t get a single injury. But the damage was done inside of me and that’s what they don’t see. So I’ll go home a “lucky one” and act like I am fine, and live my days pretending, while keeping this war trapped in my mind.
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Jul 24, 2012
Jul 24, 2012 at 6:07 AM UTC
PTSD
Scream. Scream firelight electric skies. Scream torrential sideways winds. Scream nonsense and fortified lies. Scream names in vain and horrible sin. Scream ****** ****** and bravos. Scream lightspeed ways that rip the cosmos. Scream a universal chunk from your mortal throat. Scream jellybeans, sweet and sour notes. Scream and I will hold you like you were dying Scream and I will kiss you             like it were initiation into the unknown Scream and I will need you             like you were never coming back Scream Or don’t scream at all I’ll still do these things
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Sep 25, 2014
Sep 25, 2014 at 11:50 PM UTC
Jellybeans
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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Los cisnes
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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Como esto ha de seguir -al decir de las gentes- oh las intonsas gentes dando siempre opiniones! yo habré de liar mis bártulos para ignotas regiones, regiones muy lejanas, raras y diferentes... Y será por los lados de mágicos Orientes, o tal vez más allá..., donde los aquilones surgen para abismar birremes y galeones en el ávido océano de las fauces potentes! O será hacia Occidente, o hacia el Sur o hacia el Norte: de ese Norte recóndito vinieron mis abuelos, 1 bravos escandinavos de gigantesco porte, con los ojos azules, y orgullosos y apáticos... Acaso mis nostalgias vendrán de aquellos hielos, 2 y mis soberbias, y mis vicios aristocráticos!
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Filosofismos
Mi juventud al desconsuelo emigra. Mi juventud!, al beso de Quimera... En mi barca o chalupa, en mi galera, o en steamer fumante, que denigra la diáfana azulez! -Loca ribera adiós! abur!...- El torvo tiempo atigra su ceño, y en sus zarpas ya peligra mi juventud, desnuda prisionera! Los pebeteros lento aroma exhalan, grave, plúmbeo... Se aduermen ritmos bravos... Los años en deshielo, por declivios de un velludo dulcísimo, resbalan, indolentes e ilusos, como esclavos que el vino aportan y perfumes tibios...
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Mi juventud
Volez, nobles coursiers, franchissez la distance ! Pour le prix disputé, luttez avec constance ! Sous un soleil de feu, le sol est éclatant ; Pour vous voir aujourd'hui, tout est bruit et lumière ; Ainsi qu'un flot d'encens, la légère poussière, Devant vos pas, s'envole au but qui vous attend. Que l'air rapide et vif, soulevant vos poitrines, S'échappe palpitant de vos larges narines ! Laissez sous l'éperon votre flanc s'entr'ouvrir... Volez, nobles coursiers, dussiez-vous en mourir ! Au milieu des bravos, votre course s'achève ; Le silence revient - puis, je pense et je rêve... Notre vie est l'arène où se hâtent nos pas ; Nous volons vers le but que l'on ne connaît pas. Fatigués, épuisés, prêts à tomber, qu'importe ! Nous marchons à grands pas, le torrent nous emporte. Oubliant le passé, repoussant le présent, Nos regards inquiets se portent en avant ; Rien n'est beau que plus **** et notre flanc palpite, Sous l'éperon caché qui nous dit : « Marche vite ! » Nous marchons. - Quelquefois, à travers les déserts, Une oasis répand ses parfums dans les airs, Un doux chant retentit sur le bord de la route : L'oasis, on la fuit ; le chant, nul ne l'écoute. Sans garder du chemin regret ou souvenir, D'un avide regard, on cherche l'avenir ; L'avenir, c'est le but ! l'avenir, c'est la vie ! Bientôt, à notre gré, la distance est franchie ; Haletants de la course, épuisés de l'effort, Nous touchons l'avenir... L'avenir, c'est la mort ! Qu'ai-je dit ? - Ô mon Dieu ! toi qui m'entends, pardonne !... L'avenir, c'est le ciel, où ton soleil rayonne Sans que la nuit succède à l'éclat d'un beau jour, Sans que l'oubli succède aux paroles d'amour ! L'avenir, c'est le ciel où s'arrête l'orage ! C'est le port qui reçoit les débris du naufrage ; C'est la fin des regrets ; c'est l'éternel printemps ; C'est l'ange dont la voix a de divins accents. L'avenir, ô mon Dieu ! c'est la sainte auréole Que pose sur nos fronts ta main qui nous console. Oui, marchons ! et vers toi levant souvent les yeux, Avançons vers le but que nous montrent les cieux. Chut ! voici le signal, franchissez la distance. Volez, nobles coursiers, luttez avec constance ! Sous un soleil de feu, le sol est éclatant ; Pour vous voir aujourd'hui, tout est bruit et lumière ; Ainsi qu'un flot d'encens, la légère poussière, Devant vos pas, s'envole au but qui vous attend. Que l'air rapide et vif, soulevant vos poitrines, S'échappe palpitant de vos larges narines ! Laissez sous l'éperon votre flanc s'entr'ouvrir... Volez, nobles coursiers, dussiez-vous en mourir !
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Une course au Champs de Mars
Volez, nobles coursiers, franchissez la distance ! Pour le prix disputé, luttez avec constance ! Sous un soleil de feu, le sol est éclatant ; Pour vous voir aujourd'hui, tout est bruit et lumière ; Ainsi qu'un flot d'encens, la légère poussière, Devant vos pas, s'envole au but qui vous attend. Que l'air rapide et vif, soulevant vos poitrines, S'échappe palpitant de vos larges narines ! Laissez sous l'éperon votre flanc s'entr'ouvrir... Volez, nobles coursiers, dussiez-vous en mourir ! Au milieu des bravos, votre course s'achève ; Le silence revient - puis, je pense et je rêve... Notre vie est l'arène où se hâtent nos pas ; Nous volons vers le but que l'on ne connaît pas. Fatigués, épuisés, prêts à tomber, qu'importe ! Nous marchons à grands pas, le torrent nous emporte. Oubliant le passé, repoussant le présent, Nos regards inquiets se portent en avant ; Rien n'est beau que plus **** et notre flanc palpite, Sous l'éperon caché qui nous dit : « Marche vite ! » Nous marchons. - Quelquefois, à travers les déserts, Une oasis répand ses parfums dans les airs, Un doux chant retentit sur le bord de la route : L'oasis, on la fuit ; le chant, nul ne l'écoute. Sans garder du chemin regret ou souvenir, D'un avide regard, on cherche l'avenir ; L'avenir, c'est le but ! l'avenir, c'est la vie ! Bientôt, à notre gré, la distance est franchie ; Haletants de la course, épuisés de l'effort, Nous touchons l'avenir... L'avenir, c'est la mort ! Qu'ai-je dit ? - Ô mon Dieu ! toi qui m'entends, pardonne !... L'avenir, c'est le ciel, où ton soleil rayonne Sans que la nuit succède à l'éclat d'un beau jour, Sans que l'oubli succède aux paroles d'amour ! L'avenir, c'est le ciel où s'arrête l'orage ! C'est le port qui reçoit les débris du naufrage ; C'est la fin des regrets ; c'est l'éternel printemps ; C'est l'ange dont la voix a de divins accents. L'avenir, ô mon Dieu ! c'est la sainte auréole Que pose sur nos fronts ta main qui nous console. Oui, marchons ! et vers toi levant souvent les yeux, Avançons vers le but que nous montrent les cieux. Chut ! voici le signal, franchissez la distance. Volez, nobles coursiers, luttez avec constance ! Sous un soleil de feu, le sol est éclatant ; Pour vous voir aujourd'hui, tout est bruit et lumière ; Ainsi qu'un flot d'encens, la légère poussière, Devant vos pas, s'envole au but qui vous attend. Que l'air rapide et vif, soulevant vos poitrines, S'échappe palpitant de vos larges narines ! Laissez sous l'éperon votre flanc s'entr'ouvrir... Volez, nobles coursiers, dussiez-vous en mourir !
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A blue door in Paris, on the streets, hides behind it secrets, a knock, to the sharp tap, allows the entrance of a man, in what secrets, does this sonderous doors foreclose, and holds to its building, the stories of lovers and tearaways, that once resided therein, and lived, lives either great or poor, thunderous torrents or gentle drops of rain, by the blue door, men and women have met, they may have left together or apart, gone in or walked away, on the grand depart, a tour de force de France, London brigands, French vagabonds and German villains, Spanish pickpockets, Italian bravos and Greek philosophers, sad fools, great minds alike have stood outside this door, the tourist, the local, the lost boys, have found their time taken by this road, each step a tick of life, in this smouldering suburb, this urban chaos and shuddering grassland, this lawn of cobbled stones, to the blue door, of wood and brass, etched reflections in the frame, glass captures portraits of those many names, in the blue door in Paris.
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Apr 1, 2015
Apr 1, 2015 at 7:27 PM UTC
A blue door
This false pain from a still false lance Is mine to suffer through a frenzied dance For beyond the pirouetting players Lurk my silent secret slayers In closing come come the curtain calls Trapping me in mad applause And even my expiring breath Belies the backdrop's quicker death Although the savage clock will strike And toss me from this scene The bravos never uttered Will survive my dreaded dream I tried to make me God and King Sainted in the flesh I find the easiest meeting begins In shaking hands with death
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Jul 16, 2015
Jul 16, 2015 at 1:51 PM UTC
KILLERS BALLET
Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego.   Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre la sublime hermandad de las olas, al brotar tu palabra, un saludo le envía al sol de media noche el sol de Mediodía.   Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta. El Norte ama las palmas; y se junta el poeta del fiord con el del carmen, porque el mismo oriflama es de azur. Su divina cornucopia derrama sobre el polo y el trópico la Paz; y el orbe gira en un ritmo uniforme por una propia lira: el Amor. Allá surge Sigurd que al Cid se aúna, cerca de Dulcinea brilla el rayo de luna, y la musa de Bécquer del ensueño es esclava bajo un celeste palio de luz escandinava.   Sire de ojos azules, gracias: por los laureles de cien bravos vestidos de honor; por los claveles de la tierra andaluza y la Alhambra del moro; por la sangre solar de una raza de oro; por la arrnadura antigua y el yelmo de la gesta; por las lanzas que fueron una vasta floresta de gloria y que pasaron Pirineos y Andes; por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes; por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña y Velázquez que pinta y Cortés que domeña; por el país sagrado en que Herakles afianza sus macizas columnas de fuerza y esperanza, mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga; por el *** simbólico y la Cruz, gracias, sire.   ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un ensueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España!   ¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino real, a la morada que entristeció el destino, la morada que viste luto su puerta abra al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:   y que sonría, oh rey Óscar, por un instante; y tiemble en la flor áurea el más puro brillante para quien sobre brillos de corona y de nombre, con labios de monarca lanza un grito de hombre!
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Iii
Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego.   Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre la sublime hermandad de las olas, al brotar tu palabra, un saludo le envía al sol de media noche el sol de Mediodía.   Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta. El Norte ama las palmas; y se junta el poeta del fiord con el del carmen, porque el mismo oriflama es de azur. Su divina cornucopia derrama sobre el polo y el trópico la Paz; y el orbe gira en un ritmo uniforme por una propia lira: el Amor. Allá surge Sigurd que al Cid se aúna, cerca de Dulcinea brilla el rayo de luna, y la musa de Bécquer del ensueño es esclava bajo un celeste palio de luz escandinava.   Sire de ojos azules, gracias: por los laureles de cien bravos vestidos de honor; por los claveles de la tierra andaluza y la Alhambra del moro; por la sangre solar de una raza de oro; por la arrnadura antigua y el yelmo de la gesta; por las lanzas que fueron una vasta floresta de gloria y que pasaron Pirineos y Andes; por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes; por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña y Velázquez que pinta y Cortés que domeña; por el país sagrado en que Herakles afianza sus macizas columnas de fuerza y esperanza, mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga; por el *** simbólico y la Cruz, gracias, sire.   ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un ensueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España!   ¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino real, a la morada que entristeció el destino, la morada que viste luto su puerta abra al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:   y que sonría, oh rey Óscar, por un instante; y tiemble en la flor áurea el más puro brillante para quien sobre brillos de corona y de nombre, con labios de monarca lanza un grito de hombre!
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De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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Santa fe
De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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