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"anhelaba" poems
Soy paranoia, soy demencia, soy alucinación. Ando en medio de la oscuridad atormentada por mi mente. Atormentada por esta triste depresión sin salida. Atormentada por el dolor. No encuentro una luz, mi luz. No encuentro la paz, no encuentro mis píldoras. No encuentro poesía. Necesito calmarme. La noche anterior soñé que me intentaba quitar la vida. Sentí cómo mi respiración se ralentizaba, debo admitir que sentí alivio de acércame a la muerte. Anhelaba ese reposo sin embargo  el pánico empezó a hacer su papel y decidí detener el acto. Soy un fantasma de carne y hueso, soy sombra, soy noche. Noche sin luna y sin estrellas. Desperté. Sentí el vacío, pero quiero estar llena de felicidad. Temo naufragar, no quiero dar vueltas, me convierto en sombra, mis pensamientos se vuelven cada vez más grandes, más delirantes.
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Jul 27, 2015
Jul 27, 2015 at 1:10 PM UTC
Suicida
El lobo solamente se quedó mirándola. La Luna no tenía una palabra más que decir, buscó y encontró una excusa para poderse ir. Por su mente no pasó el momento en que la perdió. Él recorrió todo bosque buscándola. Ella quería buscar la luz del Sol. La noche azul perdía todo color y luz. La obscuridad pronto al lobo consumió. Era obscuridad, sus ojos no veían más que el reflejo de la Luna Él la anhelaba tener. Y el lobo aulló. Era causalidad: “Nadie la verá como yo”. Quería verla por siempre ahí, él la anhelaba tener. Y el lobo aulló. Estrellas intentaban darle brillos opacos. Eran lo único que lo protegían de morir. Y ella libremente paseaba en la noche. Allí, el pobre se quedaba aullando. Ella parecía encontrar al Sol cada día, más brillante cada vez que lo ve. El se desarrollaba en la obscuridad y la soledad lo empezaba a poseer. Se quedó mirando a la Luna crecer, quería ser el Sol y morir por verla brillar, aunque fuera solamente una última vez. No podía más. Y el lobo dejó de aullar.
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Apr 13, 2018
Apr 13, 2018 at 6:24 PM UTC
Aullido
Juan, aquel militar de tres abriles, Que con gorra y fusil sueña en ser hombre, Y que ha sido en sus guerras infantiles Un glorioso heredero de mi nombre; Ayer, por tregua al belicoso juego, Dejando en un rincón la espada quieta, Tomó por voluntad, no a sangre y fuego, Mi mesa de escribir y mi gaveta. Allí guardo un laurel, y viene al caso Repetir lo que saben mis testigos: Esa corona de oropel y raso La debo, no a la gloria, a mis amigos. Con sus manos pequeñas y traviesas, Desató el niño, de la verde guía, El lazo tricolor en que hay impresas Frases que él no descifra todavía. Con la atención de un ser que se emociona Miró las hojas con extraño gesto, Y poniendo en mis manos la corona, Me preguntó con intención: -«¿Qué es esto?» -«Esto es -repuse- el lauro que promete La gloria al genio que en su luz inunda...» -«¿Y por qué lo tienes?»                                       -Por juguete, Le respondió mi convicción profunda. Viendo la forma oval, pronto el objeto Descubre el niño, de la noble gala; Se la ciñe, faltándome al respeto Y hecho un héroe se aleja por la sala. ¡Qué hermosa dualidad! Gloria y cariño Con su inocente acción enlazó ufano, Pues con el lauro semejaba el niño Un diminuto emperador romano. Hasta creí que de su faz severa Irradiaban celestes resplandores, Y que anhelaba en su imperial litera Ir al Circo a buscar los gladiadores. Con su nuevo disfraz quedé asombrado (No extrañéis en un padre estos asombros), Y corrí por un trapo colorado Que puse y extendí sobre sus hombros. Mirélo así con cándido embeleso, Me transformé en su esclavo humilde y rudo, Y -«¡Ave César!- le dije, dame un beso, ¡Yo que muero de penas, te saludo!» -«¿César?»- me preguntó lleno de susto Y yo sintiendo que su amor me abrasa, -«¡César!» -le respondí- «César Augusto De mi honor, de mi honra y de mi casa» Quitéle el manto, le volví la espada, Recogí mi corona de poeta, Y la guardé, deshecha y empolvada, En el fondo sin luz de mi gaveta.
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César en casa
Juan, aquel militar de tres abriles, Que con gorra y fusil sueña en ser hombre, Y que ha sido en sus guerras infantiles Un glorioso heredero de mi nombre; Ayer, por tregua al belicoso juego, Dejando en un rincón la espada quieta, Tomó por voluntad, no a sangre y fuego, Mi mesa de escribir y mi gaveta. Allí guardo un laurel, y viene al caso Repetir lo que saben mis testigos: Esa corona de oropel y raso La debo, no a la gloria, a mis amigos. Con sus manos pequeñas y traviesas, Desató el niño, de la verde guía, El lazo tricolor en que hay impresas Frases que él no descifra todavía. Con la atención de un ser que se emociona Miró las hojas con extraño gesto, Y poniendo en mis manos la corona, Me preguntó con intención: -«¿Qué es esto?» -«Esto es -repuse- el lauro que promete La gloria al genio que en su luz inunda...» -«¿Y por qué lo tienes?»                                       -Por juguete, Le respondió mi convicción profunda. Viendo la forma oval, pronto el objeto Descubre el niño, de la noble gala; Se la ciñe, faltándome al respeto Y hecho un héroe se aleja por la sala. ¡Qué hermosa dualidad! Gloria y cariño Con su inocente acción enlazó ufano, Pues con el lauro semejaba el niño Un diminuto emperador romano. Hasta creí que de su faz severa Irradiaban celestes resplandores, Y que anhelaba en su imperial litera Ir al Circo a buscar los gladiadores. Con su nuevo disfraz quedé asombrado (No extrañéis en un padre estos asombros), Y corrí por un trapo colorado Que puse y extendí sobre sus hombros. Mirélo así con cándido embeleso, Me transformé en su esclavo humilde y rudo, Y -«¡Ave César!- le dije, dame un beso, ¡Yo que muero de penas, te saludo!» -«¿César?»- me preguntó lleno de susto Y yo sintiendo que su amor me abrasa, -«¡César!» -le respondí- «César Augusto De mi honor, de mi honra y de mi casa» Quitéle el manto, le volví la espada, Recogí mi corona de poeta, Y la guardé, deshecha y empolvada, En el fondo sin luz de mi gaveta.
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Aquel día a la media luz de una habitación con el sol ocultándose detrás de las cortinas; con mi espalda contra la cama, tus manos en mis muñecas, mis piernas rodeando tu cintura. Tu cuerpo en el mío. Aquel día, en aquella cama entre algarabías de besos y almohadas encontré tus ojos puestos en los míos y una historia me contaban sobre un hombre perdido por gusto y con gusto, que no sabía en qué se había metido; que añoraba algo que no podía tener e igual lo hizo suyo casi sin querer y ahora está entre las piernas de esa mujer, con su expresión desarmada y el alma transparente y tan resplandeciente... En tu mirada me vi reflejada. Fue entonces cuando noté de siete billones de personas vos eras a quien yo deseaba. De siete billones de personas vos eras a quien yo anhelaba y en tu mirada y risa me perdía. De siete billones de personas vos eras a quien yo quería. Y tal vez no sos el amor de mi vida. Pero eso no importa, sos el amor de mi ahora.
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Nov 12, 2017
Nov 12, 2017 at 11:00 PM UTC
Aquel día
No era cosa de no vivir, tampoco era por cobardía, no era que no entendía, los conceptos del tiempo. Es que su tiempo se había empotrado a un momento. Se sentía abatida, se sentía consumida, en batallas con fichas sin triunfo y sin fecha de caducidad. Las praderas no eran llanas, tampoco eran templadas. Las colinas siempre planas, y sus planes se volatizaban, entre el humo en la distante bruma, que bromaba a sus espaldas. Las mañana siempre oscura, y la noche y su negrura- en su pecho se enclaban. No era cosa de no vivir, vivía, respiraba, trabajaba. Mas habitaba en su alma la cansancio del mañana. Los espectros del pasado en su mente moraban, espantando al presente y el gozo de pertenecerle. No era cosa de no vivir, una sonrisa se escapaba en un sorbo de café que husmeara a esperanza. No era cosa de no vivir, un paso siempre daba a la aterrante espera de lo que relegara la suerte y lo que ella anhelaba. No le temía a la muerte, a su casa la invitaba, que se sentara en su sofá que le contara de paraísos y de lo que al otro lado se encontraba. No le temía a la muerte, temía el siempre vivir cansada. LeydisProse 9/29/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 2, 2017
Oct 2, 2017 at 9:32 AM UTC
No era la muerte lo que le asustaba!
Dos cuerpos se juntan en armonía esta noche mirándonos a los ojos y un profundo suspiro Anhelas abrazarla cariñosamente tan suave y tiernamente sus ojos brillan fuertemente con el calor, ella te envía sus brazos están llegando ahora ella anhelaba abrazarte Ella quiere sentir tus labios sobre los de ella. y cuando ambos finalmente se reúnen aquí en ese paraíso donde las flores florecen bastante y el calor está por todas partes se siente como un volcán está a punto de estallar y ambos están lo más cerca posible. cuando ella te lleve a la cama de espera. El calor de ti es pesado está a tu alrededor todo el camino sabes que esta tarde tan hermosa Se llena de toques y de besos. la pasión está finalmente aquí ~ Two bodies come together in harmony tonight your gazing into each other's eyes and out a very deep sigh You long to hold her dearly so soft and tenderly her eyes are strongly shinning with the heat, she sends to you her arms are reaching up now she longed to hold you close she wants to feel your lips on hers and when you both finally get together here in that paradise where flowers blooming pretty and heat is all around it feels like a volcano is about to erupt and you are both as close as you can get when she then carry you to the waiting bed. The heat from you is heavy it's around you all the way you know that this so beautiful evening is filled with touches and with kisses the passion is finally here.
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Apr 10, 2019
Apr 10, 2019 at 6:16 PM UTC
Dos cuerpos / Two Bodies