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"tormentas" poems
Sonhos Pairas no pensamento, no inconsciente! Estou eu a visionar as cataratas que explicam a beleza do salpicar das gotas de água… O paraíso com anjos vestidos de um rosa velho mal tratado passeia numa barca que até Já fora do diabo. A espuma desse mar celestial quase entra em tão enfadonha embarcação. Ruma em direção aos confins de lado nenhum, pois os sonhos se multiplicam e em segundos Se esvanecem. Foge o vento que em dias de tempestade é frio, bate em tudo que lhe aparece á frente. Temos sonhos dos dragões que no cabo das tormentas nos amedrontam todos os dias, nós fazem tremer de medo, chorar …transpirar junto aos lençóis de linho já raro. Que pesadelo, que sonho arrepiante! Existem sim os sonhos que também são sonhos de todos os seres humanos. O sonho de ser amado e amar na plenitude enquanto ser vivo. A dignidade humana está na perseverança de quem sonha com amor a causas nobres. Na sua vida terrena o homem sonha e obras maravilhosas nascem por amor. O meu sonho é um sonho de amor pelos outros, de dar de uma forma gratuita: um sorriso, um aperto de mão, um abraço, um conselho, uma troca positiva de olhar. O meu sonho é o sonhar com Deus amor feito de bem, um sonhar que vai sempre mais além… O meu sonho é amar a natureza sempre e respeitar suas leis… Nunca deixes de sonhar, de contemplar as estrelas, o orvalho, o sol, a lua. Estamos num tempo que temos de sonhar sempre mesmo estando acordados. Victor Marques
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Sep 24, 2013
Sep 24, 2013 at 5:19 AM UTC
Sonhos
La mujer busca, A corazarse el autoestima que le B rumaron y O pacaron cuando R ompieron su A plastado amor propio. T ornando, todo lo que pueda O primir o retrasar su encuentro de R ecaudación y reanudación de sus I lusiones e intuición y por O bligación mantener su S oberanía y fortaleza interna. Un laboratorio de ilusiones eres mujer. Un almacén de amor para todos, más yo te digo; asegura almacenar amor propio para ti. Para que cuando lleguen las tormentas, recuerdes que en tu laboratorio, guardas todos lo que necesitas para cada batalla. Que tienes paz, que eres paz. Que cuándo la vida quiera frenarte, saca un frasco que dice “sigue empujando”. Que si te pisotean el orgullo, sepas que en tu laboratorio interno, tienes “amor propio”. Que vales más que toda la riqueza del universo, por el simple hecho de ser mujer. Que eres verso, verbo, pero nunca sustantivo. Que para alguien eres una hermosa prosa. Que tu cabellera, tu cara, y tu cuerpo….. es el convenio que hizo ¡Dios con el hombre! Que hay un poeta loco merodeando las calles, acucioso por bañarte a besos. Que el universo es tu amigo, y, está aquí para consentirte. Que eres sentimientos indescriptibles…, Eres la sensualidad infinita. La semejanza que desea la luna. Eres el melao’ del amargo, y de la inteligencia sus neuronas. Así que recuerda, que eres un laboratorio ambulante. Que si te enfermas, tienes un laboratorio surtido….. Pero lo llevas por dentro! LeydisProse 7/20/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 20, 2017
Jul 20, 2017 at 6:36 PM UTC
LABORATORIOS---así somos! (acróstico)
La mujer busca, A corazarse el autoestima que le B rumaron y O pacaron cuando R ompieron su A plastado amor propio. T ornando, todo lo que pueda O primir o retrasar su encuentro de R ecaudación y reanudación de sus I lusiones e intuición y por O bligación mantener su S oberanía y fortaleza interna. Un laboratorio de ilusiones eres mujer. Un almacén de amor para todos, más yo te digo; asegura almacenar amor propio para ti. Para que cuando lleguen las tormentas, recuerdes que en tu laboratorio, guardas todos lo que necesitas para cada batalla. Que tienes paz, que eres paz. Que cuándo la vida quiera frenarte, saca un frasco que dice “sigue empujando”. Que si te pisotean el orgullo, sepas que en tu laboratorio interno, tienes “amor propio”. Que vales más que toda la riqueza del universo, por el simple hecho de ser mujer. Que eres verso, verbo, pero nunca sustantivo. Que para alguien eres una hermosa prosa. Que tu cabellera, tu cara, y tu cuerpo….. es el convenio que hizo ¡Dios con el hombre! Que hay un poeta loco merodeando las calles, acucioso por bañarte a besos. Que el universo es tu amigo, y, está aquí para consentirte. Que eres sentimientos indescriptibles…, Eres la sensualidad infinita. La semejanza que desea la luna. Eres el melao’ del amargo, y de la inteligencia sus neuronas. Así que recuerda, que eres un laboratorio ambulante. Que si te enfermas, tienes un laboratorio surtido….. Pero lo llevas por dentro! LeydisProse 7/20/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Cuando yo amo amo sin tiempo sin espacio amo muy imperfecto(así me sale) y generalmente por impulso. Amo como un espejo deformado muy desordenada, amo en secreto y bajo la lluvia amo profundo y de verdad con alma corazón y sin razón. Amo con el pensamiento más puro y bajo las tormentas oscuras de las palabras. Amo más allá de toda conspiración y los puñales que las ausencias me clavan . Amo para toda la vida o hasta mañana. ¡Qué gris frío dolor atraviesa entre relámpagos mi vida hoy al darme cuenta que nadie existe en ésta tierra que pueda amar como lo hago yo!.
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Sep 25, 2015
Sep 25, 2015 at 9:25 PM UTC
CUANDO YO AMO
Não sei como é viver em paz, Canta o sapo e bom rapaz. As cabras pastam nos montes, Burros e frescas fontes. Tantos problemas sociais, Politiquice e  coisas banais. O ser humano tenta ser justo, Hipócrita a qualquer custo. Sociedade portuguesa tão triste, Nossa identidade existe. Enfermo em águas termais bem quentes, Amor a nossos semelhantes. Outrora nossos navegadores o mar eternizaram, Dragões e tormentas ultrapassaram. Hoje estamos num tempo perdido sem beleza, Falta amor à mãe natureza. Victor Marques
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Jan 6, 2014
Jan 6, 2014 at 3:18 AM UTC
A nossa Identidade na Natureza
I dream with my hands While my tongue fails And my pillow only gives me sleepdust. I make dreams without labels or names, Whose fences have already pervaded reality And whose power dies again each generation. I construct bridges between words With stones that will weather Even the fickle storms of men. When mouths change the shape of “pyramid” My vast triangles will still blot out the sun. And when new peoples forget my name The ancient eyes of my statue will still open So that maybe in a distant moment a scholar will say “He was once called Ozymandias, King of Kings” All because I will have dreamt with my hands Yo sueño con mis manos Cuando mi lengua falla Y la almohada me da sólo legañas. Hago sueños sin etiquetas o nombres, Cuyas vallas ya han impregnado realidad Y cuya potencia muere otra vez con cada generación. Construyo puentes entre palabras Con piedras que aguantarán Aun las tormentas volubles del hombre. Cuando bocas cambian la forma de “pirámide” Mis vastos triángulos borrarán el sol. Y cuando pueblos nuevos olvidan mi nombre Los ojos antiguos de mi estatua se abrirán Para que quizás en un momento distante un erudito diría “Una vez, se llamaba Ozymandias, rey de reyes” Todo porque habré soñado con mis manos.
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Apr 10, 2015
Apr 10, 2015 at 6:35 PM UTC
I Dream With My Hands
Busco lugares de tierras negras y frescas Donde plantar mis pies Echar profundas raíces que incluso tormentas no puedan lograr desprender. Pero mis plantas no son para hacer raíces Estas tierras no son fértiles y aquí apenas llueve.
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Apr 10, 2015
Apr 10, 2015 at 6:18 PM UTC
Fértil
Todavia en el tiempo sin saberlo, aferrado en la oscuridad del sentimiento mis ojos caen, en la lentitud de la ceguera y mis manos quieren tocar lo imposible, ir contigo, a lo más lejos del horizonte, por vez primera correr sin miedo, viéndote sin barro, blanca de espuma, desnuda y roja por vez primera, viéndote, pero sé que, el tiempo me engaña disfrazando a tu cuerpo, si esta imagen eres tu o el recuerdo de una máscara que la mente haya dibujado. Cae la tarde y con ella viene el torpe movimiento, ante la duda del equilibrio por mantenerlo. Todo se vuelve frágil, oscuro y entiendo que llega el naufragio al calor de las velas, despacito. Sin tormentas.
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Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 9:49 AM UTC
EN LA OSCURIDAD DEL SENTIMIENTO
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Me encanta dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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los vacíos en uñas como pozos de alquitrán roban el foco de dedos delgados hechos para tocar el piano codos como el mío,      como gotas de rocío,       y como pulpa redonda —     no conoces la pared ni la espada, pero esas en hombros herniados. y las alas, alas como el día que aletea nubes mostazas a través de un campo envuelveme en plumas así que yo conozca solaz soleado siempre permanece vigilia encaramado arriba en tormentas transformadas y contenidas dentro de las cavernas vivas del espectro.
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Nov 21, 2014
Nov 21, 2014 at 5:54 PM UTC
Oda al Ángel con las Alas Amarillas
El ave azul del sueño sobre mi frente pasa: tengo en mi corazón la primavera y en mi cerebro el alba. Amo la luz, el pico de la tórtola, la rosa y la campánula, el labio de la virgen y el cuello de la garza. !Oh, Dios mío, Dios mío!...             Sé que me ama... Cae sobre mi espíritu la noche negra y trágica; busco el seno profundo de sus sombras para verter mis lágrimas. Sé que en el cráneo puede haber tormentas, abismos en el alma y arrugas misteriosas sobre las frentes pálidas. ¡Oh, Dios mío, Dios mío!...             Sé que me engaña...
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Rimas - xiv
Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas la mitad de la luna. Girante, errante noche, la cavadora de ojos. A ver cuántas estrellas trizadas en la charca. Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye. Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas, mi corazón da vueltas como un volante loco. Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos, a veces fulgurece su mirada debajo del cielo. Quejumbre, tempestad, remolino de furia, cruza encima de mi corazón, sin detenerte. Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta. Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella. Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga. Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas. Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio, ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas. Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos, es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría. Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas para qué tocarla ahora, para qué entristecerla. Ay seguir el camino que se aleja de todo, donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno, con sus ojos abiertos entre el rocío.
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Poema 11
cruse la frontera Cruse el mar Contra las tormentas Todo para tu mirar No mi pararon las balas de un güero Por tu amor mi converti en tu Guerrero Cruse la frontera por ti mi Mexicana Para que vivemos juntos en nuestra Casablanca
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Jul 19, 2024
Jul 19, 2024 at 2:32 AM UTC
Amor Sin Fronteras
Mi vida esta invadida por una inmensa tristeza . Son innumerables los momentos que estas en mi mente , sonriendo, hermosa, feliz en mis brazos como esa mujer que tanto deseo tener ami lado dia dia asi.. llena de alegría por tenernos. Pero al ver que tus días se an combertido en tormentos, porque mi compañía y mi amor dejaron de ser suficientes, porque se que nosoy solo para ti de la forma que tu corazon necesita.. al diablo la sociedad, lo que este bien o mal en ese mundo que mas me da, si no tengo tu sonrisa. Dicen que no hay q meter a Dios enla politica, pero se que el daria 3 votos ami favor porque al final donde hay amor, pues que gane el amor. Pero me voy y te dejo libre porque se que tengo que luchar por la carne de mi carne.. aunque sienta esta decepcion dentro de mi misma porque quiero correr a tus brazos porque nada me llena ni me hace feliz en este momento , porque siento miedo y celos tambien de que estas haciendo tu vida lejos de la mia. No quiero que llores por mi , dejame llorar ami por las dos. Quiero desde lo mas profundo de mi alma que seas feliz, deja que sea yo la que se retuerza de celos cuando te vea feliz al lado de otra persona que te dio lo que esta cobarde no pudo. Deja que sea yo la que te llore a mares por el resto de mi vida. Se que hay dias de sol, dias de lluvia y de tormentas. Pero la tormenta de tu recuerdo nunca se alejara de mi, porque se lo que vivi, se que es real. Se que esa coneccion se quedara en mi memoria por el resto de mis días . Vuelvo a mi monotonia pero ahora atormentada por ese recuerdo perfecto de tu sonrisa cuando estamos juntas.
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Sep 28, 2018
Sep 28, 2018 at 8:07 AM UTC
Carta de una cobarde
Mi vida esta invadida por una inmensa tristeza . Son innumerables los momentos que estas en mi mente , sonriendo, hermosa, feliz en mis brazos como esa mujer que tanto deseo tener ami lado dia dia asi.. llena de alegría por tenernos. Pero al ver que tus días se an combertido en tormentos, porque mi compañía y mi amor dejaron de ser suficientes, porque se que nosoy solo para ti de la forma que tu corazon necesita.. al diablo la sociedad, lo que este bien o mal en ese mundo que mas me da, si no tengo tu sonrisa. Dicen que no hay q meter a Dios enla politica, pero se que el daria 3 votos ami favor porque al final donde hay amor, pues que gane el amor. Pero me voy y te dejo libre porque se que tengo que luchar por la carne de mi carne.. aunque sienta esta decepcion dentro de mi misma porque quiero correr a tus brazos porque nada me llena ni me hace feliz en este momento , porque siento miedo y celos tambien de que estas haciendo tu vida lejos de la mia. No quiero que llores por mi , dejame llorar ami por las dos. Quiero desde lo mas profundo de mi alma que seas feliz, deja que sea yo la que se retuerza de celos cuando te vea feliz al lado de otra persona que te dio lo que esta cobarde no pudo. Deja que sea yo la que te llore a mares por el resto de mi vida. Se que hay dias de sol, dias de lluvia y de tormentas. Pero la tormenta de tu recuerdo nunca se alejara de mi, porque se lo que vivi, se que es real. Se que esa coneccion se quedara en mi memoria por el resto de mis días . Vuelvo a mi monotonia pero ahora atormentada por ese recuerdo perfecto de tu sonrisa cuando estamos juntas.
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Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
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Balada del buscador de tesoros
Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
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Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
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Mi padre
Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
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Para quê passado? Se já não é? E o presente? É quando? Desde do momento em que é Deixa de ser E o futuro Esse há-de existir Mas nunca existe Nem existiu Dizem que o tempo É como um rio Come se o pudéssemos seguir Se rio é Flutuar tentamos Mas sempre afogamos Apenas temos pé E o afogo demora anos Nele imaginamos A água que à de vir Essa mais calma Que não havemos de engolir Que bom é o futuro Pois ele nunca chega Nunca aleija O presente Com violentos lábios nos beija E o passado Sabor a sangue e tormentas nos deixa
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Feb 11, 2019
Feb 11, 2019 at 9:21 AM UTC
O meu rio
Me clavaste para que no me fuera, para que a tu lado muriera. Para que la mujer de la cual te enamoraste ………………………………………………… nadie la viera. El último clavo se sintió tan grotesco, me clavaste un clavo oxidado, dejándome mohosa, dañada y estropeada. Todo con el fin, de que de tu lado no marchara. Me clavaste, atornillando mis sentidos, traumando mí libertad. Me clavaste pensando que era la única forma de tenerme. Se te olvido que hasta el preso sueña con su autonomía. Que sus rejas no encarcelan, si sabe uno con el pensamiento volar. Que puede uno escapar a paisajes mágicos y soñar los más dulces cuentos de hadas, y escapar de tan miserable realidad. Mientras tú me ibas clavando puñales de infidelidad, amartillando mi juventud, mi sanidad, mi estabilidad emocional, atandome en prejuicios sexuales, encajándome en cajas que nunca me iban a encajar, aprisionándome en tus barras de inseguridades, yo me iba liberando por dentro. Yo comencé a volar. Hoy crecieron mis alas, y orgullosamente enseñando los agujeros de lo que fue mi vida junto a ti. Tapándolos los boquetes con mis sueños, convirtiendo cada uno de ellos en realidad. Me clavaste innumerables tormentas, en vez de tragos de felicidad, de amor, de respeto, de confianza y escribiste nuestro final. Al final, ya ves, tus clavos no pudieron estancarme. Es que nadie puede estancar el vuelo de alguien que ama su libertad. LeydisProse 6/9/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 9, 2017
Jun 9, 2017 at 2:11 PM UTC
EN TUS CLAVOS encontre mi LIBERTAD!
Me clavaste para que no me fuera, para que a tu lado muriera. Para que la mujer de la cual te enamoraste ………………………………………………… nadie la viera. El último clavo se sintió tan grotesco, me clavaste un clavo oxidado, dejándome mohosa, dañada y estropeada. Todo con el fin, de que de tu lado no marchara. Me clavaste, atornillando mis sentidos, traumando mí libertad. Me clavaste pensando que era la única forma de tenerme. Se te olvido que hasta el preso sueña con su autonomía. Que sus rejas no encarcelan, si sabe uno con el pensamiento volar. Que puede uno escapar a paisajes mágicos y soñar los más dulces cuentos de hadas, y escapar de tan miserable realidad. Mientras tú me ibas clavando puñales de infidelidad, amartillando mi juventud, mi sanidad, mi estabilidad emocional, atandome en prejuicios sexuales, encajándome en cajas que nunca me iban a encajar, aprisionándome en tus barras de inseguridades, yo me iba liberando por dentro. Yo comencé a volar. Hoy crecieron mis alas, y orgullosamente enseñando los agujeros de lo que fue mi vida junto a ti. Tapándolos los boquetes con mis sueños, convirtiendo cada uno de ellos en realidad. Me clavaste innumerables tormentas, en vez de tragos de felicidad, de amor, de respeto, de confianza y escribiste nuestro final. Al final, ya ves, tus clavos no pudieron estancarme. Es que nadie puede estancar el vuelo de alguien que ama su libertad. LeydisProse 6/9/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Te contaré la historia del bergantín sombrío que echó un día las anclas en la quietud de un puerto, para ser en la turbia resaca del hastío, el ataúd flotante de su pasado muerto. Allí evocaba el luto de la insignia pirata y las tripulaciones con su bárbaro coro, en las fosforescencias de las noches de plata y en el deslumbramiento de las tardes de oro. Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas, entre un enloquecido revuelo de gaviotas, adoraban el soplo brutal de las tormentas, en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas. Abajo, en la sentina, mortecinos fanales, moscas y telarañas y barriles flotando, arriba en la cubierta, náufragos espectrales agitando los puños hacia el puente de mando. Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos para siempre en los mapas de la mala fortuna, y un buque torvamente rondando los murciélagos mientras las mariposas vuelan hacia la luna. Viejo barco que supo que el confín no es redondo en las noches siniestras y en las albas felices, con las anclas hundidas más y más en el fondo como si de las anclas le nacieran raíces. Mástiles carcomidos donde las golondrinas reposan el otoño, como un último ultraje; timón con verdes costras de lepras submarinas y brújula sin norte para morir un viaje. Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras, que poco importa todo para los barcos viejos; pero un escalofrío crujía en sus maderas al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos. Allí, escuchando el himno de las resacas gordas, vaivén de espumas negras que nunca finaliza, se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas con un gran contrabando funeral de ceniza. Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo, de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente. Y, sin embargo un día... Ah, un día, sin embargo, sopló un viento de rosas, maravillosamente. Era el sagrado soplo del amor que transfigura los seres y las cosas en el tiempo sin fin y le dio un casco nuevo con nueva arboladura y nueve velas blancas al viejo bergantín. Y así fue que en la gloria de una alegre mañana, con la proa hacia el sueño y el timón al azar, esta vez bajo el mando de gentil capitana, el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar. Y así acaba este cuento que es más tuyo que mío, tú, que escuchas mi cuento convertido en canción; tú, gentil capitana del bergantín sombrío, del bergantín sombrío que era mi corazón.
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Te contaré la historia
Te contaré la historia del bergantín sombrío que echó un día las anclas en la quietud de un puerto, para ser en la turbia resaca del hastío, el ataúd flotante de su pasado muerto. Allí evocaba el luto de la insignia pirata y las tripulaciones con su bárbaro coro, en las fosforescencias de las noches de plata y en el deslumbramiento de las tardes de oro. Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas, entre un enloquecido revuelo de gaviotas, adoraban el soplo brutal de las tormentas, en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas. Abajo, en la sentina, mortecinos fanales, moscas y telarañas y barriles flotando, arriba en la cubierta, náufragos espectrales agitando los puños hacia el puente de mando. Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos para siempre en los mapas de la mala fortuna, y un buque torvamente rondando los murciélagos mientras las mariposas vuelan hacia la luna. Viejo barco que supo que el confín no es redondo en las noches siniestras y en las albas felices, con las anclas hundidas más y más en el fondo como si de las anclas le nacieran raíces. Mástiles carcomidos donde las golondrinas reposan el otoño, como un último ultraje; timón con verdes costras de lepras submarinas y brújula sin norte para morir un viaje. Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras, que poco importa todo para los barcos viejos; pero un escalofrío crujía en sus maderas al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos. Allí, escuchando el himno de las resacas gordas, vaivén de espumas negras que nunca finaliza, se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas con un gran contrabando funeral de ceniza. Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo, de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente. Y, sin embargo un día... Ah, un día, sin embargo, sopló un viento de rosas, maravillosamente. Era el sagrado soplo del amor que transfigura los seres y las cosas en el tiempo sin fin y le dio un casco nuevo con nueva arboladura y nueve velas blancas al viejo bergantín. Y así fue que en la gloria de una alegre mañana, con la proa hacia el sueño y el timón al azar, esta vez bajo el mando de gentil capitana, el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar. Y así acaba este cuento que es más tuyo que mío, tú, que escuchas mi cuento convertido en canción; tú, gentil capitana del bergantín sombrío, del bergantín sombrío que era mi corazón.
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Mi corazón y el océano son polos opuestos, por eso en mi corazón lo siento. Me llora cada noche por no verme, me grita con tormentas su añoranza. Yo también añoro al océano y de mis ojos surgen lágrimas saladas, sal de océano. Mi corazón se rompe y él lo sabe, el océano lo sabe todo. Sabe su soledad y sabe la mía y sabe que estamos destinados a encontrarnos. // My heart and the ocean are opposing polea, that's why in my heart I feel it. It cries me each night to see me, it cries with storms its longing. I long the ocean too and from my eyes salty tears emerge, ocean's salt. My heart breaks and it knows it, the ocean knows it all. It knows its loneliness and it knows mine and it knows we are destined to meet.
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Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 1:22 PM UTC
El océano y yo // The ocean and I
¡Alta selva, morada de la sombra! Cual se solaza el alma en tu frescura, Sobre tu muelle alfombra, Bajo tu dombo inmenso de verdura. En ti el génesis late, en ti se agita La savia creadora; Eres arpa salvaje, vibradora, Donde la vida universal palpita. Los árboles, pilastra de tu arcada, Se retuercen leprosos, En la inmensa hondonada; Y muestran vigorosos Sus blancas barbas, que remece el viento, Cual guerreros pendones De gigantes en ancho campamento. Y el río entre los antros pavorosos Donde ruedan las aguas turbulentas, Al chocar en los altos pedrejones Salta en recios turbiones, Y ruge cual si fuera las Tormentas Cabalgando en los negros Aquilones. En la orilla, debajo de las frondas, Se ve el plumaje de las garzas blancas Y allá, del pasto entre las verdes ondas, Los toros muestran sus lucientes ancas. En la cálida hora del bochorno; Abrasa el sol y enerva; Se inclina mustia la naciente yerba, Y arroja el suelo un hábito de horno. Se ven del tigre en el fangal las marcas; Y en la vaga penumbra, entre las quiebras, Junto a las negras charcas Yacen aletargadas las culebras. Trasciende el aura a  vírgenes efluvios; El humo de la roza, azul y blanco Sube de la montaña por el flanco, Y alzan las cañas sus airones rubios, Del sol de los fulgores, Como penachos de indios vencedores; Y traen a la vega, bulliciosos, Los vientos tropicales, El ruido de los plátanos hojosos Y el lejano rumor de los maizales. Y en la playa desierta, Sobre la seca arena, perezosos, Cual negros troncos, con la jeta abierta, Descansan los caimanes escamosos. En la cercana loma, En un recodo del camino, asoma Feliz pareja de labriegos.                                                       Ella, Núbil, fornida y bella, De ojos negros y ardientes, y de roja Boca virgínea, y de apretado seno Que forma curva en la camisa floja; Y él, atlético y lleno De juventud y vida, musculoso, Con muñecas de recia contextura, Hechas como muñecas de coloso De alguna raza extraña, Para domar el potro en la llanura, Para tumbar el roble en la montaña. Y la feliz pareja al fin se pierde, Entre la selva enmarañada y verde. Pan jadea, de lúbricos ardores Henchido el pecho, bajo el cielo urente Y pasa un soplo sensual, ardiente, Fecundando los nidos y las flores.
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Selva tropical
¡Alta selva, morada de la sombra! Cual se solaza el alma en tu frescura, Sobre tu muelle alfombra, Bajo tu dombo inmenso de verdura. En ti el génesis late, en ti se agita La savia creadora; Eres arpa salvaje, vibradora, Donde la vida universal palpita. Los árboles, pilastra de tu arcada, Se retuercen leprosos, En la inmensa hondonada; Y muestran vigorosos Sus blancas barbas, que remece el viento, Cual guerreros pendones De gigantes en ancho campamento. Y el río entre los antros pavorosos Donde ruedan las aguas turbulentas, Al chocar en los altos pedrejones Salta en recios turbiones, Y ruge cual si fuera las Tormentas Cabalgando en los negros Aquilones. En la orilla, debajo de las frondas, Se ve el plumaje de las garzas blancas Y allá, del pasto entre las verdes ondas, Los toros muestran sus lucientes ancas. En la cálida hora del bochorno; Abrasa el sol y enerva; Se inclina mustia la naciente yerba, Y arroja el suelo un hábito de horno. Se ven del tigre en el fangal las marcas; Y en la vaga penumbra, entre las quiebras, Junto a las negras charcas Yacen aletargadas las culebras. Trasciende el aura a  vírgenes efluvios; El humo de la roza, azul y blanco Sube de la montaña por el flanco, Y alzan las cañas sus airones rubios, Del sol de los fulgores, Como penachos de indios vencedores; Y traen a la vega, bulliciosos, Los vientos tropicales, El ruido de los plátanos hojosos Y el lejano rumor de los maizales. Y en la playa desierta, Sobre la seca arena, perezosos, Cual negros troncos, con la jeta abierta, Descansan los caimanes escamosos. En la cercana loma, En un recodo del camino, asoma Feliz pareja de labriegos.                                                       Ella, Núbil, fornida y bella, De ojos negros y ardientes, y de roja Boca virgínea, y de apretado seno Que forma curva en la camisa floja; Y él, atlético y lleno De juventud y vida, musculoso, Con muñecas de recia contextura, Hechas como muñecas de coloso De alguna raza extraña, Para domar el potro en la llanura, Para tumbar el roble en la montaña. Y la feliz pareja al fin se pierde, Entre la selva enmarañada y verde. Pan jadea, de lúbricos ardores Henchido el pecho, bajo el cielo urente Y pasa un soplo sensual, ardiente, Fecundando los nidos y las flores.
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Como cenizas, como mares poblándose, en la sumergida lentitud, en lo informe, o como se oyen desde el alto de los caminos cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya aparte del metal, confuso, pesando, haciéndose polvo en el mismo molino de las formas demasiado lejos, o recordadas o no vistas, y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. Aquello todo tan rápido, tan viviente, inmóvil sin embargo, como la polea loca en sí misma, esas ruedas de los motores, en fin. Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol, callado, por alrededor, de tal modo, mezclando todos los limbos sus colas. Es que de dónde, por dónde, en qué orilla? El rodeo constante, incierto, tan mudo, como las lilas alrededor del convento, o la llegada de la muerte a la lengua del buey que cae a tumbos, guardabajo y cuyos cuernos quieren sonar. Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir, entonces, como aleteo inmenso, encima, como abejas muertas o números, ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar, en multitudes, en lágrimas saliendo apenas, y esfuerzos humanos, tormentas, acciones negras descubiertas de repente como hielos, desorden vasto, oceánico, para mí que entro cantando como con una espada entre indefensos. Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda? Ese sonido ya tan largo que cae listando de piedras los caminos, más bien, cuando sólo una hora crece de improviso, extendiéndose sin tregua. Adentro del anillo del verano una vez los grandes zapallos escuchan, estirando sus plantas conmovedoras, de eso, de lo que solicitándose mucho, de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.
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Galope muerto
Como cenizas, como mares poblándose, en la sumergida lentitud, en lo informe, o como se oyen desde el alto de los caminos cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya aparte del metal, confuso, pesando, haciéndose polvo en el mismo molino de las formas demasiado lejos, o recordadas o no vistas, y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. Aquello todo tan rápido, tan viviente, inmóvil sin embargo, como la polea loca en sí misma, esas ruedas de los motores, en fin. Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol, callado, por alrededor, de tal modo, mezclando todos los limbos sus colas. Es que de dónde, por dónde, en qué orilla? El rodeo constante, incierto, tan mudo, como las lilas alrededor del convento, o la llegada de la muerte a la lengua del buey que cae a tumbos, guardabajo y cuyos cuernos quieren sonar. Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir, entonces, como aleteo inmenso, encima, como abejas muertas o números, ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar, en multitudes, en lágrimas saliendo apenas, y esfuerzos humanos, tormentas, acciones negras descubiertas de repente como hielos, desorden vasto, oceánico, para mí que entro cantando como con una espada entre indefensos. Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda? Ese sonido ya tan largo que cae listando de piedras los caminos, más bien, cuando sólo una hora crece de improviso, extendiéndose sin tregua. Adentro del anillo del verano una vez los grandes zapallos escuchan, estirando sus plantas conmovedoras, de eso, de lo que solicitándose mucho, de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.
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Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores, para mi fondo gemas, para mi margen flores; porque cuando la roca me muerde y me maltrata hay en mi sangre (espuma) filigrana de palta; porque cuando al abismo ruedo en un cataclismo, adorno de arco-iris triunfales el abismo, y el rocío que salta de mis espumas blancas riega las florecitas que esmaltan las barrancas; porque a través del cauce llevando mi caudal, soy un camino que anda, como dijo Pascal; porque en mi gran llanura donde la brisa vuela; deslízanse los élitros nevados de la vela; porque en mi azul espalda que la quilla acuchilla mezo, aduermo y soporto la audacia de la quilla, mientras que no conturba mis ondas el Dios fuerte, a fin de que originen catástrofes de muerte, y la onda que arrulla sea la onda que hiere... ¡Quién sabe los designios de Dios que así lo quiere! Yo alabo al cielo porque en mi vida errabunda Soy Niágara que truena, soy Nilo que fecunda, maelstrom de remolino fatal, o golfo amigo; porque, mar di la vida, y, diluvio, el castigo. Docilidad inmensa tengo para mi dueño: El me dice: "Anda", y ando; "Despéñate", y despeño mis aguas en la sima de roca que da espanto; y canto cuando corro, y al despeñarme canto, y cantando, mi linfa tormentas o iris fragua, fiel al Señor...                               -¡Loemos a Dios, hermana Agua!
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El agua que corre sobre la tierra
No sé cuánto tiempo llevo nadando, no sé si fueron horas o años, no sé si se alzó la marea o si sus olas me arroparon, si mantuve la respiración por un tiempo prolongado o si perdí la noción del porqué tan lejos estaba navegando. No sé cómo hasta aquí he orillado, ni cuantas tormentas encontré en esos mares. No sé si he llegado a las costas del engaño, si me enganche a una historia ya finalizada, si ancore en el puerto anhelado o si ya he muerto y este Vergel es solo producto de una visión malograda. Recuerdo ver delfines jugando, no sé si me lo imagine, pero creí escuchar campanas a un encuentro festejando. No sé si en realidad te he encontrado o si otra vez te has reasentado, forzándome nuevamente a seguir nadando. He llegado sin saber cómo ni cuándo.., solo llegue. Todo se echó a perder en esas turbulentas aguas, después de toda esta travesía, solo ha sobrevivido aquel poemario que te dedique hacen años. Aquel poemario que describió los besos de un amor atado por algo menos vano que deseos corporales. Dos cuerpos que en su tiempo, convirtieron lo físico en elementos transcendentales. Un amor que nado en aguas negras pero nunca se convirtió en fango. Aquella historia, que entablo porqué el agua versa con la montaña, porqué un amor sin veredas es un amor sin esperanza. Nade con todos los versos que te dedique hace algún tiempo. Nade esperanzada en orillarme en tu mirada. Nade sin importar distancia, cansancio o trabas. Nade hacia tu encuentro, arropada por la playa de tu alma, que me pedía desde lejos, que te encontrara para inventarnos otro renacimiento de amor con nuevos granos. ©LeydisProse 5/21/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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May 21, 2018
May 21, 2018 at 3:38 PM UTC
ORILLADA EN LA PLAYA DE TU AMOR
No sé cuánto tiempo llevo nadando, no sé si fueron horas o años, no sé si se alzó la marea o si sus olas me arroparon, si mantuve la respiración por un tiempo prolongado o si perdí la noción del porqué tan lejos estaba navegando. No sé cómo hasta aquí he orillado, ni cuantas tormentas encontré en esos mares. No sé si he llegado a las costas del engaño, si me enganche a una historia ya finalizada, si ancore en el puerto anhelado o si ya he muerto y este Vergel es solo producto de una visión malograda. Recuerdo ver delfines jugando, no sé si me lo imagine, pero creí escuchar campanas a un encuentro festejando. No sé si en realidad te he encontrado o si otra vez te has reasentado, forzándome nuevamente a seguir nadando. He llegado sin saber cómo ni cuándo.., solo llegue. Todo se echó a perder en esas turbulentas aguas, después de toda esta travesía, solo ha sobrevivido aquel poemario que te dedique hacen años. Aquel poemario que describió los besos de un amor atado por algo menos vano que deseos corporales. Dos cuerpos que en su tiempo, convirtieron lo físico en elementos transcendentales. Un amor que nado en aguas negras pero nunca se convirtió en fango. Aquella historia, que entablo porqué el agua versa con la montaña, porqué un amor sin veredas es un amor sin esperanza. Nade con todos los versos que te dedique hace algún tiempo. Nade esperanzada en orillarme en tu mirada. Nade sin importar distancia, cansancio o trabas. Nade hacia tu encuentro, arropada por la playa de tu alma, que me pedía desde lejos, que te encontrara para inventarnos otro renacimiento de amor con nuevos granos. ©LeydisProse 5/21/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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hoy llueve mucho, mucho, y pareciera que están lavando el mundo mi vecino de al lado mira la lluvia y piensa escribir una carta de amor/ una carta a la mujer que vive con él y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él y se parece a su sombra/ mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/ entra a la casa por la ventana y no por la puerta/ por una puerta se entra a muchos sitios/ al trabajo, al cuartel, a la cárcel, a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/ ni a una mujer/ni al alma/ es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/ como hoy/que llueve mucho/ y me cuesta escribir la palabra amor/ porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/ y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/ y cuándo/y cómo/ pero el alma qué puede explicar/ por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/ palabras que naufragan/ palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren la misma noche en que amó/ y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/ como el silencio que hay entre dos rosas/ o como yo/que escribo palabras para volver a mi vecino que mira la lluvia/ a la lluvia/ a mi corazón desterrado/
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Lluvia
A veces se ilumina lo que es sombra, otras veces lo que es noche perpetua para mi pensamiento, y sé cómo coinciden las aves y los peces, los hombres y los árboles, la eternidad y el viento. Pero también a veces la noche se ilumina con el relámpago triste hasta lo más lejano; y no comprendo entonces el rencor de la espina, ni los pozos sin agua, ni los surcos en vano. Y así es mejor ser ciegos, vagar en las tormentas y olvidar las preguntas que nadie nos responde; y seguir en las sombras, peregrinando a tientas sin saber hasta cuándo, ni por qué, ni hasta dónde.
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A veces se ilumina lo que es sombra