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"subo" poems
sinabi mo sa akin na wala namang problema sa isang tikim pero hindi mo inakala na sapat na pala 'yun para mapakain ka ng tuluyan hanggang sa ikaw ay masobrahan at sa bawat subo hindi ka pa rin mabusog kundi nalulong ka pa ng mas malalim sa gutom kaunti na lang at ikaw rin mismo ang siyang kakagat at lalamon sa buhay mo (pati na rin sa mga taong nasa paligid mo) hanggang saan pa ang kaya **** malunok hindi ka naman kinulang sa payo
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Apr 2, 2014
Apr 2, 2014 at 4:23 AM UTC
adik
Ang kape ay buhay
 ipinantawid-gutom
 kasabay, kaunabay 
ng unang subo ng kanin,
 sa murà kong isipan -
 nilililok ng maalagang haplos
 ng katam ng mga pangaral
 at talim ng pait ng nakadaupang
 mga dospordos ng karanasan, 
bawat lagok ay nagbigay
 ng iba ibang kulay,
 ng alay

 Alak ng paglimot ay tinagay
 ng kapitbahay
 na maingay 
sigaw ng inipong luha’y
 kakambal,
 ngunit ang kape
 - sa Pilipino'y sawsawan ng tinapay na inaasam: paimpit ang napilayang pag-usal
 sa binging patron ng pandesal
 taimtim ang piping dasal
: “bigyan mo po kami
ng aming kanin
 miski walang ulam
 basta may kape
, pero mas maigi na rin po
 pag may bulanglang” "salamat po sa kape ngay'ong kami'y buhay at sa burol kung kami'y mamatay na kalul'wa'y pasal, tirik ang namumuting mata Inaykupu Nanay!!!"
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May 1, 2018
May 1, 2018 at 3:26 AM UTC
Kapeng Barako VII
Subes centelleante de labios y ojeras! Por tus venas subo, como un can herido que busca el refugio de blandas aceras. Amor, en el mundo tú eres un pecado! Mi beso es la ***** chispeante del cuerno del diablo; mi beso que es credo sagrado! Espíritu es el horópter que pasa puro en su blasfemia! El corazón que engendra al cerebro que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste. Platónico estambre que existe en el cáliz donde tu alma existe! Algún penitente silencio siniestro? Tú acaso lo escuchas? Inocente flor! ...Y saber que donde no hay un Padrenuestro, el Amor es un Cristo pecador!
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Amor prohibido
Todo tu cuerpo tiene copa o dulzura destinada a mí Cuando subo la mano encuentro en cada sitio una paloma que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla para mis propias manos de alfarero. Tus rodillas, tus senos, tu cintura faltan en mí como en el hueco de una tierra sedienta de la que desprendieron una forma, y juntos somos completos como un solo río, como una sola arena.
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El alfarero
Si el aire se dijera un día:                                                   -Estoy cansado, rendido de mi nombre... Ya no quiero ni mi inicial para firmar el bucle del clavel, el rizado de la rosa, el pliegecillo fino del arroyo, el gracioso volante de la mar y el hoyuelo que ríe en la mejilla de la vela... Desorientado, subo de las blandas, dormidas superficies que dan casa a mi sueño. Fluyo de las paradas enredaderas, calo los ciegos ajimeces de las torres; tuerzo, ya pura delgadez, las calles de afiladas esquinas, penetrando, roto y herido de los quicios, hondos zaguanes que se van a verdes patios donde el agua elevada me recuerda, dulce y desesperada, mi deseo... Busco y busco llamarme ¿con qué nueva palabra, de qué modo? ¿No hay soplo, no hay aliento, respiración capaz de poner alas a esa desconocida voz que me denomine? Desalentado, busco y busco un signo, un algo o alguien que me sustituya que sea como yo y en la memoria fresca de todo aquello, susceptible de tenue cuna y cálido susurro, perdure con el mismo temblor, el mismo hálito que tuve la primera mañana en que al nacer, la luz me dijo: -Vuela. Tú eres el aire. Si el aire se dijera un día eso...
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A luis cernuda, aire del sur buscado en inglaterra
Empujo la puerta y el frío de otoño me golpea la cara. Bajo las escaleras lentamente, ¿para qué correr? Uno de esos días en los que las horas y la vida pasan, y qué importa. ¿A quién putas le importa? Me pongo mis audífonos, mi refugio, pero ¡mierda, que hace frío! Camino lento, con las manos bien guardadas en los bolsillos. Atrás él me sigue desinteresadamente. Ya ni lo escucho, sólo sé que está ahí. Ya ni lo veo, creo que nunca lo vi. Él digo, pero la verdad es que él ya ni es él... 5-4-3-2-1. Rojo. ¿Para qué correr? Esperamos juntos, subo el volumen, protegiéndome de tanto silencio; silencio de esos que suenan a alaridos del alma. 35. Verde. ¡Vamos! Pero lento, ¿para qué correr? Si es que él también corre y perderlo, imposible. Me subo el zipper hasta el cuello y avanzo, mientras el viento sopla y él ni se inmuta. La verdad es que me he acostumbrado. Él y yo, yo y él. Sin forma, sin ojos, sin boca.
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Nov 29, 2014
Nov 29, 2014 at 11:34 PM UTC
Lentamente el pasado
Kaynipis ng hangin sa paligid Kahit pa bentilador ay nakatutok sa magkabilang gilid Nangangamba sa mga taong kasama sa silid Naway tiyak nga ang aking lingid Ngunit di nagsisinungaling ang mga senyales Kahit na hindi na isulat pa sa papeles Tiyak ang paghinga na may pagtitiis Na tila inaagaw ang hangin na kay nipis Pinarurusahan nga yata ako Sapagkat sobrang nakalimot na nga ako Maging sa pagkain nauuna ang subo ko Kaysa pasasalamat at dalangin ko Tiyak na nga, tiyak na nga... Masakit ang ulo sa paghiga Barado ang ilong magkabila At pang amoy ko'y wala na nga Ako ba ay makatatagal kaya? Tanong sa isip na nawawala Sa wasto dahil masakit na nga Diyos ko bahala ka na nga!
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Jul 28, 2020
Jul 28, 2020 at 9:40 AM UTC
Covid na nga kaya?
Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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Entrada a la madera
Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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A la piedra en tu rostro, Vallejo, a las arrugas de las áridas sierras yo recuerdo en mi canto, tu frente gigantesca sobre tu cuerpo frágil, el crepúsculo ***** en tus ojos recién desencerrados, días aquéllos, bruscos, desiguales, cada hora tenía ácidos diferentes o ternuras remotas, las llaves de la vida temblaban en la luz polvorienta de la calle, tú volvías de un viaje lento, bajo la tierra, y en la altura de las cicatrizadas cordilleras yo golpeaba la puertas, que se abrieran los muros, que se desenrollaran los caminos, recién llegado de Valparaíso me embarcaba en Marsella, la tierra se cortaba como un limón fragante en frescos hemisferios amarillos, te quedabas tú allí, sujeto a nada, con tu vida y tu muerte, con tu arena cayendo, midiéndote y vaciándote, en el aire, en el humo, en las callejas rotas del invierno. Era en París, vivías en los descalabrados hoteles de los pobres. España se desangraba. Acudíamos. Y luego te quedaste otra vez en el humo y así cuando ya no fuiste, de pronto, no fue la tierra de las cicatrices, no fue la piedra andina la que tuvo tus huesos, sino el humo, la escarcha de París en invierno. Dos veces desterrado, hermano mío, de la tierra y el aire, de la vida y la muerte, desterrado del Perú, de tus ríos, ausente de tu arcilla. No me faltaste en vida, sino en muerte. Te busco gota a gota, polvo a polvo, en tu tierra, amarillo es tu rostro, escarpado es tu rostro, estás lleno de viejas pedrerías, de vasijas quebradas, subo las antiguas escalinatas, tal vez estés perdido, enredado entre los hilos de oro, cubierto de turquesas, silencioso, o tal vez en tu pueblo, en tu raza, grano de maíz extendido, semilla de bandera. Tal vez, tal vez ahora transmigres y regreses, vienes al fin de viaje, de manera que un día te verás en el centro de tu patria, insurrecto, viviente, cristal de tu cristal, fuego en tu fuego, rayo de piedra púrpura.
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Oda a césar vallejo
A la piedra en tu rostro, Vallejo, a las arrugas de las áridas sierras yo recuerdo en mi canto, tu frente gigantesca sobre tu cuerpo frágil, el crepúsculo ***** en tus ojos recién desencerrados, días aquéllos, bruscos, desiguales, cada hora tenía ácidos diferentes o ternuras remotas, las llaves de la vida temblaban en la luz polvorienta de la calle, tú volvías de un viaje lento, bajo la tierra, y en la altura de las cicatrizadas cordilleras yo golpeaba la puertas, que se abrieran los muros, que se desenrollaran los caminos, recién llegado de Valparaíso me embarcaba en Marsella, la tierra se cortaba como un limón fragante en frescos hemisferios amarillos, te quedabas tú allí, sujeto a nada, con tu vida y tu muerte, con tu arena cayendo, midiéndote y vaciándote, en el aire, en el humo, en las callejas rotas del invierno. Era en París, vivías en los descalabrados hoteles de los pobres. España se desangraba. Acudíamos. Y luego te quedaste otra vez en el humo y así cuando ya no fuiste, de pronto, no fue la tierra de las cicatrices, no fue la piedra andina la que tuvo tus huesos, sino el humo, la escarcha de París en invierno. Dos veces desterrado, hermano mío, de la tierra y el aire, de la vida y la muerte, desterrado del Perú, de tus ríos, ausente de tu arcilla. No me faltaste en vida, sino en muerte. Te busco gota a gota, polvo a polvo, en tu tierra, amarillo es tu rostro, escarpado es tu rostro, estás lleno de viejas pedrerías, de vasijas quebradas, subo las antiguas escalinatas, tal vez estés perdido, enredado entre los hilos de oro, cubierto de turquesas, silencioso, o tal vez en tu pueblo, en tu raza, grano de maíz extendido, semilla de bandera. Tal vez, tal vez ahora transmigres y regreses, vienes al fin de viaje, de manera que un día te verás en el centro de tu patria, insurrecto, viviente, cristal de tu cristal, fuego en tu fuego, rayo de piedra púrpura.
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poeira, estrela Disperso-me no lençol infinito Vendo-as pintadas numa tela De tamanho não restrito. Nébula, lua Anos-luz de distância compõem a verdade nua, crua, da nossa insignificância. Mergulho na paisagem estelar No cosmos mais profundo Não sei se hei de abandonar Mas nada pode justificar Que permaneça neste mundo sem o teu abrigo E vai para além de mim Tudo aquilo que persigo Mas ainda assim, Diz que sim, vem até ao fim Subo já o teu varandim E levo-te comigo.
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Nov 2, 2015
Nov 2, 2015 at 5:32 PM UTC
astral
Yo, José Hierro, un hombre como hay muchos, tendido esta tarde en mi cama, volví a soñar.                 (Los niños, en la calle, corrían). Mi madre me dio el hilo y la aguja, diciéndome: «Enhébramela, hijo; veo poco».                 Tenía fiebre. Pensé: -Si un grito me ensordeciera, un rayo me cegara… (Los niños cantaban). Lentamente me fue invadiendo un frío sentimiento, una súbita desgana de estar vivo. Yo, José Hierro, un hombre que se da por vencido sin luchar. (A la espalda llevaba un cesto, henchido de los más prodigiosos secretos. Y cumplido, el futuro, aguardándome como a la hoz el trigo). Mudo, esta tarde, oyendo caer la lluvia, he visto desvanecerse todo, quedar todo vacío. Una desgana súbita de vivir. («Toma, hijo, enhébrame la aguja», dice mi madre).                     Amigos: yo estaba muerto. Estaba en mi cama, tendido. Se está muerto aunque lata el corazón, amigos. Y se abre la ventana y yo, sin cuerpo (vivo y sin cuerpo, o difunto y con vida), hundido en el azul. (O acaso sea el azul, hundido en mi carne, en mi muerte llena de vida, amigos: materia universal, carne y azul sonando con un mismo sonido). Y en todo hay oro, y nada duele ni pesa, amigos. A hombros me llevan. Quién: la primavera, el filo del agua, el tiemblo verde de un álamo, el suspiro de alguien a quien yo nunca había visto. Y yo voy arrojando ceniza, sombra, olvido. Palabras polvorientas que entristecen lo limpio:                 Funcionario,                 tintero,                 30 días vista,                 diferencial,                 racionamiento,                 factura,                 contribución,                 garantías… Subo más alto. Aquí todo es perfecto y rítmico. Las escalas de plata llevan de los sentidos al silencio. El silencio nos torna a los sentidos. Ahora son las palabras de diamante purísimo:                 Roca,                 águila,                 playa,                 palmera,                 manzana,                 caminante,                 verano,                 hoguera,                 cántico… …cántico. Yo, tendido en mi cama. Yo, un hombre como hay muchos, vencido esta tarde (¿esta tarde solamente?), he vivido mis sueños (esta tarde solamente), tendido en mi cama, despierto, con los ojos hundidos aún en las ascuas últimas, en las espumas últimas del sueño concluido.
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Una tarde cualquiera
Yo, José Hierro, un hombre como hay muchos, tendido esta tarde en mi cama, volví a soñar.                 (Los niños, en la calle, corrían). Mi madre me dio el hilo y la aguja, diciéndome: «Enhébramela, hijo; veo poco».                 Tenía fiebre. Pensé: -Si un grito me ensordeciera, un rayo me cegara… (Los niños cantaban). Lentamente me fue invadiendo un frío sentimiento, una súbita desgana de estar vivo. Yo, José Hierro, un hombre que se da por vencido sin luchar. (A la espalda llevaba un cesto, henchido de los más prodigiosos secretos. Y cumplido, el futuro, aguardándome como a la hoz el trigo). Mudo, esta tarde, oyendo caer la lluvia, he visto desvanecerse todo, quedar todo vacío. Una desgana súbita de vivir. («Toma, hijo, enhébrame la aguja», dice mi madre).                     Amigos: yo estaba muerto. Estaba en mi cama, tendido. Se está muerto aunque lata el corazón, amigos. Y se abre la ventana y yo, sin cuerpo (vivo y sin cuerpo, o difunto y con vida), hundido en el azul. (O acaso sea el azul, hundido en mi carne, en mi muerte llena de vida, amigos: materia universal, carne y azul sonando con un mismo sonido). Y en todo hay oro, y nada duele ni pesa, amigos. A hombros me llevan. Quién: la primavera, el filo del agua, el tiemblo verde de un álamo, el suspiro de alguien a quien yo nunca había visto. Y yo voy arrojando ceniza, sombra, olvido. Palabras polvorientas que entristecen lo limpio:                 Funcionario,                 tintero,                 30 días vista,                 diferencial,                 racionamiento,                 factura,                 contribución,                 garantías… Subo más alto. Aquí todo es perfecto y rítmico. Las escalas de plata llevan de los sentidos al silencio. El silencio nos torna a los sentidos. Ahora son las palabras de diamante purísimo:                 Roca,                 águila,                 playa,                 palmera,                 manzana,                 caminante,                 verano,                 hoguera,                 cántico… …cántico. Yo, tendido en mi cama. Yo, un hombre como hay muchos, vencido esta tarde (¿esta tarde solamente?), he vivido mis sueños (esta tarde solamente), tendido en mi cama, despierto, con los ojos hundidos aún en las ascuas últimas, en las espumas últimas del sueño concluido.
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¿de este destierro subo a tu hermosura? / ¿entras en mí como contento? / ¿lágrimas de contento o congoja? / ¿por qué aprietan al corazón? / ¿tu mano es? / ¿apretando?/ ¿acariciando moviendo? / ¿tus labios besándome son? / ¿tu calor? / ¿tu pura pasión donde me quiebro la cabeza? / ¿torpe? / ¿lágrimas o deseos? / ¿altos en la humildad que das? / ¿bondad que sos? / ¿y qué es amar? / ¿o son señales del amor lo que se ve? / ¿amar muchísimo? / luz que bañas el apretado sueño / meditación que vuela como pájaro desatándome el cuerpo / corazón que entendés en silencio / corazón / como la tortolita del pensar
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Cita xvi
Señor, entre la sombra voy sin tino; la fe de mis mayores ya no vierte su apacible fulgor en mi camino: ¡mi espíritu está triste hasta la muerte! Busco en vano una estrella que me alumbre; busco en vano un amor que me redima; mi divino ideal está en la cumbre, y yo, ¡pobre de mí!, yazgo en la sima... La lira que me diste, entre las mofas de los mundanos, vibra sin concierto; ¡se pierden en la noche mis estrofas, como el grito de Agar en el desierto! Y paria de la dicha y solitario, siento hastío de todo cuanto existe... Yo, Maestro, cual tú, subo al Calvario, y no tuve Tabor, cual lo tuviste... Ten piedad de mi mal; dura es mi pena; numerosas las lides en que lucho; fija en mi tu mirada que serena, y dame, como un tiempo a Magdalena, la calma: ¡yo también he amado mucho!
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Al cristo