"quiebran" poems
Taciturno a mal acompañado,
pues el viento es fiel
y con el me quedo.
Camino cual lobo estepario,
entre las sombras
y el silencio
pero canto con grito
susurrado.
Mi mirada te dice te quiero,
mi lengua miente al intento,
mis piernas de espagueti,
que fingen no conocerte,
tiemblan y se quiebran.
Taciturno,
oscuro caminante
nocturno.
May 30, 2018
May 30, 2018 at 12:26 PM UTC
Ellos son, ellos vienen
cada noche a mi lado.
Por mucho que intentara
ocultarme, enterrarlos,
por mucho que quisiera
creer que está el pasado
para siempre dormido,
ellos, desde sus altos
tronos, ellos, siluetas
contra un cielo apagado,
ellos, amigos, hijos
del mismo tiempo, hermanos
en el mismo dolor,
silenciosos, doblados
por su pesada carga
vendrían a mi lado.
Ellos, son muy temblorosos,
muy lentos y muy pálidos.
Pedro, grave, tranquilo,
enorme, sosegado
como el mar en otoño.
Murió un día de marzo
allá lejos…
Fernando:
parecía una tapia
bajo el sol del ocaso.
Enterrado en la niebla
quedó un día.
Milagros:
yo no la conocí.
Tenía veinte años.
Dicen que eran sus ojos
transparentes y vagos;
que era alegre y muy linda…
Rodrigo, coronado
de espumas, semidiós
marino. Murió ahogado
frente a la playa un día
de tormenta.
¡Qué
claros
los veo! Ellos son, vienen
cada noche a mi lado,
vestidos de jirones
oscuros del pasado.
Ellos quiebran el vidrio
de mis sueños, extraños
y ausentes, como si
nunca hubieran soñado
conmigo, bajo el mismo
cielo triste.
Descalzos
andan. Yo no los siento
descender de sus marcos.
Yo no sé que palabras
traen, que no he descifrado.
Nombres, fechas, lugares…
¡Señor, me está vedado
tu secreto! No puedo
darles mi sangre. Hablo
con ellos y no entienden
mis palabras. Los llamo
a voces y no me oyen.
Ellos, lentos y vagos,
ellos son, ellos vienen
cada noche a mi lado.
Ellos amigos, hijos
del mismo tiempo, hermanos
en el mismo dolor,
silenciosos, doblados,
llenos de pesadumbre,
misteriosos y vagos.
1.1k
Boguemos, boguemos;
la barca empujad,
que rompa las nubes,
que rompa las nieblas,
los aires, las llamas,
las densas tinieblas,
las olas del mar.
Boguemos, crucemos;
del mundo el confín;
que hoy su triste cárcel quiebran
libres los diablos en fin,
y con música y estruendo
los condenados celebran,
juntos cantando y bebiendo
un diabólico festín.
950
Llegué a confundirme con ella,
tanto ...! Por sus recodos
espirituales, yo me iba
jugando entre tiernos fresales,
entre sus griegas manos matinales.
Ella me acomodaba después los lazos negros
y bohemios de la corbata. Y yo
volvía a ver la piedra
absorta, desairados los bancos, y el reloj
que nos iba envolviendo en su carrete,
al dar su inacabable molinete.
Buenas noches aquellas,
que hoy la dan por reír
de mi extraño morir,
de mi modo de andar meditabundo.
Alfeñiques de oro,
joyas de azúcar
que al fin se quiebran en
el mortero de losa de este mundo.
Pero para las lágrimas de amor,
los luceros son lindos pañuelitos
lilas,
naranjas,
verdes,
que empapa el corazón.
Y si hay ya mucha hiel en esas sedas,
hay un cariño que no nace nunca,,,
que nunca muere,
vuela otro gran pañuelo apocalíptico;
la mano azul, inédita de Dios!
702
Hermano:
hay cuatro o cinco nombres obscuros
que sangran la poesía.
El exterminio asiste a los amantes.
Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio
como si visitara la muerte de un extraño.
El hombre dice polvo y soledad y angustia.
La esperanza, asustada, se refugia en los niños
y en los tontos
y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados.
La tierra ignora, el hombre trata
de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan.
Hermano: estoy enfermo, estamos
bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas,
en nuestro pan hay piedras,
tenemos sucio el llanto,
acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia,
pero tenemos que dormir sobre montones de basura
y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca
sino brebajes de perdición en manos de brujas.
Amanecer no es hoy darse cuenta del día.
La sangre a veces se congela en los ojos
que quieren ver el mundo.
Tu mano de amor se hará de piedra
si tratas de secar el llanto a tu vecino.
No hables, no escuches nada, no socorras,
no llames en tu auxilio,
que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos,
en sus gestos de espanto para la mímica universal.
Hermano: tu desaliento no tiene sentido,
óyeme hablar de la primavera.
Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran,
que la carne toda se me quiebra
igual que un vidrio golpeado por un martillo;
siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas,
que alguien mete un perro y un gato en un costal,
que les dan con un mazo en la nuca a los corderos,
que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda,
pero óyeme hablar de la primavera.
La miel se cosecha todavía en las bodegas
y en los libros. La ternura existe.
Vamos a morirnos cada quien en su sitio
calladamente. No hay que darle importancia.
769
Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...
639
Yo sentí el calor del cuerpo
Sentí en mis brazos mi sufrimiento
No me quise seguir mintiendo
Sabiendo la verdad.
La lluvia se cae como gotas de lagrimas
Queriendo lavarme me de mi desesperación.
Yo busco un recipiente para guardar
Todo el rocío y neblina que aun me falta.
La lluvia se cae queriendo hacerme ahogar
De emociones rebosante,
Arrastrándome por el fondo del mar
Sufocando me con mi depression
Quitándome la vista del coral.
El arroyo me abrazan estrechamente
Llevándome al abismo del mar
Y como la luz pronto te olvidare.
La lluvia me llevara de este cruel mundo
Pero escapa de mi entre mis dedos.
Besos en forma de gotas diciendo me despedidas
Recordando me que pedazos de mi hay en el corriente.
En la oscuridad vi que un color brillaba
Lejos de mi, por la superficie del mar.
Pero cuando lo quise alcanzar
Destrozo en fragmentos de cristal.
Miles de piedras preciosas estrellados en el mar
Desarrollándose sin dueño y yo su cruel mujer.
Yo hundiendo contrar la presión
Pecados y virtudes de vidas pasadas.
Memories que quiebran y cambian de forma
Son las únicas cosas que me conectan a esta lugar.
© Sofia Villagrana 2018
Mar 30, 2018
Mar 30, 2018 at 5:05 PM UTC
Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?
¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?
¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?
¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?
El aire del invierno
hace tu azul pedazos,
y troncha tus florestas
el lamentar callado
de alguna fuente fría.
Donde posas tus manos,
la espina de la risa
o el caluroso hachazo
de la pasión encuentras.
Si te vas a los astros,
el zumbido solemne
de los azules pájaros
quiebra el gran equilibrio
de tu escondido cráneo.
Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.
Taladrado de estrellas
y maduro de música,
¿donde llevas, silencio,
tu dolor extrahumano,
dolor de estar cautivo
en la araña melódica,
ciego ya para siempre
tu, manantial sagrado?
Hoy arrastran tus ondas
turbias de pensamiento
la ceniza sonora
y el dolor del antaño.
Los ecos de los gritos
que por siempre se fueron.
El estruendo remoto
del mar, momificado.
Si Jehová se ha dormido,
sube al trono brillante,
quiébrale en su cabeza
un lucero apagado,
y acaba seriamente
con la música eterna,
la armonía sonora
de luz, y mientras tanto,
vuelve a tu manantial,
donde en la noche eterna,
antes que Dios y el tiempo,
manabas sosegado.
601
ventorrales helados quiebran mi rostro
como si se tratara
de navajas
ventanales empapados juegan
con esconder
tu silueta
suave brisa,
si la aceptas
los fuertes vientos se transforman
en ideas
en gotas
que caen pero nunca llegan
tormenta
Aug 11, 2018
Aug 11, 2018 at 3:14 PM UTC
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
«Sí» y «no», «mañana» y «cuando»,
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado!, que te mata
-fría, invencible, eterna-
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
463
Sobre las mesas, botellas decapitadas de "champagne" con corbatas blancas de payaso, baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de "cocottes".
El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso, contradice el pelo rojo de la alfombra, imanta los pezones, los ***** y la ***** de los zapatos.
Machos que se quiebran en un corte ritual, la cabeza hundida entre los hombros, la jeta hinchada de palabras soeces.
Hembras con las ancas nerviosas, un poquitito de espuma en las axilas, y los ojos demasiado aceitados.
De pronto se oye un fracaso de cristales. Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro; mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas, como una rueda de cohetes de bengala.
Junto con el vigilante, entra la aurora vestida de violeta.
449
En la oscuridad claro estoy sola
Única luz que hay son memorias.
Mi cuerpo nomas sabe el frío
En el trinchera nomas hay muerte.
Pero todavía estoy viva
Con mi corazón moviendo lentamente.
La ocean se va y me separa de mis sueños
Dejándome en este cruel mundo.
Cuando quise recordar el pasado
Siento un dolor en mi cabeza que me hace llorar.
No más quiero saber como nadar
Y poder salvarme de estas tinieblas.
Porque se que nadie va venir a sacarme
Me pregunto si realmente alguna vez importé.
Pensamientos suicidas me deja hundir
Tocando el califa al fondo del mar.
Pero no me sofoca la agua
Mi convicción aguante el respiracion.
La superficie del mar esta arriba
Playas afuera de mi alcanzo.
Ni puedo estirar mi manos en esperanza
Se quiebran con el pression de mis errores.
El infierno del mar es el único calor
Abrazando me como un amor perdido.
Calentando me fuertemente
Haciendo me convertir en vidrio.
Pronto el océano me soltara y abandonar
Y criaturas vendrá alrededor de mí a comer.
Lo que me queda de mí se hizo harena
Lla no tengo esperanza a poder regresar al pasado.
© Sofia Villagrana 2018
Apr 1, 2018
Apr 1, 2018 at 11:02 PM UTC
Un pastor pide teta por la nieve que ondula
blancos perros tendidos entre linternas sordas.
El Cristito de barro se ha partido los dedos
en los tilos eternos de la madera rota.
¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro.
Los vientres del demonio resuenan por los valles
golpes y resonancias de carne de molusco.
Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes
coronadas por vivos hormigueros del alba.
La luna tiene un sueño de grandes abanicos
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua.
El niño llora y mira con un tres en la frente,
San José ve en el heno tres espinas de bronce.
Los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.
La nieve de Manhattan empuja los anuncios
y lleva gracia pura por las falsas ojivas.
Sacerdotes idiotas y querubes de pluma
van detrás de Lutero por las altas esquinas.
390
En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento.
Un racimo de flores le da vida a la mesa en la que reposa.
El silencio es un fantasma que posee la casa.
Y han tocado le puerta.
Me sonríe. Se invita a pasar. Se invita a quedar.
Los colores de las flores bailan alrededor de mí. El silencio se ha marchado.
El sol es más brillante. El sol entra por todos lados. El sol es más alegre. El sol ha llegado.
Se invita a marchar.
Los cristales se quiebran. El viento destruye. La casa se inunda. El sol se ha ido.
Los colores están exhaustos. Se han detenido a descansar.
Y yo. Yo tengo que limpiar.
En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento.
Y han tocado la puerta. O tal vez yo he tocado la puerta.
Me sonríe. Le invito a pasar.
Habla el idioma de una tierra lejana.
Los colores han aprendido una nueva coreografía. Les he dicho que se detengan, pero están entusiasmados. Corren. Juegan. Bailan.
Es primavera.
El sol brilla. El sol sonríe. El sol ha regresado.
El verde olivo se une a la danza de los colores.
Se invita a marchar. O tal vez yo lo hice.
La luz prepara su discurso de despedida. La brisa se vuelve huracán. Las ventanas colapsan. Las cortinas se sacuden. La casa se inunda.
Tengo que limpiar.
En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento.
El silencio regresa como si hubiese sido invocado. Recorre las habitaciones. Escucho la ausencia del sonido subir las escaleras.
No sé qué busca. Le invito a pasar las tardes y las noches conmigo. En la calidez del momento.
Y han tocado la puerta.
Esta vez sin respuesta.
Sep 19, 2020
Sep 19, 2020 at 2:16 PM UTC
En el fondo de la calle, un edificio público aspira el mal olor de la ciudad.
Las sombras se quiebran el espinazo en los umbrales, se acuestan para fornicar en la vereda.
Con un brazo prendido a la pared, un farol apagado tiene la visión convexa de la gente que pasa en automóvil.
Las miradas de los transeúntes ensucian las cosas que se exhiben en los escaparates, adelgazan las piernas que cuelgan bajo las capotas de las victorias.
Junto al cordón de la vereda un quiosco acaba de tragarse una mujer.
Pasa: una inglesa idéntica a un farol. Un tranvía que es un colegio sobre ruedas. Un perro fracasado, con ojos de prostituta que nos da vergüenza mirarlo y dejarlo pasar (1).
De repente: el vigilante de la esquina detiene de un golpe de batuta todos los estremecimientos de la ciudad, para que se oiga en un solo susurro, el susurro de todos los senos al rozarse.
375
Brilla el sol intensamente
Debe estar celoso de tus ojos
Sopla el viento desenfrenado
Tus cabellos debe querer ver volando
Los pájaros cesan su canto
Deben querer escuchar tu reír
Y la luna se niega a salir
Sabe que contra el brillo de tu piel
no puede competir
Se paraliza la ciudad
Debe querer ver tu caminar
Se apagan los sonidos
Todos te quieren escuchar
Los fuegos arden desenfrenados
Queriendo tu sonrisa igualar
Las estatuas se quiebran
Si a tu belleza se quieren comparar
La distancia se acrecienta
Los minutos alargan su pasar
Se forman surcos en la tierra
Se agitan las olas del mar
El vivir con tu ausencia
Es una agonía sin igual
Estar sin el roce de tus dedos
Frio como un tempano glaciar
Los planetas son como canicas
Y las estrellas destellos en la oscuridad
Todo pierde su sentido
Y la Tierra deja de girar
Pues desde que te fuiste
Se esfumo el orden natural
Ya nada es como antes
Ahora que no estas
Dec 28, 2020
Dec 28, 2020 at 10:02 PM UTC