"encuentros" poems
Un cielo de oro y de brasas
Un río de plata fina
Y Fray Bentos de esperanza,
Crece que crece en la orilla.
La paz jovial es su rosa
De Jericó, en la cintura.
Cantan antiguos bambúes
Bajo sus claros de luna.
Y canta el viento costeño
Coplas de islas y peces
Mientras el río jocundo
Deshila azules y verdes.
En la fragua de su ocaso
La noche se purifica
Tan leve y tan silenciosa
Como un racimo de lilas.
Fray Bentos lleno de duende
¡Qué buena para mi alma
Tu dulce vida perfecta!
¡Qué buena que en tí ha de ser
La riqueza de una casa
Y de un jardín de rosales
Hasta la orilla del agua!
Un crepúsculo me diste
En añiles y agapantos
Como yo nunca había visto
Si no en gladiolos y cardos.
Quizá Blanes lo soñaba
Y Cúneo tal vez un día,
Lo vea y ponga en sus cielos
De lunas y Tres Marías.
Guárdame, ciudad de gracia.
Un hueco para mi sueño,
En tu playa de bambúes
En tu placita de encuentros.
Un día yo iré a pedirte
Un vaso de agua una tarde
de magnolias y duraznos
De cielo en oro y jades.
¡No tengo más que un romance
Para tu arcángel del aire!
¡Fray Bentos: tómamelo
Como si fuera un diamante!
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DESIGNIOS
Andante brisa
caminos y encuentros
respiro aire
ADALBERTO.L.NÚÑEZ
Ccs 10012010
Feb 16, 2010
Feb 16, 2010 at 4:01 AM UTC
Helo, helo por do viene el infante vengador,
caballero a la jineta en un caballo corredor,
su manto revuelto al brazo, demudada la color,
y en la su mano derecha un venablo cortador;
con la ***** del venablo sacarían un arador,
siete veces fue templado en la sangre de un dragón
y otras tantas afilado porque cortase mejor,
el hierro fue hecho en Francia, y el asta en Aragón.
Perfilándoselo iba en las alas de su halcón.
Iba buscar a don Cuadros, a don Quadros, el traidor.
Allá le fuera a hallar junto al emperador,
la vara tiene en la mano, que era justicia mayor.
Siete veces lo pensaba si lo tiraría o no
y al cabo de las ocho el venablo le arrojó;
por dar al dicho don Cuadros, dado ha al emperador,
pasado le ha manto y sayo, que era de un tornasol,
por el suelo ladrillado más de un palmo lo metió.
Allí le habló el rey, bien oiréis lo que habló:
-¿Por qué me tiraste, infante? ¿Por qué me tiras, traidor?
-Perdóneme tu alteza, que no tiraba a ti, no,
tiraba al traidor de Cuadros, ese falso engañador,
que siete hermanos tenía no ha dejado si a mí, no.
Por eso delante de ti, buen rey, lo desafío yo.
Todos fían a don Cuadros y al infante no fían, no,
sino fuera una doncella, hija es del emperador,
que los tomó por la mano y en el campo los metió.
A los primeros encuentros Cuadros en tierra cayó.
Apeárase el infante, la cabeza le cortó
y tomárala en su lanza y al buen rey la presentó.
De que aquesto vido el rey con su hija le casó.
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Te lloré una tarde en viernes
Te lloré de forma amarga
Pena grande mi alma carga
Sentimiento, en mi te ciernes
Te lloré en solitario
Confinado a un rincón
Desahogando el corazón
Recorriendo su calvario
Te lloré sin hacer ruido
El silencio es mi testigo
Lágrimas, mi buen amigo
Las derramo con descuido
Te lloré hacia mis adentros
Pues mi pena es mía sola
Pena enorme que desola
No consuelan los encuentros
Te lloré con ojos ciegos
Sin mirar a las razones
Tontos son dos corazones
Que no pasan de los juegos
Te lloré con ritmo errante
A destiempo y sincopado
Estar lejos, ser amado
Destino del caminante
Te lloré por vez primera
Desde hacía muchos meses
Te he llorado muchas veces
Desde aquella primavera
Te lloré hasta no llorar
Mi motivo se ha apagado
Por vencido no me he dado
Pues por siempre te he de amar
Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:27 PM UTC
La de amores intermitentes y fugaces.
A quien le dan un intento pero no dos chances.
La de encuentros efímeros a escondidas.
Escapes irreales, soñadas huidas.
Su tímida personalidad versátil
en ocasiones se torna agobiantemente volátil.
Tiene esa extraña energía que la hace genuina,
de cada rosa muerta conserva una letal espina.
La que camina a través de la multitud
con la cabeza en alto y una desafiante actitud,
con su corto vestido ajustado
y labios de rojo tirando a morado.
Muchos la devoran con una mirada ardiente.
Secretamente eso es lo que espera impaciente.
Guiña un ojo e irrumpe sin previo aviso.
Te invita al lado equivocado del paraíso.
Especialmente a vos, nudillos de luchador.
Vos, que llevas ese mote de ganador.
Sus coloridos caprichos a los demás alteran,
pero ella actúa como si no lo supiera.
Y en sus solitarias caminatas a veces hace una parada
en aquel café donde la triste rutina se ve pausada.
Pide un jugo de naranja y se sienta en una mesa de afuera,
el vestido se le sube demasiado pero sabe lo que genera.
Piernas cruzadas provocativamente,
su lengua juega con el sorbete de forma inocente.
Su piel de seda emana cierta energía
que te golpea con imágenes de todo lo que le harías.
La de pícaras sonrisas, labios sabor miel,
sabe que de sólo pensarlo te quema la piel.
Jul 15, 2018
Jul 15, 2018 at 2:06 AM UTC
Tiranos momentos, se encuentran tan lejos.
Gobiernan las vistas, gobiernan lo nuestro.
Difuso y añejo, de tu rostro, el recuerdo.
Ya pocos y fríos son nuestros encuentros.
Tirano es el tiempo, te mueves tan recto.
Inalterable, ni con el mejor beso.
Te esfumas, te aprieto, te escurres de nuevo.
Por favor, sólo este instante deseo.
Y ella, pospone la visita, a mí, enfermo.
Por simples deberes.
Compromisos, trabajos o paseos.
Nuestra despedida, desatada nos viene.
Aprovecha, estoy todavía despierto.
Hay algo que aún no comprendes.
Lo mio por ti, no es eterno.
Estoy aquí, aguardando el llamado.
Ven cuanto antes, que te quiero.
Te espero, te espero escribiendo.
Mar 1, 2018
Mar 1, 2018 at 9:32 PM UTC
Ojos apagados de brillos efímeros
De labios carmesí entre el delirio más ínfimo,
De brillos angelicales; ropajes monárquicos
Besos cardinales, de encuentros íntimos.
Hija del rey, diosa de diosas; linaje élfico
Cantares de coloquios, en runas remotas
De lenguas perdidas, de zares absurdos
Mi madrigal por nombre, lleva el suyo.
En la ciénaga hueca, de las laderas altas
Bajo la falda de las montañas, dónde la luz es baja.
Sobre rocas, sobre ruina, sobre ti
Cantan en tierras lejanas, de la reina y sobre mí.
Oh, sin el rey que canto ama.
Porque acá sólo hay delito,
¡Ay! ¡Sin ese rey, que tanto aclaman!
Porque este amor es finito.
Un errante peregrino; ambulante de compañía
Señor de nada que se e haya perdido,
Pero de extraña joyería
La reina cabellos de oro, y un mercader vendido.
Jul 14, 2017
Jul 14, 2017 at 4:13 AM UTC
mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
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