Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"claudio" poems
"I don't even feel the caffeine anymore," said Claudio, a cigarette hanging loosely from his mouth. "Maybe you should take a break. Then, after the break, you'll feel the rush." He took a long, slow drag. "No point. I've felt it already."
0
Jan 24, 2021
Jan 24, 2021 at 7:05 PM UTC
Cigarettes & Coffee
Dilly dally **** Ranieri has now gone. Sacked by the Leicester board: Watch them wield that deadly sword. He won the league last year, Then made Leicester disappear. Should have been given a chance To win the Relegation Dance. Vardy grabs an away goal at Seville Then next news the manager is nil. It was a very nasty shock, So early in the turning of the clock. Ungrateful and disloyal too, Those owners haven’t got a clue. Hard-nosed business it may be, Whatever happened to that word “We”? They should have built a statue in Claudio’s name: He’ll still be blessed with endless fame. I’ll leave you with this sorry thought: Football’s no longer a proper sport. Paul Butters
0
Feb 26, 2017
Feb 26, 2017 at 4:06 AM UTC
Claudio Ranieri
Como tras de sí misma va esta línea por los horizontales confines persiguiéndose y en el poniente siempre fugitivo en que se busca se disipa -como esta misma línea por la mirada levantada vuelve todas sus letras una columna diáfana resuelta en una no tocada no oída ni gustada mas pensada flor de vocales y de consonantes -como esta línea que no acaba de escribirse y antes de consumarse se incorpora sin cesar de fluir pero hacia arriba: los cuatro chopos.                                 Aspirados por la altura vacía y allá abajo, en un charco hecho cielo, duplicados, los cuatro son un solo chopo y son ninguno.                           Atrás, frondas en llamas que se apagan -la tarde a la deriva- otros chopos ya andrajos espectrales interminablemente ondulan interminablemente inmóviles. El amarillo se desliza al rosa, se insinúa la noche en el violeta. Entre el cielo y el agua hay una franja azul y verde: sol y plantas acuáticas, caligrafía llameante escrita por el viento. Es un reflejo suspendido en otro. Tránsitos: parpadeos del instante. El mundo pierde cuerpo, es una aparición, es cuatro chopos, cuatro moradas melodías. Frágiles ramas trepan por los troncos. Son un poco de luz y otro poco de viento. Vaivén inmóvil. Con los ojos las oigo murmurar palabras de aire. El silencio se va con el arroyo, regresa con el cielo. Es real lo que veo: cuatro chopos sin peso plantados sobre un vértigo. Una fijeza que se precipita hacia abajo, hacia arriba, hacia el agua del cielo del remanso en un esbelto afán sin desenlace mientras el mundo zarpa hacia lo obscuro. Latir de claridades últimas: quince minutos sitiados que ve Claudio Monet desde una barca. En el agua se abisma el cielo, en sí misma se anega el agua, el chopo es un disparo cárdeno: este mundo no es sólido. Entre ser y no ser la yerba titubea, los elementos se aligeran, los contornos se esfuman, visos, reflejos, reverberaciones, centellear de formas y presencias, niebla de imágenes, eclipses, esto que veo somos: espejeos.
0
901
Cuatro chopos
Como tras de sí misma va esta línea por los horizontales confines persiguiéndose y en el poniente siempre fugitivo en que se busca se disipa -como esta misma línea por la mirada levantada vuelve todas sus letras una columna diáfana resuelta en una no tocada no oída ni gustada mas pensada flor de vocales y de consonantes -como esta línea que no acaba de escribirse y antes de consumarse se incorpora sin cesar de fluir pero hacia arriba: los cuatro chopos.                                 Aspirados por la altura vacía y allá abajo, en un charco hecho cielo, duplicados, los cuatro son un solo chopo y son ninguno.                           Atrás, frondas en llamas que se apagan -la tarde a la deriva- otros chopos ya andrajos espectrales interminablemente ondulan interminablemente inmóviles. El amarillo se desliza al rosa, se insinúa la noche en el violeta. Entre el cielo y el agua hay una franja azul y verde: sol y plantas acuáticas, caligrafía llameante escrita por el viento. Es un reflejo suspendido en otro. Tránsitos: parpadeos del instante. El mundo pierde cuerpo, es una aparición, es cuatro chopos, cuatro moradas melodías. Frágiles ramas trepan por los troncos. Son un poco de luz y otro poco de viento. Vaivén inmóvil. Con los ojos las oigo murmurar palabras de aire. El silencio se va con el arroyo, regresa con el cielo. Es real lo que veo: cuatro chopos sin peso plantados sobre un vértigo. Una fijeza que se precipita hacia abajo, hacia arriba, hacia el agua del cielo del remanso en un esbelto afán sin desenlace mientras el mundo zarpa hacia lo obscuro. Latir de claridades últimas: quince minutos sitiados que ve Claudio Monet desde una barca. En el agua se abisma el cielo, en sí misma se anega el agua, el chopo es un disparo cárdeno: este mundo no es sólido. Entre ser y no ser la yerba titubea, los elementos se aligeran, los contornos se esfuman, visos, reflejos, reverberaciones, centellear de formas y presencias, niebla de imágenes, eclipses, esto que veo somos: espejeos.
Continue reading...
65
These stories contain a character so accurate, so flawed, so beautiful that if any author tried to recreate him or her, that person would be laughed off the stage. Which, excuse the sidenote, probably means they are the only genious in the room. The character is of course you, and the answer is, of course…LOVE! Now at this point I can see you are already fed up with me and for that I understand. I understand because of course love is not the answer! That lovey dovey ******** No, the real answer is even simpler. Stories. We live. We Die. We live and die for stories. Love is how we should treat people. To live one’s life with as much love as possible Your humble author included. Love is Pandora’s hope. Love is the elephant in the room of life. Love is good. Love is evil. Love is death. Love is life. Love is not the reason for life. We do not wake. every morning searching for love. We do. wake every morning searching for. stories.
0
Jul 29, 2010
Jul 29, 2010 at 12:10 AM UTC
Claudio Ricci
Fare l'alba con te... vivere la notte con te... sfiorare ogni emozione con te... ogni gioco e ogni follia... assaporare la nostra capacità di vivere la vita e il mondo appieno, come pochi sanno fare, è per me gioia profonda e felicità. Quando siamo insieme per me non esiste altro, non so come, ma solo così io non penso nulla... ogni momento resta unico, semplicemente momenti di vita che insieme viviamo, ma che conserverò sempre nella mia memoria e nel mio cuore. Ripensando a te Al mio nord Rossella Usai - Agosto 2005 - Dedicata a Claudio, indimenticabile periodo di vita con lui.
0
Jul 20, 2017
Jul 20, 2017 at 2:44 AM UTC
Al mio Nord
Suetonio en este campo, risueño y florecido, vivió. Vecina a Tíbar, su quinta sólo un muro conserva aún, en medio de las viñas, y oscuro y cubierto de pámpanos un arco derruido. Aquí, lejos de Roma, de sus pompas y ruido, cada otoño, del cielo al último azul puro, a vendimiar venía su viñedo maduro. Monótona, tranquila, su vida aquí ha corrido. Fueron en esta calma, de pastoril encanto, Nerón, Claudio y Calígula obsesión de su mente, y errando Mesalina bajo purpúreo manto; y aquí, con férrea ***** que la pasión caldea, en la cera implacable arañando paciente, grabó los negros ocios del viejo de Caprea.
0
720
Tranquilus
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
0
822
Relato de claudio monteflavo
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
Continue reading...
61
Tres antiguas caras me desvelan: una el Océano, que habló con Claudio, otra el Norte de aceros ignorantes y atroces en la aurora y el ocaso, la tercera la muerte, ese otro nombre del insaciado tiempo que nos roe. La carga secular de los ayeres de la historia que fue o que fue soñada me abruma, personal como una culpa. Pienso en la nave ufana que devuelve a los mares el cuerpo de Scyld Sceaving que reinó en Dinamarca bajo el cielo; pienso en el alto lobo, cuyas riendas eran sierpes, que dio al barco encendido la blancura del dios hermoso y muerto; pienso en piratas cuya carne humana es dispersión y limo bajo el peso de los mares errantes que ultrajaron. Pienso en mi propia, en mi perfecta muerte, sin la urna, la lápida y la lágrima.
0
620
Elegía*