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"yace" poems
¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza: Habla a mi corazón como otros días... ¡Pero no!... ¿qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? No intentes disculparte... ¡todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.Amor arrepentido, ave que quieres regresar al nido al través de la escarcha y las neblinas; amor que vienes aterido y yerto, ¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto! ¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!¿A qué has venido? ¿Para qué volviste? ¿Qué buscas?... &iexclNadie; habrá de responderte! Está sola mi alma, y estoy triste, inmensamente triste hasta la muerte. Todas las ilusiones que te amaron, las que quisieron compartir tu suerte, mucho tiempo en la sombra te esperaron, y se fueron... ¡cansadas de no verte!Cuando por vez primera en mi camino te encontré, reía en los campos la alegre primavera... toda esa luz, aromas y armonía.Hoy... &iexcltodo; cuán distinto! Paso a paso y solo voy por la desierta vía. -Nave sin rumbo entre revueltas olas- pensando en las tristezas del ocaso, y en las tristezas de las almas solas.En torno la mirada no columbra sino aspereza y páramos sombríos; los nidos en la nieve están vacíos, y la estrella que amamos ya no alumbra el azul de tus sueños y los míos.Partiste para ignota lontananza cuando empezaba a descender la sombra. ...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza, ¡pero ya mi esperanza no te nombra!¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para que esperar que irradie el día! ¡Ya para que decirnos: Todavía! Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!Dices que eres la misma; que en tu pecho la dulce llama de otros tiempos arde; que el nido del amor no esta desecho, que para amarnos otra vez, no es tarde.¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda echó en mi corazón fuertes raíces. Ya la fe de otros años no me escuda... Quedó de sueños mi ilusión desnuda, ¡y no puedo creer lo que me dices!¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada, mi fe en tu amor perdida, es ansia de una nave destrozada, ¡ancla en el fondo de la mar caída!Anhelos de un amor, castos risueños, ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden! ¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden... ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡y las aves se van cuando hace frío!
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A solas
¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza: Habla a mi corazón como otros días... ¡Pero no!... ¿qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? No intentes disculparte... ¡todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.Amor arrepentido, ave que quieres regresar al nido al través de la escarcha y las neblinas; amor que vienes aterido y yerto, ¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto! ¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!¿A qué has venido? ¿Para qué volviste? ¿Qué buscas?... &iexclNadie; habrá de responderte! Está sola mi alma, y estoy triste, inmensamente triste hasta la muerte. Todas las ilusiones que te amaron, las que quisieron compartir tu suerte, mucho tiempo en la sombra te esperaron, y se fueron... ¡cansadas de no verte!Cuando por vez primera en mi camino te encontré, reía en los campos la alegre primavera... toda esa luz, aromas y armonía.Hoy... &iexcltodo; cuán distinto! Paso a paso y solo voy por la desierta vía. -Nave sin rumbo entre revueltas olas- pensando en las tristezas del ocaso, y en las tristezas de las almas solas.En torno la mirada no columbra sino aspereza y páramos sombríos; los nidos en la nieve están vacíos, y la estrella que amamos ya no alumbra el azul de tus sueños y los míos.Partiste para ignota lontananza cuando empezaba a descender la sombra. ...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza, ¡pero ya mi esperanza no te nombra!¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para que esperar que irradie el día! ¡Ya para que decirnos: Todavía! Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!Dices que eres la misma; que en tu pecho la dulce llama de otros tiempos arde; que el nido del amor no esta desecho, que para amarnos otra vez, no es tarde.¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda echó en mi corazón fuertes raíces. Ya la fe de otros años no me escuda... Quedó de sueños mi ilusión desnuda, ¡y no puedo creer lo que me dices!¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada, mi fe en tu amor perdida, es ansia de una nave destrozada, ¡ancla en el fondo de la mar caída!Anhelos de un amor, castos risueños, ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden! ¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden... ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡y las aves se van cuando hace frío!
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Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos… Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida. Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón, De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo, Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera. Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro; cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación. Los dioses son crueles y los héroes eternos, Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor; El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás… A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
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Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
A destiempo
Y el reflejo te persiguió Sin pensárselo dos veces Aún cuando cerrabas los ojos, Aunque te ocultases La luz apagada de aquel instante Te atrapó, insaciablemente Y en sus brazos dañados Sedientos, ardientes Permitió nuevamente tu desgarre La ruptura entre cuerpo y alma Tomó su lugar Y volviéndote un lienzo Te sedujo hasta el final En ti yace un brillo Que diluye la tranquilidad Entre colores finos Dedicándose a prosperar Piel y tela se vuelven una Y así el arte toma forma Tus huesos frágiles se vuelven Del canvas la estructura Mientras que las tonalidades De aquellos lugares apartados Se definen por tu esplendor Y el artista dibuja figuras, Garabatos y líneas torcidas Delineando tu cuerpo, Conservando la vida Cada pedazo de papel Que le rinde homenaje A tus bordes y extremidades Posee su propio significado El amor, el arte, el cuerpo y la belleza Se fusionan Cada vez.
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Jul 31, 2019
Jul 31, 2019 at 1:49 AM UTC
Arte en llamas
como la base, el cordon de pasion, que une dos personas la tibia conexion, de miel y fuego, pero solo, en llamas. como un pira eterna, sin descanzo, sin ojos, que como balsamo, ayuden a mitigar el dolor, que quema como la soledad, del que ama en la distancia. que ve en los ojos ajenos los de aquella que lo esperaba, y que lo ama aun. perdido, incompleto, fatuo, sin conexion, irrebediablemente, deambulando entre los hombres. como cuerpo sin alma, como hombre sin corazon, pues esta en las manos de la que lo amo. con los ojos perdidos, en el aparente desinteres, la noche acarrea, mis pasos de incompleta plenitud. absorto en mi mente, el deseo tantrico yace subsole, como mina abandonada en la penumbra, de una veta. el fatuo deseo, se escapa entre estertores, de un fuego eterno, que nunca se apaga, solo su balsamo, de color palorosa, amaina el fuego incompleto, tacito, fatuo inconexo. mientras subsole, frente mar, las dos sueñan con el hijo de venus, pero nunca lo tendran. en una decadente, fiesta eterna donde solo sufren, por el amor que no pueden tener. davide montecinos.
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Jul 6, 2016
Jul 6, 2016 at 8:43 AM UTC
incompleto
Sabés, vos sos como el amanecer. Sorprendente. Cada dia diferente pero, cada dia mas y mas bella. Sabés, la manera en que sol cuando sale Cada mañana de febrero cuarto a las 6, Describe de algún modo, lo linda que sos. Así como se que el sol saldrá, se lo linda que vos siempre serás. Lo increíble no es el hecho que se que ambas cosas son otorgadas, no. Lo increíble yace en que, asi como ningún amanecer es igual de encantador que el anterior, cada día te veo y te veo más y más fascinante. Sabés, solo hay algo en que ustedes difieren, algo en lo que vos me demostrás ese perpetuo amor. Hay un momento en que, luego que pasa el amanecer, el sol me deja también. Ahí entras tu, y la confianza que decidí depositar en vos, me da la tranquilidad de saber que, al contrario de esa grande estrella, tu, mi más grande y bella estrella, nunca me dejarás. Día y noche me acompañas, desde ese buenos días hasta ese buenas noches. Te quiero, sabelo.
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Feb 15, 2015
Feb 15, 2015 at 12:55 PM UTC
Amanecer en vos (Dawn in you)
Lo que ha sido arrinconado lo que dimos por perdido la montaña sagrada nuestro doble divino lo que asombra lo que canta y lo que vuela lo que baila lo que une cuerpo y alma la inocencia la fuente de agua viva la piedra y el oro y la sola medicina lo que simplemente santifica el ombligo del mundo la montaña sagrada nuestro doble divino lo que ha sigo agujereado por la usura y la ciencia en extravío el tesoro olvidado que dimos por perdido y que está por revelarse pero aún yace escondido. ~~~~~ n° 8 de Caídos del cielo
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Nov 29, 2011
Nov 29, 2011 at 3:35 PM UTC
Lo que hay que volver a la luz (N° 8 de 'Caídos del cielo')
que piensas de la noche.. cuando yace callada eterna y desvelada como bohemia dormida ; las estrellas colgadas en aquel libro ***** son iguales que versos son como una caricia ; los arboles ya secos alzan sus pobres brazos intentando tocar un pedazo de cielo ; las aves se acurrucan en las tristes palmeras los carros pasan secos como aire en primavera ; lo opaco de la noche me llena de cenizas los techos y las luces luciernagas que pintan ; pintan mi invierno triste lo llenan de resina y yo me sueño libre como la noche fria ; la noche nunca pregunta siempre llega campante invade cada parte sin dar explicaciones ; la noche se destaca por ser bien libertina la noche es un poema repleto de caricias ; las estrellas colgadas del libro de la noche vamonos a lo oscuro vamonos a otro mundo vamonos en un verso al lugar mas profundo al ***** de la noche al lugar mas oscuro...
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Jul 30, 2014
Jul 30, 2014 at 5:53 AM UTC
las estrellas colgadas
Todo está tranquilo & quieto como una típica noche de verano. Todos duermen profundamente, menos tu & yo. Nadie se da cuenta que estamos en el auto envolviéndonos entre caricias & besos bajo la luna menguante. Tus manos acariciando cada detalle pequeño de mi cuerpo, mis labios besando cada lunar que yace en tu piel, teniendo el más placentero contacto ****** con la delicadeza que puede poseer un artesano. Ahí estábamos, dos adolescentes enamorados dejándose llevar por un impulso ****** que no podían controlar, devorándose bajo las estrellas, dejando que su amor fluyera entre sus cuerpos. Entre gemidos, chupones, rasguños, mordiscos & mil cosas más culminaron su orgásmico encuentro ****** Al terminar el la toma en sus brazos, la mira a sus brillantes ojos hazel & le dice “Teamo, siempre lo hare & jamás voy a dejar que te vayas de mi lado”
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Jun 6, 2014
Jun 6, 2014 at 12:10 AM UTC
Noche de verano
Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. -Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima. Los tres soldaditos que le quedan en las manos empiezan entonces a pelearse entre sí, y se dan de golpes y brincan, y uno de ellos monta un caballo por encima de escarpadas cajas de zapatos, hasta que cae a un río y hace "poch", y empieza a nadar por entre las flechas de los indios. Zumban las flechas y Julito saca su pistola y dispara dos o tres veces hasta que cae muerto. Con las piernas y los brazos abiertos y extendidos y la cabeza inmóvil sobre el hombro derecho, yace Julito con los ojos cerrados, la mano abierta y la pistola a un paso de su mano. ¡A almorzar, Julito! grita la mamá desde la cocina, y Julito brinca, se levanta como un resorte y montando un caballo que no conozco se aleja gritando: "voy mamá".
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Julito
Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre; en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. Yo, compasiva, te ofrezco lejos del mundo un asilo, donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz.Isla yo soy del reposo en medio el mar de la vida, y el marinero allí olvida la tormenta que pasó; allí convidan al sueño aguas puras sin murmullo, allí se duerme al arrullo de una brisa sin rumor.Soy melancólico sauce que su ramaje doliente inclina sobre la frente que arrugara el padecer, y aduerme al hombre, y sus sienes con fresco jugo rocía mientras el ala sombría bate el olvido sobre él.Soy la virgen misteriosa de los últimos amores, y ofrezco un lecho de flores, sin espina ni dolor, y amante doy mi cariño sin vanidad ni falsía; no doy placer ni alegría, más es eterno mi amor.En mi la ciencia enmudece, en mi concluye la duda y árida, clara, desnuda, enseño yo la verdad; y de la vida y la muerte al sabio muestro el arcano cuando al fin abre mi mano la puerta a la eternidad.Ven y tu ardiente cabeza entre mis manos reposa; tu sueño, madre amorosa; eterno regalaré; ven y yace para siempre en blanca cama mullida, donde el silencio convida al reposo y al no ser.Deja que inquieten al hombre que loco al mundo se lanza; mentiras de la esperanza, recuerdos del bien que huyó; mentiras son sus amores, mentiras son sus victorias, y son mentiras sus glorias, y mentira su ilusión.Cierre mi mano piadosa tus ojos al blanco sueño, y empape suave beleño tus lágrimas de dolor. Yo calmaré tu quebranto y tus dolientes gemidos, apagando los latidos de tu herido corazón.
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Canción de la muerte
Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre; en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. Yo, compasiva, te ofrezco lejos del mundo un asilo, donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz.Isla yo soy del reposo en medio el mar de la vida, y el marinero allí olvida la tormenta que pasó; allí convidan al sueño aguas puras sin murmullo, allí se duerme al arrullo de una brisa sin rumor.Soy melancólico sauce que su ramaje doliente inclina sobre la frente que arrugara el padecer, y aduerme al hombre, y sus sienes con fresco jugo rocía mientras el ala sombría bate el olvido sobre él.Soy la virgen misteriosa de los últimos amores, y ofrezco un lecho de flores, sin espina ni dolor, y amante doy mi cariño sin vanidad ni falsía; no doy placer ni alegría, más es eterno mi amor.En mi la ciencia enmudece, en mi concluye la duda y árida, clara, desnuda, enseño yo la verdad; y de la vida y la muerte al sabio muestro el arcano cuando al fin abre mi mano la puerta a la eternidad.Ven y tu ardiente cabeza entre mis manos reposa; tu sueño, madre amorosa; eterno regalaré; ven y yace para siempre en blanca cama mullida, donde el silencio convida al reposo y al no ser.Deja que inquieten al hombre que loco al mundo se lanza; mentiras de la esperanza, recuerdos del bien que huyó; mentiras son sus amores, mentiras son sus victorias, y son mentiras sus glorias, y mentira su ilusión.Cierre mi mano piadosa tus ojos al blanco sueño, y empape suave beleño tus lágrimas de dolor. Yo calmaré tu quebranto y tus dolientes gemidos, apagando los latidos de tu herido corazón.
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Tomame, de verdad Dame tu mala semilla, dame toda tu malicia Rasguños en la espalda, manos entrelazadas Un solo aliento Te he dicho que tu interior tiene las paredes podridas? aberrantes manchas en los muros de tu utero templo del sadismo hostal del ******* cadenas que cuelgan entra y sale como el empalamiento y una cascada de sangre, yace de tu boca una abrazadora euforia, grito de placer. arbol envenenado. oceano de personas sufriendo estoy exhausto ya solo me queda exhalar este olvido y fumar otro cigarro.
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May 17, 2014
May 17, 2014 at 12:58 AM UTC
Cosas que no son de mi incumbencia.
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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Décimas
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
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Visión de sevilla
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
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Kallo ya koma can sama Kowa ya gaza kaiwa sama Iska a wajen tayi sama Yaro da kudi yaje sama Kato ba kudi ya bar sama Kyawun yan mata ne sama Saurayi da kudi shine sama Kai wannan karni ya hau sama Wai kowa a kasa sai yaje sama Shi ko na saman zai can sama Burin talakawa su hau sama Mai kudi haka zai kara sama Sojan baka zai so yayi sama Dan siyasar banga, shi ma sama Yan siyasa, kowa  muje sama Masu mulki burin su suje sama Sun manta Allah ne yayi sama Da abin da yake sama can sama Ya mallaki komai a cikin sama Har ikon da yake kasa da sama In yace komai yayi sama zai sama In yace kowa yayi sama zai sama A cikin ikon sa da ke sama
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Jan 30, 2022
Jan 30, 2022 at 2:00 AM UTC
Sama, da yin sama na Allah ne
el pobre butch butchanam pasó sus años últimos cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba y a veces aleteaba en su hombro dejando caer un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo a demonios de pie sobre un ratón a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer "oh tórtola" decía butch butchanam. "amas la ceguera y yo convertí mi corazón en ceguera para que vueles alrededor de él y te quedes" pero lo que debe desaparecer todo lo que se masca come chupa bebe o saborea, venía con el crepúsculo y tristeza para butch tristeza para butch. el cual: soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente quieto en tierra los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody Spring y los antepasados que ya no conocían el dolor ni el dolor de la muerte y hablaban un idioma lento amarillo feliz como un lazo de oro en el cuello noches y noches soñó butch butchanam hasta que supo que iba a morir enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas al cielo y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja y sube en Melody pueblo de miserables que: degollaron la tórtola la asaron la comieron y comprobaron con cristiano horror que los miraba desde el plato con el recuerdo de sus ojos
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Lamento por la tórtola de butch butchanam
Puertas cerradas y oportunidades escondidas. Elecciones pasadas y consecuencias retorcidas. En el vació entre corazones, argumentos sin razones. Lagrimas caen siguientes, nunca son suficientes. Entre comunicación fallida malentendidos, la única salida. Ofensa e ira, algo que nunca se olvida. Dentro de esta fantasía, la crueldad se siente real. A través de la travesía, el obstáculo se vuelven mental. Atrás del reloj del tiempo naciente, yace o se hace frente, pero nunca es suficiente. Aquel amor pasado, el cual ya no esta presente. Flotando sobre tumbas en niebla y nieve, la esperanza se revienta pero nunca se atreve. Nubes que opacan el cielo de la promesa, ausentes como el corazón que nunca regresa. El futuro carmesí, brilla como un rubí desolado en medio del desierto del pensamiento cerrado. No hay libertad del presente, el momento siempre se siente. cuando la esperanza se encuentre ausente. al miedo hay que hacerle frente. Sueña ahora con algo diferente. Yo te deseo, mucha suerte.
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May 23, 2015
May 23, 2015 at 10:34 PM UTC
Opaca Travesía
Aquí paz, y después gloria. Aquí, a orillas de Francia, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de «Toros à Ceret» y de «Flamenco's Show» esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas, reposa un español bajo una losa:                                                                 paz y después gloria. Dramático destino, triste suerte morir aquí                       -paz y después...-                               perdido, abandonado y liberado a un tiempo (ya sin tiempo) de una patria sombría e inclemente. Sí; después gloria. Al final del verano, por las proximidades pasan trenes nocturnos, subrepticios, rebosantes de humana mercancía: manos de obra barata, ejército vencido por el hambre                                               -paz...-, otra vez desbandada de españoles cruzando la frontera, derrotados -...sin gloria. Se paga con la muerte o con la vida, pero se paga siempre una derrota. ¿Qué precio es el peor?                                                   Me lo pregunto y no sé qué pensar ante esta tumba, ante esta paz                             -«Casino de Canet: spanish gipsy dancers», rumor de trenes, hojas...-, ante la gloria ésta -...de reseco laurel- que yace aquí, abatida bajo el ciprés erguido, igual que una bandera al pie de un mástil. Quisiera, a veces, que borrase el tiempo los nombres y los hechos de esta historia como borrará un día mis palabras que la repiten siempre tercas, roncas.
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Camposanto en collioure
Aquí paz, y después gloria. Aquí, a orillas de Francia, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de «Toros à Ceret» y de «Flamenco's Show» esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas, reposa un español bajo una losa:                                                                 paz y después gloria. Dramático destino, triste suerte morir aquí                       -paz y después...-                               perdido, abandonado y liberado a un tiempo (ya sin tiempo) de una patria sombría e inclemente. Sí; después gloria. Al final del verano, por las proximidades pasan trenes nocturnos, subrepticios, rebosantes de humana mercancía: manos de obra barata, ejército vencido por el hambre                                               -paz...-, otra vez desbandada de españoles cruzando la frontera, derrotados -...sin gloria. Se paga con la muerte o con la vida, pero se paga siempre una derrota. ¿Qué precio es el peor?                                                   Me lo pregunto y no sé qué pensar ante esta tumba, ante esta paz                             -«Casino de Canet: spanish gipsy dancers», rumor de trenes, hojas...-, ante la gloria ésta -...de reseco laurel- que yace aquí, abatida bajo el ciprés erguido, igual que una bandera al pie de un mástil. Quisiera, a veces, que borrase el tiempo los nombres y los hechos de esta historia como borrará un día mis palabras que la repiten siempre tercas, roncas.
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Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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Vuelo
Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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Gracias por brindarme esa brisa que me dio todas las respuestas en mis momentos de incertidumbre, por sacar a flote mi lado risueño cuando estoy junto a la inmensidad del mar. Gracias por bañarme en tu sabiduría al llover & cuando cae la noche cubrirme con tu manto de miel. Gracias te doy por llevarme lejos & desplomarme en un bosque profundo lleno de libros, por morir varias veces & reverdecer en mi con todo tu encanto. Gracias te doy por darme el conocimiento & el “don” de amar a cada ser viviente que yace en este lugar. Puede que mi poema no rime pero está claro que te doy las gracias a ti, madre. Madre de todos & de todo, madre que todo lo puede. Mi madre.
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Jul 5, 2014
Jul 5, 2014 at 4:32 PM UTC
Untitled
En los claustros del Alma la herida Yace callada; mas consume hambrienta La vida, que en mis venas alimenta Llama por las medulas extendida. Bebe el ardor hidrópica mi vida, Que ya ceniza amante y macilenta, Cadáver del incendio hermoso, ostenta Su luz en humo y noche, fallecida. La gente esquivo y me es horror el día; Dilato en largas voces ***** llanto Que a sordo mar mi ardiente pena envía. A los suspiros di la voz del canto; La confusión inunda el alma mía; Mi corazón es reino del espanto.
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Persevera en la exageración de su afecto amoroso y en el exceso de su padecer
Si la lluvia cae desde las negras nubes hasta el verde césped, creando un nexo entre el cielo y la tierra, amantes distantes y enemigos cercanos destinados a compartir una misma existencia, ¿por qué no podemos tú y yo? Las palabras que no he dicho se agolpan en mi pecho y me abultan la garganta, pero no las libero, trago saliva y las envío a la ***** de mis dedos, desde donde explotan en el papel y dejan un rastro de sangre, a veces negra, a veces azul. Una escena de un crimen con un único sospechoso: mi corazón, el cual llevo siempre caminando a mi lado y detrás mío, ignorando sus avisos hasta que se detiene, se ancla en un lugar e irrumpe en mis pensamientos nublando mi juicio, alterando mi razón, destruyendo mi consciencia. Grito en silencio mientras te veo reír. El estruendo de tu alegría enmascara mi desdicha, y casi lo prefiero así. Eres el secreto que no logro mantener. El cristal oscuro detrás del cual me escondo sin darme cuenta de la transparencia de mis miradas, de mis risas, de mis manos. Eres el perfume de mis sábanas, la colilla de cigarro aún encendida que inicia el incendio involuntario que consume mi interior. Eres vida y eres muerte, y el suicidio que cometo a diario voluntaria y egoístamente. El arma homicida yace en tus labios, en tus brazos, en tu piel y en el pecaminoso pensar del cual soy víctima. ¿Cómo es entonces que te debo olvidar? Las espinas no sueltan mi espíritu decaído. Las llagas en mi piel no sanan si les echas de nuevo sal, pero sálame la vida, pues tu fiel seguidor soy.
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Apr 13, 2018
Apr 13, 2018 at 1:10 PM UTC
Sal
Si la lluvia cae desde las negras nubes hasta el verde césped, creando un nexo entre el cielo y la tierra, amantes distantes y enemigos cercanos destinados a compartir una misma existencia, ¿por qué no podemos tú y yo? Las palabras que no he dicho se agolpan en mi pecho y me abultan la garganta, pero no las libero, trago saliva y las envío a la ***** de mis dedos, desde donde explotan en el papel y dejan un rastro de sangre, a veces negra, a veces azul. Una escena de un crimen con un único sospechoso: mi corazón, el cual llevo siempre caminando a mi lado y detrás mío, ignorando sus avisos hasta que se detiene, se ancla en un lugar e irrumpe en mis pensamientos nublando mi juicio, alterando mi razón, destruyendo mi consciencia. Grito en silencio mientras te veo reír. El estruendo de tu alegría enmascara mi desdicha, y casi lo prefiero así. Eres el secreto que no logro mantener. El cristal oscuro detrás del cual me escondo sin darme cuenta de la transparencia de mis miradas, de mis risas, de mis manos. Eres el perfume de mis sábanas, la colilla de cigarro aún encendida que inicia el incendio involuntario que consume mi interior. Eres vida y eres muerte, y el suicidio que cometo a diario voluntaria y egoístamente. El arma homicida yace en tus labios, en tus brazos, en tu piel y en el pecaminoso pensar del cual soy víctima. ¿Cómo es entonces que te debo olvidar? Las espinas no sueltan mi espíritu decaído. Las llagas en mi piel no sanan si les echas de nuevo sal, pero sálame la vida, pues tu fiel seguidor soy.
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Huye sin percibirse lento el día, Y la hora secreta y recatada Con silencio se acerca, y despreciada, Lleva tras sí la edad lozana mía. La Vida nueva que en niñez ardía, La juventud robusta y engañada, En el postrer invierno sepultada Yace entre negra sombra y nieve fría. No sentí resbalar mudos los años; Hoy los lloro pasados, y los veo Riendo de mis lágrimas y daños. Mi penitencia deba a mi deseo, Pues me deben la Vida mis engaños, Y espero el mal que paso y no le creo.
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Arrepentimiento y lágrimas debidas al engaño de la vida
Nególe a la razón el apetito el debido respeto, y es lo peor que piensa que un delito tan grave puede a Dios estar secreto, cuya sabiduría la oscuridad del corazón del hombre desde el cielo mayor, la lee más claro. Yace esclava del cuerpo la alma mía, tan olvidada ya del primer nombre que no teme otra cosa sino perder aqueste estado infame, que debiera temer tan solamente, pues la razón más viva y más forzosa que me consuela y fuerza a que la llame, aunque no se arrepiente, es que está ya tan fea, que se ha de arrepentir cuando se vea. Sólo me da cuidado ver que esta conversión tan conocida ha de venir a ser agradecida más que a mi voluntad, a mi pecado; pues ella no es tan buena que desprecie por mala tanta pena, y aunque él es vil, y de dolor tan lleno que al infierno le igualo, sólo tiene de bueno el dar conocimiento de que es malo.
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Salmo xiv
Por gracia de la noche desolada yace ahora el espíritu en reposo. Como es en balde, no desea nada: definitiva, definitivamente desdeñoso. Por gracia de la noche, que reviste (y, así, nunca), ropajes de negrura, 1 sin esperanza ensueña el alma triste que de nada se cura. En la paz del vacío como por el espacio en siglos milenarios divaga el corazón a su albedrío solitario. Por gracia de la noche desolada vestida de negror y de tristicia, la soberbia ambición no quiere nada, y esa es su delicia. Yace ahora el espíritu en reposo, que navegó al capricho de los vientos. Definitiva, definitivamente desdeñoso decapitó a cercén los pensamientos. Abur! tiempo de antaño, que traía furia de fiebre, azogue de impaciencia, vaharadas de estólida alegría, velocidades de inconsciencia. Yazgo ahora en reposo. Es mi mutismo 2 sola razón suprema: indiferente Hamlet; avieso Yago de mí mismo; 3 por gracia de la noche: eterna, eternamente.
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Tres nocturnos del exilado
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 1:05 PM UTC
La niña ahogada
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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