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"tocas" poems
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
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La poesía
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
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But release your precious heart to its feast. A veces imagino tu mano que se posa suave, muy suave como un viento anónimo, en mi mejilla. Y me tocas el cuello y el lóbulo de la oreja con mucho cuidado. Imagino sólo tu mano. Quisiera morderla y beberme la sangre que emane de tus dedos. Quisiera que me mancharas los labios con esa sangre negra muy negra, suave y muy tibia. Sueño que estoy muy cerca. Puedo contarte las pestañas. Te mueves al ritmo de tu respiración. No te mueves. Tus ojos se llenan de brillo conforme la navaja se llena más de ti. No he visto nunca nada tan hermoso. Y no gimes, no luchas. Piensas que todo nos llevó a esto y yo te lo confirmo cuando pongo mi oreja en tu pecho y escucho lo últimos latidos pum, pum pum p Te sigo con la mirada. Tienes las manos frías y las estrellas apenas alcanzan a resplandecer. Tu sombra es tan ligera que puedo tomarla y hacerla mía para siempre. Y lo haré. Serás mío para toda la vida. Y tus manos heladas, tu piel y tu carne. No conocerás nada más que mi lengua sobre tu espalda, mis dientes en tus nudillos, mis uñas arañando tu cabeza. Tendrás los colores de un atardecer: escarlata, azafrán, índigo y luego muy ***** y muy brillante, como una noche luminosa. Eres extraordinario. Y me comeré tu corazón.
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Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:50 PM UTC
Festín.
Me pides que me orille, hacia el contorno del sitio me estaciono en la sombra, en la cadencia de tus pensamientos en un latido te descubres, se sienten tus ojos como espejos como reflejo de explosiones que a mí, me descubren el juego me tocas la sien con tus manos, calmando ansiedad de veneno respiras de cerca y en tus ojos, dibujas el plan que me descubre que me redime con furia en tu sirviente de instinto con movimientos despacios, recorro el altar de tu cuerpo tu piel dorada es atacada por vientos que se apropian no te importa el invierno, pues tu calor de locura nos llena el espacio de rojos, de suciedades que borran que destierran las reglas que nos impiden ahogarnos enajenar los impulsos con vanidades lascivas tus movimientos que sobran, que satisfacen tu ego a mí no me importa, estás encima de mi cuerpo yo sólo me limito a observarte, a tocarte los espacios aquellos lugares que buscan que los levante del sueño.
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Sep 5, 2012
Sep 5, 2012 at 12:31 AM UTC
Pasajero
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Adúltera
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Porque puedes jugar con mi Corazon No te da razon a tratar me asi Me tocas como no otro Me amas como a nadien mas Pero te veo con ella y mi Corazon Se siente enfermo Como nunca mas
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Nov 28, 2011
Nov 28, 2011 at 9:37 PM UTC
Nunca Mas
Te hablo de vos, te llamo a gritos, vos que te escondes timida y espontánea, luz nocturna. Vos que me llamas cantando, cuando tocas las teclas del piano. Vos que me tejes los cuentos antes de ir a la cama, a vos que te extraño como al fuego de una fogata. Vos que tienes voz de poeta y el alma de un carrusel. Ha vos petalo de flor que flota en el tiempo, vos que pareces alma en pena todas las noches, vos mujer de colores que pintas los sueños de este hombre. Te trato de vos y no de usted por que te siento cercana, ha vos amiga, familia, hermana. A vos, solo a vos que me conoces tal como soy. No me hables de otra cosa que no sea de vos...
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Sep 25, 2017
Sep 25, 2017 at 4:57 PM UTC
Vos
May your saliva, be holy water, to the infernal desire, my body feels, when you touch me! //////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// Que sea tu saliva, Como agua bendita, Para el infernal deseo, que siente mi cuerpo, cuando me tocas! LeydisProse
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Jul 28, 2017
Jul 28, 2017 at 2:31 PM UTC
Your saliva///Tu saliva
Llegué a la pobre cabaña en días de primavera; la niña triste cantaba, la abuela hilaba en la rueca. -¡Buena anciana, buena anciana, bien haya la niña bella, a quien desde hoy amar juro con mis ansias de poeta! La abuela miró a la niña. La niña sonrió a la abuela. Fuera volaban gorriones sobre las rosas abiertas. Llegué a la pobre cabaña cuando el gris otoño empieza. Oí un ruido de sollozos y sola estaba la abuela. -¡Buena anciana, buena anciana! Me mira y no me contesta. Yo sentí frío en el alma cuando vi sus manos trémulas, su arrugada y blanca cofia, sus fúnebres tocas negras. Fuera, las brisas errantes llevaban las hojas secas.
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Rima - vii
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Al ponerle en la cruz
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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En Burgos está el buen rey   asentado a su yantar, cuando la Jimena Gómez   se le vino a querellar; cubierta paños de luto,   tocas de ***** cendal; las rodillas por el suelo,   comenzara de fablar; -Con mancilla vivo, rey;   con ella vive mi madre; cada día que amanece   veo quien mató a mi padre caballero en un caballo   y en su mano un gavilán; por hacerme más enojo   cébalo en mi palomar; con sangre de mis palomas   ensangentó mi brial. ¡Hacedme, buen rey justicia,   no me la queráis negar! Rey que non face justicia   non debía de reinar, ni comer pan a manteles,   ni con la reina folgar.  El rey cuando aquesto oyera   comenzara de pensar: «Si yo prendo o mato al Cid,   mis cortes revolverse han; pues, si lo dejo de hacer,   Dios me lo demandará».  Allí habló doña Jimena   palabras bien de notar: -Yo te lo diría, rey,   como lo has de remediar. Mantén tú bien las tus cortes,   no te las revuelva nadie, y al que mi padre mató   dámelo para casar, que quien tanto mal me hizo   sé que algún bien me fará. -Siempre lo he oído decir,   y ahora veo que es verdad, que el seso de las mujeres   no era cosa natural: hasta aquí pidió justicia,   ya quiere con él casar. Mandaré una carta al Cid,   mandarle quiero llamar.  Las palabras no son dichas,   la carta camino va; mensajero que la lleva   dado la había a su padre.
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Romance iii en que doña jimena pide de nuevo justicia al rey
¿Y cuando existe esa persona? Ese chico que te hace sentir que el mundo gira alrededor tuyo. Quien te observa tan detalladamente que se da cuenta como arrugas tu nariz al hablar, como frunces el ceño sin darte cuenta, como hablas demasiado rápido y en este proceso, limpias las comisuras de tus labios como si tuvieras saliva, como tocas tu nariz con tus dedos y haces como si te sonaras, pero no, solo avientas aire por la misma; el como no dejas de mover los pies ni un segundo. Que se fija tan espectacularmente en ti, tanto que te llega a conocer el alma, todo tu ser. Existe esa persona, pero ¿qué sucede cuando no eres tú quien no decide si se queda, sino él?, ¿qué sucede cuando se va de tu vida?
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Jan 7, 2016
Jan 7, 2016 at 4:17 AM UTC
Untitled
Nubes a la deriva, continentes sonámbulos, países sin substancia ni peso, geografías dibujadas por el sol y borradas por el viento. Cuatro muros de adobe. Buganvillas: en sus llamas pacíficas mis ojos se bañan. Pasa el viento entre alabanzas de follajes y yerbas de rodillas. El heliotropo con morados pasos cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta: el fresno -y un meditabundo: el pino. El jardín es pequeño, el cielo inmenso. Verdor sobreviviente en mis escombros: en mis ojos te miras y te tocas, te conoces en mí y en mí te piensas, en mí duras y en mí te desvaneces.
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Jardín
quando que te lembras ter respirado pela última vez? consegues olhar pro outro sem posicionar a cabeça pra baixo? tocas em outra pele sem que ela se arrepie? tens ainda força pra responder desconhecidos em ruas movimentadas? consegues caminhar em meio a multidão e parar pra arrumar os sapatos sem ter vergonha de te observarem? compartilhas teus medos? sabes expressar tudo que se encontra dentro de ti pra fora de ti? choras te olhando no espelho? te incomoda pensar em tudo?
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Oct 25, 2017
Oct 25, 2017 at 3:49 PM UTC
inquietudes
Muchachas que buscabais el gran amor, el gran amor terrible, qué ha pasado, muchachas? Tal vez el tiempo, el tiempo! Porque ahora, aquí está, ved cómo pasa arrastrando las piedras celestes, destrozando las flores y las hojas, con un ruido de espumas azotadas contra todas las piedras de tu mundo, con un olor de esperma y de jazmines, junto a la luna sangrienta! Y ahora tocas el agua con tus pies pequeños, con tu pequeño corazón y no sabes qué hacer! Son mejores ciertos viajes nocturnos, ciertos departamentos, ciertos divertidísimos paseos, ciertos bailes sin mayor consecuencia que continuar el viaje! Muérete de miedo o de frío, o de duda, que yo con mis grandes pasos la encontraré, dentro de ti o lejos de ti, y ella me encontrará, la que no temblará frente al amor, la que estará fundida conmigo en la vida o la muerte!
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Las muchachas
sos mas lindo cuando no puedo mirar cuando tu cara es la misma que la de todos los demas y en esta habitacion hay tension siempre asi que tirate si te queres tirar senti las cosquillas de dedos en el pecho y el frio en la ***** de los pies sos mas lindo cuando no entiendo que decis me rio y asiento o doy respuestas automaticas mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio me deja de andar el cerebro y el autopiloto me estaciona en tus brazos que ganas de tirarme del balcon a veces si la ciudad esta inundada y vos la estas flasheando mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio en camara lenta me hundo sin llegar al piso y la ciudad esta roja con las luces de los autos el mar hierve alrededor mio ¿o solo sos vos? espero que mis pies toquen el fondo pero no llegan porque vos me haces flotar no a la superficie pero si lo suficiente como para dejarme estar mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio sos mas lindo cuando me tocas y nunca llegas a ningun lado me dejas con ganas de mas y mas y mas y quiero hacer de tu cuello un hogar donde vuelan platos y hay gritos o hay silencio absoluto como hay en mi mente ahora mismo y literalmente no veo nada en vos que no sea imaginario mio tenes cara de mi ex o de alguien que alguna vez conoci y trato de ubicarte mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio pero no me acuerdo o no me importa total en mi mente sos todo lo que quiero que seas
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Apr 24, 2019
Apr 24, 2019 at 4:17 PM UTC
pfiii
¿Existirá? ¡Quién sabe! Mi instinto la presiente; dejad que yo la alabe previamente. Alerta el violín del querubín y susceptible al manzano terrenal, será a la vez risueña y gemebunda, como el agua profunda. Su índice y su pulgar, con una esbelta cruz, esbelto persignar. Diagonal de su busto, cadena alternativa de mirtos y nardos, mientras viva. Si en el nardo canónico o en el mirto me ofusco, Ella adivinará la flor que busco; y, convicta e invicta, esforzará su celo en serme, llanamente, barro para mi barro y azul para mi cielo. Próvida cual ciruela, del profano compás siempre ha de pedir más. Retozará en el césped, cual las fieras del Baco de Rubens; y luego... la paloma que baja de las nubes. Riéndose, solemne; y quebrándose, indemne. Que me sea total y parcial, periférica y central; y que al soltar mi mano la antorcha de la vida, con la antorcha caída prenda fuego a mis lacios cabellos, que han sido antes ludibrio de las uñas de las bacantes. Que me rece con rezos abundantes y con lágrimas pocas; más negra de su alma que de sus tocas.
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Dejad que la alabe...
O meu amor é uma flor azul Que decidiu florir no meu peito. Dança embalada na magia da noite E chama por ti. Não posso impedir que ela cresça, Se ela assim o quiser. Admiro esta visão encantadora E ela cresce... à velocidade de um olhar. E porque haveria eu De impedir algo   Tão lindo   E tão natural? Não o faço. O meu amor é uma flor azul Com pétalas tão frágeis, como eu Um caule que ainda não ganhou raízes na Terra. E lá se vai ela segurando. O meu amor é uma flor azul Que precisa de ser cuidada, Regada com carinho, só o suficiente Para que possa crescer forte. E lá vai ela sendo regada... O meu amor é uma flor azul Aberta no meu peito. Tão mas tão perto do coração Que quase bate com ele. E ainda chama por ti... Mas não vens… O meu amor é uma flor azul. Duas pétalas caíram com o tempo E sorriram em conjunto Ao secar neste mesmo chão que partilham. O meu amor é uma flor azul. E não lhe tocas, nem lhe cantas Não a convidas para uma última dança. E bem sabes que ela só chama por ti... O meu amor é uma flor azul Que tento manter viva no peito. Mas ela fraqueja Treme tanto com o som do vento. E lá vai ela balançada num suspiro... O meu amor é uma flor azul Que te ofereço E tu rejeitas. Quero cuidar dela Mas não posso. Bem sabes que ela só chama por ti. E esta linda flor azul… Um dia terei de a arrancar   Para que ela não me mate a mim. Nesse dia morrerão Todas as flores do meu jardim.
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Mar 4, 2022
Mar 4, 2022 at 8:42 AM UTC
O meu amor é uma flor azul
¿Habrá en otra región de azules velos Un lenguaje de amor y poesía, El lenguaje del mar y de los cielos Cuando sus áureas puertas abre el día? Ese, que en el encino ia paloma Preludia al despertar dentro del nido; El que dice a las brisas el aroma De una flor que se muere en el olvido. La lengua de la estrella y del celaje, La que susurra el palmeral sombrío, La de la espuma que en nevado encaje Viste al nenúfar que retrata el río. ¿Habrá esa lengua mística y serena Sin liras burdas y sin arpas rotas? Existe y tú la sabes, dulce Elena, Porque tu mano la encontró en las notas. Cuando tocas, el alma se estremece; Trema la vida al golpe de tu mano Y en éxtasis sublime nos parece Que los ángeles hablan en el piano. Artista toda luz, tu lumbre clara A las almas deslumhra y las engríes; ¡Das gloria a la sin par Guadalajara Búcaro de gardenias y alhelíes! ¡Toca...! los que sufrimos descansamos; Con tu genio inmortal nos maravillas Y si por bella y pura te admiramos, Cuando tocas, te vemos de rodillas.
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A elena padilla
Cuando me tocas, cuando acaricias mi cuerpo, cuando a mi cuello excitas, mis aguas calmadas, se convierten en un remolino de pasión, que se descargan en la desembocadura de tu alma.
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Jul 28, 2017
Jul 28, 2017 at 2:56 PM UTC
Asi es cuando me tocas
No codicies mi boca. Mi boca es de ceniza Y es un hueco sonido de campanas mi risa. No me oprimas las manos. Son de polvo mis manos, Y al estrecharlas tocas comida de gusanos. No trences mis cabellos. Mis cabellos son tierra Con la que han de nutrirse las plantas de la sierra. No acaricies mis senos. Son de greda, los senos Que te empeñas en ver como lirios morenos. ¿Y aún me quieres, amado? ¿Y aún mi cuerpo pretendes Y, largas de deseo, las manos a mí tiendes? ¿Aún codicias, amado, la carne mentirosa Que es ceniza y se cubre de apariencias de rosa? Bien, tómame. ¡Oh laceria! ¡Polvo que busca al polvo sin sentir su miseria!
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Lacería
¡Agua viva del mar! ¡Agua inquieta del mar! ¡Las poesías que inspiras en tu eterno rodar! Los mil ojos del agua. ¡Cuántas cosas verán! Las mil bocas del agua. ¡Cuántas cosas dirán! Viejo espejo de estrellas, gruñidor, fiero mar que por siempre a la tierra como un can lamerás: al rozarme los brazos, al saltarme a la boca, tu agua siéntese dueña de la carne que toca. ¿De qué barco andariego bajaré para ti? En la noche de bodas, ¿qué tendrás para mí? ¡Oh novia a la que el novio mecerá como un aya para luego acostarla ya dormida en la playa! ¡Novia predestinada que ha de hacerse un collar con los hilos de luna que ondulan sobre el mnar! ¡Novia a la que el amante carnal no tendrá más que un momento impreciso, que un instante fugaz! Cuando envuelves los cuerpos, cuando rozas las bocas, mar: ¿te sientes ya el dueño de la carne que tocas?
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El baño