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"salinas" poems
if I suffer at this typewriter think how I'd feel among the lettuce- pickers of Salinas? I think of the men I've known in factories with no way to get out- choking while living choking while laughing at Bob Hope or Lucille Ball while 2 or 3 children beat tennis ***** against the wall. some suicides are never recorded.
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The Meek Shall Inherit The Earth
*Below the emerald mountaintops, Guardians of the ocean breeze, One finds a valley of fair crops, Delicate soil, & buzzing bees. Convivial whips of sunlight Stroke lavish groves of hardy trees. On every branch, hidden from sight, Fruit slumber underneath the leaves. It is no wonder that Steinbeck Cherished his California roots; The land of viridescent trek, Unyielding sunshine, & fresh fruits. Here placid air unbinds the chains Which hinder a poetic mind. Away from life’s rigorous strains, Deep thoughts are vividly defined. In the midst of the Salinas Valley, Ideas amass wings with which to soar...*
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Aug 12, 2016
Aug 12, 2016 at 10:27 AM UTC
Salinas, California
I miss my friends The squad goals that never end Four personalities well meshed Inspiring artistic trends And devouring all life has The white is black Salinas is back To life inside this sack Of flesh and bones fully intact A beautiful heart where nothing lacks Colombia is crazy Pops ****** and makes them hazy Disrespect her she'll beat you endlessly But her heart of gold so full of love Her home a place of rest for me Gerlt! the artist Intellectual and passionate The alien prodigy Ambitious creator Bringing art to reality Jon the ****** Forrest *** freako Fifty shades of foolishness Open minded to all people No empathy for you though Squad Kronicles Taking on new challenges Unmasking new ideas Reaching new levels Aliens amongst normal peoples JM 4/29/17
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Apr 29, 2017
Apr 29, 2017 at 9:07 AM UTC
Squad Kronicles
Blanco. Parece tan puro, tan frío, tan suave. Pero no es nieve. Ni es frío, ni puro, ni dulce, ni sacia tu sed. Rojo, parece encendido, furioso, amenaza. Pero no es fuego, ni daña, ni grita, ni quema tu piel. Mi vida, bajo tu manta, tú eres el lago de sal, y yo el atardecer.
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Aug 29, 2014
Aug 29, 2014 at 10:48 AM UTC
Salinas
Ella llora, ella implora, que la cuides, que la abraces, que la celebres. ¡Ella ya no aguanta! le estás haciendo daño esta humillando su selva, la gente indecente, la indolencia de la gente, la insolencia del rico, la angustia del dolorido, la necesidad de torres de Babel, las guerras que no terminan, las impunidades de pueblos, el despotismo de los reyes. Ella habla y nadie la escucha, entonces sus aguas se escasean, sus mares se violentan, la inmundicia en su fondo la incómoda, y ella las orilla a los que se la impusieron, te da como muestra peces muertos, hace que las aves se queden sin cielo, que el universo enseñe su hoyo ***** Ella llora y nadie se preocupa, entonces, sus colinas se derrumban, destierra los muertos, en los valles no hay espacio pa’ la siembra, sus ríos se convierten en aguas salinas, y ella ya no puede acomodar a tanta gente. Ella manda señales y todos se burlan, entonces ella se traga el indigente, al impertinente, al ateo, y, también al creyente. Ella se sacude por dentro, hace que su piso y el cielo hablen, revuelve las paredes del infierno y se descarga en rayos. Sus sismos se tragan una aldea, es que ya está cansada del maltrato de sus descendientes, los saca de sus casas, los hace temblar de miedo, instiga al viento para que se encienda por dentro. Ella quiere decir algo, ella está hablando, pero nadie la escucha, la ignoran, de ella se burlan, ella se esconde, se llena de rabia, como perdió su voz, arrasa cuando regresa. Ella ya no habla, ella manifiesta su desencanto, y, por más inteligente que sea su pueblo, ¡ella tiene más fuerza!!! ¡Cuida la tierra! LeydisProse 9/21/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Sep 21, 2017
Sep 21, 2017 at 2:16 PM UTC
ELLA LLORA (pero nadie la escucha)
Ella llora, ella implora, que la cuides, que la abraces, que la celebres. ¡Ella ya no aguanta! le estás haciendo daño esta humillando su selva, la gente indecente, la indolencia de la gente, la insolencia del rico, la angustia del dolorido, la necesidad de torres de Babel, las guerras que no terminan, las impunidades de pueblos, el despotismo de los reyes. Ella habla y nadie la escucha, entonces sus aguas se escasean, sus mares se violentan, la inmundicia en su fondo la incómoda, y ella las orilla a los que se la impusieron, te da como muestra peces muertos, hace que las aves se queden sin cielo, que el universo enseñe su hoyo ***** Ella llora y nadie se preocupa, entonces, sus colinas se derrumban, destierra los muertos, en los valles no hay espacio pa’ la siembra, sus ríos se convierten en aguas salinas, y ella ya no puede acomodar a tanta gente. Ella manda señales y todos se burlan, entonces ella se traga el indigente, al impertinente, al ateo, y, también al creyente. Ella se sacude por dentro, hace que su piso y el cielo hablen, revuelve las paredes del infierno y se descarga en rayos. Sus sismos se tragan una aldea, es que ya está cansada del maltrato de sus descendientes, los saca de sus casas, los hace temblar de miedo, instiga al viento para que se encienda por dentro. Ella quiere decir algo, ella está hablando, pero nadie la escucha, la ignoran, de ella se burlan, ella se esconde, se llena de rabia, como perdió su voz, arrasa cuando regresa. Ella ya no habla, ella manifiesta su desencanto, y, por más inteligente que sea su pueblo, ¡ella tiene más fuerza!!! ¡Cuida la tierra! LeydisProse 9/21/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Decían: «Ojú, qué frío»; no «Qué espantoso, tremendo, injusto, inhumano frío». Resignadamente: «Ojú, qué frío...» Los andaluces... En dónde habrían dejado sus jacas; en dónde habrían dejado su sol, su vino, sus olivos, sus salinas. En dónde habrían dejado su odio... Parecían hechos de indiferencia, pobreza, latigazo .. «Ojú, qué frío». Tiritaban bajo ropas delgadas, telas tejidas para cantar y morir siempre al sol. Y las llevaban para callar y vivir al frío de Ocaña y Burgos, al viento helado del mar del Dueso Los andaluces Estos que están esperando, desde Huelva hasta Jaén desde Jaén a Almería, junto a las plazas de cal y noche, deben de ser hijos de aquéllos Esperan que alguno venga a encerrarlos entre rejas. Como aquéllos, no preguntarán por qué. No se quejarán de nada Ni uno se rebelará. «Las cosas son como son, como siempre han sido, como han de ser mañana. Ojú, qué frío.» Los andaluces. Apenas dejaban sombra, sonido, cuando pasaban. Se borraban sus cabezas. Tan sólo un inmenso frío daba fe de ellos. Y aquella dejadez que rodeaba su fragilidad. Más solos que ninguno. Más hambrientos que ninguno. (Deseaba que odiasen, porque los vivos odian. Los vivos perdonan. El hombre es fuego y es lluvia. Lo hace el odio y el perdón.) Indiferentes: «Ojú, qué frío...» Los andaluces... Un grano de trigo. Una oliva verde. (Guardad el aliento de la tierra, el parpadeo del sol para ayer, para mañana, para rescataros...) Quiero que despierten del pasado de frío, de los cerrojos del futuro. Todo está tan confuso. Yo no sé si los veo, los recuerdo, los anticipo...                   Hace pocos kilómetros tuve aquí, en mi mano, la madeja de los días. La emoción de los días. Como un padre que olvidó hace tiempo el rostro de los hijos muertos. Y ahora los recuerda. Y ahora vuelve a olvidarlos, unos pocos kilómetros más allá. Olvidados para siempre. Cuántos años hace de esto. O cuántos faltan para esto que hace un momento viví por los caminos... -ojú, qué frío- de Andalucía.
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Los andaluces
Decían: «Ojú, qué frío»; no «Qué espantoso, tremendo, injusto, inhumano frío». Resignadamente: «Ojú, qué frío...» Los andaluces... En dónde habrían dejado sus jacas; en dónde habrían dejado su sol, su vino, sus olivos, sus salinas. En dónde habrían dejado su odio... Parecían hechos de indiferencia, pobreza, latigazo .. «Ojú, qué frío». Tiritaban bajo ropas delgadas, telas tejidas para cantar y morir siempre al sol. Y las llevaban para callar y vivir al frío de Ocaña y Burgos, al viento helado del mar del Dueso Los andaluces Estos que están esperando, desde Huelva hasta Jaén desde Jaén a Almería, junto a las plazas de cal y noche, deben de ser hijos de aquéllos Esperan que alguno venga a encerrarlos entre rejas. Como aquéllos, no preguntarán por qué. No se quejarán de nada Ni uno se rebelará. «Las cosas son como son, como siempre han sido, como han de ser mañana. Ojú, qué frío.» Los andaluces. Apenas dejaban sombra, sonido, cuando pasaban. Se borraban sus cabezas. Tan sólo un inmenso frío daba fe de ellos. Y aquella dejadez que rodeaba su fragilidad. Más solos que ninguno. Más hambrientos que ninguno. (Deseaba que odiasen, porque los vivos odian. Los vivos perdonan. El hombre es fuego y es lluvia. Lo hace el odio y el perdón.) Indiferentes: «Ojú, qué frío...» Los andaluces... Un grano de trigo. Una oliva verde. (Guardad el aliento de la tierra, el parpadeo del sol para ayer, para mañana, para rescataros...) Quiero que despierten del pasado de frío, de los cerrojos del futuro. Todo está tan confuso. Yo no sé si los veo, los recuerdo, los anticipo...                   Hace pocos kilómetros tuve aquí, en mi mano, la madeja de los días. La emoción de los días. Como un padre que olvidó hace tiempo el rostro de los hijos muertos. Y ahora los recuerda. Y ahora vuelve a olvidarlos, unos pocos kilómetros más allá. Olvidados para siempre. Cuántos años hace de esto. O cuántos faltan para esto que hace un momento viví por los caminos... -ojú, qué frío- de Andalucía.
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Neruda, Contemplando el crepúsculo vernal, el golpeteo  constante al techo de su cabaña lo distrae: las gotas gélidas del mar austral, salinas e indiferentes, son un constante en este invierno septentrional. El poeta toma papel y pluma ( siempre pluma ) para comenzar su nueva aventura: Pablo Neruda, escritor. "Septiembre, 8, 1972 " "Querido Gabo... Mis abrazos sinceros, hermano..." La gélida atmósfera austral, indiferente hacia los  barcos que flotan sobre su mar de sal con su rítmico vaivén, ignorando a el poeta.
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Jul 3, 2022
Jul 3, 2022 at 3:15 AM UTC
Neruda y su Invierno Septentrional