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Ivygail Mandani
Mandana V
Tamandani Mwera

Poems

Robert C Howard Aug 2013
Western Sources

Mist, rain and snowmelt gather
And soak the Montana crests.
A trio of rivulets carves the slopes,
Grow to rivers that braid into a single course
And the Missouri is born at Three Forks.

Shoshone and Hidatsu rest from the hunt,
Kneel and cup their hands
To raise life giving liquid to their lips
While horses bow beside them
Bellies filled with the refreshing waters.

The river flows north dividing the tall grasslands,
Plunges over the cataracts at Great Falls,
Churns on the rocks below
And drives inexorably toward the sea.

*Mandan and Sioux


Soft flute sounds drift from the Mandan village
Intertwining with the riffling music of the river.
By its banks a coarse French trapper roasts a rabbit
To share with his Shoshone child-bride.
Sacagawea sings softly beside him -
Charboneau's son stirring in her womb.

Sioux warriors on horseback
Stand guard by the shores.
How many travelers have passed?
How many are yet to come?
Beyond the rolling hills
A buffalo stumbles and falls
Pierced by Lakota arrows and spears.

Boats in the Water

At *River du Bois
where the Missouri
Collides with the Mississippi,
Forty men slip into boats and take to the oars
To interpret Jefferson’s continental dream -
Their keelboat laden with sustenance,
Herbs, weapons and powder.
They carry trinkets to dazzle the natives
And cast bronze medals to give them
Bearing images of their "Father in Washington"
That none had asked to have.

*May,  2004
JS Clark May 2017
A continent's scout
That once touched Pacific sands,
Has on the Natchez Trace
Taken his life at Grinder's Stand.

Such the news the Chickasaw
Agent bore
Telling President Jefferson
The great scout Meriwether Lewis
Is no more.

Five years prior, you were commissioned
To a quest,
Mr. Jefferson sending you forth
To explore the core of a new nation's
Enigmatic west.

The Mandan's song still warbles
In your ears,
While the mighty Missouri's current
Still rushes through your tears.

And now, on a porch of a tavern
In west Tennessee,
You look back in that direction
That has ever seduced thee--

You cannot seem to shake him--
That black dog of lassitude--
That murderous hell-hound what has
Shadowed you across majestic
American longitudes.

His image is there, in the polish
Of your piece
With every throb of your head
His moan ebbs at your peace.

During the journey, Clark was always
There to help stay the hound...
Knew how to handle him,
Knew how to keep him bound.

Perhaps that is why you are looking west
This time around.
Not for something new,
That, you have found.

No, you are simply looking yonder for
Someone to **** this **** hound.
It is thought by some historians and scholars that Meriwether Lewis had Bipolar Disorder
Quizá nunca supe mucho al respecto.
Sólo sabía sentir, y era el sentir más genuino y puro que yo hubiera conocido. No sabía nada, tan solo un instinto que me llamaba a adentrarme en aquel desconocido mundo lleno de aquellas inefables sensaciones que no comprendo del todo.
Una locura, fue. Lo sé, y quizá lo supe siempre, pero ya no vale decir más. Loco fue ese sentimiento, que me hacía pensar noche y día en ti. Ese sentimiento que hizo que quisiera defenderte a toda costa de cualquier daño que pudiera hacerte el mundo en tu existencia, a pesar de ser siempre yo quien necesitara una mano para salir de un hoyo interminable que me arrastraba de vez en cuando. Un sentir, que se sentía rapidísimo cuando estabas cerca, y lento e interminable cuando estabas ausente. El tiempo se detenía entre abrazos y canciones, pero eso, eso era solo en mi mente. Me perdía en el sonido de tus palabras para no saber de mí jamás... Pobre ingenuidad... Tenías otros planes...

Te fuiste, aparentándo que nada jamás te importó. Mandándome a mí o a mi madre a lugares a los que no se mandan ni a los enemigos, y te alejaste a tope. Todo por una palabra. Una simple palabra.
Me dijiste tantas cosas sin un solo insulto, que terminé por casi volver a hacer la misma estupidez de antaño, cuando la gente ya no quiere nada que ver con su existencia.

Y día a día, indirectamente, me hacías sentir culpable. ¿Sabes qué hizo esta idiota? Alegrarse cuando te veía sonreir, sonreir de verdad. Quizá era el único consuelo, para el unico sentimiento perdido que había sido verdaderamente real en una corta y monótona existencia.
Un día de esos en los que realmente no soy yo, te tuve frente a frente, pero las palabras no salieron. Hice lo que pude para no llorar, ni correr hacia ti, porque no sabía qué mas hacer. Lo único que sabía era que eso no iba a pasar. Que ya nada iba a pasar.

Luego sucedió. Me sacaste de quicio. Esa llamada. Esa persona desconocida, esas palabras, y tu risita en el fondo. ¿Qué tan mal tengo que estar para alimentar esa macabra sonrisa tuya? A veces me pregunto si era en serio aquella vez que me dijiste que eras un demonio. Conociste mi enfado ese día, pero de lejitos. No iba a hacerte daño, no soy como tú.

Y al final, te apareces, diciendo estar preocupado, con un montón de cosas que reiteradamente me dijiste que olvidara. Buscándome por todos lados. Te pregunté ¿Por qué lo hiciste?

Obtuve tu silencio.

Hoy hay otro sentimiento, el mismo que cuando te alejaste. Pero este si lo puedo expresar...

Siento un vacío profundo
Un vacío infinito.
No se llena de nada
esta cada vez mas vacío
como un hada
sin alas
sin mundo
al mar de lo desconocido
Se adentra,
lo que venga
Estoy lista
Dejé atrás todo sentir
Porque tengo miedo
a sentir lo mismo.