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"solari" poems
Scivolando silenziosi sulla strada sinuosa senza sentire sapori scientificamente salati serviti solo sui saliscendi solari Stavamo scalciando scomodi salmi sapendoci signori socchiusi soltanto da errabondi usurai musa dalle mille parole socchiudi il silenzio sigillando i miei battiti nel delirio di un bacio
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Mar 24, 2013
Mar 24, 2013 at 6:34 AM UTC
sinuosamentesenzasenso
et id me borfday toodai we ar so happi dso bee 16 yodqay we wouldn lik to t6hank qaqdam rylander he had ben  a grayt heelp i wood lek jew also fank solari he liked mee pomes and amde me go trending if yoo cood chair dis wev ur frends and mak me famoos i wood be appy
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Sep 12, 2017
Sep 12, 2017 at 12:35 PM UTC
ye fore mE
Escaping memories I ran To the setting of beginnings In search of new encounters A rescuer, an owner, a gentle Word. Penn station had evolved In years with my emotions, Beguiling decadence lost To opulence decay. Pink granite covered in grime, Glass filtering sunbeams had Now turned light into grey, Eerie shadows reflecting My vanishing intentions, Dwindling strength, Waning hope. The mellifluous cadence Of alphanumeric flapping metals That used to sooth me with dreams Of arrivals and departures Had been silenced for evermore. Solari boards swapped For liquid-crystal displays, Even people had changed Flaunting grimaces of disdain, As they whispered rumours Of terminal demolishment To the benefit of a sporting arena They would call The Garden. I empathised with the unfluted Columns of the Roman colonnade, For I too had been deemed Obsolete and inefficient, A wreck no one shall retrieve, To be suppressed, a panacea For a collective consciousness That would rather not see, Turning blind eyes to me, To cost-effective identity Annihilation, While Bobby freed of me Won the New York State Championship At Poughkeepsie.
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Mar 13, 2018
Mar 13, 2018 at 6:02 AM UTC
Penn Station
Montevideo quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco Montevideo era verde en mi infancia absolutamente vrede y con travías muy señor nuestro por la presente yo tuve un libro del que podía leer veinticinco centímetros por noche y después del libro del que podía leer y yo quería pensar en cómo sería eso de no ser de caer como piedra en un pozo comunicamos a usted que en esta fecha hemos efectuado por su cuenta quién era ah sí mi madre se acercaba y prendía la luz y no te asustes y después la apagaba antes que no durmiera el pago de trescientos doce pesos a la firma Menéndez & Solari y sólo veía sombras como caballos y elefantes y monstruos casi hombres y sin embargo aquello era mejor que pensarme sin la savia del miedo desaparecido como se acostumbra en un todo de acuerdo con sus órdenes de fecha siete del correinte eran tan diferente era verde absolutamnte verde y con tranvís y qué optimismo tener la ventanilla sentirse dueño de la calle que baja lugar con los números de las puertas cerradas y apostar consigo mismo en términos severos rogámosle acusar recibo lo ante posible si terminaba en cuatro o trece o diecisiete era que iba a reír o a perder o a morirme de esta comunicación a fin de que podamos y hacerme tan sólo una trampa por cuadra registrarlo en su cuenta corriente absolutamente verde y con travías y el Prado con caminos de hojas secas y el olor a eucaliptus y a temprano saludamos a usted atentamente y desde allí los años y quién sabe.
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Dactilógrafo
Montevideo quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco Montevideo era verde en mi infancia absolutamente vrede y con travías muy señor nuestro por la presente yo tuve un libro del que podía leer veinticinco centímetros por noche y después del libro del que podía leer y yo quería pensar en cómo sería eso de no ser de caer como piedra en un pozo comunicamos a usted que en esta fecha hemos efectuado por su cuenta quién era ah sí mi madre se acercaba y prendía la luz y no te asustes y después la apagaba antes que no durmiera el pago de trescientos doce pesos a la firma Menéndez & Solari y sólo veía sombras como caballos y elefantes y monstruos casi hombres y sin embargo aquello era mejor que pensarme sin la savia del miedo desaparecido como se acostumbra en un todo de acuerdo con sus órdenes de fecha siete del correinte eran tan diferente era verde absolutamnte verde y con tranvís y qué optimismo tener la ventanilla sentirse dueño de la calle que baja lugar con los números de las puertas cerradas y apostar consigo mismo en términos severos rogámosle acusar recibo lo ante posible si terminaba en cuatro o trece o diecisiete era que iba a reír o a perder o a morirme de esta comunicación a fin de que podamos y hacerme tan sólo una trampa por cuadra registrarlo en su cuenta corriente absolutamente verde y con travías y el Prado con caminos de hojas secas y el olor a eucaliptus y a temprano saludamos a usted atentamente y desde allí los años y quién sabe.
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