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"impregnada" poems
Impregnada de tu olor me encuentro, en la posterioridad de tan excitante momento. Mi mente repite cada movimiento, el vaivén de caderas que majestaron nuestros cuerpos. Subiendo a tu boca lento, hasta que se mezclan nuestros alientos. Te deseo y siempre te pienso, eres una obra de arte que aún no se ha descubierto. ¿Quién me quita estos pensamientos? Al tenerte frente a mí, son los más perversos. Te he querido hace tiempo, pero anhelo de ese suceso uno perfecto. La postura ante ti mantengo, mas tu presencia provoca que eso sea un sufrimiento, al reflexionar sobre las causas del porqué dentro de mí no te tengo. Está oscureciendo y mis manos están enloqueciendo, cada parte de ti quieren ir conociendo, Existe una promesa y la tenemos que seguir manteniendo. Nuestra historia se está escribiendo y al pasar los años se verá el fruto de nuestro largo detenimiento. Habrá valido la pena tanto aplazamiento, nuevos libros serán creados relatando cada acontecimiento, mostrando la pasión que guardamos dentro.
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Apr 9, 2015
Apr 9, 2015 at 10:53 PM UTC
Ante ti
Melancolia impregnada na alma: Tento varrer todo esse sentimento Com a imagem alegre que acalma Não adianta, pesa sobre mim o sofrimento Dos tombos dos homens do deserto. Todas aquelas imagens apagadas Para sempre se fazem perdidas Desfeitas na areia calada Se fazem eternas desconhecidas E como eu lamento! Oh, não podem ver? O meu tormento? Na areia, padece o meu ser. Um dia, eu também tombarei E quero em uma concha me enclausurar, Pelas ondas flutuarei E o mar me levará aonde eu sempre quis estar.
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Apr 30, 2014
Apr 30, 2014 at 10:12 PM UTC
Os tombos dos homens do deserto
Tres cuartos de mi corazón cayeron en pedazos Tres cuartos eres de mi mente, Aunque tal vez nunca logre conocerte. Ocupas un lugar en su mente, No hay opción a perderte, impregnada como amargo aroma, revoloteas en su inconsciente. Él no quiere olvidarte, yo no pretendo borrarte, fuiste inspiración, fuiste nieblas, fuiste sol. Tres cuartos mides tú, aún sigues siendo luz. Entre nuevos recuerdos te apago, entre nuevos recuerdos me convierto en ti, entre nuevos recuerdos soy nueva luz y poco a poco y lentamente se va llenando de mí. Lo nublo, lo ahogo, Lo dejo en el fondo Te liquido de su mente soy oscuridad ardiente. Adió tres cuartos de alma, Adiós musa.
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Nov 22, 2014
Nov 22, 2014 at 10:03 PM UTC
A una antigua musa
Bien venga, cuando viniere, la Muerte: su helada mano bendeciré si hiere... He de morir como muere un caballero cristiano. Humilde, sin murmurar, ¡oh Muerte!, me he de inclinar cuando tu golpe me venza; ¡pero déjame besar, mientras expiro, su trenza! ¡La trenza que le corté y que, piadoso guardé (impregnada todavía del sudor de su agonía) la tarde en que se me fue! Su noble trenza de oro: amuleto ante quien oro, ídolo de locas preces, empapado por mi lloro tantas veces..., tantas veces... Deja que, muriendo, pueda acariciar esa seda en que vive aún su olor: ¡Es todo lo que me queda de aquel infinito amor! Cristo me ha de perdonar mi locura, al recordar otra trenza, en nardo llena, con que se dejó enjugar los pies por la Magdalena...
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V. su trenza
Estoy ahora impregnada toda yo, de dulzura. Desde que me besaste, toda yo, soy amor. Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura, Ya no seré otra cosa que amor, amor, amor... En la carne y el alma, en la sombra y los huesos, Yo no tendré más nunca otro olor ni sabor Que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos. (Me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor). Hasta el último átomo de mi piel es aroma, ¡Oh mortal podredumbre, te he vencido tal vez! Eres mi hermano , ¡oh lirio! Eres mi hermana ¡oh, poma! Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.
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Supremo triunfo
"Vivir sin tus caricias es mucho desamparo; vivir sin tus palabras es mucha soledad; vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro, es mucha oscuridad..." Vuelvo pálida novia, que solías mi retorno esperar tan de mañana, con la misma canción que preferías y la misma ternura de otros días y el mismo amor de siempre, a tu ventana. Y elijo para verte, en delicada complicidad con la Naturaleza, una tarde como ésta: desmayada en un lecho de lilas, e impregnada de cierta aristocrática tristeza. ¡Vuelvo a ti con los dedos enlazados en actitud de súplica y anhelo -como siempre-, y mis labios no cansados de alabarte, y mis ojos obstinados en ver los tuyos a través del cielo! Recíbeme tranquila, sin encono, mostrando el deje suave de una hermana; murmura un apacible: "Te perdono", y déjame dormir con abandono, en tu noble regazo, hasta mañana...
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El retorno
Coco marino, ¿Necesitas de mi cariño? Tu agua está muy lejos y yo llevo siempre el mío. Las olas te descoloraron y yo cada vez soy más pálida, pareces mi gemelo. Alguna vez te quise como metáfora pero estoy impregnada de realismo.
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Jun 7, 2018
Jun 7, 2018 at 3:55 AM UTC
Coco marino
Tus otoños me arrullan en coro de quimeras obstinadas; vas en mí cual la venda va en la herida; en bienestar de placidez me embriagas; la luna lugareña va en tus ojos ¡oh blanda que eres entre todas blanda! y no sé todavía qué esperarán de ti mis esperanzas. Si vas dentro de mí, como una inerme doncella por la zona devastada en que ruge el pecado, y si las fieras atónitas se echan cuando pasas; si has sido menos que una melodía suspirante, que flota sobre el ánima, y más que una pía salutación; si de tu pecho asciende una fragancia de limón, cabalmente refrescante e inicialmente ácida; si mi voto es que vivas dentro de una virginidad perenne aromática, vuélvese un hondo enigma lo que de ti persigue mi esperanza. ¿Qué me está reservado de tu persona etérea? ¿Qué es la arcana promesa de tus ser? Quizá el suspiro de tu propio existir; quizá la vaga anunciación penosa de tu rostro; la cadencia balsámica que eres tú misma, incienso y voz de armónium en la tarde llovida y encalmada... De toda ti me viene la melodiosa dádiva que me brindó la escuela parroquial, en una hora ya lejana, en que unas voces núbiles y lentas ensayaban, en un solfeo cristalino y simple, una lección de Eslava. Y de ti y de la escuela pido el cristal, pido las notas llanas, para invocarte ¡oscura y rabiosa esperanza! con una a colmada de presentes, con una a impregnada del licor de un banquete espiritual: ¡ara mansa, ala diáfana, alma blanda, fragancia casta y ácida!
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¿qué será lo que espero?
Tus otoños me arrullan en coro de quimeras obstinadas; vas en mí cual la venda va en la herida; en bienestar de placidez me embriagas; la luna lugareña va en tus ojos ¡oh blanda que eres entre todas blanda! y no sé todavía qué esperarán de ti mis esperanzas. Si vas dentro de mí, como una inerme doncella por la zona devastada en que ruge el pecado, y si las fieras atónitas se echan cuando pasas; si has sido menos que una melodía suspirante, que flota sobre el ánima, y más que una pía salutación; si de tu pecho asciende una fragancia de limón, cabalmente refrescante e inicialmente ácida; si mi voto es que vivas dentro de una virginidad perenne aromática, vuélvese un hondo enigma lo que de ti persigue mi esperanza. ¿Qué me está reservado de tu persona etérea? ¿Qué es la arcana promesa de tus ser? Quizá el suspiro de tu propio existir; quizá la vaga anunciación penosa de tu rostro; la cadencia balsámica que eres tú misma, incienso y voz de armónium en la tarde llovida y encalmada... De toda ti me viene la melodiosa dádiva que me brindó la escuela parroquial, en una hora ya lejana, en que unas voces núbiles y lentas ensayaban, en un solfeo cristalino y simple, una lección de Eslava. Y de ti y de la escuela pido el cristal, pido las notas llanas, para invocarte ¡oscura y rabiosa esperanza! con una a colmada de presentes, con una a impregnada del licor de un banquete espiritual: ¡ara mansa, ala diáfana, alma blanda, fragancia casta y ácida!
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Te vas... pero dejas tus gemidos resonando en las paredes de mi habitación, el olor de tu piel recordándome lavar las sabanas de seda, tu humedad en mis labios y tu sudor aun sobre mi piel. Te vas... pero dejas impregnada tus ansias en mi cuerpo y tu voz como un susurro quemando todo mi ser. -Custodio
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Feb 19, 2018
Feb 19, 2018 at 12:25 PM UTC
Te vas...
Con membrillos maduros               perfumo los armarios.               Tiene toda mi ropa Un aroma frutal que da a mi cuerpo Un constante sabor a primavera.               Cuando de los estantes               pulidos y profundos               saco un brazado blanco               de ropa íntima,               por el cuarto se esparce               un ambiente de huerto. ¡Parece que tuviera en mis armarios               preso el verano! Ese perfume es mío. Besarás mil mujeres jóvenes y amorosas, mas ninguna te dará esa impresión de amor agreste               que yo te doy.               Por eso, en mis armarios               guardo frutas maduras y entre los pliegues de la ropa íntima escondo, con manojos secos de vetiver. Membrillos redondos y pintones.               Mi piel está impregnada               de esta fragancia viva. Besarás mil mujeres, mas ninguna te dará esta impresión de arroyo y selva               que yo te doy.
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Olor frutal