"enredan" poems
Iba yo por la senda, tú venías por ella,
mi amor cayó en tus brazos, tu amor tembló en los míos.
Desde entonces mi cielo de noche tuvo estrellas
y para recogerlas se hizo tu vida un río.
Para ti cada roca que tocarán mis manos
ha de ser manantial, aroma, fruta y flor.Para ti cada espiga debe apretar su grano
y en cada espiga debe desgranarse mi amor.Me impedirás, en cambio, que yo mire la senda
cuando llegue la muerte para dejarla trunca.Te cubrirán mis ojos como una doble venda.Me hablarás de un camino que no termine nunca.
La música que escondo para encantarse huye
lejos de la canción que borbota y resalta:
como una vía láctea desde mi pecho fluye.En tus brazos se enredan las estrellas más altas.
Tengo miedo. Perdóname por no haber llegado antes.Una sonrisa tuya borra todo un pasado:
guarden tus labios dulces lo que ya está distante.En un beso sabrás todo lo que he callado.Tal vez no sepa entonces conocer tu caricia,
porque en las venas mías tu ser se habrá fundido.Cuando yo muerda un fruto tú sabrás su delicia.Cuando cierres los ojos me quedaré dormido.
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Alrededor de la copa
del árbol alto,
mis sueños están volando.
Son palomas coronadas
de luces únicas,
que al volar derraman música.
¡Cómo entran, cómo salen
del árbol solo!
¡Cómo me enredan en oro!
1.4k
Y vuelvo a encontrarme contigo,
tan fría , tan blanca, tan vacía.
Las palabras se cruzan,
se enredan, vacilan, se arrastran.
De un lado a otro en agonía febril,
gruñendo y gimiendo, gritando en silencio.
Ocultas bajo la mirada de nadie,
bajo la mirada del universo.
Jul 4, 2014
Jul 4, 2014 at 1:00 PM UTC
La pata gris del Malo pisó estas pardas tierras,
hirió estos dulces surcos, movió estos curvos montes,
rasguñó las llanuras guardadas por la hilera
rural de las derechas alamedas bifrontes.
El terraplén yacente removió su cansancio,
se abrió como una mano desesperada el cerro,
en cabalgatas ebrias galopaban las nubes
arrancando de Dios, de la tierra y del cielo.
El agua entró en la tierra mientras la tierra huía
abiertas las entrañas y anegada la frente:
hacia los cuatro vientos, en las tardes malditas,
rodaban -ululando como tigres- los trenes.
Yo soy una palabra de este paisaje muerto,
yo soy el corazón de este cielo vacío:
cuando voy por los campos, con el alma en el viento,
mis venas continúan el rumor de los ríos.
A dónde vas ahora? -Sobre el cielo la greda
del crepúsculo, para los dedos de la noche.
No alumbrarán estrellas... A mis ojos se enredan
aromos rubios en los campos de Loncoche.
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Nudo cabeza de turco
que envuelve el alma
y estos pies de tierra.
Atándome como si fuera
cuerdas de guitarra
y tu el mástil y cuerpo
que resuena
como pan de cada dia.
El calor que busco
en la regadera
las mijas de galletas
en la alacena,
Me hacen sentir
que no estoy solo
que aun vives conmigo.
El maniquí que ocupa tu silla,
la puerta abierta
por si algún día regresas
mi oído atento
a cualquier voz que suena.
Delirio entre sueños
nudos en cada parte
de mi cuerpo
que asfixian mi alma
y enredan mi amor.
Buscar solución
y sumergir mi cabeza
en agua fria
para despertarme
y darme cuenta
que cuando no estas
surgen mis más
terribles pesadillas.
Dec 19, 2017
Dec 19, 2017 at 3:44 PM UTC
Omnicromía de la tarde amena...
el alma, a la sordina,
y la luz, peregrina,
y la ventura, plena,
y la Vida, una hada
que por amar está desencajada.
Firmamento plomizo.
En el ocaso, un rizo
de azafrán.
Un ángel que derrama su tintero.
La brisa, cual refrán
lastimero.
En el áureo deliquio del collado,
hálito verde, cual respiración
de dragón.
Y el valle fascinado
impulsa al ósculo a que se remonte
por los tragaluces del horizonte.
Tiempo confidencial,
como el dedal
de las desahuciadas bordadoras
que enredan su monólogo fatal
en el ovillo de las huecas horas.
Confidencia que fuiste
en la mano de ayer
veta de rosicler,
un alpiste
y un perfume de Orsay.
Tarde, como un ensayo
de dicha, entre los pétalos de mayo;
tarde, disco de Newton, en que era
omnícroma la primavera
y la Vida una hada
en un pasivo amor desencajada...
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