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"cercano" poems
Que se desliza tu pelo del viento forastero ya lo saca y con él al abedul cercano ata a nosotros a lo largo de un beso. Pero hacia nuestras articulaciones nuestra propia voluntad no andará. Causas de, en las ramas, agitaciones, y , que son de los bosques, reflexiones arriba y abajo nos soplarán. Y más cerca de la impensada cosa nos anhelamos – dos humanos seres; déjanos que aprendamos de la rosa lo que soy yo y lo que tú eres.
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Jul 18, 2012
Jul 18, 2012 at 10:05 AM UTC
Nuestra rosa
Pan dulce se sienta en un plato de pastelería en mi cocina Rara vez tocado, pero siempre admirado Fresco y colorido y lleno de variedad. Los panes delicados quedan sin comer Todavía los compro como recordatorio de Mi familia en otra tierra a un mundo de distancia Parece más cercano cuando estoy rodeado por el sabor, los olores y las texturas de la casa de mi padre biológico. Mi Familia Mi casa en Mexico
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Mar 15, 2021
Mar 15, 2021 at 11:05 PM UTC
Home
Hace un mes que te dije No podía esperarte más. Y el abismo entre nosotros tragó: las plumas, los sonidos, y la lengua que querría cantar. Eras un pájaro con ojos cerrados. Las alas de mi mente Golpeaban el aire tranquilo Dónde no podía encontrarte Sino tu canción vacía sin amor. Me encuentro a mí mismo En el campo: me siento muy seca y sola pero sabia. Siempre me llevaban las alas Al norte, afuera, al norte Donde oigo la canción de mi pueblo, De la gente que no me ha dejado Por nada, aunque llueve. Hace un mes que me dio cuenta De otra forma de ser, cercano. Me ha tocado como las suspiras Del árbol que tiene hojas con la riqueza de los ojos cafés del chico distinto aquí: Mirándome, hasta que debo salir. Otra vez salgo con las alas Afuera de lo que conozco Porque, como un pájaro del otoño, El viento fresco me hacen una seña que yo debería olvidarme las hojas y los ojos porque ellos se caen siempre de los árboles a la tierra dura: Mirándome, hasta que te caes también.
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Oct 17, 2012
Oct 17, 2012 at 1:42 AM UTC
Hojas y Ojos
Tu rostro lo apreciábamos cercano y tu voz y el sonido de tus pasos. Tus pasos que decían de inclemencias tus labios de historias doradas. Hoy día en apariencia tan lejana te has vuelto realidad. Y navegas el mar de nuestras venas diciendo la verdad de tu distancia. Era aquella tu sombra inestable. Los vestidos de fiesta las perlas el oro y los harapos ya se duermen en la luz.
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Dec 22, 2011
Dec 22, 2011 at 12:03 PM UTC
Presencia inmediata
Ayer todavía recordaba. El rostro lo sentía iluminado por el sol verdadero. Ese sol es hoy el mismo. Sólo mi rostro ha cambiado. Ayer algo me alzó algo ayer me acariciaba cercano a lo que hoy día me vulnera y quiere ensombrecerme y aplastarme. Lo que ayer era leve en su certeza hoy es pura terrestre gravedad. Ilusión de los cuerpos y las almas. No más que materia desencantada. Hoy día desperté sin recordar lo que ayer me iluminaba.
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Nov 14, 2011
Nov 14, 2011 at 11:30 AM UTC
Ayer (II)
nello spirito del vento amo il cuore e non la mente parlare con l'anima e non le mani amare se stessi per quello che sei amo le tue idee anche se non sono vere Hai cuore di amore, anche se non si tratta di pura amo la tua verità solo che ti amo così si può essere liberi la verità è la verità sarà l'ultima il freno di cuore sarà valsa la pena il dolore il tuo cuore il tuo amore il vostro libero arbitrio sarà su e lo stesso Tu ami Hai detto si cercano avventure lungo e in largo solo per dire "voglio nascondere" nello spirito del vento Correrò e percorrere la distanza solo per vedere la bellezza nei colori Vorrei cambiare il mio spirito per tutte le gambe per toccare la montagna Correrò con il cielo e l'amore grande (it is in italian.....please dont steal this one this is really personal.)
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Jul 8, 2015
Jul 8, 2015 at 11:05 AM UTC
nello spirito del lupo
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Me encanta dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Abre bien las persianas mantén descorridas las cortinas. Aquí siéntete cercano del jardín prometido. ¿Has visto a las parinas cómo en el espejo se reflejan? En aguas como éstas algún día ya veremos al mundo tal cual es. Pues le han dicho a mi amigo sus buenos amigos del otro lado que algo importante se prepara para uno cualquiera de estos días. Abre bien las persianas. Mantén descorridas las cortinas.
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Dec 13, 2011
Dec 13, 2011 at 7:13 PM UTC
Chungará
Ella no fue, entre todas, la más bella, pero me dio el amor más hondo y largo. Otras me amaron más; y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella. Acaso fue porque la amé de lejos, como una estrella desde mi ventana... 1 Y la estrella que brilla más lejana nos parece que tiene más reflejos. Tuve su amor como una cosa ajena como una playa cada vez más sola, que únicamente guarda de la ola una humedad de sal sobre la arena. Ella estuvo en mis brazos sin ser mía, como el agua en cántaro sediento, como un perfume que se fue en el viento y que vuelve en el viento todavía. Me penetró su sed insatisfecha como un arado sobre llanura, abriendo en su fugaz desgarradura la esperanza feliz de la cosecha. Ella fue lo cercano en lo remoto, pero llenaba todo lo vacío, como el viento en las velas del navío, como la luz en el espejo roto. Por eso aún pienso en la mujer aquella, la que me dio el amor más hondo y largo... Nunca fue mía. No era la más bella. Otras me amaron más... Y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella.
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Canción del amor lejano
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Aldeana
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Te hubiera dado el mundo, muchacho que surgiste al caer de la luz por tu Conquero, tras la colina ocre, entre pinos antiguos de perenne alegría. ¿Eras emanación del mar cercano? Eras el mar aún más que las aguas henchidas con su aliento, encauzadas en río sobre tu tierra abierta, bajo el inmenso cielo con nubes que se orlaban de rotos resplandores. Eras el mar aún más tras de las pobres telas que ocultaban tu cuerpo; eres forma primera, eras fuerza inconsciente de su propia hermosura. Y tus labios, de bisel tan terso, eran la vida misma, como una ardiente flor nutrida con la savia ee aquella piel oscura que infiltraba nocturno escalofrío. Si el amor fuera un ala. la incierta hora con nubes desgarradas, el río oscuro y ciego bajo la extraña brisa, la rojiza colina con sus pinos cargados de secretos, te enviaban a mí, a mi afán ya caído, como verdad tangible. Expresión armoniosa de aquel mismo paraje, entre los ateridos fantasmas que habitan nuestro mundo, eras tú una verdad, sola verdad que busco, más que verdad de amor, verdad de vida; y olvidando que sombra y pena acechan de continuo esa cúspide virgen de la luz y la dicha, quise por un momento fijar tu curso ineluctable. creí en ti, muchachillo. Cuando el mar evidente, con el irrefutable sol de mediodía, suspendía mi cuerpo en esa abdicación del hombre ante su dios, un resto de memoria levantaba tu imagen como recuerdo único. Y entonces, con sus luces el violento Atlántico, tantas dunas profusas, tu Conquero nativo, estaban en mí mismo dichos en tu figura, divina ya para mi afán con ellos, porque nunca he querido dioses crucificados, tristes dioses que insultan esa tierra ardorosa que te hizo y deshace.
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A un muchacho andaluz
Te hubiera dado el mundo, muchacho que surgiste al caer de la luz por tu Conquero, tras la colina ocre, entre pinos antiguos de perenne alegría. ¿Eras emanación del mar cercano? Eras el mar aún más que las aguas henchidas con su aliento, encauzadas en río sobre tu tierra abierta, bajo el inmenso cielo con nubes que se orlaban de rotos resplandores. Eras el mar aún más tras de las pobres telas que ocultaban tu cuerpo; eres forma primera, eras fuerza inconsciente de su propia hermosura. Y tus labios, de bisel tan terso, eran la vida misma, como una ardiente flor nutrida con la savia ee aquella piel oscura que infiltraba nocturno escalofrío. Si el amor fuera un ala. la incierta hora con nubes desgarradas, el río oscuro y ciego bajo la extraña brisa, la rojiza colina con sus pinos cargados de secretos, te enviaban a mí, a mi afán ya caído, como verdad tangible. Expresión armoniosa de aquel mismo paraje, entre los ateridos fantasmas que habitan nuestro mundo, eras tú una verdad, sola verdad que busco, más que verdad de amor, verdad de vida; y olvidando que sombra y pena acechan de continuo esa cúspide virgen de la luz y la dicha, quise por un momento fijar tu curso ineluctable. creí en ti, muchachillo. Cuando el mar evidente, con el irrefutable sol de mediodía, suspendía mi cuerpo en esa abdicación del hombre ante su dios, un resto de memoria levantaba tu imagen como recuerdo único. Y entonces, con sus luces el violento Atlántico, tantas dunas profusas, tu Conquero nativo, estaban en mí mismo dichos en tu figura, divina ya para mi afán con ellos, porque nunca he querido dioses crucificados, tristes dioses que insultan esa tierra ardorosa que te hizo y deshace.
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La casa del silencio se yergue en un rincón de la montaña, con el capuz de tejas carcomido. Y parece tan dócil que apenas se conmueve con el ruido de algún árbol cercano, donde sueña el amoroso cónclave de un nido. Tal vez nadie la habita ni la quiere, y acaso nunca la vivieron hombres; pero su lento corazón palpita con profundo latir de resignado, cuando el rumor la hiere y la sangra del trémulo costado. Imagino, en la casa del silencio, un patio luminoso, decorado por la hierba que roe las canales y un muro despintado al caer de las lluvias torrenciales. Y en las noches azules, la pienso conturbada si adivina un balbucir de luz en sus escaños, y la oigo verter con un ruido ya casi imperceptible, contenido, su lloro paternal de tres mil años.
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La casa del silencio
"Y es siempre el jardín de lilas del otro lado del río. Si el alma pregunta si queda lejos se le responderá: del otro lado del río, no éste sino aquel." -Extracción de la piedra de la locura, de Alejandra Pizarnik. Siempre cercano, siempre lejano, el jardín de lilas se vuelve inexistente pues siempre está del otro lado. Tal vez la muerte te lleve a tu otro lado, a tus ansiadas lilas, Alejandra. Yo sólo pido encontrar en mi orilla una mísera margarita. // "And is always the garden of lilies on the other side of the river. If the soul asks if it's far it will be answered: on the other side of the river, not this one but that one." -Extracting the stone of madness, by Alejandra Pizarnik. Always close, always far, the garden of lilies becomes non-existent for it is always on the other side. Perhabs death will take you to your other side, tu your coveted lilies, Alejandra. I only ask to find on my shore a miserable daisy.
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Jun 18, 2018
Jun 18, 2018 at 5:37 AM UTC
Rerrescate // Rerrescue
Italia y Alemania dilataron sus velas de lodo carcomido, agruparon, sembraron sus luctuosas telas, lanzaron las arañas más negras de su nido. Contra España cayeron y España no ha caído. España no es un grano, ni una ciudad, ni dos, ni tres ciudades. España no se abarca con la mano que arroja en su terreno puñados de crueldades. Al mar no se lo tragan los barcos invasores, mientras existe un árbol el bosque no se pierde, una pared perdura sobre un solo ladrillo. España se defiende de reveses traidores, y avanza, y lucha, y muerde mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo. Si no se pierde todo no se ha perdido nada. En tanto aliente un español con ira fulgurante de espada, ¿se perderá? ¡Mentira! Mirad, no lo contrario que sucede, sino lo favorable que promete el futuro, los anchos porvenires que allá se bambolean. El acero no cede, el bronce sigue en su color y duro, la piedra no se ablanda por más que la golpean. No nos queda un varón, sino millones, ni un corazón que canta: ¡soy un muro!, que es una inmensidad de corazones. En Euzkadi han caído no sé cuántos leones y una ciudad por la invasión deshechos. Su soplo de silencio nos anima, y su valor redobla en nuestros pechos atravesando España por debajo y encima. No se debe llorar, que no es la hora, hombres en cuya piel se transparenta la libertad del mar trabajadora. Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento. Español, al rescate de todo lo perdido. ¡Venceré! has de gritar sobre cada momento para no ser vencido. Si fuera un grano lo que nos quedara, España salvaremos con un grano. La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara desde un remoto monte cada vez más cercano.
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Euzkadi
Italia y Alemania dilataron sus velas de lodo carcomido, agruparon, sembraron sus luctuosas telas, lanzaron las arañas más negras de su nido. Contra España cayeron y España no ha caído. España no es un grano, ni una ciudad, ni dos, ni tres ciudades. España no se abarca con la mano que arroja en su terreno puñados de crueldades. Al mar no se lo tragan los barcos invasores, mientras existe un árbol el bosque no se pierde, una pared perdura sobre un solo ladrillo. España se defiende de reveses traidores, y avanza, y lucha, y muerde mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo. Si no se pierde todo no se ha perdido nada. En tanto aliente un español con ira fulgurante de espada, ¿se perderá? ¡Mentira! Mirad, no lo contrario que sucede, sino lo favorable que promete el futuro, los anchos porvenires que allá se bambolean. El acero no cede, el bronce sigue en su color y duro, la piedra no se ablanda por más que la golpean. No nos queda un varón, sino millones, ni un corazón que canta: ¡soy un muro!, que es una inmensidad de corazones. En Euzkadi han caído no sé cuántos leones y una ciudad por la invasión deshechos. Su soplo de silencio nos anima, y su valor redobla en nuestros pechos atravesando España por debajo y encima. No se debe llorar, que no es la hora, hombres en cuya piel se transparenta la libertad del mar trabajadora. Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento. Español, al rescate de todo lo perdido. ¡Venceré! has de gritar sobre cada momento para no ser vencido. Si fuera un grano lo que nos quedara, España salvaremos con un grano. La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara desde un remoto monte cada vez más cercano.
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En nuestra adversidad nos encontramos buscando aquello que no sabíamos reconocer anhelando lo que no quisimos tentando al destino burlando a la suerte en tus ojos mi mirada en tus manos mis días y noches en tus labios mi nombre confundidos caminamos avanzando paso a paso cayendo en el camino y levantándonos de nuevo siempre juntos con el mismo destino final desconocido y familiar invitándonos a sentir a dejar morir parte de nosotros para ser revividos con fuerza renovada y emociones encontradas construyéndonos de nuevo de los escombros de temblores pasados saliendo a respirar de nuevo el aire del cual fuimos egoístamente privados me invadiste como una plaga rápidamente infectándome y curándome del mal que antes padecía sonrisas y carcajadas lágrimas y besos la idea del amor más puro de las estrellas conspirando en mi favor para escribir en mi firmamento la nueva historia que hoy contamos sin un final cercano
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Nov 9, 2017
Nov 9, 2017 at 3:37 PM UTC
La casa, junto al río. Alegre el saloncito. La ventana Sobre el jardín. Aromas. Luz. Estío, Aves en el azul de la mañana. Copiado en grande espejo, se columbra El tocador de mármol de la alcoba Que un claro sol alumbra; Y en la negra caoba Del luciente piano Yergue su aristocracia, Colocado con gracia, Ramo de rosas del jardín cercano. Y salida del baño, en amplia bata Que el seno mal recata, Yace tendida en el sofá, fumando Un cigarrillo y otro, y viendo el humo Subir en espirales. Yo, imitando Su inocente placer, pues también fumo. -¿Y qué piensas hacer? ¿Salir? Supongo Que saldrás, pues no creo Que hoy al «Bosque» no vayas de paseo. Y pensando estarás: «¿Y qué me pongo? ¿Qué sombrero? ¿Qué traje? ¿Y qué sombrilla Llevaré? ¿Blanca o de color de rosa?» Y dirás cual la cosa más sencilla: «¡Bah! Si todo me queda a maravilla», Porque eso sí... Cual nadie vanidosa. ¿Sonríes? Cuántos al pasar tu talle Y tu cara, entre arrobos, Como si fueran bobos Se quedarán mirándote en la calle! ¿Y una cita no tienes? Di, responde. ¿Cita con quién? ¿Y en dónde? Si quieres ir a Armenonville, pidamos Una mesa. ¿No quieres? ¿O a «Perroquet» prefieres Ir esta noche? ¿Vamos o no vamos? ¿O más bien a «Florida» Para ver a la Nasch, como albayalde, Y flaca siempre, y siempre bien vestida Por Lelong o Patou, pero de balde Cual «reclame» de sus casas de costura? No fumes más. No insistas. Te hace daño. ¿Cambiaste la montura Del anillo? ¿A Deauville no vas este año? Una pregunta, nada más, loquilla: Para verte los ojos, frente a frente, Acercaré la silla: La mirada, ¿no sabes?, nunca miente. No son celos. Te digo Que no son celos; pero aquel amigo Con quien te vi en el Bitz.... te lo aseguro, Sí, no son celos, no lo son. Te juro Que celoso no soy... Mas tienes suelto El brazalete... Dime con franqueza, Con franqueza, ¿a salir con él no has vuelto? Apoya sobre mi hombro la cabeza; Mas no cierres los ojos, oye, mira; Dime que todo, todo fue mentira, Que, nunca has sido loca, Y nunca lo serás para engañarme, Y vivirás, y vives, para amarme.... Mas dilo con el alma entre la boca, Dímelo pronto, pronto.... ¿No oyes? ¿Estás dormida?                                           -«Tonto, tonto! Qué tonto eres así, Imitando Toi et moi de Géraldy».
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Intimidades
La casa, junto al río. Alegre el saloncito. La ventana Sobre el jardín. Aromas. Luz. Estío, Aves en el azul de la mañana. Copiado en grande espejo, se columbra El tocador de mármol de la alcoba Que un claro sol alumbra; Y en la negra caoba Del luciente piano Yergue su aristocracia, Colocado con gracia, Ramo de rosas del jardín cercano. Y salida del baño, en amplia bata Que el seno mal recata, Yace tendida en el sofá, fumando Un cigarrillo y otro, y viendo el humo Subir en espirales. Yo, imitando Su inocente placer, pues también fumo. -¿Y qué piensas hacer? ¿Salir? Supongo Que saldrás, pues no creo Que hoy al «Bosque» no vayas de paseo. Y pensando estarás: «¿Y qué me pongo? ¿Qué sombrero? ¿Qué traje? ¿Y qué sombrilla Llevaré? ¿Blanca o de color de rosa?» Y dirás cual la cosa más sencilla: «¡Bah! Si todo me queda a maravilla», Porque eso sí... Cual nadie vanidosa. ¿Sonríes? Cuántos al pasar tu talle Y tu cara, entre arrobos, Como si fueran bobos Se quedarán mirándote en la calle! ¿Y una cita no tienes? Di, responde. ¿Cita con quién? ¿Y en dónde? Si quieres ir a Armenonville, pidamos Una mesa. ¿No quieres? ¿O a «Perroquet» prefieres Ir esta noche? ¿Vamos o no vamos? ¿O más bien a «Florida» Para ver a la Nasch, como albayalde, Y flaca siempre, y siempre bien vestida Por Lelong o Patou, pero de balde Cual «reclame» de sus casas de costura? No fumes más. No insistas. Te hace daño. ¿Cambiaste la montura Del anillo? ¿A Deauville no vas este año? Una pregunta, nada más, loquilla: Para verte los ojos, frente a frente, Acercaré la silla: La mirada, ¿no sabes?, nunca miente. No son celos. Te digo Que no son celos; pero aquel amigo Con quien te vi en el Bitz.... te lo aseguro, Sí, no son celos, no lo son. Te juro Que celoso no soy... Mas tienes suelto El brazalete... Dime con franqueza, Con franqueza, ¿a salir con él no has vuelto? Apoya sobre mi hombro la cabeza; Mas no cierres los ojos, oye, mira; Dime que todo, todo fue mentira, Que, nunca has sido loca, Y nunca lo serás para engañarme, Y vivirás, y vives, para amarme.... Mas dilo con el alma entre la boca, Dímelo pronto, pronto.... ¿No oyes? ¿Estás dormida?                                           -«Tonto, tonto! Qué tonto eres así, Imitando Toi et moi de Géraldy».
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Este concurso de células, unánimes en su intento misterioso de que dure la intensa vida en mi cuerpo; esos miles de millones de pequeñitos cerebros, que, con disciplina admirable en el esfuerzo, se dividen el trabajo de mis órganos diversos, y mantienen el fenómeno de mi existir en el tiempo, un día, quizá cercano (mañana, tal vez hoy mesmo), han de declararse en huelga, porque en el reloj eterno sonó  el instante...                               ¡Qué júbilo entonces el del colegio aquel, más de cuarenta años a mi espíritu sujeto! ¡Qué alegría en el cotarro innúmero y turbulento! Cada grupo ha de tirar por su lado, con estruendo: -¡Vuelvo a la rosa!, dirá uno; y otro: ¡Al aire vuelvo! y otro: ¡Al agua!; y otro: ¡Al barro! y otro: ¡Al carbón!; y otro: ¡Al hierro!; y otro: ¡Al la cal!; y otro: ¡Al fósforo!; y otro: ¡Al la mar!; y otro: ¡Al cielo! Y mi espíritu entretanto, verá feliz, sonrïendo, la disociación bendita que restituye al Acervo lo prestado...                       Mas de pronto, movido por el recuerdo más hondo, más persuasivo, más amante, más inmenso, se preguntará a sí mismo: -Bien, y yo, ¿adónde me vuelvo? -¡A mis brazos!-gritará en la eternidad tu acento... Y cuando los dos, fundidos en una sola alma estemos, el océano infinito nos absorberá en silencio...
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Viii. huelga de células
Tu rostro siempre en mi sangre, tu aliento sobre mi ensueño. No hay torrentes ni murallas, descansas sobre mi pecho. Van y vienen aves lentas, van y vienen golondrinas. ¡Ah, qué dulzura saberte incorporado a mi vida! Tan lejos y tan cercano. Tan real y tan de mi niebla. Vuelve la cara. Yo sé que estás sintiendo mis venas. Mi gozo es de luz y sombra si te vas o te aproximas, brilla o duerme la lucerna que me alumbra la sonrisa. ¡Qué blando es el terciopelo de tu ternura increíble! Musgo que alivia mi sueño cuando a la piedra se ciñe. Anda y vuelve. Voy contigo y quedas en mi desvelo. Para mi sombra en tu sombra, el cielo.
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Distancia
se supone que es sencillo el olvido mediante días, semanas, meses de esfuerzo y distracción y seamos justos; un par de días solamente han transcurrido he dado luz a exorbitantes cantidades de tabaco industrialmente empaquetado que en el resto de mi vida ni siquiera me gusta como sabe, ni como las propiedades afectan mi conciencia y mi equilibrio solamente que, al saborear el humo y verlo desde lejos sin que nadie lo contemple logro una fúnebre réplica de las mariposas que en algún día lluvioso de agosto plantaste en mis entrañas "¡oh mariposas, espero nunca mueran!" clamaba un yo casi tan ingenuo como idealista: unos cuántos meses atrás tu contagiosa alegría y empatía tu calurosa caricia, delicada pero confiada, en ninguna noche me volverá a encontrar a pesar de que la noche más fría sea incertidumbre, añoro tu felicidad la dualidad de mi deseo es clara mi corazón es roto por la distópica fantasía de que tu sonrisa alegre la mañana de alguien más pero ¿es inevitable, no?
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Mar 10, 2021
Mar 10, 2021 at 2:09 PM UTC
te extraño hoy más que ayer pero ayer fue un día más cercano a verte que hoy
Desencajado, la pupila quieta Y trémulo el andar... roto el vestido... Como en vagos ensueños abstraído, Del viejo bodegón salió el poeta. ¿Qué pena oculta, qué pasión secreta Clama en su pecho soledad y olvido? ¿Qué voz de indignación como un rugido Vibra en su labio y a los cielos reta? Y maldijo los cantos de su lira, Y llamó la Virtud un nombre vano, Humo, la gloria; y el Amor, mentira... Y al caer desplomado en las baldosas, Traía el aura del jardín cercano Fragancia de jazmines y de rosas.
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El poeta bohemio
Empezamos este camino pensando que iba a ser sencillo, soñando con llegar a la luna, creyendo en la infinidad de nuestros años, aún siendo conscientes de que todo tiene un inicio y un final, pensábamos que el fin quedaría distante, tan lejano como la luna misma. Pero yo siempre miré al cielo sabiendo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, y así fue, partimos en ese viaje. El camino no fue recto, sino un entramado de senderos desviados y bifurcaciones inciertas, donde cada paso cargaba el peso de decisiones y cada tropiezo era una lección que ardía en la piel. El futuro se volvió un abismo de incertidumbre que se hacía cada vez más grande con cada paso que dábamos. En medio de todo, llegamos a un hermoso lago, pero pronto descubrimos que no era agua tranquila, sino un río impredecible, un huracán que giraba sobre sí mismo. Mezclaba pasado y presente, arrastraba sueños rotos y esperanzas nacientes. Entendimos que el camino era la prueba y el tiempo, el juicio. Pero no uno imparcial, sino un reflejo de nuestras propias luchas y silencios. Porque en cada caída, en cada cicatriz, en cada decisión que tomamos, le arrancamos un fragmento al tiempo para hacerlo nuestro. Empezábamos a encontrar ese final ya cercano, como si fueran las últimas páginas de un libro, y recordábamos todo lo que escribimos con tinta sobre el papel de nuestras vidas. Finalmente, llegamos a ese punto inevitable, donde el polvo del camino se asentó y el eco de nuestros pasos se desvaneció. Dios, contento al ver nuestra valentía, sonreía desde el cielo. La luna, llena de alegría, brillaba como nunca. Y ya en el final del camino, nos miramos a los ojos para darnos cuenta de lo que el tiempo hizo con nosotros y de lo que nosotros hicimos con el tiempo.
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Mar 18, 2025
Mar 18, 2025 at 11:33 AM UTC
Viaje de ida
Empezamos este camino pensando que iba a ser sencillo, soñando con llegar a la luna, creyendo en la infinidad de nuestros años, aún siendo conscientes de que todo tiene un inicio y un final, pensábamos que el fin quedaría distante, tan lejano como la luna misma. Pero yo siempre miré al cielo sabiendo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, y así fue, partimos en ese viaje. El camino no fue recto, sino un entramado de senderos desviados y bifurcaciones inciertas, donde cada paso cargaba el peso de decisiones y cada tropiezo era una lección que ardía en la piel. El futuro se volvió un abismo de incertidumbre que se hacía cada vez más grande con cada paso que dábamos. En medio de todo, llegamos a un hermoso lago, pero pronto descubrimos que no era agua tranquila, sino un río impredecible, un huracán que giraba sobre sí mismo. Mezclaba pasado y presente, arrastraba sueños rotos y esperanzas nacientes. Entendimos que el camino era la prueba y el tiempo, el juicio. Pero no uno imparcial, sino un reflejo de nuestras propias luchas y silencios. Porque en cada caída, en cada cicatriz, en cada decisión que tomamos, le arrancamos un fragmento al tiempo para hacerlo nuestro. Empezábamos a encontrar ese final ya cercano, como si fueran las últimas páginas de un libro, y recordábamos todo lo que escribimos con tinta sobre el papel de nuestras vidas. Finalmente, llegamos a ese punto inevitable, donde el polvo del camino se asentó y el eco de nuestros pasos se desvaneció. Dios, contento al ver nuestra valentía, sonreía desde el cielo. La luna, llena de alegría, brillaba como nunca. Y ya en el final del camino, nos miramos a los ojos para darnos cuenta de lo que el tiempo hizo con nosotros y de lo que nosotros hicimos con el tiempo.
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Cuando traspasa el águila cumbres de eterno hielo, Quiere para sus alas región desconocida; Y luz de un sol cercano, en hondo azul perdida, Para sus ojos mustios busca su audaz anhelo. Sube, aspira fulgores en infinito cielo; A lo ignoto, por fuerza potente va impelida, Y asciende a las tormentas por trombas atraída; Pero de pronto el rayo corta su raudo vuelo. Lanza un siniestro grito; gira y gira, llevada Por huracán rugiente, se crispa, y embriagada En luz esplendorosa rueda hacia abismo aleve. ¡Feliz quien por la ansiada Libertad y la Gloria, Sucumbe así, de muerte deslumbradora y breve, En el radiante ensueño de su final victoria!
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La muerte del águila