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"batallas" poems
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Fuerza del manzanares
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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Los cobardes
Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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¿Tengo patria todavía? ¿Aún reconozco fronteras? Hacia el norte el desierto la montaña al oriente y el mar y las islas qué son sino puertas que se abren a todo el universo ¿Qué son sino puertas los hielos eternos? ¿Todavía tengo historia? ¿Tengo todavía monumentos? He olvidado las batallas he olvidado las fechas sólo tengo memoria de caídos por causas ajenas y pequeñas. Mi único héroe guerrea con su verbo. Y yo tengo otro ritmo son otras mis leyes y otras sutiles cacerías con distintos trofeos ocupan mi espacio y mi tiempo. Y tengo tan solo un consejero. Cómo hiere el filo de su lengua. Y también tengo amigos sólo íntimos amigos que me traen caracolas y amatistas y libros y flechas de silex. Momentos dorados comparto con ellos al calor de una taza de té. Momentos surgidos de un sueño. Y se va redondeando nuestra historia sin tambores ni trompetas en la pura amistad y en el silencio. No tenemos fronteras ni queremos monumentos. Nuestro único guerrero combate con el filo de su lengua.
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Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 2:54 PM UTC
Apátrida (XI)
Sola... Si... Yo puedo estar sola No me importa la soledad Me facina ser mi propia duena Me facina hacer lo que quiera Y que no me importa lo que otros digan... Sola... Si... Yo puedo estar sola Levantarme a cualquier hora Y no dormir si yo no quiero... Salir si me da la gana Ir a la casa de quien yo quiera Asi sean las tres de la manana... Sola... Si... Yo puedo estar sola La libertad es mi companera Camino a mi propio rumbo Dejando el pasado ser Mirando hacia el futuro... Sola...Si... Yo puedo estar sola Aunque las batallas en mi Siguen queriendo y tratando de olvidar Aunque los recuerdos Me traten de matar Aunque la lluvia Quiera que yo en encuentre un hogar... Sola... Si... Yo puedo estar sola Pero en mis putos pensamientos Tu sigues viviendo... Y en cada lugar yo te sigo viendo... Sola... si... aunque el alma me queme por dentro Yo debo de estar sola.
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Jan 31, 2016
Jan 31, 2016 at 1:41 PM UTC
Sola... (Spanish)
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra; las águilas, los leones y los toros de arrogancia, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación agranda.Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
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Vientos del pueblo
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra; las águilas, los leones y los toros de arrogancia, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación agranda.Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
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Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Elogio de la seguidilla
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Tuve Un ataque al corazón, Pero no fue el mío, Fue el tuyo; Que me desarmo, Con tu pelo suelto Me has desenvuelto, Me traes distraído Cometa fuera de Su curso, Si sigo así Me voy a estrellar Con el sol, Y de allí saldré feroz Volcán de deseos Por ti, Con el simple Roce de tu piel Con el mercurio De mi alma encendida, Si nos unimos En este momento Los planetas Se alinearían Y nuevas galaxias Nacerán, Todo esto pasa Por enfrente de mis ojos Yo aquí en el suelo Recuperándome Ataque de tu corazón; No me defiendo Porque estas batallas Siempre las ganaras tú... APAD13 - 036 © okpoet
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Feb 5, 2013
Feb 5, 2013 at 3:53 PM UTC
Ataque...
Temí que el porvenir (que ya declina) sería un profundo corredor de espejos indistintos, ociosos y menguantes, una repetición de vanidades, y en la penumbra que precede al sueño rogué a mis dioses, cuyo nombre ignoro, que enviaran algo o alguien a mis días. Lo hicieron. Es la Patria. Mis mayores la sirvieron con largas proscripciones, con penurias, con hambre, con batallas, aquí de nuevo está el hermoso riesgo. No soy aquellas sombras tutelares que honré con versos que no olvida el tiempo. Estoy ciego. He cumplido los setenta; no soy el oriental Francisco Borges que murió con dos balas en el pecho, entre las agonías de los hombres, en el hedor de un hospital de sangre, pero la Patria, hoy profanada quiere que con mi oscura pluma de gramático, docta en las nimiedades académicas y ajena a los trabajos de la espada, congregue el gran rumor de la epopeya y exija mi lugar. Lo estoy haciendo.
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El amor lo vale todo, El amor lo espera todo, El amor lo exige todo, El amor lo entrega todo. Mas el amor no te puede robar tu paz interior, tus anhelos, la mujer salvaje que llevas dentro, el hombre voraz que fluye en tu interior. El amor no te deja con hambre-el amor sacia. El amor humedece, no puede vivir en aridez, por eso en el desierto no crecen rosas, sino cactus. El amor no es incógnita, es claro como el agua. El amor resucita aun muera en diez mil batallas! El amor crea en medio del desastre, Sabe transformarse como un camaleón si es necesario. Existen esos amores inmortales, mas es muy difícil tener un amor ÁGAPE… ese amor puro del cual habla la biblia. Posiblemente el amor que tiene una madre por su cría. Talvez es el amor que tuvo Cristo-para decidir entregar su vida. Tu y yo….bueno…vivimos en el EROS y HIMEROS! Y no me avergüenzo de tener un amor carnal y errático como el nuestro. Un amor que padece, que sufre, que espera-devorase en cada entrega. Desquiciarse hasta que se perturbe la Luna, pues tiene tiempo que nadie la posee. Esos volátiles besos mojados donde volvemos verde la tierra, llenos furia, excitación, rabia, locura desbordada, despilfarrada, nadando en las aguas violentas y apacibles de nuestra saliva ardiente, que nos reposa en vértices y cordilleras, para luego sumergirnos en los variantes colores de nuestro apasionado valle! Talvez no es AGAPE, mas nuestro amor no lo cambio, aunque el mismo Dios me lo pidiera!!!! LeydisProse 5/25/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:02 AM UTC
No es ÁGAPE (que me importa...yo te quiero)
El amor lo vale todo, El amor lo espera todo, El amor lo exige todo, El amor lo entrega todo. Mas el amor no te puede robar tu paz interior, tus anhelos, la mujer salvaje que llevas dentro, el hombre voraz que fluye en tu interior. El amor no te deja con hambre-el amor sacia. El amor humedece, no puede vivir en aridez, por eso en el desierto no crecen rosas, sino cactus. El amor no es incógnita, es claro como el agua. El amor resucita aun muera en diez mil batallas! El amor crea en medio del desastre, Sabe transformarse como un camaleón si es necesario. Existen esos amores inmortales, mas es muy difícil tener un amor ÁGAPE… ese amor puro del cual habla la biblia. Posiblemente el amor que tiene una madre por su cría. Talvez es el amor que tuvo Cristo-para decidir entregar su vida. Tu y yo….bueno…vivimos en el EROS y HIMEROS! Y no me avergüenzo de tener un amor carnal y errático como el nuestro. Un amor que padece, que sufre, que espera-devorase en cada entrega. Desquiciarse hasta que se perturbe la Luna, pues tiene tiempo que nadie la posee. Esos volátiles besos mojados donde volvemos verde la tierra, llenos furia, excitación, rabia, locura desbordada, despilfarrada, nadando en las aguas violentas y apacibles de nuestra saliva ardiente, que nos reposa en vértices y cordilleras, para luego sumergirnos en los variantes colores de nuestro apasionado valle! Talvez no es AGAPE, mas nuestro amor no lo cambio, aunque el mismo Dios me lo pidiera!!!! LeydisProse 5/25/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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No soy un soldado sin embargo, a muchas batallas me he enfrentado, Han sido dificiles y no todas las he ganado No soy heroina y a muchos monstruos me he enfrentado, Tal vez alguno me ha tirado pero ninguno de ellos me ha aplastado A mi modo soy feliz, creo que nadie se lo imagina pero en mi interior yo lo se: soy mucha medicina
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Jun 21, 2015
Jun 21, 2015 at 3:18 AM UTC
Luz
Mis batallas fatales duermen y despiertan en la noche cuando mi mente esta completamente y tristemente debil
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Aug 1, 2015
Aug 1, 2015 at 1:54 AM UTC
(To be named)
Tu ausencia es el retrato de la melancolía. Una piedra atorada en mi garganta. Un espejo hecho pedazos, que refleja cada astilla de mi demacrado corazón. Tu ausencia es el árbitro que sentencia mis batallas perdidas. El eslabón perdido de alguna cadena perpetua. Un perdón en silencio. Un invierno sin causa. Con tu ausencia incineraste mis sueños. Y si al vivir tuviera un motivo, sería recuperarte.
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Sep 5, 2025
Sep 5, 2025 at 1:24 AM UTC
Tu ausencia
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:14 AM UTC
El balcón de las Pesadillas
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Durante cien otoños he mirado tu tenue disco. Durante cien otoños he mirado tu arco sobre las islas. Durante cien otoños mis labios no han sido menos silenciosos. El espacio sin tiempo. La luna es del color de la arena. Ahora, precisamente ahora, mueren los hombres del Metauro y de Tannenberg. ¿En qué ayer, en qué patios de Cartago, cae también la lluvia? El año me tributa mi pasto de hombres y en la cisterna hay agua. En mí se anudan los caminos de piedra. ¿De qué puedo quejarme? En los atardeceres me pesa un poco la cabeza de toro. La meta es el olvido. Yo he llegado antes. Fue en el primer desierto. Dos brazos arrojaron una gran piedra. No hubo un grito. Hubo sangre. Hubo por vez primera la muerte. Ya no recuerdo si fui Abel o Caín. Que antes del alba lo despojen los lobos; la espada es el camino más corto. Crueles estrellas y propicias estrellas presidieron la noche de mi génesis; debo a las últimas la cárcel en que soñé el Quijote. El callejón final con su poniente. Inauguración de la pampa. Inauguración de la muerte. El tiempo juega un ajedrez sin piezas en el patio. El crujido de una rama rasga la noche. Fuera la llanura leguas de polvo y sueño desparrama. Sombras los dos, copiamos lo que dictan otras sombras: Heráclito y Gautama. Una lima. La primera de las pesadas puertas de hierro. Algún día seré libre. Nuestros actos prosiguen su camino, que no conoce término. Maté a mi rey para que Shakespeare urdiera su tragedia. La serpiente que ciñe el mar y es el mar, el repetido remo de Jasón, la joven espada de Sigurd. Sólo perduran en el tiempo las cosas que no fueron del tiempo. Los sueños que he soñado. El pozo y el péndulo. El hombre de las multitudes. Ligeia… Pero también este otro. En la pública luz de las batallas otros dan su vida a la patria y los recuerda el mármol. Yo he errado oscuro por ciudades que odio. Le di otras cosas. Abjuré de mi honor, traicioné a quienes me creyeron su amigo, compré conciencias, abominé del nombre de la patria, me resigné a la infamia.
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Quince monedas
Durante cien otoños he mirado tu tenue disco. Durante cien otoños he mirado tu arco sobre las islas. Durante cien otoños mis labios no han sido menos silenciosos. El espacio sin tiempo. La luna es del color de la arena. Ahora, precisamente ahora, mueren los hombres del Metauro y de Tannenberg. ¿En qué ayer, en qué patios de Cartago, cae también la lluvia? El año me tributa mi pasto de hombres y en la cisterna hay agua. En mí se anudan los caminos de piedra. ¿De qué puedo quejarme? En los atardeceres me pesa un poco la cabeza de toro. La meta es el olvido. Yo he llegado antes. Fue en el primer desierto. Dos brazos arrojaron una gran piedra. No hubo un grito. Hubo sangre. Hubo por vez primera la muerte. Ya no recuerdo si fui Abel o Caín. Que antes del alba lo despojen los lobos; la espada es el camino más corto. Crueles estrellas y propicias estrellas presidieron la noche de mi génesis; debo a las últimas la cárcel en que soñé el Quijote. El callejón final con su poniente. Inauguración de la pampa. Inauguración de la muerte. El tiempo juega un ajedrez sin piezas en el patio. El crujido de una rama rasga la noche. Fuera la llanura leguas de polvo y sueño desparrama. Sombras los dos, copiamos lo que dictan otras sombras: Heráclito y Gautama. Una lima. La primera de las pesadas puertas de hierro. Algún día seré libre. Nuestros actos prosiguen su camino, que no conoce término. Maté a mi rey para que Shakespeare urdiera su tragedia. La serpiente que ciñe el mar y es el mar, el repetido remo de Jasón, la joven espada de Sigurd. Sólo perduran en el tiempo las cosas que no fueron del tiempo. Los sueños que he soñado. El pozo y el péndulo. El hombre de las multitudes. Ligeia… Pero también este otro. En la pública luz de las batallas otros dan su vida a la patria y los recuerda el mármol. Yo he errado oscuro por ciudades que odio. Le di otras cosas. Abjuré de mi honor, traicioné a quienes me creyeron su amigo, compré conciencias, abominé del nombre de la patria, me resigné a la infamia.
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Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete que, alto en el alba de una plaza desierta, rige un corcel de bronce por el tiempo, ni los otros que miran desde el mármol, ni los que prodigaron su bélica ceniza por los campos de América o dejaron un verso o una hazaña o la memoria de una vida cabal en el justo ejercicio de los días. Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos. Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo cargado de batallas, de espadas y de éxodos y de la lenta población de regiones que lindan con la aurora y el ocaso, y de rostros que van envejeciendo en los espejos que se empañan y de sufridas agonías anónimas que duran hasta el alba y de la telaraña de la lluvia sobre negros jardines. La patria, amigos, es un acto perpetuo como el perpetuo mundo. (Si el Eterno Espectador dejara de soñarnos un solo instante, nos fulminaría, blanco y brusco relámpago, Su olvido.) Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros de ser lo que ignoraban, argentinos, de ser lo que serían por el hecho de haber jurado en esa vieja casa. Somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos; nuestro deber es la gloriosa carga que a nuestra sombra legan esas sombras que debemos salvar. Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso.
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Oda escrita en 1966
He callado largamente para escuchar mejor las voces. Tú las conoces, corazón cansado de hogueras y de peces. Tú las has escuchado otras veces. Tú las conoces. Voces que ascienden de las profundidades del mundo submarino de las algas, de los crustáceos, de los tentáculos y las escamas. Voces que aturden enloquecidamente, como el vino. Tú las conoces y las llamas. Tú conoces las voces que dan manos al manco y ojos al ciego. Tú conoces las voces crepitantes de las hogueras del Polo, allí donde la nieve quema mucho más profundamente que el fuego. Tú te acompañas de esas voces para sentirte más solo. He callado largamente como soñando un viaje he callado cálidamente como los cañones después de las batallas; y ahora miro crecer los árboles como un salvaje oh, corazón tumultuoso de esas voces que oyes y callas. Mirar como pasan las nubes siempre es un gran consuelo oh corazón que tanto has aprendido y tanto desconoces. Desdichado del esquimal sordo cuando cruje el deshielo. Triste de aquel que para siempre cerró su corazón a las voces. Las estatuas de sal vienen cantando que han muerto las mariposas pero nada es cierto en la vida, ni siquiera la muerte y aún nutrimos con nuestra sangre la inseguridad de las cosas y también la tribu de sabios se humilla ante el más fuerte. Podrán morir las voces pero nos persiguen sus ecos en la uña que crece y en la superstición del azar. El gran latido de la selva repercute en los troncos secos y en la fugitiva permanencia del tiempo y del mar! Del fondo del crepúsculo llegan hombres cobardemente tristes. El trigo no quiere madurar cuando se afilan las hoces oh, corazón que sólo muriendo puedes comprender que existes, definitivamente sordo a la sana alegría de las voces!
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He callado largamente
He callado largamente para escuchar mejor las voces. Tú las conoces, corazón cansado de hogueras y de peces. Tú las has escuchado otras veces. Tú las conoces. Voces que ascienden de las profundidades del mundo submarino de las algas, de los crustáceos, de los tentáculos y las escamas. Voces que aturden enloquecidamente, como el vino. Tú las conoces y las llamas. Tú conoces las voces que dan manos al manco y ojos al ciego. Tú conoces las voces crepitantes de las hogueras del Polo, allí donde la nieve quema mucho más profundamente que el fuego. Tú te acompañas de esas voces para sentirte más solo. He callado largamente como soñando un viaje he callado cálidamente como los cañones después de las batallas; y ahora miro crecer los árboles como un salvaje oh, corazón tumultuoso de esas voces que oyes y callas. Mirar como pasan las nubes siempre es un gran consuelo oh corazón que tanto has aprendido y tanto desconoces. Desdichado del esquimal sordo cuando cruje el deshielo. Triste de aquel que para siempre cerró su corazón a las voces. Las estatuas de sal vienen cantando que han muerto las mariposas pero nada es cierto en la vida, ni siquiera la muerte y aún nutrimos con nuestra sangre la inseguridad de las cosas y también la tribu de sabios se humilla ante el más fuerte. Podrán morir las voces pero nos persiguen sus ecos en la uña que crece y en la superstición del azar. El gran latido de la selva repercute en los troncos secos y en la fugitiva permanencia del tiempo y del mar! Del fondo del crepúsculo llegan hombres cobardemente tristes. El trigo no quiere madurar cuando se afilan las hoces oh, corazón que sólo muriendo puedes comprender que existes, definitivamente sordo a la sana alegría de las voces!
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Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino! y en Roma misma a Roma no la hallas: cadáver son las que ostentó murallas y tumba de sí proprio el Aventino. Yace donde reinaba el Palatino y limadas del tiempo, las medallas más se muestran destrozo a las batallas de las edades que Blasón Latino. Sólo el Tibre quedó, cuya corriente, si ciudad la regó, ya sepultura la llora con funesto son doliente. ¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura, huyó lo que era firme y solamente lo fugitivo permanece y dura!
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A roma sepultada en sus ruinas
Creo conocerlo Un guerrero indomable con un corazón inquieto, un niño travieso extraviado en los intentos del que tiene que florecer con apresura. Un hombre incansable con una coraza dura, con una mirada llena de complicidad, de ternura, de lujuria, de un pasado que quiere entregarse a su futuro sin tener que revivir las heridas de su presente. Un hombre insaciable, que ensombrece los débiles rayos del sol ante la intensidad que él transfiere. Con una luz que ofusca, con la cara lacerada evidenciando todas la batallas avaluadas en su cara. La anarquía su guía de vida, algunos les llaman El Bohemio, otros bisoño, yo le llamo El Solitario. Él ante nadie se rinde, o, completamente se entrega, a nadie le pertenece, pero su mirada su soledad despliega; ese deseo de tener la dicha de quien mire más allá de su armadura, de quien reconozca su alma, de quien no quisiese blanquear sus manchas. Él quiere en una mirada encontrar calma, caminar juntos el trayecto sin fechas de ruina pero entregarse paz en cada prueba, sin perder . No sé por qué se tanto de él, porque siento tanta afinación por su ser, porque siento sus heridas en mi piel, y, sus manchas las he visto en algún espejo donde alguna vez me mire. No sé por qué me estremece su mirada, porque siento conocerlo, porque siento necesidad de protegerlo, él no es mío y nunca le he pertenecido, No sé…………………………………………………. talvez lo recuerda mi alma de alguna otra vida. LeydisProse 1/31/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jan 31, 2018
Jan 31, 2018 at 6:16 PM UTC
Creo conocerlo
Creo conocerlo Un guerrero indomable con un corazón inquieto, un niño travieso extraviado en los intentos del que tiene que florecer con apresura. Un hombre incansable con una coraza dura, con una mirada llena de complicidad, de ternura, de lujuria, de un pasado que quiere entregarse a su futuro sin tener que revivir las heridas de su presente. Un hombre insaciable, que ensombrece los débiles rayos del sol ante la intensidad que él transfiere. Con una luz que ofusca, con la cara lacerada evidenciando todas la batallas avaluadas en su cara. La anarquía su guía de vida, algunos les llaman El Bohemio, otros bisoño, yo le llamo El Solitario. Él ante nadie se rinde, o, completamente se entrega, a nadie le pertenece, pero su mirada su soledad despliega; ese deseo de tener la dicha de quien mire más allá de su armadura, de quien reconozca su alma, de quien no quisiese blanquear sus manchas. Él quiere en una mirada encontrar calma, caminar juntos el trayecto sin fechas de ruina pero entregarse paz en cada prueba, sin perder . No sé por qué se tanto de él, porque siento tanta afinación por su ser, porque siento sus heridas en mi piel, y, sus manchas las he visto en algún espejo donde alguna vez me mire. No sé por qué me estremece su mirada, porque siento conocerlo, porque siento necesidad de protegerlo, él no es mío y nunca le he pertenecido, No sé…………………………………………………. talvez lo recuerda mi alma de alguna otra vida. LeydisProse 1/31/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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La vida cotidiana es un instante de otro instante que es la vida total del hombre pero a su vez cuántos instantes no ha de tener ese instante del instante mayor cada hoja verde se mueve en el sol como si perdurar fuera su inefable destino cada gorrión avanza a saltos no previstos cómo burlándose del tiempo y del espacio cada hombre se abraza a alguna mujer como si así aferrara la eternidad en realidad todas estas pertinacias son modestos exorcismos contra la muerte batallas perdidas con ritmo de victoria reos obstinados que se niegan a notificarse de su injusta condena vivientes que se hacen los distraídos la vida cotidiana es también una suma de instantes algo así como partículas de polvo que seguirán cayendo en un abismo y sin embargo cada instante o sea cada partícula de polvo es también un copioso universo con crepúsculos y catedrales y campos de cultivo y multitudes y cópulas y desembarcos y borrachos y mártires y colinas y vale la pena cualquier sacrificio para que ese abrir y cerrar de ojos abarque por fin el instante universo con una mirada que no se avergüence de su reveladora efímera insustituible                       luz.
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Cotidiana i
Soy todo y soy nada, soy miel y soy lana, soy la nieve en tu Sahara y el dulce de la caña. Soy todo y soy nada, soy el viento sin sus ráfagas, soy la rosa y sus espinas, y, el ascenso en tu delicia. Soy todo y soy nada, es humilde mi mirada, llevo nueve lunas en mis espalda cargo el cielo en mis entrañas. Soy un verso sin rimas, soy del trigo su espiga, soy de la tierra y del lodo, soy un astro sin firmamento, son mis letras mi sustento, un aliento sin respiro, una barca que navega en la superficie de lo desconocido. Soy todo y soy nada, varios cielos he surcado, varias batallas he fraguado, con pocas victorias he contado, más mis pies siguen afincados, afilando la estrategia para llegar al mi destino, navegando en mis ríos, con la certeza de que llevo en mi alma, toda la sustancia que me permite elevarme con todo y con nada. LeydisProse 1/16/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jan 17, 2018
Jan 17, 2018 at 9:17 AM UTC
Todo y nada
No era cosa de no vivir, tampoco era por cobardía, no era que no entendía, los conceptos del tiempo. Es que su tiempo se había empotrado a un momento. Se sentía abatida, se sentía consumida, en batallas con fichas sin triunfo y sin fecha de caducidad. Las praderas no eran llanas, tampoco eran templadas. Las colinas siempre planas, y sus planes se volatizaban, entre el humo en la distante bruma, que bromaba a sus espaldas. Las mañana siempre oscura, y la noche y su negrura- en su pecho se enclaban. No era cosa de no vivir, vivía, respiraba, trabajaba. Mas habitaba en su alma la cansancio del mañana. Los espectros del pasado en su mente moraban, espantando al presente y el gozo de pertenecerle. No era cosa de no vivir, una sonrisa se escapaba en un sorbo de café que husmeara a esperanza. No era cosa de no vivir, un paso siempre daba a la aterrante espera de lo que relegara la suerte y lo que ella anhelaba. No le temía a la muerte, a su casa la invitaba, que se sentara en su sofá que le contara de paraísos y de lo que al otro lado se encontraba. No le temía a la muerte, temía el siempre vivir cansada. LeydisProse 9/29/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 2, 2017
Oct 2, 2017 at 9:32 AM UTC
No era la muerte lo que le asustaba!
Que no triunfe la traición, que no revuelque el amor. Que vivan las batallas, las que arman el espíritu aunque el cuerpo este desmigajado, de esas que abren nuevos capítulos. Que se despejen las brumas, las vinchas que añudan que se imponga la sabiduría que se alce la harmonía. Que vuelen los sueños que encuentres su ecos, que retumben por el cielo, la infinidad, y el universo, que reclamen su puesto, que retornen dispuestos a hacer realidad cada uno de ellos. Que lleguen amores que tengan valores. Que sean tenaz, libres y en paz. Que hablen con agrado en los labios, que besen pausadamente, que sepan sus besos a dulce granada, que besen con entereza, espontaneidad y firmeza. que en ello, rompan murallas de sospecha, que manden las farsas a Seol. que vengan con cantos, poemas o himnos,…. que alegren el alma, que moren en la calma, que quemen la cama, que amen por todo lo alto, con respeto y sin cuentos de hadas. Que respiren ilusiones. Que se duchen en pasiones…, que sean cultos y eruditos de la vida. Que vengan con una sola misión….. luchando por ti y por la cima. LeydisProse 8/3/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Aug 3, 2017
Aug 3, 2017 at 10:12 AM UTC
COMO DEBE SER!!!
Sentada en su ventana, mañana tras mañana, veía llegar el alba y la desesperante y abrumada madrugada, en su fiel silla, ella siempre sentada. Con la soledad en las manos, ya con las venas arrugadas, la pasión, desvigorizada e inmutada, los ojos cerrados de tantas batallas, de tanto llorar por su amado. Aquel distante y vagante amor, el cual, ella siempre esperaba. Escuchando la misma canción, se pasa sus días, la canción que los enamoro, cuando todo era risas, que les ofreció un fortuito futuro, más ella pensó, que era por vida. Solo se para de esa silla, para mover la ajuga en su antigua vitrola, ya que, esa-su-canción, siempre se atasca en la misma estrofa. Se escucha rayada, esa, su canción, llena de esperanza, así, como se rayó su amor, que estancado en un tiempo maravilloso quedo. Recuerda todos los pretendientes, que con gran afán la perseguían, los que pudieron quererla, amarla y venerarla, hasta no más, pero ella a ninguno les respondia, es que no encajaban en su canción, es que no la hacían vibrar como su eterno amor, es que no les devolvían la juventud, las ganas de reír, las ganas de sufrir, pero, junto aquel…su amor. Ya nadie pasa por allí, solo el bullicio del tiempo, las aves, que, igual que ella, se han envejecido de tantas primaveras, la brisa invernal que ha arropado sus años, la triste mirada arrugada, la abrumada e insolente madrugada, el terco brillo de la mañana, y los recuerdos que la atan a su fiel silla, a esa canción llena de esperanza, cuando todo era risas, y ella estaba con su eterno amor. LeydisProse 7/27/2017
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Jul 28, 2017
Jul 28, 2017 at 2:56 PM UTC
La silla (se convirtió en su más preciado amor)
Sentada en su ventana, mañana tras mañana, veía llegar el alba y la desesperante y abrumada madrugada, en su fiel silla, ella siempre sentada. Con la soledad en las manos, ya con las venas arrugadas, la pasión, desvigorizada e inmutada, los ojos cerrados de tantas batallas, de tanto llorar por su amado. Aquel distante y vagante amor, el cual, ella siempre esperaba. Escuchando la misma canción, se pasa sus días, la canción que los enamoro, cuando todo era risas, que les ofreció un fortuito futuro, más ella pensó, que era por vida. Solo se para de esa silla, para mover la ajuga en su antigua vitrola, ya que, esa-su-canción, siempre se atasca en la misma estrofa. Se escucha rayada, esa, su canción, llena de esperanza, así, como se rayó su amor, que estancado en un tiempo maravilloso quedo. Recuerda todos los pretendientes, que con gran afán la perseguían, los que pudieron quererla, amarla y venerarla, hasta no más, pero ella a ninguno les respondia, es que no encajaban en su canción, es que no la hacían vibrar como su eterno amor, es que no les devolvían la juventud, las ganas de reír, las ganas de sufrir, pero, junto aquel…su amor. Ya nadie pasa por allí, solo el bullicio del tiempo, las aves, que, igual que ella, se han envejecido de tantas primaveras, la brisa invernal que ha arropado sus años, la triste mirada arrugada, la abrumada e insolente madrugada, el terco brillo de la mañana, y los recuerdos que la atan a su fiel silla, a esa canción llena de esperanza, cuando todo era risas, y ella estaba con su eterno amor. LeydisProse 7/27/2017
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La gloria, con arrugas dejó su huella hundida De ese gran Caballero sobre la faz, severa, Y fulgor en su frente, que siempre irguió altanera, Lleva, de las batallas en que jugó la vida. En Costa-Firme, en valles y cumbres, su aguerrida Y poderosa mano plantó la cruz doquiera, Y del Ande condujo su familiar bandera Hasta el golfo en que blanca se eleva la Florida. Tu pincel en la tela, para los de su raza Hace que surja ahora, bajo férrea coraza, El noble antepasado, con su marcial decoro; Y parece, anhelante, que su mirada busca, En un cielo metálico cuyo fulgor ofusca, El gran deslumbramiento de la Castilla de Oro.
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El antepasado