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"tiburones" poems
Tú, siempre actuó inocente para fingir que no existen problemas, Yo, siempre estoy pensando sobre los problemas. Tú, siempre estás sonriendo, Yo, soy un ciclo de lluvia y brillo. Tú, eres una esfera perfecta con la felicidad y la alegría, Yo, soy un esfera con cráteres y cicatrices, como la luna. Tú, eres un rio con agua claro y brillante, Yo, soy un océano con tiburones, ondas, y mil perlas. Tú, sólo una etiqueta para el mundo, Yo, tengo un multitud de sentimientos y pensamientos. Tú, eres un ratón silencioso, Yo, soy un pájaro, que canta y que baila con la naturaleza. Tú, siempre tienes miedo de los que eres más grandes que tú, Yo, soy una ser humano que es valiente, pero escondido bajo una concha. Tú, eres un reflexión del mundo cruel, Yo, tengo un corazón del oro y sal de mar. Tú, siempre estás confundido acerca de lo que es la vida, Yo, tengo on voz pequeña que sabe cómo navegar estos mares rotos.
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Mar 22, 2015
Mar 22, 2015 at 3:41 PM UTC
Mi Máscara Frente A Mi Esencia
Tened presente el hambre: recordad su pasado turbio de capataces que pagaban en plomo. Aquel jornal al precio de la sangre cobrado, con yugos en el alma, con golpes en el lomo. El hambre paseaba sus vacas exprimidas, sus mujeres resecas, sus devoradas ubres, sus ávidas quijadas, sus miserables vidas frente a los comedores y los cuerpos salubres. Los años de abundancia, la saciedad, la hartura eran sólo de aquellos que se llamaban amos. Para que venga el pan justo a la dentadura del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos. Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente, los que entienden la vida por un botín sangriento: como los tiburones, voracidad y diente, panteras deseosas de un mundo siempre hambriento. Años del hambre han sido para el pobre sus años. Sumaban para el otro su cantidad los panes. Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes. Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas, cicatrices y heridas, señales y recuerdos del hambre, contra tantas barrigas satisfechas: cerdos con un origen peor que el de los cerdos. Por haber engordado tan baja y brutalmente, más abajo de donde los cerdos se solazan, seréis atravesados por esta gran corriente de espigas que llamean, de puños que amenazan. No habéis querido oír con orejas abiertas el llanto de millones de niños jornaleros. Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas a pedir con la boca de los mismos luceros. En cada casa, un odio como una higuera fosca, como un tremante toro con los cuernos tremantes, rompe por los tejados, os cerca y os embosca, y os destruye a cornadas, perros agonizantes.
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El hambre
Tened presente el hambre: recordad su pasado turbio de capataces que pagaban en plomo. Aquel jornal al precio de la sangre cobrado, con yugos en el alma, con golpes en el lomo. El hambre paseaba sus vacas exprimidas, sus mujeres resecas, sus devoradas ubres, sus ávidas quijadas, sus miserables vidas frente a los comedores y los cuerpos salubres. Los años de abundancia, la saciedad, la hartura eran sólo de aquellos que se llamaban amos. Para que venga el pan justo a la dentadura del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos. Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente, los que entienden la vida por un botín sangriento: como los tiburones, voracidad y diente, panteras deseosas de un mundo siempre hambriento. Años del hambre han sido para el pobre sus años. Sumaban para el otro su cantidad los panes. Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes. Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas, cicatrices y heridas, señales y recuerdos del hambre, contra tantas barrigas satisfechas: cerdos con un origen peor que el de los cerdos. Por haber engordado tan baja y brutalmente, más abajo de donde los cerdos se solazan, seréis atravesados por esta gran corriente de espigas que llamean, de puños que amenazan. No habéis querido oír con orejas abiertas el llanto de millones de niños jornaleros. Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas a pedir con la boca de los mismos luceros. En cada casa, un odio como una higuera fosca, como un tremante toro con los cuernos tremantes, rompe por los tejados, os cerca y os embosca, y os destruye a cornadas, perros agonizantes.
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¡Ciudad que fuiste reina del mar! Vagan ligeros Y en paz los tiburones en tu tranquila rada, Donde las nubes tienden su sombra prolongada, Y que vio los antiguos galeones iberos. Desde Drake y los días de infieles bucaneros Tu muralla de siglos se arruina abandonada, Y cual collar sombrío, de grandeza pasada, Aun de Pointis las balas muestran los agujeros. Entre la mar y el cielo que abrasa tu bahía, Bajo el sol de un monótono y ardiente medio día, Con los Conquistadores sueñas amodorrada; Y en el enervamiento de noches placenteras, Te duermes, arrullando tu gloria ya borrada, Bajo palmas, al lento rumor de las palmeras.
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A una ciudad muerta
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:35 AM UTC
Helen
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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