"salvajes" poems
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas.
¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas.
La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso.
Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo.
Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo.
Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados.
Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
LAS MANOS
Ellas son las que saben
las que conocen el tamaño de la vida
las que palpan el origen y la tierra
las que conocen la textura de la verdad
Ellas jamas miran de lejos
la bondad del mundo
Sopesan la ternura
como quien da forma al sueño
abiertas mecen las fatigas
Moldean la esperanza y hacen los días
desde la mañana a la noche
Cerradas guardan la rabia
o como animales heridos se doblan
y golpean derrotadas, y salvajes
adoran la piel de los besos
se posan como si todas las aves
y adoran el pan el vaso los alimentos
que ellas tallan, anónimas
renuncian al alboroto de los ojos
y siempre echan una mano
a veces matan y golpean y cuentan
con los dedos para las perdidas
los adioses escavados por ellas
en la tierra o en el aire si regresan
Son furtivas y se adelantan a la lengua
en las incursiones húmedas
en las tupidas oquedades del deseo
y retozan con sus cinco sentidos
cuando alcanzan las charquitas y sus vocales
jamas olvidan el camino que las lleva
a las fuentes de tu nilo escondido
Este poema los escribo sin manos
y soy funambulista por un momento
para que descansen leyendo este poema
y disfruten de su sagrado insomnio.
Y vosotros no olvidéis que como dioses
tenemos la vida en nuestras manos.
Jan 6, 2014
Jan 6, 2014 at 6:31 PM UTC
acallado el fuego,
imperecedero, y la
sed de tu piel, saciada
con creces.
vacilante nunca, pues
tus ojos brillan,de placer,
deseo, satisfaccion total
y absoluta.
la humedad en mi pelviz,
el brillo sedoso, y agridulce
en mi regazo de leon amado.
y por un momento, justo en
ese momento, estoy completo,
sereno, amado, deseado, una
bestia plena, serena, agradecida.
la pena, el dolor, la ira y su desidia,
y el latrocinio brutal, son solo escollos
borrados con la humedad de tu ****
vacilante es aquella, que no ha amado,
su mentira es una cruz pesada, oscura,
fatua, inerte, su alma jamas podra amar,
bajo el falo divino.
en cambio, tus ojos, verdad, amor y ventura,
amando un imposible, y aun asi amando,
los estertores de tu ****** amada, besada,
penetrada, tierna y ferozmente, son el eco
del fuego chocando con el mar, provocando la vida,
el vapor, que riega la tierra, que genera el ciclo troffico
de la vida, fuego y agua, vapor de vida, pasion,
entre dos bestias, bellas y amadas.
tu miel y tu deseo, SALVAJE, intenso,
perenne, son vitales en la soledad,
de una bestia de montecristo, que solo, acarrea
el daño y el dolor, de las traiciones,
cada corte y puñalada, me hicieron el
hombre fuerte, que ahora soy.
indestructible, y viviendo, amando
imposibles, destruyendo la mentira,
acabando con las debilidades, de los que solo
mienten, llenos de odio, envidia y rencor,
por haber perdido el tornillo que sujeta
nuestra vida.
luego de eso, y por sus debilidades, montecristo
es vencedor, una bestia con corazon, que aprendio
a amar, lo imposible y lo posible, a desaparecerse
en el otro, envuelto en su luz, y su belleza, y la
debilidad y maldad de aquellas chicas mondego,
solo apuraron la debacle, me bato solo
frente a sus errores, riendo y contestando
a las mentiras, sus mentiras y anatemas,
se volvieron en su contra, la verdad limpio el agua,
y el fuego hizo el vapor, completando el ciclo de vida.
asi, mediante el deseo, y la mutua pasion, ocurrioze
lo imposible, en pos de la vida, y el amor.
la quimera del deseo, nunca borro, aquella vez
que nos tocamos, a pesar de las diferencias, plenos,
salvajes.
generando el vapor, cogiendo, gruñendo, bramando,
en mi mente y en la tuya, el mismo deseo,
la inconmesurable verdad, nuestra verdad,
y la incomprensible mentira, fatua, el eco de lo falso,
y sus mentiras infecciosas, corrompiendo, y enlutando
lo que siempre fue luz y vida.
la falsa nocion de amor, en el yerro, y sus
secuazes, con su engaño de la no aceptacion,
la necedad, u la locura, fatuos oscuros incompletos.
Jul 8, 2016
Jul 8, 2016 at 1:09 AM UTC
Verdes tardes de la selva; tardes
tristes. Río verde
entre zacatales verdes;
pantanos verdes.
Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a
helechos húmedos y a hongos
El verde perezoso cubierto de moho
poco a poco trepando de rama en
rama, con los ojos cerrados como
dormido pero comiendo
una hoja, alargando un garfio primero
y después el otro,
sin importarle las hormigas que le pican,
volteando lentamente el bobo rostro
redondo, primero a un lado
y luego al otro,
enrollando por fin la cola en una rama
y colgándose pesado como
una bola de plomo; el salto del sábalo en el río;
el griterío de los monos comiendo
malcriadamente, a toda prisa,
arrojándose las cáscaras de anona unos a otros
y peleándose, charlando, arremedándose
y riéndose entre los árboles;
monas chillonas cargando a tuto monitos
pelones y trompudos;
la guatusa bigotuda y elástica
que se estira y encoge
mirando a todos lados con su ojo redondo
mientras come temblando;
espinosas iguanas... temblando;
espinosas iguanas
como dragones de jade
corriendo sobre el agua
(¡flechas de jade!);
el ***** con su camisa rayada, remando
en su canoa de ceiba.
Una muchacha meciéndose en una hamaca,
con su largo pelo ***** y una pierna desnuda
colgando de la hamaca,
nos saluda:
Adiós, California!
El río ***** como tinta, al anochecer.
Una flor de un hedor putrefacto
como de cadáver;
y una flor horrible, peluda.
Orquídeas
guindadas sobre el agua podrida.
Silbidos tristes de la selva,
y quejidos.
Quejidos.
Hojas tristes que caen dando vueltas.
Y chillidos...
¡Un grito entre las guanábanas!
El hacha cortando un tronco
y el eco del hacha.
¡El mismo chillido!
Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes.
¡Carcajadas!
El canto de un tucán.
Chischiles de culebras cascabeles.
Gritos de congos.
Chachalacas.
El canto melancólico de la gongolona
entre los coquitales,
y el de la paloma popone,
popone, pone, pone
Oropéndolas sonoras
columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras,
y el canto del pájaro-león entre los coyoles
y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol
el pájaro clarinero, el pájaro
relojero que da la hora
y el pocoyo que canta de noche (o caballero)
Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero
parejas de lapas que pasan gritando,
y el guis, chichitote y dichoso-fui
dichoso-fuiiiiiiii
que cantan en los chagüites sombríos.
Plateados pantanos rielando,
y las ranas cantando
rrrrrrrrrrrrr
!Y un pájaro que toda la noche repite.
1.3k
Lago Budi, sombrío, pesada piedra oscura,
agua entre grandes bosques insepulta,
allí te abrías como puerta subterránea
cerca del solitario mar del fin del mundo.
Galopábamos por la infinita arena
junto a las millonarias espumas derramadas,
ni una casa, ni un hombre, ni un caballo,
sólo el tiempo pasaba y aquella orilla verde
y blanca, aquel océano.
Luego hacia las colinas y, de pronto,
el lago, el agua dura y escondida,
compacta luz, alhaja del anillo terrestre.
Un vuelo blanco y ***** los cisnes ahuyentaron
largos cuellos nocturnos, patas de cuero rojo,
y la nieve serena volando sobre el mundo.
Oh vuelo desde el agua equivalente,
mil cuerpos destinados a la inmóvil belleza
como la transparente permanencia del lago.
De pronto todo fue carrera sobre el agua,
movimiento, sonido, torres de luna llena,
y luego alas salvajes que desde el torbellino
se hicieron orden, vuelo, magnitud sacudida,
y luego ausencia, un temblor blanco en el vacío.
1k
Seras mía lo se, la noche nunca acabara,
los deseos prohibidos nos arrebataran,
y en un instante de amor salvaje nuestros cuerpos se fundirán,
acércate pequeña, es lo que siempre quisimos, las estrellas sonreirán,
y como nunca la luna brillara, las olas del mar nos llevaran a lo desconocido,
y volverá el calor a nuestros cuerpos adormecidos, escribiré mi nombre en cada parte de ti,
no habrá manjar que no hallamos probado, no habrá lugar al que no hallamos ido,
y en medio de la locura y el descuido, seremos dos almas salvajes, las amarguras se abran ido,
ya no seré el forajido que vaga en sueños perdidos.
Dec 4, 2012
Dec 4, 2012 at 2:31 PM UTC
Salvajes
Estas ahí en medio de la multitud, me voy aproximando, ya te estoy besando, ahora estamos solos, tú estas brillando en la obscuridad con los ojos cerrados en goce, tus labios están liberando energía, sujeto a tus muslos azotamos nuestras frentes y dejamos que se nos derrame un beso. Dos salvajes fieras están librando una batalla.
Perfume
03:07 a.m. En este momento inhalo y pienso... Hay polvo a nuestro alrededor brotando debajo de nosotros, que si tuviera luz, nos haría ver en las estrellas.
Revolver
Estoy sujetando tu cuello como si sujetara un revolver, mi pulgar esta en tu labio y lo acaricio como a tu frente mientras duermes en mi pecho, el otro dedo quiere jalar el gatillo pero no sabe si esta en tu yugular, escondido entre tus cabellos o en algún lugar de tu nuca, una gota de sudor cae... Al mismo tiempo que nosotros, abatidos dejando que todo se moje con nuestra lluvia.
Sep 2, 2015
Sep 2, 2015 at 8:18 PM UTC
Esta noche dormiremos soñando en lo maravilloso que han sido los momentos que hemos disfrutado juntos y deseando que el tiempo vuele para sentir el calor de nuestros cuerpos derritiendo las ganas de satisfacer nuestros instinctos salvajes. Yo añorare saborear la miel que fluye en tus labios y brota de tu ser. Sentirte alrededor de mi, totalmente entregada a que te lleve a nuestro lugar donde solo yo te puedo llevar.
Nov 4, 2013
Nov 4, 2013 at 11:09 PM UTC
Áureos buriles en pulido mármol
Graben su nombre; que su busto esplenda
Alto y severo; que su sien decore
Lauro apolíneo.
Musa del bardo que cantó las hondas
Selvas y ríos de la patria... Musa
Libre del Ande, que a su tumba vienes,
¡Pliega las alas!
Ara intocada de su ardiente culto
Fue siempre el Arte; y con unción votiva
Dio, como ofrenda a los eternos Númenes,
Ánforas bellas.
Arcade nuevo, de la selva andina
Hizo, en sus cantos, a los dioses templo;
Y ellos oyeron, de su lira acorde,
Clásicos ritmos
Himnos los suyos armoniosos fueron,
Cantos de hosanna, que cual triunfo vibran
Hoy, cuando extraños ¡Poesía sacra!
Ajan tu veste;
Veste que siempre fulguró distante,
Peplo de diosa en consagrado plinto,
Y hora, arambeles que en el hombro lleva
Vulgo profano.
Frentes se inclinan a su paso. El cielo
Radia en fulgores, y el silencio crece;
Y óyese, lejos, en azul de altura
Vuelo de águilas.
Raudo desfile sobre erial galopa...
¡Potros salvajes que cantó! Las crines
Sueltas al aire... y al tropel de cascos
Tiembla la pampa.
Potros pamperos... ¿Los oís? De polvo
Nubes levantan, y al tocar la cumbre
Rápido el viento, retrasado vuela,
Vuela tras ellos.
Rojas corolas cual la sangre suya,
Ecos de bosques y armonías altas,
Fueron de su alma, segador de ensueños,
Lírica siega.
Frente a sus ojos se extendió anchurosa
Selva de siglos, con inmensas aguas;
Tierra fecunda, y el azul cortando
Fúlgido el Huila.
Toda la tierra tropical; e inmenso
Campo a su vista, con hervir de savia;
Y ávido entonces de laureles, hizo
Suya la selva.
Sueña una garza en su visión de bosque,
Tiende a las ondas el nevado cuello,
Y alza en el pico, destellando en iris,
Vivida escama.
Fue claro río que en radiantes días
Ceibas y palmas contempló en sus ondas,
Y albo de espumas, reflejó de noche
Rubias estrellas.
Diáfano el cielo palpitó en su canto,
Alas de cimas por sus versos se oyen,
Y álzase de ellos, cual de vasos níveos,
Hálito eterno.
Áureos buriles en pulido mármol
Graben su nombre; que su busto esplenda
Alto y severo, y que su sien decore
Lauro apolíneo.
787
Y entretanto lloremos
tomados de la mano.
Lloremos. ¡Sí! Lloremos
amargo llanto verde,
sustancias minerales,
azufre, mica, arena,
cristales fracasados,
humilladas tachuelas,
ardientes lagrimones
de lacre derretido.
Lloremos junto al humo,
desnudos, entre ruinas,
en medio de la calle,
de la sangre, del lodo,
debajo de la tierra,
en el agua, en el aire,
entre mástiles rotos
y piernas amputadas.
Que se abran las esclusas
del reprimido llanto
y lloremos, a gritos
estentóreos, salvajes,
el mentón tembloroso,
sin compás, ni guitarra,
las mejillas chorreantes,
los párpados acuosos.
Lloremos la familia,
el vino derramado,
las momias, la victoria,
las plazas desoladas,
la usura, el terciopelo,
el pan de cada día,
las noches gemebundas,
las muertas catedrales.
Lloremos por las uñas,
por los pies, por los dientes,
lacios chorros tranquilos
de lágrimas salobres,
murmurantes arroyos
que enternezcan las piedras,
cataratas de llanto
de estruendosos modales.
Lloremos y lloremos,
impudorosamente,
sin tregua, ni descanso,
durante largos años,
por más que estalactitas
de lágrimas espesas
ericen las riberas
de nuestros lagrimales.
Lloremos, con la lluvia,
un llanto monocorde
que anegue la codicia,
el pasto, las heridas;
nos limpie la garganta,
el alma, los bolsillos,
traspase la tristeza,
la angustia, la memoria.
Lloremos. ¡Ah! Lloremos
purificantes lágrimas,
hasta ver disolverse
el odio, la mentira,
y lograr algún día
-sin los ojos lluviosos-
volver a sonreírle
a la vida que pasa.
634
Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo
último viaje.
Retoño de la luz,
agua de las edades que en ti, perdida, nace.
Ven a mi sed. ahora.
Después de todo. Antes.
Ven a mi larga sed entretenida
en bocas, escasos manantiales.
Quiero esa arpa honda que en tu vientre
arrulla niños salvajes,
Quiero esa tensa humedad que te palpita,
esa humedad de agua que te arde.
Mujer, músculo suave.
La piel de un beso entre tus senos
de oscurecido oleaje
me navega en la boca
y mide sangre.
Tú también. Y no es tarde.
Aún podemos morirnos uno en otro:
es tuyo y mío ese lugar de nadie.
Mujer, ternura de odio, antigua madre,
quiero entrar, penetrarte,
veneno, llama, ausencia,
mar amargo y amargo, atravesarte.
Cada célula es hembra, tierra abierta,
agua abierta, cosa que se abre.
Yo nací para entrarte.
Soy la flecha en el lomo de la gacela agonizante.
Por conocerte estoy,
grano de angustia en corazón de ave.
Yo estaré sobre ti, y todas las mujeres
tendrán un hombre encima en todas partes.
588
Somos dos bestias
con deseos silvestres,
sandias nos llaman
porque conquistando
nuestro destino a
paso fino vamos,
sin pedir permiso
y sin dar cuentas,
damos riendas suelta
a quien se piense nuestro
dueño y amo.
Abriendo camino,
vamos cabalgando,
el camino corrido
detrás vamos dejando.
Cada trote nos va preparando
para el inevitable cruce
atesorado detrás de cada frontera,
mas con gran esfuerzo hay
que afrontar la senda,
para explorar sus aguas
y cultivar la tierra.
Cada azote nos obliga a bajar
la cabeza, para inhalar
un suspiro que nos llene de fuerzas,
pugnando el desafió
con elegancia y braveza.
Somos dos bellas bestias
con fuerza tan intensas,
que la fusta no asusta a
nuestra indomable esencia..,
al contrario nos empuja
a destronar a quien se piensa,
que con su fuerza podrá
subyugar nuestra bondad y nobleza.
Bestias negras, bestias bellas,
guiadas por la entraña,
escuchando la plegaria del
viento, el mar y la tierra,
que en cada mañana nos piden
que peguemos fuerzas
para compartir con ellos parte
de nuestra sutileza.
Somos dos bestias,
suave bruta fuerza
que van alelando aquellos
príncipes de arabia
que buscan contener
nuestra rabia
con pasiones lerdas,
que no inspiran y que no llenan.
Nuestro lomo a
nadie le pertenece,
solo al glorioso polvo
que nos enternece,
cuando cabalgando
a paso fino vamos,
zarandeando el camino
que evite nuestro paso.
Bestias elegantes,
dócil, bellas y salvajes,
comiendo el pasto de la
vida vamos, explorando sierras
nunca vistas, recordando con
vehemente insistencia…
¡que ni yo soy tu gaucha, ni tú eres mi bestia!
Mas por siempre seremos…almas gemelas.
LeydisProse
6/4/2018
https://m.facebook.com/LeydisProse//
Jun 4, 2018
Jun 4, 2018 at 1:41 PM UTC
Tomame en la madrugada
Tómame mientras duermo,
sin pedir permisos,
sin saber si quiero.
Tómame, en el largo
silencio de la noche,
entre sábanas rojas,
explora las salvajes
sabanas de mi
pasión amodorrada.
Tómame, sin preguntar nada,
muerde mi cintura,
despierta a besos mis ganas.
Hauyenta ese sueño aletargado,
has que se escuchen mis callados maullidos hasta los niveles más alto del firmamento.
Tómame, a eso de las cuatro y media de la madrugada,
cuando nadie ve al Sol,
haciéndole el amor con su Luna adorada.
Tómame cuando estoy callada,
cuando más pide mi cuerpo,
que lo colonizes entre banderas blancas.
Tómame,
así, sin más nada,
que nunca cielo mío,
te rechazara mi alma.
Tómame en la madrugada,
has que lo que este soñando
se materialize despertándome
entre caricias y excitantes besos!
LeydisProse
11/19/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Nov 19, 2017
Nov 19, 2017 at 2:43 PM UTC
Por el amor de Dios
Debido al resultado
No me sentí particularmente orgulloso
Durante más de dos siglos, los días de elecciones van y vienen
En una temporada similar, cada cuatro años
Esta vez, hubo muchas sorpresas y lágrimas
De decepción, desamor, ira, ansiedad y tristeza
Y la otra mitad estaba llena de alegría o felicidad
Así es la vida. La política es un animal sucio e impredecible
No, América no murió. Todo es normal
Seguimos hablando de inmigración, libertad
Habilitad de expresión y, por supuesto, economía
Esperamos que todo mejore
América ha sido grande durante mucho tiempo, desde siempre
Es redundante añadir "otra vez" a la propaganda
Sí, América no se ahogó ni murió en medio de la saga política
En la furia de los huracanes o en el desbordamiento mortal de los ríos
Donde los dos partidos lucharon ferozmente como dos tigres salvajes
América es un país inmensamente próspero
Ignoren el falso eslogan promocional y publicitario
América es un mercado enorme con una economía muy rica
Ignoren a los políticos locos y delirantes y a Elon
Tigres, leones, jaguares y hienas luchan y compiten
Por su porción o estómago. Es una nueva primavera política
En noviembre. América no morirá, al contrario
Rezamos, esperamos y soñamos con ver un país mejor.
Copyright © Noviembre 2024, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados.
Hébert Logerie es autor de numerosos libros de poesía.
Nov 9, 2024
Nov 9, 2024 at 10:31 PM UTC
Las riendas de mi vida las sujetan tus manos,
y aunque impacientes piafan mis potros -mis instintos-,
con tus débiles músculos los sometes. Son vanos
mis intentos de fuga, oyendo los lejanos
relinchos de otros potros, que entre los laberintos
galopan y que arrastran la crin por los pantanos...
Pero no olvides nunca que mis potros salvajes
esperan un instante, que acechan un descuido...
Yo te he dado sus riendas, leves como celajes...
Quizás con ellos puedas como yo no he podido...
¡Sujeta bien las riendas!... Mide por su impaciencia
la libertad que ansían... Yo sufriré el castigo
que merezca un instante tuyo de indiferencia...
¡Ah, y no olvides tampoco que ellos, en la violencia
de la arrancada, pueden arrastrarte consigo!...
404
Yo digo ¡pinos! y siento
que se me aclara el alma.
Yo digo ¡pinos! yen mis oídos
rumorea la selva.
Yo digo ¡pinos! y por mis labios pasa
la frescura de las fuentes salvajes.
¡Pino, pinos, pinos! Y con los ojos cerrados,
veo la hilacha verde de los ramajes profundos,
que recortan el sol en obleas desiguales
y lo arrojan, como puñados de lentejuelas,
a los caminos que bordean.
Yo digo ¡pinos! y me veo morena,
quinceabrileña,
bajo uno que era amplio como una casa,
donde una tarde alguien puso en mi boca,
como un fruto extraordinario,
el primer beso amoroso.
¡Y todo mi cuerpo anémico tiembla
recordando su antiguo perfume a yerbabuena!
Y me duermo con los ojos llenos de lágrimas,
así como los pinos se duermen con las ramas
llenas de rocío.
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