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"respirando" poems
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Julio Cortázar.
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Jul 3, 2014
Jul 3, 2014 at 10:48 PM UTC
Rayuela. Capítulo 7. Como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces.
Cuando he llegado aquí se detiene mi mano. Alguien pregunta: -Dime por qué, como las olas en una misma costa, tus palabras sin cesar van y vuelven a su cuerpo? Ella es sólo la forma que tú amas? Y respondo: mis manos no se sacian, en ella, mis besos no descansan por qué retiraría las palabras que repiten la huella de su contacto amado, que se cierran guardando inútilmente como en la red el agua, la superficie y la temperatura de la ola más pura de la vida? Y, amor, tu cuerpo no sólo es la rosa que en la sombra o la luna se levanta, o sorprendo o persigo. No sólo es movimiento o quemadura, acto de sangre o pétalo del fuego, sino que para mí tú me has traído mi territorio, el barro de mi infancia, las olas de la avena, la piel redonda de la fruta oscura que arranqué de la selva, aroma de maderas y manzanas, color de agua escondida donde caen frutos secretos y profundas hojas. Oh amor, tu cuerpo sube como una línea pura de vasija desde la tierra que me reconoce y cuando te encontraron mis sentidos tú palpitaste como si cayeran dentro de ti la lluvia y las semillas! Ay que me digan cómo pudiera yo abolirte y dejar que mis manos sin tu forma arrancaran el fuego a mis palabras! Suave mía, reposa tu cuerpo en estas líneas que te deben más de lo que me das en tu contacto, vive en estas palabras y repite en ellas la dulzura y el incendio, estremécete en medio de sus sílabas, duerme en mi nombre como te has dormido sobre mi corazón, y así mañana el hueco de tu forma guardarán mis palabras y el que las oiga un día recibirá una ráfaga de trigo y amapolas: estará todavía respirando el cuerpo del amor sobre la tierra!
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Iv
Cuando he llegado aquí se detiene mi mano. Alguien pregunta: -Dime por qué, como las olas en una misma costa, tus palabras sin cesar van y vuelven a su cuerpo? Ella es sólo la forma que tú amas? Y respondo: mis manos no se sacian, en ella, mis besos no descansan por qué retiraría las palabras que repiten la huella de su contacto amado, que se cierran guardando inútilmente como en la red el agua, la superficie y la temperatura de la ola más pura de la vida? Y, amor, tu cuerpo no sólo es la rosa que en la sombra o la luna se levanta, o sorprendo o persigo. No sólo es movimiento o quemadura, acto de sangre o pétalo del fuego, sino que para mí tú me has traído mi territorio, el barro de mi infancia, las olas de la avena, la piel redonda de la fruta oscura que arranqué de la selva, aroma de maderas y manzanas, color de agua escondida donde caen frutos secretos y profundas hojas. Oh amor, tu cuerpo sube como una línea pura de vasija desde la tierra que me reconoce y cuando te encontraron mis sentidos tú palpitaste como si cayeran dentro de ti la lluvia y las semillas! Ay que me digan cómo pudiera yo abolirte y dejar que mis manos sin tu forma arrancaran el fuego a mis palabras! Suave mía, reposa tu cuerpo en estas líneas que te deben más de lo que me das en tu contacto, vive en estas palabras y repite en ellas la dulzura y el incendio, estremécete en medio de sus sílabas, duerme en mi nombre como te has dormido sobre mi corazón, y así mañana el hueco de tu forma guardarán mis palabras y el que las oiga un día recibirá una ráfaga de trigo y amapolas: estará todavía respirando el cuerpo del amor sobre la tierra!
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Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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aveces te siento mas cerca cuando simplemente deslizo mis dedos sobre tu piel. por lo menos, te siento mas humano, como si te pudiera alcanzar el rinconcito de ti que conoce de la ternura. aveces me gustas tosco, feroz, hambriento, porque así comprendo que me necesitas, aunque sea solo en ese momento que nos conocemos de esa forma, de esa manera ansiosa y desesperada. aveces me conformo con solo besar ese lunar, y acomodarme en tus brazos, piel con piel, y huesos enredados, descansando un poco, peleando los dos perezosamente el sueño. (interesante que sin falla después de llorar me de sueño, y después de quererte también) aveces me calma simplemente estar así, tranquilos y respirando igual, tus dedos trazando figuras en mi cintura, sin decir una palabra y dejando escapar aquel o otro suspiro. aveces estoy bien, imaginando que me quieres.
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Feb 22, 2013
Feb 22, 2013 at 2:13 AM UTC
Aveces.
cuando arthur donovan vino del sur hizo una parva con sus maldades resentimientos tristezas les prendió fuego en el crepúsculo para espantar a los mosquitos de paso quedó solísimo apoyado en bellezas "y qué va a hacer" decía arthur donovan con luz o suavidad o dulzura pechonas contando su poquito "y qué va a hacer" decía pero una mirada que le dieron como amparo o amor le sostenía el esqueleto en esa mirada arthur donovan estaba parado y hacía señales contra el mundo "ah mirada" decía arthur donovan el entendido en sombras "solos estamos por aquí" decía y ya la noche le rebajaba el sufrimiento a pájaros a tierra mojada respirando cuando arthur donovan murió sacó una mano afuera extendiéndola como quien pide lluvia o nido o no tanta soledá olvido si no hay caso cómo llovió sobre esa mano no hubo gente que no llorara por allí pero ni hojita le creció al puro hueso comido por el aire "y qué va a hacer" decía arthur donovan mientras el viento lo limpiaba y él levantaba su mirada famosa como calor desobediente a la suerte fatal
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Lamento por la mano de arthur donovan
Te deseo la figura de la espada me lo recuerda. Tu cuerpo respirando inspiración conspiración tu cuerpo vibrando radiación de colores inicio de más vida una vez contigo en ti. Haces que seamos un tacto deslimitación del cuerpo. Vives luego del olvido desfiguración del tiempo. Deseo tu lectura textil texto universo de texturas deseo de placer y puente.
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Oct 12, 2014
Oct 12, 2014 at 2:24 AM UTC
Decaedro*
Me has dicho que lloras casi todas las noches, en este invierno húmedo de Lima, que miras a la luna, su contorno blanquecino; que sueltas preguntas a una ciudad de cartón, y que no hay más respuesta que el silencio y el ruido de los carros. La ciudad nos abre su bocaza, y nos traga. Caminamos por ella, por sus largas avenidas, respirando el humo y el hedor cálido de las esquinas. Y sé que mi tiempo ha llegado, que fundiremos sangre y saliva en este triste y gris cielo de la ciudad de Lima… y que su sombra implacable se comerá nuestros pasos, y que la memoria nos arrojará a alguna calle que se muere, donde el hijo olvidado de la ciudad nos sonríe. Y que a pesar de la distancia, a pesar de los fantasmas, del cansancio y del miedo, a pesar de ti y de mí, aquí estaré, esperando, todo el tiempo que haya que esperar.
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Jul 15, 2016
Jul 15, 2016 at 2:19 PM UTC
Cry
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Poema del puerto
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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no podía comer por días mi hambre desapareció cuando tus ojos me despidieron hay un desierto en mi estómago vacío lleno de aire aire que me ahoga no me deja hablar no me deja comer en la mañana me hice un pan pan tostado cafe con leche me sente en la mesa la luz cayendo sobre mí en mis ojos, en mis manos toque el vaso estaba caliente pero no sentía nada el sol no entraba a mi piel el calor de la taza tampoco pálida, llena de aire respirando la sangre en mis venas se hizo aire mi corazón, aire las manos que antes te tocaban, aire no se si existo no se si algun día la sangre de mis venas regresará no se si alguna día el fuego de mi alma, de mi corazón aderá quizás un día si un fuego más grande más poderoso ardiendo para mi sola y nadie más nacido de las cenizas como la primera semilla de la primavera renacido como el ave quemando, intocable una nueva vida sin ti una nueva vida por mi
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Jul 30, 2017
Jul 30, 2017 at 2:36 AM UTC
nacido de las cenizas
*Mientras la ciudad duerme tu escuchas en la obscuridad, respirando realidad. El aire acaricia tu cara y el frío en la espalda te da claridad. Quieres detener el tiempo, hacer todo correcto, esta noche el presente es eterno porque sabes que no habrá un segundo intento   quieres compartir sus alegrías y decirle buenos días, cada mañana, toda su vida. Es de noche y no dejas de pensar en las mañanas que se han perdido y las tardes que podrían haber sido. Los besos que no se han dicho y la palabras que no se han sentido. El miedo se ha ido y también el ruido, y en unas horas la noche también lo hará, llevándose la claridad. Y yo seguiré despierta intentando no dejarte escapar una vez más.*
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Dec 19, 2016
Dec 19, 2016 at 4:31 AM UTC
Insomnio
E lá vai ela de novo. Consegues ver assim tão longe? Aquela forma pequena e dourada. Dourada em sua coroa de raios solares. Ela flui, Como água em rio, Como o vento nas campinas por onde passa. De suas mãos escorrem as cores, As quentes, as frias as calmas, as desbotadas. Todas vivas, Respirando e vibrando. Formando o invisível, Aquilo que parece nascer pela primeira vez diante dos olhos, Mas que na verdade Está renascendo, Pois sua forma já existia, É só agora que as cores o preenchiam.
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Mar 19, 2017
Mar 19, 2017 at 10:58 PM UTC
Sem Manhã - 22/04/2015
Quiero que mis dedos andan por su piel, brillante con el sudor de la noche, que nadan en su pelo y que encuentran tu cara por la luz de las estrellas. Te quiero sentir en mis brazos, respirando juntos con un corazón, su aire dulce premiando mi celebro. A mirar a su alma puro y completo. Eres lo que quiero mas en este mundo, en este momento, perdido en tu pasión. Te veo en mis sueños dormido y despierto. un sueño que me da miedo y alegría a la misma ves. Y espero por el día que podemos ser.
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Jan 27, 2016
Jan 27, 2016 at 6:13 PM UTC
Perdido en pasión
Muchachuelo de brazos cetrinos Que vas con tu cesta, Rebosando naranjas pulidas De un caliente color ambarino; Muchachuelo que fuiste a las chacras Y a los árboles amplios trepaste Como yo me trepaba cuando era Una libre chicuela salvaje; Ven acá muchachuelo; yo ansío Que me vuelques tu cesta en la falda. Pide el precio mas alto que quieras. ¡Ah, qué bueno el olor a naranjas! A mi pueblo distante y tranquilo, Naranjales tan prietos rodean, Que en Agosto semeja de oro Y en Diciembre de azahares blanquea. Me críe respirando ese aroma Y aún parece que corre en mi sangre. Naranjitas pequeñas y verdes Siendo niña, enhebraba en collares. Después, lejos llevóme la vida. Me he tornado tristona y pausada. ¡Qué nostalgia tan honda me oprime Cuándo siento el olor a naranjas! Si a otro pago muy lejos del tuyo, Indiecito, algún día te llevan, Y no eres feliz, y suspiras Por volver a tu vieja querencia, Y una tarde en un soplo de viento El sabor a tus montes te asalta, ¡Ya sabrás, indiecito asombrado, Lo que es la palabra "nostalgia".
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El vendedor de naranjas
Mi alma sueña... Ven. Y como entonces, La mano tuya entre mi mano trémula, Vamos en busca de silencio y sombra. En la noche de abril, de aromas llena, Ni una palabra nos diremos. Sólo Se oirá la brisa en el boscaje. Envuelta En mi ***** rebozo de española, La faz donde el dolor dejó su huella, No verás las arrugas de mi frente Ni mis cabellos grises... ¡Alma, sueña! Con luz de juventud los ojos míos Brillarán nuevamente en las tinieblas, y mi alma por ellos (¡Ojos míos, Ojos que tantas esperanz.as muertas Llorasteis en la vida!) para verte, Cerca de mí, se asomará risueña. Y ambos evocaremos en la calma De esta noche de tibia primavera, Los éxtasis pasados, nuestros sueños, Y de un eterno amor nuestras promesas; Y dulcemente sentiremos ambos, Entre hálitos de rosas y violetas, Que invade nuestras almas un anhelo De oración, a la luz de las estrellas. ¡Oh, qué dulce vagar en clara noche Respirando el olor de las primeras Rosas, en tanto que estridente vibra El canto de los grillos en la yerba! ... ¡Oh, callados vagar entre los árboles Con las manos unidas, y muy cerca, En el hondo silencio de las cosas Que bajo el manto de la noche sueñan, Mientras recuerdos de un amor lejano Entre las sombras fúlgidos despiertan, Y del alma agostada van surgiendo, Cual onda viva de una roca seca! ¡Di! ¿No creíste que el amor ya muerto Volvería a surgir a vida nueva?... ¡Que la embriaguez de los pasados días Un instante a sentir el alma vuelva, y que un instante bienhechor de olvido Sobre la angustia de mi vida venga, Para que una esperanza me sonría, Y destelle una luz en mi tristeza! ¡Oh, que en ímpetu ardiente, y a mi lado, Mi corazón de nuevo se estremezca, Y cante a Dios agradecida el alma, Que ante el conjuro de tu amor despierta, A Dios, que dio la juventud al hombre, Y a los campos les dio la primavera! El viento, que los álamos agita, Pasa aromado con olor de selva... Anochece. Las sombras en los campos Extendiéndose van, y en la serena Quietud, de pronto escuchase una nota Que surge clara de la fronda trémula, Y luego rompe en rítmicos gorjeos, En frenesí de gozo, que en la tierra Nunca nosotros conocimos, hechos De fango de mentira y de tristeza... La noche escucha en éxtasis el canto, Mientras el alma solitaria sueña.
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Mi alma sueña...
Mi alma sueña... Ven. Y como entonces, La mano tuya entre mi mano trémula, Vamos en busca de silencio y sombra. En la noche de abril, de aromas llena, Ni una palabra nos diremos. Sólo Se oirá la brisa en el boscaje. Envuelta En mi ***** rebozo de española, La faz donde el dolor dejó su huella, No verás las arrugas de mi frente Ni mis cabellos grises... ¡Alma, sueña! Con luz de juventud los ojos míos Brillarán nuevamente en las tinieblas, y mi alma por ellos (¡Ojos míos, Ojos que tantas esperanz.as muertas Llorasteis en la vida!) para verte, Cerca de mí, se asomará risueña. Y ambos evocaremos en la calma De esta noche de tibia primavera, Los éxtasis pasados, nuestros sueños, Y de un eterno amor nuestras promesas; Y dulcemente sentiremos ambos, Entre hálitos de rosas y violetas, Que invade nuestras almas un anhelo De oración, a la luz de las estrellas. ¡Oh, qué dulce vagar en clara noche Respirando el olor de las primeras Rosas, en tanto que estridente vibra El canto de los grillos en la yerba! ... ¡Oh, callados vagar entre los árboles Con las manos unidas, y muy cerca, En el hondo silencio de las cosas Que bajo el manto de la noche sueñan, Mientras recuerdos de un amor lejano Entre las sombras fúlgidos despiertan, Y del alma agostada van surgiendo, Cual onda viva de una roca seca! ¡Di! ¿No creíste que el amor ya muerto Volvería a surgir a vida nueva?... ¡Que la embriaguez de los pasados días Un instante a sentir el alma vuelva, y que un instante bienhechor de olvido Sobre la angustia de mi vida venga, Para que una esperanza me sonría, Y destelle una luz en mi tristeza! ¡Oh, que en ímpetu ardiente, y a mi lado, Mi corazón de nuevo se estremezca, Y cante a Dios agradecida el alma, Que ante el conjuro de tu amor despierta, A Dios, que dio la juventud al hombre, Y a los campos les dio la primavera! El viento, que los álamos agita, Pasa aromado con olor de selva... Anochece. Las sombras en los campos Extendiéndose van, y en la serena Quietud, de pronto escuchase una nota Que surge clara de la fronda trémula, Y luego rompe en rítmicos gorjeos, En frenesí de gozo, que en la tierra Nunca nosotros conocimos, hechos De fango de mentira y de tristeza... La noche escucha en éxtasis el canto, Mientras el alma solitaria sueña.
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Aquí estás en la sombra, con tu mano en la mía, respirando en un tiempo sin antes ni después. Ya ves que, aunque te fuiste, no te vas todavía, y estas aquí, conmigo no importa donde estés. Desnuda en esta sombra te palpará mi mano, lenta mano de ciego que acaricia una flor, y sabré de repente donde empieza el verano, yo, que solo he sabido donde acaba el amor. Aquí estas en la sombra, conmigo todavía, compartiendo este lecho calidamente aquí, Detenida en la noche, y donde nunca es de día, detenida en la noche y amaneciendo en mí. Y ahora soy como el surco donde madura el trigo, como la flor que nace donde pisan tus pies, porque, aunque nunca vuelvas, siempre estarás conmigo, conmigo en esta sombra sin antes ni después.
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Canción contigo
Estoy solo en la oscura estación de metro de Fulton Street, Respirando el aire con olor a orina, Exhalando nubes de vapor, Un tren subterráneo se precipita a lo largo del anden, No se detiene, Muerde mis tímpanos, Con la percusión dolorosa, De miles de personas, Gritando en silencio, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El aire avivado por cada vagón de metro, Me empuja, Propulsa el ozono y el olor de frenos quemados, En mis fosas nasales, Junto con el aire, Introducido a través de las rejillas de hierro, A lo largo de kilómetros de las aceras de Brooklyn, Llevando el olor de las llagas supurantes de una prostituta, Y los gritos de un niño hambriento, sin padre en pañales sucios, Y el gemido ronco de un concejal de la ciudad educando a un paje joven, Y el perfume barato de una niña de catorce años de edad fugitiva, Vendiendo su cuerpo por $20 en un callejón, Oliendo de comida china rancia y perros humedos, Y . . . Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, . . . el olor de la sopa de repollo podrida, Y los restos rancios de un perrito caliente enterrado en chucrut, Y lirios putrefactos acostados en una alcantarilla, Todos agrediéndome, obligándome hacia atrás, Hasta que mi espalda presiona contra, Las una vez blancas baldosas sucias, que queman fríamente sus grafitis en mi columna vertebral: Dios está muerto, Asa a un judío, Los blancos chupan, Mata a los negros, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El tren finalmente pasa, Sus ojos rojos retrocediendo en el túnel, Húmedo y oscuro más allá de la plataforma, Los gritos y chillidos lentamente mueren, Sus ecos aspirando detrás de ellos, El olor, De mi, Vomito, Caliente.
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Nov 28, 2019
Nov 28, 2019 at 1:18 AM UTC
El Tren Subterráneo
Estoy solo en la oscura estación de metro de Fulton Street, Respirando el aire con olor a orina, Exhalando nubes de vapor, Un tren subterráneo se precipita a lo largo del anden, No se detiene, Muerde mis tímpanos, Con la percusión dolorosa, De miles de personas, Gritando en silencio, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El aire avivado por cada vagón de metro, Me empuja, Propulsa el ozono y el olor de frenos quemados, En mis fosas nasales, Junto con el aire, Introducido a través de las rejillas de hierro, A lo largo de kilómetros de las aceras de Brooklyn, Llevando el olor de las llagas supurantes de una prostituta, Y los gritos de un niño hambriento, sin padre en pañales sucios, Y el gemido ronco de un concejal de la ciudad educando a un paje joven, Y el perfume barato de una niña de catorce años de edad fugitiva, Vendiendo su cuerpo por $20 en un callejón, Oliendo de comida china rancia y perros humedos, Y . . . Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, . . . el olor de la sopa de repollo podrida, Y los restos rancios de un perrito caliente enterrado en chucrut, Y lirios putrefactos acostados en una alcantarilla, Todos agrediéndome, obligándome hacia atrás, Hasta que mi espalda presiona contra, Las una vez blancas baldosas sucias, que queman fríamente sus grafitis en mi columna vertebral: Dios está muerto, Asa a un judío, Los blancos chupan, Mata a los negros, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El tren finalmente pasa, Sus ojos rojos retrocediendo en el túnel, Húmedo y oscuro más allá de la plataforma, Los gritos y chillidos lentamente mueren, Sus ecos aspirando detrás de ellos, El olor, De mi, Vomito, Caliente.
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