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"quedaban" poems
You bloom in my heart like early Bluebonnets during winter Removing all my splinters That were still left from the beginning I'm not even bleeding I'm just pinned with feeling Don't stop this fishing pole from reeling Cause I'm believing That you're more than the first moment A florecer en mi corazón como primeros Bluebonnets durante el invierno La eliminación de todos mis astillas Que aún quedaban desde el principio Ni siquiera estoy sangrando Sólo estoy inmovilizó con sentimiento No deje de esta caña de pescar desde el devanado Porque yo estoy creyendo Eso es más que el primer momento
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Mar 10, 2016
Mar 10, 2016 at 10:41 PM UTC
Early Bloom
entendía que era posible que jamas me fueras a entender. todo este tiempo pasaba horas y días esperando el momento en el que de verdad me verías, tal y como soy, tal y lo que te daría, tal y lo que te ofrecía, siempre. y había veces que decía, que estúpida forma de querer, que manera mas arriesgada de esperar, tanto tiempo y sin una señal, y aqui seguia, y para que? y mi voz temblaba, se quedaban atrapadas las palabras en un papel, en una libreta desordenada, en un libro, donde no las fueras a encontrar. pero siempre, siempre retumbaban, cuando sera que fueras a ver? cuando te ibas a dar cuenta? que todo este tiempo aquí siempre he estado, teniendo ni una razón para quedarme? la honestidad de mis palabras te alcanzaron, fue sentir un escalofrió, una felicidad, un alivio, ver, y sentir, que estábamos igual, que estamos por fin juntos. que ganas de llorar, por fin, en fin, esta espera termino, esta paciencia dio fruto en tus ojos, los abriste y por fin, tu boca es mia, tu tiempo es mio, eres mio, por fin, me viste..por fin.
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Mar 7, 2013
Mar 7, 2013 at 12:05 PM UTC
por fin.
A orillas, de rodillas, se sentó y me hablo. Me plasmo la puesta de sol que había presenciado, Canto su poema favorito. Hablo sobre el amor de mis días, Y la soledad que reencarnaba mi silueta. Yo la escuchaba, cual sonido de las gaviotas, Como si la vida que ella recitaba fuese de admirar. Su sonrisa era como brisa, Le devolvía el brillo a mi piel. Pero sin importar el brillo, En su regazo, Se encontraba mi alma. Alma descolorada, sin algo adentro; Que lloraba sin lágrimas por falta de esencia. “Triste vida mía, ¿qué ha sucedido contigo?” Pregunta con ternura. Y allí yacía, Esperando alguna contestación. Las pocas lágrimas que quedaban Brotaron como flores en pradera La tenía frente a mí, Mi parte desnuda, cristalizada, pura. Seque mis lágrimas y le di las gracias, Por su visita inesperada.
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Mar 26, 2015
Mar 26, 2015 at 11:00 PM UTC
Visitas inesperadas.
Por aquel postigo viejo que nunca fuera cerrado vi venir pendón bermejo con trescientos de caballo, en medio de los trescientos viene un monumento armado, y dentro del monumento viene un cuerpo de un finado Fernán d'Arias ha por nombre, fijo de Arias Gonzalo. Llorábanle cien doncellas, todas ciento hijasdalgo; todas eran sus parientas en tercero y cuarto grado, las unas le dicen primo, otras le llaman hermano, las otras decían tío otras lo llaman cuñado. Sobre todas lo lloraba aquesa Urraca Hernando, ¡y cuán bien que la consuela ese viejo Arias Gonzalo!: -Calledes, hija, calledes, calledes, Urraca Hernando, que si un hijo me han muerto, ahí me quedaban cuatro. No murió por las tabernas ni a las tablas jugando, mas murió sobre Zamora, vuestra honra resguardando.
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Romance de fernán d'arias, hijo de arias gonzalo
Por aquel postigo viejo   que nunca fuera cerrado, vi venir pendón bermejo   con trescientos de caballo; en medio de los trescientos   viene un monumento armado, y dentro del monumento   viene un ataúd de palo, y dentro del ataúd   venía un cuerpo finado. Fernán d'Arias ha por nombre,   hijo de Arias Gonzalo. Llorábanle cien doncellas,   todas ciento hijasdalgo; todas eran sus parientas   en tercero y cuarto grado; las unas le dicen primo,   otras lo llaman hermano, las otras decían tío,   otras lo llaman cuñado. Sobre todas lo lloraba    aquesa Urraca Hernando, ¡y cuán bien que la consuela   ese viejo Arias Gonzalo! -¿Por qué lloráis, mis doncellas?   ¿por qué hacéis tan grande llanto? No lloréis así, señoras,   que no es para llorarlo, que si un hijo me han muerto,   ahí me quedaban cuatro. No murió por las tabernas,   ni a las tablas jugando, mas murió sobre Zamora,   vuestra honra resguardando; murió como un caballero   con sus armas peleando.
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Romance de fernán d'arias
Por aquel postigo viejo que nunca fuera cerrado vi venir seña bermeja con trescientos de caballo; un pendón traen sangriento, de ***** muy bien bordado, y en medio de los trescientos traen un cuerpo finado; Fernand Arias ha por nombre, hijo de Arias Gonzalo. A la entrada de Zamora un gran llanto es comenzado. Llorábanle cien doncellas, todas ciento hijasdalgo; sobre todas lo lloraba esa Infanta Urraca Hernando, ¡y cuán triste la consuela el buen viejo Arias Gonzalo!: -¡Callad, mi ahijada, callad, no hagades tan grande llanto; por un hijo que me han muerto, vivos me quedaban cuatro; que no murió entre las damas, ni menos tablas jugando, mas murió sobre Zamora, vuestra honra resguardando! ¡Ay de mí, viejo mezquino! ¡Quién no te hubiera criado, para verte, Fernand Arias, agora muerto en mis brazos! Ya tocaban las campanas, ya llevaban a enterrarlo allá en la iglesia mayor, junto al altar de Santiago, en una tumba muy rica, como requiere su estado.
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Romance xix del entierro de fernand arias
Se fue el pasto, el arroyo. Se fueron los caballos. Los árboles, la casa, los caminos se fueron. La costa ya no estaba, ni la mar, ni la arena. Me quedaban las nubes, pero también partieron.
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Deserción
Te extraño. Te extraño muchísimo. Te extraño desde el día en que dejaste de quererme, que no necesariamente fue cuando me terminaste. Te extraño más en las noches, cuando voy a bajar a cenar; a veces sola, a veces con mis papás. Te extraño a ti, a las cervezas que te tomabas, a las películas que veíamos, al espacio del sofá que ocupabas, a las cotufas que quemaba y a las que te quedaban ricas. Extraño los días que nos quedábamos dormidos después de comer y los que no también. Extraño escucharte; escucharte cuando hablabas de todo y cuando hablabas de nada. Escucharte escribiendo, aunque no dijeras ni una palabra. Extraño que me asustes, que me fastidies, que me suenes los dedos, la frente. Extraño que me avises, extraño abrirte la puerta, extraño molestarme porque siempre te ibas temprano y porque nunca me avisabas. Ahora, cómo me hace falta que te quedes aunque sea hasta las 8:30 acá para que me des el poquito de cariño y atención que me dabas. Siempre me sentí importante contigo, aunque capaz dentro de tus tantas cosas nunca fui una prioridad. Aprendí a valorar el poquito tiempo que me regalabas y los momenticos chiquitos que me robaba durante el día. A veces también extraño sentirme culpable por ocuparte tanto, porque sé que siempre tenías algo más importante que hacer. Después de escribir tan poquito creo que te extraño más. Extraño al --- de España. Extraño tus recuerdos. Extraño tus helados sorpresa, los primeros chocolates que me trajiste una noche y las últimas galletas que me bajaste del Ávila sin ganas. Extraño invitarte al cine aunque no te gustara. Extraño tus abrazos, creo que es lo que más extraño. Empecé a extrañarte el día en que empecé a pensar cuándo y cómo tenía que decirte que te quería. Cuando tenía que pensarlo dos veces antes de besarte, abrazarte, escribirte, preguntarte. Desde entonces te extraño tanto, y cada vez más.
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Jul 3, 2018
Jul 3, 2018 at 7:45 PM UTC
Extrañarte tanto
Te extraño. Te extraño muchísimo. Te extraño desde el día en que dejaste de quererme, que no necesariamente fue cuando me terminaste. Te extraño más en las noches, cuando voy a bajar a cenar; a veces sola, a veces con mis papás. Te extraño a ti, a las cervezas que te tomabas, a las películas que veíamos, al espacio del sofá que ocupabas, a las cotufas que quemaba y a las que te quedaban ricas. Extraño los días que nos quedábamos dormidos después de comer y los que no también. Extraño escucharte; escucharte cuando hablabas de todo y cuando hablabas de nada. Escucharte escribiendo, aunque no dijeras ni una palabra. Extraño que me asustes, que me fastidies, que me suenes los dedos, la frente. Extraño que me avises, extraño abrirte la puerta, extraño molestarme porque siempre te ibas temprano y porque nunca me avisabas. Ahora, cómo me hace falta que te quedes aunque sea hasta las 8:30 acá para que me des el poquito de cariño y atención que me dabas. Siempre me sentí importante contigo, aunque capaz dentro de tus tantas cosas nunca fui una prioridad. Aprendí a valorar el poquito tiempo que me regalabas y los momenticos chiquitos que me robaba durante el día. A veces también extraño sentirme culpable por ocuparte tanto, porque sé que siempre tenías algo más importante que hacer. Después de escribir tan poquito creo que te extraño más. Extraño al --- de España. Extraño tus recuerdos. Extraño tus helados sorpresa, los primeros chocolates que me trajiste una noche y las últimas galletas que me bajaste del Ávila sin ganas. Extraño invitarte al cine aunque no te gustara. Extraño tus abrazos, creo que es lo que más extraño. Empecé a extrañarte el día en que empecé a pensar cuándo y cómo tenía que decirte que te quería. Cuando tenía que pensarlo dos veces antes de besarte, abrazarte, escribirte, preguntarte. Desde entonces te extraño tanto, y cada vez más.
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