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Taciturno a mal acompañado,
pues el viento es fiel
y con el me quedo.

Camino cual lobo estepario,
entre las sombras
y el silencio
pero canto con grito
susurrado.

Mi mirada te dice te quiero,
mi lengua miente al intento,
mis piernas de espagueti,
que fingen no conocerte,
tiemblan y se quiebran.

Taciturno,
oscuro caminante
nocturno.
I

Existe una soledad en las calles con casas sin duenos
Dentro de sus habitaciones llenas de cuadros,
munecas, altares, cruzes, camas, lamparas
Tazas tenidas de cafe, cortinas en el viento
Almohadas sobre las cuales ya no reposan cabezas para sonar
Manos que ya no tienden las camas cuyas cubrecamas bordadas
de flores son como las de afuera en la tierra, marchitas
Manos que no siembran y no cosechan la tierra
Nuevamente ajena

II

En la esquina del vecindario hay una casa
En sus persianas rosadas la hiedra se envuelve
Como brazos ausentes abrazando lo que le pertenece
El jardin sin rosas, las ventanas oscuras y vacias
La reja oxidada, aun abierta
Pero nadie viene
No hay nadie para bienvenir
En el medio del jardin, dentro de una madriguera honda,
Vuelan cien palomas blancas al aire libre  

III

La ultima persona que quedo en el vecindario fue una anciana
Con sus ochenta años de edad
Que se fue caminando hasta el unico espacio en el mundo que podia morir en paz
Donde las mariposas tinen el horizonte con sus alas anaranjadas que se parecen a las ventanas de una iglesia en su santuario silencioso
Donde existe nada mas un solo santuario:
Dentro de la tierra de su pais sin fronteras

IV

Los perros ladran
Los perros sin alma
Canosos, harapientos
Perros que se olvidaron sus lenguas
Los que vaciaron las gallinas del vecindario con sus recuerdos de plumas que adornan las calles como fantasmas
Entre las ramas y hiedras salvajes grune un perro, ***** como el carbon con sus colmillos blancos
Babeando y cojeando
En sus ojos marrones de tierra humeda se esconde la misericordia
por el mismo miedo que encarcela los hombres furiosos con hambre 
El miedo que mantiene la sangre en las pistas
Y las pistolas en el aire

VI

Se derrumba la fundacion de cada casa del vecindario
Se ve desde las ventanas de cada tienda donde en antes vendian santos, candelas, y tamales,
Todo un vacio de blanco y *****
El frío del invierno se atrapa en esa permanencia de dolor y tristeza
Y los punos de la gente se endurecen,
En todas generaciones desde entonces,
Por el eterno silencio del olvido
Queria escribirles un cuento
pero mi mente escupio versos
aveces en soledad uno se quiebra
pero solo aveces encuentras consuelo.

La lluvia que me vio crecer
me busca como si fuera mi amada
la que se quedo esperando una tarde
a que yo llamara a su puerta
y como relapago con fuego
En las venas se escribe un soneto
Mi amor ya casi muerto
Se ha consumido
Cómo cenizas de ave fénix .

— The End —