"pereza" poems
Otra canción
he de cantar,
ingenua.
Otra canción (desnuda de artificios
como mi pena:
que no llora, ni se crispa,
ni se queja).
Otra canción desnuda de artificios
como mi pena,
(como mi pena: muda,
así la relate mórbidamente; y quieta:
no importa que sea motor de mi cansancio,
hélice de mi pereza,
remo de mi estatismo,
ala de mi indiferencia;
como mi pena: -por más que avizore y otee
los horizontes- ciega).
Otra canción he de cantar
ingenua.
Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas
y de leyenda,
de brumas
y de quimera:
sin timbres gárrulos de Oriente
-asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas;
sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas.
Una canción hiperbórea,
gris: que la cantasen noruegos marinos
en sus barcazas pesqueras;
que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas
de Abylund y de la Karelia.
Otra canción
he de cantar
ingenua.
Sin este sol vibrante ni los estridores
que me circundan:
como si no habitase las tropicales
beocias antitéticas
-burgos sordos,
cálidas selvas-:
como si no retumbase en mis oídos
la fragorosa cantinela
del río que rompe su fastidio
en las filudas peñas!
Canción que nada diga
y apenas sí sugiera.
Que nada diga
mas deje en los oídos
vaga impresión insegura de leyenda
y de quimera:
(el hondo rumor que de los caracoles
en la rósea espiral se aposenta).
Canción de gente tosca,
de ruda gente marinera,
canción que se cantase en la hora de los coloquios
-del norteño puerto nativo en el muelle
o en la taberna-.
Otra canción he de cantar, ingenua.
Desnuda de artificios
como mi pena,
Sobria de afeites frívolos,
burda como la lona de las velas
de los esquifes pescadores;
burda: ¡y encinta de odiseas,
de temporales y de naufragios
como las velas!
1.5k
*La cosa es que te quiero.
Te quiero mas que a las flores en primavera.
Te quiero más que al sol en verano.
Te quiero más que a los árboles en otoño.
Te quiero más que al viento en invierno.
Te quiero más que a las 4 estaciones.
Te quiero más que a las 4 pm cuando el sol le da un toque dorado a las cosas.
Te quiero más que a las 5 am cuando el sol sale con pereza y el ambiente es azul claro.
Te quiero más que a las 10 am cuando la cuidad se calla y los pájaros hablan.
Te quiero más que a los 12 meses.
Te quiero más que a los 365 días.*
Apr 15, 2014
Apr 15, 2014 at 7:35 AM UTC
Una corriente de brazos y de espaldas
nos encauza
y nos hace desembocar
bajo los abanicos,
las pipas,
los anteojos enormes
colgados en medio de la calle;
únicos testimonios de una raza
desaparecida de gigantes.
Sentados al borde de las sillas,
cual si fueran a dar un brinco
y ponerse a bailar,
los parroquianos de los cafés
aplauden la actividad del camarero,
mientras los limpiabotas les lustran los zapatos
hasta que pueda leerse
el anuncio de la corrida del domingo.
Con sus caras de mascarón de proa,
el habano hace las veces de bauprés,
los hacendados penetran
en los despachos de bebidas,
a muletear los argumentos
como si entraran a matar;
y acodados en los mostradores,
que simulan barreras,
brindan a la concurrencia
el miura disecado
que asoma la cabeza en la pared.
Ceñidos en sus capas, como toreros,
los curas entran en las peluquerías
a afeitarse en cuatrocientos espejos a la vez,
y cuando salen a la calle
ya tienen una barba de tres días.
En los invernáculos
edificados por los círculos,
la pereza se da como en ninguna parte
y los socios la ingieren
con churros o con horchata,
para encallar en los sillones
sus abulias y sus laxitudes de fantoches.
Cada doscientos cuarenta y siete hombres,
trescientos doce curas
y doscientos noventa y tres soldados,
pasa una mujer.
1k
-Esta noche no sales, te secuestro,
aquí está tu sillón, aquí tu lámpara,
tu pluma, tu tintero, tus cuartillas,
escribe, o lee, o sueña, o no hagas nada.
Esta noche no sales, te secuestro,
con mis tijeras cortaré tus alas.
Recorreré las piezas diligente,
iré, por ver la noche, a la ventana...
Fastidiaos, diré, hondas tinieblas,
rústicas brisas, estrellitas pampas,
esta noche no es para vosotras,
su meditar llena de luz la casa.
Aflojaré después las ropas mías,
esponjaré mi cabellera blanda,
te serviré un café como tú quieras,
escribirás las últimas palabras,
y verás qué reposo el de tu cuerpo:
de tu sillón, un paso, y a la cama.
Las almohadas creerás montón de flores,
frescas hojas las sábanas...
Y estarás dormitando todavía,
cuando entraré con silenciosa planta
a nuestro cuarto; tocaré tu hombro,
estirarás una pereza larga,
y ante tus ojos, de mis brazos puros,
rodará dulcemente la mañana.
987
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).
1k
Igual que el ballestero
tahúr de la cantiga,
tuviera una saeta el hombre ibero
para el Señor que apedreó la espiga
y malogró los frutos otoñales,
y un «gloria a ti» para el Señor que grana
centenos y trigales
que el pan bendito le **** mañana.
«Señor de la ruïna,
adoro porque aguardo y porque temo:
con mi oración se inclina
hacia la tierra un corazón blasfemo.
»¡Señor, por quien arranco el pan con pena,
sé tu poder, conozco mi cadena!
»¡Oh dueño de la nube del estío
que la campiña arrasa,
del seco otoño, del helar tardío,
y del bochorno que la mies abrasa!
»¡Señor del iris, sobre el campo verde
donde la oveja pace,
Señor del fruto que el gusano muerde
y de la choza que el turbión deshace,
»tu soplo el fuego del hogar aviva,
tu lumbre da sazón al rubio grano,
y cuaja el hueso de la verde oliva,
la noche de San Juan, tu santa mano!
»¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,
ventura y malandanza,
que al rico das favores y pereza
y al pobre su fatiga y su esperanza!
»¡Señor, Señor: en la voltaria rueda
del año he visto mi simiente echada,
corriendo igual albur que la moneda
del jugador en el azar sembrada!
»¡Señor, hoy paternal, ayer cruento,
con doble faz de amor y de venganza,
a ti, en un dado de tahúr al viento
va mi oración, blasfemia y alabanza!»
Este que insulta a Dios en los altares,
no más atento al ceño del destino,
también soñó caminos en los mares
y dijo: es Dios sobre la mar camino.
¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra
más allá de la suerte,
más allá de la tierra,
más allá de la mar y de la muerte?
¿No dio la encina ibera
para el fuego de Dios la buena rama,
que fue en la santa hoguera
de amor una con Dios en pura llama?
Mas hoy... ¡Qué importa un día!
Para los nuevos lares
estepas hay en la floresta umbría,
leña verde en los viejos encinares.
Aún larga patria espera
abrir al corvo arado sus besanas;
para el grano de Dios hay sementera
bajo cardos y abrojos y bardanas.
¡Qué importa un día! Está el ayer alerto
al mañana, mañana al infinito,
hombres de España, ni el pasado ha muerto,
no está el mañana -ni el ayer- escrito.
¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?
Mi corazón aguarda
al hombre ibero de la recia mano,
que tallará en el roble castellano
el Dios adusto de la tierra parda.
1.1k
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.
Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar.
Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato.
¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas!
Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa "tirar el carro"?...
Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo.
Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores.
Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.
¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos.... y de los camaleones!...
¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas?
Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo ****
Cuando la vida es demasiado humana -¡únicamente humana!- el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?
Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.
864
Oh, la Pereza es de raso o gamuza...!
Para qué laborar, si eso es útil, Hidalgo?
La Pereza agiliza, apresta, aguza...
Pereza... ¡oh palafrén que yo cabalgo!
Jauría de ensoñares -densa- azuza.
Oh Pereza que es Todo y Nada y Algo...!
Búho me apoden, díganme lechuza:
de mis Pereza y Noche nunca salgo...
La Pereza es sillón de terciopelo,
sendero de velludo..., la Pereza
es la divisa de mi gentileza,
y es el blasón soberbio de mi escudo,
que en un campo de lutos y de hielo
se erige como un loto vago y mudo...
656
Deja para mañana
lo que podrías haber hecho hoy
(y comenzaste ayer sin saber cómo).
Y que mañana sea mañana siempre;
que la pereza deje inacabado
lo destinado a ser perecedero;
que no intervenga el tiempo,
que no tenga materia en que ensañarse.
Evita que mañana te deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.
623
Si odiase a alguien como odio a mi cuerpo,
La luz de mi odio guiaría
a los peregrinos de la disidia a mi corazón,
y la pereza de mi odio sería tan grande
que tu belleza sería opaca como la de cualquier otro.
Si odiase a alguien como odio a mi cuerpo
lloraría todos los días por el ingrato muerto
como no lloro todas las noches por mi desdicha.
Si odiase a alguien sería a mi mismo
por tener mi cuerpo.
Y de mis venas fluiría la sangre
como de tu corazón el olvido.
Mi olvido.
Si amase a alguien os amaría a todos
pero el odio a mi cuerpo me impide veros
como si fuese niebla en una noche de Enero,
pues mi corazón ya está roto por dentro
como mi cuerpo está roto por fuera.
//
If a hated someone as I hate my body,
the light of my hatred would guide
the sloth's pilgrims to my heart,
and the lazyness of my hatred would be so big
your beauty would be opaque as any other's.
If I hated someone as I hate my body
I would cry each day for the ungrateful dead
as I don't cry each night for my misery.
If I hated someone it'd be myself
for having my body.
And from my veins blood would flow
as from your heart the oblivion.
My oblivion.
If I loved someone I would love you all
but the hatred towards my body unables me to see you
as if it were fog in a January night,
for my heart is already broken inside
as my body is broken outside.
Jun 9, 2018
Jun 9, 2018 at 4:22 AM UTC
Ya desde Singapur olía a opio.
El buen inglés sabía lo que hacía.
En Ginebra tronaba
contra los mercaderes clandestinos
y en las Colonias cada puerto
echaba un tufo de humo autorizado
con numero oficia! y licencia jugosa.
El gentleman oficial de Londres
vestido de impecable ruiseñor
(con pantalón rayado y almidón de armadura)
trinaba contra el vendedor de sombras,
pero aquí en el Oriente
se desenmascaraba
y vendía el letargo en cada esquina.
Quise saber. Entré. Cada tarima
tenía su yacente,
nadie hablaba, nadie reía, creí
que fumaban en silencio,
Pero chasqueaba junto a mí la pipa
al cruzarse la llama con la aguja
y en esa aspiración de la tibieza
con el humo lechoso entraba al hombre
una estática dicha, alguna puerta lejos
se abría hacia un vacío suculento:
era el opio la flor de la pereza,
el goce inmóvil,
la pura actividad sin movimiento.
Todo era puro o parecía puro,
todo en aceite y gozne resbalaba
hasta llegar a ser sólo existencia,
no ardía nada, ni lloraba nadie,
no había espacio para los tormentos
y no había carbón para la cólera.
Miré: pobres caídos,
peones, coolies de ricksha o plantación,
desmedrados trotantes,
perros de calle,
pobres maltratados.
Aquí, después de heridos,
después de ser no seres sino pies,
después de no ser hombres sino brutos de carga,
después de andar y andar y sudar y sudar
y sudar sangre y ya no tener alma,
aquí estaban ahora,
solitarios,
tendidos,
los yacentes por fin, los pata dura:
cada uno con hambre había comprado
un oscuro derecho a la delicia,
y bajo la corola del letargo,
sueño o mentira, dicha o muerte, estaban
por fin en el reposo que busca toda vida,
respetados, por fin, en una estrella.
883
Quiero ser tu “Aurum”—Si amor, tu amanecer brillante.
Que seas tú mi Argentum, el amor más puro o blanco que haya tenido.
Procuremos que nuestro amor sea como oro y plata.
Que sea maleable y dócil.
Que nuestro regazo sea el conducto para las;
Aleaciones de las más intensas pasiones,
de infinita lujuria,
de eterna conquista,
de brillante utopía,
Que seamos conductividad caldeada en el lecho.
Encendiéndonos en un amor que traspase la tierra,
que se funda en ella,
que incruste en sus piedras,
Que cada entrega se vean las chispas relumbrando
entre las aguas, la peladillas y la arena,
para así poder identificarlas en tiempos de indiferencias .
Seamos fuerte como metal para vencer las treguas,
las que alejan parejas,
las intermitentes quejas,
las del miedo a atarse a una sola persona por toda una vida,
la desconfianza y las que conllevan a la más vil de las ofensas.
Seamos tan etéreos para trascenderlas.
Seamos del oro su brillo, de la plata su esencia.
Que sea nuestro amor, una moneda intercambiable.
Usando esos metales de amor para quitarnos hasta la pereza.
Sanemos cualquier tumefacción pasional usando el oro para sanarnos.
Si amor sé que somos de carne y hueso,
pero para que nuestro amor perdure,
tendremos que convertirnos en ¡plata y oro!.
Que cuando pasemos por el fuego,
nos fundamos uno con el otro,
como se funden los metales
que crean las más ¡impresionantes obras de arte!
LeydisProse
7/13/2017
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Jul 13, 2017
Jul 13, 2017 at 2:17 PM UTC
Nunca he terminado nada,
Me emociona empezar,
Me da pereza terminar,
Hoy me he prometido terminarlo todo.
Jun 25, 2021
Jun 25, 2021 at 4:14 PM UTC
¡Qué serena va la quilla
por el río de ***
Suavidad y decisión,
parece mano y cuchilla.
Se pinta en tinta amarilla
un pespunte luminoso,
ya recto, ya tortuoso,
de camarotes y puentes,
y se adivinan las gentes
con el rostro caviloso.
Ya sobre el río abombado
y entre sus remolcadores
el barco pierde colores
y luces lo iluminado.
El crepúsculo ha aumentado
y el humo ya es un penacho.
El navío es sólo un cacho
que se esfuma, que se va.
Yo también me marcho ya,
y era apenas un muchacho.
Me voy entre altoparlantes,
calesitas, farolillos,
y gorriones, y grillos
y el rodar de los rodantes.
Todo es igualito que antes,
la misma copa redonda,
el agua cerúlea y honda,
vigilantes, heladeros,
y amoríos pasajeros
perdidos bajo la fronda.
¿En dónde está mi cabeza
tan rápida para ver
el vuelo de una mujer
o una estrellita que empieza?
¿Mi vértigo y mi pereza,
y mi despreocupación?
Cómo salta el corazón,
y cómo late mi frente,
y qué borroso el ambiente
y mi ambo de confección.
370
La tarde muere envuelta en su tristeza.
Paisaje tierno para soñadoras
miradas de mujer, exploradoras
de su melancolía en la belleza.
Danae apoya en sus manos la cabeza.
El ambiente que el sol último dora
es una leve, dulce y turbadora
caricia que la oprime con pereza.
Un pajarillo gris, desde una vana
rama, canta a la tarde lenta y rosa.
Oro de sol entra por la ventana
y Danae, indiferente y ojerosa,
siente el alma transida de desgana
y se deja, pensando en otra cosa.
331
Vendrá como ladrón, la palabra confiesa
Cuando la novia diga ven, cuidado . . .
No tomes lo santo por el pecado
Pensando con la segunda cabeza.
San Juan la vio bajar con delicadeza
La musa de apariencia turca
Enjoyada, velada en trasparente burqa
Para inspirar la segunda cabeza.
Manoseando realeza:
De los cielos viene tu gran sultana
Aunque ella parece mexicana
El alma floja, la turca tiesa
Contemplando extrema belleza:
A cada cabezón su gigantona
Para cambiarla en la llorona . . .
Ahora tú piensas con la segunda cabeza.
A las domésticas la limpieza
Tentándonos en sus uniformes.
A ellas: escribir cuneiformes.
A ti: leer con la segunda cabeza.
Lo que las chicas tienen sí cura la pereza
Meneando, cumbiando el bugalú.
Nos fascinan; affecta el espíritu:
El hombre piadoso y recto tropieza.
Muchacho filósofo en tu pieza:
La novia se prepara para su prometido.
No seas burro, no seas entumido . . .
Quita del huerto toda la maleza.
Medítelo duro con tu segunda cabeza.
Apr 26, 2023
Apr 26, 2023 at 4:11 PM UTC
La noche tiene una
Torva y caliginosa dulcedumbre.
Sobre el cielo de estaño dá la luna
La impresión de un lunar lleno de herrumbre.
La brisa, como un gato, entre el ramaje
De los árboles negros, juega y salta.
Sobre el lomo del campo es un tatuaje
La alberca que de líquenes se esmalta.
Y es cada cosa un avisor oído
Que se alarga atisbando la tormenta.
Flota un olor de surco removido
Y de tierra sedienta.
¡Ah, qué larga pereza nos enerva
Y con sus grillos nuestros piés sujeta!
¡ Qué ganas de dormir sobre esta hierba
Esponjada y discreta!
Y así hasta que la lluvia nos despierte
Con sus cien dedos de frescor salobre,
Y el viento a nuestro lado agite fuerte,
Sus campanillas de cristal y cobre.
¡Qué alocado retorno hacia la aldea,
Ceñidos por los hilos de la lluvia,
Mientras el vendaval peina y orea
Mi testa negra y tu cabeza rubia!
334
"mi amor es mas de letras que de palabras"
A lo largo de mi vida era una persona que le daba pereza la lectura, no me gustaba leer largos texto de célebres autores pero aún así había algo que me ataba a ese mundo de los escritos, era la palabra poesía.
No necesitaba leer las hermosas letras de Mario Benedetti, los bellos poemas tan nostálgico pero a la vez emocionante de Pablo Neruda, los trágicos escritos y reflexiones de Alejandra Pizarnik o esos poemas de Julio Cortázar que te transporta a la belleza misma de las expresiones escritas en letras. Nunca necesite esos poemas hermosos realizados por grandes personas que convertía el dolor en poesía maravillosa.
Ya que dentro de mi existe la poesía y existe la inspiración, siento que la poesía es la única cosa que puede convertir grandes oscuridades en destellos de luz , todos en este planeta somos poesía, somos torrentes de emociones, evocamos pasiones y desgracias, amo la poesía ya que allí mi alma se expresa, la poesía va más allá del corazón , de las emociones y de nuestra propia carne.
Y SI apesar de no leer cientos de libros en mi cuarto , agradezco a la vida por traerme la poesía a mi vida, es allí en donde me sincronizo en lo más profundo de mi alma"
Aug 18, 2024
Aug 18, 2024 at 10:36 AM UTC