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"encender" poems
Dios -¿de dónde sacaste para encender el cielo este maravilloso crepúsculo de cobre? Por él supe llenarme de alegría de nuevo, y la mala mirada supe tornarla noble. Entre las llamaradas amarillas y verdes se alumbró el lampadario de un sol desconocido que rajó las azules llanuras del oeste y volcó en las montañas, sus fuentes y sus ríos. Dame la maga fiesta, Dios, déjala en mi vida, dame los fuegos tuyos para alumbrar la tierra, deja en mi corazón tu lámpara encendida y yo seré el aceite de su lumbre suprema. Y me iré por los campos en la noche estrellada con los brazos abiertos y la frente desnuda, cantando aires ingenuos con las mismas palabras que en la noche se dicen los campos y la luna.
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Dame la maga fiesta
Traigo sus ojos conmigo, los llevo para poder observar de cerca como él, para olvidarme, se aleja a toda prisa magullando y lastimando sus encogidas huellas, entre las espigas empalagosas, más allá de una vieja y arcaica alameda. El ya no huele a miel naranja en sus pupilas, tiene tantas mentiras arrastrando por ese campo! que las últimas primaveras que viva, las vivirá fingiendo, que ama los huecos de los árboles, cuando yo sé muy bien, que mueres por la alquimia filosofía. Un día cualquiera, lo sé, cuando el sol venza al fin su cansancio, oxigenará su monótona vida con alguna brisa perdida por el terruño, y me recordará. Me recordará en los murmullos opacos y casi con amargura en su piel, sabrá, que jamás pudo olvidarme, a mi, a su única quimera endemoniada, la que lo hacia encender vibrar, morir y vivir. Entonces, cuando los días se le acobarden en los orgasmos, clamara en silencio mis labios y se maldecirá por haber dicho tantas mentiras y por ocultar tantas verdades. Ya sabes que no te bendigo vida mía, porque siempre yo fui, una mujer con infiernos perversos, en los labios. LAS PALABRAS QUE PARTIERON Valentina de la Canal. copyleft Reserved 2008
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Feb 28, 2015
Feb 28, 2015 at 7:02 AM UTC
LAS PALABRAS QUE PARTIERON
Con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero     compañero te desvela     la misma suerte que a mí     prometiste y prometí     encender esta candela con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero     la muerte mata y escucha     la vida viene después     la unidad que sirve es     la que nos une en la lucha con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero     la historia tañe sonora     su lección como campana     para gozar el mañana     hay que pelear el ahora con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero     ya no somos inocentes     ni en la mala ni en la buena     cada cual en su faena     porque en esto no hay suplentes con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero     algunos cantan victoria     porque el pueblo paga vidas     pero esas muertes queridas     van escribiendo la historia con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero.
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Vamos juntos
Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar, me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar; y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo, inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer, y luego embravecida que estalla y que se agite y rayos mil vomite y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer; que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando escombros apilando quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea, oír como vocea, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor, ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo grado la luna al reflejar; moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ellos caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega, y llena de pavor, se lleva los ganados y las vides, sin pausa, y estragos miles causa ... ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus bocas lascivas, un beso a cada trago con voluptuoso halago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y, abiertas las navajas, buscando el corazón, oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Quisiera ver al uno que arrastra un intestino, y al otro pedir vino muriendo en un rincón; y otros, ya borrachos, en trino desusado cantar a Dios sagrado impúdica canción. Y mientras las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello. ¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
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La desesperación
Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar, me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar; y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo, inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer, y luego embravecida que estalla y que se agite y rayos mil vomite y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer; que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando escombros apilando quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea, oír como vocea, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor, ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo grado la luna al reflejar; moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ellos caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega, y llena de pavor, se lleva los ganados y las vides, sin pausa, y estragos miles causa ... ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus bocas lascivas, un beso a cada trago con voluptuoso halago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y, abiertas las navajas, buscando el corazón, oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Quisiera ver al uno que arrastra un intestino, y al otro pedir vino muriendo en un rincón; y otros, ya borrachos, en trino desusado cantar a Dios sagrado impúdica canción. Y mientras las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello. ¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
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Amarte como te amo es complicado To love you like I love you is complicated Pensar como te pienso es un pecado To think about you the way I think about you is a sin Mirar como te miro está prohibido To look at you the way I look at you is prohibited Tocarte como quiero es un delito To touch you like I want is a crime Ya no sé qué hacer I don't know what to do anymore Para que estés bien I don't know what to do anymore Si apagar el sol if i have to turn off the sun para encender tu amanecer to ignite your dawning Falar en portugués Talk in Portuguese Aprender a hablar francés Learn to speak French O bajar la luna hasta tus pies Or bring down the moon to your feet Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Y regalarte mis mañanas To gift you my tomorrows Cantar para calmar tus miedos To sing to calm your fears Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llenarte con mi amor el alma Fill up your soul with my love Llevarte a conocer el cielo Take you to meet the sky Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yeah Si el mundo fuera mío te lo daría If the world was mine I'd give it to you Hasta mi religión la cambiaría I would even change my religion Por ti hay tantas cosas que yo haría For you there are many things I would do Pero tú no me das ni las noticias But you don't even give me the news Y ya no sé qué hacer But you don't even give me the news Para que estés bien So you can be okay Si apagar el sol if i have to turn off the sun Para encender tu amanecer to ignite your dawning Falar en portugués Talk in Portuguese Aprender a hablar francés Learn to speak French O bajar la luna hasta tus pies Or bring down the moon down to your feet Yo sólo quiero darte un beso Or bring down the moon down to your feet Y regalarte mis mañanas To gift you my tomorrows Cantar para calmar tus miedos Sing to calm your fears Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llenarte con mi amor el alma Fill up your soul with my love Sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Quiero que no te falte nada I dont want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llevarte a conocer el cielo Take you to meet the sky Sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero I only want Eh eh eh Yo sólo quiero darte I only want to give you Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything http://lyricstranslate.com/en/darte-un-beso-give-you-kiss.html-2#ixzz46rFZ2TiE
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Apr 25, 2016
Apr 25, 2016 at 1:04 PM UTC
Darte un Beso (Give you a Kiss)
Amarte como te amo es complicado To love you like I love you is complicated Pensar como te pienso es un pecado To think about you the way I think about you is a sin Mirar como te miro está prohibido To look at you the way I look at you is prohibited Tocarte como quiero es un delito To touch you like I want is a crime Ya no sé qué hacer I don't know what to do anymore Para que estés bien I don't know what to do anymore Si apagar el sol if i have to turn off the sun para encender tu amanecer to ignite your dawning Falar en portugués Talk in Portuguese Aprender a hablar francés Learn to speak French O bajar la luna hasta tus pies Or bring down the moon to your feet Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Y regalarte mis mañanas To gift you my tomorrows Cantar para calmar tus miedos To sing to calm your fears Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llenarte con mi amor el alma Fill up your soul with my love Llevarte a conocer el cielo Take you to meet the sky Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yeah Si el mundo fuera mío te lo daría If the world was mine I'd give it to you Hasta mi religión la cambiaría I would even change my religion Por ti hay tantas cosas que yo haría For you there are many things I would do Pero tú no me das ni las noticias But you don't even give me the news Y ya no sé qué hacer But you don't even give me the news Para que estés bien So you can be okay Si apagar el sol if i have to turn off the sun Para encender tu amanecer to ignite your dawning Falar en portugués Talk in Portuguese Aprender a hablar francés Learn to speak French O bajar la luna hasta tus pies Or bring down the moon down to your feet Yo sólo quiero darte un beso Or bring down the moon down to your feet Y regalarte mis mañanas To gift you my tomorrows Cantar para calmar tus miedos Sing to calm your fears Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llenarte con mi amor el alma Fill up your soul with my love Sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Quiero que no te falte nada I dont want you to miss anything Yo sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Llevarte a conocer el cielo Take you to meet the sky Sólo quiero darte un beso I only want to give you a kiss Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything Yo sólo quiero I only want Eh eh eh Yo sólo quiero darte I only want to give you Quiero que no te falte nada I don't want you to miss anything http://lyricstranslate.com/en/darte-un-beso-give-you-kiss.html-2#ixzz46rFZ2TiE
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¡No! Nunca fue mi mano más lenta que en la hora secretamente mía de aquella noche, aquella... Fue así como una nube cuando oculta una estrella, o así como una estrella que se pierde en la aurora. Nunca tuvo mi mano más quietud impaciente semejante a la mano de un ladrón inexperto; porque  fue como un buque que oscilara en el puerto, con el ansia inconforme de zarpar de repente. ¡Sí! Aquella noche... Noche para soñar en vano, o encender una estrella o apagar una duda; surgió bajo mi mano tu belleza desnuda, 1 como si tu belleza surgiera de mi mano. Ni una sola palabra de temor o reproche abrevió el retardado placer del desenlace. Como crece un jacinto frente al alba que nace, o como nace el alba del fondo de la noche. No. Nunca fue una mano más lenta ni más leve que mi mano de amante con su gesto de amigo; eras como la nieve cayendo sobre el trigo, o un trigo milagroso brotando de la nieve. Y tú estabas inmóvil bajo la felpa rosa, como una flor fantástica que se abriera en el lecho. Mientras mi mano lenta descubría en tu pecho dos motivos iguales para llamarte hermosa. Pero desde esa noche de calma y de tormenta, desorientadamente vacilo en una duda: si cerraste los ojos para no verte desnuda, o bien porque mi mano fue demasiado lenta.
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Poema del éxtasis
Te ando buscando, amor que nunca llegas, te ando buscando, amor que te mezquinas, me aguzo por saber si me adivinas, me doblo por saber si te me entregas. Las tempestades mías, andariegas, se han aquietado sobre un haz de espinas; sangran mis carnes gotas purpurinas porque a salvarme, oh niño, te me niegas. Mira que estoy de pie sobre los leños, que a veces bastan unos pocos sueños para encender la llama que me pierde. Sálvame, amor, y con tus manos puras trueca este fuego en límpidas dulzuras y haz de mis leños una rama verde.
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El divino amor
Todos te desean pero ninguno te ama. nadie puede quererte, serpiente, porque no tienes amor, porque estás seca como la paja seca y no das fruto. Tienes el alma como la piel de los viejos. Resígnate. No puedes hacer más sino encender las manos de los hombres y seducirlos con las promesas de tu cuerpo. Alégrate. En esa profesión del deseo nadie como tú para simular inocencia y para hechizar con tus ojos inmensos.
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Casida de la tentadora
Elena despertó a las dos y cinco, abrió despacio las contraventanas y el sol de invierno hirió sus ojos enrojecidos. Apoyada la frente en el cristal, miró a la calle: niños con bufandas, perros. Tres curas paseaban. En ese mismo instante, Dora comenzaba a ponerse las medias. Las ligas le dejaban una marca en los muslos ateridos. Al encender la radio -«Aída: marcha nupcial»-, recordaba palabras -«Dora, Dorita, te amo»- a la vez que intentaba reconstruir el rostro de aquel hombre que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada, y leía distraída una moneda: «Veinticinco pesetas.»  «...por la gracia de Dios.»                               (Y por la cama) Eran las tres y diez cuando Conchita se estiraba la piel de las mejillas frente al espejo. Bostezó. Miraba su propio rostro con indiferencia. Localizó tres canas en la raíz oscura de su pelo amarillo. Abrió luego una caja de crema rosa, cuyo contenido extendió en torno a su nariz. Bostezaba, y aprovechó aquel gesto indefinible para comprobar el estado de una muela careada allá en el fondo de sus fauces secas, inofensivas, turbias, algo hepáticas. Por otra parte, también se preparaba la ciudad. El tren de las catorce treinta y nueve alteró el ritmo de las calles. Miradas vacilantes, ojos confusos, planteaban imprecisas preguntas que las bocas no osaban formular. En los cafés, entraban y salían los hombres, movidos por algo parecido a una esperanza. Se decía que aún era temprano. Pero a las cuatro, Dora comenzaba a quitarse las medias -las ligas dejaban una marca en sus muslos. Lentas, solemnes, eclesiásticas, volaban de las torres palomas y campanas. Mientras se bajaba la falda, Conchita vio su cuerpo -y otra sombra vaga- moverse en el espejo de su alcoba. En las calles y plazas palidecía la tarde de diciembre. Elena cerró despacio las contraventanas.
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Los sábados las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas
Elena despertó a las dos y cinco, abrió despacio las contraventanas y el sol de invierno hirió sus ojos enrojecidos. Apoyada la frente en el cristal, miró a la calle: niños con bufandas, perros. Tres curas paseaban. En ese mismo instante, Dora comenzaba a ponerse las medias. Las ligas le dejaban una marca en los muslos ateridos. Al encender la radio -«Aída: marcha nupcial»-, recordaba palabras -«Dora, Dorita, te amo»- a la vez que intentaba reconstruir el rostro de aquel hombre que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada, y leía distraída una moneda: «Veinticinco pesetas.»  «...por la gracia de Dios.»                               (Y por la cama) Eran las tres y diez cuando Conchita se estiraba la piel de las mejillas frente al espejo. Bostezó. Miraba su propio rostro con indiferencia. Localizó tres canas en la raíz oscura de su pelo amarillo. Abrió luego una caja de crema rosa, cuyo contenido extendió en torno a su nariz. Bostezaba, y aprovechó aquel gesto indefinible para comprobar el estado de una muela careada allá en el fondo de sus fauces secas, inofensivas, turbias, algo hepáticas. Por otra parte, también se preparaba la ciudad. El tren de las catorce treinta y nueve alteró el ritmo de las calles. Miradas vacilantes, ojos confusos, planteaban imprecisas preguntas que las bocas no osaban formular. En los cafés, entraban y salían los hombres, movidos por algo parecido a una esperanza. Se decía que aún era temprano. Pero a las cuatro, Dora comenzaba a quitarse las medias -las ligas dejaban una marca en sus muslos. Lentas, solemnes, eclesiásticas, volaban de las torres palomas y campanas. Mientras se bajaba la falda, Conchita vio su cuerpo -y otra sombra vaga- moverse en el espejo de su alcoba. En las calles y plazas palidecía la tarde de diciembre. Elena cerró despacio las contraventanas.
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No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel. Todo, anterior al balido y al llanto. Cuando la luz ignoraba todavía si el mar nacería niño o niña. Cuando el viento soñaba melenas que peinar y claveles el fuego que encender y mejillas y el agua unos labios parados donde beber. Todo, anterior al cuerpo, al nombre y al tiempo. Entonces yo recuerdo que, una vez, en el cielo...Paseaba con un dejo de azucena que piensa, casi de pájaro que sabe ha de nacer. Mirándose sin verse a una luna que le hacía espejo el sueño y a un silencio de nieve que le elevaba los pies. A un silencio asomada. Era anterior al arpa, a la lluvia y a las palabras. No sabía. Blanca alumna del aire, temblaba con las estrellas, con la flor y los árboles. Su tallo, su verde talle. Con las estrellas mías que, ignorantes de todo, por cavar dos lagunas en sus ojos la ahogaron en dos mares. Y recuerdo... Nada más: muerta, alejarse.También antes, mucho antes de la rebelión de las sombras, de que al mundo cayeran plumas incendiadas y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio. Antes, antes que tú me preguntaras el número y el sitio de mi cuerpo. Mucho antes del cuerpo. En la época del alma. Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo la primera dinastía del sueño. Cuando tú, al mirarme en la nada, inventaste la primera palabra. Entonces, nuestro encuentro.Aún los valses del cielo no habían desposado al jazmín y la nieve, ni los aires pensado en la posible música de tus cabellos, ni decretado el rey que la violeta se enterrara en un libro. No. Era la era en que la golondrina viajaba sin nuestras iniciales en el pico. En que las campanillas y las enredaderas morían sin balcones que escalar y estrellas. La era en que al hombro de un ave no había flor que apoyara la cabeza. Entonces, detrás de tu abanico, nuestra luna primera.
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Tres recuerdos del cielo
No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel. Todo, anterior al balido y al llanto. Cuando la luz ignoraba todavía si el mar nacería niño o niña. Cuando el viento soñaba melenas que peinar y claveles el fuego que encender y mejillas y el agua unos labios parados donde beber. Todo, anterior al cuerpo, al nombre y al tiempo. Entonces yo recuerdo que, una vez, en el cielo...Paseaba con un dejo de azucena que piensa, casi de pájaro que sabe ha de nacer. Mirándose sin verse a una luna que le hacía espejo el sueño y a un silencio de nieve que le elevaba los pies. A un silencio asomada. Era anterior al arpa, a la lluvia y a las palabras. No sabía. Blanca alumna del aire, temblaba con las estrellas, con la flor y los árboles. Su tallo, su verde talle. Con las estrellas mías que, ignorantes de todo, por cavar dos lagunas en sus ojos la ahogaron en dos mares. Y recuerdo... Nada más: muerta, alejarse.También antes, mucho antes de la rebelión de las sombras, de que al mundo cayeran plumas incendiadas y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio. Antes, antes que tú me preguntaras el número y el sitio de mi cuerpo. Mucho antes del cuerpo. En la época del alma. Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo la primera dinastía del sueño. Cuando tú, al mirarme en la nada, inventaste la primera palabra. Entonces, nuestro encuentro.Aún los valses del cielo no habían desposado al jazmín y la nieve, ni los aires pensado en la posible música de tus cabellos, ni decretado el rey que la violeta se enterrara en un libro. No. Era la era en que la golondrina viajaba sin nuestras iniciales en el pico. En que las campanillas y las enredaderas morían sin balcones que escalar y estrellas. La era en que al hombro de un ave no había flor que apoyara la cabeza. Entonces, detrás de tu abanico, nuestra luna primera.
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Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Bebé
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Es un coco. Tiene cáscara oscura y el exterior es áspero. Mas, cuando la corteza se ha roto, la carne, casta y firme, parece raso. Cruzó el mar para mí. Un jadeante navío me lo trajo del brujo Brasil deslumbrador. Cuando hundo los dientes en su pulpa compacta, me parece que bebo agua del Amazonas y muerdo sol. Todo el trópico de oro, de escarlata, de añil, le dio zumos vitales al materno palmar. Él ha visto la luna más grande de la tierra y conoce la luz total. Conoce las tremendas brasas del mediodía, los crepúsculos lentos, las vivas madrugadas, y el olor de las selvas que cabalga en el viento para encender los sueños y las ansias. Este día lluvioso, por él, para mí tiene un íntimo resplandor solar mordiendo su carne blanca y prieta estoy en Pernambuco, en Río o en Pará. Y esta juventud mía, quieta y reconcentrada, por él se va, loca, a viajar. El ensueño la lleva de la mano más allá del «río como mar».
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Fruto del trópico
Viniste a glorificar las lágrimas... no a enjugarlas... Viniste a abrir las heridas... no a cerrarlas. Viniste a encender las hogueras... no a apagarlas. Viniste a decir: ¡Que corran el llanto, la sangre y el fuego... como el agua!
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Cristo
a los cuarenta tommy derk descubrió que él sufría la suerte de su pueblo que el paraíso a cuenta lo destinaba a páramo del mundo ¡ah tommy derk cómo lloraba en su entretela o revés! pero ni así regaba sus tierritas donde la luz se le apagaba al pie del sicomoro marrón y el socomoro también se apagaba arrugándolo a tommy derk cortándole la claridad del pelo llenándolo de hojas con su nombre muerto escrito allí ¡ah celebres palomas! ninguna vino a defenderlo a tommy derk ninguna le dio plumitas para el frío o pan con leche para el hambre del sur así que tommy derk se acostó a morir nomás y pidió que por lo menos lo hacharan hicieran leña con él algún fuego con él algún calor o luz o advertencia cuando lo fueron a encender se le volaron los caballos se le volaron los caballos a tommy derk unos fueron al norte otros al frente unos fueron al tiempo otros a él peor esa sangre reseca que dejó tommy derk justísimo debajo de donde ardió parecía una pluma con leche con su nombre vivo escrito allí "tommy derk tommy derk" gritaba la plumita mientras todos los sicomoros de Ohio especialmente agachaban la cabeza en silencio como una mala soledad
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Lamento por el sicomoro de tommy derk
Para el altar de nuestro amor Traigo una ofrenda sencilla Un poema de amor, dos candelas Una gardenia y una rosa de Castilla. Antes de encender nuestras velas Recitare el poema: Como nosotros, muy pocos Como nuestro amor, ninguno. Tal vez Romeo y Julieta, Pero ese par fueron ficticios Creados por El Bardo Aquel Inglés poeta Que si nos hubiera conocido, Tal vez hubiera escrito de nosotros. Los dos viajamos lejos de nuestra tierra El Destino nos guió y no lo sabiamos. El destino? No lo sé. Nunca sabremos. Lo importante es que tu y yo Nos encontramos. Para donde, amor, para donde? Este amor, como la vida, es un maraton. Despacio, Y llegamos a nuestra meta, mi amor.
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Jul 3, 2022
Jul 3, 2022 at 4:18 AM UTC
Para Celina
Otra vez tus caminos me llevan hacia el alba, cuando ya en mi sonrisa murió el último niño. Otra vez esa flecha clavándose en la noche, y esa lluvia de otoño para soñar contigo. Otra vez esas manos alzándose hacia el sueño, y estas sordas raices sedientas de rocío. Y el profundo desastre de crecer en la sombra, con los ojos cerrados y los brazos vacíos. Otra vez esa antorcha que extenúa mi sangre, y ese silencio oscuro que alarga su latido. Oh, corazón de fiebre en la floresta negra, muriendo lentamente y eternamente vivo. Oh, si, otra vez y siempre, morir en cada estrella, y encender esa lámpara que se apagó de frío. ¡Oh, si, otra vez y siempre, hasta morir la vida; otra vez hacia el alba por todos los caminos!
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Último poema
huesos que fuego a tanto amor han dado exilados del sur sin casa o número ahora desueñan tanto sueño roto una fatiga les distrae el alma por el dolor pasean como niños bajo la lluvia ajena/ una mujer habla en voz baja con sus pedacitos como acunándoles no ser/ o nunca se fueron del país o patria o ***** que recorría la cabeza como dicha infeliz/ país de la memoria donde nací/ morí/ tuve sustancia/ huesitos que junté para encender/ tierra que me enterraba para siempre
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Nota xxii
A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina de un huerto de cipreses y palmeras, y, frente a mí, la casa, y en la casa la reja ante el cristal que levemente empaña su figurilla plácida y risueña. Me apartaré. No quiero llamar a tu ventana... Primavera viene -su veste blanca flota en el aire de la plaza muerta-; viene a encender las rosas rojas de tus rosales... Quiero verla...
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Untitled
Quería una escalera muy alta, trepar por las gotas de agua, escalar las nubes empinadas, volar lejos sin tener alas, encender las luciérnagas anidando en el mar verde del cielo. Quería un rayo de luz elocuente como cínico rugido a la muerte, quemar las arrugas del dolor inerte al no poder verte. Quería lavar mis lágrimas y forjarla con una asesina espada, apuñalar mis locos quebrantos sin olvidar el atesorado acantilado de tus abrazos. Quería hallar la sombra de tu figura   sacándola del cajón de los espantos, liberar tu espíritu de la botella, arroparte en espuma de recuerdos. Quería acariciar tus cabellos blancos, navegar al lejano infinito, traficar la moneda del barquero, hallar silenciosas palabras, vomitar maléficos lamentos, pernoctar en las agitadas aguas. No quería una montaña quería tocar tu corazón con mi alma, mimar tus ojos de perla, vestir tus dedos desnudos, quería que no desplomara el telón de tus ojos, quería seguir viéndote quería no perderte.
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Oct 13, 2020
Oct 13, 2020 at 3:48 PM UTC
“Quería No Perderte”