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"ansioso" poems
Espero a madrugada A noite escura estava cansada, De esperar pela madrugada. O galo ansioso por todos despertar, Eu abandono-me a este fenómeno peculiar. No ermo onde existe um Senhor da Boa morte, Noite escura em Castanheiro do Norte. Os cedros parecem ter luz, Eu perdido no silêncio que seduz. A noite aqui é simples, singular, A madrugada de encantar. Candeias de outrora, cavalos e suas ferraduras, Madrugada de anseios e aventuras. O vento sopra solitário e as mimosas são fustigadas, As madrugadas que tantas vezes foram madrugadas. E eu aqui sozinho espreito com curiosidade, Uma madrugada sem tempo nem idade. Victor Marques
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Feb 18, 2014
Feb 18, 2014 at 9:46 AM UTC
Espero a madrugada
Uno entiende, pero los demas? Y no digamos los demas, ella? Por que si ella y yo entendemos… Basta para que se sobreentienda Y que ganamos con que se sobreentienda Pues nada, ni se gana, ni se pierde Pero se mantiene la ventana abierta Al dulce recital de su narrativa Del otro lado del mundo, puede ser Pero al leerla la siento debajo de mi Motivado a seguir escribiendo Y ansioso por leerla otravez Ella se burla de mis ataduras a mi ciudad Mientras añoro con ella viajar Siguiendo por la vida sin saber En que momento va a llenar mi ser
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Feb 2, 2017
Feb 2, 2017 at 8:47 AM UTC
Se sobreentiende
Esperas ansioso, desesperado por tan solo un pedazo de nada. onirico recuerdo de la noche ajena, Como si pasara un siglo en la camara donde los huesos crujen, donde la mandibula se aprieta. Sufres como un mártir, tu cara pide la tortura. Una viviseccion en la pierna Juegan con tus nervios como estambre entrelazado Mientras esperas el siguiente castigo... piensas en todas las mentiras. se van apilando como una vertebra. Pero esa infame medula no me deja olvidar los momentos que ya deberia haber olvidado. los repaso con tragico fervor. Prefiero que me mientas a que no me digas nada.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:15 PM UTC
Vertebra de mentiras.
O coração não mais bate ansioso Não se queixa se se parte Mudo, calado, Pede que me esqueça que existe E que sucumba, Muda, calada, Ao vazio que me toma o peito Para que nele faça casa novamente. A cabeça divaga, inquieta, Queixando-se só de não se queixar Calada, indiferente, À impulsividade que me toma E que me torna, Feroz, calada, Num outro animal qualquer Que me rasga a pele e alma sujas. Sou presa e predadora nesta Primavera que chega Não mais borboleta mas fera sedenta Do sangue que em si mesma corre Feroz, abafada, Por drogas rotineiras E uma cabeça que se não cala Abafada, empurrada, Por whiskey rasca e brancos quentes Caio no ímpasse do quase esquecimento. O corpo que me prende não é o meu O Ser, levou-o a nortada Sou só sentires inexistentes e pensares duvidosos Matei-me e, impura, continuo a viver Presa na vida e presa de mim.
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Mar 21, 2017
Mar 21, 2017 at 6:19 PM UTC
21-03-17
Apavorada Minhas mãos tremem a cada segundo Presa em um lugar pequeno Logo vejo uma asma aflorar em meio da respiração Há uma imensidão Porém, estou sufocada. ''Não me humilhe. Não diga nada.'' Preciso fugir daqui. Encontrar algo novo Assustada Passarinhos voam em um céu nublado Espíritos me apavoram Procuro conforto Correr. Correr. Encontrar um novo lugar Mover a expressão encubada em minha face. Por um instante, parecia calmo Como se todo o pecado tivesse sido lavado e como se tudo fosse novo. Um recomeço Impressão Ele apenas havia começado a beber todo o vinho Esquecendo da ostea Enganando pessoas Corroendo outras Tudo é ansioso novamente. Fugir de problemas. Deixar pessoas. Sem remorso algum. Sem deixar as lágrimas caírem ou o coração pesado. Lágrimas parecem me afogar. Abraçando minhas gélidas pernas. Espíritos dançam em minha volta. Olhos pesados. Doloridos. Tudo não se passa de uma ilusão. Joga-los para o fundo. Me esconder na escuridão. Fugir de pessoas. Deixa-las. Respirar.
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Apr 28, 2015
Apr 28, 2015 at 6:32 PM UTC
Espíritos Dançam Em Minha Volta
Fulge mi cigarrillo; su luz se limpia en pólvoras de alerta. Y a su guiño amarillo entona un pastorcillo el tamarindo de su sombra muerta. Ahoga en una enérgica negrura, el caserón entero la mustia distinción de su blancura. Pena un frágil aroma de aguacero. Están todas las puertas muy ancianas, y se hastía en su habano carcomido una insomne piedad de mil ojeras. Yo las dejé lozanas; y hoy las telarañas han zurcido hasta en el corazón de sus maderas, coágulos de sombra oliendo a olvido. La del camino, el día que me miró llegar, trémula y triste, mientras que sus dos brazos entreabría, chilló como en un llanto de alegría. Que en toda fibra existe para el ojo que ama, una dormida novia perla, una lágrima escondida. Con no sé qué memoria secretea mi corazón ansioso. -Señora?... -Sí, señor; murió en la aldea; aún la veo envueltita en su rebozo Y la abuela amargura de un cantar neurasténico de paria ¡oh, derrotada musa legendaria! afila sus melódicos raudales bajo la noche oscura: como si abajo, abajo, en la turbia pupila de cascajo de abierta sepultura, celebrando perpetuos funerales, se quebrasen fantásticos puñales. Llueve..., llueve... Sustancia el aguacero, reduciéndolo a fúnebres olores, el humor de los viejos alcanfores que velan tahuashando en el sendero con sus ponchos de hielo y sin sombrero.
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Hojas de ébano
¿Adónde fuiste, Amor; adónde fuiste? Se extinguió del poniente el manso fuego, y tú que me decías: «hasta luego, volveré por la noche»... ¡no volviste! ¿En qué zarzas tu pie divino heriste? ¿Qué muro cruel te ensordeció a mi ruego? ¿Qué nieve supo congelar tu apego y a tu memoria hurtar mi imagen triste? ...Amor, ¡ya no vendrás! En vano, ansioso, de mi balcón atalayando vivo el campo verde y el confín brumoso; y me finge un celaje fugitivo nave de luz en que, al final reposo, va tu dulce fantasma pensativo.
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Xii. el celaje
¿Qué exaltaré en la tierra que no sea algo tuyo? A mi lecho de ausente me echo como a una cruz de solitarias lunas del deseo, y exalto             la orilla de tu vientre. Clavellina del valle que provocan tus piernas. Granada que has rasgado de plenitud su boca. Trémula zarzamora suavemente dentada             donde vivo arrojado. Arrojado y fugaz como el pez generoso, ansioso de que el agua, la lenta acción del agua lo devaste: sepulte su decisión eléctrica             de fértiles relámpagos. Aún me estremece el choque primero de los dos; cuando hicimos pedazos la luna a dentelladas, impulsamos las sábanas a un abril de amapolas,             nos inspiraba el mar. Soto que atrae, umbría de vello casi en llamas, dentellada tenaz que siento en lo más hondo, vertiginoso abismo que me recoge, loco             de la lúcida muerte. Túnel por el que a ciegas me aferro a tus entrañas. Recóndito lucero tras una madreselva hacia donde la espuma se agolpa, arrebatada             del íntimo destino. En ti tiene el oasis su más ansiado huerto: el clavel y el jazmín se entrelazan, se ahogan. De ti son tantos siglos de muerte, de locura             como te han sucedido. Corazón de la tierra, centro del universo, todo se atorbellina, con afán de satélite en torno a ti, pupila del sol que te entreabres             en la flor del manzano. Ventana que da al mar, a una diáfana muerte cada vez más profunda, más azul y anchurosa. Su hálito de infinito propaga los espacios             entre tú y yo y el fuego. Trágame, leve hoyo donde avanzo y me entierro. La losa que me cubra sea tu vientre leve, la madera tu carne, la bóveda tu ombligo,             la eternidad la orilla. En ti me precipito como en la inmensidad de un mediodía claro de sangre submarina, mientras el delirante hoyo se hunde en el mar,             y el clamor se hace hombre. Por ti logro en tu centro la libertad del astro. En ti nos acoplamos como dos eslabones, tú poseedora y yo. Y así somos cadena:             mortalmente abrazados.
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Orillas de tu vientre
¿Qué exaltaré en la tierra que no sea algo tuyo? A mi lecho de ausente me echo como a una cruz de solitarias lunas del deseo, y exalto             la orilla de tu vientre. Clavellina del valle que provocan tus piernas. Granada que has rasgado de plenitud su boca. Trémula zarzamora suavemente dentada             donde vivo arrojado. Arrojado y fugaz como el pez generoso, ansioso de que el agua, la lenta acción del agua lo devaste: sepulte su decisión eléctrica             de fértiles relámpagos. Aún me estremece el choque primero de los dos; cuando hicimos pedazos la luna a dentelladas, impulsamos las sábanas a un abril de amapolas,             nos inspiraba el mar. Soto que atrae, umbría de vello casi en llamas, dentellada tenaz que siento en lo más hondo, vertiginoso abismo que me recoge, loco             de la lúcida muerte. Túnel por el que a ciegas me aferro a tus entrañas. Recóndito lucero tras una madreselva hacia donde la espuma se agolpa, arrebatada             del íntimo destino. En ti tiene el oasis su más ansiado huerto: el clavel y el jazmín se entrelazan, se ahogan. De ti son tantos siglos de muerte, de locura             como te han sucedido. Corazón de la tierra, centro del universo, todo se atorbellina, con afán de satélite en torno a ti, pupila del sol que te entreabres             en la flor del manzano. Ventana que da al mar, a una diáfana muerte cada vez más profunda, más azul y anchurosa. Su hálito de infinito propaga los espacios             entre tú y yo y el fuego. Trágame, leve hoyo donde avanzo y me entierro. La losa que me cubra sea tu vientre leve, la madera tu carne, la bóveda tu ombligo,             la eternidad la orilla. En ti me precipito como en la inmensidad de un mediodía claro de sangre submarina, mientras el delirante hoyo se hunde en el mar,             y el clamor se hace hombre. Por ti logro en tu centro la libertad del astro. En ti nos acoplamos como dos eslabones, tú poseedora y yo. Y así somos cadena:             mortalmente abrazados.
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Tace ora, mi chiedo se oppressa dal suo Karma, (so della sua vita, del nome che le dà, e del senso) mentre mostra a lungo lo schermo sul selciato una moltitudine stecchita in una posa tra sonno e morte levarsi a stento in preghiera e spulciarsi nell'alba. Né forse la colpisce il primo aspetto ma un altro più recondito, e vede una giustizia di diverso stampo in quella sofferenza di paria orrida eppure non abietta, e nella sua che le scende addosso. "Avere o non avere la sua parte in questa vita" riemerge in parole il suo pensiero - ma solo un lembo. E io ne tiro a me quella frangia ansioso mi confidi tutto l'altro, attento non mi rubi niente di lei, neppure l'amarezza, ed attendo. S'interrompe invece. Seguono altre immagini dell'India e nel loro riverbero le colgo un sorriso estremo tra di vittima e di bimba quasi mi lasci quella grazia in pegno di lei mentre si eclissa nella sua pena e l'idea di se stessa le muore dentro. "Perché porti quel giogo, perché non insorgi" mi trattengo appena dal gridarle, soffrendo perché soffre, certo, ma più ancora perché lascia la presa della mia tenerezza non saziata e piglia il largo piangendo; "Ascoltami" comincio a mormorarle e già penso al chiarore della sala dopo il technicolor e a lei che sul punto di partire mi guarda da dietro la lampada della sua solitudine tenuta alzata di fronte. "Mario" mi previene lei che indovina il resto. "Ancora levi come una spada, buona a che?, lo sdegno per le cose che ti resistono. Uomo chiuso all'intelligenza del diverso, negato all'amore: del mondo, intendo, di Dio dunque" e indulge a una smorfia fine di scherno per se stessa salita sul pulpito, e quasi si annulla. "Davvero vorrei tu avessi vinto" le dico con affetto incontenibile, più tardi, mentre scorre in un brusio d'api, nel film senza commento, l'India.
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L'India
Tace ora, mi chiedo se oppressa dal suo Karma, (so della sua vita, del nome che le dà, e del senso) mentre mostra a lungo lo schermo sul selciato una moltitudine stecchita in una posa tra sonno e morte levarsi a stento in preghiera e spulciarsi nell'alba. Né forse la colpisce il primo aspetto ma un altro più recondito, e vede una giustizia di diverso stampo in quella sofferenza di paria orrida eppure non abietta, e nella sua che le scende addosso. "Avere o non avere la sua parte in questa vita" riemerge in parole il suo pensiero - ma solo un lembo. E io ne tiro a me quella frangia ansioso mi confidi tutto l'altro, attento non mi rubi niente di lei, neppure l'amarezza, ed attendo. S'interrompe invece. Seguono altre immagini dell'India e nel loro riverbero le colgo un sorriso estremo tra di vittima e di bimba quasi mi lasci quella grazia in pegno di lei mentre si eclissa nella sua pena e l'idea di se stessa le muore dentro. "Perché porti quel giogo, perché non insorgi" mi trattengo appena dal gridarle, soffrendo perché soffre, certo, ma più ancora perché lascia la presa della mia tenerezza non saziata e piglia il largo piangendo; "Ascoltami" comincio a mormorarle e già penso al chiarore della sala dopo il technicolor e a lei che sul punto di partire mi guarda da dietro la lampada della sua solitudine tenuta alzata di fronte. "Mario" mi previene lei che indovina il resto. "Ancora levi come una spada, buona a che?, lo sdegno per le cose che ti resistono. Uomo chiuso all'intelligenza del diverso, negato all'amore: del mondo, intendo, di Dio dunque" e indulge a una smorfia fine di scherno per se stessa salita sul pulpito, e quasi si annulla. "Davvero vorrei tu avessi vinto" le dico con affetto incontenibile, più tardi, mentre scorre in un brusio d'api, nel film senza commento, l'India.
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Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -del campamento lujuriante Hada. Guisos cuán apetitosos mano albi-roja guisaba -Rosa maritornes única! (mejor sus manos rosa-albas, frentes, mejillas que la fiebre dora, frentes, mejillas que la fiebre exalta, acariciaban -gaviotas sobre la mar que hispe la borrasca-) Oh Rosa la de mis besos y en su boca vibrátil... (tibia aljaba de la lengua vivaz -venusina flecha para mi boca sansebastianizada...-) Oh Rosa la de los ojos como la noche cerrada: y un sutil estrabismo los volvía pérfidas y malignas azagayas para mi corazón -al par audaz y tímido-, para mi corazón: dardos, virotes y macanas! Y me herían dulcísimos sus ojos de terciopelo -negros- y de lascivia -en llamas! Oh Rosa de los abrazos de fulva leona en brama! Rosa pícara felina! Y en sus brazos morenos naufragaba mi ser -mi ser, a pique, jubiloso!- Oh mármol móvil en la móvil hamaca! Oh mármol ágil sobre los yerbales! Rútilo mármol en las rubias aguas 1 del Cauca río: -retozante Fauno, flavo Sileno ansioso de la nuda Oreada 2 fogoso mármol, Venus sapiente, en la alcoba, a la noche insomne y ávida! Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -síntesis de Ninones y de Aspasias. Por ella, riñas, enojos, celos, duelos, algaradas: Rosa, Helena de esa Troya, mucho más hembra que la Helena clásica! Rosa la de los labios gordezuelos y los perfectos muslos y las róseas cúpulas elásticas! Rosa..., fugada con los años idos...: ¿dónde amarás ahora, Venus de Bolombolo, Lais del Cauca?
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Canción de rosa del cauca
Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -del campamento lujuriante Hada. Guisos cuán apetitosos mano albi-roja guisaba -Rosa maritornes única! (mejor sus manos rosa-albas, frentes, mejillas que la fiebre dora, frentes, mejillas que la fiebre exalta, acariciaban -gaviotas sobre la mar que hispe la borrasca-) Oh Rosa la de mis besos y en su boca vibrátil... (tibia aljaba de la lengua vivaz -venusina flecha para mi boca sansebastianizada...-) Oh Rosa la de los ojos como la noche cerrada: y un sutil estrabismo los volvía pérfidas y malignas azagayas para mi corazón -al par audaz y tímido-, para mi corazón: dardos, virotes y macanas! Y me herían dulcísimos sus ojos de terciopelo -negros- y de lascivia -en llamas! Oh Rosa de los abrazos de fulva leona en brama! Rosa pícara felina! Y en sus brazos morenos naufragaba mi ser -mi ser, a pique, jubiloso!- Oh mármol móvil en la móvil hamaca! Oh mármol ágil sobre los yerbales! Rútilo mármol en las rubias aguas 1 del Cauca río: -retozante Fauno, flavo Sileno ansioso de la nuda Oreada 2 fogoso mármol, Venus sapiente, en la alcoba, a la noche insomne y ávida! Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -síntesis de Ninones y de Aspasias. Por ella, riñas, enojos, celos, duelos, algaradas: Rosa, Helena de esa Troya, mucho más hembra que la Helena clásica! Rosa la de los labios gordezuelos y los perfectos muslos y las róseas cúpulas elásticas! Rosa..., fugada con los años idos...: ¿dónde amarás ahora, Venus de Bolombolo, Lais del Cauca?
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"Ninì Santoro, il fine dicitore, maestro di eleganza e di maniere, il re del music-hall, il gran signore, debutta questa sera al Trianon". Guardanno 'o manifesto, chi liggeva penzava: certo chisto è n'artistone. Tenevemo st'attore? E chi 'o ssapeva! Stasera stessa mm' 'o vaco a ssentì. C' 'o tubbo, 'a caramella e nu bucchino d'avorio giallo, luongo miezo metro; un fazzoletto bianco nel taschino, ncuollo nu frack 'e seta blummarè Tutt' 'o teatro illuminato a giorno, na marcia trionfale comm' "Aida", Santoro ascette e cu na faccia 'e corne pareva ca diceva: "Eccomi qua! Mo v'aggia fa vedè chi è Santoro, il fine dicitore, il fantasista ca quanno arape 'a vocca caccia ll'oro, oro colato 'e primma qualità". 'O pubblico ansioso s'aspettava: chi sa mo ch'esce 'a vocca a stu Santoro. Ma ch'era ascì... Santoro 'ncacagliava, faceva smorfie, zumpe e niente cchiù. Nun fernette nemmeno 'o riturnello d' 'o primmo raccuntino d'avventure, quann'uno arreto a me: "Santò, si bello!" ('Ndranghete!) E allazza nu pernacchio 'e nuvità. Fuie cumm'a nu signale 'e na battaglia, mancava poco e nce scappava 'o muorto: 'e sische mme parevano mitraglia. Santoro nun putette continuà. "Ll'artista" se facette 'a mappatella: 'o frack, 'o tubbo, 'o fazzuletto bianco, s'annascunnette pure 'a caramella. Dicette: "Aggio sbagliato,.. Ch'aggia fà?". Trent'anne so passate 'a chella sera che il fine dicitore fantasista pe fforza avette chiudere 'a carriera a beneficio dell'umanità. Aiere steva scritto into 'o giurnale che: "dopo varii e lunghi appostamenti è stato assicurato un criminale alla Giustizia delle Autorità". E chi era, neh, stu disgraziato? Santoro... il dicitore fantasista, ca, pe magnà, al furto s'era dato o pover'ommo pe putè campà. Io penso che fu l'epoca sbagliata; trent'anne fa tutto era n'ata cosa. Oggi che il nostro gusto s'è cambiato Santoro fosse na celebrità.
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Il fine dicitore
"Ninì Santoro, il fine dicitore, maestro di eleganza e di maniere, il re del music-hall, il gran signore, debutta questa sera al Trianon". Guardanno 'o manifesto, chi liggeva penzava: certo chisto è n'artistone. Tenevemo st'attore? E chi 'o ssapeva! Stasera stessa mm' 'o vaco a ssentì. C' 'o tubbo, 'a caramella e nu bucchino d'avorio giallo, luongo miezo metro; un fazzoletto bianco nel taschino, ncuollo nu frack 'e seta blummarè Tutt' 'o teatro illuminato a giorno, na marcia trionfale comm' "Aida", Santoro ascette e cu na faccia 'e corne pareva ca diceva: "Eccomi qua! Mo v'aggia fa vedè chi è Santoro, il fine dicitore, il fantasista ca quanno arape 'a vocca caccia ll'oro, oro colato 'e primma qualità". 'O pubblico ansioso s'aspettava: chi sa mo ch'esce 'a vocca a stu Santoro. Ma ch'era ascì... Santoro 'ncacagliava, faceva smorfie, zumpe e niente cchiù. Nun fernette nemmeno 'o riturnello d' 'o primmo raccuntino d'avventure, quann'uno arreto a me: "Santò, si bello!" ('Ndranghete!) E allazza nu pernacchio 'e nuvità. Fuie cumm'a nu signale 'e na battaglia, mancava poco e nce scappava 'o muorto: 'e sische mme parevano mitraglia. Santoro nun putette continuà. "Ll'artista" se facette 'a mappatella: 'o frack, 'o tubbo, 'o fazzuletto bianco, s'annascunnette pure 'a caramella. Dicette: "Aggio sbagliato,.. Ch'aggia fà?". Trent'anne so passate 'a chella sera che il fine dicitore fantasista pe fforza avette chiudere 'a carriera a beneficio dell'umanità. Aiere steva scritto into 'o giurnale che: "dopo varii e lunghi appostamenti è stato assicurato un criminale alla Giustizia delle Autorità". E chi era, neh, stu disgraziato? Santoro... il dicitore fantasista, ca, pe magnà, al furto s'era dato o pover'ommo pe putè campà. Io penso che fu l'epoca sbagliata; trent'anne fa tutto era n'ata cosa. Oggi che il nostro gusto s'è cambiato Santoro fosse na celebrità.
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Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas, el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Un sol ***** y ansioso se te arrolla en las hebras de la negra melena, cuando estiras los brazos. Tú juegas con el sol como con un estero y él te deja en los ojos dos oscuros remansos. Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca. Todo de ti me aleja, como del mediodía. Eres la delirante juventud de la abeja, la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga. Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada. Mariposa morena dulce y definitiva como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
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Poema 19
Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, Y podrá desatar esta alma mía Hora, a su afán ansioso lisonjera; Mas no de esotra parte en la ribera Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar sabe mi llama el agua fría, Y perder el respeto a ley severa. Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, Venas, que humor a tanto fuego han dado, Médulas, que han gloriosamente ardido, Su cuerpo dejará, no su cuidado; Serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado.
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Amor constante más allá de la muerte
Sinto-me fraco e impotente Quando ouço o que dizes Só para me ver contente. Nessa vã tentativa, eu sorrio Para sentires que cumpriste o objetivo. Dizes-me que estou cada vez mais frio E eu calo-me para não ser repetitivo. Recuso-me a explicar-te novamente Que nada nem ninguém poderá mudar O que vai na minha mente E que ninguém me pode ajudar Mesmo que tente incansavelmente. É algo com que aprendi a lidar Embora contra a minha vontade E mesmo que tentasse explicar Iria ficar pela metade. Vou tentar: Talvez assim me sinta menos cobarde! É um sentimento que vem acompanhado... Por estar neste estado Acabo me sentindo culpado. Culpado por ser insuficiente. Insuficiente para o que quer que seja. Só quero seguir de forma prudente, Não é isso que todo o mundo deseja? Sinto-me um fardo, Não me leves a mal, Mas estou farto. São os sentimentos que se atropelam, Vozes na minha cabeça que não se calam, Dúvidas que se interpelam E outras coisas que me abalam E me deixam ansioso. A ansiedade gera medo E o medo gera ansiedade. É neste ciclo vicioso, Entre medos e outros enredos Que eu me encontro com a realidade.
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May 1, 2018
May 1, 2018 at 4:11 PM UTC
Eu