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"salta" poems
#101915 Alam kong sayo ang sakay Medyo nainip ako buhat sa pagkabigo Nang minsang inabanga'y Nakaligtaang arkelado pala. Nag-abang ako, Pumara ng iba Pati ruta pala'y ibang ibayo ang salta. Ibang kalsada, Naglakad akong muli Oo, mas napagod May paltos at kalyo ang mga paa Sana'y naghintay na lang ako sayo Kahit walang kasiguraduhang Magbabalik para paangkasin. Bukas makalawa, Sa panahong hindi mala-Cinderella, Daraan kang muli Hihinto kahit di parahin, Aalukin akong sumakay Pagkat naihatid mo na ang iba. Ako marahil ang huling pasahero Bagkus alam kong may bakanteng silya Silyang inilaan at palaging pinapagpagan Nang hindi maalikabuka't Maihanda sa oras na nakalaan. Sasakay ako nang dahan-dahan, Hindi gaya ng dating may pagmamadali, Titingnan kong maigi ang hagdanan Nang hindi ako matalisod At may mahawakan. Sasakay akong may panibagong pag-asa Walang pag-aalinlangan sa pait ng nakaraan Marahil hihintong muli ang sasakyan Bagkus totoo nga't Makabababa na sa tamang hantungan.
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Nov 24, 2015
Nov 24, 2015 at 12:42 AM UTC
Magbabalik sa Abangan
This isn't your mother's dance. The wooden clave seduces the naive   into suave arms of the night. Quick quick slow exalts wooden caderas and untames silky locks. Wrinkled hands caress the caras of clumsy coquetas. In the name of the dance, vestidos apretados replace pants, which men outgrow, steeling blue eyes in rusty miradas. Mirandla. *Mira la guera, como se toca, como se mueve, comos se salta el vestido suyo.* Mirandlo. *Look at him, how he touches me, how he swings me, how his feet mock me.* Mirandnos Ella me quiere. We are JUST dancing. Ayyy, como me pega. We're close, but Salsa is intimate. Oooh mami... Does he think it's more than a dance? quick quick slow, quick quick slow, quick quick slow, quicK quiCK quICK qUICK  QUICK... ...silence. they shake hands, and thank each other for the dance.
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Jul 27, 2014
Jul 27, 2014 at 3:23 PM UTC
Salsa cynic
Me han cambiado de afuera el tiempo y su arena, pero adentro my esfera noche sigue llena de estrellas, luzes muertas. Que alumbran los sueños y ayudan a leer las caricias. Si pudiera escojer un animal a quien ser, el tigre me viene a la mente con su cuerpo ajedrez, que delizia ser parte del mar un delfín que salta y esconde una sonrisa en la sal.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 8:05 AM UTC
Your Love is the Dug and I need to Buzz
i found myself on Mars after i thought i lost my mind in Salta until time told me i rather lost myself in my mind the language of my Atlas too hard to read especially in the still of the night i sit so still still so alive we are we lay, lying among a graveyard of stars and i open up to a map full of madness black and white in a world full of color where these red sands of Salta make me think of Mars i found this one barely breathing on a Tuesday afternoon buried beneath the sands of time . speaking of time, a couple light years away i'd find the book i lost again stained by the sands of Mars. i almost lost my mind in Salta then i found myself on Mars. to note: This Atlas has no copyright, so I have been cautious with my beliefs in regards to map accuracy. If I shall lose this book once more, for public knowledge, the one who finds it must know that there is the risk of getting lost. Do not fear the maps. You may come across unknown paths. Keep going. Find yourself.
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Jul 25, 2018
Jul 25, 2018 at 12:24 AM UTC
landed on mars
Bus de las 8:00, 8:04. Sol en la ventana, camino de adoquín, irregular, vías trizadas de cotidianidad; luz roja, luz verde, la amarilla no funciona, acelera, quema el neumático, 10, 20, 40, 50 y frena de golpe. Vista a la ciudad, azul, sin nubes y seca; te incorporas al bajar, la montaña se humedece, también la ciudad. Av. Amazonas, CCI, Av. La Prensa. Abordas das vueltas te sientas, "tome sin compromiso, $1" sino me devuelve, 10, 20, 40, 50 y frena nunca en la parada. "Soy de Ibarra mi hijo en el hospital Baca Ortiz", frena bajas, viejas pisadas. Haces fila, pagas, otra fila; firme aquí, no puede sonreír. "Espere 20 minutos", te sientas, turno WT64, WT65, WT66. "la niña no puede comer aquí" WT77, WT 78, WT79.  Juan Arboleda, Gustavo Betancourt, José Efrén, Adrián Poveda; revise si está todo bien, firme aquí, sello, sello, queda registrado. Escalera eléctrica, salida, aire no fresco, "le emplástico", "le limpio", caminas, te detienes, ojeas, sueñas. Esperas, Chillogallo - Estadio, Camal - Hipódromo, ¿y el Batán - Colmena? ni modo al Cía. Nacional. El bus va lento a penas atraviesa la brisa, el sol rebota en el parabrisas, Av. 10 de Agosto, acelera, acelera, frena, en la Av. Versalles el bus es un huracán, y frena, te bajas, tu decencia se queda y en la calle colonial vuelves a soñar, fotografía militar, vuelves a filtrar, 11:23, relojería, confitería parada de bus, fanático religioso, sonidos afro, plaza, museo, buenos días, árbol con hojas de otro árbol. "Pide un deseo y escribelo en un pedazo de papel". Amor valiente, amor invisible, beso beso, no puedo aterrizar, sala 5, hombre en llamas, síndrome de resignación, refugiados, reflexión, cerveza, amor, amor, $13.60. Carne salteada, ají, limonada, besos, botella extraviada, agua. Pequeño adiós, Marín, intento de robo,   25 ctvs, gente casas coloridas, montaña, subes, subes, das vueltas, valle azul y verde, baja, frena. Cash, salta se sacude, un torbellino de pelos, en la luz, en mi ropa, un torbellino de amor, pelota, pelota, rock n roll, cable, cable, pedal, camisa blanca, botas negras, peinado a lo morrisey, guitarra, vingala, Blues, Blues, saxo, taxi, maestro, bajo, guitarra, mente extraviada, extraviada, extraviada.
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Nov 13, 2018
Nov 13, 2018 at 3:52 PM UTC
16 de Agosto
Bus de las 8:00, 8:04. Sol en la ventana, camino de adoquín, irregular, vías trizadas de cotidianidad; luz roja, luz verde, la amarilla no funciona, acelera, quema el neumático, 10, 20, 40, 50 y frena de golpe. Vista a la ciudad, azul, sin nubes y seca; te incorporas al bajar, la montaña se humedece, también la ciudad. Av. Amazonas, CCI, Av. La Prensa. Abordas das vueltas te sientas, "tome sin compromiso, $1" sino me devuelve, 10, 20, 40, 50 y frena nunca en la parada. "Soy de Ibarra mi hijo en el hospital Baca Ortiz", frena bajas, viejas pisadas. Haces fila, pagas, otra fila; firme aquí, no puede sonreír. "Espere 20 minutos", te sientas, turno WT64, WT65, WT66. "la niña no puede comer aquí" WT77, WT 78, WT79.  Juan Arboleda, Gustavo Betancourt, José Efrén, Adrián Poveda; revise si está todo bien, firme aquí, sello, sello, queda registrado. Escalera eléctrica, salida, aire no fresco, "le emplástico", "le limpio", caminas, te detienes, ojeas, sueñas. Esperas, Chillogallo - Estadio, Camal - Hipódromo, ¿y el Batán - Colmena? ni modo al Cía. Nacional. El bus va lento a penas atraviesa la brisa, el sol rebota en el parabrisas, Av. 10 de Agosto, acelera, acelera, frena, en la Av. Versalles el bus es un huracán, y frena, te bajas, tu decencia se queda y en la calle colonial vuelves a soñar, fotografía militar, vuelves a filtrar, 11:23, relojería, confitería parada de bus, fanático religioso, sonidos afro, plaza, museo, buenos días, árbol con hojas de otro árbol. "Pide un deseo y escribelo en un pedazo de papel". Amor valiente, amor invisible, beso beso, no puedo aterrizar, sala 5, hombre en llamas, síndrome de resignación, refugiados, reflexión, cerveza, amor, amor, $13.60. Carne salteada, ají, limonada, besos, botella extraviada, agua. Pequeño adiós, Marín, intento de robo,   25 ctvs, gente casas coloridas, montaña, subes, subes, das vueltas, valle azul y verde, baja, frena. Cash, salta se sacude, un torbellino de pelos, en la luz, en mi ropa, un torbellino de amor, pelota, pelota, rock n roll, cable, cable, pedal, camisa blanca, botas negras, peinado a lo morrisey, guitarra, vingala, Blues, Blues, saxo, taxi, maestro, bajo, guitarra, mente extraviada, extraviada, extraviada.
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Carne doliente y machacada, raudal de llanto sobre cada noche de jergón malsano: en esta hora yo quisiera ver encantarse mis quimeras a flor de labio, pecho y mano, para que desciendan ellas -las puras y únicas estrellas de los jardines de mi amor- en caravanas impolutas sobre las almas de las putas de estas ciudades del dolor. Mal del amor, sensual laceria: campana negra de miseria: rosas del lecho de arrabal, abierto al mal como un camino por donde va el placer y el vino desde la gloria al hospital. En esta hora en que las lilas sacuden sus hojas tranquilas para botar el polvo impuro, vuela mi espíritu intocado, traspasa el huerto y el vallado, abre la puerta, salta el muro; y va enredando en su camino el mal dolor, el agrio sino, y desnudando la raigambre de las mujeres que lucharon y cayeron y pecaron y murieron bajo los látigos del hambre. No sólo es seda lo que escribo: que el verso mío sea vivo como recuerdo en tierra ajena para alumbrar la mala suerte de los que van hacia la muerte como la sangre por las venas. De los que van desde la vida rotas las manos doloridas en todas las zarzas ajenas: de los que en estas horas quietas no tienen madres ni poetas para la pena. Porque la frente en esta hora se dobla y la mirada llora saltando dolores y muros: en esta hora en que las lilas sacuden sus hojas tranquilas para botar el polvo impuro.
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Oración
Aquí los antiguos recibían al fuego Aquí el fuego creaba el mundo Al mediodía las piedras se abren como frutos El agua abre los párpados La luz resbala por la piel del día Gota inmensa donde el tiempo se refleja y se sacia A la española el día entra pisando fuerte Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro Y el pan se abre y el vino se derrama Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día
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Cerro de la estrella
se que me ves, y se que no. me ves, si, lo se, no estas ciego; se que ves mi cara, no tan placentera, tal vez, no la mas hermosa, ya se. se que ves mi cuerpo, lo encuentras en las noches, saliendo a escapadas, amando así de rápido, y se que ves mi piel, sus cicatrices y lunares, se que la ves. se que ves mis ojos, oscuros y cansados, yo se que ves mi cabello, desordenado, ***** lo se, se que si me ves. y se que no me ves para nada; se que no ves ni la mitad de la persona que soy; se que ni te interesa. se que no ves el temblor que causas en mi, los latidos que se salta mi corazon, se que no ves la tristeza de mis ojos, las lagrimas congeladas, el cansancio que me traes... no me ves, no me ves. y no me buscas, y no me encuentras, aunque siga aquí esperando, a que veas, me veas y veas que te quiero, que nadie mas te quiere así, que te adoro, tal y como eres, sin excusas y razones, solo con ser, y con ver que eres digno de ser amado así, como te quiero yo, como Frida y Diego, disfuncional, caótico, con dolor y con ternura, como la tortura del mili-segundo antes de que nuestros labios se conozcan después de tantos meses de estar lejos... así. pero no me ves, no me ves.
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Feb 5, 2013
Feb 5, 2013 at 11:30 AM UTC
No me ves?
Amo las cosas loca, locamente. Me gustan las tenazas, las tijeras, adoro las tazas, las argollas, las soperas, sin hablar, por supuesto, del sombrero. Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinita- mente chicas, el dedal, las espuelas, los platos, los floreros. Ay, alma mía, hermoso es el planeta, lleno de pipas por la mano conducidas en el humo, de llaves, de saleros, en fin, todo lo que se hizo por la mano del hombre, toda cosa; las curvas del zapato, el tejido, el nuevo nacimiento del oro sin la sangre, los anteojos, los clavos, las escobas, los relojes, las brújulas, las monedas, la suave suavidad de las sillas. Ay cuántas cosas puras ha construido el hombre: de lana, de madera, de cristal, de cordeles, mesas maravillosas, navíos, escaleras. Amo todas las cosas, un porque sean ardientes o fragantes, sino porque no sé, porque este océano es el tuyo, es el mío: los botones, las ruedas, los pequeños tesoros olvidados, los abanicos en cuyos plumajes desvaneció el amor sus azahares, las copas, los cuchillos, las tijeras, todo tiene en el mango, en el contorno, la huella de unos dedos, de una remota mano perdida en lo más olvidado del olvido. Yo voy por casas, calles, ascensores, tocando cosas, divisando objetos que en secreto ambiciono: uno porque repica, otro porque es tan suave como la suavidad de una cadera, otro por su color de agua profunda, otro por su espesor de terciopelo. Oh río irrevocable de las cosas, no se dirá que sólo amé los peces, o las plantas de selva y de pradera, que no sólo amé lo que salta, sube, sobrevive, suspira. No es verdad: muchas cosas me lo dijeron todo. No sólo me tocaron o las tocó mi mano, sino que acompañaron de tal modo mi existencia que conmigo existieron y fueron para mí tan existentes que vivieron conmigo media vida y morirán conmigo media muerte.
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Oda a las cosas
Amo las cosas loca, locamente. Me gustan las tenazas, las tijeras, adoro las tazas, las argollas, las soperas, sin hablar, por supuesto, del sombrero. Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinita- mente chicas, el dedal, las espuelas, los platos, los floreros. Ay, alma mía, hermoso es el planeta, lleno de pipas por la mano conducidas en el humo, de llaves, de saleros, en fin, todo lo que se hizo por la mano del hombre, toda cosa; las curvas del zapato, el tejido, el nuevo nacimiento del oro sin la sangre, los anteojos, los clavos, las escobas, los relojes, las brújulas, las monedas, la suave suavidad de las sillas. Ay cuántas cosas puras ha construido el hombre: de lana, de madera, de cristal, de cordeles, mesas maravillosas, navíos, escaleras. Amo todas las cosas, un porque sean ardientes o fragantes, sino porque no sé, porque este océano es el tuyo, es el mío: los botones, las ruedas, los pequeños tesoros olvidados, los abanicos en cuyos plumajes desvaneció el amor sus azahares, las copas, los cuchillos, las tijeras, todo tiene en el mango, en el contorno, la huella de unos dedos, de una remota mano perdida en lo más olvidado del olvido. Yo voy por casas, calles, ascensores, tocando cosas, divisando objetos que en secreto ambiciono: uno porque repica, otro porque es tan suave como la suavidad de una cadera, otro por su color de agua profunda, otro por su espesor de terciopelo. Oh río irrevocable de las cosas, no se dirá que sólo amé los peces, o las plantas de selva y de pradera, que no sólo amé lo que salta, sube, sobrevive, suspira. No es verdad: muchas cosas me lo dijeron todo. No sólo me tocaron o las tocó mi mano, sino que acompañaron de tal modo mi existencia que conmigo existieron y fueron para mí tan existentes que vivieron conmigo media vida y morirán conmigo media muerte.
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Caminando hacia el mar en la pradera -es hoy noviembre-, todo ha nacido ya, todo tiene estatura, ondulación, fragancia. Hierba a hierba entenderé la tierra, paso a paso hasta la línea loca del océano. De pronto una ola de aire agita y ondula la cebada salvaje: salta el vuelo de un pájaro desde mis pies, el suelo lleno de hilos de oro, de pétalos sin nombre, brilla de pronto como rosa verde, se enreda con ortigas que revelan su coral enemigo, esbeltos tallos, zarzas estrelladas, diferencia infinita de cada vegetal que me saluda a veces con un rápido centelleo de espinas o con la pulsación de su perfume fresco, fino y amargo. Andando a las espumas del Pacífico con torpe paso por la baja hierba de la primavera escondida, parece que antes de que la tierra se termine cien metros antes del más grande océano todo se hizo delirio, germinación y canto. Las minúsculas hierbas se coronaron de oro, las plantas de la arena dieron rayos morados y a cada pequeña hoja de olvido llegó una dirección de luna o fuego. Cerca del mar, andando, en el mes de noviembre, entre los matorrales que reciben luz, fuego y sal marinas hallé una flor azul nacida en la durísima pradera. De dónde, de qué fondo tu rayo azul extraes? Tu seda temblorosa debajo de la tierra se comunica con el mar profundo? La levanté en mis manos y la miré como si el mar viviera en una sola gota, como si en el combate de la tierra y las aguas una flor levantara un pequeño estandarte de fuego azul, de paz irresistible, de indómita pureza.
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Oda a la flor azul
Caminando hacia el mar en la pradera -es hoy noviembre-, todo ha nacido ya, todo tiene estatura, ondulación, fragancia. Hierba a hierba entenderé la tierra, paso a paso hasta la línea loca del océano. De pronto una ola de aire agita y ondula la cebada salvaje: salta el vuelo de un pájaro desde mis pies, el suelo lleno de hilos de oro, de pétalos sin nombre, brilla de pronto como rosa verde, se enreda con ortigas que revelan su coral enemigo, esbeltos tallos, zarzas estrelladas, diferencia infinita de cada vegetal que me saluda a veces con un rápido centelleo de espinas o con la pulsación de su perfume fresco, fino y amargo. Andando a las espumas del Pacífico con torpe paso por la baja hierba de la primavera escondida, parece que antes de que la tierra se termine cien metros antes del más grande océano todo se hizo delirio, germinación y canto. Las minúsculas hierbas se coronaron de oro, las plantas de la arena dieron rayos morados y a cada pequeña hoja de olvido llegó una dirección de luna o fuego. Cerca del mar, andando, en el mes de noviembre, entre los matorrales que reciben luz, fuego y sal marinas hallé una flor azul nacida en la durísima pradera. De dónde, de qué fondo tu rayo azul extraes? Tu seda temblorosa debajo de la tierra se comunica con el mar profundo? La levanté en mis manos y la miré como si el mar viviera en una sola gota, como si en el combate de la tierra y las aguas una flor levantara un pequeño estandarte de fuego azul, de paz irresistible, de indómita pureza.
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Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Aldeana
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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De pasión sobrante y sueños de ceniza un pálido palio llevo, un cortejo evidente, un viento de metal que vive solo, un sirviente mortal vestido de hambre, y en lo fresco que baja del árbol, en la esencia del sol que su salud de astro implanta en las flores, cuando a mi piel parecida al oro llega el placer, tú, fantasma coral con pies de tigre, tú, ocasión funeral, reunión ígnea, acechando la patria en que sobrevivo con tus lanzas lunares que tiemblan un poco. Porque la ventana que el mediodía vacío atraviesa tiene un día cualquiera mayor aire en sus alas, el frenesí hincha el traje y el sueño al sombrero, una abeja extremada arde sin tregua. Ahora, qué imprevisto paso hace crujir los caminos? Qué vapor de estación lúgubre, qué rostro de cristal, y aún más, qué sonido de carro viejo con espigas? Ay, una a una, la ola que llora y la sal que se triza, y el tiempo del amor celestial que pasa volando, han tenido voz de huéspedes y espacio en la espera. De distancias llevadas a cabo, de resentimientos infieles, de hereditarias esperanzas mezcladas con sombra, de asistencias desgarradoramente dulces y días de transparente veta y estatua floral, qué subsiste en mi término escaso, en mi débil producto? De mi lecho amarillo y de mi substancia estrellada, quién no es vecino y ausente a la vez? Un esfuerzo que salta, una flecha de trigo tengo, y un arco en mi pecho manifiestamente espera, y un latido delgado, de agua y tenacidad, como algo que se quiebra perpetuamente, atraviesa hasta el fondo mis separaciones, apaga mi poder y propaga mi duelo.
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Diurno doliente
De pasión sobrante y sueños de ceniza un pálido palio llevo, un cortejo evidente, un viento de metal que vive solo, un sirviente mortal vestido de hambre, y en lo fresco que baja del árbol, en la esencia del sol que su salud de astro implanta en las flores, cuando a mi piel parecida al oro llega el placer, tú, fantasma coral con pies de tigre, tú, ocasión funeral, reunión ígnea, acechando la patria en que sobrevivo con tus lanzas lunares que tiemblan un poco. Porque la ventana que el mediodía vacío atraviesa tiene un día cualquiera mayor aire en sus alas, el frenesí hincha el traje y el sueño al sombrero, una abeja extremada arde sin tregua. Ahora, qué imprevisto paso hace crujir los caminos? Qué vapor de estación lúgubre, qué rostro de cristal, y aún más, qué sonido de carro viejo con espigas? Ay, una a una, la ola que llora y la sal que se triza, y el tiempo del amor celestial que pasa volando, han tenido voz de huéspedes y espacio en la espera. De distancias llevadas a cabo, de resentimientos infieles, de hereditarias esperanzas mezcladas con sombra, de asistencias desgarradoramente dulces y días de transparente veta y estatua floral, qué subsiste en mi término escaso, en mi débil producto? De mi lecho amarillo y de mi substancia estrellada, quién no es vecino y ausente a la vez? Un esfuerzo que salta, una flecha de trigo tengo, y un arco en mi pecho manifiestamente espera, y un latido delgado, de agua y tenacidad, como algo que se quiebra perpetuamente, atraviesa hasta el fondo mis separaciones, apaga mi poder y propaga mi duelo.
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Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Poema del puerto
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida. Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas. Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas. Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma. ¡Oh! la luna ha movido sus dos labios de plata. ¡Oh! la luna me ha dicho las tres viejas palabras: «Muerte, amor y misterio...» ¡Oh, mis carnes se acaban! Sobre las carnes muertas alma mía se enarca. Alma -gato nocturno- sobre la luna salta. Va por los cielos largos triste y acurrucada. Va por los cielos largos sobre la luna blanca.
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Viaje
hay hombres con una historia o dos pero cab calloway tenía otra historia a nadie la podía mostrar y le pesaba más que el Día de la Santa Consolación ¡ah cab calloway hijo! toda sabiduría es poca eso se sabe con los brazos hundidos hasta el codo en la espesa marea se le volvían dulces las mujeres y terribles como un cuento de hadas la Bella Durmiente se la pasaba despertando cómo salir del bosque oscuro cómo salir preguntaba cab calloway "por áhi anda el cansancio haciendo ruidos" decía pero no cab calloway arregló su corazón como una casa puso la mesa y bebió a la salud de todos los vivientes ninguno conocía a cab calloway pero una especie de huno o vos o calor o luz se les caía en la cabeza según cuando cab calloway brindaba de modo que está bien el pajarito está contento salta y salta en la jaula y canta ¡ah cab calloway padre! un día de estos se murió y lo enterraron con sus pies que asistieron respetuosos a toda la ceremonia y después se fueron por el campo y en la pieza de cab calloway lloraban las mujeres cuando las lágrimas se secaron el pajarito se las comió el pajarito está contento salta y salta en la jaula y canta una mujer a lo mejor le abrazaba los pies a cab calloway antes de que se fueran por el campo hundiéndose hasta el codo en la espesa marea ya vueltos dulces dulces
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Lamento por la historia de cab calloway
Aquello era hermoso. ¿Te acuerdas de como las flores nacían? ¿De cómo traía el ocaso su rojo clavel en la boca? ¿De un hombre que todas las tardes tocaba el violín a la puerta? ¿Del soñar cotidiano que daba sus llamas al alma en la sombra? ¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso. Yo no sé si tú vuelves conmigo y conmigo lo evocas. ¡Tan alegre pasar, desgarrando el eterno momento, pisoteando, sin verlas, las rosas! Hay un instante que todo lo puede, que salta los días y vive presente en el cielo dorado de nuestra memoria. ¿Por qué no ha de ser ese instante el que ya para siempre te colme las horas? ¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso. Todas las cosas que son, son hermosas aunque sepamos de fijo que acaban y mueren un día, que pasan rozando las vidas y nunca retornan. ¿Te acuerdas de aquello? La juventud nos cantaba, nos canta, su canto de gloria. Aquello era hermoso: pasar sin pensar, y soñar sin llegar, aceptar sin jamás preguntar por la mano que dio la limosna. Y yo te pregunto. Y acaso esta brisa que mueve la hierba me da tu respuesta, me dice la oscura palabra que nunca se nombra.
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Recuerdos
Por los campos luchados se extienden los heridos. Y de aquella extensión de cuerpos luchadores salta un trigal de chorros calientes, extendidos en roncos surtidores. La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo. Y las heridas suenan, igual que caracolas, cuando hay en las heridas celeridad de vuelo, esencia de las olas. La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega. La bodega del mar, del vino bravo, estalla allí donde el herido palpitante se anega, y florece, y se halla. Herido estoy, miradme: necesito más vidas. La que contengo es poca para el gran cometido de sangre que quisiera perder por las heridas. Decid quién no fue herido. Mi vida es una herida de juventud dichosa. ¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente herido por la vida, ni en la vida reposa herido alegremente! Si hasta a los hospitales se va con alegría, se convierten en huertos de heridas entreabiertas, de adelfos florecidos ante la cirugía. de ensangrentadas puertas. Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas. Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo. Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.
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El herido
Por los campos luchados se extienden los heridos. Y de aquella extensión de cuerpos luchadores salta un trigal de chorros calientes, extendidos en roncos surtidores. La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo. Y las heridas suenan, igual que caracolas, cuando hay en las heridas celeridad de vuelo, esencia de las olas. La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega. La bodega del mar, del vino bravo, estalla allí donde el herido palpitante se anega, y florece, y se halla. Herido estoy, miradme: necesito más vidas. La que contengo es poca para el gran cometido de sangre que quisiera perder por las heridas. Decid quién no fue herido. Mi vida es una herida de juventud dichosa. ¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente herido por la vida, ni en la vida reposa herido alegremente! Si hasta a los hospitales se va con alegría, se convierten en huertos de heridas entreabiertas, de adelfos florecidos ante la cirugía. de ensangrentadas puertas. Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas. Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo. Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.
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Sí:       la realidad propone siempre sueños, mas sólo uno entre muchos elige la mirada. De quien madruga a verla,                             y no del sol,                                           procede -aunque él no se lo crea- la luz que ordena y fija el mundo en sus formas más bellas:                             Damas altas, calandrias... Vistas así las cosas, iluminadas por amor tan claro ¿cómo van a negarse?                       Dóciles, entregadas a su más alto vuelo, se demoran, esperan, se eternizan.Cazadoras al filo de la aurora. Cobrar la plenitud, guardar el canto como trofeo y ¡a volar las alas! Contra un mundo fugaz, esquivo y raudo, que salta a su «seré» de el «ya he sido», pupilas aún más rápidas lanzan dardos certeros. Difícil blanco ofrece hoy la mañana: escorzo de cristal que pasa huyendo de no sé qué jaurías invisibles.                                   ¿Un instante del iris? Rasga el silencio y...                         ¡Luz ilesa! He ahí la eternidad, en dos palabras.
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Glosas en homenaje a j.g.
Buscando raíces de alas la frente se le desplaza a derecha e izquierda. Y sobre el remolino de la cara se le fija, telón del más allá, comba y ancha. Una alimaña le grita en la nariz que intenta aplastársele enfurecida... Irrumpe un griego por sus ojos distantes. Un griego que sofocan de enredaderas las colinas andaluzas de sus pómulos y el valle trémulo de su boca. Salta su garganta hacia afuera pidiendo la navaja lunada de aguas filosas. Cortádsela. De norte a sud. De este a oeste. Dejad volar la cabeza, la cabeza sola, herida de ondas marinas negras... Y de caracolas de sátiro que le caen como campánulas en la cara de máscara antigua. Apagadle la voz de madera, cavernosa, arrebujada en las catacumbas nasales. Libradlo de ella, y de sus brazos dulces, y de su cuerpo terroso. Forzadle sólo, antes de lanzarlo al espacio, el arco de las cejas hasta hacerlos puentes del Atlántico, del Pacífico... Por donde los ojos, navíos extraviados, circulen sin puertos ni orillas...
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Retrato de garcía lorca
El sapo iscariote y ladrón en la silla del juez, repartiendo castigos y premios ¡en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida en el pecho!... Y el hombre aquí de pie, firme, erguido, sereno, con el pulso normal, con la lengua en silencio, los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos. El sapo iscariote y ladrón en la silla del juez, repartiendo castigos y premios... y yo tranquilo aquí callad impasible, cuerdo... ¡cuerdo! sin que me quiebre el mecanismo del cerebro. ¿Cuándo se pierde el juicio? Relojeros, ¿cuando enloquece el hombre? ¿Cuándo? ¿Cuándo es cuando se enuncian los conceptos absurdos y blasfemos, y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos? ¿Cuándo es cuando se dice, por ejemplo: no es verdad Dios no ha puesto al hombre aquí en la Tierra bajo la luz y la ley del Universo; el hombre es un insecto que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello? ¿Cuándo, si no es ahora (yo pregunto loqueros), cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos, sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento? ¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo, y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto? Si no es ahora, ahora que la Justicia vale menos, mucho menos, que el orín de los perros; si no es ahora, ahora que la Justicia tiene menos, infinitamente menos categoría que el estiércol; si no es ahora, ¿cuándo, cuándo se pierde el juicio? Respondedme, loqueros, ¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro? Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto, y ..., ¡ni en España hay locos! Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo. ¡Que bien marcha el reloj; qué bien marcha el cerebro este reloj, este cerebro -tic,tac... tic,tac, tic,tac...- es un reloj perfecto..., perfecto... ¡perfecto!
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Loqueros... relojeros...
El sapo iscariote y ladrón en la silla del juez, repartiendo castigos y premios ¡en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida en el pecho!... Y el hombre aquí de pie, firme, erguido, sereno, con el pulso normal, con la lengua en silencio, los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos. El sapo iscariote y ladrón en la silla del juez, repartiendo castigos y premios... y yo tranquilo aquí callad impasible, cuerdo... ¡cuerdo! sin que me quiebre el mecanismo del cerebro. ¿Cuándo se pierde el juicio? Relojeros, ¿cuando enloquece el hombre? ¿Cuándo? ¿Cuándo es cuando se enuncian los conceptos absurdos y blasfemos, y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos? ¿Cuándo es cuando se dice, por ejemplo: no es verdad Dios no ha puesto al hombre aquí en la Tierra bajo la luz y la ley del Universo; el hombre es un insecto que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello? ¿Cuándo, si no es ahora (yo pregunto loqueros), cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos, sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento? ¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo, y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto? Si no es ahora, ahora que la Justicia vale menos, mucho menos, que el orín de los perros; si no es ahora, ahora que la Justicia tiene menos, infinitamente menos categoría que el estiércol; si no es ahora, ¿cuándo, cuándo se pierde el juicio? Respondedme, loqueros, ¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro? Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto, y ..., ¡ni en España hay locos! Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo. ¡Que bien marcha el reloj; qué bien marcha el cerebro este reloj, este cerebro -tic,tac... tic,tac, tic,tac...- es un reloj perfecto..., perfecto... ¡perfecto!
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Salta la palabra adelante del pensamiento adelante del sonido la palabra salta como un caballo adelante del viento como un novillo de azufre adelante de la noche se pierde por las calles de mi cráneo en todas partes las huellas de la fiera en la cara del árbol el tatuaje escarlata en la frente del torreón el tatuaje de hielo en el **** de la iglesia el tatuaje eléctrico sus uñas en tu cuello sus patas en tu vientre la señal violeta el tornasol que gira hasta el blanco hasta el grito hasta el basta el girasol que gira como un ay desollado la firma del sin nombre a lo largo de tu piel en todas partes el grito que ciega la oleada negra que cubre el pensamiento la campana furiosa que tañe en mi frente la campana de sangre en mi pecho la imagen que ríe en lo alto de la torre la palabra que revienta las palabras la imagen que incendia todos los puentes la desaparecida en mitad del abrazo la vagabunda que asesina a los niños la idiota la mentirosa la incestuosa la corza perseguida la mendiga profética la muchacha que en mitad de la vida me despierta y me dice acuérdate
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Disparo
De manhã é sempre abrir. Não, tu não podes chegar atrasado, ao lugar onde te chateias, estás encharcado em Gin. e agora não sabes realmente não sabes que fazer, mas, é o motivo pelo qual ganhas dinheiro. Tu bebes, fumas, danças mas o que será de ti quando esta noite acabar continuarás aí sentado bebendo fumando deprimido talvez, só esperando que aquela rapariga passe ao teu lado. Salta em frente dá uma volta até ao bar onde estou salta em frente para a minha teia e aí verás a poucos metros a porta que te separa do outro lado.
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Apr 13, 2014
Apr 13, 2014 at 2:13 PM UTC
um dia
Mostardemais para manchar minha blusa só de susto, me lambuzo, molho e sujo Picadoendo, agulha sangrando, molho e tempero tempo e erro Salta da minha boca e cai no chão (falar pra quê?) espatifando o reflexo no chão e matéria deforma Se informa
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Jun 24, 2017
Jun 24, 2017 at 11:49 AM UTC
Mostardemais
Al través de breñales de floresta no hollada, Cauteloso, en la sombra, por oculto sendero, El Fauno, que las ninfas desnudas caza artero, Se desliza, el pie rápido y ardiente la mirada. Es grato, divagando, de una fuente ignorada Oír, bajo las frondas, el rumor placentero, Cuando sus áureas flechas el Sol, divino arquero, Lanza en la móvil noche por la extensión callada. Se extravía una ninfa, se para, y de la Aurora Oye caer las lágrimas que desde el cielo llora Y que en el verde musgo temblando se disuelven. Desde el follaje, el Fauno salta sobre ella; aprisa La rapta, hiere el aire con su burlona risa, Y se aleja. Y los bosques a su silencio vuelven.
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Pan
Con un trapo y un cuchillo                                                 contra la idea fija Contra el toro del miedo Contra la tela contra el vacío                                                     el surtidor La llama azul del cobalto                                               el ámbar quemado Verdes recién salidos del mar                                                       añiles reflexivos Con un trapo y un cuchillo                                                 sin pinceles Con los insomnios con la rabia con el sol Contra el rostro en blanco del mundo El surtidor                       la ondulación serpentina La vibración acuática del espacio El triángulo el arcano La flecha clavada en el altar nego Los alfabetos coléricos La gota de tinta de sangre de miel Con un trapo y un cuchillo                                                 el surtidor Salta el rojo mexicano                                           y se vuelve ***** Salta el rojo de la India                                             y se vuelve ***** Los labios ennegrecen                                           ***** de Kali Carbón para tus cejas y tus párpados Mujer deseada cada noche                                                   ***** de Kali El amarillo y sus fieras abrasadas El ocre y sus tambores subterráneos El cuerpo verde de la selva negra El cuerpo azul de Kali                                         el **** de la Guadalupe Con un trapo y un cuchillo                                               contra el triángulo El ojo revienta                             surtidor de signos La ondulación serpentina avanza Marea de apariciones inminentes El cuadro es un cuerpo Vestido sólo por su enigma desnudo
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Al pintor swaminathan
Con un trapo y un cuchillo                                                 contra la idea fija Contra el toro del miedo Contra la tela contra el vacío                                                     el surtidor La llama azul del cobalto                                               el ámbar quemado Verdes recién salidos del mar                                                       añiles reflexivos Con un trapo y un cuchillo                                                 sin pinceles Con los insomnios con la rabia con el sol Contra el rostro en blanco del mundo El surtidor                       la ondulación serpentina La vibración acuática del espacio El triángulo el arcano La flecha clavada en el altar nego Los alfabetos coléricos La gota de tinta de sangre de miel Con un trapo y un cuchillo                                                 el surtidor Salta el rojo mexicano                                           y se vuelve ***** Salta el rojo de la India                                             y se vuelve ***** Los labios ennegrecen                                           ***** de Kali Carbón para tus cejas y tus párpados Mujer deseada cada noche                                                   ***** de Kali El amarillo y sus fieras abrasadas El ocre y sus tambores subterráneos El cuerpo verde de la selva negra El cuerpo azul de Kali                                         el **** de la Guadalupe Con un trapo y un cuchillo                                               contra el triángulo El ojo revienta                             surtidor de signos La ondulación serpentina avanza Marea de apariciones inminentes El cuadro es un cuerpo Vestido sólo por su enigma desnudo
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