"nariz" poems
me quiero así.
me quiero así, con mis ojos color noche
y mi nariz redonda
y la luna de canela que vive sobre ella.
me quiero así,
con mi pelo rizado e indomable
que solo se deja llevar por el viento.
me quiero así,
con mi piel del mismo color
del café con leche
que me gusta tanto.
me quiero así,
con mi poesía y sin ella,
con las palabras que siento,
con las palabras que callo.
me quiero así,
mágica y única;
porque así soy,
porque así me hicieron,
porque sí.
Oct 9, 2016
Oct 9, 2016 at 6:59 PM UTC
¡Qué alegre y fresca la mañanita!
Me agarra el aire por la nariz:
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita,
junto a una piedra, muele maíz.
Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral:
otro con caites y sin sombrero
busca una vaca con su ternero
para ordeñarla junto al corral.
Sonriendo a veces a la muchacha,
que de la piedra pasa al fogón,
un sabanero de buena facha,
casi en cuclillas afila el hacha
sobre una orilla del mollejón.
Por las colinas la luz se pierde
bajo el cielo claro y sin fin;
ahí el ganado las hojas muerde,
y hay en los tallos del pasto verde,
escarabajos de oro y carmín.
Sonando un cuerno corvo y sonoro,
pasa un vaquero, y a plena luz
vienen las vacas y un blanco toro,
con unas manchas color de oro
por la barriga y en el testuz.
Y la patrona, bate que bate,
me regocija con la ilusión
de una gran taza de chocolate,
que ha de pasarme por el gaznate
con la tostada y el requesón.
2.4k
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones",
la ciudad
muerde con sus almenas
un pedazo de cielo,
mientras el Tajo,
alfanje que se funde en un molde de piedra,
atraviesa los puentes y la Vega,
pintada por algún primitivo castellano
de esos que conservaron
una influencia flamenca.
Ya al subir en dirección a la ciudad,
apriétase en las llaves
la empuñadura de una espada,
en tanto que un vientecillo
nos va enmoheciendo el espinazo
para insuflarnos el empaque
que los aduaneros exigen al entrar.
¡Silencio!
¡Silencio que nos extravía las pupilas
y nos diafaniza la nariz!
¡Silencio!
Perros que se pasean de golilla
con los ojos pintados por el Greco.
Posadas donde se hospedan todavía
los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón".
Puertas que gruñen y se cierran
con las llaves que se le extraviaron a San Pedro.
¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar
las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales!
Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo,
tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos
y un tufo a herrumbre y a ratón.
Hidalgos que se detienen para escupir
con la jactancia con que sus abuelos
tiraban su escarcela a los leprosos.
Los pies ensangrentados por los guijarros,
se gulusmea en las cocinas
un olorcillo a inquisición,
y cuando las sombras se descuelgan de los tejados,
se oye la gesta
que las paredes nos cuentan al pasar,
a cuyo influjo una pelambre
nos va cubriendo las tetillas.
¡Noches en que los pasos suenan
como malas palabras!
¡Noches, con gélido aliento de fantasma,
en que las piedras que circundan la población
celebran aquelarres goyescos!
¡Juro,
por el mismísimo Cristo de la Vega,
que a pesar del cansancio que nos purifica
y nos despoja de toda vanidad,
a veces, al atravesar una calleja,
uno se cree Don Juan!
2.3k
Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.
Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.
Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independienre
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.
Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.
Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.
No hay adiós a mi perro que se ha muerco.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
2.2k
hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
y yo estoy en él.
intentando nadar en sus aguas de ron y morirsoñando,
intentando no ahogarme,
intentando volver al lugar de donde soy.
en las orillas del mar
de este país en el mundo
la arena cuenta la historia de aquellos que estuvieron antes de mí
de los barcos,
los barcos,
los barcos que dieron y robaron,
los barcos que me dieron mis rizos y mi nariz,
mi español y mi apellido.
hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
y yo estoy en él,
con amor por sus lluvias de café y gente cálida,
sus calles y sus ríos,
playas y canciones.
hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
y yo estoy en él,
temiendo por sus mujeres y su belleza,
temiendo por sus niñas,
temiendo por, y a, sus hombres sin amor.
hay un país en el mundo,
colocado
en el mismo trayecto del sol.
y yo estoy en él.
su tierra tiene más poemas de los que sabe leer,
más canciones de las que puede cantar,
más esperanza de la que ha perdido.
todavía hay esperanza
para este país en el mundo
colocado en el mismo trayecto del sol.
y yo estoy en él.
Feb 10, 2018
Feb 10, 2018 at 8:13 PM UTC
si supieras que pienso en ti
a cada instante,
si apreciaras tantito
esta forma de querer,
te darías cuenta que tienes algo especial.
pero tal vez solo te incomode,
o pensaras que aburrido,
que absurda forma de querer.
pero nadie mas te va a querer así,
de lejos como si nada,
tan cerca al tocarte,
y aun así no tenerte ni una sola vez.
nadie mas te va a esperar,
con estas ganas de besar tu nariz,
de recorrer los dedos en tu rostro,
sabiendo que tal vez un día
te esfumes como si nada hubiese importado,
por que se que para ti no lo hago.
no me importa.
te quiero, y te espero.
si supieras que te adoro,
que me duermo pensando
en el color de tus ojos,
o en la forma que tus dedos
acarician los mios....
pensarias que estoy loca,
al seguir atandome a ti,
aun sabiendo que no me quieres;
tal vez pienses que soy tonta,
y no lo puedo negar;
en este juego de amor,
si voy perdiendo yo.
pero espero al recorrer el tiempo,
y yo vaya logrando olvidarte,
espero que pienses en mi,
aunque sea una sola vez,
y digas, y te des cuenta,
que te quise de verdad,
y que tuviste algo especial,
al alcance de tus dedos,
y lo dejaste ir.
Jan 28, 2013
Jan 28, 2013 at 12:02 AM UTC
Qué pura eres de sol o de noche caída,
qué triunfal desmedida tu órbita de blanco,
y tu pecho de pan, alto de clima,
tu corona de árboles negros, bienamada,
y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje
que huele a sombra y a precipitada fuga tiránica.
Ahora, qué armas espléndidas mis manos,
digna su pala de hueso y su lirio de uñas,
y el puesto de mi rostro, y el arriendo de mi alma
están situados en lo justo de la fuerza terrestre.
Qué pura mi mirada de nocturna influencia,
caída de ojos obscuros y feroz acicate,
mi simétrica estatua de piernas gemelas
sube hacia estrellas húmedas cada mañana,
y mi boca de exilio muerde la carne y la uva,
mis brazos de varón, mi pecho tatuado
en que penetra el vello como ala de estaño,
mi cara blanca hecha para la profundidad del sol,
mi pelo hecho de ritos, de minerales negros,
mi frente penetrante como golpe o camino,
mi piel de hijo maduro, destinado al arado,
mis ojos de sal ávida, de matrimonio rápido,
mi lengua amiga blanda del dique y del buque,
mis dientes de horario blanco, de equidad sistemática,
la piel que hace a mi frente un vacío de hielos
y en mi espalda se torna, y vuela en mis párpados,
y se repliega sobre mi más profundo estímulo,
y crece hacia las rosas en mis dedos,
en mi mentón de hueso y en mis pies de riqueza.
Y tú como un mes de estrella, como un beso fijo,
como estructura de ala, o comienzos de otoño,
niña, mi partidaria, mi amorosa,
la luz hace su lecho bajo tus grandes párpados
dorados como bueyes, y la paloma redonda
hace sus nidos blancos frecuentemente en ti.
Hecha de ola en lingotes y tenazas blancas,
tu salud de manzana furiosa se estira sin límite,
el tonel temblador en que escucha tu estómago,
tus manos hijas de la harina y del cielo.
Qué parecida eres al más largo beso,
su sacudida fija parece nutrirte,
y su empuje de brasa, de bandera revuelta,
va latiendo en tus dominios y subiendo temblando
y entonces tu cabeza se adelgaza en cabellos,
y su forma guerrera, su círculo seco,
se desploma de súbito en hilos lineales
como filos de espadas o herencias del humo.
1.7k
El es….
no lo se, tal vez es el aroma de aquel café con vainilla ese día blanco; ese instante que dio vueltas en mi cabeza y el ni en cuenta….tal vez es el sabor a tequila y el latido de su corazón y el piso frió…tal vez es sabor a menta, o una canción punk…o tal vez es el dolor que me gusta mas, o el placer que duele tanto….tal vez es el amor de mi vida, o otra historia que contar….tal vez es su altura, la forma que se sienta, su cuerpo largo y yo tan pequeña…tal vez es sus ojos, sus pestañas, su nariz…tal vez es su dolor, y el mio, tal vez es su debilidad, y la mía…tal vez es una cerveza y un cigarrillo nervioso, o un buen whisky para relajar…. quizás sea simplemente ese ultimo beso, pasión, calor…..tal vez es el sueño que ya no me llega, las horas sin dormir…tal vez sea cada lagrima que callo, tal vez.
Tal vez, el es simplemente un anhelo mas.
Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:54 AM UTC
me gustas cuando me miras así,
con esas ganas que no se saben disimular;
eres un rey,
eres mi rey.
tus besos de cafe,
tus pestañas largas de niño,
Tus ojos entre-cerrados;
Eres un rey,
Eres mi rey.
Eres un rey,
Los modales de una nobleza extinta,
Tu nariz aristócrata,
Tu piel de emperador Azteca;
Eres mi rey.
Este cuerpo,
Esclavo tuyo,
Mi rey,
Te espera,
Te cumple,
Te quiere.
Eres un rey,
Eres mi rey.
Ordenas con tus dedos,
Mandas con los labios,
Dictas con tu lengua....
Comandas cada guerra,
Mi rey,
Que empieza en mi corazón,
Y eres el general
Que solo sabe ganar..
Presides de las pequeñas montañas
Que son mis pechos así,
De el río de deseo que sabes empezar en mi,
Reinas en mi alma,
Que florece con tus besos,
Eres un rey,
Eres mi rey.
Feb 19, 2013
Feb 19, 2013 at 1:17 AM UTC
na primeira noite eram estranhas.
disformes, distantes, extremamente presentes na sua tão triste ausência.
doeram-me todas as entranhas do corpo. pela memória e pelo presente.
agora, volvidos 3 dias volto a olhá-las.
já consigo olhá-las, auxiliá-las e já não me estão distantes.
agora são companheiras de luta.
algumas lutas mais leais que outras bem se sabe, mas ainda assim resistentes no seu silêncio.
o cheiro já me acolhe e todos os muitos sons que me circundam,
conseguem agora embalar-me e levar-me num sono tranquilo.
estou perto dos 28.
já não sou miúda, agora sei-o e mais sério, sinto-o.
ainda não sei que mulher sou, e como vou crescer a partir daqui.
há vários ajustes, estou muito irrequieta com o que vou fazer.
penso demasiado na pessoa que quero construir a partir daqui. é como se tivesse acabado de nascer mas já a saber falar, andar e pensar
- oh, penso tanto…
tenho de me permitir aprender e cair, chorar aos primeiros dentes.
mas a miúda deixa-me orgulhosa. gostei de ti andreia pequena, feliz, divertida e curiosa.
gostei da tua coragem e da tua força. até do teu nariz empertigado.
choro ao teu enterro, comovida pelo orgulho que te sinto e pelas saudades que me vais trazer.
a tua inocência guarda-la-ei como o meu mais precioso tesouro, e a ela recorrerei quando me vacilar a certeza.
crescer é de uma dureza atroz. o passado vejo-o enevoado, lamacento de muito difícil definição.
no entanto o futuro é um abismo.
dá-me vertigens querer espreitá-lo. mesmo quando coloco apenas os olhos, como se me escondesse dele mesmo. de mim mesma, dessa andreia que serei. como se não quisesse que ela me apanhasse a espiá-la a ver-lhe os movimentos, para que os usasse ou os julgasse de ante mão.
aqui estou, numa cama de hospital. viva e livre de qualquer mal. (mal maior pelo menos). e esta andreia do presente, esta nova-mulher, tem muito medo.
muito medo de falhar, muito medo de não ser tão feliz quanto a miúda foi.
Feb 7, 2013
Feb 7, 2013 at 5:15 AM UTC
Te veo, mi mirada fijamente se posa en tus ojos, ese par de esferas llenas de una luminosidad atrevida, perversa pero hermosa. Mis ojos acarician lentamente todo el contorno tan bello y fino de tu rostro, tus labios, tu pequeña y fina nariz esas mejillas tersas y blancas como rociadas por un baño de luna, la mejor conjunción poética recreada instintivamente por una naturaleza casi divina.
Dec 24, 2014
Dec 24, 2014 at 2:36 PM UTC
A medida que nos aproximamos
las piedras se van dando mejor.
Desnudo, anacorético,
las ventanas idénticas entre sí,
como la vida de sus monjes,
el Escorial levanta sus muros de granito
por los que no treparán nunca los mandingas,
pues ni aún dentro de novecientos años.
hallarán una arruga donde hincar
sus pezuñas de azufre y pedernal.
Paradas en lo alto de las chimeneas,
las cigüeñas meditan la responsabilidad
de ser la única ornamentación del monasterio,
mientras el viento que reza en las rendijas
ahuyenta las tentaciones que amenazan
entrar por el tejado.
Cencerro de las piedras que pastan
en los alrededores,
las campanas de la iglesia
espantan a los ángeles
que viven en su torre
y suelen tomarlos de improviso,
haciéndoles perder alguna pluma
sobre el adoquinado de los patios.
¡Corredores donde el silencio tonifica
la robustez de las columnas!
¡Salas donde la austeridad es tan grande,
que basta una sonrisa de mujer
para que nos asedien los pecados de Bosch
y sólo se desbanden en retirada
al advertir que nuestro guía
es nuestro propio arcángel,
que se ha disfrazado de guardián!
Los visitantes,
la cabeza hundida entre los hombros
(así la Muerte no los podrá agarrar
como se agarra a un gato),
descienden a las tumbas y al pudridero,
y al salir,
perciben el esqueleto de la gente
con la misma facilidad
con que antes les distinguían la nariz.
Cuando una luna fantasmal
nieva su luz en las techumbres,
los ruidos de las inmediaciones
adquieren psicologías criminales,
y el silencio
alcanza tal intensidad,
que se camina
como si se entrara en un concierto,
y se contienen las ganas de toser
por temor a que el eco repita nuestra tos
hasta convencernos de que estamos tuberculosos.
¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad
y en las que el miedo
hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres,
quienes, al enfrentarnos,
se persignan bajo el embozo
por si nosotros fuéramos Satán!
1.3k
No puedo parar pensando en ti
Ni tus pestañas
Ni el olor de tu piel
No logro olvidar tus manos
Como me acariciaban
Y como movían por mi cuerpo con debilidad y oportunidad
Tus ojos están quemados en mi mente con la candela de mis sueños
Hueles a cigarrillo y aventura
Hueles a hablando nariz contra nariz
Eres electricidad y yo una lámpara sin luz ( te necesito)
Haces que todo los pelos en mis brazos se levanten al cielo.
Eres celestial.
Y yo terrestre.
La lejura entre nuestros cuerpos me enferma.
Aug 28, 2012
Aug 28, 2012 at 3:07 PM UTC
Al pie de tu cadáver sólo llora tu hija.
Nadie te pone amor, ni flores, ni recuerdos.
Desnuda estás, y sola, entre cuatro paredes
altas, altas y solas, sin penas y sin duelos.
Ni una silla siquiera, ni un banco en que la gente
si llegara a mirarte se sentara en silencio.
Arden las cuatro velas y arden las paredes
con una llama fría, un apagado incendio.
El hospital es tierno y son tiernas las manos
que te han puesto bonita en tu vestido viejo.
Tu nariz se adelgaza y tu blancura crece,
se derrama en tu piel como un viento.
Arañas, caen arañas del techo, caen cenizas,
papeles, sombras, trapos, caen del cielo,
rosas que Dios te tira,
ángeles en pedazos, y sueños.
1.2k
¿Qué hay qué hacer para poder vivir?
¿Qué pruebas hay que pasar para poder ser feliz?
Mi corazón que anhela no pide nada más que ir,
pero mi mente, mis brazos, mis piernas, mi nariz
toda yo sé que no podré
Lo único que pido es poder reír,
sin tener que convertirme en actriz
Mi corazón que anhela no quiere dormir,
pero mis dedos, mis pestañas, mi pecho, mi matriz
toda yo sé que no pasará
No pienso más en herir
y ya me cansé de ser infeliz
Mi corazón que anhela está cansado de fingir,
igual que mi pelo, mis uñas, mis venas, mi cicatriz
y toda yo sé que es inútil
Mi corazón que anhela todavía piensa en huir,
y toda yo, no me quiero rendir.
Jan 20, 2013
Jan 20, 2013 at 11:32 PM UTC
O pó queima o nariz,
O álcool aquece o corpo,
A música acolhe,
O sangue jorra.
A ultima imagem,
O ultimo cheiro,
O último sentimento,
Dor.
Uma veste de sangue a cobre,
Olhos vermelhos escondem a paranóia,
Um punhal brilhante reflete o medo.
Um soco no espelho,
Um último beijo,
Julieta, Julieta,
Não se vá.
Romeu, Romeu,
Um punhal resolveu,
Piscina escarlate,
Seu sangue é combate.
Veludo frio,
Coração congelado,
Toque caloroso,
Olhar vidrado.
Romeu, Romeu,
Você lembra do dia que ela morreu?
Nov 5, 2014
Nov 5, 2014 at 2:24 PM UTC
Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.1
965
Cuando respiras y mi cabeza recostada
Sube y baja y escucho el aire escapar tus pulmones,
Que son míos también,
Me tiembla el corazón,
Que es tuyo también,
De ese sentimiento de saberte mío,
De saberme tuya y de sabernos juntos, siempre.
Cuando sin pensarlo acostados
Cabe la silueta de mi rostro,
Las curvas de mi frente y mi nariz, mis labios,
Contra la curva de tu cuello,
Para qué caiga mi boca justo ahí,
Donde te gustan más los besos, y te hago suspirar,
Me sonrió al pensar que te se cuidar.
Dec 9, 2013
Dec 9, 2013 at 1:17 AM UTC
Los surtidores pulverizan
una lasitud
que apenas nos deja meditar
con los poros, el cerebelo y la nariz.
¡Estanques de absintio
en los que se remojan
los encajes de piedra de los arcos!
¡Alcobas en las que adquiere la luz
la dulzura y la voluptuosidad
que adquiere la luz
en una boca entreabierta de mujer!
Con una locuacidad de Celestina,
los guías
conducen a las mujeres al harén,
para que se ruboricen escuchando
lo que las fuentes les cuentan al pasar,
y para que, asomadas al Albaicín,
se enfermen de "saudades"
al oír la muzárabe canción,
que todavía la ciudad
sigue tocando con sordina.
Cuellos y ademanes de mamboretá,
las inglesas componen sus paletas
con el gris de sus pupilas londinenses
y la desesperación encarnada de ser vírgenes,
y como si se miraran al espejo,
reproducen,
con exaltaciones de tarjeta postal,
las estancias llenas de una nostalgia de cojines
y de sombras violáceas, como ojeras.
En el mirador de Lindaraja,
los visitantes se estremecen al comprobar
que las columnas
tienen la blancura y el grosor
de los brazos de la favorita,
y en el departamento de los baños
se suenan la nariz
con el intento de catar
ese olor a carne de odalisca,
carne que tiene una consistencia y un sabor
de pastilla de goma.
¡Persianas patinadas
por todos los ojos
que han mirado al través!
¡Paredes que bajo sus camisas de puntilla
tienen treinta y siete grados a la sombra!
Decididamente,
cada vez que salimos
del Alhambra
es como si volviéramos
de una cita de amor.
887
Se van rompiendo cosas
en la casa
como empujadas por un invisible
quebrador voluntario:
no son las manos mías,
ni las tuyas,
no fueron las muchachas
de uña dura
y pasos de planeta:
no fue nada y nadie,
no fue el viento,
no fue el anaranjado mediodía
ni la noche terrestre,
no fue ni la nariz ni el codo,
la creciente cadera,
el tobillo,
ni el aire:
se quebró el plato, se cayó la lámpara,
se derrumbaron todos los floreros
uno por uno, aquél
en pleno octubre
colmado de escarlata,
fatigado por todas las violetas,
y otro vacío
rodó, rodó, rodó
por el invierno
hasta ser sólo harina
de florero,
recuerdo roto, polvo luminoso.
Y aquel reloj
cuyo sonido
era
la voz de nuestras vidas,
el secreto
hilo
de las semanas,
que una a una
ataba tantas horas
a la miel, al silencio,
a tantos nacimientos y trabajos,
aquel reloj también
cayó y vibraron
entre los vidrios rotos
sus delicadas vísceras azules,
su largo corazón
desenrollado.
La vida va moliendo
vidrios, gastando ropas,
haciendo añicos,
triturando
formas,
y lo que dura con el tiempo es como
isla o nave en el mar,
perecedero,
rodeado por los frágiles peligros,
por implacables aguas y amenazas.
Pongamos todo de una vez, relojes,
platos, copas talladas por el frío,
en un saco y llevemos
al mar nuestros tesoros:
que se derrumben nuestras posesiones
en un solo alarmante quebradero,
que suene como un río
lo que se quiebra
y que el mar reconstruya
con su largo trabajo de mareas
tantas cosas inútiles
que nadie rompe
pero se rompieron.
876
Elena despertó a las dos y cinco,
abrió despacio las contraventanas
y el sol de invierno hirió sus ojos
enrojecidos. Apoyada
la frente en el cristal,
miró a la calle: niños con bufandas,
perros. Tres curas
paseaban.
En ese mismo instante,
Dora comenzaba
a ponerse las medias.
Las ligas le dejaban
una marca en los muslos ateridos.
Al encender la radio -«Aída:
marcha nupcial»-,
recordaba palabras
-«Dora, Dorita, te amo»-
a la vez que intentaba
reconstruir el rostro de aquel hombre
que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada,
y leía distraída una moneda:
«Veinticinco pesetas.» «...por la gracia
de Dios.»
(Y por la cama)
Eran las tres y diez cuando Conchita
se estiraba
la piel de las mejillas
frente al espejo. Bostezó. Miraba
su propio rostro con indiferencia.
Localizó tres canas
en la raíz oscura de su pelo
amarillo. Abrió luego una caja
de crema rosa, cuyo contenido
extendió en torno a su nariz. Bostezaba,
y aprovechó aquel gesto
indefinible para
comprobar el estado
de una muela careada
allá en el fondo de sus fauces secas,
inofensivas, turbias, algo hepáticas.
Por otra parte,
también se preparaba
la ciudad.
El tren de las catorce treinta y nueve
alteró el ritmo de las calles. Miradas
vacilantes, ojos
confusos, planteaban
imprecisas preguntas
que las bocas no osaban
formular.
En los cafés, entraban
y salían los hombres, movidos
por algo parecido a una esperanza.
Se decía que aún era temprano. Pero
a las cuatro, Dora comenzaba
a quitarse las medias -las ligas
dejaban una marca
en sus muslos.
Lentas, solemnes, eclesiásticas,
volaban de las torres
palomas y campanas.
Mientras
se bajaba la falda,
Conchita vio su cuerpo
-y otra sombra vaga-
moverse en el espejo
de su alcoba. En las calles y plazas
palidecía la tarde de diciembre. Elena
cerró despacio las contraventanas.
895
Es ésta entonces la ávida vida abierta
a todos los insólitos vientos del Azar,
a todos los sólitos vientos
pregustados?
¿Es ésta?
¿Y aquí pensé encallar?
¿Aquí pensé afincar el anda?
¿y, por siempre, fijar
la vagabunda nao?
-Para, con la ánima despierta,
y en el tufo salino y en los vientos insólitos,
desaforados, turbulentos,
(con el sutil oído, con la aguda nariz -unánimes
acólitos-)
captar, captar, captar
la ciencia del fugado mar?
¿Es ésta, es ésta,
ánima mía,
corazón mío, espíritu mío, -sitibundos-,
corazón mío, espíritu mío, -errantes-,
frenéticos, vagabundos, 1
vaga mundos
desalados,
-es ésta,
es ésta entonces la ávida vida, soberana
de toda la cosa terrena y de la sideral y de lo que ideó el ensueño?
La ávida vida abierta como los fijos ojos
horadantes y como los oídos -caracoles profundos-
y el pensieroso ceño,
y la frente, -campana:
y la frente -campana- para albergar los aladíneos despojos
de las piraterías y los asaltos inverecundos:
los sables de abordaje -azules- de sangre rojos;
los labios -rojos- azules de mares y mundos;
los dedos enjoyados de acariciar la hembra (en cuyos lientos,
madorosos, musgosos refugios perfumados
descubrieran maravillosos Eldorados
y de abenuz y múrice deleitables portentos...)
Es ésta, es ésta
ánima mía sitibunda,
corazón mío, espíritu mío -ardientes,
insaturables, inextinguibles, indómitos, eternos insurgentes-,
¿es ésta entonces la ávida vida soberana,
y soberana de toda la cosa terrenal y sideral, o que soñó -cogitabunda-
la grávida campana
pletórica de fantasías indehiscentes?
La ávida vida abierta como los horadantes
fijos ojos insomnes y vigías
y los oídos, caracoles,
y la frente, campana:
y la boca, que al mar hurtó salobre aliento;
y la melena, ansia de fugas a los vientos errantes;
y el espíritu, al mar y al viento y a los soles
de oro y a las noches de terciopelo endrino,
-la libertad, la música recóndita y el encanto marino:
oh cazador de efímeros arreboles!
Oh cazador de efímeros arreboles,
de bocas y de ensueños que el deseo satura
de no sabido hechizo! 2
Oh cazador de arreboles efímeros,
de espíritus y sexos que el deseo enaltece
-transitorio- y que abaja el hastío;
oh cazador de nubes, navegador de nubes,
cabalgador dc sombras, propugnador de olvido,
domeñador de vientos!
Oh cazador de arreboles efímeros,
argonauta en océanos de sónes,
y en piélagos de ritmos
argonauta, y en noches de pasión y de perfumes
sexüales...! ¡oh noches de terciopelo endrino!
Es ésta entonces la ávida vida abierta
y a todos los milagros y a todos los portentos
y maravillas?
¿y a toda la cotidiana cosecha
pregustada?
¿o a lo que sembró el Azar?
¿o a todos los prodigios y a todos los mirajes
embaidores, y espejismos aladinescos, y señuelos,
e indehiscentes fantasías?
¿Es ésta, es ésta,
ánima mía,
corazón mío, espíritu mío -jamás, jamás saciados!-,
corazón mío, espíritu mío -satisfechos nunca!-
¿es ésta entonces la ávida vida de mis sueños,
la ávida vida soberana
de toda la cosa terrena y sideral o que ideó mi cogitar?
¿Es ésta?
¿Es ésta?
¿Y aquí pensé encallar?
821
Buscando raíces de alas
la frente
se le desplaza
a derecha
e izquierda.
Y sobre el remolino
de la cara
se le fija,
telón del más allá,
comba y ancha.
Una alimaña
le grita en la nariz
que intenta aplastársele
enfurecida...
Irrumpe un griego
por sus ojos distantes.
Un griego
que sofocan de enredaderas
las colinas andaluzas
de sus pómulos
y el valle trémulo
de su boca.
Salta su garganta
hacia afuera
pidiendo
la navaja lunada
de aguas filosas.
Cortádsela.
De norte a sud.
De este a oeste.
Dejad volar la cabeza,
la cabeza sola,
herida de ondas marinas
negras...
Y de caracolas de sátiro
que le caen
como campánulas
en la cara
de máscara antigua.
Apagadle
la voz de madera,
cavernosa,
arrebujada
en las catacumbas nasales.
Libradlo de ella,
y de sus brazos dulces,
y de su cuerpo terroso.
Forzadle sólo,
antes de lanzarlo
al espacio,
el arco de las cejas
hasta hacerlos puentes
del Atlántico,
del Pacífico...
Por donde los ojos,
navíos extraviados,
circulen
sin puertos
ni orillas...
699
el infierno adorna sus paredes
empiezan bailes y ritos
gotas de sangre rebotan en las mejillas de los malvados
Altísimos altares alzan las siluetas de quienes detestamos
levantamos el rostro para ver
Mientras se ríen y escupen sobre nuestras cabezas
incesantes gritos sirven de cantos
autores los pisoteados
quienes vomitan la culpa
se retuercen como en coreografía
espectáculo duro de ver
pero no aparto la vista
muerte y rabia es lo que se inhala
cada vez que se respira
mientras puñales atraviesan estómagos
rostros y miembros
mientras yo
cierro los ojos y cubro mi nariz
pero aún escucho
Aug 19, 2018
Aug 19, 2018 at 2:01 PM UTC