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"inquieta" poems
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Reír llorando
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Apenas te he dejado, vas en mí, cristalina o temblorosa, o inquieta, herida por mí mismo o colmada de amor, como cuando tus ojos se cierran sobre el don de la vida que sin cesar te entrego. Amor mío, nos hemos encontrado sedientos y nos hemos bebido todo el agua y la sangre, nos encontramos con hambre y nos mordimos como el fuego muerde, dejándonos heridas. Pero espérame, guárdame tu dulzura. Yo te daré también una rosa.
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Ausencia
Somos nós Angústias, alegrias, enganos e desenganos, Passeamos de mãos dadas, Subimos as mesmas escadas, Somos nós que vivemos. Sentimos aquilo que na alma temos, Sorrimos com a borboleta inquieta, Olhamos a porta semiaberta Somos nós que amamos. Sombra de verdes ramos, Perfume da natureza, Sua fresca beleza, Somos nós que contemplamos. Pedras das calçadas que vemos, Lágrimas bem choradas, Somos nós que sofremos, Somos nós de mãos dadas. Victor Marques
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Feb 28, 2012
Feb 28, 2012 at 12:08 PM UTC
Somos nós
Mi mente se siente inquieta, es mucho lo que pienso y muy poco lo que digo, soy detenido por el miedo. Amo el arte y amo las letras, cualquiera puede escribir pero son pocos los que escriben arte, cualquiera puede escribir palabras pero son pocos los que pueden escribir sentimientos. La escritura es una adicción, un sexto sentido. Estamos acostumbrados a pensar que el mundo se basa en lo que podemos ver, oler, oír y tocar, pero hay mas.. los sentimientos están ahí y no se pueden ver, ni oler, ni oír o tocar, y aun así se pueden materializar en letras y es en ese momento en el que lo que era invisible se vuelve visible, lo incomprensible se vuelve obvio y lo que nunca pudimos ver ahora reposa inmóvil sobre una hoja de papel.
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Nov 26, 2014
Nov 26, 2014 at 11:50 PM UTC
El poder de las letras
O coração não mais bate ansioso Não se queixa se se parte Mudo, calado, Pede que me esqueça que existe E que sucumba, Muda, calada, Ao vazio que me toma o peito Para que nele faça casa novamente. A cabeça divaga, inquieta, Queixando-se só de não se queixar Calada, indiferente, À impulsividade que me toma E que me torna, Feroz, calada, Num outro animal qualquer Que me rasga a pele e alma sujas. Sou presa e predadora nesta Primavera que chega Não mais borboleta mas fera sedenta Do sangue que em si mesma corre Feroz, abafada, Por drogas rotineiras E uma cabeça que se não cala Abafada, empurrada, Por whiskey rasca e brancos quentes Caio no ímpasse do quase esquecimento. O corpo que me prende não é o meu O Ser, levou-o a nortada Sou só sentires inexistentes e pensares duvidosos Matei-me e, impura, continuo a viver Presa na vida e presa de mim.
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Mar 21, 2017
Mar 21, 2017 at 6:19 PM UTC
21-03-17
Mi invitada abre la puerta cuando casi desespero la contemplo en medio de mi cuarto como dueña más bien que como sierva. Ella el arco me presta y yo lanzo la flecha. Y si acierto en el blanco en el cielo se abre un orificio más pequeño que el ojo de una aguja la aguja más pequeña y caen palabras del cielo que en mis manos se congregan. ¿En que reino se hallan sus raíces? empapadas del rocío que alimenta a las flores de la tierra ¿qué mandato obedecen? ¿y que afán las inquieta qué espantosa simpatía o qué rechazo? ¿Acaso el de horadar las superficies y humillar a las pobres apariencias? ¿de un palacio hacer un conventillo de un patán un caballero? ¿insinuar un portento en cada esquina? ¿embriagarme en una gota de realidad?
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Nov 23, 2011
Nov 23, 2011 at 11:09 AM UTC
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En qué momento cerramos los ojos, Y la dejamos sola. Niña criando niñ@. Permitió el robo de la inocencia, Deseó cariño con tiempo anticipado. Viene en camino, Una nueva vida se está formando, Inocente criatura a la que siento que amo. Un pasado que no cambia, El futuro que se observa incierto, Fortaleza en oración para ella y su vientre. Hoy abrimos los ojos, Estás aquí pequeñ@ Formándote día a día. Una madre sin palabras, Una abuela con dudas, Una niña inquieta y sin respuestas. Cuál es la verdad? Pequeño ser viene en camino Te damos nuestros brazos y recibimos.
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Dec 3, 2015
Dec 3, 2015 at 2:32 PM UTC
¿Cómo fue?
Ascoltami, i poeti laureati si muovono soltanto fra le piante dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti. Io, per me, amo le strade che riescono agli erbosi fossi dove in pozzanghere mezzo seccate agguantano i ragazzi qualche sparuta anguilla: le viuzze che seguono i ciglioni, discendono tra i ciuffi delle canne e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni. Meglio se le gazzarre degli uccelli si spengono inghiottite dall'azzurro: più chiaro si ascolta il susurro dei rami amici nell'aria che quasi non si muove, e i sensi di quest'odore che non sa staccarsi da terra e piove in petto una dolcezza inquieta. Qui delle divertite passioni per miracolo tace la guerra, qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza ed è l'odore dei limoni. Vedi, in questi silenzi in cui le cose s'abbandonano e sembrano vicine a tradire il loro ultimo segreto, talora ci si aspetta di scoprire uno sbaglio di Natura, il punto morto del mondo, l'anello che non tiene, il filo da disbrogliare che finalmente ci metta nel mezzo di una verità Lo sguardo fruga d'intorno, la mente indaga accorda disunisce nel profumo che dilaga quando il giorno più languisce. Sono i silenzi in cui si vede in ogni ombra umana che si allontana qualche disturbata Divinità Ma l'illusione manca e ci riporta il tempo nelle città rumorose dove l'azzurro si mostra soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase. La pioggia stanca la terra, di poi; s'affolta il tedio dell'inverno sulle case, la luce si fa avara - amara l'anima. Quando un giorno da un malchiuso portone tra gli alberi di una corte ci si mostrano i gialli dei limoni; e il gelo del cuore si sfa, e in petto ci scrosciano le loro canzoni le trombe d'oro della solarità.
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I limoni
Ascoltami, i poeti laureati si muovono soltanto fra le piante dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti. Io, per me, amo le strade che riescono agli erbosi fossi dove in pozzanghere mezzo seccate agguantano i ragazzi qualche sparuta anguilla: le viuzze che seguono i ciglioni, discendono tra i ciuffi delle canne e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni. Meglio se le gazzarre degli uccelli si spengono inghiottite dall'azzurro: più chiaro si ascolta il susurro dei rami amici nell'aria che quasi non si muove, e i sensi di quest'odore che non sa staccarsi da terra e piove in petto una dolcezza inquieta. Qui delle divertite passioni per miracolo tace la guerra, qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza ed è l'odore dei limoni. Vedi, in questi silenzi in cui le cose s'abbandonano e sembrano vicine a tradire il loro ultimo segreto, talora ci si aspetta di scoprire uno sbaglio di Natura, il punto morto del mondo, l'anello che non tiene, il filo da disbrogliare che finalmente ci metta nel mezzo di una verità Lo sguardo fruga d'intorno, la mente indaga accorda disunisce nel profumo che dilaga quando il giorno più languisce. Sono i silenzi in cui si vede in ogni ombra umana che si allontana qualche disturbata Divinità Ma l'illusione manca e ci riporta il tempo nelle città rumorose dove l'azzurro si mostra soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase. La pioggia stanca la terra, di poi; s'affolta il tedio dell'inverno sulle case, la luce si fa avara - amara l'anima. Quando un giorno da un malchiuso portone tra gli alberi di una corte ci si mostrano i gialli dei limoni; e il gelo del cuore si sfa, e in petto ci scrosciano le loro canzoni le trombe d'oro della solarità.
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He mordido manzanas y he besado tus labios. Me he abrazado a los pinos olorosos y negros. Hundí, inquieta, mis manos en el agua que corre. He huroneado en la selva milenaria de cedros Que cruza la pradera como una sierpe grave, Y he corrido por todos los pedrosos caminos Que ciñen como fajas la ventruda montaña. ¡Oh amado, no te irrites por mi inquietud sin tregua! ¡Oh amado, no me riñas porque cante y me ría! Ha de llegar un día en que he de estarme quieta,             ¡Ay, por siempre, por siempre! Con las manos cruzadas y apagados los ojos, Con los oídos sordos y con la boca muda, Y los pies andariegos en reposo perpetuo             Sobre la tierra negra. ¡Y estará roto el vaso de cristal de mi risa En la grieta obstinada de mis labios cerrados! Entonces, aunque digas: -¡Anda!, ya no andaré. Y aunque me digas: -¡Canta!, no volveré a cantar. Me iré desmenuzando en quietud y en silencio             Bajo la tierra negra, Mientras encima mío se oirá zumbar la vida             Como una abeja ebria. ¡Oh, déjame que guste el dulzor del momento             Fugitivo e inquieto! ¡Oh, deja que la rosa desnuda de mi boca             Se te oprima a los labios! Después será ceniza sobre la tierra negra.
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La inquietud fugaz
Ahí estás, pensando que no eres nada Y aquí estoy, perdida en tu mirada Estamos bien así, vivir, ..¿solo vivir? Si me dejas abrazarte, prometo jamás soltarte Dejar todos mis miedos y solo aventurarme La duda me nubla, me inquieta... No me deja dormir ¿No sería mejor el mundo, si te quedas junto a mí?
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Nov 15, 2015
Nov 15, 2015 at 8:11 PM UTC
Quédate
Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas(*) con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.
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Alma desnuda
La vida que murmura. La vida abierta. La vida sonriente y siempre inquieta. La vida que huye volviendo la cabeza, tentadora o quizá, sólo niña traviesa. La vida sin más. La vida ciega que quiere ser vivida sin mayores consecuencias, sin hacer aspavientos, sin históricas histerias, sin dolores trascendentes ni alegrías triunfales, ligera, sólo ligera, sencillamente bella o lo que así solemos llamar en la tierra.
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La vida nada más
Bebe os segredos proibídos dos meus lábios Como se de uma confissão se tratasse Arruína-me esta vontade inquieta Destrói-me este desejo de ser livre E concretiza a vontade de pertencer Perdoa-me qualquer avanço suave e brusco Não tenciono deixar-te ir no sentido contrário Sorri cada vez que este vermelho surge no meu rosto É a consequência deste sentimento que me provocas Tu fazes para me relembrar quão bom é ter-te aqui Porque apesar de os sonhos que me inquetam durante a noite Serem os mais puros desejos concretizados fantasiosamente Não passam disso, fantasias inconcretizadas Há espera de serem materializadas Exigo levemente mas afintadamente que não partirás sem mim Ajuda esta mente inquieta a suavizar estes incontrolos Completamente ansiosos cansados de ansiar por mais Incontrolos inteiramente controlados pelo consciente Com o inconsciente gritando para se descontrolarem
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Jun 19, 2014
Jun 19, 2014 at 9:09 AM UTC
Inconsciências conscientes
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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En memoria del poeta manuel m. flores
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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Turbaban mi conciencia en el precario vivir, el ala inquieta, el viento vario, fantasmas familiares, misterios presentidos, amores y cantares de jóvenes floridos, el vino, el mar, el día en el Acuario. Y la meliflua vocación interna; sentir, cantar, en raptos doloridos "ser yo", -"no ser"-, en sucesión alterna. Tronco en la plenitud, hundió mi alma su raíz en el légamo de muerte que nutre las corolas de la vida, y dio el perfume infuso en su ramaje. Vuela el perfume, mas se consume; ilusorio celaje pide al éter sutil que lo asume y en el raudal fluïdo de las auras de abril hace el viaje y se consume... ¡Oh insaciedad del hálito y la nébula, y el amor, y el impulso, y el anhelo! No un dios pagano, pero sí su rastro. No el himno divo, pero sí el suspiro. No el mármol, mas el plinto de alabastro. Y una sensualidad de antiguo giro.
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Acuarimántima v
Bendita seas... Fuiste algo blanco, muy blanco y puro, en la agonía del hierro oscuro donde se abrían las negras rosas de mis ideas... Porque al amarme desvaneciste mis negaciones hondas y ateas; porque eres buena, porque eres triste, bendita seas. Porque endulzaste mis desalientos, porque encantaste mis desencantos, porque elevaste mis pensamientos; porque al mirarme tus ojos santos se iluminaron mis sufrimientos y mis quebrantos; porque curaste, caritativa, todas las llagas de mis peleas; por delicada, por comprensiva, bendita seas... porque tú fuiste como un remanso para el estruendo de mis mareas; porque me diste paz y descanso, ¡bendita seas! Hoy voy de nuevo por el camino do en polvo escriben mi vida inquieta mis pies llagados de peregrino, oyendo a un ave de dulce trino que rima versos como un poeta, y viendo siempre la gris silueta de mi destino... pero, en la hora de la parida, cuando sus fauces abre lo arcano, y, como un ala, tiembla en la mano la despedida; cuando mi viaje sin rumbo emprendo, ensombrecido por el estruendo de mis mareas; cuando de nuevo mi andanza sigo, porque me amaste, porque me diste las dulcedumbres de tu alma triste, yo te bendigo... ¡Bendita seas!
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Bendita seas...
Somos eso último que pensamos antes de dormir, eso que nos inquieta nada más despertar. Somos sueños, ideas y realidad, una mezcla de lo vivido y un pedazo de cada persona que está, o que se ha ido. Somos eso que guardamos bajo llave. Somos lo que decimos, pero sobre todo, somos lo que callamos.
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Dec 15, 2019
Dec 15, 2019 at 6:43 PM UTC
Somos
La tarde taciturna se borraba En medio de una calma dulce y quieta, Y entre la sombra azul de la glorieta El palor de la luna se filtraba. Tu mano, toda nervios, deshojaba Las flores de un rosal con una inquieta Impaciencia, que a veces la secreta Impulsión de un deseo apresuraba. Y al cortar una rosa blanca y suave, Que era como una palpitante ave Que el azar en tu mano hubiera preso, Con paso cauteloso te acercaste, Por los ojos la rosa me pasaste, Y yo sentí la sensación de un beso.
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La caricia
inmerso en un caparazón fuertes vientos amenazan la ventana y si cambia el clima nos desvanecemos en el polvo cambio si pienso pensar en cambio me abrazo a mis ideas y las asfixio y me duele el tiempo y me asusta la calma y me inquieta el silencio salto a un foso lleno de fuego y me quema el frío cura rápido, pero más duele el remedio que olvidar olvidar que andamos recordándonos como constante y que lo que nos ancla a esta tierra a esta vida son las memorias al fondo del espiral de la concha marina en la que estamos en la que estoy siento en la piel el rebotar de mil voces que me despiertan mientras crecen mis ojeras y se opaca mi espíritu un haz de luz tras otro, tras otro, me bañan de esperanza y no me dejo y dejo que los rayos del sol sigan, y reboten y se vayan lejos humo se escapa de mi nariz mientras muero de frío presumo estar en control mientras los venenos queman mi cuerpo por dentro y no hago nada y sí puedo y un perro pasa caminando por el frente le ladra a un desconocido no pasa nada y eso es todo vivimos en una casa de caracol mientras más entramos, más bajamos, más seguimos, mientras, hay menos salidas y nunca llegamos al final del camino
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Nov 19, 2018
Nov 19, 2018 at 2:45 PM UTC
Casa de Caracol
Un hijo... ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso? Ver nacer la vida del fondo de un beso, por un inefable milagro de amor; un beso que llene la cuna vacía, y que ingenuamente nos mire y sonría, un beso hecho flor... Un hijo... ¡Un fragante, fuerte y dulce lazo! Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya; y miro moverse con pueril empeño las pequeñas manos de nuestro pequeño, como si quisieran sujetar el sueño 1 que llega y se va... En el agua fresca de nuestras ternuras mojará las alas de sus travesuras como una paloma que aprende a volar; y será violento, loco y peregrino, y amará igualmente la mujer y el vino, y el cielo y el mar. Con la sed amarga de la adolescencia beberá en la fuente turbia de la ciencia; y, tierno cantor, irá por el mundo, con su lira al hombro, dejando un reguero de rosas de asombro y un áureo fulgor... Cruzará al galope la árida llanura, pálido de ensueño, loco de aventura y ebrio de ideal; y, en su desvarío de viajes remotos, volverá algún día con los remos rotos, trayendo en los labios un sabor de sal. Caminante absurdo, de caminos muertos pasará su sombra sobre los desiertos, en una infinita peregrinación; y su alucinada pupila inconforme verá en su destino gravada una enorme interrogación. Pero será inútil su tenaz andanza, persiguiendo un sueño que jamás se alcanza... Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo, la meta de todas sus ansias de hombre y poeta; 2 porque en las mujeres de su vida inquieta no hallará ninguna parecida a ti... Que tú eres la rosa de una sola vida, la rosa que nadie verá repetida, porque al deshojarse secará el rosal; y, como en el mundo ya no habrá esa rosa, él irá en su larga búsqueda infructuosa, en pos de una igual.
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El hijo del sueño
Un hijo... ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso? Ver nacer la vida del fondo de un beso, por un inefable milagro de amor; un beso que llene la cuna vacía, y que ingenuamente nos mire y sonría, un beso hecho flor... Un hijo... ¡Un fragante, fuerte y dulce lazo! Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya; y miro moverse con pueril empeño las pequeñas manos de nuestro pequeño, como si quisieran sujetar el sueño 1 que llega y se va... En el agua fresca de nuestras ternuras mojará las alas de sus travesuras como una paloma que aprende a volar; y será violento, loco y peregrino, y amará igualmente la mujer y el vino, y el cielo y el mar. Con la sed amarga de la adolescencia beberá en la fuente turbia de la ciencia; y, tierno cantor, irá por el mundo, con su lira al hombro, dejando un reguero de rosas de asombro y un áureo fulgor... Cruzará al galope la árida llanura, pálido de ensueño, loco de aventura y ebrio de ideal; y, en su desvarío de viajes remotos, volverá algún día con los remos rotos, trayendo en los labios un sabor de sal. Caminante absurdo, de caminos muertos pasará su sombra sobre los desiertos, en una infinita peregrinación; y su alucinada pupila inconforme verá en su destino gravada una enorme interrogación. Pero será inútil su tenaz andanza, persiguiendo un sueño que jamás se alcanza... Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo, la meta de todas sus ansias de hombre y poeta; 2 porque en las mujeres de su vida inquieta no hallará ninguna parecida a ti... Que tú eres la rosa de una sola vida, la rosa que nadie verá repetida, porque al deshojarse secará el rosal; y, como en el mundo ya no habrá esa rosa, él irá en su larga búsqueda infructuosa, en pos de una igual.
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Primavera En gracia de olor.       Primavera En gracia de amor.       Sueño desvelado,       Rara sensación. ¿Qué abeja se ha entrado       En mi corazón?       Inquieta, No como ni duermo tranquila. Ansiedad secreta, Llama en la pupila.       Yo estoy embrujada ¡Antes no era así! Yo estoy hechizada Desde que lo vi.       Lengua que no canta Es mala señal. Boca que no canta Va gritando el mal.       Y sigo la vía Sin saber si es que Encontré alegría O si angustia hallé.       Yo estoy embrujada. ¡Antes no era así! ¡Yo estoy hechizada Desde que lo vi!
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Amor
Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego.   Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre la sublime hermandad de las olas, al brotar tu palabra, un saludo le envía al sol de media noche el sol de Mediodía.   Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta. El Norte ama las palmas; y se junta el poeta del fiord con el del carmen, porque el mismo oriflama es de azur. Su divina cornucopia derrama sobre el polo y el trópico la Paz; y el orbe gira en un ritmo uniforme por una propia lira: el Amor. Allá surge Sigurd que al Cid se aúna, cerca de Dulcinea brilla el rayo de luna, y la musa de Bécquer del ensueño es esclava bajo un celeste palio de luz escandinava.   Sire de ojos azules, gracias: por los laureles de cien bravos vestidos de honor; por los claveles de la tierra andaluza y la Alhambra del moro; por la sangre solar de una raza de oro; por la arrnadura antigua y el yelmo de la gesta; por las lanzas que fueron una vasta floresta de gloria y que pasaron Pirineos y Andes; por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes; por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña y Velázquez que pinta y Cortés que domeña; por el país sagrado en que Herakles afianza sus macizas columnas de fuerza y esperanza, mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga; por el *** simbólico y la Cruz, gracias, sire.   ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un ensueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España!   ¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino real, a la morada que entristeció el destino, la morada que viste luto su puerta abra al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:   y que sonría, oh rey Óscar, por un instante; y tiemble en la flor áurea el más puro brillante para quien sobre brillos de corona y de nombre, con labios de monarca lanza un grito de hombre!
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Iii
Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego.   Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre la sublime hermandad de las olas, al brotar tu palabra, un saludo le envía al sol de media noche el sol de Mediodía.   Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta. El Norte ama las palmas; y se junta el poeta del fiord con el del carmen, porque el mismo oriflama es de azur. Su divina cornucopia derrama sobre el polo y el trópico la Paz; y el orbe gira en un ritmo uniforme por una propia lira: el Amor. Allá surge Sigurd que al Cid se aúna, cerca de Dulcinea brilla el rayo de luna, y la musa de Bécquer del ensueño es esclava bajo un celeste palio de luz escandinava.   Sire de ojos azules, gracias: por los laureles de cien bravos vestidos de honor; por los claveles de la tierra andaluza y la Alhambra del moro; por la sangre solar de una raza de oro; por la arrnadura antigua y el yelmo de la gesta; por las lanzas que fueron una vasta floresta de gloria y que pasaron Pirineos y Andes; por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes; por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña y Velázquez que pinta y Cortés que domeña; por el país sagrado en que Herakles afianza sus macizas columnas de fuerza y esperanza, mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga; por el *** simbólico y la Cruz, gracias, sire.   ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un ensueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España!   ¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino real, a la morada que entristeció el destino, la morada que viste luto su puerta abra al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:   y que sonría, oh rey Óscar, por un instante; y tiemble en la flor áurea el más puro brillante para quien sobre brillos de corona y de nombre, con labios de monarca lanza un grito de hombre!
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Ha muerto Rubén Darío,         ¡el de las piedras preciosas! Hermano, ¡cuántas noches tu espíritu y el mío, unidos para el vuelo, cual dos alas ansiosas, sondar quisieron ávidas el Enigma sombrío, más allá de los astros y de las nebulosas!           Ha muerto Rubén Darío,           ¡el de las piedras preciosas! ¡Cuántos años intensos junto al Sena vivimos, engarzando en el oro de un común ideal los versos juveniles que, a veces, brotar vimos como brotan dos rosas a un tiempo de un rosal! Hoy tu vida, inquieta cual torrente bravío, en el Mar de las Causas desembocó; ya posas las plantas errabundas en el islote frío que pintó Böckin... ¡ya sabes todas las cosas!           Ha muerto Rubén Darío,           ¡el de las piedras preciosas! Mis ondas rezagadas van de las tuyas; pero pronto en el insondable y eterno mar del todo se saciara mi espíritu de lo que saber quiero: del Cómo y del Porqué, de la Esencia y del Modo. Y tú, como en Lutecia las tardes misteriosas en que pensamos juntos a la orilla del Río lírico, habrás de guiarme... Yo iré donde tu osas, para robar entrambos al musical vacío y al coro de los orbes sus claves portentosas...           Ha muerto Rubén Darío           ¡el de las piedras preciosas!
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Homenaje
Primero es un albor trémulo y vago, raya de inquieta luz que corta el mar; luego chispea y crece y se dilata en ardiente explosión de claridad. La brilladora lumbre es la alegría, la temerosa sombra es el pesar. ¡Ay! En la oscura noche de mi alma,         ¿cuándo amanecerá?
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Rima lxii
Peço desculpa pelos meus extremos. Tenho tanta urgência em mim, Tanto desespero, Sei lá eu de quê. Às vezes sinto-me sufocada dentro de mim mesma, às vezes tenho duas mãos à volta do pescoço e nem penso em me debater para as retirar. Sempre fui um pouco masoquista, sempre consegui encontrar na dor uma forma de a admirar. São sensações que aparecem subitamente, sinto o meu corpo a entrar numa agressiva combustão que me arde em todo o lado e, logo depois, se esvanece num grito calado. E de repente,   Fico demasiado pequena Para aguentar o calor da minha própria erupção. E esta alma inquieta luta,   Protesta, Escraviza-me, Nem sequer me escuta, Só arranha as paredes dentro de mim À procura duma fenda por onde se escapar. Mas porque me quer ela abandonar?!    Eu sei, e quero deixá-la ir! Para a roda da fortuna que a veio seduzir, para o penhasco de onde ela se quer mandar. Sem sequer se questionar se terá uma rede por baixo que a vá amparar. Sempre fui assim, muita emoção e pouca razão. Impulsiva, selvagem, bruta, desmedida, em todos os assuntos que se relacionam com o coração. “C(ALMA)”…grito-lhe de volta. E afinal, ela ouve, Mas não quer saber. Às vezes dou por mim a chorar Sem me aperceber de como comecei E sem qualquer noção De como irei parar. Às vezes sinto a sua dor,   E choro com ela,   Enquanto ela me implora por uma última dança   Contigo. Enquanto eu lhe imploro Algo muito semelhante. Algo que se assemelhe a um porto de abrigo. MAS CALMA NA ALMA! Dobra os extremos Junta-os num ponto não tão distante. E assim, bailemos, Sem fazer do amor um bailado agoniante. Pois só no meio termo é que se dança bem quando pretendes dançar com uma acompanhante.
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Mar 7, 2022
Mar 7, 2022 at 4:51 PM UTC
Dança Contemporânea
Peço desculpa pelos meus extremos. Tenho tanta urgência em mim, Tanto desespero, Sei lá eu de quê. Às vezes sinto-me sufocada dentro de mim mesma, às vezes tenho duas mãos à volta do pescoço e nem penso em me debater para as retirar. Sempre fui um pouco masoquista, sempre consegui encontrar na dor uma forma de a admirar. São sensações que aparecem subitamente, sinto o meu corpo a entrar numa agressiva combustão que me arde em todo o lado e, logo depois, se esvanece num grito calado. E de repente,   Fico demasiado pequena Para aguentar o calor da minha própria erupção. E esta alma inquieta luta,   Protesta, Escraviza-me, Nem sequer me escuta, Só arranha as paredes dentro de mim À procura duma fenda por onde se escapar. Mas porque me quer ela abandonar?!    Eu sei, e quero deixá-la ir! Para a roda da fortuna que a veio seduzir, para o penhasco de onde ela se quer mandar. Sem sequer se questionar se terá uma rede por baixo que a vá amparar. Sempre fui assim, muita emoção e pouca razão. Impulsiva, selvagem, bruta, desmedida, em todos os assuntos que se relacionam com o coração. “C(ALMA)”…grito-lhe de volta. E afinal, ela ouve, Mas não quer saber. Às vezes dou por mim a chorar Sem me aperceber de como comecei E sem qualquer noção De como irei parar. Às vezes sinto a sua dor,   E choro com ela,   Enquanto ela me implora por uma última dança   Contigo. Enquanto eu lhe imploro Algo muito semelhante. Algo que se assemelhe a um porto de abrigo. MAS CALMA NA ALMA! Dobra os extremos Junta-os num ponto não tão distante. E assim, bailemos, Sem fazer do amor um bailado agoniante. Pois só no meio termo é que se dança bem quando pretendes dançar com uma acompanhante.
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