"cazador" poems
Pequeño por fuera, enorme por dentro
cazador de nacido, mañoso aprendido
de orejas grandes y cola parada.
El mejor amigo, mi mejor amigo
distraído, te llamaba el instinto
me querías y yo te quiero
Solo espero que estés en un cielo
donde vivan grillos y conejos
donde comas como tanto te gustaba
donde juegues hasta no poder, donde duermas
como nunca, donde puedas darte un baños de sol
donde el agua no te falte y tengas amigos con quien compartir.
Si no hay cielo para perros
ven a mi corazón
que aquí te quiero.
Ojala pudiera haber estado ahí
para cuidarte y acariciarte,
rascarte la panza y pasear contigo.
Aug 20, 2018
Aug 20, 2018 at 11:40 PM UTC
¡Alto pinar!
Cuatro palomas por el aire van.
Cuatro palomas
vuelan y tornan.
Llevan heridas
sus cuatro sombras.
¡Bajo pinar!
Cuatro palomas en la tierra están.
1.2k
Cazador alto y tan bello
Como en la tierra no hay dos,
Se fue de caza una tarde
Por los montes del Señor.
Seguro llevaba el paso,
Listo el plomo, el corazón
Repicando, la cabeza
Erguida y dulce la voz.
Bajo el oro de la tarde
Tanto el cazador cazó,
Que finas lágrimas rojas
Se puso a llorar el sol...
Cuando volvía cantando
Suavemente a media voz
Desde un árbol, enroscada,
Una serpiente lo vio.
Iba a vengar a las aves,
Mas, tremendo, el cazador
Con hoja de firme acero
La cabeza le cortó.
Pero aguardándolo estaba
A muy pocos pasos yo...
Lo até con mi cabellera
Y dominé su furor.
Ya maniatado le dije:
-Pájaros matasteis vos,
Y voy a tomar venganza
Ahora que mío sois...
Mas no lo maté con armas,
Busqué una muerte peor:
¡Lo besé tan dulcemente
Que le partí el corazón!
Envío
Cazador: si vas de caza
Por los montes del Señor,
Teme que pájaros venguen
Hondas heridas de amor.
1.1k
He bebido del chorro cándido de la fuente.
Traigo los labios frescos y la cara mojada.
Mi boca hoy tiene toda la estupenda dulzura
de una rosa jugosa, nueva y recién cortada.
El cielo ostenta una limpidez de diamante.
Estoy ebria de tarde, de viento y primavera.
¿No sientes en mis trenzas olor a trigo ondeante?
¿No me hallas hoy flexible como una enredadera?
Elástica de gozo como un gamo he corrido
por todos los ceñudos senderos de la sierra.
Y el galgo cazador que es mi guía, rendido,
se ha acostado a mis pies, largo a largo, en la tierra.
¡Ah, qué inmensa fatiga me derriba en la grama
y abate en tus rodillas mi cabeza morena,
mientras que de una iglesia campesina y lejana
nos llega un lento y grave llamado de novena!
1k
Hace ya tiempo... (era yo
poeta. Tiempo divino
de cantar y de soñar
lo esperado y lo perdido.
Cristal de viejos reflejos,
tornasolado prodigio,
álamo esbelto que alzaba
al cielo su verde grito
primaveral...) Hace tiempo
-divino tiempo- me dijo
que le escribiera unos versos
a sus senos..
Nunca ha sido,
nunca jamás podrá ser
el poema concluido.
Hay cosas grandes, bellezas
para las que no hay cobijo
en las palabras. Hay cosas
cuyo nombre no decimos
para no mancharlas.
Miro
hacia atrás. Era yo entonces
poeta (serlo es sentirnos
iluminados) No supe
hallar el nombre preciso,
la cifra que concretara
tanta hermosura. (Me dijo
que le escribiera unos versos
a sus senos...) No he podido
hallar la palabra exacta,
lograr el nombre preciso.
Yo, poeta sin palabras,
dado a los malabarismos
de las palabras, buscaba
rimas, imágenes, ritmos.
Cazador de aves retóricas:
«palomas de tibios picos»,
«cimas de nieve con sol
poniente», «gemelos lirios»,
«pararrayos de lo rosa»,
«redondas piedras de río»,
«fruto al que arrancan los pájaros
sus dulzores encendidos».
Yo era poeta. Sentía,
soñaba. Tiempo divino
de sentir y de soñar.
Y ser poeta es vestirnos
túnicas de luz, oír
la voz que nos va trazando
todos los caminos.
Soñar sin saber cantar.
Errar por el laberinto.
Pero ahora que sé cantar
ya es imposible el prodigio.
Ahora ya no sé soñar.
Cayó la antorcha al abismo.
Todo pasa en torno, y todo
halla el corazón marchito.
Todo es una imagen muerta
en el fondo de mi río.
Una brisa que conmueve
trigos que no son mis trigos.
Alba que toca el ocaso.
Ya no soy rey de mí mismo.
Caído de mi alto trono,
sin resurrección, hundido
en las cavernas que el tiempo
cavó para mi suplicio.
1.1k
¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del ***
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del *** Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
1.1k
Como el ojo que ve la liquidación de un planeta, la mano de un cometa, la generación no perdida, la aritmética y el cálculos, la proporción física y metafísica, la alimentación y lo bohemio, lo dado y lo rechazado, el cazador y su pesca mas grande que el,
Un gesto, una mano mas rápida que la otra. Una visualizadora tranquila y naturalidad, en sostenidad futuras.
Jun 13, 2014
Jun 13, 2014 at 1:59 PM UTC
Yo me alivié a un pino verde
por ver si la divisaba,
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.
Anda jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.
No salgas, paloma, al campo,
mira que soy cazador,
y si te tiro y te mato
para mí será el dolor,
para mí será el quebranto,
Anda, jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.
En la calle de los Muros
han matado una paloma.
Yo cortaré con mis manos
las flores de su corona.
Anda jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.
948
Es ésta entonces la ávida vida abierta
a todos los insólitos vientos del Azar,
a todos los sólitos vientos
pregustados?
¿Es ésta?
¿Y aquí pensé encallar?
¿Aquí pensé afincar el anda?
¿y, por siempre, fijar
la vagabunda nao?
-Para, con la ánima despierta,
y en el tufo salino y en los vientos insólitos,
desaforados, turbulentos,
(con el sutil oído, con la aguda nariz -unánimes
acólitos-)
captar, captar, captar
la ciencia del fugado mar?
¿Es ésta, es ésta,
ánima mía,
corazón mío, espíritu mío, -sitibundos-,
corazón mío, espíritu mío, -errantes-,
frenéticos, vagabundos, 1
vaga mundos
desalados,
-es ésta,
es ésta entonces la ávida vida, soberana
de toda la cosa terrena y de la sideral y de lo que ideó el ensueño?
La ávida vida abierta como los fijos ojos
horadantes y como los oídos -caracoles profundos-
y el pensieroso ceño,
y la frente, -campana:
y la frente -campana- para albergar los aladíneos despojos
de las piraterías y los asaltos inverecundos:
los sables de abordaje -azules- de sangre rojos;
los labios -rojos- azules de mares y mundos;
los dedos enjoyados de acariciar la hembra (en cuyos lientos,
madorosos, musgosos refugios perfumados
descubrieran maravillosos Eldorados
y de abenuz y múrice deleitables portentos...)
Es ésta, es ésta
ánima mía sitibunda,
corazón mío, espíritu mío -ardientes,
insaturables, inextinguibles, indómitos, eternos insurgentes-,
¿es ésta entonces la ávida vida soberana,
y soberana de toda la cosa terrenal y sideral, o que soñó -cogitabunda-
la grávida campana
pletórica de fantasías indehiscentes?
La ávida vida abierta como los horadantes
fijos ojos insomnes y vigías
y los oídos, caracoles,
y la frente, campana:
y la boca, que al mar hurtó salobre aliento;
y la melena, ansia de fugas a los vientos errantes;
y el espíritu, al mar y al viento y a los soles
de oro y a las noches de terciopelo endrino,
-la libertad, la música recóndita y el encanto marino:
oh cazador de efímeros arreboles!
Oh cazador de efímeros arreboles,
de bocas y de ensueños que el deseo satura
de no sabido hechizo! 2
Oh cazador de arreboles efímeros,
de espíritus y sexos que el deseo enaltece
-transitorio- y que abaja el hastío;
oh cazador de nubes, navegador de nubes,
cabalgador dc sombras, propugnador de olvido,
domeñador de vientos!
Oh cazador de arreboles efímeros,
argonauta en océanos de sónes,
y en piélagos de ritmos
argonauta, y en noches de pasión y de perfumes
sexüales...! ¡oh noches de terciopelo endrino!
Es ésta entonces la ávida vida abierta
y a todos los milagros y a todos los portentos
y maravillas?
¿y a toda la cotidiana cosecha
pregustada?
¿o a lo que sembró el Azar?
¿o a todos los prodigios y a todos los mirajes
embaidores, y espejismos aladinescos, y señuelos,
e indehiscentes fantasías?
¿Es ésta, es ésta,
ánima mía,
corazón mío, espíritu mío -jamás, jamás saciados!-,
corazón mío, espíritu mío -satisfechos nunca!-
¿es ésta entonces la ávida vida de mis sueños,
la ávida vida soberana
de toda la cosa terrena y sideral o que ideó mi cogitar?
¿Es ésta?
¿Es ésta?
¿Y aquí pensé encallar?
822
Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla,
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.
Entre nubarrones blancos,
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.
¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela!...
Resonante,
jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
-el perro a sus pies tendido-.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana
-¡pinos del amanecer
entre Almazán y Quintana!-
¡Y alegría
de un viajar en compañía!
¡Y la unión
que ha roto la muerte un día!
¡Mano fría
que aprietas mi corazón!
Tren, camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,
ajetrea
maletas y corazones.
Soledad,
sequedad.
Tan pobre me estoy quedando
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.
727
En mi ansiedad por el naciente día
dorado girasol o flor desnuda,
está tu cara con la marca dura
que ayer vi que en tu frente te imprimía.
Rostro de alerta corzo entre la umbría,
que el dardo siente vivo en quemadura,
y el torvo vino del dolor apura,
con lenta bien habida altanería.
Un serafín armado anda en tu sombra
y ya tu fuerte capitán se nombra
en la voz sigilosa de su aliento.
Llama ya con un silbo a tus azores
y sale, cazador, de tus alcores,
pues hay voces de furias en el viento.
678
Sobre tu nave -un plinto verde de algas marinas,
de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar,
capitán de los vientos y de las golondrinas,
fuiste condecorado por un golpe de mar.
Por ti los litorales de frentes serpentinas
desenrollan, al paso de tu arado, un cantar:
-Marinero, hombre libre que los mares declinas,
dinos los radiogramas de tu estrella Polar.
Buen marinero, hijo de los llantos del norte,
limón del mediodía, bandera de la corte
espumosa del agua, cazador de sirenas;
todos los litorales amarrados del mundo
pedimos que nos lleves en el surco profundo
de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.
678
Oscurece manso y tibio sobre las nubes
El ocaso perpetuo, de un pretérito inexacto,
Ocultistas de la nueva era; demagogos
Critica extensa de momentos rotos.
Pasan, sobre los dos, los meses plenos
La felicidad perecedera de un vacío inmenso; el hueco
Me preguntas si te amo,
Pero sabes la respuesta.
Nunca se ha amado en vida tanto,
Nunca se ama de ninguna manera.
Aunque fuesen ilusiones hechos versos,
Recuerdos feroces, de momentos en besos.
Entre nuestros labios se oculta la herida,
De todas nuestras lágrimas más que frías.
Huraño, cazador de golondrinas,
Poeta helénico, más que, poeta afrodisíaco,
En mis manos timoratas, relato tus vidas
Y en mis vidas, no vividas, relato tus idas.
Jul 17, 2017
Jul 17, 2017 at 3:43 AM UTC
Even if I can't let go
Even if my face won't glow
Even if it means I die slow
Even if you never know
It was you I would die for
It was you I would stand up for
It was you I would always adore
Precious, Vicious, Devious
Your my rose with ****** thorns
My soulmate with devil horns
Happy one moment
****** the next
There's no telling what to expect
Heavy internal bleeding I inflict
Death is the outcome I predict
My genes are rich, off limits
Ancient yet far from primitive
Anglo Conquistador
Aztec El Jimador y Cazador
Arising From The Sun Pyramid
Templar Knights Solomons
Temple Te Doy Un Ejemplo
Simpleminded completely blinded
Let me rewind it to 1492 history
Was it truly a victory?
Just a little piece of content
Love, live, laugh, is my intent
The one to gift you a present
The one I'd always represent
The one that lives in my heart
& fortunately pays no rent
The Martyr The Apprentice
The President The Ruler
The Battalion Commander
The Ambassador The King
It's no Kingdom without a Queen
Jan 11, 2015
Jan 11, 2015 at 1:43 AM UTC
Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales. Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.
Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor:
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos, caminando un cazador.
626
Esta noche vamos a gozar.
La música que quieres,
el trago que te gusta
y la mujer que has de tomar.
Esta noche vamos a bailar.
El bendito deseo se estremece
igual que un gato en un morral,
y está en tu sangre esperando la hora
como el cazador en el matorral.
Esta noche nos vamos a emborrachar.
El dulce alcohol enciende tu cuerpo
como una llamita de inmortalidad,
y el higo y la uva y la miel de abeja
se me mezclan a un tiempo con su metal.
Esta noche nos vamos a enamorar.
Dios la puso en el mundo
a la mujer mortal
-a la víbora-víbora de la tierra y del mar-
y es lo mejor que ha hecho el viejo paternal.
¡Esta noche vamos a gozar!
466
Maldiciendo su destino
como Glauco, el dios marino,
mira, turbia la pupila
de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla.Él sabe que un Dios más fuerte
con la sustancia inmortal está jugando a la muerte,
cual niño bárbaro. Él piensa
que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,
antes de perderse, gota
de mar, en la mar inmensa.En sueños oyó el acento de una palabra divina;
en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina,
sin odio ni amor, y el frío
soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.Bajo las palmeras del oasis el agua buena
miró brotar de la arena;
y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros
animales carniceros...Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.
Y fue compasivo para el ciervo y el cazador,
para el ladrón y el robado,
para el pájaro azorado,
para el sanguinario azor.Con el sabio amargo dijo: Vanidad de vanidades,
todo es negra vanidad;
y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:
sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.Y viendo cómo lucían
miles de blancas estrellas,
pensaba que todas ellas
en su corazón ardían.
¡Noche de amor!Y otra noche
sintió la mala tristeza
que enturbia la pura llama,
y el corazón que bosteza,
y el histrión que declamaY dijo: Las galerías
del alma que espera están
desiertas, mudas, vacías:
las blancas sombras se van.Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado de
ayer. ¡Cuán bello era!
¡Qué hermosamente el pasado
fingía la primavera,
cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,
mísero fruto podrido,
que en el hueco acibarado
guarda el gusano escondido!
¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,
arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!
467
Cuando caigan las hojas,
Cuando soplen las auras del invierno,
Y la tristeza en el ambiente flote,
Y no haya un astro en el borrado cielo;
Cuando evoques doliente
Las leyendas del Rhin y sientas miedo,
Y el «Feroz Cazador» devaste el campo,
Y haga en las sombras resonar su cuerno;
Cuando espectros parezcan,
Envueltos en la bruma los abetos,
Y la aves emigren, y a la nieve
Caigan los nidos del alar desierto;
A la distante patria
Enviarás con amor tu pensamiento,
Y si mi nombre en tu memoria surge
Oirás como un suspiro, dulce dueño...
¡No tiembles!... es mi alma,
Que no puede vivir de tu alma lejos;
Es mi alma, que nunca te abandona
Y que vive no más de tu recuerdo.
389
Me impongo la costosa penitencia
de no mirarte en días y días, porque mis ojos
cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia
como si naufragasen en un golfo de púrpura,
de melodía y de vehemencia.
Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro
tu eclipse, ¡oh creatura solar!, mas en mi duelo
el afán de mirarte se dilata
como una profecía; se descorre cual velo
paulatino; se acendra como miel; se aquilata
como la entraña de las piedras finas;
y se aguza como el llavín
de la celda de amor de un monasterio en ruinas.
Tú no sabes la dicha refinada
que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo
de adorarte furtivamente, de cortejarte
más allá de la sombra, de bajarse el embozo
una vez por semana, y exponer las pupilas,
en un minuto fraudulento,
a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento.
En el bosque de amor, soy cazador furtivo;
te acecho entre dormidos y tupidos follajes,
como se acecha un ave fúlgida; y de estos viajes
por la espesura, traigo a mi aislamiento
el más fúlgido de los plumajes:
el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento.
389
-Herrero, ¿qué fabricas con fuerte y ruda mano?
-Una cadena. -Al cuello siempre habrá de ir contigo.
-Tú, labrador, ¿qué siembras? -Para el pan, siembro trigo.
-Para ti, roja bala, y el pan, para el tirano.
-¿Cazador? -Cazo ciervos en un bosque lejano.
-Te cazarán soldados de ejército enemigo.
-¿Pescador? -Al remanso mi red tendiendo sigo.
-Su red a ti la Muerte no ha de tender en vano.
-Tú, madre, ¿a quién arrullas? -Arrullo a un inocente.
-Su espada al extranjero, que a la patria esclaviza,
ofrecerá, mal hijo, y ayudará a vejarla.
-¡Poeta! Y tú, ¿qué haces? -Marco con hierro ardiente
a la cobarde raza que, al ver cómo agoniza
la libertad, no tiene valor para vengarla.
334
La noche es fría. El cielo más y más se ennegrece.
Llovizna. El viento airado la floresta estremece.
Del cazador furtivo la casa está cerrada.
El padre, sus dos hijos y un perro, a la hondonada
Han ido a cacería, y están allá en acecho.
Duerme el niño en la cuna junto al humilde lecho
Donde tranquilamente duerme también la abuela,
Y, nívea lana hilando, la hermosa niña vela.
Lamparilla de aceite, de fulgor vacilante,
Hace en el claro-oscuro resaltar su semblante
Sonrosado, que el brillo de los ojos alegra,
Y el oro del cabello que ata una cinta negra.
De hilar deja de pronto... ¿Qué sensación la agita?
¿Será temor acaso? ¿Será acaso una cita?...
La puerta que da al campo se abre pausadamente,
Y, apuesto y rubio, un joven penetra de repente
Le tiende ella los brazos y le dice al oído:
«Podría la abuelita despertar... No hagas ruido».
En silencio se sientan, y parece el murmullo
Vago de sus palabras, como si fuera arrullo.
«¡Amor!», ella le dice, mientras le enjuga amante
Las gotas de la lluvia que cúbrenle el semblante.
-«¡Te amaré siempre!» Y ella responde conmovida:
-«Para amarte es mi alma, para amarte es mi vida».
Luego exclama:
«Qué triste que seas tú, bien mío,
Hijo del guarda-bosque. ¿Por qué muro sombrío
Separa nuestras almas y nuestra dicha trunca?
¡Te amaré mientras viva, mas ser tu esposa, nunca!
Si esta pasión mi padre sospechara algún día,
Si mi amor descubriera, de dolor moriría».
El la interrumpe:
«¡Calla, calla, no digas eso!»
Y los azules ojos le cierra con un beso.
Las horas raudas vuelan en la tranquila estancia...
De pronto se oye el canto de un gallo a la distancia;
Otro gallo contesta, y el cielo se colora
Con los albores trémulos de la naciente aurora.
Parte el enamorado y al bosque se encamina.
El campo está cubierto por húmeda neblina;
Y al hogar, fatigados y ateridos de frío,
Los cazadores vuelven con el morral vacío.
Ven moverse las hojas del matorral. Se paran,
Y al matorral apuntan, y todos tres disparan...
«No perdimos la noche», dicen con alegría,
Y todos tres exclaman: «¡Qué buena cacería!»
Salta el perro; entre arbustos al matorral se lanza,
Y cuando llega, aúlla. Rápido el padre avanza
Seguido de sus hijos... y sobre el suelo mira
Al pobre hijo del guarda que entre su sangre expira.
408
under this grey and alien suburban sky, as long as I resist
I am the hidden nail between mirror and wall
or that tin man in wonderland
or one of those masks scaring vultures in suit and tie
or a hunter,
though I do not know where and what to hunt
so absorbed I turn and stare to the abstract colors of these abandoned suburbs of the world
and in the darkness I rise
still
---------------------------
sotto questo cielo suburbano grigio e alieno, finché resisto
sono il chiodo nascosto tra lo specchio e il muro
o quell'uomo di latta nel paese delle meraviglie
o una di quelle maschere che spaventano avvoltoi in giacca e cravatta
o un cacciatore,
anche se non so dove né cosa cacciare
e così assorto mi rivolgo al colore astratto degli abbandonati sobborghi del mondo
e nell'oscurità mi alzo
ancora
..................
bajo este cielo suburbano gris y ajeno, mientras yo resista
soy el clavo escondido entre espejo y muro
o un hombre de estaño en el país de las maravillas
o una de esas máscaras asusta buitres en traje y corbata
o un cazador,
aunque no sé dónde ni qué cazar
asì absorto me vuelvo y miro los colores abstractos de los suburbios abandonados del mundo
y en la oscuridad me levanto
aún
Sep 7, 2018
Sep 7, 2018 at 3:58 AM UTC
Relámpago vital, liebre cenceña
entre el llantén y el tallo de la menta.
Hoy era tanto siendo tan pequeña.
Ahora es sólo una piedra de tormenta.
Torpe y mediano el cazador detuvo
su sigiloso ovillo de camino.
Centella como era, nunca hubo.
Sellado en cuatro huellas, su destino.
Inmóvil, fría, ojuelos sin oriente,
lloro la muerte de su entraña viva,
sobre el camino de balasto, ausente,
sin la eléctrica gracia sensitiva,
tan sólo porque un hombre indiferente,
casi sin verla, le tronchó la vida.
323