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"ansiosa" poems
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Reír llorando
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Do vazio é que tens medo. E da pedra que cai e ecoa num mundo cheio de nadas, salas vazias onde uma vez já habitou uma alma quase bem amada. É isso que te aperreia que aperta, te sufoca, tanto espaço pra tanta falta. Sabes da aflição de não ter pra onde correr quando estiver assustada com medo, ansiosa, Então tentes buscar um sentido e entender que isso só se deu porque tentastes apalpar e sentir, e apreciar aquilo que não é real, que não aquece, não preenche E a alma sente E você Vazia.
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Dec 19, 2015
Dec 19, 2015 at 4:04 PM UTC
Meu eco surdo.
aveces te siento mas cerca cuando simplemente deslizo mis dedos sobre tu piel. por lo menos, te siento mas humano, como si te pudiera alcanzar el rinconcito de ti que conoce de la ternura. aveces me gustas tosco, feroz, hambriento, porque así comprendo que me necesitas, aunque sea solo en ese momento que nos conocemos de esa forma, de esa manera ansiosa y desesperada. aveces me conformo con solo besar ese lunar, y acomodarme en tus brazos, piel con piel, y huesos enredados, descansando un poco, peleando los dos perezosamente el sueño. (interesante que sin falla después de llorar me de sueño, y después de quererte también) aveces me calma simplemente estar así, tranquilos y respirando igual, tus dedos trazando figuras en mi cintura, sin decir una palabra y dejando escapar aquel o otro suspiro. aveces estoy bien, imaginando que me quieres.
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Feb 22, 2013
Feb 22, 2013 at 2:13 AM UTC
Aveces.
Rosario, dinamitera, sobre tu mano bonita celaba la dinamita sus atributos de fiera. Nadie al mirarla creyera que había en su corazón una desesperación de cristales, de metralla ansiosa de una batalla, sedienta de una explosión. Era tu mano derecha, capaz de fundir leones, la flor de las municiones y el anhelo de la mecha. Rosario, buena cosecha, alta como un campanario, sembrabas al adversario de dinamita furiosa y era tu mano una rosa enfurecida, Rosario. Buitrago ha sido testigo de la condición de rayo de las hazañas que callo y de la mano que digo. ¡Bien conoció el enemigo la mano de esta doncella, que hoy no es mano porque de ella, que ni un solo dedo agita, se prendó la dinamita y la convirtió en estrella! Rosario, dinamitera, puedes ser varón y eres la nata de las mujeres la espuma de la trinchera. Digna como una bandera de triunfos y resplandores, dinamiteros pastores, vedla agitando su aliento y dad las bombas al viento del alma de los traidores.
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Rosario, dinamitera
Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, carcelaria mandíbula de canto: verás la retiradas miedosa de tu hienas, verás el apogeo del espanto. Rumoras provincia de colmenas, la patria del panal estremecido, la dulce Alcarria, amarga como el llanto, amarga te ha sabido. Ven y verás, mortífero bandido, ruedas de tus cañones, banderas de tu ejército, carne de tus soldados, huesos de tus legiones, trajes y corazones destrozados. Una extensión de muertos humeantes: muertos que humean ante la colina, muertos bajo la nieve, muertos sobre los páramos gigantes, muertos junto a la encina, muertos dentro del agua que les llueve. Sangre que no se mueve de convertida en hielo. Vuela sin pluma un ala numerosa, rojo y audaz, que abarca todo el cielo y abre a cada italiano la explosión de una fosa. Un titánico vuelo de aeroplanos de España te vence, te tritura, ansiosa telaraña, con su majestuosa dentadura. Ven y verás sobre la gleba oscura alzarse como un fósforo glorioso, sobreponerse al hambre, levantarse del barro, desprenderse del barro con emoción y brío vívidas esculturas sin reposo, españoles del bronce más bizarro, con el cabello blanco de rocío. Los verás rebelarse contra el frío, de no beber la boca dilatada, mas vencida la sed con la sonrisa: de no dormir extensa la mirada, y destrozada a tiros la camisa. Manda plomo y acero en grandes emisiones combativas, con esa voluntad de carnicero digna de que la entierren las más sucias salivas. Agota las riquezas italianas, la cantidad preciosa de sus seres, deja exhaustas sus minas, sin nadie sus ventanas, desiertos sus arados y mudos sus talleres. Enviuda y desangra sus mujeres: nada podrás contra este pueblo mío, tan sólido y tan alto de cabeza, que hasta sobre la muerte mueve su poderío, que hasta del junco saca fortaleza. Pueblo de Italia, un hombre te destroza: repudia su dictamen con un gesto infinito. Sangre unánime viertes que ni roza, ni da en su corazón de teatro y granito. Tus muertos callan clamorosamente y te indican un grito liberador, valiente. Dictador de patíbulos, morirás bajo el diente de tu pueblo y de miles. Ya tus mismos cañones van contra tus soldados, y alargan hacia ti su hierro los fusiles que contra España tienes vomitados. Tus muertos a escupirnos se levanten: a escupirnos el alma se levanten los nuestros de no lograr que nuestros vivos canten la destrucción de tantos eslabones siniestros.
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Ceniciento mussolini
Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, carcelaria mandíbula de canto: verás la retiradas miedosa de tu hienas, verás el apogeo del espanto. Rumoras provincia de colmenas, la patria del panal estremecido, la dulce Alcarria, amarga como el llanto, amarga te ha sabido. Ven y verás, mortífero bandido, ruedas de tus cañones, banderas de tu ejército, carne de tus soldados, huesos de tus legiones, trajes y corazones destrozados. Una extensión de muertos humeantes: muertos que humean ante la colina, muertos bajo la nieve, muertos sobre los páramos gigantes, muertos junto a la encina, muertos dentro del agua que les llueve. Sangre que no se mueve de convertida en hielo. Vuela sin pluma un ala numerosa, rojo y audaz, que abarca todo el cielo y abre a cada italiano la explosión de una fosa. Un titánico vuelo de aeroplanos de España te vence, te tritura, ansiosa telaraña, con su majestuosa dentadura. Ven y verás sobre la gleba oscura alzarse como un fósforo glorioso, sobreponerse al hambre, levantarse del barro, desprenderse del barro con emoción y brío vívidas esculturas sin reposo, españoles del bronce más bizarro, con el cabello blanco de rocío. Los verás rebelarse contra el frío, de no beber la boca dilatada, mas vencida la sed con la sonrisa: de no dormir extensa la mirada, y destrozada a tiros la camisa. Manda plomo y acero en grandes emisiones combativas, con esa voluntad de carnicero digna de que la entierren las más sucias salivas. Agota las riquezas italianas, la cantidad preciosa de sus seres, deja exhaustas sus minas, sin nadie sus ventanas, desiertos sus arados y mudos sus talleres. Enviuda y desangra sus mujeres: nada podrás contra este pueblo mío, tan sólido y tan alto de cabeza, que hasta sobre la muerte mueve su poderío, que hasta del junco saca fortaleza. Pueblo de Italia, un hombre te destroza: repudia su dictamen con un gesto infinito. Sangre unánime viertes que ni roza, ni da en su corazón de teatro y granito. Tus muertos callan clamorosamente y te indican un grito liberador, valiente. Dictador de patíbulos, morirás bajo el diente de tu pueblo y de miles. Ya tus mismos cañones van contra tus soldados, y alargan hacia ti su hierro los fusiles que contra España tienes vomitados. Tus muertos a escupirnos se levanten: a escupirnos el alma se levanten los nuestros de no lograr que nuestros vivos canten la destrucción de tantos eslabones siniestros.
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Las ondas tienen vaga armonía, las violetas suave olor, brumas de plata la noche fría, luz y oro el día; yo algo mejor; ¡yo tengo Amor!Aura de aplausos, nube radiosa, ola de envidia que besa el pie, isla de sueños donde reposa el alma ansiosa, dulce embriaguez: ¡la Gloria es!Ascua encendida es el tesoro, sombra que huye la vanidad. Todo es mentira: la gloria, el oro; lo que yo adoro sólo es verdad: ¡la Libertad! Así los barqueros pasaban cantando la eterna canción y, al golpe del remo, saltaba la espuma y heríala el sol. -¿Te embarcas?, gritaban; y yo sonriendo les dije al pasar: -Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo la ropa en la playa tendida a secar.
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Rima lxxii
La luna segó tres veces su alba cosecha de nardos. Tres veces sobre la mar bailaron fantasmas blancos. La novia espera alisando su largo cabello ***** A veces, peine de plata; a veces, peine de hierro. Le dice al viento: -Ya viene. La flor de la salvia reza: -Yo formé almohada morada para su triste cabeza. La novia espera bordando, en oro, banda de seda. Por el camino una nube espesa, de polvo denso. Por el camino se acerca, enlutado, un mensajero. Pone la rodilla en tierra, besa la mano de reina. La novia mira a lo lejos y grita ansiosa: -¡Ya llega! Por el camino se acerca, sangriento y mudo, un espectro. Hinca la rodilla en tierra, helado la boca besa y lágrimas color sangre caen en las vacías cuencas. La novia cierra los ojos y siente un frío de huesa. Caminante apura el paso y en esa puerta no llames después que tras de los montes se haya dormido la tarde. En ese porche sombrío todas las noches se aman un espectro, que en el pecho tiene sumida una daga, y la novia que en el día peinando el ***** cabello aguarda pálida y triste que regrese el caballero. La noche se lo trae muerto a recostarlo en su pecho.
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Romance de la inútil espera
mi cuerpo extraña a tu cuerpo, aunque la mente y el corazón se destrozan por callarlo; aunque calle, y pretenda estar molesta, espero ansiosa por sentirte cerca, una vez mas.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:46 AM UTC
una. vez. mas.
Tu boca jugosa y fragante. Su risa coqueta reía. Tan fresca la risa fluía, que su agua la fuente sonante por ti detenía... Tu boca reía... tu boca, que tiene humedad de ambrosía, que tanto promete y provoca: Tu boca de miel y armonía, reía... Y vino una abeja dorada, de mieles ansiosa, y quiso, creyéndola rosa, posarse en tu boca encarnada, fragante y jugosa... Y en tanto la abeja volaba buscando la miel de la rosa, riendo una risa nerviosa, tu boca el ataque esquivaba medrosa... Tu boca reía y gemía de angustia. La abeja de oro, en pos de la rosa que huía, ritmaba su vuelo sonoro. Y, al cabo, la abeja posóse en tu boca riente: Tu risa fue grito doliente, fue queja... Decidme, señora, si es justa la cólera vuestra; decir si merezco esta adusta mirada que ira demuestra. Al ver vuestro aprieto, un instante, quedóse mi mente perpleja: ¡No había manera galante de darle muerte a la abeja! Verdad que os besé; pero en eso no hay sombra de culpa: Matar una abeja de un beso, tal beso disculpa. No fue, mi señora, osadía, besar vuestros labios, rosados: La abeja me hirió en su agonía: Miradme los labios hinchados. Cierto es que bendigo a la abeja traidora, mas, ved cuánto sufro, en castigo de haberos besado, señora. Reíd vuestra risa nerviosa, reíd vuestra risa coqueta; que ría la boca jugosa, que ría la húmeda rosa que adora el poeta... Reíd y pensad un instante si el beso una injuria refleja: ¿Había otro modo galante de darle muerte a la abeja?
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La abeja
Tu boca jugosa y fragante. Su risa coqueta reía. Tan fresca la risa fluía, que su agua la fuente sonante por ti detenía... Tu boca reía... tu boca, que tiene humedad de ambrosía, que tanto promete y provoca: Tu boca de miel y armonía, reía... Y vino una abeja dorada, de mieles ansiosa, y quiso, creyéndola rosa, posarse en tu boca encarnada, fragante y jugosa... Y en tanto la abeja volaba buscando la miel de la rosa, riendo una risa nerviosa, tu boca el ataque esquivaba medrosa... Tu boca reía y gemía de angustia. La abeja de oro, en pos de la rosa que huía, ritmaba su vuelo sonoro. Y, al cabo, la abeja posóse en tu boca riente: Tu risa fue grito doliente, fue queja... Decidme, señora, si es justa la cólera vuestra; decir si merezco esta adusta mirada que ira demuestra. Al ver vuestro aprieto, un instante, quedóse mi mente perpleja: ¡No había manera galante de darle muerte a la abeja! Verdad que os besé; pero en eso no hay sombra de culpa: Matar una abeja de un beso, tal beso disculpa. No fue, mi señora, osadía, besar vuestros labios, rosados: La abeja me hirió en su agonía: Miradme los labios hinchados. Cierto es que bendigo a la abeja traidora, mas, ved cuánto sufro, en castigo de haberos besado, señora. Reíd vuestra risa nerviosa, reíd vuestra risa coqueta; que ría la boca jugosa, que ría la húmeda rosa que adora el poeta... Reíd y pensad un instante si el beso una injuria refleja: ¿Había otro modo galante de darle muerte a la abeja?
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Para cubrir los peces del fondo, que agonizan de frío, mis piadosas ondas se cristalizan, y yo, la inquietuela, cuyo perenne móvil es variar, enmudezco, me aduermo, quedo inmóvil. ¡Ah! Tú no sabes como padezco nostalgia de sol bajo esa sábana siempre fría. Tú no sabes la angustia de la ola que inmola Sus ritmos ondulantes de mujer -su sonrisa- al frío, y que se vuelve -mujer de Loth- banquisa: ser banquisa es ser como la estatua de la ola. Tú ignoras esa angustia: mas yo no me rebelo, y ansiosa de que todo en mi Dios sea loado, desprendo radiaciones al bloque de mi hielo, y en vez de azul oleaje soy témpano azulado. Mis crestas en la noche del polo con fanales, reflejo el rosa de las auroras boreales, la luz convaleciente del sol, y con deleites de Seraphita, yergo mi cristalina roca por donde trepan lentas las morsas y la foca, seguidas de lapones hambrientos de su aceite... ¿Ya ves como se acata la voluntad del cielo? Y yo recé: -¡Loemos a Dios, hermano hielo!
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El hielo
Cita Perfecta (acróstico) Con miles de preguntas Intento mi mejor sonrisa Tartamudeando de nervios Ansiosa llegó a la cita. Pues he Estado ya por los últimos cinco años Responsablemente esperándolo Fascinada y Excitada por el prospecto., de que esa Cita, sea la que Termine con esta soledad y por fin Alcanzar ese amor, que he esperado con tanta ilusión. LeydisProse 11/18/2017 Cita Perfecta (acróstico) Con ilusión lo miro, Intentando contestar Todas esas pregunten que me vienen Abatiendo con afán y me vuelvo a Preguntar ¿será él, El que viene a Restaurar todo el daño del ayer? Florecen mis ojos de Esperanza Cual niña enamorada, Termino Aceptando al final de esa cita, que ha conquistado él con su su prosa y su sonrisa, el alma de LeydisProse, que se ha de dedicar, a versar con sus besos de por vida! LeydisProse 11/18/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 19, 2017
Nov 19, 2017 at 1:58 PM UTC
Cita Perfecta
E tu, ansiosa por te afogar, Foste apanhada na corrente Deste teu precioso mar. À superfície da água salgada, Onde te deixavas flutuar, Saíram das mais ínfimas profundezas Mil duzentos e sete braços Ansiosos por te abraçar. Envoltos num corpo inanimado, Não o deixaram recuar. Nunca mais deu à costa, Nem soube o que era respirar. Pois peso morto sempre naufraga E não há volta a dar. Mas há coisas que não têm peso E são mais difíceis de afundar... Descem, e logo voltam à tona   Como se estivessem a ressuscitar. Dizem que a mulher que lá entrou, Naquele tenebroso mar, Entrou criança   E foi feita sereia. Não sei o que lhes deu essa ideia, Talvez estejam obcecados com a mudança. Talvez pela forma como o seu corpo balança Por entre as ondas da maré cheia. Quem espera sempre alcança... Numa noite escura,   num silêncio de levar à loucura, Num céu envolto em trevas onde nem espreitava o luar... Avistaram uma sereia em pleno alto mar. Dizem que o seu canto, Simultaneamente belo e perigoso, Fazia qualquer homem desesperar. Como sou mulher, cética e descrente, Com olhar atento mas duvidoso, Nunca cheguei a acreditar.   Iludidos! Aqui está mais uma prova, Os homens são muito fáceis de enganar. Nem se aperceberam que eram gritos   Aquilo que se espalhava pelo ar, Os seus e o dela. O som do massacre com que ela os iria brindar. A única diferença é que os gritos da sereia Eram de puro prazer, E os gritos dos homens Eram de puro sofrer. A única diferença é que ela ia sobreviver, Para ver outro dia nascer,   Para ter mais uma história que escrever. Iludidos!   Não podem ver uma mulher que já não sabem pensar. E ela, inteligente, usa esse instinto contra eles,   para os convencer a mergulhar. Assim, num mar de tinta vermelha Habituara-se a sereia a nadar. A cada morte ria mais alto, “Tanta ignorância ali jaz a boiar”, E ria, como se os seus pulmões fossem estourar, Com uma ingenuidade encantadora   De quem não sabe que está a pecar. Dançava, louca e despreocupada, Por entre centenas de corpos desfeitos Que corriam na sua água, doce e salgada, Livre de amarras e preconceitos. Dizem que em noites de tempestade, Por entre o caos da trovoada, Ecoam os gritos de uma sereia Juntamente com a sua doce risada. “Não há homem neste mundo Capaz de me tocar Sem eu o petrificar. Ainda bem que os braços Que me envolveram, No fim de tudo, Foram os de uma deusa Chamada Mar”.
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Mar 12, 2022
Mar 12, 2022 at 8:55 AM UTC
Deusa do Mar
E tu, ansiosa por te afogar, Foste apanhada na corrente Deste teu precioso mar. À superfície da água salgada, Onde te deixavas flutuar, Saíram das mais ínfimas profundezas Mil duzentos e sete braços Ansiosos por te abraçar. Envoltos num corpo inanimado, Não o deixaram recuar. Nunca mais deu à costa, Nem soube o que era respirar. Pois peso morto sempre naufraga E não há volta a dar. Mas há coisas que não têm peso E são mais difíceis de afundar... Descem, e logo voltam à tona   Como se estivessem a ressuscitar. Dizem que a mulher que lá entrou, Naquele tenebroso mar, Entrou criança   E foi feita sereia. Não sei o que lhes deu essa ideia, Talvez estejam obcecados com a mudança. Talvez pela forma como o seu corpo balança Por entre as ondas da maré cheia. Quem espera sempre alcança... Numa noite escura,   num silêncio de levar à loucura, Num céu envolto em trevas onde nem espreitava o luar... Avistaram uma sereia em pleno alto mar. Dizem que o seu canto, Simultaneamente belo e perigoso, Fazia qualquer homem desesperar. Como sou mulher, cética e descrente, Com olhar atento mas duvidoso, Nunca cheguei a acreditar.   Iludidos! Aqui está mais uma prova, Os homens são muito fáceis de enganar. Nem se aperceberam que eram gritos   Aquilo que se espalhava pelo ar, Os seus e o dela. O som do massacre com que ela os iria brindar. A única diferença é que os gritos da sereia Eram de puro prazer, E os gritos dos homens Eram de puro sofrer. A única diferença é que ela ia sobreviver, Para ver outro dia nascer,   Para ter mais uma história que escrever. Iludidos!   Não podem ver uma mulher que já não sabem pensar. E ela, inteligente, usa esse instinto contra eles,   para os convencer a mergulhar. Assim, num mar de tinta vermelha Habituara-se a sereia a nadar. A cada morte ria mais alto, “Tanta ignorância ali jaz a boiar”, E ria, como se os seus pulmões fossem estourar, Com uma ingenuidade encantadora   De quem não sabe que está a pecar. Dançava, louca e despreocupada, Por entre centenas de corpos desfeitos Que corriam na sua água, doce e salgada, Livre de amarras e preconceitos. Dizem que em noites de tempestade, Por entre o caos da trovoada, Ecoam os gritos de uma sereia Juntamente com a sua doce risada. “Não há homem neste mundo Capaz de me tocar Sem eu o petrificar. Ainda bem que os braços Que me envolveram, No fim de tudo, Foram os de uma deusa Chamada Mar”.
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Aquí también. Aquí, como en el otro confín del continente, el infinito campo en que muere solitario el grito; aquí también el indio, el lazo, el potro. Aquí también el pájaro secreto que sobre los fragores de la historia canta para una tarde y su memoria; aquí también el místico alfabeto de los astros, que hoy dictan a mi cálamo nombres que el incesante laberinto de los días no arrastra: San Jacinto y esas otras Termópilas, el Álamo. Aquí también esa desconocida y ansiosa y breve cosa que es la vida.
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Texas
Te dejo en el viernes, donde descubrí el temeroso final de lo que pudo ser. ¡Te dejo en la desierta y frívola noche del viernes; que lloraba ansiosa por el aterrante amanecer que daría luz a la osadía de soñar robarte un beso sin poder! Te dejo allí, entre la cambiante naturaleza de colores que va oscureciendo entre nosotros. En ese viernes, en esa verdad, en mi derrota. Te dejo en tu triunfante mirada al saber que truncaste mis miedos y luego decir….¡lo siento! sin decirlo. Te dejo en el viernes, en la última semana de mi otoño....... ¡ya le abrí la puerta al invierno! LeydisProse 10/2016
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Jun 13, 2017
Jun 13, 2017 at 9:53 AM UTC
TE DEJO EN EL VIERNES
En mi vega oriental, verde collado, fiesta siempre de grama a colorines, suenan flautas y violas y violines, desde el trino inicial, bien acordado. Y desta hora matinal, a la de adormecida fiesta de la tarde, es la esmeralda, y el rubí que arde un delirio de púrpura y de jade. Después la perla de la luz difusa, el ilustre zafiro de este cielo, la Cruz del Sur corola de profusa y rica flor a fuego en el desvelo y el recuerdo sin bálsamos ni cura, tormentación de ansiosa criatura.
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Fuego y desvelo
Fecho os olhos levemente E deixo o sono me embalar. Ah…Que venha rapidamente! Pois nesta realidade triste, E infelizmente, Só em sonhos te consigo tocar. Corro para ti- Desesperadamente- E desta vez não desvias o olhar. Ah! Finalmente… Treme agora o corpo de quem sente O medo de estar tão perto!- tão, tão perto de te amar. Falham-me as pernas que nem mexo, Inunda-se um brilho no olhar, Enquanto te admiro, Questiono-me, Se realmente estou a sonhar. Alma ansiosa e impaciente… Nem espera pela resposta, Não perde tempo para te beijar.    Ah…! Triste mente consciente…! Não tarda vais fazer-me acordar. Imploro-te, Dá-me só mais dois segundos Para esta memória eternizar. Olhas para mim e sorris, Como se soubesses… O que estou eu a pensar… Pois a magia que nos invade Não cabe em explicações Profundas Ou em qualquer outro lugar. O tempo não existe em sonhos, Não te deixa saber que estás a viajar. Mas o relógio, na hora certa, Deu as doze badaladas Que me iriam transformar. (…) Ah…! E até hoje… Não sei se me deixaram desperta… Só sei que esta alma inquieta, Tão insolente e incorreta, Naquele sonho quis ficar E até hoje… Sei que nos braços da pessoa amada, Numa dança feliz e apaixonada, Ficou uma alma aprisionada, Que não conseguiu mais acordar.
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Mar 3, 2022
Mar 3, 2022 at 2:50 PM UTC
Sonho de Cinderela
estaría bueno sentirse como la primera vez que te vi eternamente preparada y nerviosa ansiosa, ebria, bonita, casi invencible estaría bueno sentirse como la primera vez que te quise besar insaciable muy ebria estaría bueno sentir que no me falta el aire que estoy segura que quiero estaría bueno estar
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Dec 14, 2018
Dec 14, 2018 at 11:50 AM UTC
Untitled
La salita del piano. En los sillones Damas de edad con aire soñoliento. Conversación trivial en los salones; Canto de colegiala. Aburrimiento. Ella va y viene, pálida, ojerosa.... «¿Te, de China o Ceylán? ¿Helado? ¿Oporto?» ...Y yo la sigo con mirada ansiosa, En mi dolor y en mi pensar absorto. El rompimiento fue brutal. La ira Brilló en sus ojos, y me dijo:                                                       «Artero Tu amor fue siempre... Ya no más mentira; Al engaño, mis lágrimas prefiero». Todos decían: «¡Son felices!»... Trama De roto ensueño, y la verdad ignoran.... ¡Y entre el bullicio de la fiesta, el drama De dos almas vencidas, y que lloran!...
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271
La hora del te