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"prepara" poems
Palabras, frases, sílabas, astros que giran alrededor de un centro fijo. Dos cuerpos, muchos seres que se encuentran en una palabra. El papel se cubre de letras indelebles, que nadie dijo, que nadie dictó, que han caído allí y arden y queman y se apagan. Así pues, existe la poesía, el amor existe. Y si yo no existo, existes tú. El poema prepara un orden amoroso. Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio ***** Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes. Todo poema se cumple a expensas del poeta. Mediodía futuro, árbol inmenso de follaje invisible. En las plazas cantan los hombres y las mujeres el canto solar, surtidor de transparencias. Me cubre la marejada amarilla: nada mío ha de hablar por mi boca. Cuando la Historia duerme, habla en sueños; en la frente del pueblo dormido el poema es una constelación de sangre. Cuando a Historia despierta, la imagen se hace acto, acontece el poema; la poesía entra en acción. Merece lo que sueñas.
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Hacia el poema (puntos de partida)
Cara beltà che amore Lunge m'inspiri o nascondendo il viso, Fuor se nel sonno il core Ombra diva mi scuoti, O nè campi ove splenda Più vago il giorno e di natura il riso; Forse tu l'innocente Secol beasti che dall'oro ha nome, Or leve intra la gente Anima voli? O te la sorte avara Ch'a noi t'asconde, agli avvenir prepara? Viva mirarti omai Nulla spene m'avanza; S'allor non fosse, allor che ignudo e solo Per novo calle a peregrina stanza Verrà lo spirto mio. Già sul novello Aprir di mia giornata incerta e bruna, Te viatrice in questo arido suolo Io mi pensai. Ma non è cosa in terra Che ti somigli; e s'anco pari alcuna Ti fosse al volto, agli atti, alla favella, Saria, così conforme, assai men bella. Fra cotanto dolore Quanto all'umana età propose il fato, Se vera e quale il mio pensier ti pinge, Alcun t'amasse in terra, a lui pur fora Questo viver beato: E ben chiaro vegg'io siccome ancora Seguir loda e virtù qual nè prim'anni L'amor tuo mi farebbe. Or non aggiunse Il ciel nullo conforto ai nostri affanni; E teco la mortal vita saria Simile a quella che nel cielo india. Per le valli, ove suona Del faticoso agricoltore il canto, Ed io seggo e mi lagno Del giovanile error che m'abbandona; E per li poggi, ov'io rimembro e piagno I perduti desiri, e la perduta Speme dè giorni miei; di te pensando, A palpitar mi sveglio. E potess'io, Nel secol tetro e in questo aer nefando, L'alta specie serbar; che dell'imago, Poi che del ver m'è tolto, assai m'appago. Se dell'eterne idee L'una sei tu, cui di sensibil forma Sdegni l'eterno senno esser vestita, E fra caduche spoglie Provar gli affanni di funerea vita; O s'altra terra nè superni giri Frà mondi innumerabili t'accoglie, E più vaga del Sol prossima stella T'irraggia, e più benigno etere spiri; Di qua dove son gli anni infausti e brevi, Questo d'ignoto amante inno ricevi.
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Alla sua donna
Cara beltà che amore Lunge m'inspiri o nascondendo il viso, Fuor se nel sonno il core Ombra diva mi scuoti, O nè campi ove splenda Più vago il giorno e di natura il riso; Forse tu l'innocente Secol beasti che dall'oro ha nome, Or leve intra la gente Anima voli? O te la sorte avara Ch'a noi t'asconde, agli avvenir prepara? Viva mirarti omai Nulla spene m'avanza; S'allor non fosse, allor che ignudo e solo Per novo calle a peregrina stanza Verrà lo spirto mio. Già sul novello Aprir di mia giornata incerta e bruna, Te viatrice in questo arido suolo Io mi pensai. Ma non è cosa in terra Che ti somigli; e s'anco pari alcuna Ti fosse al volto, agli atti, alla favella, Saria, così conforme, assai men bella. Fra cotanto dolore Quanto all'umana età propose il fato, Se vera e quale il mio pensier ti pinge, Alcun t'amasse in terra, a lui pur fora Questo viver beato: E ben chiaro vegg'io siccome ancora Seguir loda e virtù qual nè prim'anni L'amor tuo mi farebbe. Or non aggiunse Il ciel nullo conforto ai nostri affanni; E teco la mortal vita saria Simile a quella che nel cielo india. Per le valli, ove suona Del faticoso agricoltore il canto, Ed io seggo e mi lagno Del giovanile error che m'abbandona; E per li poggi, ov'io rimembro e piagno I perduti desiri, e la perduta Speme dè giorni miei; di te pensando, A palpitar mi sveglio. E potess'io, Nel secol tetro e in questo aer nefando, L'alta specie serbar; che dell'imago, Poi che del ver m'è tolto, assai m'appago. Se dell'eterne idee L'una sei tu, cui di sensibil forma Sdegni l'eterno senno esser vestita, E fra caduche spoglie Provar gli affanni di funerea vita; O s'altra terra nè superni giri Frà mondi innumerabili t'accoglie, E più vaga del Sol prossima stella T'irraggia, e più benigno etere spiri; Di qua dove son gli anni infausti e brevi, Questo d'ignoto amante inno ricevi.
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Abre bien las persianas mantén descorridas las cortinas. Aquí siéntete cercano del jardín prometido. ¿Has visto a las parinas cómo en el espejo se reflejan? En aguas como éstas algún día ya veremos al mundo tal cual es. Pues le han dicho a mi amigo sus buenos amigos del otro lado que algo importante se prepara para uno cualquiera de estos días. Abre bien las persianas. Mantén descorridas las cortinas.
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Dec 13, 2011
Dec 13, 2011 at 7:13 PM UTC
Chungará
Amanece en la ciudad Y una sola estrella arriba Pa' deslumbrar Ella esta cansa de parrandiar  Pero se queda pa' el despierto saludar Tiempo de gozaera  Tiempo pa desayunar Una mangu bien prepara'o Pa' esos amanecio's despertar Y no se preocupe Por si su alarma no escuchais Porque la estrellita esta ahi Sin descansar pa' calentar Dicen que no se ve Lucecita que viene a jugar Ella se juega escondite Dime lucecita a donde estas?
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Mar 6, 2014
Mar 6, 2014 at 8:54 AM UTC
Escondite cielito
La terra e a lei concorde il mare e sopra ovunque un mare più giocondo per la veloce fiamma dei passeri e la via della riposante luna e del sonno dei dolci corpi socchiusi alla vita e alla morte su un campo; e per quelle voci che scendono sfuggendo a misteriose porte e balzano sopra noi come uccelli folli di tornare sopra le isole originali cantando: qui si prepara un giaciglio di porpora e un canto che culla per chi non ha potuto dormire sì dura era la pietra, sì acuminato l'amore.
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Natura
Del bosque en las frondas la brisa callaba, Las flores dormían, la noche era azul, y en torres y cumbres, en selvas y campos, La luna regaba su diáfana luz. Pensando en su amado que lucha en los mares, La pálida virgen intenta dormir, y escucha un acento que pasa y le dice: «María, no llores, no llores por mí». Los ojos entreabre, se yergue en el lecho; «¿Quién es?», dice trémula y empieza a llorar Al ver del marino los ojos sin vida, Sin vida los labios y mustia la faz. «Mi cuerpo, María, ya está bajo el agua... ¡Qué triste es la ausencia, qué triste es morir! De un mar borrascoso las olas me cubren, Mas oye, María, no llores por mí. »Del mar encrespado las olas fingían Montañas enormes que alzó el aquilón. Tres días el barco luchó con las olas, y al fin en las olas el barco se hundió. »Entonces, oyendo del mar el rugido, Volaba mi alma, volaba hasta ti... Pasó la tormenta, mi cuerpo reposa: María, no llores, no llores por mí. »¡Oh virgen!, prepara tu velo de novia. La playa está cerca que el alma soñó, La playa en que se unen por siempre las almas, Do habremos de unirnos por siempre los dos». …Los gallos cantaron; borrose la sombra; El aura en el bosque se oía gemir, y dulce un acento vibraba en los aires: «María, no llores, no llores por mí».
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El sueño de maría
A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una intersección, a un páramo urbano. Y entre el bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y lúcidos, geometría y delirio entre altas bardas de adobe. La glorieta de los pinos, ocho testigos de mi infancia, siempre de pie, sin cambiar nunca de postura, de traje, de silencio. El montón de pedruscos de aquel pabellón que no dejó terminar la guerra civil, lugar amado por la melancolía y las lagartijas. Los yerbales, con sus secretos, su molicie de verde caliente, sus bichos agazapados y terribles. La higuera y sus consejas. Los adversarios: los floripondio y sus lámparas blancas frente al granado, candelabro de joyas rojas ardiendo en pleno día. El membrillo y sus varas flexibles, con las que arrancaba ayes al aire matinal. La lujosa mancha de vino de la bugambilia sobre el muro inmaculado, blanquísimo. El sitio sagrado, el lugar infame, el rincón del monólogo: la orfandad de una tarde, los himnos de una mañana, los silencios, aquel día de gloria entrevista, compartida. Arriba, en la apresura de las ramas, entre los claros del cielo y las encrucijadas de los verdes, la tarde se bate con espadas transparentes. Piso la tierra recién llovida, los olores ásperos, las yerbas vivas. El silencio se yergue y me interroga. Pero yo avanzo y me planto en el centro de mi memoria. Aspiro largamente el aire cargado de porvenir. Vienen oleadas de futuro, rumor de conquistas, descubrimientos y esos vacíos súbitos con que prepara lo desconocido sus irrupciones. Silbo entre dientes y mi silbido, en la limpidez admirable de la hora, es un látigo alegre que despierta alas y echa a volar profecías. Y yo las veo partir hacia allá, al otro lado, a donde un hombre encorvado escribe trabajosamente, en camisa, entre pausas furiosas, estos cuantos adioses al borde del precipicio.
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Jardín con niño
A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una intersección, a un páramo urbano. Y entre el bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y lúcidos, geometría y delirio entre altas bardas de adobe. La glorieta de los pinos, ocho testigos de mi infancia, siempre de pie, sin cambiar nunca de postura, de traje, de silencio. El montón de pedruscos de aquel pabellón que no dejó terminar la guerra civil, lugar amado por la melancolía y las lagartijas. Los yerbales, con sus secretos, su molicie de verde caliente, sus bichos agazapados y terribles. La higuera y sus consejas. Los adversarios: los floripondio y sus lámparas blancas frente al granado, candelabro de joyas rojas ardiendo en pleno día. El membrillo y sus varas flexibles, con las que arrancaba ayes al aire matinal. La lujosa mancha de vino de la bugambilia sobre el muro inmaculado, blanquísimo. El sitio sagrado, el lugar infame, el rincón del monólogo: la orfandad de una tarde, los himnos de una mañana, los silencios, aquel día de gloria entrevista, compartida. Arriba, en la apresura de las ramas, entre los claros del cielo y las encrucijadas de los verdes, la tarde se bate con espadas transparentes. Piso la tierra recién llovida, los olores ásperos, las yerbas vivas. El silencio se yergue y me interroga. Pero yo avanzo y me planto en el centro de mi memoria. Aspiro largamente el aire cargado de porvenir. Vienen oleadas de futuro, rumor de conquistas, descubrimientos y esos vacíos súbitos con que prepara lo desconocido sus irrupciones. Silbo entre dientes y mi silbido, en la limpidez admirable de la hora, es un látigo alegre que despierta alas y echa a volar profecías. Y yo las veo partir hacia allá, al otro lado, a donde un hombre encorvado escribe trabajosamente, en camisa, entre pausas furiosas, estos cuantos adioses al borde del precipicio.
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Tengo que soltar, lo que me hace mal, acá. No voy a extrañar, lo que deje atrás, acá. Si es una señal, la voy a buscar, allá. Porque no hace falta dormir, para soñar. Si quieres venir, te voy a llevar, allá. Prepara las valijas, porque si no será un ¨Jamás¨. No quedés atrás, debes continuar, hay más allá. Pero, aquí dentro, te quedarás.
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Apr 29, 2018
Apr 29, 2018 at 1:36 AM UTC
Dopamine Shock
En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. Un racimo de flores le da vida a la mesa en la que reposa. El silencio es un fantasma que posee la casa. Y han tocado le puerta. Me sonríe. Se invita a pasar. Se invita a quedar. Los colores de las flores bailan alrededor de mí. El silencio se ha marchado. El sol es más brillante. El sol entra por todos lados. El sol es más alegre. El sol ha llegado. Se invita a marchar. Los cristales se quiebran. El viento destruye. La casa se inunda. El sol se ha ido. Los colores están exhaustos. Se han detenido a descansar. Y yo. Yo tengo que limpiar. En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. Y han tocado la puerta. O tal vez yo he tocado la puerta. Me sonríe. Le invito a pasar. Habla el idioma de una tierra lejana. Los colores han aprendido una nueva coreografía. Les he dicho que se detengan, pero están entusiasmados. Corren. Juegan. Bailan. Es primavera. El sol brilla. El sol sonríe. El sol ha regresado. El verde olivo se une a la danza de los colores. Se invita a marchar. O tal vez yo lo hice. La luz prepara su discurso de despedida. La brisa se vuelve huracán. Las ventanas colapsan. Las cortinas se sacuden. La casa se inunda. Tengo que limpiar. En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. El silencio regresa como si hubiese sido invocado. Recorre las habitaciones. Escucho la ausencia del sonido subir las escaleras. No sé qué busca. Le invito a pasar las tardes y las noches conmigo. En la calidez del momento. Y han tocado la puerta. Esta vez sin respuesta.
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Sep 19, 2020
Sep 19, 2020 at 2:16 PM UTC
Han Tocado La Puerta
En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. Un racimo de flores le da vida a la mesa en la que reposa. El silencio es un fantasma que posee la casa. Y han tocado le puerta. Me sonríe. Se invita a pasar. Se invita a quedar. Los colores de las flores bailan alrededor de mí. El silencio se ha marchado. El sol es más brillante. El sol entra por todos lados. El sol es más alegre. El sol ha llegado. Se invita a marchar. Los cristales se quiebran. El viento destruye. La casa se inunda. El sol se ha ido. Los colores están exhaustos. Se han detenido a descansar. Y yo. Yo tengo que limpiar. En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. Y han tocado la puerta. O tal vez yo he tocado la puerta. Me sonríe. Le invito a pasar. Habla el idioma de una tierra lejana. Los colores han aprendido una nueva coreografía. Les he dicho que se detengan, pero están entusiasmados. Corren. Juegan. Bailan. Es primavera. El sol brilla. El sol sonríe. El sol ha regresado. El verde olivo se une a la danza de los colores. Se invita a marchar. O tal vez yo lo hice. La luz prepara su discurso de despedida. La brisa se vuelve huracán. Las ventanas colapsan. Las cortinas se sacuden. La casa se inunda. Tengo que limpiar. En medio de la sala. Sobre el piso de madera. Entre la calidez del momento. El silencio regresa como si hubiese sido invocado. Recorre las habitaciones. Escucho la ausencia del sonido subir las escaleras. No sé qué busca. Le invito a pasar las tardes y las noches conmigo. En la calidez del momento. Y han tocado la puerta. Esta vez sin respuesta.
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Vendrá como ladrón, la palabra confiesa Cuando la novia diga ven, cuidado . . . No tomes lo santo por el pecado Pensando con la segunda cabeza. San Juan la vio bajar con delicadeza La musa de apariencia turca Enjoyada, velada en trasparente burqa Para inspirar la segunda cabeza. Manoseando realeza: De los cielos viene tu gran sultana Aunque ella parece mexicana El alma floja, la turca tiesa Contemplando extrema belleza: A cada cabezón su gigantona Para cambiarla en la llorona . . . Ahora tú piensas con la segunda cabeza. A las domésticas la limpieza Tentándonos en sus uniformes. A ellas: escribir cuneiformes. A ti: leer con la segunda cabeza. Lo que las chicas tienen sí cura la pereza Meneando, cumbiando el bugalú. Nos fascinan; affecta el espíritu: El hombre piadoso y recto tropieza. Muchacho filósofo en tu pieza: La novia se prepara para su prometido. No seas burro, no seas entumido . . . Quita del huerto toda la maleza. Medítelo duro con tu segunda cabeza.
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Apr 26, 2023
Apr 26, 2023 at 4:11 PM UTC
Segunda Cabeza