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"paletas" poems
Sweet honey Bee stings On my little finger Kiss me Till I feel better Red popsicle Dripping down my chin Sticky on your fingers Body heat Lingers Long into the night
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Apr 29, 2013
Apr 29, 2013 at 9:30 PM UTC
Las Paletas
Músicos, rápsodas, prosistas, poetas, poetas, poetas, pintores, caricaturistas, eruditos, nimios estetas; románticos o clasicistas, y decadentes, -si os parece- pero, eso sí, locos y artistas los Panidas éramos trece! Melenudos de líneas netas, líricos de aires anarquistas, hieráticos anacoretas, dandys, troveros, ensayistas, en fin, sabios o analfabetas, y muy pedantes, -si os parece- explotado res de agrias vetas los Panidas éramos trece! De atormentados macabristas figuras lívidas y quietas, rollizas caras de hacendistas, trágicos rostros de profetas...; y satíricos y humoristas, o muy ingenuos, -si os parece- en el café de los Mokistas los Panidas éramos trece! Sutiles frases y discretas, y paradojas exotistas, sentencias, sólidas, escuetas, y jeroglíficos sofistas; y las mordaces cuchufletas envenenadas, -si os parece- que en el Concilio de Agoretas los Panidas éramos trece! Y orquestaciones wagneristas, -trompas y tubas y trompetas-, 1 o  serenatas mozartistas y sinfonías y retretas de los maestros exorcistas, beethovenianos, -si os parece-, que en el Salón (bombos o arpistas) los Panidas éramos trece! Y los de pluma o de paletas, altos poetas o coplistas, los violinistas y cornetas, en veladas aquelarristas -sesiones íntimas, secretas!- y en bodegones -si os parece- en esas citas indiscretas los Panidas éramos trece! Fumívoros y cafeístas y bebedores musagetas! Grandilocuentes, camorristas, Crispines de elásticas tretas; inconsolables, optimistas, o indiferentes, -si os parece- en nuestros Sábbats liturgistas los Panidas éramos trece! Ilustres críticos -ascetas serios, solemnes, metodistas, tribu de vacuos logotetas!: 2 andad al diablo! -si os parece-: nosotros, -Bárbaros sanchistas!-, los Panidas éramos trece!
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Balada trival de los 13 panidas
Músicos, rápsodas, prosistas, poetas, poetas, poetas, pintores, caricaturistas, eruditos, nimios estetas; románticos o clasicistas, y decadentes, -si os parece- pero, eso sí, locos y artistas los Panidas éramos trece! Melenudos de líneas netas, líricos de aires anarquistas, hieráticos anacoretas, dandys, troveros, ensayistas, en fin, sabios o analfabetas, y muy pedantes, -si os parece- explotado res de agrias vetas los Panidas éramos trece! De atormentados macabristas figuras lívidas y quietas, rollizas caras de hacendistas, trágicos rostros de profetas...; y satíricos y humoristas, o muy ingenuos, -si os parece- en el café de los Mokistas los Panidas éramos trece! Sutiles frases y discretas, y paradojas exotistas, sentencias, sólidas, escuetas, y jeroglíficos sofistas; y las mordaces cuchufletas envenenadas, -si os parece- que en el Concilio de Agoretas los Panidas éramos trece! Y orquestaciones wagneristas, -trompas y tubas y trompetas-, 1 o  serenatas mozartistas y sinfonías y retretas de los maestros exorcistas, beethovenianos, -si os parece-, que en el Salón (bombos o arpistas) los Panidas éramos trece! Y los de pluma o de paletas, altos poetas o coplistas, los violinistas y cornetas, en veladas aquelarristas -sesiones íntimas, secretas!- y en bodegones -si os parece- en esas citas indiscretas los Panidas éramos trece! Fumívoros y cafeístas y bebedores musagetas! Grandilocuentes, camorristas, Crispines de elásticas tretas; inconsolables, optimistas, o indiferentes, -si os parece- en nuestros Sábbats liturgistas los Panidas éramos trece! Ilustres críticos -ascetas serios, solemnes, metodistas, tribu de vacuos logotetas!: 2 andad al diablo! -si os parece-: nosotros, -Bárbaros sanchistas!-, los Panidas éramos trece!
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Los surtidores pulverizan una lasitud que apenas nos deja meditar con los poros, el cerebelo y la nariz. ¡Estanques de absintio en los que se remojan los encajes de piedra de los arcos! ¡Alcobas en las que adquiere la luz la dulzura y la voluptuosidad que adquiere la luz en una boca entreabierta de mujer! Con una locuacidad de Celestina, los guías conducen a las mujeres al harén, para que se ruboricen escuchando lo que las fuentes les cuentan al pasar, y para que, asomadas al Albaicín, se enfermen de "saudades" al oír la muzárabe canción, que todavía la ciudad sigue tocando con sordina. Cuellos y ademanes de mamboretá, las inglesas componen sus paletas con el gris de sus pupilas londinenses y la desesperación encarnada de ser vírgenes, y como si se miraran al espejo, reproducen, con exaltaciones de tarjeta postal, las estancias llenas de una nostalgia de cojines y de sombras violáceas, como ojeras. En el mirador de Lindaraja, los visitantes se estremecen al comprobar que las columnas tienen la blancura y el grosor de los brazos de la favorita, y en el departamento de los baños se suenan la nariz con el intento de catar ese olor a carne de odalisca, carne que tiene una consistencia y un sabor de pastilla de goma. ¡Persianas patinadas por todos los ojos que han mirado al través! ¡Paredes que bajo sus camisas de puntilla tienen treinta y siete grados a la sombra! Decididamente, cada vez que salimos del Alhambra es como si volviéramos de una cita de amor.
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Alhambra
Los surtidores pulverizan una lasitud que apenas nos deja meditar con los poros, el cerebelo y la nariz. ¡Estanques de absintio en los que se remojan los encajes de piedra de los arcos! ¡Alcobas en las que adquiere la luz la dulzura y la voluptuosidad que adquiere la luz en una boca entreabierta de mujer! Con una locuacidad de Celestina, los guías conducen a las mujeres al harén, para que se ruboricen escuchando lo que las fuentes les cuentan al pasar, y para que, asomadas al Albaicín, se enfermen de "saudades" al oír la muzárabe canción, que todavía la ciudad sigue tocando con sordina. Cuellos y ademanes de mamboretá, las inglesas componen sus paletas con el gris de sus pupilas londinenses y la desesperación encarnada de ser vírgenes, y como si se miraran al espejo, reproducen, con exaltaciones de tarjeta postal, las estancias llenas de una nostalgia de cojines y de sombras violáceas, como ojeras. En el mirador de Lindaraja, los visitantes se estremecen al comprobar que las columnas tienen la blancura y el grosor de los brazos de la favorita, y en el departamento de los baños se suenan la nariz con el intento de catar ese olor a carne de odalisca, carne que tiene una consistencia y un sabor de pastilla de goma. ¡Persianas patinadas por todos los ojos que han mirado al través! ¡Paredes que bajo sus camisas de puntilla tienen treinta y siete grados a la sombra! Decididamente, cada vez que salimos del Alhambra es como si volviéramos de una cita de amor.
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I wander our old lives, I take the train I always took to see you, I pass the pancake place we never went because it was always too busy at brunch time, and the teriyaki place we went instead that was surprisingly good considering it's emptiness. I see the Kia dealership I waited in front of, not knowing you were waiting for me a block away on a charming main street. I see the Mexican treats place where we got deliciously odd flavored paletas, and the pirate golf where we ate mediocre pizza and giggled at cheesy glow-in-the-dark pirates. But you are not here. You do not greet me at the transit center. While I revisit old memories, you are exploring our future. You are walking streets we may walk together. Perhaps you are passing restaurants that will become our favorites, a park where a momentous decision will be made, the locations of disappointments and joys yet to come. Despite the traffic and obvious signs of habitation surrounding me, this place is a ghost town to me. It's not for me anymore. My present is a limbo between nostalgia and anticipation. My future is with you. I'll join you soon.
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Aug 23, 2020
Aug 23, 2020 at 8:06 PM UTC
Long-Distance Interlude