"manchas" poems
¡Qué alegre y fresca la mañanita!
Me agarra el aire por la nariz:
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita,
junto a una piedra, muele maíz.
Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral:
otro con caites y sin sombrero
busca una vaca con su ternero
para ordeñarla junto al corral.
Sonriendo a veces a la muchacha,
que de la piedra pasa al fogón,
un sabanero de buena facha,
casi en cuclillas afila el hacha
sobre una orilla del mollejón.
Por las colinas la luz se pierde
bajo el cielo claro y sin fin;
ahí el ganado las hojas muerde,
y hay en los tallos del pasto verde,
escarabajos de oro y carmín.
Sonando un cuerno corvo y sonoro,
pasa un vaquero, y a plena luz
vienen las vacas y un blanco toro,
con unas manchas color de oro
por la barriga y en el testuz.
Y la patrona, bate que bate,
me regocija con la ilusión
de una gran taza de chocolate,
que ha de pasarme por el gaznate
con la tostada y el requesón.
2.4k
Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago.
Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden.
Así te vuelvo a ti, todo, en nada.
Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero.
Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías.
Eras extraordinario.
Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto.
Eras, eras, eras.
Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo.
Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno.
Poesía. ¿Tú?
Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú?
Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú?
Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om.
Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues.
Eras.
Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas.
Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado.
Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano.
Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer.
Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos.
[
Entre dos montañas y un río,
el Buda más grande de la Tierra se sienta.
En su oreja izquierda, sin embargo,
vive una familia de golondrinas.
]
Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:09 PM UTC
Ya no me gustas, tu piel esta arrugada, llena de manchas de la edad
Ya no me gustas, tus ojos se ven cansados, tus pasos desolados
Tus sentimientos aislados
Tus ganas de llorar
Ya no me gustas, como antes me gustabas
La juventud de tus labios de tanto fuego se quemo
Ya no me gustas, tus caricias de noche no se sienten constantes
Ya no somos los de antes
Ya no me gustas
Me encantas, viejo amante.
May 6, 2015
May 6, 2015 at 9:22 PM UTC
Mañana gris.
Contribuye a mi desencanto.
Mis pies fríos acarician el asfalto
***** azabache.
Así como su mirada.
La que se pierde en la mía, profunda y tajante.
Esas manchas de color
Acarician mi piel y me llenan de pavor.
El viento me arrastra.
Corrientes oscuras.
Ya no siento.
Ya no pienso con cordura.
Que será de mí es este mundo nuevo.
En el que las aves no cantan
Ni el amor es sincero.
Que será de mí si ya no puedo escucharme.
Mi voz no se oye.
Mis gritos incansables.
Existencia dudosa.
Sin libertad, cadenas mordaces.
Mi voz no se oye.
Porque estoy encerrada.
Y no puedo ni quiero escaparme
De esta caja hermética que para mí fabricaste.
Y no fue culpa de nadie.
No intentes hacerme tuya.
Las alas me cortaste
Sin siquiera proponértelo.
Porque mi mirada te pertenece.
Mi amor por ti crece.
Ansío algún dia volver a volar.
Pensamientos oscuros y frialdad.
La llovizna infame cae sin cesar.
Son como puñaladas en el alma.
La lluvia suave se lleva mi pena,
Se lleva mi pesar.
Jan 28, 2015
Jan 28, 2015 at 10:10 PM UTC
No me pongo maquillaje,
Mi disfraz esta descubierto.
Mi belleza mas horrorosa,
Te la doy con conciencia.
No me pongo maquillaje,
Juro que no hay tiempo.
Para que atender mis rizos?
En la cama los enredo.
No me pongo maquillaje
Y mi cara llena de venas
brotando sin disimulo
manchas en la piel
barros y labios resecos.
No me pongo maquillaje
descubre que no soy porcelana
Mi disfraz esta descubierto.
No hay sombra que me cubra,
Mi belleza mas horrorosa.
La admiras aunque mi máscara anda perdida.
Dec 11, 2013
Dec 11, 2013 at 3:34 AM UTC
Tomame, de verdad
Dame tu mala semilla, dame toda tu malicia
Rasguños en la espalda, manos entrelazadas
Un solo aliento
Te he dicho que tu interior
tiene las paredes podridas?
aberrantes manchas
en los muros de tu utero
templo del sadismo
hostal del *******
cadenas que cuelgan
entra y
sale
como el empalamiento
y una cascada de sangre, yace de tu boca
una abrazadora euforia, grito de placer.
arbol envenenado.
oceano de personas sufriendo
estoy exhausto
ya solo me queda
exhalar este olvido
y fumar otro cigarro.
May 17, 2014
May 17, 2014 at 12:58 AM UTC
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas,
Que eí hombre olvida al verte, enamorado,
Que son tus ojos negros dos estrellas
Veladas por la sombra del pecado.
Y no turbas, hipócrita, el reposo
Del pobre hogar con que tu falta escudas,
Porque a besar te atreves al esposo,
Como besara a Jesucristo Judas.
¡Aun sus flores te dan las primaveras,
Y ya tienes el alma envilecida!
Ya llegarás a ver, aunque no quieras,
El horizonte oscuro de tu vida.
Desdeñas los sagrados embelesos
Del casto hogar de la mujer honrada,
Y audaz ostentas, al vender tus besos,
Las llamas del infierno en tu mirada.
Manchas el suelo que tu planta pisa,
Y manchas lo que tocas con tu mano.
Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa,
Y Mesalina su perfil romano.
Brota el deleite de tus labios rojos;
Se aparta la virtud a tu presencia,
Porque negras, más negras que tus ojos,
Tienes, mujer, el alma y la conciencia.
Rosas de abril parecen tus mejillas,
Mármol de Paros tu ondulante seno;
Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas
Son de barro no más, no más de cieno.
Reina del mal, tú tienes por diadema
La infamia, que con nada se redime.
¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema!
¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime!
Tienen las gracias con que al mundo halagas,
Precio vil en mercados repugnantes;
¡Y te envaneces de cubrir tus llagas
Con seda recamada de brillantes!
En este siglo en que el honor campea,
No te ha de perdonar ni el vulgo necio.
Hieren más que las piedras de Judea
Los dardos de la burla y del desprecio.
Mañana, enferma, pobre, abandonada,
De la mundana compasión proscrita;
El Honor, cuando mueras humillada,
Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Tú eres el poema
Que llevo en las venas,
Que se desborda
Como la tinta
Que derrama
Manchas
Esporádicas en mi papel.
Que se desliza
Sobre mi piel,
Que queda
Suspendido
En mi garganta,
Que solo aparece
A media noche.
Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:11 AM UTC
El momento que te largaste,
la luna se colgo como espejo,
un recuerdo doloroso de tu existencia.
Güera;
brillando porcelana y distante
pero presente
en la noche de mi vida seguiendo tu partida.
Ahora que es invierno se ha puesto peor.
Caídas de nieve hirientamente blanca
forman tus costillas en mi patio,
manchas de tierra visible tus lunares,
y cuando miro por la ventana
lo tengo por seguro que mientras viva tu memoria’s melliza en mi cielo,
yo me morire con cada atardecer.
—
The moment you left,
the moon hung itself like a mirror,
a painful reminder of your existence.
Pale;
shining porcelain and distant,
but present
in the night of my life following your departure.
Now that it’s winter it has become worse;
downfalls of agonizingly white snow
form your ribs in my backyard,
visible dirt stains your beauty marks,
and when I look out the window
I’m assured that as long as your memory’s twin lives in my sky,
I will die with each and every sunset.
Dec 22, 2013
Dec 22, 2013 at 1:52 AM UTC
Sobre el camino se ve la venta.
Risueño el valle,
claveles rojos, olor de menta,
de madreselvas y frondosa calle.
En el corral amplio, vacas y perros
altos magueyes,
el sol dorado de altos cerros,
carros tirados por lentos bueyes.
Frente a la casa, los barrizales
bajo madroños;
sobre la vega, rubios maizales,
y junto al plátano, verdes retoños.
Marcando prados en las campiñas
se ven las zanjas;
junto al vallado se alzan las piñas,
y al gusto encintan ya las naranjas.
Cuelgan los troncos fuertes y erectos
las níveas barbas,
sobre las hojas vuelan insectos,
bajo las hojas duermen las larvas.
Entre los fondos, ***** al antiguo
trapiche humea,
y por la cuesta, sendero exiguo
que zigzagueando llevan a la aldea.
Verán tus ojos en la verdura
y a donde vayas,
los mararayes en la espesura,
sobre las piedras, las pitahayas.
Con sus pinceles la tarde pinta
vívido cromo;
de plata el río semeja cinta,
y el pozo, lejos manchas de plomo.
Amarillento sobre la falda
se abre un barranco,
y de los campos en la esmeralda
Se alza, de techos, el humo blanco.
Una flor roja, vivas oscila,
tiembla su estambre,
y bajo cedros, en doble fila,
sobre el camino, cerca de alambre.
La azada al hombro, tardo el labriego
vuelve del campo.
y en ella fulge, roca de fuego,
del sol poniente vívido lampo.
Gris una nube, pasando finge
velera barca;
otra, un castillo, y otra, una esfinge,
y un dragón otra, que el cuello enarca.
El horizonte cortan los techos
las cumbres calvas,
y en el remanso, por entre helechos,
los pastos tienden sus plumas albas.
Abre sus flores los alhelíes
cerca del río,
y el café luce, como rubíes,
sus rojos granos bajo el plantío.
En las paredes de la posada
se ven letreros;
son un recuerdo para la amada,
o vanidades de pasajeros.
Por los bardales se ven las rosas
sobre el camino;
Pasan volando las mariposas,
y a un canto, lejos responde un trino.
¡para el reposo, feliz quien halle
tu puerta franca!
¡qué paz más honda la de tu valle!
¡qué paz, la tuya, casita blanca!
722
Quién me iba a decir que el destino era esto
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.
624
¡Vengo de la cocina, vengo de la cocina!
Traía en grandes manchas en el traje, la harina.
En las pálidas manos, entre los dedos finos,
olor agudo a especias, canelas y cominos.
Al fondo de los ojos, en grueso punto de oro,
traía de las ascuas el alegre tesoro.
De ollas y cacerolas el sonoro ludir,
traíalo en los labios al hablar y al reír.
Por besarle la frente le aparté los cabellos:
lo más sutil de todo, el humo, estaba en ellos.
599
Alarga el día en matinal hilera
tibias manchas de sol por la ciudad.
Se adivina casi la primavera,
como si descendiera
en lentas ráfagas de claridad.
La luz, la luz sumisa
(si no fuera
la luz, la llamaran sonrisa)
al trepar en los muros, por ligera,
dibuja la imprecisa
ilusión de una blanda enredadera.
¡Ondula, danza y trémula se irisa!
Y la ciudad, con íntimo candor,
bajo el rudo metal de una campana
despierta a la inquietud de la mañana,
y en gajos de color se deshilvana.
Pero puso el Señor,
a lo largo del día,
esencias de dolor
y agudo clavo de melancolía.
Porque la claridad, al descender
en giros de canción,
enciende una alegría de mujer
en el espejo gris del corazón.
Si ayer vimos la luna, desleída
sobre un alto silencioso de montañas...
si ayer la vimos derramarse en una
indulgencia de lámpara afligida,
y duele desnatar en las pestañas
el oro de la luna.
591
eu quero sussurrar miséria
no lóbulo interior do teu eu
eu quero fazer crepitar o fogo
e voar para fora das amarras que me detêm
eu quero ver os teus olhos castanhos
que deixam manchas na alcatifa
das lágrimas que se desprendem da tua face
eu quero ver o teu eu!
Feb 3, 2015
Feb 3, 2015 at 3:54 PM UTC
mija
siempre van a ver
las manchas
en el sol
la sombra negra
a tu brillante luz
no pierdas
la esperanza
para ser lo mejor
disfruta
cada momento
de este regalo, amor
de vueltas
en la lluvia
y bailes
con tu amor
sea la estrella
del centro
de cada persona
sin temor
mija
la vida es
solo una vez
por favor
disfrutalo
con toda tu purez
translation
girl
there will
always be
the dark spots
in the sun
the black shadow
to your brilliant light
don't lose
the hope
to do what's great
enjoy
each moment
of this gift, my love
spin around
in the rain
and dance
with your love
be the star
in the center
of every person
no fear
girl
life
is only once
please
enjoy it
with all your pureness
*
Mar 12, 2018
Mar 12, 2018 at 5:37 PM UTC
Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?
¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?
¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?
¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?
El aire del invierno
hace tu azul pedazos,
y troncha tus florestas
el lamentar callado
de alguna fuente fría.
Donde posas tus manos,
la espina de la risa
o el caluroso hachazo
de la pasión encuentras.
Si te vas a los astros,
el zumbido solemne
de los azules pájaros
quiebra el gran equilibrio
de tu escondido cráneo.
Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.
Taladrado de estrellas
y maduro de música,
¿donde llevas, silencio,
tu dolor extrahumano,
dolor de estar cautivo
en la araña melódica,
ciego ya para siempre
tu, manantial sagrado?
Hoy arrastran tus ondas
turbias de pensamiento
la ceniza sonora
y el dolor del antaño.
Los ecos de los gritos
que por siempre se fueron.
El estruendo remoto
del mar, momificado.
Si Jehová se ha dormido,
sube al trono brillante,
quiébrale en su cabeza
un lucero apagado,
y acaba seriamente
con la música eterna,
la armonía sonora
de luz, y mientras tanto,
vuelve a tu manantial,
donde en la noche eterna,
antes que Dios y el tiempo,
manabas sosegado.
601
qué bónito es estar viva
estar joven y estar viva
qué bónito está el cielo
cubierto de nubes grises
transparentes de papél
nuestros días ocupados
y llenos de pápel
qué se vea apenas el sol
a punto de llover
qué exquisitas las palabras
que le susurras a mi hombro
cuando me buscas tú o te busco yo
cuando toco apénas tu rostro
con miedo a que te hagas humo
te desvanezca el sol
y resbales de mis manos
(como todo lo que quisiera tener)
te pregunto sobre una cicatriz
que tienes arriba de los labios
sobre lo rasposo de tus palmas
lo hermoso de tus manos
que obedecen tan divina imaginación
tu inteligencia, tu visión
qué bónita tu concentración
también con enojo o melancolía
tristeza o frustración
lo que hay detrás de tus ojos
eres música y color
qué bónita la sorpresa
imagína mi extrañeza
al ver a los ojos alguien
que viera el mundo como yo
cuando conocí apenas tu rostro
sin percibir algo especial
de la nada en esos labios
discurso sin forzar
sobre lo bello y lo sensible
(en ese instante me perdiste)
me hablaste primero de belleza
así que deja te contesto
aquí va mi respuesta
(y te digo en que me perdí)
lleno hojas de belleza
la que veo en tu existir
qué bónito estar viva
estar jóven y estar viva
qué bónito día tan gris
qué bónito está el cielo
qué bónita tu nariz
y qué linda tu boca
cuando hablas del mar
qué dulce tu voz y melodía
tus metáforas marinas
sobre agua y licór
que con dulzura frenética
describes el amor
qué gentiles tus manos
cuando juegas con mis dedos
cuando entiendes de que hablo
concordamos en qué cosas
sì importan; y tú me importas
cuando estando solos
no nos sentimos solos
(¡aunque te llegue solo al hombro!)
lejos de quien no entiende
que me miren a los ojos y digan
que nada bueno saldrá
de lo que siento por tí
infinito como el mar
tenías razón con lo del mar
pensé que ya se había dicho todo
lo que se podría decir sobre el mar
ahora veo la perpetuidad
infinitud desconocida
el mismo asombro que veo en tí
mi fascinación con las estrellas
las del cielo y las de tus ojos
la gran bóveda y tu aura azùl
ambas me cubren siempre
cuando te escucho cantar o hablar
cuando me preguntaste que era
lo que me gusta de tí
y aquí está mi respuesta
mira de cuantas maneras te las digo
qué bónito el cielo; qué bónito existir
al mismo tiempo y sin tocarte
te juro que no son tus pestañas
ni tus lunares, manchas de Apollo
ni las mariposas en mi estomago
es ver lo que eres tal eres
poderte decir todo esto tan bónito
que siento por tí
que me veas tal y como soy
cuando te miro a los ojos
y que te veas también a ti mismo
a través de mis ojos
Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:26 AM UTC
Creo conocerlo
Un guerrero indomable
con un corazón inquieto,
un niño travieso extraviado
en los intentos del que tiene
que florecer con apresura.
Un hombre incansable
con una coraza dura,
con una mirada llena de complicidad,
de ternura, de lujuria,
de un pasado que quiere entregarse a su futuro
sin tener que revivir las heridas de su presente.
Un hombre insaciable,
que ensombrece los débiles rayos del sol
ante la intensidad que él transfiere.
Con una luz que ofusca, con la cara lacerada
evidenciando todas la batallas avaluadas en su cara.
La anarquía su guía de vida,
algunos les llaman El Bohemio,
otros bisoño, yo le llamo El Solitario.
Él ante nadie se rinde, o, completamente se entrega,
a nadie le pertenece, pero su mirada su soledad despliega;
ese deseo de tener la dicha de quien mire más allá de su armadura,
de quien reconozca su alma, de quien no quisiese blanquear sus manchas.
Él quiere en una mirada encontrar calma,
caminar juntos el trayecto sin fechas de ruina
pero entregarse paz en cada prueba, sin perder .
No sé por qué se tanto de él,
porque siento tanta afinación por su ser,
porque siento sus heridas en mi piel,
y, sus manchas las he visto en algún
espejo donde alguna vez me mire.
No sé por qué me estremece su mirada,
porque siento conocerlo,
porque siento necesidad de protegerlo,
él no es mío y nunca le he pertenecido,
No sé………………………………………………….
talvez lo recuerda mi alma de alguna otra vida.
LeydisProse
1/31/2018
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Jan 31, 2018
Jan 31, 2018 at 6:16 PM UTC
con amenazas y promesas con veneno y ajenjo
los albañiles edificaron la casa del rey
y después no pudieron holgar porque
vino la muerte a darles otro empleo
los albañiles le dijeron a la huesuda
no nos lleves hay qué hacer todavía
hay que revocar a fino las paredes hay que
limpiar las manchas de cal los carpinteros
tenían que mejorar el acabado
de las puertas los marcos de las puertas
los pintores no habían terminado de pintar
¿cómo nos vas a tomar ahora? le decían
pero la muerte dijo que
necesitaba un palacio como aquél y más
bello que aquél y quería que trabajaran para ella y
los empezó a separar por oficio
hasta que llegó a Hiranyaka el mejor
de los albañiles autor de paredes famosas y cuando
lo iba a pasar al otro lado le preguntó
¿dónde está tu corazón?
tiene que venir también tu corazón
no lo tengo contestó Hiranyaka
ha hecho su casa en una mujer
oh muerte restos de mi corazón
encontrarás en cada casa de este reino
en cada pared que levanté hay restos de mi
corazón
pero mi corazón
ha hecho su casa en una mujer
464
¡Y si después de tántas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da...!
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!
397
Doraban tenues rayos fugitivos
Del mar azul los líquidos cristales,
Y ambos callados, ambos pensativos,
Íbamos por la senda de rosales.
Tras un largo silencio, entristecida,
Me dijo en baja voz: -«Tarde o temprano
Volverás con el alma adolorida,
Y te has de arrepentir... mas todo en vano».
-«Así será, pero el agravio es hondo»
Le repuse, «y echada está la suerte;
Y aunque el dolor a los demás escondo,
Va en el dolor del corazón, la muerte»...
En la costa callada anochecía;
Como manchas de sombra eran las palmas;
Y lentamente, al regresar, caía
Más oscura la noche a nuestras almas.
374