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"celoso" poems
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
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Liras
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
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desnudo es algo mágico al estarlo contigo me vuelvo fanatico de tu cinturita cresente, de tus labios color fresa, del universo en tus ojos, tus viñas de trenzas color tabaco como la que crece en Viñales y como fluyen en el viento, hasta de tu frente y como me dice cómo te sientes en realidad. muestrame, demuéstrame todito cariño. al beber tu néctar me acuerdo de los palos de parcha de mi isla, una fragancia agridulce que me deja adicto, que me refresca y al mismo tiempo deja con sed. tu espina dorsal transmitiendo una fuerza estable pero aun asi muy dulce como el azúcar de caña en los terrenos del monte en San Germán. que rico, que calentito este amor, como el olor de la panadería a las 7:05 de la mañana, todas las mañanas, que rica y consistente eres amor. tu piel café, que cambia como el clima al agarrar sol, la playa y sus olas quitandote la toxina del tequila, el color aquamarina abrazandote tan bien que sonríes y me pongo medio celoso. aveces me dejas sin razonamiento, pero me apasionas con tu voz, cantando pasiones personales, ideología similar a mi, substancia genuina, como si la radio está tocando la nueva de Maná. oye mi amor. no me digas que no. ando aqui, en el agua, deseándote. esta atadura, esta conexión, revelada aún más, al ritmo de yo verte desnudar. -melancholicreator
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Apr 16, 2024
Apr 16, 2024 at 11:22 AM UTC
desnudo
Yo naci para morder te Acercate que en la noche hace mucho frío Mis espinas son mis pies, Mis pétalos, son mis labios.   Por aquí aveces pasa la Luna, Dormida y llena   Yo Celoso, el viento aveces me lleva torpe. Con un dolor profundo en mi alma. me pongo a llorar y sonreir Al fin llega la amanecer Al fin puedo dormir
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Jul 2, 2017
Jul 2, 2017 at 8:22 PM UTC
Acercate
Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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Guzmán el bravo
Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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Liliana, ¿está mal que esté celoso del vaso que toca tus labios lucios? o el sol de la mañana que acaricia tu suave piel? ¿es incorrecto que soy celoso del viento de la tarde que suavemente mueve su pelo sedoso? Y la música que penitrates tu alma? Es malo que estoy celoso del espejo que ve y refleja tus ojos como la luz de la luna sobre un mar en calma? ¿está mal que esté celoso de la ropa que abraza tu cuerpo como me gusta hacer? O la música que llena tu alma con pasión? ¿es incorrecto que soy celoso del gatito que le hace sonreír? ¿y la almohada que acuna suavemente tu cabeza mientras sueñas? ¿está mal que estoy celoso de aquellos que pueden escuchar la música encantadora que es su voz? ¿o aquellos que pueden ver la forma en que camina con elegancia como una princesa en una película? ¿es incorrecto que en su ausencia parezco a un barco sin un timón? ¿o que te echo tanto de menos es como un dolor físico? Si todos estos sentimientos están equivocados nunca voy a ser correcto, porque las palabras en este poema nunca puede ser suficiente para decirte cuánto te amo.
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Aug 26, 2017
Aug 26, 2017 at 4:17 PM UTC
To my wife Liliana
Sé que soy irritable, celoso, imperativo, Infeliz, exigente, que razones no escucho; Que siempre estoy buscándote querellas sin motivo; ¡Y crees que no te quiero... y es que te quiero mucho! Te busco, te regaño, y hago tu vida triste... Serías más dichosa por todos consentida, Si para mí no fueras cuanto en el mundo existe, Y si este amor no fuera todo el bien de mi vida.
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Confesión
Bien sé, devota mujer, cuando te contemplo en tus fervores y celo arder, que no me puedes querer como quieres a Jesús. Bien sé que es vano soñar con el edén entrevisto de tu boca, sin cesar, y tengo celos de Cristo cuando vas a comulgar. Pero sé también que son, por mi mal y por tu daño, piedades y devoción, caretas con que el engaño te disfraza el corazón. Y comprendo, no te asombre, que hay en tu espíritu dos cultos con un solo nombre, que rezas al hombre-Dios y sueñas con el Dios-hombre; y el ardor de que me llenas acabará por quemar todo el jugo de mis venas; y, por no quererme amar, tú te vas a condenar y a mí también me condenas.
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Celoso
Querido pasado, Lamento molestarte. Después de todo, me doy cuenta de que estás muy ocupado preocupándote por el pasado. Soy el momento de hablar contigo. Me doy cuenta de que tampoco tengo tiempo para perder hablando con mi pasado. Estoy demasiado ocupado esperando el futuro. Creo que podría decir que podrías haber sido mejor, pero entonces no me escucharías ahora, ¿verdad? Así que, pasado, creo que te dejo en tus asuntos. porque el futuro es realmente un tipo muy celoso. Sinceridad El momento
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Nov 3, 2017
Nov 3, 2017 at 3:01 AM UTC
Querido pasado
Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido, y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido. Sé que parientes tuyos te están acompañando, ¡Y cuán desagradables siempre me han parecido! Mas me siento celoso, muy celoso, pensando Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando La primavera, hermosa como nunca, ha venido. Todo este azul -conozco cómo son las mujeres- Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres, Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante, Y nervioso, sin calma, A todas horas siento como deshecha el alma, Que solloza de tedio, pero en su amor, constante; Y como por ti sólo mi corazón alienta, Ve tu adorada imagen siempre de mí delante... ¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta! Y yo, siempre celoso... Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo: y estas líneas te escribo, A ti, que ves tus días sin afán ni congojas Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas. Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas, Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando, Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas; y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando, y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando! Bella estarás, dichosa. ¡Cómo la primavera verás en torno hermosa! Yo de cólera lloro... Todo un mes ha llovido; Y de mí te alejaron cuando más necesaria me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria! Jamás te había amado como en este momento; ¡y cómo me exaspera este aire suave y tibio, soplo de primavera, Que con vagos aromas va entrando a mi aposento! ¿Te dije que te amaba?.. ya amor por ti no siento, y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera que esta amargura mía tu corazón sufriera. Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento, pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto, si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?... Quisiera que me echaras de menos, hasta el punto que este abril detestaras, y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías y mi horrible tristeza, Que en estos solitarios e interminables días Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
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Celos
Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido, y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido. Sé que parientes tuyos te están acompañando, ¡Y cuán desagradables siempre me han parecido! Mas me siento celoso, muy celoso, pensando Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando La primavera, hermosa como nunca, ha venido. Todo este azul -conozco cómo son las mujeres- Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres, Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante, Y nervioso, sin calma, A todas horas siento como deshecha el alma, Que solloza de tedio, pero en su amor, constante; Y como por ti sólo mi corazón alienta, Ve tu adorada imagen siempre de mí delante... ¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta! Y yo, siempre celoso... Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo: y estas líneas te escribo, A ti, que ves tus días sin afán ni congojas Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas. Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas, Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando, Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas; y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando, y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando! Bella estarás, dichosa. ¡Cómo la primavera verás en torno hermosa! Yo de cólera lloro... Todo un mes ha llovido; Y de mí te alejaron cuando más necesaria me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria! Jamás te había amado como en este momento; ¡y cómo me exaspera este aire suave y tibio, soplo de primavera, Que con vagos aromas va entrando a mi aposento! ¿Te dije que te amaba?.. ya amor por ti no siento, y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera que esta amargura mía tu corazón sufriera. Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento, pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto, si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?... Quisiera que me echaras de menos, hasta el punto que este abril detestaras, y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías y mi horrible tristeza, Que en estos solitarios e interminables días Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
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La casa, junto al río. Alegre el saloncito. La ventana Sobre el jardín. Aromas. Luz. Estío, Aves en el azul de la mañana. Copiado en grande espejo, se columbra El tocador de mármol de la alcoba Que un claro sol alumbra; Y en la negra caoba Del luciente piano Yergue su aristocracia, Colocado con gracia, Ramo de rosas del jardín cercano. Y salida del baño, en amplia bata Que el seno mal recata, Yace tendida en el sofá, fumando Un cigarrillo y otro, y viendo el humo Subir en espirales. Yo, imitando Su inocente placer, pues también fumo. -¿Y qué piensas hacer? ¿Salir? Supongo Que saldrás, pues no creo Que hoy al «Bosque» no vayas de paseo. Y pensando estarás: «¿Y qué me pongo? ¿Qué sombrero? ¿Qué traje? ¿Y qué sombrilla Llevaré? ¿Blanca o de color de rosa?» Y dirás cual la cosa más sencilla: «¡Bah! Si todo me queda a maravilla», Porque eso sí... Cual nadie vanidosa. ¿Sonríes? Cuántos al pasar tu talle Y tu cara, entre arrobos, Como si fueran bobos Se quedarán mirándote en la calle! ¿Y una cita no tienes? Di, responde. ¿Cita con quién? ¿Y en dónde? Si quieres ir a Armenonville, pidamos Una mesa. ¿No quieres? ¿O a «Perroquet» prefieres Ir esta noche? ¿Vamos o no vamos? ¿O más bien a «Florida» Para ver a la Nasch, como albayalde, Y flaca siempre, y siempre bien vestida Por Lelong o Patou, pero de balde Cual «reclame» de sus casas de costura? No fumes más. No insistas. Te hace daño. ¿Cambiaste la montura Del anillo? ¿A Deauville no vas este año? Una pregunta, nada más, loquilla: Para verte los ojos, frente a frente, Acercaré la silla: La mirada, ¿no sabes?, nunca miente. No son celos. Te digo Que no son celos; pero aquel amigo Con quien te vi en el Bitz.... te lo aseguro, Sí, no son celos, no lo son. Te juro Que celoso no soy... Mas tienes suelto El brazalete... Dime con franqueza, Con franqueza, ¿a salir con él no has vuelto? Apoya sobre mi hombro la cabeza; Mas no cierres los ojos, oye, mira; Dime que todo, todo fue mentira, Que, nunca has sido loca, Y nunca lo serás para engañarme, Y vivirás, y vives, para amarme.... Mas dilo con el alma entre la boca, Dímelo pronto, pronto.... ¿No oyes? ¿Estás dormida?                                           -«Tonto, tonto! Qué tonto eres así, Imitando Toi et moi de Géraldy».
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Intimidades
La casa, junto al río. Alegre el saloncito. La ventana Sobre el jardín. Aromas. Luz. Estío, Aves en el azul de la mañana. Copiado en grande espejo, se columbra El tocador de mármol de la alcoba Que un claro sol alumbra; Y en la negra caoba Del luciente piano Yergue su aristocracia, Colocado con gracia, Ramo de rosas del jardín cercano. Y salida del baño, en amplia bata Que el seno mal recata, Yace tendida en el sofá, fumando Un cigarrillo y otro, y viendo el humo Subir en espirales. Yo, imitando Su inocente placer, pues también fumo. -¿Y qué piensas hacer? ¿Salir? Supongo Que saldrás, pues no creo Que hoy al «Bosque» no vayas de paseo. Y pensando estarás: «¿Y qué me pongo? ¿Qué sombrero? ¿Qué traje? ¿Y qué sombrilla Llevaré? ¿Blanca o de color de rosa?» Y dirás cual la cosa más sencilla: «¡Bah! Si todo me queda a maravilla», Porque eso sí... Cual nadie vanidosa. ¿Sonríes? Cuántos al pasar tu talle Y tu cara, entre arrobos, Como si fueran bobos Se quedarán mirándote en la calle! ¿Y una cita no tienes? Di, responde. ¿Cita con quién? ¿Y en dónde? Si quieres ir a Armenonville, pidamos Una mesa. ¿No quieres? ¿O a «Perroquet» prefieres Ir esta noche? ¿Vamos o no vamos? ¿O más bien a «Florida» Para ver a la Nasch, como albayalde, Y flaca siempre, y siempre bien vestida Por Lelong o Patou, pero de balde Cual «reclame» de sus casas de costura? No fumes más. No insistas. Te hace daño. ¿Cambiaste la montura Del anillo? ¿A Deauville no vas este año? Una pregunta, nada más, loquilla: Para verte los ojos, frente a frente, Acercaré la silla: La mirada, ¿no sabes?, nunca miente. No son celos. Te digo Que no son celos; pero aquel amigo Con quien te vi en el Bitz.... te lo aseguro, Sí, no son celos, no lo son. Te juro Que celoso no soy... Mas tienes suelto El brazalete... Dime con franqueza, Con franqueza, ¿a salir con él no has vuelto? Apoya sobre mi hombro la cabeza; Mas no cierres los ojos, oye, mira; Dime que todo, todo fue mentira, Que, nunca has sido loca, Y nunca lo serás para engañarme, Y vivirás, y vives, para amarme.... Mas dilo con el alma entre la boca, Dímelo pronto, pronto.... ¿No oyes? ¿Estás dormida?                                           -«Tonto, tonto! Qué tonto eres así, Imitando Toi et moi de Géraldy».
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Ponedle dentro el sol y las estrellas. ¿Aún no? Todos los rayos y centellas. ¿Aún no? Poned la aurora del oriente, la sonrisa de un niño, de una virgen la frente y miradas de amor y de cariño. ¿Aún no se aclara? Permanece oscuro, siniestro y espantoso. Entonces dije yo: «¡Pues es seguro que se trata del pecho de un celoso!»
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Abrojos - **
Brilla el sol intensamente Debe estar celoso de tus ojos Sopla el viento desenfrenado Tus cabellos debe querer ver volando Los pájaros cesan su canto Deben querer escuchar tu reír Y la luna se niega a salir Sabe que contra el brillo de tu piel no puede competir Se paraliza la ciudad Debe querer ver tu caminar Se apagan los sonidos Todos te quieren escuchar Los fuegos arden desenfrenados Queriendo tu sonrisa igualar Las estatuas se quiebran Si a tu belleza se quieren comparar La distancia se acrecienta Los minutos alargan su pasar Se forman surcos en la tierra Se agitan las olas del mar El vivir con tu ausencia Es una agonía sin igual Estar sin el roce de tus dedos Frio como un tempano glaciar Los planetas son como canicas Y las estrellas destellos en la oscuridad Todo pierde su sentido Y la Tierra deja de girar Pues desde que te fuiste Se esfumo el orden natural Ya nada es como antes Ahora que no estas
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Dec 28, 2020
Dec 28, 2020 at 10:02 PM UTC
Hoy