"aureola" poems
Oh, crees tu?
Te consagrare
Estoy sangrando para ti
Oh, eres mio
Estoy muriendome para ti
As Peter stands alone in the battlefield
He prays to God, his only shield
But the shield
Was not blessed
Who will walk by his side
When he marches into the crusade
A King not fit to wear his crown
Who rested on the Judgment Day?
Recuerdas tu?
Los angeles tuvieron
Ojos negros
Oh eres mio
Yo capturare tu aureola
Y la llevare al infierno
Loneliness, as told by Peter
Is an illuminated script
Just worn through years of long stagnation
And hangs upon a crucifix
How does it feel to feel nothing
To strive, to fear, to achieve something
You know will never reach the end
Just darkness around the ******* bend
Oh, yo no creo nunca mas
Yo no te quiero
No tiene sentido
Oh, yo no te adoro nunca mas
Estoy cansado de perseguirte
Y me duelen los pies
And as I grew, I always knew
That I was disillusioned
For footprints never followed me
To Babylon or Galilee
Oh, I betrayed them all three times, three times, three times, three times
While singing hymns and stupid nursery rhymes, rhymes, rhymes, rhymes
About walking with that boy to battle
I saw his flag in the light
And I regret, not being there
To watch the disciples fight
A smile, a smile, a cross, a cross
Across the hill
Towards Paradise Lost
2-3 part harmony:
Part 1: (No te quiero
No, I don’t want you
No te quiero
No, I don’t love you
No te quiero
I don’t want to fight for you)
Part 2: Paraiso Perdido, Perdido, Perdido
Paraiso Perdido, Perdido….
Part 3: He stands alone in the battlefield…
He stands alone in the battlefield
He stands alone in the battlefield
We all stand alone in the battlefield
Jun 15, 2012
Jun 15, 2012 at 9:20 PM UTC
Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...-
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
-por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra-
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
1.6k
¡Oh mi Musa! ¡Oh mi novia!
¡Oh mi pálida amada!
Cuando el pesar mi corazón agobia,
Como aurora me alumbra tu mirada.
Del alma tú naciste,
Creada en un delirio;
Te di griego perfil, mirada triste,
Cabellos rubios y color de lirio.
Cuando tu pie se mueve
Y a mí llegas en calma,
Parece que vinieras de la nieve
Y demandaras el calor de un alma.
Indefinible encanto
Hay en tu rostro impreso.
Calla en mi alma del amor el canto,
Muere en mis labios el ardiente beso.
Siempre a mi voz respondes,
Y a mí estás tan unida
Que ni misterios en tu pecho escondes
Ni hay para tí secretos en mi vida.
Cuando a mi lado veo
Tu faz radiante y bella,
No me enciende la llama del deseo:
Mi amor es rayo de lejana estrella.
Llegas a mí sin ruido
En noches estrelladas,
Y tu mano en mis manos, al oído
Me refieres leyendas y baladas.
Y el paseo emprendemos
Al rayo de la luna;
Y cantando al compás de nuestros remos
Bogamos en la diáfana laguna.
En selvas rumorosas
Te oigo historias secretas:
Lo que sueñan las vírgenes hermosas,
Lo que sueñan los pálidos poetas.
A los silfos dormidos
Tú, trémula, apostrofas,
Y surgen de los cármenes floridos,
Cual mariposas blancas, las estrofas.
Y en castillos feudales,
De góticas arcadas,
Me narras los torneos medioevales
Y cuentos de princesas encantadas.
Mi Musa es Musa casta,
Musa con aureola:
Como su amor a mi ternura basta
Reina en mi pecho, inmaculada y sola.
¡Oh novia sin engaños!
¡Oh Musa soñadora!
Di siempre la canción de los veinte años
En el fondo del alma que te adora.
1.2k
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
952
Me quedas tú, y me donas la alegría
con el dolor, y tu miel deleitable
con el acerbo aloe.
Me quedas tú, y la luz que tu alma cría
dentro la tenebrura inenarrable
de mi yo solitario:
Siempre loe
tu don ilusionario.
Me quedas tú, y el claro sortilegio
de tus ojos rientes: con su hechizo
mi soledad se puebla.
Me quedas tú, y tu risa, cuyo arpegio
me embriaga, y tu tesoro de oro obrizo
solaz del alma sola:
La gris niebla
tu regalo aureola.
Me quedas tú, y el filtro que tu ardida
boca frutal, sombreada, en mis febriles
resecos labios vierte.
Me quedas tú, la ingenua enardecida,
me quedas tú, la experta, de sutiles
tácticas retrecheras:
Vida. Muerte.
Lo que quieras.
726
I think daily to mineself
Am I dead?
Because I seeith a light in the DARKNESS,
Straight up AHEAD!!!
And in this dark tunnel
I seeith an angel in Latin dress,
She weareth a aureola
And a túnica of a goddess...
I feeleth mineself flotador allured to her smile
Her marrón cabello didst swayeth
To mine finger's that reached out for her stranded wilds...
Her magnet labios brought me sweet juice
Her nectar of God
Released me from mine tomb
Jul 8, 2015
Jul 8, 2015 at 12:30 PM UTC
Because nothing is infinite
that the sun does shines
that the sky is black
that your world is falling apart
where everything is upside down
seen in the distance
and follows your way
entered these fields
meaning of life
to cross these roads like the river styx
and get your gold crown
Mar 15, 2015
Mar 15, 2015 at 6:23 PM UTC
for
*she, an unending gift of inspiration,
a thank you for learning me a new word
Hungry for the sharing*
<>
Cloud-busting: Mare's tails -
"Horse tail clouds," also known as "mare's tails," are a type of cirrus cloud characterized by their thin, wispy, and streaky appearance, resembling the tail of a horse. These clouds are composed of ice crystals and form at high altitudes, typically between 5 and 10 miles above the ground. They are often associated with approaching weather changes,
particularly warm fronts, and may signal
the possibility of rain or increased winds."
<>
With newly acquired knowledge,
Comes new responsibilities
No longer is a fleece flecked blue aureola sky
Just a harbinger of good tidings,
Its inner working require further investigation,
And a new concern must now, by instigation
to be attended, by instantation
So it is.
With every column, differing opinion, advice, new knowing,
comes
Those **** burrs, that irritate but don't break the skin,
Concerning, demanding discerning, and unthinkable.
Now
Attention must be paid.
Ah,
Paid.
Perhaps trivial, perhaps not, but
The less the ignorance, the more the bliss?
We turn to each other,
And only to each other,
Whisper great fears of what yet to be,
Things so commonplace now,
As to be unthinkable!
Will our descendants ever know
A dry faucet?
Days when electricity is only available but for a few hours,
Toilets that are illegal to flush?
When when,
those
systems that with witch we pay so little heed,
we do not concern us now,
Routine, unseen, and someone else's responsibility,
Be luxuries in the future?
Can I with conscience clear see a most excellent daylight,
And not seek out, worry about, the wispy warnings of
Horse tail clouds?
Jul 21, 2025
Jul 21, 2025 at 8:40 AM UTC
¿Qué elocuencia, desvalida
y casta, hay en tu persona
que en un perenne desastre
a las lágrimas convida?
La frente, Amor, hoy levanto
hasta tu busto en otoño
que es un vaso de suspiros
y una invitación al llanto.
Tus hombros son como una ara
en que la rosa contrita
de un pésame sin sollozos
húmeda se deshojara.
Cuando conmigo estás sola
¿qué lágrimas ideales
te dan un súbito manto
con una súbita aureola?
Te vas entrando al umbrío
corazón, y en él imperas
en una corte luctuosa
con doliente señorío.
Tus hombros son buenos para
un llanto copioso y mudo...
Amor, suave Amor, Amor,
tus hombros son como una ara.
437
«Eres lo que se sueña y no se alcanza,
Visión no más inaccesible altura»...
Así te dije en días de amargura
Al mirarte en remota lontananza.
Hoy todo es flores do mi planta avanza,
Y en mi senda feliz el sol fulgura,
Y ya viene hacia mí, radiante y pura,
Con sus alas abiertas la esperanza.
La fe muerta renace de sus ruinas,
Y la corona que creí de espinas
Hoy es laurel y triunfo y aureola;
Toda tormenta resistir podremos,
Y unidos para siempre, formaremos
Un solo corazón y un alma sola.
358
En la eropsiquis plena de huéspedes entonces meandros de espera ausencia
enlunadados muslos de estival epicentro
tumultos extradérmicos
excoriaciones fiebre de noche que burmúa
y aola aola aola
al abrirse las venas
con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que buscarlo
al poema
Hay que buscarlo dentro de los plesorbos de ocio
desnudo
desquejido
sin raíces de amnesia
en los lunihemisferios de reflujos de coágulos de espuma de medusas de arena de los senos o tal vez en andenes con aliento a zorrino
y a rumiante distancia de santas madres vacas
hincadas
sin aureola
ante charcos de lágrimas que cantan
con un pezvelo en trance debajo de la lengua hay que buscarlo
al poema
Hay que buscarlo ignífero superimpuro leso
lúcido beodo
inobvio
entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente
antes que se dilate la pupila del cero
mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que brotan del intrafondo eufónico
con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente hay que buscarlo
al poema
365
Oh mano larga y fina, mano que entre la bruna
Noche parece un lirio besado por la luna;
Oh mano transparente y exangüe, que armoniza
De pálidas perlas con la luz enfermiza;
Labios que no supieron nunca reír, en donde
Una vaga sonrisa cual capullo se esconde;
Pudorosas pupilas; ojeras azuladas,
Anunciadoras de insomnios en las noches calladas,
Cuando voz del pasado, que un bien perdido nombra,
Llega a nuestros oídos al través de la sombra;
Palidez de la frente, cual palidez de cielos
Invernales, que dice de callados anhelos,
De sacrificio y luchas de una alma siempre sola,
Que vencida sucumbe sin amor ni aureola ...
(¡Oh atracciones secretas ... misteriosa armonía!)
¡Cómo habláis sin palabras a mi melancolía!
331
Desde media noche, aquel día
No terminaba de llover.
¡Qué gris y honda melancolía
La de ese triste amanecer!
Dos lámparas agonizantes
Daban luz vaga al corredor.
Leves sombras, y en los semblantes
Huellas de insomnio y de dolor.
Desde el patio se columbraba
Oscura cerrazón sin fin.
Bajo la lluvia se doblaba
El jazminero en el jardín.
Sobre su lecho de caoba
Se agitaba, y un fuerte olor
De ácido fénico en la alcoba
Aumentaba nuestro dolor.
Su cabello en las almohadas,
Inmóvil en su reposar,
Fingía dos alas plegadas
En blancas espumas del mar.
Cual quietos remos en la ola
Sus brazos dejaba caer,
Y un fulgor como de aureola
Parecía en su frente arder.
Entre la sombra y la tormenta,
Del agua no cesaba el son...
¡Cómo el dolor la lluvia aumenta
Cuando está triste el corazón!
De un crucifijo se veía
A su lado la triste faz,
Y ante él un cirio se extinguía
Con chisporroteo tenaz.
En torno de ella, flor ya mustia,
Última luz de una ilusión,
Las almas eran honda angustia,
Los labios eran oración.
¡Veintiún años!... Rosal florido
Iba la muerte a deshojar...
¡Y cayendo en aguas de olvido
Ya su corona de azahar!
Cuando el alba, entre el aguacero,
En el alto cerro brilló,
Un gemido largo, el postrero,
Sus labios por siempre cerró.
En redor, sollozos ahogados...
¡Vino a ella la eterna paz!
Sus ojos estaban cerrados,
Pero ellos veían ya más.
302
Las mariposas blancas me seguían
y bendecía el Padre mi ganado,
las eras con el pan, y los amados
seres que el Paraíso me extendían.
Los selváticos tigres que venían
a beber sangre, calmos y amansados
por mi aureola de paz, eran sagrados
huéspedes que en mi sueño subvivían.
Ahora ya soy el ángel del lamento
junto al hombre caído en el momento
cenital de la dicha y su aventura
con el cielo y el mundo. Amargamente
sin comprender me hundo en la corriente
de la ría letal, ancha y oscura.
284
Nuestro conferenciante de esta noche
es de aquellos que nunca necesitan
presentación o panegírico
quién no conoce al huésped de la sombra
al utilero del ambage
antítesis del roble
vanguardia del abismo
aureola del escombro
a nadie se le oculta su residual prosapia
su matizada colección de ascos
sus cenizos e inválidos ayeres
su comprensión de pedernal
quién no se ha desvelado
con sus vergüenzas de coyote
su infidelario de alto vuelo
su cadalso para desvalidos
cómo no recordar
sus cilicios de aliento
sus calofríos de confortación
sus puños de consuelo
el tiempo pasará como un despojo
mas no podrá con sus estigmas de leyenda
con sus tenazas más tenaces
o su taller de cicatrices
esta tribuna se honra hoy
con las primicias de un tribuno
a quien serenos prometemos
seguros consecuentes austeros prometemos
que no habrá amnesia
no habrá amnesia.
286
Sonámbula y picante,
mi voz es la gemela
de la canela.
Canela ultramontana
e islamita,
por ella mi experiencia
sigue de señorita.
Criado con ella,
mi alma tomó la forma
de su botella.
Si digo carne o espíritu,
paréceme que el diablo
se ríe del vocablo;
mas nunca vaciló
mi fe si dije «yo».
Yo, varón integral,
nutrido en el panal
de Mahoma
y en el que cuida Roma
en la Mesa Central.
Uno es mi fruto:
vivir en el cogollo
de cada minuto.
Que el milagro se haga,
dejándome aureola
o trayéndome llaga.
No porto insignias
de masón
ni de Caballero
de Colón.
A pesar del moralista
que la asedia
y sobre la comedia
que la traiciona,
es santa mi persona,
santa en el fuego lento
con que dora el altar
y en el remordimiento
del día que se me fue
sin oficiar.
En mis andanzas callejeras
del jeroglífico nocturno,
cuando cada muchacha
entorna sus maderas,
me deja atribulado
su enigma de no ser
ni carne ni pescado.
Aunque toca al poeta
roerse los codos,
vivo la formidable
vida de todas y de todos;
en mí late un pontífice
que todo lo posee
y todo lo bendice;
la dolorosa Naturaleza
sus tres reinos ampara
debajo de mi tiara;
y mi papal instinto
se conmueve
son la ignorancia de la nieve
y la sabiduría del jacinto.
283