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"alturas" poems
Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos… Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida. Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón, De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo, Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera. Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro; cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación. Los dioses son crueles y los héroes eternos, Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor; El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás… A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
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Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
A destiempo
Cuando miro la forma de América en el mapa, amor, a ti te veo: las alturas del cobre en tu cabeza, tus pechos, trigo y nieve, tu cintura delgada, veloces ríos que palpitan, dulces colinas y praderas y en el frío del sur tus pies terminan su geografía de oro duplicado. Amor, cuando te toco no sólo han recorrido mis manos tu delicia, sino ramas y tierra, frutas y agua, la primavera que amo, la luna del desierto, el pecho de la paloma salvaje, la suavidad de las piedras gastadas por las aguas del mar o de los ríos y la espesura roja del matorral en donde la sed y el hambre acechan. Y así mi patria extensa me recibe, pequeña América, en tu cuerpo. Aún más, cuando te veo recostada veo en tu piel, en tu color de avena, la nacionalidad de mi cariño. Porque desde tus hombros el cortador de caña de Cuba abrasadora me mira, lleno de sudor oscuro, y desde tu garganta pescadores que tiemblan en las húmedas casas de la orilla me cantan su secreto. Y así a lo largo de tu cuerpo, pequeña América adorada, las tierras y los pueblos interrumpen mis besos y tu belleza entonces no sólo enciende el fuego que arde sin consumirse entre nosotros, sino que con tu amor me está llamando y a través de tu vida me está dando la vida que me falta y al sabor de tu amor se agrega el barro, el beso de la tierra que me aguarda.
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Pequeña américa
Tengo miedo a las alturas, a la noche oscura y al abandono. Tengo 21 años y todavía creo en monstruos debajo de mi cama, quiero y no puedo cambiar patrones de mi vida que me hacen daño. Me desvelo, no me hidrato, como mucho y fumo cada tanto, lloro porque si y por si acaso. Te busco en rostros extraños y solitarios, en la escencia de los cactus, en aquella canción que una vez bailamos. Todo parece congelado desde la soledad de mi cuarto.
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Aug 19, 2018
Aug 19, 2018 at 5:02 PM UTC
Miedos y malos habitos
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tutelares: albañil del andamio desafiado: aguador de las lágrimas andinas: joyero de los dedos machacados: agricultor temblando en la semilla: alfarero en tu greda derramado: traed a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado, porque la joya no brilló o la tierra no entregó a tiempo la piedra o el grano: señaladme la piedra en que caísteis y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas lámparas, los látigos pegados a través de los siglos en las llagas y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde el fondo habladme toda esta larga noche como si yo estuviera con vosotros anclado, contadme todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, y paso a paso, afilad los cuchillos que guardasteis, ponedlos en mi pecho y en mi mano, como un río de rayos amarillos, como un río de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares. Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Hablad por mis palabras y mi sangre.
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Alturas de machu picchu
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tutelares: albañil del andamio desafiado: aguador de las lágrimas andinas: joyero de los dedos machacados: agricultor temblando en la semilla: alfarero en tu greda derramado: traed a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado, porque la joya no brilló o la tierra no entregó a tiempo la piedra o el grano: señaladme la piedra en que caísteis y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas lámparas, los látigos pegados a través de los siglos en las llagas y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde el fondo habladme toda esta larga noche como si yo estuviera con vosotros anclado, contadme todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, y paso a paso, afilad los cuchillos que guardasteis, ponedlos en mi pecho y en mi mano, como un río de rayos amarillos, como un río de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares. Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Hablad por mis palabras y mi sangre.
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La luz devasta las alturas       Manadas de imperios en derrota       El ojo retrocede cercado de reflejos       Países vastos como el insomnio       Pedregales de hueso       Otoño sin confines       Alza la sed sus invisibles surtidores       Un último pirú predica en el desierto       Cierra los ojos y oye cantar la luz:       El mediodía anida en tu tímpano       Cierra los ojos y ábrelos:       No hay nadie ni siquiera tú mismo       Lo que no es piedra es luz Como las piedras del Principio Como el principio de la Piedra Como al Principio piedra contra piedra Los fastos de la noche: El poema todavía sin rostro El bosque todavía sin árboles Los cantos todavía sin nombre Mas ya la luz irrumpe con pasos de leopardo Y la palabra se levanta ondula cae Y es una larga herida y un silencio sin mácula     La alegría madura como un fruto     El fruto madura hasta ser sol     El sol madura hasta ser hombre     El hombre madura hasta ser astro     Nunca la luz se repartió en tantas luces     Los árboles las calles las montañas     Se despliegan en olas transparentes     Una muchacha ríe a la entrada del día     Es una pluma ardiendo el canto del canario     La música muestra sus brazos desnudos     Su espalda desnuda su pensamiento desnudo     En el calor se afila el instante dichoso     Agua tierra y sol son un solo cuerpo     La hora y su campana se disuelven     Las piedras los paisajes se evaporan     Todos se han ido sin volver el rostro     Los amigos las bellas a la orilla del vértigo     Zarpan las casas la iglesia los tranvías     El mundo emprende el vuelo     También mi cuerpo se me escapa     Y entre las claridades se me pierde     El sol lo cubre todo lo ve todo     Y en su mirada fija nos bañamos     Y en su pupila largamente nos quemamos     Y en los abismos de su luz caemos     Música despeñada     Y ardemos y no dejamos huella
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Piedra nativa
La luz devasta las alturas       Manadas de imperios en derrota       El ojo retrocede cercado de reflejos       Países vastos como el insomnio       Pedregales de hueso       Otoño sin confines       Alza la sed sus invisibles surtidores       Un último pirú predica en el desierto       Cierra los ojos y oye cantar la luz:       El mediodía anida en tu tímpano       Cierra los ojos y ábrelos:       No hay nadie ni siquiera tú mismo       Lo que no es piedra es luz Como las piedras del Principio Como el principio de la Piedra Como al Principio piedra contra piedra Los fastos de la noche: El poema todavía sin rostro El bosque todavía sin árboles Los cantos todavía sin nombre Mas ya la luz irrumpe con pasos de leopardo Y la palabra se levanta ondula cae Y es una larga herida y un silencio sin mácula     La alegría madura como un fruto     El fruto madura hasta ser sol     El sol madura hasta ser hombre     El hombre madura hasta ser astro     Nunca la luz se repartió en tantas luces     Los árboles las calles las montañas     Se despliegan en olas transparentes     Una muchacha ríe a la entrada del día     Es una pluma ardiendo el canto del canario     La música muestra sus brazos desnudos     Su espalda desnuda su pensamiento desnudo     En el calor se afila el instante dichoso     Agua tierra y sol son un solo cuerpo     La hora y su campana se disuelven     Las piedras los paisajes se evaporan     Todos se han ido sin volver el rostro     Los amigos las bellas a la orilla del vértigo     Zarpan las casas la iglesia los tranvías     El mundo emprende el vuelo     También mi cuerpo se me escapa     Y entre las claridades se me pierde     El sol lo cubre todo lo ve todo     Y en su mirada fija nos bañamos     Y en su pupila largamente nos quemamos     Y en los abismos de su luz caemos     Música despeñada     Y ardemos y no dejamos huella
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Era el crepúsculo de la iguana. Desde la arcoirisada crestería su lengua como un dardo se hundía en la verdura, el hormiguero monacal pisaba con melodioso pie la selva, el guanaco fino como el oxígeno en las anchas alturas pardas iba calzando botas de oro, mientras la llama abría cándidos ojos en la delicadeza del mundo lleno de rocío. Los monos trenzaban un hilo interminablemente erótico en las riberas de la aurora, derribando muros de polen y espantando el vuelo violeta de las mariposas de Muzo. Era la noche de los caimanes, la noche pura y pululante de hocicos saliendo del légamo, y de las ciénagas soñolientas un ruido opaco de armaduras volvía al origen terrestre. El jaguar tocaba las hojas con su ausencia fosforescente, el puma corre en el ramaje como el fuego devorador mientras arden en él los ojos alcohólicos de la selva. Los tejones rascan los pies del río, husmean el nido cuya delicia palpitante atacarán con dientes rojos. Y en el fondo del agua magna, como el círculo de la tierra, está la gigante anaconda cubierta de barros rituales, devoradora y religiosa.
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Algunas bestias
Le tengo miedo a la vida. Igual que al amor y las amistades, A las mentiras y las verdades, Y al ser igual. A las cosas que no entiendo, A personas que no conozco, Y la obscuridad. Miedo a las alturas, Miedo al lastimarme, Y miedo de no ser suficiente. Pero yo quisiera un día sin miedo Un día donde cualquier cosa podría pasar Y donde el miedo sólo sea otra palabra.
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Jan 21, 2013
Jan 21, 2013 at 12:30 AM UTC
Miedo
Talvez se escrever o sono venha Cansada do excesso de cansaço Nas alturas menos certas Creio que há 2 horas que devia estar a dormir Se pudesse Mas embora o cansaço esteja presente Nos meus músculos, olhos Não chegou ainda à base. Talvez o meu cérebro seja notivago. Chego a estas conclusões na exaustão da noite Quando, por desespero, pego num lápis E desacredito-me ainda mais. Mas passo a explicar: Durante todo o dia sinto-me dormente Ah, para quê falinhas mansas? Sinto-me burra, sem conseguir pensar Mas na chegada da noite Com o silêncio e a escuridão que se sentem na noite Tudo se liga e se ilumina E o meu cérebro trabalha e penso, penso, penso E mais certezas tenho de que sou burra Não que tenha pensamentos burros, não! Mas por que raio tê-los agora e De forma tão agressiva e exaustiva Sem chegar a ser agressiva e exaustiva o suficiente Para escrever alguma coisa de jeito Ou para me fazer cair para o lado Suficiente apenas para uma mais noite em branco Talvez nunca tenha acordado.
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Mar 2, 2017
Mar 2, 2017 at 1:28 PM UTC
insónias
no le des espacio a lo negativo aunque pronostiquen días de mal tiempo se escucha un polluelo que calló del nido expande hoy tus alas y remonta el vuelo tu naciste para ver las cosas desde arriba conquista las alturas piensa positivo renueva hoy tu mente, pues coro La sangre de Cristo es vida hay victoria segura en él estudiando y guardando su palabra lo esperaras y todo te saldrá bien. II Procura no mirar ese panorama que hacen que tus sueños sean como desvelos no escuches voces incierta y extrañas que solo ponen peso sobre tus espaldas Tú naciste para ver las cosas desde arriba conquista las alturas piensa positivo renueva hoy tu mente pues. coro La sangre de Cristo es vida hay victoria segura en él estudiando y guardando su palabra lo esperaras y todo te saldrá bien. La sangre de Cristo es vida hay victoria segura en él estudiando y guardando su palabra lo esperaras y todo te saldrá bien. La sangre de Cristo es vida.
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Nov 7, 2015
Nov 7, 2015 at 2:10 AM UTC
Benjamin Rivera - Días Mejores
Te vi en un video me retuerse, no lo niego te vez tan real, tan viva es que me tienes cautiva. Sin dudarlo siento algo aun no se como explicarlo que es esto que casi me causa llanto extranarte asi es de espanto. Si te digo que te pienso pensaras que e enloquecido es mas fuerte que un lienzo eh tratado y no te olvido. Que puedo hacer para no temblar me ahogas , me torturas es que no me tienes ni que hablar es peor que mi miedo alas alturas. Te vi de cerca, per verdad estas lejos mis pensamientos estan totalmente disparejos Te veo mas no puedo tocarte y yo me conformaria con poder tan solo acariciarte.                                                          9/13     EveGaby
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Nov 14, 2013
Nov 14, 2013 at 8:39 PM UTC
Video
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50's son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas y sistemas para prolongar la vida unos años más. Lo agradezco de todo corazón pero me río de tan vanas recetas y tan escaso afán. La muerte también ríe de todas esas cosas. La única recomendación que considero seriamente Es la de llevar una mujer joven a la cama Porque a estas alturas, la juventud Solo puede llegarme por contagio.
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Pensándolo bien...
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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A mi mesa
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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Vine aquí como escribo estas líneas, sin idea fija: una mezquita azul y verde, seis minaretes truncos, dos o tres tumbas, memorias de un poeta santo, los nombres de Timur y su linaje.Encontré al viento de los cien días. Todas las noches las cubrió de arena, acosó mi frente, me quemó los párpados. La madrugada:                             dispersión de pájaros y ese rumor de agua entre piedras que son los pasos campesinos. (Pero el agua sabía a polvo). Murmullos en el llano, apariciones                       desapariciones, ocres torbellinos insubstanciales como mis pensamientos. Vueltas y vueltas en un cuarto de hotel o en las colinas: la tierra un cementerio de camellos y en mis cavilaciones siempre los mismos rostros que se desmoronan. ¿El viento, el señor de las ruinas, es mi único maestro? Erosiones: el menos crece más y más.En la tumba del santo, hondo en el árbol seco, clavé un clavo,                             no, como los otros, contra el mal de ojo: contra mí mismo.                                   (Algo dije: palabras que se lleva el viento).Una tarde pactaron las alturas. Sin cambiar de lugar                                       caminaron los chopos. Sol en los azulejos                                   súbitas primaveras. En el Jardín de las Señoras subí a la cúpula turquesa. Minaretes tatuados de signos: la escritura cúfica, más allá de la letra, se volvió transparente. No tuve la visión sin imágenes, no vi girar las formas hasta desvanecerse en claridad inmóvil, el ser ya sin substancia del sufí. No bebí plenitud en el vacío ni vi las treinta y dos señales del Bodisatva cuerpo de diamante. Vi un cielo azul y todos los azules, del blanco al verde todo el abanico de los álamos y sobre el pino, más aire que pájaro, el mirlo blanquinegro. Vi al mundo reposar en sí mismo. Vi las apariencias. Y llame a esa media hora: Perfección de lo Finito.
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Felicidad en herat
Vine aquí como escribo estas líneas, sin idea fija: una mezquita azul y verde, seis minaretes truncos, dos o tres tumbas, memorias de un poeta santo, los nombres de Timur y su linaje.Encontré al viento de los cien días. Todas las noches las cubrió de arena, acosó mi frente, me quemó los párpados. La madrugada:                             dispersión de pájaros y ese rumor de agua entre piedras que son los pasos campesinos. (Pero el agua sabía a polvo). Murmullos en el llano, apariciones                       desapariciones, ocres torbellinos insubstanciales como mis pensamientos. Vueltas y vueltas en un cuarto de hotel o en las colinas: la tierra un cementerio de camellos y en mis cavilaciones siempre los mismos rostros que se desmoronan. ¿El viento, el señor de las ruinas, es mi único maestro? Erosiones: el menos crece más y más.En la tumba del santo, hondo en el árbol seco, clavé un clavo,                             no, como los otros, contra el mal de ojo: contra mí mismo.                                   (Algo dije: palabras que se lleva el viento).Una tarde pactaron las alturas. Sin cambiar de lugar                                       caminaron los chopos. Sol en los azulejos                                   súbitas primaveras. En el Jardín de las Señoras subí a la cúpula turquesa. Minaretes tatuados de signos: la escritura cúfica, más allá de la letra, se volvió transparente. No tuve la visión sin imágenes, no vi girar las formas hasta desvanecerse en claridad inmóvil, el ser ya sin substancia del sufí. No bebí plenitud en el vacío ni vi las treinta y dos señales del Bodisatva cuerpo de diamante. Vi un cielo azul y todos los azules, del blanco al verde todo el abanico de los álamos y sobre el pino, más aire que pájaro, el mirlo blanquinegro. Vi al mundo reposar en sí mismo. Vi las apariencias. Y llame a esa media hora: Perfección de lo Finito.
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The Pit River soaked the Alturas earth, beneath the light of the hospital a woman giving birth Inside the local bar was a man drinking gin, the church of the sacred heart full of repenting sins All of those places are lost on me; I keep walking the Alturas streets, kicking the scorched earth, with my naked feet Just dancing along North West Street They’re making it harder for me to live; I’ve got nothing more to give I got a job, what money I make, the government fat cats take and take One day, I took up traveling, one day I ran away In a bar in Nevada I found Louisa, and with me she came We were the modern day Bonnie & Clyde Her hair more red than any autumn leaf, or those fires from hell, we spent so long together, we got on real well Found ourselves in Bodie, where we danced with those ghosts Headed down to Manzanar, slept beneath the heavens stars it was her laugh, I loved the most Made love beneath the Klamath Mountains, where my soul, Bonnie Stole Washed our feet in the Klamath River, packed our bags and carried on Soon we had no money, something had to be done When it looked like it was all over, Bonnie showed me her gun Should have been easy, just a hold up, no one had to get hurt Bonnie ran the tip of the revolver along her lips then slipped it into her skirt We walked for days, until we came to Hornbrook where a man on his porch Caught us rustling in his trash can, in the light of his torch Bonnie got so mad that she panicked, grabbed the old man and pushed him down Placed her arms around the grey hairs that grace his neck, took a look around Forced him through the wooden doors of his home, and said “give us all you got” The old man he had nothing, her shaking hands pulled the trigger, the grey haired man, she shot I just stood there and sighed "Louisa, what have you done" Faster than the bullet that pressed it’s self into the stranger’s chest, Louisa started to Run Shortly after, the sirens rang out; I was left standing in the porch Watching the silhouette of my Louisa in the light of the law enforcement torch I see her reach that smoking revolver her arms straight towards the local cop’s car Hear the shots run out, her silhouette falls to the ground, her lifeless body beneath the stars Spent some months, on the run didn’t hang around But I still dream of my Bonny Louisa, and the warmth in those cold nights we found
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Sep 7, 2016
Sep 7, 2016 at 6:15 PM UTC
My Bonny & Clyde
The Pit River soaked the Alturas earth, beneath the light of the hospital a woman giving birth Inside the local bar was a man drinking gin, the church of the sacred heart full of repenting sins All of those places are lost on me; I keep walking the Alturas streets, kicking the scorched earth, with my naked feet Just dancing along North West Street They’re making it harder for me to live; I’ve got nothing more to give I got a job, what money I make, the government fat cats take and take One day, I took up traveling, one day I ran away In a bar in Nevada I found Louisa, and with me she came We were the modern day Bonnie & Clyde Her hair more red than any autumn leaf, or those fires from hell, we spent so long together, we got on real well Found ourselves in Bodie, where we danced with those ghosts Headed down to Manzanar, slept beneath the heavens stars it was her laugh, I loved the most Made love beneath the Klamath Mountains, where my soul, Bonnie Stole Washed our feet in the Klamath River, packed our bags and carried on Soon we had no money, something had to be done When it looked like it was all over, Bonnie showed me her gun Should have been easy, just a hold up, no one had to get hurt Bonnie ran the tip of the revolver along her lips then slipped it into her skirt We walked for days, until we came to Hornbrook where a man on his porch Caught us rustling in his trash can, in the light of his torch Bonnie got so mad that she panicked, grabbed the old man and pushed him down Placed her arms around the grey hairs that grace his neck, took a look around Forced him through the wooden doors of his home, and said “give us all you got” The old man he had nothing, her shaking hands pulled the trigger, the grey haired man, she shot I just stood there and sighed "Louisa, what have you done" Faster than the bullet that pressed it’s self into the stranger’s chest, Louisa started to Run Shortly after, the sirens rang out; I was left standing in the porch Watching the silhouette of my Louisa in the light of the law enforcement torch I see her reach that smoking revolver her arms straight towards the local cop’s car Hear the shots run out, her silhouette falls to the ground, her lifeless body beneath the stars Spent some months, on the run didn’t hang around But I still dream of my Bonny Louisa, and the warmth in those cold nights we found
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Sonreía en sus ojos, esmeraldas oscuras, -Ondas verdes y trémulas bajo ***** follaje - El ensueño de un alma que persigue un miraje, Un miraje en que flotan cosas blancas y puras. Y de pronto a su vista se extendieron llanuras Dilatadas y yermas. Y en el frío paisaje -Mar sin olas-vio un ave de albo y terso plumaje, Que moría mirando las etéreas alturas. Y soñaba...  Y sus ojos de esmeralda, a lo lejos, A la luz de una estrella, de murientes reflejos, Una barca veían por el viento impulsada. Y siguió pensativa, la cabeza en las manos, Con el alma errabunda por los mares lejanos, Con los ojos hundidos en la sombra callada.
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Sonreía en sus ojos...
todo lo que hago es para ti mi anhelo es que tu puedes encontrarte que cada vez que miras a las nubes que cada vez que miras a las alturas que cada vez que miras al oceano vez a ti misma en su refleccion
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Jan 16, 2023
Jan 16, 2023 at 9:52 PM UTC
respira
Descansa, mal perdido en alta cumbre, donde a tantas alturas te prefieres; si no es que acocear las nubes quieres, y en la región del fuego beber lumbre. Ya te padece, grave pesadumbre, tu ambición propria; peso y carga eres de la Fortuna, en que viviendo mueres: ¡y esperas que podrá mudar costumbre! El vuelo de las águilas(1) que miras debajo de las alas con que vuelas, en tu caída cebaran sus iras. Harto crédito has dado a las cautelas. ¿Cómo puedes lograr a lo que aspiras, si, al tiempo de expirar, soberbio anhelas?
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Al ambicioso valimiento que siempre anhela a subir más
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día vuelve, y silba su amor, embriagado, meciendo su inquietud en fresco de oro, nos abre, ***** con su rojo pico, carbón vivificado por su ascua, un alma de valores armoniosos mayor que todo nuestro ser. No cabemos, por él, redondos, plenos, en nuestra fantasía despertada. (El sol, mayor que el sol, inflama el mar real o imajinario, que resplandece entre el azul frondor, mayor que el mar, que el mar.) Las alturas nos vuelcan sus últimos tesoros, preferimos la tierra donde estamos, un momento llegamos, en viento, en ola, en roca, en llama, al imposible eterno de la vida. La arquitectura etérea, delante, con los cuatro elementos sorprendidos, nos abre total, una, a perspectivas inmanentes, realidad solitaria de los sueños, sus embelesadoras galerías. La flor mejor se eleva a nuestra boca, la nube es de mujer, la fruta seno nos responde sensual. Y el mirlo canta, huye por lo verde, y sube, sale por lo verde, y silba, recanta por lo verde venteante, libre en la luz y la tersura, torneado alegremente por el aire, dueño completo de su placer doble; entra, vibra silbando, ríe, habla, canta... Y ensancha con su canto la hora parada de la estación viva. y nos hace la vida suficiente. ¡Eternidad, hora ensanchada, paraíso de lustror único, abierto a nosotros mayores, pensativos, por un ser diminuto que se ensancha! ¡Primavera, absoluta primavera, cuando el mirlo ejemplar, una mañana, enloquece de amor entre lo verde!
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Mirlo fiel
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día vuelve, y silba su amor, embriagado, meciendo su inquietud en fresco de oro, nos abre, ***** con su rojo pico, carbón vivificado por su ascua, un alma de valores armoniosos mayor que todo nuestro ser. No cabemos, por él, redondos, plenos, en nuestra fantasía despertada. (El sol, mayor que el sol, inflama el mar real o imajinario, que resplandece entre el azul frondor, mayor que el mar, que el mar.) Las alturas nos vuelcan sus últimos tesoros, preferimos la tierra donde estamos, un momento llegamos, en viento, en ola, en roca, en llama, al imposible eterno de la vida. La arquitectura etérea, delante, con los cuatro elementos sorprendidos, nos abre total, una, a perspectivas inmanentes, realidad solitaria de los sueños, sus embelesadoras galerías. La flor mejor se eleva a nuestra boca, la nube es de mujer, la fruta seno nos responde sensual. Y el mirlo canta, huye por lo verde, y sube, sale por lo verde, y silba, recanta por lo verde venteante, libre en la luz y la tersura, torneado alegremente por el aire, dueño completo de su placer doble; entra, vibra silbando, ríe, habla, canta... Y ensancha con su canto la hora parada de la estación viva. y nos hace la vida suficiente. ¡Eternidad, hora ensanchada, paraíso de lustror único, abierto a nosotros mayores, pensativos, por un ser diminuto que se ensancha! ¡Primavera, absoluta primavera, cuando el mirlo ejemplar, una mañana, enloquece de amor entre lo verde!
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cuando astor frederick murió plegó alitas y dejó sobre todo sus penas y como un brillo o resplandor que lo seguía en el entierro ni perro ni hombre ni mujer ni gato seguían su cajón por la calle dorada en la mañana de mayo paciente pero sí el brillo o resplandor como cantándole cantándole decía el brillo "astor frederick se va por aquí al país donde todos se reúnen sigo las huellas de sus pies besándolas pero él ya nunca estará solo" decía el brillo "astor frederick ya nunca más se apenará de pueblo en pueblo y por alturas su joven corazón marcará el paso de las lunas se comerá flores que mueren" ojalá ojalá repetían los arcos las piedras podridas de la calle las pieles de la calle meciéndose por donde astor frederick sus restos los restos de su dentadura etc pasaban a gloria mayor ¡ah frederick en la cajita! lo empaquetaron mucho para siempre y aunque él no quisiese otra cosa que amor como abrigo o fortín es como si faltara la tierra del cementerio de Oak se lo comió casi por todas menos las manos eso sí apoyadas la una en la otra del silencio que astor frederick hizo creció una pájara de viento que le volteaba el corazón menos el brillo o resplandor cala del mundo mundo mismo y esta es la historia de astor frederick ea ninguna pus paloma o reventón se alzaba nunca de sus nuncas menos las manos eso sí apoyada la una en la otra
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Lamento por las manos de astor frederick
No sólo por las tierras desiertas donde la piedra salina es como la única rosa, la flor por el mar enterrada, anduve, sino por la orilla de ríos que cortan la nieve. Las amargas alturas de las cordilleras conocen mis pasos. Enmarañada, silbante región de mi patria salvaje, lianas cuyo beso mortal se encadena en la selva, lamento mojado del ave que surge lanzando sus escalofríos, oh región de perdidos dolores y llanto inclemente! No sólo son míos la piel venenosa del cobre o el salitre extendido como estatua yacente y nevada, sino la viña, el cerezo premiado por la primavera, son míos, y yo pertenezco como átomo ***** a las áridas tierras y a la luz del otoño en las uvas, a esta patria metálica elevada por torres de nieve.
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Soneto lxiii
Flores florecen junto a latas de Pepsi oxidadas, Regadas por la saliva de los traficantes de cocaína, Y el ***** y el fluido vaginal, De amantes en celo manoseándose bajo mantas, Bajo estrellas débilmente brillando a través de niebla tóxica. Refugio en la oscuridad para asaltantes, violadores, y otros maleantes, Cuyo aliento profana las misma especies, Que tan mal representan, Degeneran la definición Platónica del hombre, En pollos muertos, desplumados. Abominación. Horrible no en sí mismo, si no en el uso que se le pone: Un hueso lanzado a perros que nunca han probado un bistec, Y se conforman en festejar, Los trozos de carne fétida, Restantes en huesos bien roídos. Parque Central, el hueso que debemos roer, Sonriendo complacientemente al ver los rascacielos, Crecientes a diario donde las flores podrían haber brotado, Nuestra humanidad hundiéndose en proporción, A las alturas que alcanzan. Si parezco ser de mente estrecha y cruel, O ciego a la belleza de "Central Park", Es porque he caminado en tierra virgen, En verano, invierno, otoño y principios de primavera, Y no puedo llevarme a amar a una puta.
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Nov 29, 2019
Nov 29, 2019 at 3:45 PM UTC
Parque Central