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"tuviera" poems
Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, Subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares a los que nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada momento de su vida, claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría solamente de tener buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos, no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir, comenzaría así hasta concluir el otoño, daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños si tuviera otra vez la vida por delante... Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo...
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Último poema
aqui estas, de nuevo, mi amor te he esperado con tanto esplendor yo sabia que un dia ibas a regresar ya estas seguro que me puedes amar? mi amor, me das tanto miedo sin ti, me caigo y me quedo ciego si tuviera tu corazon, completaria mi mundo me dicen que asi es tener un amor profundo por favor dejame ganar tus sentimientos ya me llenas con todos esos pensamientos te amo, te amo, te voy a mendigar regresate conmigo, me tienes que salvar ya me desperte de este pinche sueno yo quisiera que fueras algo bueno pero ya me di cuenta de que no puedes ser tu no me amas y siempre me vas a correr pero, mi amor, te mendigo por favor quedate conmigo quedate---
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Dec 12, 2011
Dec 12, 2011 at 11:35 PM UTC
quedate, mi amor
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Jul 6, 2013
Jul 6, 2013 at 12:12 AM UTC
If I Had A Million Pesos
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Donde se mete la mano, se mete la pata Si me acordara, en que momento me comencé a quemar en el aceite caliente de los errores creame, usted que me lee la hubiera sacado hubiera perdonado …me hubieran perdonado. Después que se cometen los errores, todos te lo advirtieron Te vieron ahogarte y nada hicieron o tal vez nada quisiste hicieran Vi el mundo correr y del macabro orgullo no me pude desprender. En esto de las erratas, es fácil recaer y con mi historial, fogatas se pueden hacer Más que un tropezón, es una profesión Si hubiera atendido a tiempo la condición no tuviera porqué excusarme, todas estas voces serían fetos y no tendría que intoxicarme de medicamentos ¿He aprendido algo? Sí Si te me acercas mucho, mucho daño te haré. Además, he aprendido algo esencial… Donde se mete la mano, se mete la pata.
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Aug 29, 2014
Aug 29, 2014 at 3:59 PM UTC
Errar
no sabia que lo que yo sentia tuviera nombre... le llamaba amor, le llamaba tentacion, le llamaba frustracion, le llamaba decepcion, le llamaba inspiracion. y no, no llegaba ninguna palabra ni a la mitad. y tu lo dijiste: incondicional esa palabra que lo explica todo: el porque de mis desvelos, el sentimiento de enojo cuando mis ojos captaban los tuyos mirando a otros, y aun así pensar que eran hermosos, la razón por la cual mi orgullo no existe contigo, lo que excusa que yo te bese donde quieras: en el cuello cuando estamos solos, en la mejilla cuando hay que pretender simplemente amistad. incondicional: que me rompas el corazón de mil maneras, a tu forma, cuando quieras; y que vuelva otra vez, a perdonarte mil veces como a ti te gusta, pidiéndote que me quieras un poquito mas, un poquito mas así.... incondicional: que sepa siempre cuando se trata de amar, cuando de los negocios, y cuando de solo idear.... que cambie mi voz, que te complazca una noche con mis gemidos sin aliento, con mi llanto de placer, y al otro día que te informe , bien seria y profesional, los detalles de aquel plan.... incondicional saber que ahi voy a estar, que voy a ser lo que necesites, cuando lo necesites. incondicional incondicional
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Jan 11, 2013
Jan 11, 2013 at 1:17 AM UTC
Incodicional
Quién menos pensé, me necesitaba. Nunca imagine que alguien tuviera la necesidad de mi palabra, de escuchar mi voz, de saber que estoy ahi. De saber que aunque no me tiene cerca, de saber que no me tiene a su lado estoy y estare ahi. De sentirme cerca, sentir mi alma tan pura ahi. Quien menos pensé, tenia la necesidad de mi. Alimentarse con un ser tan puro, como lo era yo. Saber que tenia alguien a su lado, saber que podia confiar en alguien. En alguien que realmente valía la pena. El sentir que podia abrir sus heridas a alguien. Sentir que su alma podia llenarse de esperanza. Sentir que todo podria cambiar al abrirse, al abrir su ser interior. Al dejar salir un tipo de "yo interior" con alguien que entenderia perfectamente. Alguien que no iba a permitir que su alma, se fuera al vacio una vez más.
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Apr 18, 2014
Apr 18, 2014 at 1:04 PM UTC
trouble soul / spanish
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Romance de gerineldo y la infanta
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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La amistad es algo hermoso. Es algo spectacular. Algo que nunca olvidaras. Porque siempre la tendras. Yo ana bella cavazos scribo este poema porque es por lo que yo estoy pasando mi amiga joan se cambiara de scuela y talvez nunca jamas la vere. La primera vez que la vi senti que iva hacer mi amiga y si fue mi amiga no la quiero dejar porque mi corazon se rompera. Si tuviera un deseo seria que siempre tuviera a joan la duena de mi corazon.
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May 7, 2015
May 7, 2015 at 3:13 PM UTC
AMISTAD por: Ana bella cavazos
Igual que el ballestero tahúr de la cantiga, tuviera una saeta el hombre ibero para el Señor que apedreó la espiga y malogró los frutos otoñales, y un «gloria a ti» para el Señor que grana centenos y trigales que el pan bendito le **** mañana.       «Señor de la ruïna, adoro porque aguardo y porque temo: con mi oración se inclina hacia la tierra un corazón blasfemo.       »¡Señor, por quien arranco el pan con pena, sé tu poder, conozco mi cadena!       »¡Oh dueño de la nube del estío que la campiña arrasa, del seco otoño, del helar tardío, y del bochorno que la mies abrasa!       »¡Señor del iris, sobre el campo verde donde la oveja pace, Señor del fruto que el gusano muerde y de la choza que el turbión deshace,       »tu soplo el fuego del hogar aviva, tu lumbre da sazón al rubio grano, y cuaja el hueso de la verde oliva, la noche de San Juan, tu santa mano!       »¡Oh dueño de fortuna y de pobreza, ventura y malandanza, que al rico das favores y pereza y al pobre su fatiga y su esperanza!       »¡Señor, Señor: en la voltaria rueda del año he visto mi simiente echada, corriendo igual albur que la moneda del jugador en el azar sembrada!       »¡Señor, hoy paternal, ayer cruento, con doble faz de amor y de venganza, a ti, en un dado de tahúr al viento va mi oración, blasfemia y alabanza!»       Este que insulta a Dios en los altares, no más atento al ceño del destino, también soñó caminos en los mares y dijo: es Dios sobre la mar camino.       ¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra más allá de la suerte, más allá de la tierra, más allá de la mar y de la muerte?       ¿No dio la encina ibera para el fuego de Dios la buena rama, que fue en la santa hoguera de amor una con Dios en pura llama?       Mas hoy... ¡Qué importa un día! Para los nuevos lares estepas hay en la floresta umbría, leña verde en los viejos encinares.       Aún larga patria espera abrir al corvo arado sus besanas; para el grano de Dios hay sementera bajo cardos y abrojos y bardanas.       ¡Qué importa un día!  Está el ayer alerto al mañana, mañana al infinito, hombres de España, ni el pasado ha muerto, no está el mañana -ni el ayer- escrito.       ¿Quién ha visto la faz al Dios hispano? Mi corazón aguarda al hombre ibero de la recia mano, que tallará en el roble castellano el Dios adusto de la tierra parda.
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El dios ibero
Igual que el ballestero tahúr de la cantiga, tuviera una saeta el hombre ibero para el Señor que apedreó la espiga y malogró los frutos otoñales, y un «gloria a ti» para el Señor que grana centenos y trigales que el pan bendito le **** mañana.       «Señor de la ruïna, adoro porque aguardo y porque temo: con mi oración se inclina hacia la tierra un corazón blasfemo.       »¡Señor, por quien arranco el pan con pena, sé tu poder, conozco mi cadena!       »¡Oh dueño de la nube del estío que la campiña arrasa, del seco otoño, del helar tardío, y del bochorno que la mies abrasa!       »¡Señor del iris, sobre el campo verde donde la oveja pace, Señor del fruto que el gusano muerde y de la choza que el turbión deshace,       »tu soplo el fuego del hogar aviva, tu lumbre da sazón al rubio grano, y cuaja el hueso de la verde oliva, la noche de San Juan, tu santa mano!       »¡Oh dueño de fortuna y de pobreza, ventura y malandanza, que al rico das favores y pereza y al pobre su fatiga y su esperanza!       »¡Señor, Señor: en la voltaria rueda del año he visto mi simiente echada, corriendo igual albur que la moneda del jugador en el azar sembrada!       »¡Señor, hoy paternal, ayer cruento, con doble faz de amor y de venganza, a ti, en un dado de tahúr al viento va mi oración, blasfemia y alabanza!»       Este que insulta a Dios en los altares, no más atento al ceño del destino, también soñó caminos en los mares y dijo: es Dios sobre la mar camino.       ¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra más allá de la suerte, más allá de la tierra, más allá de la mar y de la muerte?       ¿No dio la encina ibera para el fuego de Dios la buena rama, que fue en la santa hoguera de amor una con Dios en pura llama?       Mas hoy... ¡Qué importa un día! Para los nuevos lares estepas hay en la floresta umbría, leña verde en los viejos encinares.       Aún larga patria espera abrir al corvo arado sus besanas; para el grano de Dios hay sementera bajo cardos y abrojos y bardanas.       ¡Qué importa un día!  Está el ayer alerto al mañana, mañana al infinito, hombres de España, ni el pasado ha muerto, no está el mañana -ni el ayer- escrito.       ¿Quién ha visto la faz al Dios hispano? Mi corazón aguarda al hombre ibero de la recia mano, que tallará en el roble castellano el Dios adusto de la tierra parda.
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-¡Rey don Sancho, rey don Sancho!,   no digas que no te aviso, que de dentro de Zamora   un alevoso ha salido; llámase Vellido Dolfos,   hijo de Dolfos Vellido, cuatro traiciones ha hecho,   y con esta serán cinco. Si gran traidor fue el padre,   mayor traidor es el hijo. Gritos dan en el real:   -¡A don Sancho han mal herido! Muerto le ha Vellido Dolfos,   ¡gran traición ha cometido! Desque le tuviera muerto,   metiose por un postigo, por las calle de Zamora   va dando voces y gritos: -Tiempo era, doña Urraca,   de cumplir lo prometido.
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Romance del rey don sancho
Este amor que yo alimento De mi propio corazón, No nace de inclinación Sino de conocimiento, Que amor de cosa tan bella, Y gracia que es infinita, Si es elección, me acredita; Si no, acredita mi Estrella. Y ¿qué Deidad me pudiera Inclinar a que te amara, Que ese poder no tornara Para sí, si le tuviera? Corrido, Señora, escribo En el estado presente, De que estando de ti ausente Aún parezca que estoy vivo. Pues ya en mi pena y pasión, Dulce Tirsi, tengo hechas De las plumas de tus flechas Las alas del corazón. Y sin poder consolarme, Ausente y amando firme, Más hago yo en no morirme Que hará el dolor en matarme. Tanto he llegado a quererte, Que siento igual pena en mí Del ver, no viéndote a ti, Que adorándote, no verte, Si bien recelo, Señora, Que a este amor serás infiel, Pues ser hermosa y cruel Te pronostica traidora. Pero traiciones dichosas Serán, Tirsi, para mí, Por ver dos caras en ti, Que han de ser por fuerza hermosas. Y advierte, que en mi pasión Se puede tener por cierto Que es decir Ausente y Muerto Dos veces una razón.
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Pasiones de ausente enamorado.
Salvajes Estas ahí en medio de la multitud, me voy aproximando, ya te estoy besando, ahora estamos solos,  tú estas brillando en la obscuridad con los ojos cerrados en goce, tus labios están liberando energía, sujeto a tus muslos azotamos nuestras frentes y dejamos que se nos derrame un beso. Dos salvajes fieras están librando una batalla. Perfume 03:07 a.m. En este momento inhalo y pienso... Hay polvo a nuestro alrededor brotando debajo de nosotros, que si tuviera luz, nos haría ver en las estrellas. Revolver Estoy sujetando tu cuello como si sujetara un revolver, mi pulgar esta en tu labio y lo acaricio como a tu frente mientras duermes en mi pecho, el otro dedo quiere jalar el gatillo pero no sabe si esta en tu yugular, escondido entre tus cabellos o en algún lugar de tu nuca, una gota de sudor cae... Al mismo tiempo que nosotros, abatidos dejando que todo se moje con nuestra lluvia.
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Sep 2, 2015
Sep 2, 2015 at 8:18 PM UTC
Llueve
Me siento "incompleta" Como si mi vida no tuviera esa chispa que vale tanto la pena. No sé si es mal de amores O la ausencia de palabras bellas Esas sorpresas inesperadas Esas miradas apasionadas Definitivamente, me hace falta sentir esas mariposas alocadas.
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Sep 1, 2014
Sep 1, 2014 at 11:29 PM UTC
Ese vacio
Sobre el muro de Zamora;   vide un caballero erguido; al real de los castellanos   da con grande grito:   -¡Guarte, guarte, rey don Sancho,   no digas que no te aviso, que del cerco de Zamora   un traidor había salido; Vellido Dolfos se llama,   hijo de Dolfos Vellido, si gran traidor fue su padre,   mayor traidor es el hijo; cuatro traiciones ha hecho,   y con ésta serán cinco! Si te engaña, rey don Sancho,   no digas que no te aviso.   Gritos dan en el real:   ¡A don Sancho han mal herido! ¡Muerto le ha Vellido Dolfos;   gran traición ha cometido!   Desque le tuviera muerto,   metióse por un postigo, por las calle de Zamora   va dando voces y gritos:   -¡Tiempo era, doña Urraca,   de cumplir lo prometido!
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Romance xv del caballero leal zamorano y de vellido dolfos, que se salió de zamora para con falsedad hacerse vasallo del rey don sancho
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Mi villa
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Si fuera un dios un pordiosero y en su mente tuviera intelligencia querida de unos momentos de otros planetas y otras escondidos systemas solares, que quisieras de el, y como lo averiguarrias, y si no fuera bello, solo un querido actor y querido niño, tuvieramos que cuidarlo, con amor o otra dedicada nocturna.
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Jul 11, 2014
Jul 11, 2014 at 10:53 AM UTC
Dias
Dulce Jesús de mi vida, ¡qué dije!, espera, no os vais: que no es bien que vos seáis de una vida tan perdida. Pero si no sois de mí, yo, mi Jesús, soy de vos, porque quiero hallar en Dios esto que sin Dios perdí. Mas ya vuelvo a suplicaros que de mi vida seáis: que si vos no me la dais, no tendré vida que daros. Deseo daros mi vida, y sin vos no es daros nada, porque con vos va ganada, cuanto sin vos va perdida. Muérome de puro amor por llamaros vida mía: que la que sin vos perdía, ya no la tengo, Señor. Pues vuestra piedad me adiestra como a oveja reducida, quiero llamaros mi vida, aunque he sido muerte vuestra. Vida mía, en este día me habréis de hacer un favor; ¡oh, qué bien me va, Señor, con llamaros vida mía! Luego que vida os llamé, a pediros me atreví, porque el regalo sentí que en vuestro brazos hallé. Y es que jamás permitáis que otra vida sin vos tenga: que no es bien que a vivir venga vida donde vos no estáis. ¡Ay Jesús! ¿Cómo viví sólo un momento sin vos? Porque si la vida es Dios, ¿qué vida quedaba en mí? ¡Qué cosas tuve por vida tan miserables y tristes! ¿Es posible que pudistes sufrir cosa tan perdida? Pero sospecho, mi Dios, que fue permitirlo así, para que viesen en mí qué sufrimiento hay en vos. Pero no lo habéis perdido, ¡oh soberana piedad!, pues conozco mi maldad por lo que me habéis sufrido. Porque sé de aquel vivir, como si Dios no tuviera: que quien menos que Dios fuera no me pudiera sufrir. ¡Qué de veces os negué por confesar mi locura a la fingida hermosura, donde no hay verdad ni fe! Si la vuestra en la cruz viera, ¡ay Dios y cuánto os amara! ¡Qué de lágrimas llorara, qué de amores os dijera! No sé, mi bien, qué os tenéis, que todo me enamoráis, o es que, como abierto estáis, mostráis lo que me queréis. Amenazado de vos, parece que no os temí, y lleno de sangre sí; decid, ¿qué es esto, mi Dios? ¡Oh qué divinos colores os hace esa sangre fría! ¡Oh cómo estáis, vida mía, para deciros amores!
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Soliloquio i
Dulce Jesús de mi vida, ¡qué dije!, espera, no os vais: que no es bien que vos seáis de una vida tan perdida. Pero si no sois de mí, yo, mi Jesús, soy de vos, porque quiero hallar en Dios esto que sin Dios perdí. Mas ya vuelvo a suplicaros que de mi vida seáis: que si vos no me la dais, no tendré vida que daros. Deseo daros mi vida, y sin vos no es daros nada, porque con vos va ganada, cuanto sin vos va perdida. Muérome de puro amor por llamaros vida mía: que la que sin vos perdía, ya no la tengo, Señor. Pues vuestra piedad me adiestra como a oveja reducida, quiero llamaros mi vida, aunque he sido muerte vuestra. Vida mía, en este día me habréis de hacer un favor; ¡oh, qué bien me va, Señor, con llamaros vida mía! Luego que vida os llamé, a pediros me atreví, porque el regalo sentí que en vuestro brazos hallé. Y es que jamás permitáis que otra vida sin vos tenga: que no es bien que a vivir venga vida donde vos no estáis. ¡Ay Jesús! ¿Cómo viví sólo un momento sin vos? Porque si la vida es Dios, ¿qué vida quedaba en mí? ¡Qué cosas tuve por vida tan miserables y tristes! ¿Es posible que pudistes sufrir cosa tan perdida? Pero sospecho, mi Dios, que fue permitirlo así, para que viesen en mí qué sufrimiento hay en vos. Pero no lo habéis perdido, ¡oh soberana piedad!, pues conozco mi maldad por lo que me habéis sufrido. Porque sé de aquel vivir, como si Dios no tuviera: que quien menos que Dios fuera no me pudiera sufrir. ¡Qué de veces os negué por confesar mi locura a la fingida hermosura, donde no hay verdad ni fe! Si la vuestra en la cruz viera, ¡ay Dios y cuánto os amara! ¡Qué de lágrimas llorara, qué de amores os dijera! No sé, mi bien, qué os tenéis, que todo me enamoráis, o es que, como abierto estáis, mostráis lo que me queréis. Amenazado de vos, parece que no os temí, y lleno de sangre sí; decid, ¿qué es esto, mi Dios? ¡Oh qué divinos colores os hace esa sangre fría! ¡Oh cómo estáis, vida mía, para deciros amores!
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Gato de mitologia absoluta, y echo de papeles en el aire, dame sentido. Tuviera que eras, que tenes, de donde y vas.
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Nov 23, 2014
Nov 23, 2014 at 9:55 PM UTC
Fuzer
Tu ausencia es el retrato de la melancolía. Una piedra atorada en mi garganta. Un espejo hecho pedazos, que refleja cada astilla de mi demacrado corazón. Tu ausencia es el árbitro que sentencia mis batallas perdidas. El eslabón perdido de alguna cadena perpetua. Un perdón en silencio. Un invierno sin causa. Con tu ausencia incineraste mis sueños. Y si al vivir tuviera un motivo, sería recuperarte.
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Sep 5, 2025
Sep 5, 2025 at 1:24 AM UTC
Tu ausencia
¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, la mismas ventas los mismos rebaños, las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera -esta vida nuestra- mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, y los mismos farsantes, las mismas sectas ¡y los mismos, los mismos poetas! ¡Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!
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¡qué pena!
Hablar de mi propio funeral resultaba un poco agridulce, no es que tuviera miedo a la muerte, era mas bien, el propio deseo de querer estar ahí observándolo todo.
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Apr 11, 2015
Apr 11, 2015 at 3:58 PM UTC
Ya ves.
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. Te amo y no te amo como si tuviera en mis manos las llaves de la dicha y un incierto destino desdichado. Mi amor tiene dos vidas para armarte. Por eso te amo cuando no te amo y por eso te amo cuando te amo.
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Soneto xliv
Viento que te vas a donde no puedo         yo ir, ¿no me llevarás? Si tuviera alas, alas como tú, ¡ay, contigo iría por el cielo azul! Porque estoy tan triste que deseara huir. Llévame, ¡oh pampero muy lejos de aquí! Haréme liviana, más de lo que soy, para pesar menos he llorado hoy. Para pesar menos, si preciso es, mi trenza sombría, ¡ay!, me cortaré. Para pesar menos ni he de sonreír cuando al fin me lleves muy lejos de aquí. Lo único, viento, que no puede ser, es que yo a aquel hombre deje de querer. Aunque pese mucho ese amor irá a donde yo vaya. ¿Me podrás llevar?
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Balada del amor triste
Viene, se sienta entre nosotros, y nadie sabe quién será, ni por qué cuando dice nubes nos llenamos de eternidad.Nos habla con palabras graves y se desprenden al hablar de su cabeza secas hojas que en el viento vienen y van.Jugamos con su barba fría. Nos deja frutos. Torna a andar con pasos lentos y seguros como si no tuviera edad.Él se despide. ¡Adiós! Nosotros sentimos ganas de llorar.
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Caballero de otoño
Adusto, así, vendría del Opón por la trocha; Y el arma en sangre tinta hasta los gavilanes, Por los desfiladeros del turbio Chicamocha, Cerrando iría contra «macareguas» y «guanes». La cota, acero; acero la voluntad y acero La audacia en el peligro y en el feral palenque. Sed de sangre y de oro por áspero sendero, Mas también fuerte músculo para una raza enclenque. En la azul lontananza, lo ignoto, lo imprevisto; La emboscada en las sombras, o del jaguar el salto: E] arco del flechero, bajo el boscaje listo; La noche en vela, y siempre la lucha o el asalto. Para vivir, raíces; para dormir, la pampa; Y siempre hacia adelante, de su caballo al trote, Contra los aborígenes, en llano, bosque o rampa, Del arcabuz la bala o de la lanza el bote. Así pasó, y pasaron en fiera acometida; Por ríos y por selvas, hierro y firmeza estoica. Tras el oro, la Muerte, pero dejando vida… ¡De galera o presidio para la gesta heroica! Erguido; rudo el ceño; cicatriz que le cruza La frente estrecha: tajo quizá en Italia o Flandes; Puñal en trapisonda de mesón con gentuza, O flecha en un sombrío peñascal de los Andes. En sus ojos, el alma fulge con vivos reflejos, Y frente al horizonte, que se abre dilatado, Parece que tuviera la mirada muy lejos, Absorta en el ensueño radioso de «El Dorado».
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Conquistador de oro